jueves, 5 de junio de 2014

Obama en West Point: más de lo mismo, sin el menor cambio

Atilio A. Boron
En su reciente discurso de graduación ante la academia militar de West Point el presidente Barack Obama ratificó la validez de algunos tópicos que anidan en los cimientos mismos de la ideología imperialista norteamericana. Según este discurso, cuyas raíces llegan hasta los propios comienzos de la república, Estados Unidos es un país excepcional, indispensable e irreemplazable. Está llamado a liderar el mundo, porque si abdica de esa responsabilidad nadie podrá suplantarlo y el resultado será el caos. El burdo maniqueísmo de esta concepción afirma que o hay un orden comandado y modelado por Washington o, en caso contrario, el mundo se sumerge en el horror de un violento y generalizado desorden hobessiano, desencadenando una feroz lucha de todos contra todos. Subyace a esta formulación la idea de que hay un “Destino Manifiesto”, presuntamente resuelto por Dios, que le otorga a Estados Unidos una misión única e indivisible en el mantenimiento de la libertad, la justicia, la democracia, los derechos humanos y la paz en todo el planeta. Esta idea mesiánica fue muy apropiada porque sirvió para justificar el despojo de las tierras de los pueblos originarios de América del Norte, la guerra con México y la anexión de Texas y, posteriormente, el inicio de la expansión extracontinental del imperio comenzando por el Caribe con la anexión de Cuba y Puerto Rico, siguiendo con Filipinas en el Pacífico  y, después de la Segunda Guerra Mundial, extendiendo los confines del informal imperio norteamericano a lo largo y a lo ancho de todo el globo.
Esta beatífica visión reafirmada por enésima vez por el actual ocupante de la Casa Blanca no resiste el menor análisis. No creemos necesario desarrollar aquí un argumento que se encuentra en la obra de innumerables críticos de la política exterior de Estados Unidos, desde Mark Twain a Noam Chomsky, Gore Vidal y Howard Zinn.  Hace ya unos años uno de los más prominentes pensadores del imperio, ya fallecido, Samuel P. Huntington, se preguntaba qué otro país, salvo el caso excepcional de Estados Unidos, podía hacer cosas tales como “presionar a otros países para adoptar valores y prácticas norteamericanas en temas tales como derechos humanos y democracia; impedir que terceros países adquieran capacidades militares susceptibles de interferir con la superioridad militar norteamericana; hacer que la legislación norteamericana sea aplicada en otras sociedades; calificar a terceros países en función de su adhesión a los estándares norteamericanos en materia de derechos humanos, drogas, terrorismo, proliferación nuclear y de misiles y, ahora, libertad religiosa; aplicar sanciones contra los países que no conformen a los estándares norteamericanos en estas materias; promover los intereses empresariales norteamericanos bajo los eslóganes del comercio libre y mercados abiertos y modelar las políticas del FMI y el Banco Mundial para servir a esos mismos intereses […]; forzar a otros países a adoptar políticas sociales y económicas que beneficien a los intereses económicos norteamericanos; promover la venta de armas norteamericanas e impedir que otros países hagan lo mismo […]; categorizar a ciertos países como ‘Estados parias’ o delincuentes y excluirlos de las instituciones globales porque rehúsan a postrarse ante los deseos norteamericanos”. (Ver su “The lonely superpower”, en Foreign Affairs, Vol. 78, Nº 2, marzo-abril de 1999, pág. 48)
Como puede comprobarse, el listado de cosas que Washington hace en relación a terceros países es impresionante y por ello la respuesta a la retórica pregunta de Huntington tenía, y tiene, una única posible contestación: nadie. Nadie más puede hacer eso. Por eso este autor y antes que él una larga lista de gobernantes, políticos y mandarines imperiales de Estados Unidos adhieren a la noción del excepcionalismo norteamericano o,  como lo recordara la secretaria de Estado de Bill Clinton, Madeleine Albright, como “el país indispensable”. Y es cierto, es un país indispensable, como ahora lo ratificó Obama, aunque no para lo que ellos piensan y pregonan –promover la libertad, los derechos humanos, la democracia- sino exactamente para lo contrario, para sostener la estructura imperialista del actual (des)orden mundial. El mensaje  que el inverosímil Premio Nobel de la Paz transmitió a los cadetes en su ceremonia de graduación de West Point omitía toda referencia al siniestro papel que Estados Unidos ha venido desempeñando en la arena internacional para subraya, en cambio, la visión autocomplaciente que se necesita para cometer toda clase de crímenes y tropelías y poder conservar una cierta tranquilidad de conciencia.
Sería largo y no es esta la ocasión para emprender una meticulosa refutación del discurso del “excepcionalismo” norteamericano. Además, como decíamos más arriba, hay numerosos estudiosos que ya lo han hecho dentro mismo de Estados Unidos a los cuales agregaré, al final de esta nota, una breve lista de autores latinoamericanos que también trataron este tema. Por ahora me limitaré tan sólo a aportar algunas imágenes que desnudan con conmovedora elocuencia las falacias del discurso imperial.
¡Vamos a las imágenes!

