jueves, 2 de julio de 2009

El pueblo, las mayorías y la democracia. Lecciones hondureñas


Enrique Ubieta Gómez

Es curioso el modo en que la contrarrevolución internacional asume el término de “pueblo” y juega a las mayorías como si de simples palabras se tratara. Mayorías a las que ningunea en la vida cotidiana. Leyendo unas letras del pequeño hijo del gran hombre y poeta que fue Eliseo Diego, a propósito del golpe en Honduras, me vino a la mente una frase de un comentarista de la prensa antichavista en Venezuela. Aquel señor exhortaba con vehemencia a “la gente” para que asistiera a las elecciones parlamentarias y votara contra el “oficialismo”. Su definición implícita de “gente” no podía ser más descriptiva: “El 4 de diciembre del 2005 el venezolano no debe ir para Margarita a relajarse, no se debería ir para Miami a comprar, no debería ir al gimnasio a ejercitarse, no debe de quedarse en casa viendo Globovisión o HBO, sino que debe trabajar por su país”. Es evidente que los venezolanos a quienes hablaba el autor no vivían en los cerros de Caracas. Para él la gente que contaba, era lo opuesto a los Juan Bimba, los pata-en-el-suelo, los tierrúos, los marginales, los monos, apelativos que según el lingüista venezolano Alberto Rodríguez Carucci han caracterizado a los pobres en el discurso tradicional de adecos y copeyanos.
¿Qué es el populismo?, ¿quiénes han sido sus representantes? Cualquier manual de historia puede esclarecerlo: los políticos burgueses como Carlos Andrés Pérez. Populistas eran los demagogos, y la demagogia –que no es otra cosa que doble moral, esa palabra que tanto usa la contrarrevolución para acusar a los demás--, fue durante la Guerra Fría un recurso desesperado de la burguesía, en países pobres y dependientes. Llegó entonces el momento soñado cuando “el otro mundo” (el socialista) se desmoronó, y los burgueses se percibieron como triunfadores absolutos. De la demagogia –francamente defensiva--, se pasó al cinismo arrogante, el de Bush y Aznar, al “bushaznarismo”. Nuestros contrarrevolucionarios ilustrados tomaron la seña y ya nunca más se autoproclamaron martianos. Prescindir de aquellas citas incómodas que hablaban de pobres y de monstruos de siete leguas y de dos Américas –la nuestra y la que no lo es--, fue un alivio. Entonces actuaron con la lógica de cualquier ladrón de barrio: todos los hombres y mujeres que “trabajan” para el pueblo, lo hacen en realidad para sí mismos; todos los que censuran a los ladrones son potenciales ladrones. El mundo es del color de mis ojos. Así que trasladaron a los viejos enemigos de clase la desgastada etiqueta del invento burgués. Hasta que el triunfo burgués no les pareció ya tan absoluto y aparecieron nuevos demagogos como Obama, pero este es ya otro cuento.
Creo que me desvié de tema. Quería decir que el supuesto o el real populista, en este caso da igual, parte de una premisa: lo que hace o dice –y aquí sí importa la diferencia--, es bien recibido por las mayorías. Por eso es tan complicado entender a los ideólogos de la burguesía cuando miden el apoyo o el rechazo de sus amigos y de sus enemigos. Y vuelvo al artículo de Diego Jr. Según su peculiar óptica, a Zelaya “más de media Honduras se le opuso”. Lo que en buen español significa que no era popular. Y si no lo era, ¿cómo podía ser calificado de populista?, y si no lo era, ¿por qué temerle a una consulta popular, incluso a su supuesta intención reeleccionista? Ah, pero es que “Mel Zelaya se montó en el burro de la tozudez y movilizó ‘al pueblo’”, agrega. ¿Por qué entrecomilla la palabra pueblo? ¿Será que, contrariamente al articulista venezolano, se refiere al vulgo, a la chusma, a los que no cuentan? Sospecho que cuando Diego Jr. habla en cambio de oposición generalizada, tiene en mente únicamente a “los que cuentan” en el país más pobre de América (en competencia con Haití). Diego Jr. habla de la gente de CNN. Hace tiempo que estoy tentado a revisar la posición que nuestra contrarrevolución ilustrada ha asumido en los últimos años frente a los más calientes tópicos de la política internacional. Por instinto de clase, están en contra de todo lo que Cuba apoye, y viceversa. Me temo que el resultado será desesperanzador: ellos parecen estar más a la derecha que el mismísimo jefe del imperio. Si se les mide por sus declaraciones, son más papistas que el Papa. Pero no es una diferencia real, la razón es sencilla: como buenos animales políticos, ellos no escuchan a Obama, sino a The Wall Street Journal. Ya los veremos retomar algunas frasecillas del Apóstol.
Obama en cambio sí que sabe hacer las cosas. Se abstiene de decir lo que la prensa debe decir. Así que The Wall Street Journal habla de un “golpe democrático” –recuerde el lector que Pinochet se ufanaba de que la suya era una “dicta-blanda”--, pero amonesta a los golpistas y les explica con paciencia pedagógica cómo deben actuar. “Hubiera sido más inteligente no mandar a Zelaya al exilio al amanecer”. “La ruta correcta –dice el periódico--, era la de destituir a Zelaya y entonces detenerlo por violar la ley”. Diego Jr. se esfuerza en su artículo por repetir cada una de las ideas del órgano rector, en una forma y lenguaje que parezcan personales. Otros camaradas suyos de bando (o de la banda) han sido más cuidadosos: ponen links en cualquier texto que siga las directrices y remiten al lector directamente a la prensa imperial. Pero lo cierto es que la legalidad burguesa, cuidadosamente construida para sostener y reproducir al capitalismo, está seriamente averiada. Hay que reinventarla, se dicen, porque lo que no puede suceder es que de pronto democracia sea de verdad eso que los libros dicen: el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

