sábado, 10 de octubre de 2009

Jornada de premios y presentaciones en Santa Clara (segundo informe, fotográfico).

Todas las fotos son de Juan José Fernández.
Presentación del número 17 de La Calle del Medio en la nueva sede de la UNEAC, Santa Clara.

Recital de poesía: Luis Manuel Pérez Boitel, Yamil Díaz, Jose Luis Santos y Daniel Alemán.

Entrega de los premios Ciudad del Che y Ser en el Tiempo 2009 // Premio de poema al Che: Otilio Carvajal; Becas de creación: Rebeca Murga y Amador Hernández; Premios Ser en el Tiempo: Anisley Negrín - Temporada de patos (cuento), Rebeca Murga - La enfermedad del beso (cuento) y Jorge Luis Mederos - El libro de otros (poesía).







Fidel: Las campanas están doblando por el dólar.

En horas de la mañana de hoy viernes 9, el mundo se despertó con la noticia de que “el Obama bueno” del enigma, explicado por el Presidente Bolivariano Hugo Chávez en las Naciones Unidas, recibió el Premio Nobel de la Paz. No siempre comparto las posiciones de esa institución, pero me veo obligado a reconocer que en estos instantes fue, a mi juicio, una medida positiva. Compensa el revés que sufrió Obama en Copenhague al ser designada Río de Janeiro y no Chicago como la sede de las Olimpiadas del 2016, lo cual provocó airados ataques de sus adversarios de extrema derecha.
Muchos opinarán que no se ha ganado todavía el derecho a recibir tal distinción. Deseamos ver en la decisión, más que un premio al Presidente de Estados Unidos, una crítica a la política genocida que han seguido no pocos presidentes de ese país, los cuales condujeron el mundo a la encrucijada donde hoy se encuentra; una exhortación a la paz y la búsqueda de soluciones que conduzcan a la supervivencia de la especie.
TEXTO COMPLETO AQUÍ.

viernes, 9 de octubre de 2009

Un Nobel para Obama.