Materiales de consulta, para seguir profundizando en el tema:
En primer lugar, se sugiere consultar la monumental obra de Gregorio Selser, Cronología de las intervenciones extranjeras en América Latina (1776-1945) (México DF: UNAM/UOM/UAM-Azcapotzalco, 1985)
Ver asimismo (ordenadas por estricto orden alfabético) :
Atilio A. Boron:  América Latina en la Geopolítica del Imperialismo (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2012)
Atilio A. Boron y Andrea Vlahusic: El lado oscuro del imperio. La violación de los derechos humanos por Estados Unidos (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2009)
Stella Calloni: Operación Cóndor: pacto criminal (La Habana: Editorial de
Ciencias Sociales, 2006)
Patricia Galeana: Cronología iberoamericana 1803-1992 (México DF: Fondo de Cultura Económica, 1993).
Eduardo Galeano: Las venas abiertas de América Latina (Siglo XXI: México, 1971)
José Luiz Méndez Méndez: Bajo las alas del Cóndor (Buenos Aires: Cartago, 2007)
Marcos Roitman: Tiempos de oscuridad. Historia de los golpes de Estado en América Latina (Madrid: AKAL, 2013)
John Saxe-Fernández: Terror e Imperio (México, DF: Arena Abierta, 2006)
Luis Suárez Salazar: Madre América. Un siglo de terror en América Latina (La Habana: Ocean Sur, 2005)

