miércoles, 18 de diciembre de 2013

Marx en La Habana: Revisitando el ideario fecundo que nos legó.


Monumentos a Marx y Engels en Berlín
Hassan Pérez Casabona
Al final sucedió como en la mayoría de los eventos teóricos: no alcanzó el tiempo para proseguir los debates. De igual manera, en correspondencia con la tónica de los encuentros de esta naturaleza, las intervenciones del auditorio trascendieron los tópicos que emanaban de las presentaciones iniciales, realizadas por un grupo de prestigiosos ponentes.
Lo cierto es que tuvo sustancia la Jornada Científica: “El marxismo hoy: una mirada desde Cuba (con motivo de los 130 años de la muerte de Carlos Marx)”, que organizó la Cátedra de Estudios Marxistas “Julio Antonio Mella” del Instituto de Filosofía, bajo la dirección de su presidenta, la Doctora Isabel Monal Rodríguez, los días 12 y 13 de diciembre, en el teatro Álvaro Reynoso del Grupo Empresarial AZCUBA, enclavado en la Rampa capitalina.
Ante un público integrado por profesores e investigadores de numerosas instituciones docentes de La Habana, Mayabeque y Artemisa los panelistas seleccionados, en ambas sesiones de discusión, desgranaron ideas devenidas en pivotes que facilitaron el diálogo y la polémica ulteriores. Fue palpable, desde la apertura del intercambio, el hecho de que existe conciencia  de la necesidad de continuar adentrándose en las coordenadas que brotan desde la ciencia, para la comprensión de los procesos sociales contemporáneos.
En ese sentido los doctores Gilberto Valdés (“Marx ¿Por qué y cómo hoy?”); Olga Fernández (“Marx y la verdadera democracia”) y Jesús García Pastor (“Propiedad Social en Cuba”), del Instituto de Filosofía; Gladys Hernández (“La izquierda ante la crisis”) y José Ángel Pérez (“Logros y sostenibilidad del ALBA”), del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial; Silvio Baró (“La crisis del capitalismo”), del Centro de Investigaciones sobre Política Internacional; Carlos Delgado (“Comprensión y enseñanza del marxismo hoy: algunos retos”), decano de la Facultada de Filosofía, Historia y Sociología de la Universidad de La Habana; así  como Joel González (“Marx y la guerra imperialista”) y Rafael Cervantes (“¿Marx por siempre?: Hasta que exista el trabajo”), del Instituto Técnico Militar “José Martí”, abordaron con profundidad ejes centrales que permanecen en la mira, no solo de expertos  y analistas, sino de innumerables personas en diferentes latitudes. Feliz la idea, en estos mismos derroteros,  de entregarles la conducción de los debates a investigadores experimentados como los doctores Norma Gálvez y Fidel Vascó, de la Universidad de las Artes y del Instituto Superior de Relaciones Internacionales, respectivamente.
Por supuesto que en una convocatoria erigida sobre dichos perfiles resultaron recurrentes leyes, categorías y conceptos, formulados, eso sí, en un lenguaje inteligible que permitió establecer similar sintonía -asignatura pendiente en otros foros- entre emisores y receptores. Asimismo la evocación a Engels, Lenin, Gramsci, Rosa Luxemburgo, Mariátegui, Mella, Carlos Rafael, el Che, Chávez, Mandela, Fidel, Raúl, Evo, Daniel, Correa y otros baluartes del pensamiento y la acción revolucionaria.
Decisiva la impronta, de principio a fin, de la doctora Monal Rodríguez, figura emblemática de las evaluaciones marxistas en el continente, que une a la sapiencia acumulada en el combate ideológico por más de medio siglo, la capacidad de atemperarse, sin concesiones,  a los desafíos que impone el presente.
Precisamente en la articulación del acervo teórico del genio de Tréveris con la realidad contemporánea radicó uno de los aciertos del cónclave. A estas alturas del devenir emancipatorio universal nadie puede, en ninguna geografía, pretender que creamos, edulcorada la idea cual golosina apetitosa, que la ciencia, y por ende los científicos, deben estar al margen de la actividad transformadora que se acomete en nuestras sociedades.
Tal engañifa equivale a asumir la actividad humana desde una dimensión idílica; totalmente en las antípodas de lo ocurrido en la historia planetaria de la que procedemos signada, lo quieran o no los fabuladores de hoy, por intereses clasistas que inevitablemente colocan en trincheras opuestas a explotados y explotadores.
La historia no puede contarse como cuento de hadas, ni todos sus personajes, aquí y a cuyá, se han paseado sonrientes sobre carruajes reales, deleitándose  con las estampas bucólicas que contemplan sus ojos. Claro está que para emplearse a fondo en fundamentar dicha idea -las experiencias de vida de la inmensa mayoría de los mortales terrícolas atestiguan estos razonamientos-, no es necesario manejar con solvencia cada postulado de la economía política, ni traer a colación las bases desde la que se erige la concepción materialista de la historia. Basta siquiera recordar a Aristóteles, paradigma del pensamiento filosófico occidental, que hace veinticinco siglos sentenció “…nada es apolítico bajo el sol”.
Los profesionales cubanos de las ciencias sociales tienen la certeza de que su contribución es necesaria, en el vigoroso proceso de actualización que acometemos en relación a nuestro modelo económico y social. Conocen también, al igual que ocurre con el resto de los actores que intervienen en la construcción socialista antillana, que cualquier propuesta surgida desde sus comunidades académicas, es examinada en las diferentes instancias directivas de la nación, exactamente porque en tal proceder radica una de nuestras grandes fortalezas: la participación consciente de todos en un proyecto que desde hace mucho representa realización tangible  para otros hermanos de lucha allende los mares.
Con ese espíritu nos marchamos de las deliberaciones. No hubo vanagloria ni autoelogio, aunque sí optimismo genuino provocado porque, a diferencia de dos décadas atrás cuando algunos se envalentonaban con el fin de la utopías, hoy la abrumadora mayoría coincide en que nos encontramos en un momento cenital de nuestra centenaria aspiración, de continuar conquistando “toda la justicia”.
Enhorabuena encuentros de esta magnitud, donde nos damos el lujo de dialogar sobre los clásicos de la revolución, con toda la vitalidad que florece de sus acervos fecundos. Por estos días, metáfora aparte, el espíritu de Marx recorrió enhiesto las calles habaneras.