Enrique Ubieta Gómez
Aunque vivimos en un mundo absolutamente irracional, por instinto –única manera de entender el comportamiento humano civilizado--, desconfío de las cosas demasiado obvias. Como todos, me sentí sorprendido, al principio, y después estafado, al saber que la Academia Sueca había concedido el Premio Nobel de la Paz a Barack Obama. Es cierto que ese es el más desacreditado de los Nobel; pero aún las peores decisiones –un Henry Kissinger, un Anuar el Sadat o un Oscar Arias, por ejemplo--, apelaban a hechos concretos que podían cuestionarse en su significado, pero no desconocerse. El problema obvio en este caso es que no existen hechos: la base de Guantánamo sigue siendo una cárcel gigante repleta de secuestrados sin los más elementales derechos; las tropas estadounidenses siguen en territorio iraquí sin una fecha plausible de retirada; las de Afganistán se han incrementado considerablemente; fuerzas no tan ocultas del propio gobierno de Obama incitaron, respaldaron y sostienen a los golpistas hondureños; está a punto de firma un acuerdo militar con Colombia que instalará en su territorio, de cara a los rebeldes vecinos, siete bases militares norteamericanas; las “buenas intenciones” para reformular las relaciones con Cuba –siquiera en términos de encontrar una política “más efectiva” para incidir en su destino, de acuerdo a un criterio francamente imperialista--, no han sobrepasado el mínimo de posibilidades. Son apenas algunos tópicos de campaña o afirmaciones de un presidente que deseaba recuperar la credibilidad del imperio. Bien, entonces la única explicación –mi afirmación no pretende ser espectacular--, es la vehemencia de sus palabras, la retórica que lo llevó al poder, y que empezaba a desgastarse con rapidez. Los analistas dicen –y el plano es tan inclinado que no existe otra posible conclusión--, que es un Premio otorgado para estimular o impulsar el cumplimiento de aquellas promesas. La reacción del ala más conservadora de Estados Unidos, enemiga de la teoría del “poder suave o inteligente” –en la que se incluye, no por su poder económico, sino por ideología y negocios, el sector tradicionalmente influyente de la comunidad cubano-americana y al segmento de intelectuales cubanos recién llegados a Miami o a cualquier otro territorio subsidiado--, ha sido de irritación. Obama o la imagen que conocemos de Obama –no se sabe si el presidente es un holograma--, estaba ya acorralado; empezaba su caída en picada en el barranco del desprecio mediático, una caída minuciosamente preparada por el racismo, el odio, y el más feroz apetito de ganancias. El Premio lo rescata. Si de verdad el Poder en Estados Unidos está fatalmente dividido en dos bandos con soluciones diferentes para fortalecer la hegemonía imperialista, el de los halcones que insisten –y actúan sin recato, sin límites--, en implementar la guerra y el de los “racionales” (les llamo yo), que comprenden que la guerra obtiene victorias pírricas inmediatas y derrotas esenciales a largo plazo, entonces el Premio Nobel fortalece a Obama y uno puede esperar que su otorgamiento le permita vencer a sus adversarios y cumplir el programa de cambios. Porque la impresión que ofrece Obama es la de un presidente que no manda. Pero si –y esto sí es peligroso--, la existencia de esos bandos es relativa, y lo “más inteligente” del “poder inteligente” es ser pura palabrería sin actos, entonces el Premio tiene otro significado: rescatar el prestigio del holograma hacia el exterior, relanzar la buena cara de una máscara, para asestar mejor la mordida fatal. Algo de esto se viene haciendo en el experimento hondureño: condenar el golpe de estado, pero admitir que la “legalidad” burguesa sobrepasada, tiene el derecho de sobrepasar a la democracia. Golpes suaves, inteligentes –aunque las balas maten igual--; acciones o rostros suaves, inteligentes, para la guerra. Entonces sería –aún si aceptamos la responsabilidad de Kissinger en la muerte de miles de vietnamitas y camboyanos bombardeados por sus aviones o en la desaparición de miles de sudamericanos por las juntas militares que apoyó--, el primer Premio Nobel de la Paz construido no para la inevitable rendición de una potencia humillada, o para un efímero pacto de tramoya, sino para una era de guerras asépticas apenas iniciada. Un Premio Nobel de la Paz para hacer la guerra. Un Caballo de Troya, con miles de soldados en el vientre. Dejemos el obsequio en el jardín de la casa y observemos. Ojalá Obama exista, y tenga agallas para ganarse alguna vez el Premio Nobel que le regalan.

Visita a Santa Clara. Primer informe.

De izq. a derecha: Alemán, Ricardo Riverón, Yamil Díaz, Jorge Ángel Hernández y yo. Foto: Juan José Fernández.

Santa Clara es lugar de peregrinaciones cada 8 de octubre. Muy cerca del mausoleo que guarda los restos del Che --y el de sus soldados-quijotes en la contienda boliviana--, y al costado de la Plaza, otro mausoleo acoge desde ayer a los combatientes del Frente de Las Villas. Los escritores villaclareños, como cada año, organizan el concurso de poesía Ciudad del Che, y entregan los premios ese día. También seleccionan los mejores libros de autores villaclareños residentes en el territorio, publicados el año anterior, en Cuba o en el extranjero. Me correspondió ser jurado de este último certamen. Fui invitado además a ofrecer una charla que devino interesante debate sobre los desafíos culturales que enfrenta Cuba. Y presenté, por supuesto, el No. 17 de La Calle del Medio. En otro momento publicaré las fotos de esos eventos y algunas de la ciudad.

miércoles, 7 de octubre de 2009

La Calle del Medio hoy en Santa Clara.

Hoy en la tarde presentaremos La Calle del Medio 17 en la nueva sede de la UNEAC en Santa Clara, junto al amigo Jorge Ángel Hernández. Mañana estaremos además en la presentación de los libros ganadores del Premio de la Crítica 2008 para autores villaclareños, de cuyo jurado formé parte. Ya les contaré.

POSADA CARRILES Y LA CIA.