Un tiempo republicano

Luis García Montero*
Público.es

No se trata de una hora, sino de un tiempo republicano. Hay posibilidad de hacer las cosas bien. Podemos darnos tiempo y, además, tenemos derecho a reírnos de lo que está pasando.
Yo no soy muy optimista. La realidad me ha enseñado a mantener mis ideas en las convicciones más que en las esperanzas. No necesito el optimismo para responder a mi conciencia. Pero si puedo divertirme, lo agradezco. La risa no viene mal nunca, sobre todo cuando se han soportado años de tristeza. Venimos no sólo de un tiempo pesimista, sino de unos años tristes.
Ahora podemos reírnos. Los viejos padres de la patria salen defendiendo al rey con unos argumentos que provocan la carcajada. ¡Que viejos están y qué espesos! Es todo un lujo oír ahora a Felipe González. No es ya un cínico, sino un cínico ridículo. He tenido la satisfacción de oírlo defender la importancia y la talla del rey Juan Carlos con argumentos patéticos. No sólo le debemos la democracia española, sino que en una cena privada con él, Gorbachov y Bush consiguió solucionar la Guerra Fría y encauzó el fin del imperio soviético. La abdicación del rey Juan Carlos ha tenido la virtud de desnudar el servilismo ridículo y bufonero de sus validos.
Está bien reírse. Las voces del sistema se han prestado a representar un ridículo colectivo en su vejez. Se han destapado de declaración en declaración, de entrevista en entrevista. Eso ya no nos lo quita nadie. Hemos asistidos al circo payaso de los republicanos que se declaran devotos del rey, de los socialistas que se presentan como monárquicos y de los demócratas que tiene miedo de la voz de los ciudadanos. ¡Vaya tropa! Dicen ahora que la disputa no se da entre Monarquía y República, sino entre tiranía y democracia, e inmediatamente después se niegan a oír la voz del pueblo en las urnas. Después de repetir una y otra vez que habían apoyado a la Monarquía por miedo al golpismo, ahora la defienden por temor a los votos de la ciudadanía.
La devoción monárquica de los medios servilones del Régimen merece una carcajada. Pero es conveniente que la carcajada no nos cierre los ojos. Hay algunas cosas que un demócrata no debe olvidar en esta situación:
1º. No es verdad que la discusión coyuntural sobre la Monarquía quede al margen de los problemas importantes de España: el paro, la sanidad pública, la educación, los desahucios. La Monarquía no es sólo una forma de Estado, es la forma de Estado que en la historia particular de la España posterior al franquismo ha permitido la pervivencia de sus élites económicas. La Monarquía devora aquí el espacio público y los derechos sociales, y utiliza la crisis económica para cancelar las conquistas públicas. La Monarquía señala hoy la frontera entre el neoliberalismo descarnado y la dignidad social.
2º. La abdicación del rey tiene que ver con el miedo del IBEX-35 al desplazamiento del voto democrático español. Los dos partidos mayoritarios pueden perder la mayoría parlamentaria que ha trabajado a favor de los bancos y de sus leyes oscuras. Mucha gente sabe ahora que ha sido condenada a la pobreza por medidas de una política injusta. Los resultados de las elecciones europeas han puesto nerviosos a los poderes que han intentado privatizar la política en favor de las mafias económicas.
3º. A la monarquía y al IBEX-35 le ha incomodado la idea de que Rubalcaba y la cúpula del PSOE pierdan el control de su partido. El servilismo del aparato ya no es un seguro de control. Hay una militancia muy digna y unos votantes muy enfadados que están hasta las narices de tanta indecencia. Y la verdad es que es insoportable ver cómo los dirigentes manchan la palabra socialismo para llenarla de miseria a los pies de un trono o de un banco. La democracia española necesita apoyar a los candidatos de las primarias del PSOE que no confunden su republicanismo con la obediencia a un rey. ¿Qué se puede esperar de alguien que traiciona sus principios con ese descaro?
4º. Un poco de paciencia y de estrategia política. La mejor manera de defender una ilusión republicana en España, es decir, un alternativa antineoliberal, es ponerse a trabajar con paciencia en un frente amplio, una convergencia política que sea capaz de llevar la rebeldía, la indignación y la protesta de la gente al Parlamento. La unidad de la izquierda es ahora mucho más importante que la exigencia de un referéndum. Frente a los que se empeñan en utilizar la Constitución como un argumento para cerrar los debates democráticos, la unidad de la izquierda es la respuesta más eficaz.
Los fascistas que hablan en nombre de la Constitución son tan ridículos como los republicanos que adoran al rey. Yo no sé qué pasará, pero la carcajada ya no me la quita nadie. Todos los viejos idiotas, todos los servilones, todos los óxidos y los  musgos se han lanzado esta semana a los micrófonos para dejar claro en los medios de comunicación su vasallaje voluntario. ¡Cuánto ridículo!
5º. No debemos cegarnos por la hora, porque es mejor el porvenir. La unidad republicana para el porvenir es más interesante que los gritos de hoy. 05 jun 2014

*Una de las principales figuras de la actual poesía española. Autor de más de 25 poemarios, recibió el Premio Adonais en 1982, el Premio Loewe en 1993 y el Premio Nacional de Literatura en 1994. En 2003 obtuvo el Premio Nacional de la Crítica. Es autor de ediciones críticas de poetas como Federico García Lorca o Rafael Alberti, además de haber colaborado en prensa de forma asidua. Actual columnista de Público.es

martes, 3 de junio de 2014

Ha muerto el Rey, ¡abajo el Rey!