OPINIÓN GRÁFICA EN JR

CARICATURISTAS DICEN NO AL GOLPE DE ESTADO EN HONDURAS.

¿Está Hugo Llorens detrás del golpe de estado en Honduras?


Interesante comentario sobre la trayectoria del embajador de Estados Unidos en Honduras.

Wahington quiere justificar el golpe en Honduras

"Un golpe democrático, por muy extraño que parezca", dice con cinismo The Wall Street Journal.

Por supuesto que sí, el golpe de estado es parte de la lógica de la "democracia" capitalista: es un correctivo que se aplica cuando una pieza de la maquinaria que perpetúa al sistema provoca un resultado indeseable. La "democracia" es un mecanismo de reproducción del sistema, que nadie se equivoque (E. U. G.)
VEA artículo completo aquí

Cerca de dos mil intelectuales reclaman retorno de Zelaya


Alina Martínez

Más de mil 800 intelectuales, actores, periodistas y luchadores sociales de naciones de América Latina, EE.UU. y Europa, se han sumado al mensaje que reclama el retorno del orden constitucional en Honduras. Los firmantes también denuncian la persecución de líderes populares por los golpistas, señala la Red de redes En Defensa de la Humanidad. Encabeza la lista de firmantes el Premio Nobel de la Paz argentino Adolfo Pérez Esquivel, seguido por el actor y activista social estadounidense Danny Glover; el poeta peruano Arturo Corcuera y el escritor cubano Roberto Fernández Retamar, presidente de Casa de las Américas. Rubricaron el documento el músico puertorriqueño Danny Rivera; la Fundación Violeta Parra (Chile) y el periodista español Pascual Serrano. Desde la emisión el pasado domingo, cuando un llamamiento por el Capítulo Cubano de esa red denunció el artero golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya, otros colectivos de México, Argentina y Guatemala dieron a conocer sus respectivos documentos. Los mensajes coinciden en exigir el cese de las agresiones y califican de cómplices a los medios de prensa que desvirtúan la realidad de lo que acontece dentro de Honduras. Suscribieron, además, el mensaje el escritor español Juan Madrid, el investigador mexicano Víctor Flores Olea, y los argentinos Atilio Borón y Miguel Bonasso, entre otras personalidades. Un sitio en internet con noticias, comentarios y firmas a favor del orden y el respeto al presidente elegido por el pueblo hondureño, se encuentra disponible en la dirección electrónica http://www.todosconhonduras.cult.cu/. Los interesados en firmar también pueden hacerlo a través del sitio, en donde se insertan varias imágenes de la situación actual en Honduras y pronunciamientos al respecto recogidos en la Red de redes En defensa de la humanidad.
Fuente: ACN