Dr. Néstor García Iturbe
Coincidiendo con el aniversario 33 del horrendo crimen de Barbados, perpetuado contra el vuelo 455 de Cubana de Aviación, que causó la muerte a 73 personas, la organización estadounidense National Security Archive reveló una serie de documentos desclasificados por la CIA en la que se prueba la vinculación de Luis Posada Carriles con la tenebrosa agencia.
En dichos documentos se revela que desde antes del año 1965 Posada Carriles fue reclutado por la CIA, donde recibió el seudónimo de AMCLEVE 15. Inicialmente la misión de Posada era infiltrarse dentro de los grupos del exilio para servir de informante a la agencia. Dentro de sus objetivos estaba Jorge Mas Canosa, con el que mantenía estrechas relaciones.
En un memorándum fechado en 1966, de Posada a Grover Lythcott, el Oficial que lo dirigía, informaba de su participación en la junta de coordinación de las organizaciones terroristas que se denominó RECE, lidereada por Mas Canosa. En el memorándum planteaba “estoy logrando una posición más solida dentro de los exilados, gracias a lo cual podré en el futuro realizar un mejor trabajo para la agencia”.
En uno de los documentos se describe la operación terrorista planificada bajo la dirección de Mas Canosa, que debía realizarse en el puerto de Veracruz contra naves soviéticas o cubanas. Para esta operación Posada informó a la CIA que fabricó diez bombas, en las que utilizó parte de 100 libras de explosivo C-4 que le había suministrado la agencia. La operación fue financiada por el RECE.
Dentro de los documentos desclasificados se encuentran varios de la CIA y del FBI en los que se reconoce el conocimiento de ambas agencias sobre la participación de Posada en el atentado terrorista contra el avión de Barbados. En los documentos Lythcott describe a Posada, al que también se seña con el seudónimo de “Pete”, como “un individuo que no es el típico terrorista irresponsable”, su forma de pensar “permite tomarlo en consideración para que forme parte de un futuro gobierno en Cuba cuando la revolución desaparezca”, pues se le reconoce como un ideólogo y fiel servidor de los intereses de Estados Unidos.
Los documentos desclasificados por la CIA, ofrecen amplia información sobre las actividades de Posada Carriles contra Cuba, incluyendo su participación en actividades terroristas contra propiedades cubanas en distintos países y contra instalaciones turísticas en Cuba. Además, demuestran como la CIA y el FBI trabajan en función de penetrar las organizaciones de exilados cubanos existentes en Estados Unidos, e inclusive como esa penetración les permite influenciar y dirigir las actividades que estas realizan contra Cuba.
La protección que estas agencias mantienen sobre Luis Posada Carriles, que a pesar de sus crímenes y la información que posee el gobierno estadounidense sobre estos se encuentra gozando de plena libertad en la ciudad de Miami, nos permite pensar que si en algún momento se conocieran todas las actividades criminales en que ha estado involucrado, se originaría un escándalo aún mayor, inclusive dentro de los propios Estados Unidos.

lunes, 5 de octubre de 2009

Palabras de Silvio Rodríguez por la muerte de Mercedes Sosa.

(Cubadebate) Quizá la había visto antes en Cuba, pero siempre me ha parecido que conocí a Mercedes Sosa en el estadio de béisbol de Santiago de los Caballeros, en la República Dominicana, una noche de diciembre de 1974. Ella se incorporaba a “Siete días con el pueblo”, un festival de canción comprometida que se venía celebrando desde hacía dos o tres jornadas. Aquella noche, las luces del estadio parecían romper la oscuridad y el pueblo reclamaba a sus cantores. En el pequeño espacio en que nos apretábamos los que esperábamos turno, me las arreglé para ubicarme al lado de ella, presentarme y decirle lo que la admiraba. Por último, azorado de mi propia locuacidad, tuve la mala pata de brindarle un trago, que rechazó arrugando la nariz. Mal comienzo, me dije.
La recuerdo otra noche, también recién llegada, en este caso a Cuba, para más señas en Casa de las Américas, ella junto a nuestra amiga común, Haydée Santamaría. Fuimos un grupito de cantores a recibirla, a gozar del privilegio de tenerla cerca por un rato. Por entonces la acompañaba un asombroso guitarrista que se llamaba Pepeto, el que, lamentablemente, no mucho después falleció. Entre Mercedes y Pepeto, más que conjunción, había un estado de gracia.
La recuerdo también en Managua, en un Festival por la Paz. Estaban Alí Primera, Chico Buarque, Isabel Parra, Daniel Viglietti, los hermanos Mejía Godoy y muchos más. Pocas veces como aquel día tuve un flujo de comunicación tan intensa con Mercedes. Fue algo extraverbal, una empatía poderosa que ocurrió entre ella y yo. Alguien que pasaba nos hizo un par de fotos que recogen un poco el momento. Siempre que las veo, me estremezco.
A principios de los años 80 me designaron para presentarla en Varadero, en uno de los dos festivales de la canción que dirigió la Nueva Trova. Y a mí, que tanto me corto en esos lances y que salgo sin guión, se me ocurrió decir que se trataba de alguien cuyo nombre era oro en la historia de la canción latinoamericana… Me acuerdo de que, mientras la ovacionaban, yo me bajé de allí con la sensación de haber dicho una estupidez, por comparar a Mercedes con el también llamado vil metal.
Hoy, con el dolor de la pérdida presente, lejos de aquel agitado Varadero, me doy cuenta de que dije lo correcto. Mercedes -como Yupanqui y Violeta- es oro sustancial de las raíces de los Andes, tesoro de nuestro patrimonio sin tiempo. Bienaventurada es Mercedes Sosa.