martes, 17 de diciembre de 2013

Bachelet: “antipolítica” + antipartido = gobierno de los mercados

Atilio A. Boron
Si hay algo que puede de vaciar de contenido un proyecto democrático es la combinación entre abstencionismo electoral y el rechazo de los partidos políticos. Y esto es precisamente lo que está ocurriendo en Chile a partir del triunfo de Michelle Bachelet en un comicio en el cual quien verdaderamente arrasó fue el abstencionismo, que arañó el 59 por ciento del padrón electoral, mientras que Bachelet apenas obtuvo el apoyo de un 25 por ciento del mismo. No hace falta ser un Premio Nobel de Ciencia Política (plaga por ahora inexistente) para concluir que la democracia chilena enfrenta una grave crisis de legitimidad: la “antipolítica”, o sea, la indiferencia ciudadana ante el predominio indiscutido de los grandes intereses privados expresa, de manera categórica, el triunfo ideológico del neoliberalismo en un país en donde no sólo la economía tiene ese signo ideológico sino que también lo asume como su divisa una sociedad que lleva más de cuarenta años de indoctrinamiento en los valores más exacerbados del individualismo burgués.
La apatía ciudadana no es un capricho. Se explica por un hecho bien sencillo: una democracia que durante más de veinte años se desinteresó por la suerte de la ciudadanía (al paso que se desvivía por asegurar las ganancias de los capitalistas) al cabo de un cierto tiempo sólo podía cosechar apatía, desinterés y, en algunos casos, el abierto repudio de amplios sectores de la sociedad. No sorprende que la última encuesta de Latinobarómetro haya certificado que, interrogada sobre cuál es la forma preferible de gobierno, casi un tercio de la muestra entrevistada en Chile, exactamente el 31 por ciento, declarase preferir un gobierno autoritario o que “le da lo mismo” cualquier clase de régimen político. En Venezuela, en cambio, para tomar el caso de un gobierno ferozmente atacado por la prensa hegemónica en la región a causa de sus supuestos “déficits democráticos”, quienes contestan de la misma manera constituyen apenas el 11 por ciento de los entrevistados. Y como asegura la teoría política, la calidad de una democracia se mide, entre otras cosas, por las creencias políticas de sus ciudadanos. No es este el único indicador en el cual la Venezuela bolivariana supera a casi todos los países de la región, comenzando por Chile.
El triunfo del neoliberalismo y la exaltación de los valores mercantiles se traduce naturalmente en la derrota de la política a manos del mercado; del espacio público subyugado por la esfera de lo privado, dominada por las grandes empresas. A lo anterior súmesele la preocupante declaración que hiciera Bachelet al día siguiente de su victoria cuando dijera (tal como lo reprodujera Página/12 en su edición del 17 de Diciembre) que “las decisiones las voy a tomar yo, no sólo del gabinete. La coalición que me apoya es una cosa, la constitución del gobierno yo la voy a decidir.” En otras palabras el peor de los mundos: apatía ciudadana combinada con la desmovilización, o marginación de los partidos políticos y, por añadidura, de movimientos sociales u otras formas de organización, que son la expresión de las aspiraciones, expectativas e intereses de las clases y capas sociales que componen la sociedad chilena. ¿Creerá acaso la futura presidenta que de ese modo podrá avanzar en la reforma de la antidemocrática constitución pinochetista, el regresivo régimen tributario y la educación convertida en un negocio que ofrece pingües ganancias a los empresarios que lucran con ella, para ni hablar de derogar la decimonónica y reaccionaria legislación laboral que todavía subsiste en Chile? Sin una población re-politizada (como supo ser la del Chile de Salvador Allende) y sin partidos políticos y movimientos sociales que canalicen y potencien las aspiraciones populares la democracia chilena continuará siendo fácil presa de las clases dominantes, de los grandes empresarios que desde dentro y fuera de Chile han venido controlando el estado y los sucesivos gobiernos desde el golpe del 11 de Septiembre de 1973.
Convendría que, habida cuenta de lo anterior, Bachelet reflexionara sobre lo que más de una vez sentenciara George Soros: “los ciudadanos votan cada dos años, los mercados votan todos los días.” Controlar ese nefasto influjo cotidiano de los mercados –eufemismo para no designar por su nombre al gran capital- será una misión imposible sin sortear la trampa de la “antipolítica” y sin garantizar que los partidos, sobre todos los de izquierda, jueguen un papel protagónico en su gobierno. De lo contrario, el tránsito desde esa frágil democracia sin ciudadanos hacia una plutocracia desenfrenada será tan acelerado como inevitable.

No todo está perdido

Yuris Nórido
La verdad es que hemos perdido valores, que la gente es menos inocente y menos amable que hace algunos años, que hay más corrupción (o al menos es más evidente), que las diferencias entre unos y otros es cada vez mayor, que se está instaurando entre no pocos la lógica de que vales por lo que tienes… La verdad es que muchos jóvenes no tienen la menor noción de la cortesía, de las buenas maneras, la verdad es que la grosería está a la orden del día en algunos espacios públicos, que las “malas palabras” abandonaron sus ámbitos más o menos subrepticios, que no todo el mundo dice gracias, qué tal, con permiso, hasta luego, pase un buen día, disculpe, buenos días, buenas tardes, buenas noches… Todo eso es verdad… pero señores, yo me resisto a creer que todo está perdido. Y no lo digo solo por mí, que sigo siendo el mismo individuo educado de toda la vida, sino por los millones de cubanos que van por esta vida ayudando al que lo necesita, haciendo su trabajo bien, tratando a todo el mundo con respeto y consideración. No hay que subestimar las “invasiones bárbaras” de las que somos testigos todos los días, pero tampoco la buena energía de muchísima otra gente, independientemente de sus posiciones sociales y los retos de la cotidianidad. Les voy a hacer un cuento. Soy un pagador moroso de la electricidad, casi siempre se me pasa la fecha límite. Como llego tarde a la casa, pocas veces coincido con el cobrador, así que lanzan el recibo por debajo de la puerta, lo veo o no lo veo, y lo pago cuando me acuerdo o cuando me cortan la electricidad por castigo. La historia es que este mes, además del recibo, el cobrador dejó una tarjeta que por un lado tenía una imagen de Papá Noel y por el otro una felicitación que decía más o menos así: “Próspero año nuevo y cosas buenas les desea Fulano de Tal, su cobrador de la electricidad”. Desarmado ante tanta amabilidad, pagué en tiempo.
El otro día llovió un mundo, yo estaba de mal humor porque el aguacero me sorprendió en medio de la calle sin paraguas y con unos zapatos muy permeables. Llegué corriendo al cine, lamentando mi suerte. Si yo viviera en otro país —me decía— probablemente hubiera llegado a este cine en un carro; y cuando saliera, me iría a un restaurante; y después, me iría en carro a mi casa; y si no tuviera carro —cosa casi segura, teniendo en cuenta mi compromiso ecológico—, tomaría un metro o un tranvía o un autobús que pasaría a su hora… Ya estaba a punto de maldecir la maldita circunstancia del agua por todas partes, los bloqueos externo e interno, la disfuncionalidad de buena parte de nuestros servicios, el relajo, la poca seriedad, el choteo, esta singularidad que a veces pesa tanto. Empezó la película, una cinta mexicana excelente: Heli. Tengo que decirles que me sobresaltó. Es un testimonio muy crudo de la inseguridad, de la falta de garantías, de la impunidad del crimen en muchas zonas de ese país. El protagonista, sin comerla ni beberla, se enreda en una historia tremebunda: matan a su padre, lo torturan, secuestran a su hermana, sufre las incompetencias y las corruptelas de ciertas autoridades… Lo que más me golpeó de todo ese entramado fue la violación absoluta de los más elementales derechos de un ser humano. La historia de la película puede ser un extremo, ya sé que en México millones de personas viven normalmente sus existencias. Pero otros millones están amenazados por el avance de la violencia. Viven con la espada de Damocles sobre sus cabezas. En Cuba, digan lo que digan —y dicen mucho—, nadie se acuesta con el temor de morir por la noche asesinado en su propia casa. Esa es una de nuestras mayores conquistas, ojalá no la perdamos nunca: la tranquilidad ciudadana. Salí del cine muy ligerito. El empuja-empuja y la gritería para coger el P-11 me pareció cosa de niños.