Enrique Ubieta Gómez
No ha muerto, se hace el muerto. Abdica, para que sus "ocupaciones" estatales en tiempos de crisis no interfieran con sus habituales zafaris africanos y se hable menos de la corrupción de su yerno, es decir, de la Infanta. Pero no abdica a favor de su pueblo, quien debiera ser soberano de sí, sino a favor de su hijo. La oligarquía española, que tan bien se lleva con la monarquía, aunque pretende dar clases de democracia en sus ex colonias, dice que los que protestan y reclaman la República que Franco y Juan Carlos se robaron, son una exigua minoría. El pueblo ha salido a las calles. En Castilla, en Cataluña, en el País Vasco. Aquí van algunas fotos. El Rey se hace el muerto, ¡viva la III República!

lunes, 2 de junio de 2014

La guerra cultural de la CIA contra la juventud cubana

Raúl Antonio Capote
Dialogar, dialogar
La guerra cultural de los Estados Unidos contra América Latina es tan antigua como la obsesión por dominarla. La tierra al sur del Río Bravo, nuestra Patria Grande, ha sido objeto de todo tipo de acción de penetración cultural a través de la prensa, la televisión, el cine, la radio, el arte.
La mayor parte de estas operaciones clandestinas de la CIA en América Latina durante los años sesenta, estuvieron dirigidas contra la Revolución cubana y contra Fidel Castro. “No más Cubas” era una política concreta para la CIA que, con este objetivo, poseía varias revistas de calidad que hacía circular, entre ellas Cuadernos (editada por Julian Gorkin y, más tarde, por Germán Arciniegas), y su sucesor Mundo Nuevo (editada por el literato uruguayo Rodríguez Monegal, y diseñada para promover el tema del “Fidelismo sin Fidel”).
La Agencia Central de Inteligencia creó una división en Nueva York llamada Foreign Publications Inc. (Publicaciones extranjeras inc.) para subsidiar varias publicaciones anticastristas, muchas de las cuales procedían de Miami. También se utilizó la Agencia de Información de los Estados Unidos (USIA) con este fin.
En Argentina, por ejemplo, mientras la USIA producía abiertamente películas para satisfacer a aquellos grupos interesados en las diversas facetas de la vida en los Estados Unidos, los agentes clandestinos de la CIA tergiversaban los reportajes que sobre los sucesos internacionales eran exhibidos en teatros locales, operación que intentaba, según un agente de la CIA, “imponer en los hemisferios la óptica norteamericana sobre Castro. Los argentinos no creían que Castro constituyera una amenaza, así que comenzamos con las películas y creamos ese estado de opinión” .(i)
¿Cómo nos libramos de la americanización de nuestros hábitos, gustos, costumbres, pensamiento? Es muy difícil, ¿Cómo desproveemos a la gente de sus gustos y prácticas de toda la vida, sincretizadas, amalgamadas, sustitutas muchas veces victoriosas de las autóctonas? El deporte, la moda, los juegos, los entretenimientos, el lenguaje, la música, los espectáculos, todo, forman parte de nuestra forma de ser, de vivir. ¿Cómo renunciar a como nos vestimos, a las series de televisión que nos gustan, a la música que escuchamos, al deporte que vemos? A todo eso que nos causa placer, que deseamos cuando apoltronados en la sala de nuestra casa frente al televisor esperamos “distraernos” un rato, descansar, “desconectar”.
El Documento de Santa Fe I redactado en mayo de 1980 (ii) orienta sobre la necesidad de captar a la élite intelectual latinoamericana, mediante la radio, la televisión, los libros, artículos y folletos, bolsas de trabajo, becas, premios y donaciones.
El Santa Fe II mantiene y incrementa esta política, orienta lanzar una verdadera guerra cultural, influyendo decisivamente en los sistemas educativos y propone medidas extremas contra Cuba, el complemento final de esta estrategia de dominio fue la llamada Iniciativa para las Américas.
Si estudiamos los documentos de Santa Fe I y II y la Iniciativa para las Américas, el éxito de esta estrategia depende según plantean, en primer lugar, de lograr un cambio de cultura en América Latina.