Cuba es el quinto país latinoamericano donde mejor se vive, dice el PNUD.

Bangkok, (EFE).- Chile es el país en Latinoamérica donde mejor se vive y tres puestos después Antigua y Barbuda (47), Argentina (49), Uruguay (50) y Cuba (51), según el ránking publicado hoy por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
La tabla está elaborada con datos y estadísticas de 2007 y mide la expectativa de vida, el nivel educativo, la sanidad, la inversión en Investigación y Desarrollo o la penetración de internet en 182 países miembros de la ONU.
Las poblaciones de Cuba y Chile comparten una misma esperanza media de vida (78,5 años), mientras que la alfabetización es más alta en la isla, que ocupa el segundo lugar en el mundo con el 99,8 por ciento.
Haití, en el lugar 149, es el país más atrazado, mientras que Guatemala (122) y Nicaragua (124) se encuentran entre los últimos puestos del índice, considerados como nivel "bajo".
Venezuela (58), Brasil (75), Colombia (77), Perú (78) y Ecuador (80) se encuentran dentro de las naciones con un desarrollo "alto".
Paraguay (101) y Bolivia (112) aparecen en el tramo de los Estados con un bienestar medio.
Noruega, Australia e Islandia encabezan el Índice de Desarrollo Humano (IDH) y cierran la lista Sierra Leona, Afganistán y, en último lugar, Níger.
Los 38 primeros puestos, con una puntuación entre 0,971 y 0,902, corresponden a las naciones con un desarrollo "muy alto", en las que se sitúan Estados Unidos (13), España (15) o Israel (27).
Según el PNUD, China (92), Colombia, Francia (8), Perú y Venezuela son las naciones que más han ascendido en comparación con el informe de 2006 porque mejoraron en ingresos, esperanza de vida y educación.
Siete países descendieron más de dos lugares respecto al anterior ránking: Belice, Ecuador, Jamaica, el Líbano, Luxemburgo, Malta, y Tonga.
Por regiones, Latinoamérica y el Caribe obtuvieron una puntuación de 0.810, dentro del apartado de desarrollo "alto", junto con las naciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y de Europa Central y del Este.

EL OFICIO DE VENDERSE.