Cuba: Único país en la región en eliminar el flagelo del hambre

Hedelberto López Blanch
Opciones
Theodor Friedrich, representante de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Cuba, reconoció que la Isla es el único país en la región en erradicar completamente el hambre,
Entrevistado por OPCIONES, Frederich respondió así a la pregunta de cuál ha sido el adelanto o el retroceso de los programas alimentarios en América Latina y qué países de la región cumplirán con las metas del Milenio relacionada con la disminución del hambre.

"Afortunadamente -dijo- en América Latina los programas alimentarios implementados en los últimos años, contrario a algunas otras regiones del mundo, han demostrado su efectos y se ve un impacto positivo hacia el cumplimiento, sobre todo, del Objetivo de Desarrollo del Milenio de erradicar la pobreza extrema y el hambre. Adelantos se han registrado por ejemplo en Brasil con el programa de Fome Zero, y en otros países enfocados a grupos vulnerables y el establecimiento de redes de protección social, y de tal forma un número de naciones de la región han demostrado una cierta resistencia ante la crisis económica.
"Según datos de la reciente publicación del Estado de inseguridad alimentaria en el mundo (SOFI 2013) y de otras fuentes de Naciones Unidas y CEPAL, la misma crisis ha causado también retrocesos con una afectación de la economía nacional. Dentro de la región sobre todo el avance en la subregión del Caribe es demasiado lento como para alcanzar esa meta. En la última década la tasa de desnutrición en América Latina se redujo casi 50 %, mientras en el Caribe bajó solo 30 %.
“América Latina sigue siendo la región con más desigualdad, factor que impide el derecho a la alimentación, y excluye a algunos grupos vulnerables de la participación económica y/o política.
"Aunque se destaca por sus altas exportaciones de materias primas, incluyendo alimentos, todavía hay gran parte de la población que no dispone de un acceso asegurado a alimentos. Esto es reflejo, sobre todo de una falta de voluntad política en algunos países. Otro punto que está causando retroceso es la alta tasa de crimen e inseguridad. América Latina se destaca en el mundo por su elevada incidencia de violencia, incluyendo el crimen organizado. Otros puntos a añadir son la explotación indiscriminada de los recursos naturales con consecuencias en el medio ambiente, las grandes disparidades entre zonas urbanas y rurales, la afectación de la región por el cambio climático y la inestabilidad política y, por tanto, institucional en algunos países.
"En  el área todavía existen millones de personas sufriendo hambre, pero se espera que se reduzca a la mitad tanto la tasa de pobreza extrema como de hambre. Algunas naciones ya cumplieron esta meta, entre estos Cuba, Brasil, Chile, República Dominicana, Honduras, Panamá, Uruguay, Guayana, Nicaragua, Perú y Venezuela.
"En la Cumbre Mundial de Alimentación de 1996 se puso otra meta: la de reducir a la mitad el número absoluto de hambrientos. Aunque una meta mucho más rígida, ya ha sido alcanzada por Cuba, Guyana, Nicaragua, Perú y Venezuela. Durante este evento Mundial el líder de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz se opuso claramente a esta meta, pues insistió que lo fundamental era la erradicación completa del hambre, que por lo menos en Cuba ya también se alcanzó. Se espera que Argentina y México la reduzcan al 50 %  en 2015, mientras Haití, Jamaica, Trinidad y Tobago, Bolivia, Colombia, Ecuador, El Salvador y Surinam tendrán dificultades de alcanzar ese compromiso si no hay un cambio significativo. Algunos países de la región incluso registran un empeoramiento de la situación, como Guatemala y Paraguay".

¿Cómo considera usted las relaciones entre la FAO y Cuba?
En general se mantienen muy buenas relaciones en un clima de mutuo respeto y confianza entre Cuba y la FAO, reflejados también en la colaboración durante la presidencia pro tempore de la Isla en la Comunidad de Estados Latinoame-ricanos y Caribeños (CELAC) y las actividades relacionadas con la erradicación del hambre en la región.
"Además hay una participación muy activa de  este país en programas de cooperación Sur-Sur y en comisiones y convenciones regionales e internacionales auspiciadas por esta organización. Sin embargo, tal como la Mayor de las Antillas, también la FAO atraviesa una crisis presupuestaria que puede afectar sus operaciones. Por lo tanto hay que repensar el modus operandi de la FAO en Cuba, pues este organismo no es un donante, sino una agencia especializada en alimentación y agricultura al servicio de los países miembros. Esta función en el futuro podría ser mejor aprovechada por el país".
 