Los golpistas se adelantaron


Dr. Néstor García Iturbe
La actual situación en Honduras nos muestra de lo que es capaz de hacer la reacción por defender sus intereses económicos. En oportunidades, los más mínimos avances sociales y políticos crea en ellos un estado de desesperación que pudiera provocar se adelantaran a los planes que está desarrollando su principal aliado, el gobierno de Estados Unidos.En el caso de Honduras, la hostilidad por parte de la administración estadounidense se había puesto de manifiesto desde hace varios meses. Las visitas de Zelaya a Cuba, sus posiciones al lado de los países que en estos momentos se enfrentan abiertamente a los designios del imperio yanqui y algunas acciones desarrolladas dentro de Honduras, encaminadas a mejorar la situación social de la población, su nivel de vida y la participación de esta en los problemas más cruciales de la nación no lo podían pasar por alto aquellos que consideran todo eso afecta su Seguridad Nacional. La representación de Estados Unidos en Honduras comenzó su labor de zapa contra Zelaya dentro del círculo de sus aliados tradicionales. El plan no incluyó solamente los contactos diplomáticos, pues en este caso como en otros donde se quiere derrocar al gobierno establecido, es importante la activad que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) puede desarrollar por medio de sus agentes. En el caso particular de Honduras, las acciones a llevar a cabo por el Pentágono resultaban de crucial importancia, debido a que históricamente las fuerzas armadas hondureñas han sido un apéndice e instrumento de Estados Unidos en América Central. Pudiera decirse que las fuentes principales de financiamiento, equipamiento y entrenamiento de esas fuerzas radican en la “ayuda” estadounidense.Dentro del plan, la USAID representó un instrumento de crucial importancia para la creación y fortalecimiento de una oposición, financiada por Estados Unidos que pudiera representar la fuerza principal para derrocar al gobierno de Zelaya por la vía “democrática”, o por medio de un “levantamiento popular”, al estilo de las revoluciones de colores. En este caso la “ingobernabilidad” y la “represión” a la que el gobierno Hondureño sometía al pueblo, provocaba que las fuerzas armadas salieran a “defender” los derechos humanos y la constitución. Todo el plan terminaba cuando el embajador de Estados Unidos convencía a Zelaya de que su gestión como Presidente había terminado y para no provocar más muertes debía entregar el gobierno al Congreso hondureño. El problema es que los preparativos del plan fueron creando en los instrumentos a utilizar (fuerzas armadas y oligarquía) la necesidad de asegurar su futuro en aquel gobierno que debía formar Estados Unidos para “salvar” la nación. Unido a las manifestaciones de los representantes estadounidenses de que “había que hacer algo”, “esto no puede permitirse” y “hay que enfrentarse al comunismo”, se fue delimitando quienes eran sus favoritos para ocupar los cargos del nuevo gobierno. La visión yanqui era la de crear un gobierno donde no se incluyeran aquellos que eran repudiados abiertamente por el pueblo hondureño por ser militares que se habían distinguido reprimiendo a la población y estaban involucrados en actos de tortura e inclusive asesinatos. Tampoco se incluían aquellos políticos que habían actuado como títeres del imperio. Era un gobierno que debía mostrar un “cambio” para que fuera aceptado por la mayoría y por medios más sofisticados seguir dominando la nación.Como es natural , los que se quedaban fuera del próximo equipo gobernante no se sentían cómodos ni seguros, de ahí que un grupo de ellos, donde se incluían militares, decidieron adelantarse al plan de Estados Unidos, lo que provocó el gorilazo.Realmente los gorilas le echaron a perder el plan a Estados Unidos, que ahora trata de salvar la cara y además de recuperar lo más posible las posiciones necesarias para continuar con sus maniobras dentro de Honduras, de ahí que uno de los pocos embajadores que no abandonó la nación hondureña fue el estadounidenses, que según dice se quedó para tratar de “ayudar” en la mayor medida posible dentro de la situación existente.Evidentemente, los gorilas se adelantaron.

miércoles, 1 de julio de 2009

Zelaya rompe el cerco y es entrevistado por primera vez por un medio hondureño.

Zelaya rompe el cerco y es entrevistado por primera vez por un medio hondureño.
José Manuel Zelaya, Presidente de Honduras depuesto por un golpe de Estado el pasado domingo, logró romper el cerco mediático y ser entrevistado por una emisora de Tegucigalpa, Radio Globo Honduras, una de las que se han comportado de forma más desafiante en contra de los militares a pesar de que el domingo en la noche fue invadida por militares que le obligaron a interrumpir y censurar su programación. Como se sabe, desde el pasado domingo, las fuerzas militares que dieron el golpe de Estado implantaron una férrea censura en los medios de comunicación, cerrando los medios públicos y tomando militarmente los medios privados, evitando que los ministro de Zelaya o el propio presidente hondureño puedan ser entrevistados o dar su opinión. Al mismo tiempo, canales internacionales como Telesur o algunos canales guatemaltecos fueron eliminados de empresas de TV por cable por exigencia de la comisión de telecomunicaciones hondureña. Por tanto, esta es una de las primeras entrevistas que un medio hondureño le hace a Zelaya desde que fue víctima del golpe. En la conversación, que adjuntamos a esta nota, Zelaya informa de hechos de los que los hondureños no están tan enterados, como el contundente apoyo que Zelaya obtuvo en la Asamblea General de la ONU por parte de 192 países que condenan el golpe y exigen su retorno, así como la decisión de la OEA de darle un ultimátum de 72 horas al gobierno ilegítimo hondureño para que Zelaya retorne al poder. Afirma Zelaya: "No debemos dejarnos vencer ni atemorizar, debemos ocupar nuestros espacios sin temor. Nos jugamos el destino de la nación, el destino de nuestros hijos. Honduras ha avanzado y esto no puede quedar tirado porque uno que otro interés asuma con la fuerza de las armas y la violencia". Zelaya, desafiante, lee de nuevo el artículo 3 de la Constitución de Honduras, que dice textualmente:
Nadie debe obediencia a un gobierno usurpador ni a quienes asuman funciones o empleos públicos por la fuerza de las armas o usando medios o procedimientos que quebranten o desconozcan lo que esta Constitución y las leyes establecen. Los actos verificados por tales autoridades son nulos. El pueblo tiene derecho a recurrir a la insurrección en defensa del orden constitucional.
E increpa al pueblo a participar pacíficamente en esta rebelión. Igualmente, su entrevistador informa de las numerosas manifestaciones que mantienen Tegucigalpa paralizada en este momento. Zelaya informó que este fin de semana acudirá a Honduras acompañado de la presidenta Cristina Fernández y otras personalidades, pero no quiso dar detalles sobre el momento y el lugar de su regreso. Informa la emisora que el pasado 28 de junio, luego del golpe militar, la emisora Radio Globo Honduras fue objeto de represalias por su línea crítica, entre ellas el cierre temporal de sus transmisiones por varias horas, apagando sus transmisores. Luego la radio "es autorizada a volver al aire pero con una serie de condiciones, entre ellas, que mantengamos un perfil bajo, lo cual consideramos como humillante y violatorio a la libertad de expresión, además nos han cortado en varias ocasiones nuestra página de internet, www.radioglobohonduras.com, restableciéndola con nuestros propios medios.