Juan Fernández López
No importa la edad ni el nivel cultural para ser traidor. Desde cualquier oficio se sirve al mercenarismo, aunque no tengas títulos ni neuronas.
Décadas sangrientas de la historia de Cuba así lo atestiguan cuando verdugos y títeres del imperio masacraron al pueblo antes de 1959, y vinieron después en barcos enemigos, ametralladora en mano, a tratar de reimponer el crimen.
Venderse es cotidiano en el planeta descorazonado del siglo XXI. Si se globalizó el mercado y el hombre pasó de cliente a mercancía, ya no sólo por sus órganos vitales, sino hasta por su cuerpo, su mente y su talento, ¿cómo va a sorprender que se vendan atletas, artistas o profesionales?
Sin embargo, en un mercado tan exigente y selectivo, lo que no deja de asombrar es que sin ser débil visual, impedido físico ni padecer enfermedad alguna; sin ser periodista, poeta o informático, los medios de prensa internacionales conviertan en víctimas invidentes, le pongan muletas o sillas de rueda, o peor aún que una “ilustre” academia, instituto o fundación le nomine para un Nóbel, de la noche a la mañana, y hasta los familiares más cercanos del “agraciado” se desayunen de tales debilidades o “dotes” de su pariente holgazán.
Premios, reconocimientos, nominaciones, campañas mediáticas, cualquier experiencia “sajariana” vale dentro del arsenal ensayado en la otra etapa de la guerra fría.
La libertad de prensa se sabe que fue comprada hace mucho tiempo en Wall Street por los monopolios de la información, lo que queda por resolver, el viejo dilema, es el libre acceso a la verdad, cada vez más escamoteada, tergiversada y bloqueada a las grandes mayorías por los agoreros de los derechos humanos.
Las mentiras de hoy gozan de las ventajas de la globalización. En cuestión de segundos tratan de convertir en famosos a abogados que nunca han visto una toga y no saben defenderse ni a sí mismos; periodistas entrenados por los manuales de la CIA en recónditos pupitres de embajadas “solidarias” y evangelizados con radiecitos portátiles infiltrados en valijas diplomáticas; escritores formados en la academia de los “camajanes”, el buen ron y el aliento de corresponsales; “blogueros” que venden su nombre a otros mercenarios extranjeros que desde lejanos rincones europeos y norteamericanos alimentan con veneno y dinero el prestigio internacional de la mercancía con nombre humano, que circula por la red.
Cuando las lágrimas son más verdes y metálicas que los presupuestos de los amos, el llanto de los mercenarios nos recuerda esa gran pena del hombre: el oficio de venderse.

sábado, 3 de octubre de 2009

Cintio Vitier y sus lecciones de consecuencia.

