El pasado 31 de julio, como anuncié en este blog, se produjo en Santo Domingo la presentación de los dos tomos de la obra La telaraña cubana de Trujillo de Eliades Acosta Matos. Al acto asistieron diversas personalidades de la vida intelectual y política dominicana, entre ellas, el propio Presidente de la República, Leonel Fernández Reyna, y representantes de nuestra Embajada. Por su importancia, reproduzco las palabras de presentación del Director del Archivo General de la Nación de ese país. En el acto hablaron además el doctor Marcos Herrera, director ejecutivo de FUNGLODE y el autor de la obra.
Roberto Cassá, Director del Archivo General de
la Nación, República Dominicana
Señoras y señores, ante todo, la gratitud a la Fundación Global por auspiciar este acto, que es iniciativa del Presidente de la República, y Presidente de esta Fundación, por la estima que le ha generado el libro del colega y amigo Eliades Acosta.
Yo debo explicar, ante todo, por qué el archivo General de la Nación auspició esta obra, auspició la investigación, pero auspició también la publicación.
El Archivo General de la Nación, como todos saben, tiene la responsabilidad de velar por la conservación, la preservación, del patrimonio documental de la nación, pero al mismo tiempo, se ha definido como política de la institución, que no se limite esta función a un papel pasivo de guardar y organizar documentos, sino que cumpla también con la actividad de contribuir a difundir las informaciones, ponerlas, por supuesto, ante todo, al alcance del público, pero también difundirlas, y difundirlas no implica una labor neutra de información, sino también, a las reelaboraciones directas, que vayan en beneficio del desarrollo de la actividad ciudadana, de la toma de conciencia nacional, de la toma de conciencia histórica, creciente por parte de los dominicanos.
El Archivo General de la Nación por consiguiente ha optado, y yo pienso que lo ha logrado en una buena proporción, por transformarse en un centro cultural, y por esto, el Departamento de Investigación, que se creó, de hecho, durante nuestra gestión allí, gestión de hace ya más de siete años y medio, ha tenido un papel protagónico, e incluido exposiciones, diversos tipos de cursos de conocimientos de la historia, diversos de difusión, como una sala de exposición que vamos a inaugurar en los próximos días, hasta una revista de difusión para escolares y estudiantes, que no pudo seguir publicándose por su elevado costo –alrededor de 25 000 ejemplares, costaban medio millón de pesos–, y hubo que suspenderla por falta de recursos; pero la vocación es esa, ayudar y contribuir con el conocimiento creciente sobre nuestra historia.
Aquí se inserta, en esta perspectiva, la presencia de Eliades Acosta, que como lo acaba de decir el Dr. Herrera, es un prominente intelectual cubano, que decidió acompañarnos a los dominicanos, y pienso que el gesto de Eliades no es ajeno, en ningún aspecto, con el contenido de este libro, y con las perspectivas de investigación que él nos explicará, pero que yo, al menos, voy a mencionar, que tiene hacia su futuro. Eliades, como ciudadano del mundo, como ciudadano latinoamericano, al tiempo que es cubano, y pienso yo que en la práctica también dominicano, está encarnando viejos procesos de interacción de los dos pueblos; nuestro destino histórico, por ejemplo, está indisolublemente vinculado a los hechos de Cuba. En la década de mil novecientos cincuenta, la caída de la dictadura de Trujillo no resulta comprensible, y aquí ya entra el libro de Eliades,
La Telaraña Cubana de Trujillo, sin el triunfo de los guerrilleros de la Sierra Maestra, eso es bien sabido, luego, como voy a tratar de argumentar brevemente, está suficientemente expuesto, con nuevas perspectivas, como lo acaba de explicar el Dr. Herrera.
Los flujos son antiguos, y yo diría, también presentes, para beneficio de los dos pueblos, aquí tenemos al profesor Acosta, pero yo puedo decir, que aquí tenemos a dos cubanos y dominicanos al mismo tiempo, Matías Bosch y Alberto Enríquez, son flujos, son realidades que forman parte de planos profundos de nuestra historia, o de nuestras historias, puede ser una, o pueden ser varias, no importa, y la aproximación a esas dimensiones, a mi modo de ver, involucra un acercamiento nuevo a planos desconocidos en la investigación histórica más convencional, habida en nuestro país, pero también en Cuba, pienso yo, por eso, la investigación de Eliades,
La Telaraña Cubana de Trujillo, tiene valor metodológico, no solo para República Dominicana, sino, también para Cuba, porque ilumina una perspectiva binacional, multinacional, regional, donde los procesos políticos, se traslucen con mucha mayor claridad.