HONDURAS, LA PRUEBA DE FUEGO PARA EL TIEMPO NUEVO

“Un déspota no puede imponerse
a un pueblo de trabajadores”.
José Martí.
La República, Honduras, 12 de agosto de 1886
Carlos Rodríguez Almaguer
Varias son las noticias con que hemos amanecido esta mañana de miércoles, en que se cumple el cuarto día de que se iniciara la asonada golpista que aún transcurre en Honduras. Digo que aún transcurre, porque aunque se haya nombrado un “gobierno” de facto, dicho “gobierno” en verdad no ha podido gobernar a nadie, ni los “ilustres” miembros de ese “gabinete” han podido ejercer ninguna función que no sea empleando la fuerza bruta, gracias, en primer lugar, a las movilizaciones del pueblo hondureño que desde el inicio mismo del asalto de los facinerosos al poder, se volcó a las calles para demandar la restitución del orden constitucional y el regreso del presidente secuestrado y expulsado del país por la fuerza, José Manuel Zelaya Rosales.
En segundo lugar, un aspecto decisivo de la inercia a que se han visto sometidos los fascistas que usurparon los supremos poderes del Estado hondureño, ha sido la inmediata condena internacional por parte de todos los gobiernos y los pueblos del mundo. Los desfasados golpistas que, enfrascados en desangrar la economía y los recursos de la tierra hondureña, no han tenido tiempo para leer la historia, no se habían enterado de que el mundo estaba cambiando a un paso cada vez más rápido, aunque todavía no sea el que exigen los nuevos tiempos en que la especie humana es amenazada de muerte en un plazo relativamente breve, gracias, precisamente, a los ambiciosos y a los privilegiados que no han vacilado en destruir las condiciones de vida en el planeta con tal de acumular sus vergonzantes riquezas.
A pesar de los repetidos discursos y consignas sobre el advenimiento de una nueva época, que tienen que ver con el cambio real de la situación política que ha tenido lugar en la última década en los países de la que José Martí llamó Nuestra América; que a su vez ha propiciado el surgimiento, fortalecimiento y desarrollo de los movimientos sociales que hoy constituyen fuerzas vivas, con una capacidad de movilización, de presión política y de influencia en la opinión pública internacional que nadie puede desconocer, lo cual, al propio tiempo, tuvo su origen, entre otras razones, en la heroica resistencia que durante medio siglo ha protagonizado una pequeña isla del Caribe, ubicada a solo 90 millas de las costas de los Estados Unidos, la presunta nueva época no había tenido ocasión de mostrar, más allá de la retórica, su rostro concreto.
Sin embargo, ante sucesos de tanta significación como los que acontecen en Honduras, los cuales, además, no admiten medias tintas ni subterfugios por su crueldad y cinismo, la nueva época ha tenido que enseñar la cara, aún cuando no sepamos todavía cuánto de carne y cuánto de maquillaje la componen realmente.
En un primer momento de esta aparición, ubicamos las sinceras e indignadas protestas de los gobiernos de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, ALBA, en las cuales merecen especial reconocimiento el papel desempeñado desde el principio por los presidentes Hugo Chávez, de Venezuela, y Daniel Ortega, de Nicaragua. La ética manifestada en esta posición común de los países del ALBA no sorprendió a nadie, pues es lo que se ha venido predicando con la palabra y el ejemplo desde que Cuba y Venezuela concretaron esta iniciativa del presidente Chávez. Inmediatamente después de conocidos los hechos que estaban teniendo lugar en Honduras, la voz solidaria y acusadora de los pueblos del continente no se hizo esperar, provocando las manifestaciones de protesta y condena contra los golpistas, que aún se mantienen en todos los países latinoamericanos y caribeños, y en otras latitudes. En la medida en que los gobiernos del ALBA concretaban acciones que no dejaban lugar a dudas sobre la disposición de impedir que el golpe militar prosperara, fueron apareciendo en la escena internacional nuevas declaraciones de quienes hasta entonces habían permanecido a la expectativa.