Enrique Ubieta Gómez
Decimos que alguien es consecuente cuando actúa según sus principios, o dicho mejor, cuando sus actos se corresponden con sus dichos, cuando las palabras y los hechos de su vida coinciden, al menos en la línea básica que marcan los principios, las creencias. La rigidez de esa línea –o su equivocado trazado--, ocasionan una consecuencia infértil; o una inconsecuencia vergonzante, atormentada. Un puente es más sólido si permite que el viento lo balancee, aunque el ojo humano no capte ese leve movimiento.
Cuando una persona no es capaz de deslindar lo esencial de lo superfluo, el trazado de su línea ideal solo tiene resolución en los extremos, y de uno a otro se pasa con facilidad: en los monasterios y en los burdeles. Por eso la verdadera consecuencia, la única posible, se asocia al más profundo humanismo; en primer lugar, porque solo se acepta un principio de vida desde el conocimiento (conocimiento vivencial, razonado y sentido); en segundo lugar, porque un principio de vida no puede construirse de palabras o de simples razones, de textos sabios o místicos: tiene que tener como centro al ser humano, al otro, al todo. Si la teoría falla, y siguen existiendo los explotados, por ejemplo, no dejamos de ser revolucionarios: no se es revolucionario por convicción teórica, se es revolucionario por amor al prójimo, aunque la teoría indique caminos que son o pueden ser más expeditos, más eficaces. La teoría es un medio, no es un fin. Jamás es un principio.
Vivir a conciencia es una ardua tarea. Ser consecuentes es casi imposible, si no se revisan y ajustan continuamente los límites de nuestra línea de vida. Con frecuencia, la obstinada perseverancia en los viejos límites es una falta de consecuencia. Los hombres consecuentes son contradictorios, porque la vida lo es. Por eso admiré tanto a un hombre que ejercía el magisterio sin proponérselo: a golpe de vida. Creo que pocos hombres han sido tan consecuentes como Cintio Vitier. Ahora que ha muerto, no podrá reducirse a texto su legado, ni dividirse su obra en palabras y acciones, en textos trascendentes y textos comprometidos. Su obra escrita es indivisible; es su legado tangible, pero en cada palabra podrá leerse su vida.
Cuando triunfó la Revolución en 1959 el edificio cultural que fue Orígenes tuvo que enfrentar nuevas coordenadas vitales, y demostrar frente a ellas que no estaba hecho de palabras, de puro texto: el corazón moral –no moralista--, de Orígenes, lo conectó con el proceso revolucionario. Cintio fue –de la mano de Fina, su maestra y su discípula--, un cristiano consecuente, que entendió y asumió con sencillez la explicación martiana: ser cristiano es ser como Cristo. “Ser como” es tratar de ser, es tener un referente: ser como Martí, como el Che.
Como ocurre con los hombres verdaderamente consecuentes –así sucedió con Jesús, con Martí, con el Che--, Cintio fue amado y fue odiado. No dejó de ser católico cuando una Iglesia soberbia se alió a la contrarrevolución, y la Revolución, demasiado joven e inexperta, no pudo diferenciar entre la Institución y sus fieles. No dejó de ser revolucionario –de nacer y de crecer como revolucionario, junto a la mayoría de los cubanos adultos, para quienes la Revolución fue una sorpresa--, cuando la Revolución, entregada al frenesí de las transformaciones, no reparaba en las individualidades, ni cuando aquellos que construían una falsa consecuencia –y que pasaron con inesperada rapidez del monasterio al burdel, haciéndose enemigos acérrimos de la Revolución--, lo aislaron como si fuese un enemigo. Cintio siempre fue Cintio. Ese sol del mundo moral (1975) estaba potencialmente contenido en Lo cubano en la poesía (1958). Es el mismo libro, escrito desde la atalaya de una Revolución.
No dejó de ser un católico revolucionario cuando los nuevos falsos consecuentes lo llamaron, cuando quisieron cobijarse en su espléndido universo cultural para sentirse a salvo de compromisos. Ni siquiera intentó vengarse de sus antiguos censores. Cintio saltaba siempre sobre el odio mundano. Por eso lo odiaron. He contado mi encuentro fortuito en el vedadiense parque de la calle H con uno de sus más fieros detractores. Yo acompañaba a un amigo suyo, y él no me conocía. Era el año 1994 y se preparaba un gran evento homenaje por el cincuentenario de la revista que dio nombre al grupo origenista. Con desfachatez, con insolencia, el joven detractor explicó a mi acompañante que “ellos”, los nuevos dioses, acabarían con Cintio, lo destruirían. No ofreció explicaciones literarias o filosóficas, sino políticas. Se sentían defraudados porque Cintio había deshecho el intento de rescatar la vieja publicación como estandarte de un falso apoliticismo.
Sucedió lo contrario. Cintio Vitier crecería en los años noventa hasta convertirse en un inesperado líder revolucionario, en la conciencia más lúcida y comprometida de la intelectualidad cubana. Como a Varona en los años treinta, a Cintio le correspondería un papel para el que se necesitaba limpieza de alma y auténtica consecuencia; solo un hombre que nunca se había traicionado, y que por tanto nunca había traicionado, podía ejercer ese misterioso liderazgo. Siento el orgullo de haber estado cerca de él durante esos años decisivos de su vida, de la vida de todos los cubanos. Ahora que no está –y que regresan las tiñosas para alimentarse de su cuerpo--, hay que recordar sus lecciones de consecuencia.

jueves, 1 de octubre de 2009

Falleció el Maestro Cintio Vitier.

Fue un poeta y un pensador extraordinario, pero fue sobre todo un ser humano extraordinario.
A partir de las diez de la noche de hoy jueves 1 de octubre será velado en el Centro de Estudios Martianos.

La mini república del Big Five.