¿Cómo podría Cuba beneficiarse aún más de esa colaboración?
“La FAO de por sí es una agencia especializada de las Naciones Unidas con funciones técnicas. Está poniendo al alcance de sus países miembros conceptos, tecnologías, estratégicas que incluyen políticas sectoriales, y complementa los conocimientos de estos miembros con ideas diferentes o nuevas que provienen de otras naciones miembros o de las redes de instituciones de investigación científica internacional. De tal forma la FAO solo dispone de fondos propios muy limitados para asistencias y consultorías pequeñas y puntuales los que  han sido reducidos en los últimos años. En el pasado, las intervenciones de ayuda de FAO a Cuba han sido limitadas a proyectos de este tipo, financiados por fondos que los países miembros han asignado al organismo para proyectos de cooperación técnica limitada. En muy pocas ocasiones la FAO ha sido involucrada en programas y proyectos de mayor envergadura en el sector de desarrollo agrícola y rural y en el del desarrollo de las cadenas alimentarias. Incluso, en los pocos casos que la FAO participó en tales programas, el servicio solicitado fue más que todo de provisión y compra de insumos y no en asistencia técnica en nuevos conceptos agrícolas.
"Esta situación contrasta mucho con otros países miembros de la FAO, que aprovechan los servicios de asistencia técnica hasta en asesorías en sectores de estrategias y políticas sectoriales o para el manejo de programas sustanciales de desarrollo agrícola de forma sostenible y en respuesta a los retos del cambio climático. En estos casos los países miembros se preocupan de usar tales servicios bajo proyectos financiados por donantes, o incluso de fondos propios de las naciones o de créditos para el desarrollo rural que el país ha recibido de otros donantes o de bancos de desarrollo, como el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA).
"En una gran parte de proyectos que el FIDA, por ejemplo, tiene en África promoviendo la Agricul-tura de Conservación, la FAO es la contraparte natural para la implementación de estos programas. En muchos otros países, incluso de la región, la FAO está ejecutando proyectos de fondos fiduciarios unilaterales -por sus siglas en inglés llamados UTF- es decir con fondos del propio país miembro, que emplea los servicios de la FAO como una organización consultora. En este país, según mi conocimiento, tal modalidad de proyecto nunca se ha usado con nuestro organismo, que dispone de muchos conceptos de interés para Cuba en vista de los nuevos lineamientos y de la prioridad declarada del gobierno de recuperar la producción de alimentos para sustituir importaciones, como el concepto de la intensificación sostenible basada en la Agricul-tura de Conservación, pero también en el desarrollo sectorial de la infraestructura y organización de las cadenas de valor, incluyendo sistemas de mercadeo, formas organizativas como el cooperativismo y la agricultura familiar, asuntos de políticas sectoriales, la determinación de sistemas de precios o estrategias para una mecanización agrícola, por solo men- cionar algunas. En estos sentidos veo todavía amplias reservas de eficiencia en el aprovechamiento de la FAO en Cuba".

lunes, 16 de diciembre de 2013

Bachelet nueva presidenta: Gana con 62% de respaldo en jornada marcada por alta abstención

Mauricio Becerra R.
Resumen Latinoamericano
Un 62,15% de los votos obtuvo la abanderada de la Nueva Mayoría, Michelle Bachelet, frente al 37,84% de Evelyn Matthei en las elecciones presidenciales con la más baja participación de las últimas décadas: Un 58,21% de los electores no participó de la ‘fiesta de la democracia’. En su discurso de triunfo, la presidenta electa dijo que “de nosotros depende que el Chile de todos no sea más un sueño”.
Bachelet se repite el plato. No sólo es la primera presidenta mujer en Latinoamérica, sino que será la primera ex presidenta reelecta. Con una amplia ventaja de 62,15% de los votos derrotó en la segunda vuelta a la contendora de la Alianza, Evelyn Matthei, que alcanzó 37,84% de los sufragios.
A la ‘fiesta de la democracia’ no llegó ni la mitad de los invitados. Según las cifras oficiales entregadas por el Servel tras el escrutinio del 99,85% de las mesas, la cifra de votos válidamente emitidos llega a 5.574.362., de un total de 13.573.000 chilenos que podían votar. O sea, el 58,21% de los electores no participó de la ‘fiesta’.
En la primera vuelta de las presidenciales de 2013 fueron a votar 6.696.229 personas, lo que equivale a una participación del 49,3%. La jornada de este domingo tuvo 15,29% menos de votantes.
En la segunda vuelta de 2009, cuando se enfrentaron Eduardo Frei y Sebastián Piñera con un sistema electoral de inscripción voluntaria y voto obligatorio, votaron 7.2 millones de personas.
El 15 de diciembre no sólo será recordado por el esperado triunfo de Bachelet, sino que marca la fecha de la abstención electoral en una elección presidencial más alta de la historia.

VOTO CHILENOS EXTERIOR
Bachelet también venció en la votación simbólica de los chilenos en el exterior. Según cifras dadas a conocer por la plataforma Voto Ciudadano, participaron 5.699 personas, cifra muy menor a las 12.486 que votaron en la primera vuelta.
De los que participaron, 79,99% dieron su respaldo a la postulante de la Nueva Mayoría y sólo 20,1% apoyó a la abanderada de la Alianza.

BACHELET: “AHORA POR FIN ES EL MOMENTO”
En su discurso tras el triunfo, la presidenta electa dijo que “están las condiciones económicas, las condiciones sociales y las condiciones políticas. Ahora es el momento. Chile, ahora por fin es el momento. Tenemos la fuerza ciudadana, las mayorías parlamentarias y en los consejos regionales”.
Ante miles de adherentes reunidos en la Alameda, Bachelet aseguró que “llevaremos adelante las profundas transformaciones que Chile requiere. Y lo haremos con sentido de largo plazo, con unidad, con responsabilidad”.
En su discurso no dejó de referirse a los dos grandes ejes de su campaña, la educación gratuita y una nueva Constitución, la que será, en sus palabras, “nacida en democracia, que asegure más derechos y que garantice que en el futuro la mayoría nunca más será callada por una minoría. Una Constitución que se transforme en el pacto social nuevo, moderno y renovado que Chile demanda y necesita”.
Respecto a su promesa de terminar con el lucro, Bachelet dijo que “hoy ya nadie lo duda. El lucro no puede ser el motor de la educación porque la educación no es una mercancía. Porque los sueños no son un bien de mercado, es un derecho de todos y de todas”.
La mandataria electa agregó que junto a ella ganaron “quienes han marchado en nombre de la diversidad, en nombre de la tolerancia, en nombre de una Salud Pública que entregue respuestas y dignidad, en defensa de los derechos y el respeto de los pueblos originarios. Están triunfando quienes han puesto el acento en la urgencia de derrotar la desigualdad”.