Posiblemente la primera operación de guerra cultural del mundo moderno, organizada, planificada y ejecutada se llevó a cabo contra Cuba en 1897, con el fin de garantizar la intervención y posterior anexión de la Isla. Era necesario crear el clima necesario en los EEUU para apoyar una posible entrada en la Guerra y dentro de Cuba que propiciara la ocupación militar y la anexión.
En 1897, Theodore Roosevelt, uno de los voceros e ideólogos ilustrados del Partido de la Guerra, Henry Cabot Lodge, Alfred T. Mahan, John Hay, Whitelad Reid, Albert Beveridge, Nicholas Murray Butler Presidente de la Columbia University y Josiah Strong, se reúnen varias veces en la Universidad de Columbia con representantes de la prensa del momento, los encuentro son dirigidos por Adams, Brooks y Henry, ideólogos activos del darwinismo social, nietos del ideólogo de la fruta madura, este grupo fue bautizado por John Hay como la “pandilla simpática” su pensamiento era un rara mezcla de fundamentalismo y ciencia, de romanticismo y pragmatismo, de idealismo y cálculo capitalista, de discurso democrático y deseos de construir una aristocracia del dinero, adhesión a la causa de la superioridad racial y el desprecio a los pueblos inferiores, esas ideas llenaron las crónicas de la prensa de la época. Henry Adams, planteaba que para empezar se necesitaba, escarnecer, difamar, anular moralmente a los aliados.
La descalificación de los combatientes cubanos abarcó varias estrategias, muy visibles en los periódicos norteamericanos, sus mejores reporteros estaban en la primera línea de combate.
Manipulación, mentira, falta de rigor, tendenciosidad, estuvieron presentes todo el tiempo, cualquier información favorable a los mambises era anulada de inmediato, a los mambises de les presentaba como vagos, vengativos, cobardes y ladrones, esas cuatro palabras aparecían constantemente en los textos y eran representadas en las caricaturas, la caricatura jugó un papel fundamental en el escarnio, primero de los españoles y luego con mucho más énfasis con los mambises. El papel que jugó el humor gráfico se recoge en el libro “Cartoons of thewar of 1898” (Belford, Middlebrook and Co.Chicago, 1898)(iii)
Crónicas de viaje, caricaturas, historias que presentaban la imagen de un pueblo inferior, incivilizado, circulaban y abarrotaban la prensa, por otro lado se erigió la imagen a los cubanos y al propio pueblo estadounidense del naciente imperio, la imagen de los EEUU como nación benefactora por derecho y designio divino encargada de proteger a los pueblos de las islas, se hizo recurrente. Para lograr la construcción del ícono se reunieron con la “pandilla simpática” los directores del Minneapolis Journal, Denver Time, Chicago Tribune, Minneapolis Tribune y otros.
Conocemos en que terminó la ayuda “fraternal” del norte, Cuba finalizó ocupada militarmente, al pueblo cubano se le arrebataba la victoria por la que había peleado durante 30 largos años.
Finalizada la guerra y ocupado el país por las fuerzas estadounidenses, una de las primeras medidas fue enviar a miles de profesores cubanos a formarse en la nación del norte, el modo de vida norteamericano, el “americanway of life” se proyectó hacia la isla como modelo paradisiaco de un mundo superior a imitar, el racismo, la baja autoestima, la superioridad del WASP fueron inoculados en el inconsciente de los cubanos, en el imaginario colectivo estaba presente la idea de que nada se podía hacer sin los norteamericanos y menos contra los norteamericanos, el poderío del Ejército estadounidense era incuestionable.
Los cubanos defendemos hoy un proyecto cultural alternativo que es extremadamente peligroso para los intereses hegemónicos del capitalismo, el disidente proyecto cubano constituye una amenaza incluso para la existencia misma del sistema capitalista, tiene dos elementos que lo convierten en ese enemigo poderoso que “hay que borrar de la mente y los corazones de las personas”(iv) Es un proyecto auténtico validado por más de 50 años de existencia que ha sido capaz de enriquecerse con las contraculturas que genera.