Enrique Ubieta Gómez
En mi artículo anterior –que inspiró bellas amenazas saavedriánicas de Néstor Díaz de Villegas--, comentaba el inusitado desprecio que ciertos intelectuales de la nueva derecha cubana, él entre otros, sienten por las masas. El tema no es trivial ni caprichoso: lo que nos divide en realidad no es nuestra opinión sobre el pasado –en lo que también diferimos, naturalmente--, es nuestra opinión sobre el futuro de Cuba. Por eso es necesario que sepamos lo que sienten y piensan estos circunspectos caballeros que nacieron en los años previos o en los primeros posteriores al triunfo revolucionario, crecieron en sus aulas, y hoy cavan trincheras en Miami, México o España. Saber de qué República hablan cuando utilizan esa palabra; a qué se refiere Hernández Busto (HB), por ejemplo, cuando descubre eufórico su modélica mini república en Miami: la del Big Five. ¿Qué es el Big Five? Según explica el entusiasta cronista, se trata de “un club fundado por exiliados que decidieron reunir los pecios de los cinco grandes clubes habaneros que naufragaron con la Revolución: Habana Yatch Club, Miramar Yatch Club, Vedado Tenis Club, Biltmore Yatch Club y el Casino Español”.
En su reciente viaje de estímulo a Miami –y de consultas con sus jefes--, HB visita el Big Five y queda impresionado. Le llama la atención el hecho de que ya no sea un club tan exclusivo como sus antecesores habaneros, y señala que en él juegan “cancha” –como decimos en Cuba--, nobles y plebeyos (de apellidos, pero con algún dinerito, claro). “Pasé una tarde con ellos, y fue una de las experiencias más agradables de este viaje a Miami” –confiesa arrobado. “No sólo porque pude ver una competición de muy buen nivel –puntualiza--, sino porque conseguí entrever un mundo, inspirado en ideales deportivos, donde la jerarquía no es necesariamente enemiga de la democracia”. Entendamos bien lo que dice: el hecho de que plebeyos (balseros) y nobles (la vieja guardia) jueguen cancha juntos no debe confundir a nadie, los plebeyos siguen siendo plebeyos y los nobles, nobles. No se trata de jerarquías profesionales, sino monetarias, en las que la sangre, la herencia, el pedigree, determinan. Pero los jerarcas que nadie discute se dan el lujo de ser democráticos, amables, condescendientes. Toda esa gente “trabaja duro”, “todos profesan el culto a la Familia” (de repente me confunde la mayúscula que coloca en la palabra familia, no sé a qué se refiere, pero luego comprendo: “es uno de los pocos lugares de Miami donde puedes estar seguro de que tus hijos jugarán libremente y nadie se meterá con tu mujer”, dice que le dijeron). Entonces cierra su breve crónica con estas palabras aterradoras, por el siniestro futuro que predicen: “En el Big Five —que alguna gente demoniza como ‘el club de Posada Carriles’— encontré juntas muchas de las subestimadas virtudes de Miami: buena comida, didaxis social, convivio, varias generaciones agrupadas alrededor de un credo antiguo y memorable. Una mini República”.
Pero este texto de HB –escrito unos días después de expresar públicamente su desprecio por los coterráneos aficionados al béisbol que encontró en un estadio barcelonés, durante la pasada Copa del Mundo--, estaría incompleto sin los iluminadores comentarios que recoge su blog. Fichu M. (el lector comprenderá que solo dispongo de los “nombres” con los que se identifican los internautas que participan del diálogo) escribe: “la gente tiene un falso concepto del Big Five hoy y no es menos cierto que se pasa bien, el ambiente es agradable lejos de toda la chusmería que por desgracia abunda en Miami”. El club, ya lo dijo HB, es un oasis –la chusma no te piropea a la jeva, ni te maltrata al chama--, que los separa del cubano medio de Miami. Bilewi, por su parte acota, intencionado: “Ernesto, el Big Five te dedicó sus mejores galas, las de todos los días, las que se reservan para los amigos. Allí están los Sedanos, Loret de Mola, Calderín, Gómez Mena, Betancourt y otros apellidos ilustres que ya no logran convivir sin los Pérez, Soto, Álvarez y Rodríguez”. Y sin los Hernández Bustos, debemos añadir. Santos y Artigas, quizás algo indiscreto interviene: “Te vimos con Loret de Mola, llegaste temprano y te fuiste tarde, Camilo es uno de los que no sale de aquí, sus hijas como que viven entre los muros del Big Five”.