UNA DERECHA DERROTADA Y LAS ADVERTENCIAS DE VON APPEN
Gran parte de los análisis tras el triunfo de Sebastián Piñera en 2009 coincidían en que la derecha perfectamente podía gobernar durante dos periodos presidenciales. Nadie contó con la emergencia del movimiento estudiantil que terminó por levantar un amplio movimiento social que terminó no sólo con la aventura de la derecha en la Moneda, sino que con la agenda política del país. Así el triunfo de Bachelet fue en gran medida porque supo hacer guiños y colocar, en algunos casos descafeinadamente, la agenda social en su programa de gobierno.
La candidatura de Evelyn Matthei fue la respuesta de la derecha para contener la marea social. Tras dos candidatos que subieron y bajaron, Laurence Golborne y Pablo Longueira, la hija del integrante de la junta de Pinochet tuvo que reconocer temprano su derrota. “El resultado es de mi exclusiva responsabilidad política”- sostuvo.
En un lenguaje que anuncia la trama argumentativa de la derecha, el retirado senador Jovino Novoa, junto con reconocer el triunfo de Bachelet, aprovechó de decir que “cuando se habla de Asamblea Constituyente, de fracaso del sistema, de cambios radicales en el país y no se cuenta con una representatividad que supere el 30% de los chilenos, yo creo que eso da para pensar”.
Confiado en el discurso cosista que tuvo a Joaquín Lavín bien cerca de Lagos en las elecciones de 2003, Novoa sostiene que la baja participación es una “señal clara de que una inmensa mayoría de los chilenos está contenta en el país que vive, esa señal yo creo que es evidente el día de hoy”.
Más allá de los políticos, el empresariado también salió a advertir a los chilenos. Si bien temprano por la mañana Andrónico Luksic, dueño de Canal 13 y principal financista de la campaña de Bachelet, respondió a las consultas de periodistas diciendo que “no me preocupa el resultado de las elecciones presidenciales. No existe preocupación respecto a la inversión privada en relación de quién será el nuevo presidente del país”, horas después las palabras de otro emprendedor generaron polémica.
Uno de los controladores de Ultramar, Sven von Appen, se refirió al virtual triunfo de Bachelet advirtiendo que “si se repite buscamos un nuevo Pinochet”.
En declaraciones a CNN Chile, el empresario dijo que “las dos mujeres son simpáticas, pero son un poco distintas. Bachelet ya fue Presidenta, tuvo gente muy buena, especialmente Andrés Velasco. Ese le manejó toda la plata y lo conocí. Es muy bueno y espero que le toque uno bueno. Si le toca uno así como nuestro gran Presidente que tuvimos que gastó toda la plata del Estado”, para luego agregar que “ella no hizo mucho comparado con los que estuvieron antes que ella, especialmente Pinochet. Si pasa eso buscamos otro Pinochet”.

LAS PROMESAS DE BACHELET
Pesada se le viene la pista a Bachelet, porque a diferencia de elecciones anteriores en la ciudadanía hay gran expectativas para que efectivamente cumpla sus promesas de campaña y no repita la liturgia concertacionista de perfeccionar el modelo de país heredado de Pinochet.
La carta de la Nueva Mayoría tiene como pilares de su programa una reforma del sistema de educación pública que asegura que sea gratuito y una reforma tributaria para poder financiarla.
En el área de salud, Bachelet aseguró que invertirá cuatro mil millones de dólares para fortalecer la salud pública. Una meta ambiciosa es crear 300 nuevos centros de salud y 60 nuevos hospitales, de los cuales 20 serán inaugurados bajo su gestión, otros 20 se comenzará su construcción y 20 en proceso de licitación. Otra propuesta importante en el área es un nuevo plan dental para jefas de hogar, adultos y jóvenes.
Para resolver la crisis del sistema de pensiones, la candidata tendrá que cumplir su promesa de crear una AFP estatal, que en la práctica terminará validando el sistema en vez de modificarlo por un sistema de reparto solidario.
También Bachelet anunció la creación del defensor del pueblo (Ombudsman), cargo en varios países cuyo rol es hacer frente a los abusos que del Estado hacia las personas.
En materia laboral se comprometió con una reforma con la Central Unitaria de Trabajadores, que le dio su respaldo. Si bien, como en muchas de sus otras propuestas no especifico el como, la idea apuesta a mejorar la negociación colectiva. Otra medida es limitar el uso del multirut.
Las medidas resultan ser las más ambiciosas entre los programas de gobierno de la coalición ganadora. El horizonte tiene mucho que ver con lo que dejaron de hacer en sus gobiernos anteriores, donde a la par que aumentaba el PIB del país lo hacía también la desigualdad social, hoy considerado el gran legado de la Concertación.
En comentarios al diario español El País, el economista de la Fundación Sol Marcos Kremerman, resume con datos este legado: “El 5% más rico de la población gana 257 veces más que el 5% más pobre. Un estudio de comienzos de 2013 hecho por la Universidad de Chile demuestra que el 1% de los más ricos concentra el 31% de los ingresos. En Estados Unidos el 1% se queda con el 21%, en Alemania es el 12%. Y el lugar donde más se percibe la desigualdad es en el trabajo: el 50% de los trabajadores gana menos de 251.000 pesos chilenos (345 euros). La brecha entre un gerente general y el trabajador que menos gana supera las cien veces. Esto tiene que ver con las instituciones que existen en Chile, que fueron creadas durante la dictadura”.
La Concertación, devenida Nueva Mayoría, se enfrenta al fin de su ciclo histórico. De la gestión de Bachelet depende si es que pasarán a la historia como los administradores del Chile fundado por Pinochet o cumplirán su promesa, hecha en la primavera de 1988, de terminar con la herencia dictatorial. En las manos de la hija de un general asesinado por la dictadura, una mujer torturada y exiliada, está el destino del conglomerado, las esperanzas de sus electores y la confianza futura en las instituciones democráticas.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Mandela, Obama y Raúl

 Dos luchadores por los derechos humanos condenados a cadena perpetua, ambos conducidos a prisión por el Gobierno de los Estados Unidos, en épocas diferentes.
Cuando Mandela aún se encontraba encarcelado, Gerardo era uno de los miles de cubanos que peleaban en Angola por la libertad y la igualdad de derechos del cono sur africano.
         ¿Visitará alguna vez Obama la celda donde hoy cumple injusta prisión Gerardo Hernández Nordelo, para rendirle homenaje? En la foto: Obama en la celda donde estuvo Mandela.