Uno de los hechos que ha contribuido a configurar la otra parte del rostro de los nuevos tiempos ha sido, sin duda, la progresiva posición adoptada por el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica ante esta asonada golpista. Progresiva, digo, porque entre la declaración emitida por el presidente norteamericano Barak Obama, en la mañana del propio domingo 28 de junio, pasando por la que ofreció la tarde de ese día la Secretaria de Estado, Hilary Clinton, hasta la que en esa tarde noche emitió en conferencia de prensa el embajador estadounidense en Honduras, hay un ostensible proceso de radicalización.
Está claro que la toma de partido en contra del golpe de estado en el país centroamericano, es una de las acciones prácticas que vienen a fortalecer la imagen del cambio anunciado por el presidente Obama durante toda su campaña presidencial. Si el solo hecho de ser el primer presidente negro en la historia de ese país, en el que el racismo ha sido uno de los gusanos que han venido royendo las raíces de aquella democracia hasta casi destruirla, no pocas de las ulteriores decisiones a que tuvo que acomodarse el presidente fueron devolviendo objetividad al deslumbre que provocó en muchos el insólito paisaje inicial. La política, aunque contiene elementos de filosofía, sociología, psicología, economía, etc., es, fundamentalmente, una categoría de la práctica. No basta la retórica, hay que concretar el discurso, y es ahí donde la vieja fábula del cascabel y el gato entran en juego y emplazan hasta la angustia a quienes deben resolver la disyuntiva. Esto, por el momento.
De gran importancia ha sido, igualmente, la declaración condenatoria emitida este martes por la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, en la cual se pide a los golpistas deponer su actitud y restituir, de forma inmediata e incondicional, al presidente José Manuel Zelaya Rosales en el ejercicio de las funciones para las que fue elegido por el pueblo hondureño.
El otro aspecto significativo para la configuración de ese rostro huidizo del que hablamos, y el cual es a la vez consecuencia de los análisis anteriores, es decir: de la cada día más fuerte posición de los países miembros del ALBA, el SICA, el Grupo de Río, UNASUR, CARICOM, etc.; de la creciente influencia en todos los órdenes de los pujantes movimientos sociales surgidos, fundamentalmente en la última década, en los países de nuestra América; de la actual posición política del gobierno de los Estados Unidos frente a la asonada golpista; y, por último, de la declaración de las Naciones Unidas; es la posición adoptada esta madrugada de miércoles 1 de julio de 2009, por la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos, OEA, la misma que en otros tiempos organizaba, auspiciaba y protegía, los golpes de estado y las invasiones en este hemisferio. ¿A cambiado por ello la esencia injerencista para la que fue creada la OEA, o han cambiado las condiciones, y fundamentalmente los líderes, en muchos de los países que la forman? La respuesta es evidente. Sin embargo, en esta ocasión, el saldo ha resultado positivo.
De manera que, a la postre, la situación creada en Honduras con el golpe de estado fascista, ha devenido prueba de fuego en la que se ha podido desdibujar, siquiera sea tímidamente, el rostro del tiempo nuevo. Ahora corresponde acabar de derrotar la asonada golpista, restituir en sus funciones constitucionales al presidente Zelaya y a su gabinete, enfrentar con la justicia a los terroristas y delincuentes que usurparon el poder y llevaron la muerte y el caos a Honduras para que paguen por sus crímenes, y después, continuar la lucha en todos los frentes, desde el lugar que cada cual ocupe, porque las conquistas de paz y prosperidad para los pueblos y para la humanidad no se alcanzarán con los brazos cruzados, ni divididos o enajenados, sino todos juntos, con la camisa al codo, hundiendo las manos en la masa y alzándola con la levadura de nuestro sudor, como enseñó José Martí, el Apóstol de América.

Para El País, el fin justifica los medios, !cómo no!