Por eso somos “el enemigo” y los cubanos nos enfrentamos hoy a la gigantesca, eficiente y exitosa maquinaria de guerra cultural del Imperialismo. Desde el mismo triunfo de la Revolución en enero de 1959, el gobierno de los EEUU se propuso derribarla y entre los planes para lograrlo la guerra de ideas jugó un papel primordial.
Las acciones sobre los movimientos culturales, el uso de sus poderosos medios de comunicación masiva, el cine, la música, la literatura, toda su industria del entretenimiento, la moda, están empeñadas en esta porfía por la mente de los cubanos. Es una guerra sutil, enmascarada, casi desconocida, sobre la que hay además poca percepción de riesgo.
Estamos en guerra, hay que estar bien claros y está guerra es alentada, promovida, financiada desde el exterior por los representantes de los intereses imperialistas, es una guerra política, de reconquista. Cómo bien conceptualiza Enrique Ubieta en su libro Cuba, ¿Revolución o Reforma?
“… una guerra política no es un debate parlamentario ni un conclave académico; se parece a un torneo retórico, pero el objetivo no es hallar la verdad ni confraternizar. Los pro capitalistas “detestan” la terminología “militar”, porque desnuda la intencionalidad subversiva de sus propuestas, que disfrazan de juego, diversión, diálogo”(v)
Del 2007 al 2011 la USAID dedicó un presupuesto de 158 millones en programas destinados a crear supuestos sistemas políticos competitivos en América Latina y el Caribe. Agencias norteamericanas afiliadas a esa organización financiaron a fuerzas opositoras al gobierno de Venezuela, con 4 millones de dólares y gastaron una cifra similar en proyectos injerencistas en Nicaragua, Bolivia y Ecuador.
En el caso específico de Cuba el gobierno de los EEUU ha dedicado CIENTOS de millones de dólares para la subversión. La cifra total distribuida por Estados Unidos para destruir la Revolución cubana suma: 225 millones de dólares desde 1996.
Desde la aprobación de la Ley de la Democracia para Cuba de 1992 (vi) y la Ley de Solidaridad Democrática y Libertad Cubana de 1996,(vii) el gobierno de los EEUU autorizó a prestar “ayuda” abiertamente y de manera legal a individuos y organizaciones no gubernamentales independientes para promover el cambio “democrático” en Cuba.
La administración Bush priorizó como métodos el recrudecimiento del bloqueo económico y la subversión político-ideológica, financiando y movilizando todas la vías a su alcance para derrotar a la Revolución Cubana.
Los jóvenes son un objetivo muy importante en la labor del enemigo, eso está claro para todo el mundo, son el futuro del país, de la Revolución. Si lograran crear en Cuba una masa crítica de jóvenes a los que no les interese la Revolución, una masa de jóvenes narcotizados por el mercado, temerosos de la fuerza del ejército imperial, reverenciadores y esclavos de sus cachivaches tecnológicos (no de la tecnología que es útil), con baja autoestima, con alma de lacayos. ¿Qué pasaría?
Además de la brutal agresión que sufren todos los días a través de la TV, del cine, de Internet y por muchas otras vías, una de las cosas que más daño hace es el rumor constante y repetido hasta la saciedad de que la juventud cubana está perdida, lo “bueno” que tienen los rumores, el chisme, es que su carácter “clandestino” su toque de complicidad, lo hace atractivo y fácilmente diseminado ¿De dónde salió el criterio ese?
Miles de jóvenes en este país están consagrados al estudio, al trabajo, a la defensa de la patria, a construirse un futuro para ellos y para la nación. Miles de jóvenes prestan servicio solidario en cientos de países y son sometidos constantemente a propuestas tentadoras por parte de los enviados del Imperio y de los ladrones de cerebros que esquilan al Tercer Mundo, privándolo de las mejores inteligencias. ¿Cuántos se dejan tentar? La cifra es realmente insignificante.
Siempre habrá una juventud de vanguardia, una juventud que sigue a esa vanguardia, llena de valores, consagrada, siempre habrá gente apática, que se margina de todo, eso es inevitable y en las condiciones actuales del mundo mucho más.