Ángel Guerra Cabrera
Estados Unidos, conviene recordarlo, fue junto a sus aliados de la OTAN e Israel el más firme sostén económico, político y militar del régimen del apartheid en Suráfrica. Lo tenían sin cuidado los sufrimientos infligidos a los negros por ese odioso sistema considerado un crimen de lesa humanidad por el derecho internacional. No es casual que la CIA entregara a  Mandela a la policía surafricana. No olvidemos que Mandela mucho después de haber cumplido 27 años de cárcel y de concluir su mandato como el primer presidente negro de Suráfrica continuó en la lista de terroristas del Departamento de  Estado hasta el año 2008. Más aún, está profusamente documentada la complicidad estadunidense en el sostenimiento del colonialismo en África y cuánto hizo por impedir el triunfo de sus movimientos de liberación nacional.
La presencia de Obama y su discurso en las honras fúnebres de Nelson Mandela exige subrayar, por eso, que cualquier presidente de la superpotencia carece de autoridad moral para proclamarse admirador y seguidor del héroe surafricano. De la misma manera, Obama, al reprochar a otros líderes, en el estadio FNB de Soweto, que apoyen a Mandela pero “persigan disidentes” demuestra que, aunque sea negro, padece la misma arrogancia imperial típica de la privilegiada y mesiánica cúpula estadunidense. ¿Quién si no los cuerpos represivos de ese país molieron a palos a los integrantes de Occupy Wall Street?
La doctrina Monroe sigue vigente y a escala universal. Ese mismo Obama ha recrudecido el bloqueo contra Cuba, bombardeó y despedazó a Libia, y asesina a cientos de inocentes con los drones en Pakistán, Afganistán y Yemen. Igualmente, aprueba planes desestabilizadores y golpes de Estado contra los gobiernos independientes de América Latina y el Caribe apoyándose en su descomunal aparato subversivo y mediático. Eso sin contar el estado orwelliano de espionaje dirigido no sólo contra los que considera enemigos sino contra sus aliados y sus propios ciudadanos.
A principios de los noventas poderosas circunstancias forzaron a interrumpir el apoyo estadunidense al apartheid, contra el que la población negra se mantenía en indoblegable rebeldía. A partir de la derrota sufrida en la batalla de Cuito Canavale  por el régimen del apartheid, que incluso disponía de armas nucleares, Washington no tuvo otra alternativa que buscar una salida negociada. El golpe demoledor asestado al ejército surafricano por la potente agrupación de tropas cubanas  junto a sus compañeros de armas angolanos y namibios produjo un giro de tal magnitud en la correlación de fuerzas político-militares en el sur de África que Estados Unidos se vio impedido de evitar la independencia de Namibia, la consolidación de la independencia de Angola y el fin del apartheid (http://www.jornada.unam.mx/2010/07/22/mundo/026a1mun).
Pero no hay que salir de Estados Unidos para percatarse de la incongruencia de Obama cuando afirma admirar e inspirarse en Mandela. En su gobierno, además de que el uno por ciento más rico obtiene el 93 por ciento del incremento de la riqueza, la población negra sufre el doble de desempleo que los blancos y hay más negros encarcelados que esclavos en 1850; los niños afroestadunidenses en pobreza son casi el triple que los blancos en esa situación y es muy probable que uno de cada tres infantes negros nacidos en 2001 acabará en la cárcel. Esta situación se agrava con el pingüe negocio de la privatización de las prisiones, que ha hecho aumentar cientos de veces el número de reclusos. En un retorno al régimen esclavista supuestamente liquidado con la guerra civil norteamericana(1865) ahora el capital dispone de abundante mano de obra barata  negra y latina con la que  subir en flecha sus ganancias.
Mientras tanto, el presidente cubano Raúl Castro representaba lo contrario de Obama en las horas fúnebres de Mandela. En Raúl se simbolizaban allí los legendarios logros de la Revolución Cubana en la justicia social, la educación, la salud pública universales y gratuitas y la igualdad de derechos. Su lucha contra el racismo dentro y fuera de sus fronteras, su indeclinable solidaridad con los movimientos de liberación y pueblos de África. Y, por supuesto, la sólida y larga amistad combatiente entre Mandela y Fidel.
Bienvenido sea el apretón de manos de Obama a Raúl si este significa que el ocupante de la Casa Blanca iniciará los pasos para poner fin a la ilegal e inmoral política de hostilidad y bloqueo contra Cuba.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Ganar sin Chávez, consolidar el chavismo

Juan Carlos Monedero
www.comiendotierra.com
Dijeron que era un plebiscito y fueron con todo. Que los ricos siempre van sobrados. Aún más si te apoyan los Estados Unidos. Contaban con que el empujón definitivo contra Maduro venía este 8 de diciembre. Llevaban unos meses en la tarea. Desabastecimiento inducido, sabotaje eléctrico, acaparamiento, inseguridad. Más los errores propios del gobierno (que eso ya lo ponen ellos). El mismo escenario que le prepararon a Allende antes del golpe de 1973. Desde Estados Unidos, Roger Noriega escribió la tesis del colapso total, que vendría a rematar, cuando la situación fuera insostenible, el ejército norteamericano. Que Venezuela tiene demasiado petróleo. Pleno acuerdo de una parte importante de la oposición. Por fin, el chavismo aniquilado. Fin de la pesadilla. Malditos rojos.
Dijeron que las elecciones eran un plebiscito. Que andaban convencidos. Y lo repitió El país y el ABC, El Mundo y Clarín, el New York Times y Newsweek, la CNN y la RAI, Excelsior y el Heraldo. Eran elecciones municipales, pero ¿a quién le importa? Se presentaban alcaldes y concejales que debían rendir cuentas de baches, suministros, agua, mercados o el tráfico. Elecciones municipales por vez primera sin Chávez. ¿Para qué perder la ocasión? Dijeron que eran más que unas municipales, que el chavismo sin Chávez estaba herido mortalmente, que si no cayó en las elecciones presidenciales, las que ganó Maduro por la mínima, ahora sí, ahora iba a tener que abandonar el Palacio de Miraflores (Elecciones cuyo resultado la oposición no reconoció, con resultado de 11 asesinatos y, de manera insólita, sin la imputación del líder Henrique Capriles, instigador de la desobediencia con resultado de muertes).
La situación llegó a ser  dramática. ¿Son libres unas elecciones en las que la oposición tiene la capacidad de golpear la legitimidad del gobierno a través de una guerra económica? ¿Qué hubiera pasado si se hubieran suspendido las elecciones por esa ofensiva de la oposición? ¿Acaso no las estaba suspendiendo la oposición con su capacidad de presión económica? Dijeron que era un plebiscito, y actuaron como si fuera una lucha a muerte. Que cuando la derecha no está en el poder, no le hace muchos ascos a romper las reglas del juego.
Pero a la fuerza ahorcan. Maduro despertó. El gobierno bolivariano se libró del shock de la ausencia de Chávez y reaccionó al sexto mes (las elecciones que hicieron Presidente a Maduro fueron en abril). Puso en marcha una nueva misión, la Gran Misión Barrio Nuevo-Barrio Tricolor (que volvía a atender a los más humildes); decidió ir contra los especuladores que estaban ganando hasta un 8000% (sí, un ocho mil por cien) aprovechando que recibían dólares subvencionados desde el gobierno para importar, robando a los venezolanos el sueldo mensual con sus abusivos precios (especialmente a las clases medias). Y detuvieron a unos cuantos corruptos de nivel medio. Al tiempo, la oposición calculó mal las ganas de batalla de la población, quien terminó recriminándoles su ánimo insistentemente golpista y vehementemente saboteador. Presentaron las elecciones como un plebiscito. Porque iban a tumbar a Maduro. Y cavaron su estúpida tumba. O no, que también para la oposición vale ser del Caribe y les aplica lo del realismo mágico.
Maduro sacó a Capriles un 1,5% en las elecciones de abril. En estas elecciones, le ha sacado el 6,5%. Casi esa distancia a la que nos había acostumbrado Chávez. Los que presentaron las elecciones como un plebiscito ¿no debieran asumir que lo han perdido? Y obrar en consecuencia. A no ser que sean simplemente unos bocazas que sólo juegan a la desestabilización.
La oposición ha ganado algunas alcaldías muy grandes –con ciudades de las más pobladas del país, como Maracaibo, y también San Cristobal, la alcaldía metropolitana, Barquisimeto o Valencia, sin olvidar Barinas (en el estado donde nació Chávez)-, aunque en todas ellas por la mínima. En términos de porcentaje, el grueso de los municipios (el 75%) está vestido de rojo. En porcentaje de alcaldías y número de votos, Maduro ha vuelto a revolcar a Capriles. Aunque no quieran hacer las cuentas. La Mesa de la Unidad lleva cuatro derrotas. Las dos últimas, sin Chávez. Si hubiera cielo o infierno, el Comandante se estaría riendo. El rostro de Capriles no era precisamente una fiesta. ¿Se sabrá ya amortizado?
El proceso revolucionario de Venezuela se ha consolidado. Aunque, como bien sabemos en Europa, no hay derechos irreversibles ni situaciones eternas. El Plan de la Patria, segundo plan socialista de desarrollo económico y social de la nación 2013-2019, fue presentado por Chávez a su pueblo como programa electoral, votado mayoritariamente por los venezolanos, vuelto a presentar por Maduro en las siguientes elecciones presidenciales, vuelto a votar popularmente y, ahora, tras ser aprobado por la Asamblea, vuelve a ser ratificado en las elecciones municipales donde el chavismo ha aumentado la distancia con la oposición. En algunas alcaldías el chavismo fue dividido. En Maturín, contaba Maduro en esta noche electoral, perdió el Gran Polo Patriótico por 2000 votos frente a la Mesa de la Unidad. Un candidato disidente del chavismo que decidió presentarse sacó 40.000 votos. Ganó la derecha. La unidad, de la que tanto hablaba Chávez, parece necesaria cuando se opta por la vía electoral.
En 14 años, los venezolanos han tenido 19 elecciones. El chavismo ha ganado 18. Estas últimas fueron presentadas como un plebiscito por la oposición. Pensaban que, con la tensión económica, con la ausencia de Chávez, con el durísimo ataque mediático nacional e internacional, el “hijo de Chávez” ya estaba fuera. Pero no ha sido así. Maduro ha ganado. Y ha acumulado fuerzas para ahondar en las medidas socialistas que se estaban haciendo esperar. Hay voces que dicen que los socialdemócratas de la Mesa de la Unidad, Acción Democrática, andan cansados de los comportamientos de extrema derecha de parte de las fuerzas de la oposición. La que presentó estas elecciones como un plebiscito. El que han perdido. ¿Dimitirá Capriles? Mientras que la oposición se aclara, la revolución bolivariana sigue su rumbo. Algo debió hacer bien Chávez cuando en su ausencia su obra sigue. Su pueblo ha salido a festejar a la Avenida Bolívar. A diferencia de las últimas elecciones, cuando la oposición salió a matar gente, esta noche gobierna la alegría en Caracas. Chávez no ha arado en el mar. Maduro ha hecho su parte. Ahora, como siempre, le corresponde al pueblo seguir alumbrado soluciones. En una discusión en el barrio de San Agustín, una mujer le dice a otra: “¡Ay chica, tú es que hablas como Chávez!”. Y la señora le contesta: “No, es que Chávez hablaba como nosotros”. Y así anda este pueblo. Hablándose, encontrándose, convocándose.