Jorge Ángel Hernández

Si usted ha decidido informarse de la situación en Honduras por el diario El País, quedará convencido de que, aunque es un golpe de estado lo ocurrido, el acto, no pasa en puridad de un sorpresivo ejercicio arbitrario del derecho. O un mal momento de díscolos sanguíneos defensores de la ley. La encuesta defendida por el presidente constitucional hondureño, José Manuel Zelaya Rosales, no se refleja como lo que en sí misma es: una encuesta que pueda reflejar, de modo científico, sobre la base de las urnas, es decir sobre el paradigma de la democracia, la opinión popular; es, sin más y adivinando un posterior proceso, una “consulta reeleccionista” que su propio editorial del 29 de junio considera violatoria de la legalidad. Curiosamente, la ley que declara ilegal a la encuesta, mediante la cuarta urna no obligatoria y no vinculante, fue redactada ad hoc, es decir, utilizando las facultades conferidas al poder judicial para imponer una opinión política sobre la base de una presunta consecuencia y no, como se hace creer, sobre hechos consumados, por tanto en ese caso sí, ilegalmente. Por dondequiera que entres, tanto la impunidad como el cinismo hieden.El periodista Pascual Serrano, con su habitual inmediatez, fue el primero en revelar estas burdas maniobras informáticas en las que El País se complace sin rubor, al publicar su trabajo «Un editorial que parece que condena un golpe». Luego, Patricia Rivas, en su profesional y equilibrado artículo «Honduras: Al diario “El País” se le sale el golpismo», compara el tratamiento dado al editorial del 13 de abril de 2002, relativo al golpe ocurrido en Venezuela, con el que dedican al perpetrado en Honduras durante la madrugada del 28 de junio de 2009, y demuestra que las diferencias formales no lastran la coincidencia política-ideológica. El doble sentido comunicacional de connivencia con los golpistas está evidentemente manejado, no sólo en la edición de facto, sino además en las previas y, para no ser incoherentes, en las posteriores. También el ensayista Enrique Ubieta, en su blog y sobre todo en su reciente «¡Viva la democracia!», revela el procedimiento de connivencia, colocación y asentamiento que la CNN ha desplegado para anular las continuas e imprescindibles condenas al golpismo.La edición de este primero de julio de El País reafirma el objetivo.El reportaje del enviado especial a Tegucigalpa, Pablo Ordaz, cuyo título «Si Zelaya regresa a Tegucigalpa será detenido» aparece precedido del definidor cintillo «ROBERTO MICHELETTI Nuevo presidente hondureño», convierte en agua de borrajas a las condenas y resoluciones de organismos y gobiernos internacionales. Es un hecho que Honduras tiene un “nuevo presidente” y que el legítimo será arrestado si comete la locura de volver. En la visión del reportero, por demás, el acto en la plaza, frente a la estatua de Morazán, manifiesta de manera explícita que los golpistas, aun a pesar de lo reprochable del procedimiento, cuentan con la mayoría por lo que, es obvio, quedarán disculpados. No importa que sea incoherente, contradictorio en sí mismo, que en ese caso no debieron temerle a la consulta popular, pues esas mayorías, por el hecho de serlo y de votar, ganarían inobjetablemente en las urnas; no importa que el ejército haya cerrado a los manifestantes el acceso a la capital ni que los repriman con gases y agresiones físicas e incluso los persigan hasta los hospitales, una vez heridos; ni importa, ¡qué cinismo!, que medios alternativos o de contraria opinión pública hayan sido cortados, censurados, agredidos, vejados por las fuerzas golpistas.¿No es para preguntarse por qué el enviado especial, supongo que un profesional del periodismo que bien domine sus técnicas, nada nos dice acerca de qué piensa el usurpador de la falsa carta de renuncia que usó para juramentarse como presidente? Tiene ahí una ilegalidad difícil de justificar, delito que, en otros infractores, su información no pasaría por alto. En caso análogo, aunque en inversa dirección ideológica, podía quedar en riesgo inminente de despido por sólo olvidar formularle la pregunta. Incluso podía habérselas arreglado para dejarle ver que se inclinaba a creerle, respecto al carácter apócrifo de la carta, más a él que a Zelaya. ¿Será que también hay peligro de despido si salta la barrera y fuerza al señor Roberto Micheletti a ofrecer al menos una aproximación de su criterio? Pero la dirección del diario español, propiedad de la expansiva multinacional PRISA, prefiere sacrificar el profesionalismo antes que poner en bancarrota sus preceptos ideológicos. Con que el golpe aguante, basta. Luego a confiar en la desidia y el olvido cargante que en medio de la crisis pudieran insertarse. El “presidente” golpista no sólo demuestra su incontinencia de carácter airado sino además su absoluta falta de tacto al advertirle al mismo periodista que el embajador de los Estados Unidos había participado en los intentos de disuadir