Una intrusa que se hace llamar María –y que vive allá, porque HB democráticamente no permite que los de la Isla coloquen mensajes en su blog--, se cuela para desentonar: “decadencia de altura, pseudoélites de sueños mal soñados y gorditos con pelotas”, y la bomba enseguida estalla. Una o un –a veces los nombres escogidos son para despistar--, Margarita Gautier (espero que no se parezca al personaje de Dumas), sale en defensa de HB: “Comparto la opinión de Ernesto 100%. Es un lugar seguro para niños y familia. Pero al parecer ciertos sectores de nosotros los cubanos nos quedamos con la chusmería y la vulgaridad arraigados.” Siguen en fila los comentarios felices de las lombrices, hasta que Iskán el cubano sentencia: “Oye Ernesto, será porque yo llevo el plebeyo a flor de piel, pero la verdad que eso parece una crónica social de una Bohemia de los 50. Y eso de ‘apellidos ilustres, etc’ esta medio picu. No sé, pero no puedo dejar de pensar en San Nicolás del Peladero” Y ya en un tono de evidente provocación El problemita de siempre acota: “Me dan muchas ganas de ir a ese club. Tan solo un problemita, no soy blanco, soy más bien retinto. ¿Me dejarán entrar?”, a lo que presurosa responde Charlotte: “no importa que seas retinto ahí van personas de color también”. Y la frase “de color también” resulta sospechosa, deja un sabor desagradable.
Entonces aparece Camilo Loret de Mola, que no esconde su identidad, la persona que llevara a HB de invitado al club: “mis hijas no han llegado al club –confiesa-- y ya preguntan si verán a Sedano y a Ricardo, dos personas mayores a quien no conocíamos y a quienes besan con amor cada noche. Cómo no sentir un gran respeto por estos tipos, ellos quieren a mis hijas como si fueran suyas (…) te aseguro que cuando estoy de viaje me siento tranquilo porque mis hijas juegan en el Big Five, bajo la pupila de Calderín, Paquito, Centella, Paula, Lisettte (…) y otras muchas personas que ya son mi familia, la grande, la que extraño cuando estoy lejos”. Hay un comentario que quiero dejar para el final. Pertenece a Woland, que firma la declaración de HB: “esa es también mi impresión de Miami –y está muy bien que lo enuncies con esa precisión: una (¡nuestra!) mini-República. Es sorprendente como la propaganda del castrado y sus adláteres ha inmortalizado la infamia del exilio cubano –el de Miami en particular-- como una recua de terroristas sicópatas, que no hace más que barruntar planes para (volver a) esclavizar al pueblo cubano ‘revolucionario’”.
El comentario de Woland me remite entonces a una no muy vieja nota del Miami Herald, que arroja un poco de luz sobre los ilustres miembros de esa Familia miamense, y sobre el porqué –instinto, sagacidad política--, HB colocaba una F mayúscula (y siniestra) en la palabra: “Un sonriente Luis Posada Carriles abrazó y dio la mano el viernes en la noche a cientos de personas que lo apoyan, mientras llegaba a un club en el oeste de Miami para asistir a un cena en su honor… ‘Te quiero besar’, dijo una señora que fue una de las primeras en recibir a Posada cuando llegaba al Club Big Five, cerca de la esquina de la calle 8 y la avenida 92 en el oeste de Miami. Los organizadores esperaban a más de 500 invitados en el salón de banquetas en donde las mesas estaban cubiertas con mantas blancas y servilletas rojas y azules. Un grupo musical tocaba viejas canciones cubanas, mientras que Posada –vestido en un traje azul oscuro– iba de mesa a mesa abrazando a sus partidarios… Muchos de ellos eran ex presos políticos y ex miembros de la Brigada 2506.” El diario añadía: “Entre los prominentes exiliados cubanos presentes se encontraba el ex comandante guerrillero y preso político Huber Matos, quien rompió con Fidel Castro apenas comenzando la revolución, y Ernesto Díaz, líder del grupo militante anti-castrista Alpha 66… La cena fue anunciada como una ‘fiesta de ‘coming-out’ para Posada. Pedro Peñaranda, el líder del grupo patrocinante del municipio de Holguín, dijo al Miami Herald que la cena era para ‘reconocer a Posada como un gran cubano, un hombre digno y decente, como un gran patriota que ha sufrido mucho.” Bueno ¿y qué?, dirá el circunspecto conde Díaz de Villegas: Posada Carriles, Miguel Saavedra, Más Canosa, Montaner, esos son los prohombres de la mini República que entusiasma a los Díaz, a los Hernández, a los Ichikawas.