Tendencias actuales de la guerra cultural contra el socialismo en Cuba (debate en los predios de la AHS)


martes, 10 de diciembre de 2013

Opositores y oficialistas en el sistema global (desmontando mitos)

Imágenes de la represión policial en España
Enrique Ubieta Gómez
Cubasí
Uno de los espejismos omnipresentes en el sistema global que reproduce los valores del capitalismo, es la noción de que toda sociedad, para cumplir con las normas de una democracia, debe contar con un oficialismo y una oposición. En principio, la afirmación parece inobjetable. La condición humana presupone la diversidad. La trampa radica en los presupuestos de esa “dualidad”: el capitalismo. Tanto los “opositores” como los “oficialistas” acatan la permanencia del sistema, lo que significa entonces que la diversidad se constriñe a la alternabilidad en sus formas de implementación.
Los revolucionarios –los anticapitalistas–, no son opositores: son antisistema, es decir, ilegales. Están fuera de la ley. O bárbaros, si son pueblos originarios que defienden una forma de vida diferente. A veces, participan del juego electoral, si el poder del Capital no se encuentra amenazado, porque ello acentúa el espejismo, que es el beneficio que obtiene el sistema (más allá de las intenciones o de los cálculos personales del candidato(a), que pueden ser buenos o no, qué importa); y porque permite la conquista de pequeños espacios para mejorar la vida de los trabajadores y educarlos para empeños mayores, que es la apuesta de los revolucionarios. Estar “dentro” del Gobierno de la Concertación chilena, por ejemplo, es una manera de empujar sus límites “naturales” hacia el cumplimiento de reivindicaciones populares de gran urgencia.
Pero si el sistema se siente amenazado, la convivencia cesa. En el cono sur latinoamericano, en Centroamérica, en España, Alemania o Italia, hay experiencia de sobra: el Estadio Nacional de Santiago, para solo citar un ejemplo, albergó en 1973 a los disidentes del sistema (a los concientemente anticapitalistas y a los hombres y mujeres honestos que solo pretendían la justicia social o el fin de la injerencia estadounidense, sin percatarse de las consecuencias antisistémicas de tales pretensiones). Después desaparecieron. La Operación Cóndor (años 70) en nuestra América, fue una réplica de la Operación Gladio en Europa (años 50 y 60), encargada de eliminarlos físicamente, uno a uno. Solo cuando se produce un quiebre de los mecanismos tradicionales de reproducción, y simultáneamente aparece un líder auténtico, son posibles accidentes como los de Venezuela o Bolivia. Pero entonces, el sistema declara “alerta roja” y desestima la voluntad popular a favor de la legalidad… burguesa. Como en Honduras o Paraguay, el golpe de Estado es reclamado para restaurar la legalidad, es decir, el sistema, para corregir la voluntad popular.
Carlos Alberto Montaner lo expone claramente, con ínfulas pedagógicas: "Obama sabe que a él no lo eligieron para cambiar la historia del país –dice–, ni para revolucionarlo, sino, como a todos sus predecesores, para mejorar parcial y levemente la administración del sistema de acuerdo con los límites que marca la ley. Él es el agobiado gerente de una república, no un mago." La ley, la legalidad, claro, burguesa. Oficialistas y opositores se mueven dentro de la legalidad burguesa, están a favor de un gobierno o de otro, pero siempre a favor del sistema. A favor del partido republicano o del demócrata, a favor de Zapatero o de Rajoy, pero ambos a favor del capitalismo. No existe otra posibilidad. Lo demás, queda out side. Podemos añadir, Obama sabe que él debe administrar los intereses del gran Capital, para eso ha sido elegido por el gran Capital. En décadas posteriores a la caída del socialismo europeo, el abanico de “opciones” desestima incluso la que fue construida para contrarrestar la influencia del Este. Y la socialdemocracia –la izquierda sistémica del capitalismo–, empieza a parecerse cada vez más a las restantes agrupaciones de la llamada derecha.
El capitalismo no reconoce la existencia de otra legalidad, de otro Estado de derecho e incluso, de otra moral que no sean los de la burguesía. Si tenemos en cuenta que en Cuba rige una Constitución aprobada por el voto secreto y directo de una amplísima mayoría de la población, entonces quizás el señor Montaner entienda que en este país, ahora y en lo adelante, cada nuevo gobernante será elegido no para "cambiar" ni "revolucionar" (uso indebidamente el término, lo sé) el sistema, sino, dicho en sus palabras, para "mejorar la administración del sistema (socialista) de acuerdo con los límites que marca la ley (socialista)". Que los cambios que la Revolución promueve no son para restaurar el Derecho y la Moral burgueses, sino para proteger y desarrollar el Derecho y la Moral socialistas. “A mí no me eligieron Presidente para restaurar el capitalismo en Cuba, ni para entregar la Revolución –afirmó el General de Ejército Raúl Castro en la Asamblea Nacional–. Fui elegido para defender, mantener y continuar perfeccionando el socialismo, no para destruirlo”.
Raúl también nos pide que seamos críticos, que seamos opositores ante lo mal hecho, ante la corrupción, la doble moral, el burocratismo, la discriminación, que son espacios a través de los cuales se reproduce el capitalismo en Cuba. Que seamos los mayores opositores del planeta: contra la injusticia generalizada, la dilapidación de los recursos naturales, la explotación y la enajenación capitalistas. Pero el empleo tendencioso de los términos de “oficialista” y “opositor” se desentiende de sus presupuestos de origen cuando se trata del socialismo: la retórica excluye la posibilidad, excluyente en el capitalismo, de que ambos funcionen dentro y a favor del sistema. El imperialismo pretende que los opositores en Cuba lo defiendan, que actúen fuera y contra el sistema socialista. Y los provee de recursos materiales y logísticos. Entonces, la contradicción se internacionaliza, se produce entre “opositores” oficialistas del imperialismo y “oficialistas” opositores de la dominación del Capital, y se transforma en una variante de la lucha de clases entre estados, entre sistemas. Los “opositores” que el imperialismo cría y exhibe son mercenarios, aunque no cobren.“Un Parlamento en una trinchera”, pedía que fuésemos el gran intelectual cubano Cintio Vitier. Ningún otro pueblo está más preparado para el debate justo, para la diversidad concurrente de sus hijos e hijas, para el ejercicio de la libertad desde la cultura y la ética revolucionarias. La democracia cubana, imperfecta pero superior a la capitalista, se perfecciona desde su propia matriz legal y conceptual.