al presidente Zelaya de establecer la consulta, algo que se había denunciado antes de las elecciones y que de pronto no aparece como demasiado “vinculante” en los reportes de prensa dado que Obama ha condenado, como corresponde, el golpe. La crónica de El País “cumple” con su deber informativo apenas añadiendo que una colaboradora le tira de la manga sin que él demuestre reparar en ello.La intención es tan marcada, que la inmediata encuesta de El País, formulada bajo la pregunta “¿Debería intervenir la comunidad internacional para neutralizar el golpe de Estado en Honduras?”, no se limita a colocar Sí o No en las posibles respuestas, sino que añade “es una cuestión interna” a la casilla No. ¿Son tontos los tíos y tías de El País?, se preguntan algunos ante la cabalgante falta de profesionalidad. Y no lo son ni un ápice. Mire usted que aparece, junto a este reportaje, un dolido artículo de Jorge Volpi, un escritor de obra, respetado, en el que, mediante “la variable dictatorial de Castro” y la forzosa descalificación abstrusa del chavismo, asume LA TRIBUNA del diario e intenta cancelar la posibilidad del legado de Bolívar. No pueden esconderse a estas alturas los costurones de la desesperada campaña. El proyecto de integración, que se suponía derrotado para siempre, resurge antes de que estén en condiciones para detenerlo. Una vez entendido el método jurídico, la hegemonía sobre la propia democracia representativa hace aguas, y se perfila posible que las masas se expresen y que voten. La inmensa mayoría de las consultas populares, que en este siglo XXI se han llevado a cabo bajo campañas de descrédito, golpes bajos y acciones terroristas, han demostrado el rumbo de la expresión y el deseo popular. Lo que preocupa en verdad es que la historia marca un curso diferente; el pánico cunde a partir de que se va demostrando que las transformaciones sociales pueden progresar compulsadas desde el propio ejercicio de la democracia representativa (algo que en momentos anteriores de la historia hubiéramos considerado utópico) y que la fórmula, si se entiende según las condiciones específicas para cada nación, según los requisitos de las fuerzas en marcha, puede dar frutos de avance a un socialismo ganado por las urnas. De ese modo lo ven con claridad, de ahí que en Honduras se reaccione contra una simple consulta, colgándose de la brocha satánica de un chavismo que ellos mismos diseñan, manipulándolo sobre sucios y espurios métodos, ajenos sin remedio a los más tímidos atisbos de la ética.Los fines de El País no se vislumbran, pues, en el ejercicio democrático de los poderes del estado ni, mucho menos, en el libre y democrático ejercicio de la información y la opinión de prensa, sino en la hegemonía neopanglosiana que impone como el menor de los males posibles, casi un don, el dominio de las oligarquías financieras, el vertical consenso de la opinión pública a partir de constructos ideológicos cerrados, excluyentes, predeterminados por el neoliberalismo empresarial. Si las mayorías opinan diferente, El País justifica que se les aplaste, se les reprima y se les masacre, como en el caso de Honduras con las Fuerzas Armadas, la Policía y el “airado” Micheletti, cuyo único defecto parece ser su tendencia al exabrupto ante la prensa. Y si las minorías opinan como al diario le place, como se puede apreciar en su incansable y ya cansina campaña de oposición política contra el gobierno bolivariano que preside Hugo Chávez, entonces sí se justifica el despliegue publicitario, la omisión, la manipulación ideológica, la tergiversación de sucesos y hasta la mentira flagrante, por delito que fuese en otros casos. No sólo justifican, sino además conducen el futuro del golpe, con el golpista de turno, o con otro que venga a “suavizar” el paño, pues los medios van bien si con los fines serán reconciliados.No estamos en presencia, entonces, de un ortodoxo ejercicio de manual establecido por la Escuela de las Américas, sino de un nuevo giro en el que la cadena de sucesos reinstaura la pátina de sus eslabones, aprovechando que el nivel de organización y despliegue de los movimientos populares hondureños es aún limitado, tanto en organización como en recursos, y, sobre todo, omitiendo detalles importantes que puedan subvertir las conclusiones ya marcadas por los objetivos, esos sí, aún procedentes del manual. En los reportes de prensa de medios como la CNN o El País, concentrados en garantizar su hegemonía (algo que también ha empezado a sacudirse con alternativas), el camino trazado al objetivo se cumple estrictamente, pues, como bien lo saben, está en juego el futuro de América Latina y, con interpretación explícita que no pueden eludir, el propio ejercicio de su hegemonía corporativa.
1. «Golpe a un caudillo», http://www.elpais.com/articulo/opinion/Golpe/caudillo/elpepiopi/20020413elpepiopi_2/Tes 2. «La vuelta del golpe», http://www.elpais.com/articulo/opinion/vuelta/golpe/elpepuopi/20090629elpepiopi_1/Tes