Celebran el Día de los Derechos Humanos en parques de La Habana

Texto y fotos: Enrique Ubieta Gómez
En varios parques de la capital se reunen niños y adolescentes de las escuelas cercanas para celebrar el Día de los Derechos Humanos. Música, venta de dulces y refrescos, grupos infantiles de danza, deportes de mesa, en fin, una larga fiesta que cerrará en la noche con propuestas dirigidas a los jóvenes. Feliz Día.

Un show a la carta para CNN. Las "Damas" y el pueblo

Texto y fotos: Enrique Ubieta Gómez
Hoy al mediodía se montó un show en la populosa esquina habanera de L y 23. Es decir, según el procedimiento que establece el Manual para la subversión editado por la Fundación Nacional Cubano Americana, aparecieron en esa esquina, cada diez minutos, previo acuerdo con CNN y otras agencias, dos personas vestidas de blanco que gritaban alguna consigna. Las cámaras de los periodistas extranjeros esperaban ansiosas. Cinco veces dos personas son apenas diez, pero es suficiente para establecer la apariencia de que son muchas y armar algún lío ante la irritación de los revolucionarios. Desde ayer se había anunciado, y había decenas de personas, mujeres y jóvenes, que portaban carteles de Fidel y Raúl, de los Cinco, y banderas cubanas. Los escuché cantar el Himno Nacional y la Marcha del 26 de julio, mientras se llevaban a las y a los provocadores, algunos de ellos custodiados por mujeres policías, como acto de protección. Conocedores de la violencia policiaca que impera en el mundo, incluso en la culta Europa –donde imágenes de rostros ensangrentados o de policías armados de bastones golpeando de forma indiscriminada, son comunes–, y de la ausencia de ella en Cuba, los corresponsales que reportaban para medios cuyo perfil editorial es la demonización de la Revolución cubana, se esforzaban por captar la imagen de algún revolucionario indignado o el instante en que los provocadores eran trasladados hasta el auto que los sacaría del lugar. Yo les ofrezco, simplemente las mías.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Presentan en Ecuador testimonio de un cubano infiltrado en la CIA

Prensa Latina. Un obsequio para los jóvenes del mundo fue la presentación hoy aquí del libro Enemigo, del autor cubano Raúl Capote, durante la tercera jornada del Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en el que participan unos 10 mil jóvenes de 83 países.
Capote, el agente Daniel de los órganos de la Seguridad del Estado cubano, inició la presentación con la exhibición del material audiovisual Las razones de Cuba, que recoge el trabajo de seis de sus compañeros que participaron en la denuncia de acciones de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) contra el país caribeño.
Luego de la proyección del documental en la Casa del ALBA de la cita juvenil mundial que se celebra en el Parque Bicentenario, antiguo aeropuerto de Quito, Capote ofreció una breve reseña del valioso material de 196 páginas, publicado por la editorial José Martí.
El autor del volumen -dedicado fundamentalmente a los jóvenes- dejó claro el mensaje de la alerta permanente para defender la Revolución que Estados Unidos ha pretendido destruir desde su triunfo en 1959.
Por ello, expuso sus vivencias como combatiente de la contrainteligencia de la Revolución, y se refirió a los planes de la CIA para penetrar la intelectualidad, las universidades del país y los sectores juveniles.
Antes de concluir su exposición, Capote expresó que siempre se sentirá agradecido de su pueblo por haber confiado en él y por haber creído que era capaz de cumplir una misión como esa.
"Siempre estaré en deuda con mi país y en especial con sus jóvenes, que los quiero como si fueran mis hijos", subrayó.
La presentación del libro estuvo matizada con la actuación de repentistas y decimistas cubanos, quienes le imprimieron sabor criollo al cierre de la actividad.