3. Aunque en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua puede leerse: “1. m. desus. El hecho, en contraste con el dicho o con lo pensado. 2. m. desus. Negocio, provecho”, cualquier inclinación del sentido semiótico es, obviamente, una intención que el autor prefiere hacer explícita y no dejarla sólo en la ironía semántica.

4. Aunque el artículo de Volpi, «La pesadilla de Bolívar», es refutable en la inmensa mayoría de sus puntos, no va en este momento de propósito.

Estados Unidos sí, pero los demás no

WASHINGTON.— La Fuerza Aérea de EE.UU. lanzó ayer a modo de ensayo un misil balístico intercontinental Minuteman 3, que no llevaba explosivos, operación que se ejecutó con éxito desde la Base Vandenberg en California.
El portavoz de esa base militar, teniente Raymond Geoffory, dijo que el lanzamiento ocurrió a las 10:00 GMT (6:00 a.m. hora de Miami), y que el misil llevó tres vehículos de reingreso, sin explosivos.
Los vehículos impactaron sus objetivos en el atolón Kwajalein, en las islas Marshall, a casi 6 760 kilómetros de distancia desde el punto de lanzamiento.
Según la Fuerza Aérea, el ensayo tuvo el propósito de verificar la fiabilidad y precisión de ese armamento, y los datos obtenidos de la prueba los usarán el Comando Estratégico de EE.UU. y los laboratorios del Departamento de Energía.
El Minuteman 3 es un misil que construye Boeing a un costo de unos $7 millones por unidad.

POSTERGA ZELAYA EL RETORNO A HONDURAS

Vea la información AQUÍ

De la lógica de Napoleón Bonaparte, al desatino de los golpistas hondureños.

Antonio Rodríguez Salvador
El seudopresidente de Honduras, Roberto Michelleti –en este caso el prefijo seudo no requiere de mayores comentarios- acaba de declarar al diario español El País: “Si Zelaya regresa el jueves, será detenido”. Más adelante, y tras manipular palabras del presidente venezolano Hugo Chávez, también aseguró contar con “siete millones y medio de compatriotas dispuestos a luchar por la patria” (una cifra en la que incluye hasta los recién nacidos)Yo, sin embargo, confieso estar absolutamente perplejo, pues, de inmediato, recordé una frase que se atribuye a Napoleón Bonaparte: “Nunca interrumpas a tu enemigo mientras está cometiendo un error".En fin, acosado por la lógica bonaparteana, una tras otra se me apiñaron las preguntas:
1- Si los golpistas aseguran contar con el apoyo unánime de los hondureños, entonces ¿por qué temían a una consulta de antemano condenada al fracaso?
2- De acuerdo con lo anterior, ¿no hubiera sido más inteligente dejar que Zelaya recibiese un “humillante” cero por ciento de apoyo en las urnas, que sacarlo del país en pijama y a punta de fusil en medio de la alevosa madrugada?
3- Si el presidente había violado la ley —de modo que fácilmente podía ser condenado a 20 años de cárcel— entonces ¿no es mejor frotarse las manos y guardar silencio para que mansamente se meta otra vez en la jaula? Caramba que la práctica mundial aconseja solicitar la extradición de los acusados, no asustarle para que escape.
4- Es más, ¿por qué no lo llevaron directamente a los tribunales en vez de montarlo en un avión con destino a Costa Rica? ¿Se trataba de indulgencia, o es que el susodicho comando de la madrugada no estaba secuestrándolo, sino apenas protegiéndolo?
5- ¿Y si Micheletti cuenta con tanto apoyo popular, entonces por qué saca los tanques a la calle? ¿Y además a todo el ejército con sus cascos, y sus armas largas y sus chalecos antibalas; esto para apoyar a una policía con sus escudos, sus toletes, y sus gases lacrimógenos? De verdad, no entiendo por qué este “benefactor de la democracia hondureña” necesita colgarse ante el mundo tal sambenito de fascista.6- Y tampoco me parece lógico —sobre todo en estos tiempos de ambicionado imperio mediático— que torpemente se desaproveche la oportunidad de mostrar a la opinión pública el “pasmoso júbilo popular hondureño”. Vaya, que entonces resulta harto contradictorio cortar las señales de televisión, aporrear a periodistas, taparle el lente a sus cámaras, y trasmitir solamente música o dibujos animados, solo para que no veamos cómo Tegucigalpa en pleno apoya a los golpistas. Caramba, qué extraordinaria modestia la de este Micheletti.
En fin, tengo más preguntas que hacer, pero ya no con la lógica de Napoleón. Por ejemplo, Micheletti ha justificado el golpe con las siguientes palabras: “Teníamos la certeza de que detrás de esa consulta estaba la intención de convocar una constituyente para (Zelaya) perpetuarse en el poder”¿Pero cómo hubiera sido posible esto si ya nos ha dicho que aquél no tenía el menor apoyo popular? ¿Si, además, tampoco contaba con la simpatía del ejército, ni del parlamento, ni del poder judicial, y por esos rumbos ni acaso de Dios? En fin, y ¿cómo iba perpetuarse en el poder después de haberlo abandonado? Porque, ¿acaso la reforma constitucional no habría tenido efecto solo después de que Zelaya dejara el sillón presidencial? Por suerte, y para mi alivio, hubo una declaración de Micheletti con la que estuve totalmente de acuerdo. Dijo: "Nuestro desafío es explicarle al mundo cómo han ocurrido las cosas aquí y por qué no ha sido un golpe de Estado”Vaya, menos mal. Esta preocupación sí que me parece muy lógica..