Alguien puede asegurar que mi generación estaba perdida, ¿Cuántos jóvenes se fueron por el Mariel en el 80? Pero esa fue la generación que fue a combatir por la libertad de África, que lucho contra el Apartheid y contribuyó a su derrota, es la juventud que fue a casi todos las regiones pobres de este mundo a construir, alfabetizar, salvar vidas. ¿Estaba perdida? Esa es la generación de los Cinco Héroes.
Entonces también se intentaba propalar el rumor de que el futuro de la patria estaba perdido en nuestras manos, porque usábamos el cabello largo, escuchábamos música en inglés, éramos rebeldes, inquietos, cuestionadores, inconformes, en fin revolucionarios, porque nos habían enseñado que ser revolucionarios era no mentir jamás y ser consecuentes con nuestras ideas en el actuar diario.
El rumor nace en las entrañas del enemigo para apartar a los nietos de la Revolución (cómo ellos les dicen) de su obra y futuro, saben que la Revolución es obra de la juventud de todos los tiempos.
Leamos lo que dice Bush en su famoso Plan “Llegar a la juventud cubana representa una de las oportunidades más significativas para precipitar el fin del régimen… Financiar programas para apoyar los esfuerzos pro democracia de los jóvenes, las mujeres y los cubanos de origen africano”
El uso de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) constituye también una prioridad del enemigo en su labor de subversión interna. Están apurados, porque como mismo reconocen, la Revolución también considera el conocimiento de las TIC, como elemento fundamental para el desarrollo y la defensa nacional.
La CIA trabaja fundamentalmente hacia los jóvenes, intentando penetrar los centros culturales, religiosos, estudiantiles o sociales y los grupos informales, su propaganda está dirigida, amparados en una imagen progresista, rebelde y externamente atractiva, al sobredimensionamiento de los “fracasos” económicos del socialismo, a divulgar la “poca actualidad” del pensamiento marxista, a desinformar, denigrar las ideas revolucionarias, mentir, popularizar “las ventajas” de las sociedades de consumo.
Organizan conferencias internacionales, brindan becas, premios y proyectan su influencia a través del cine, la TV, la prensa y la literatura. En películas, series televisivas, magazines, libros, se idealizan los mercenarios, se llama terroristas a los revolucionarios, se propagan criterios “novedosos” sobre la libertad sexual, los derechos humanos, el conflicto existencial, se distorsionan los conceptos de patria y nacionalidad.
Intentan crear proyectos supuestamente alternativos, que son financiados y monitoreados a través de la Sección de Intereses de los Estados Unidos o directamente desde organizaciones que sirven de fachada a la CIA como la USAID, el Instituto Republicano Internacional (IRI), la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD) y otras.
El fracaso reiterativo de sus planes les ha llevado a perfeccionar su estrategia de guerra cultural. Dentro de esta estrategia se encontraba Génesis un proyecto dirigido especialmente a los nietos de la Revolución.
En el 2007 se plantea la idea por parte de la CIA de introducir al país masivamente celulares, para mediante el uso de estos lograr una eficaz movilización. Diferentes ONG y OSC servirían de tapadera a la Agencia para la distribución bajo el pretexto de “ayudar a los cubanos a mejorar el acceso a la información y a las comunicaciones” como plantea el programa del Instituto Republicano Internacional.
En el 2010 la idea se perfecciona con la creación de los primeros sitios para el envío de SMS y la recarga gratuita de celulares, diferentes organizaciones durante los años 2009, 2010 y 2011 van a intentar distribuir en las Universidades cubanas miles de celulares.
Sitios como Zunzuneo que no emiten mensajes negativos, sino avisos, noticias deportivas, culturales, artísticas, buscan habituar a los usuarios la utilización del sitio y el día que necesiten movilizar para determinada acción, miles de jóvenes tendrían acceso a la convocatoria.
El primer paso para la organización del Proyecto Génesis se da en el año 2004, va a ser la Agencia Literaria Online ALO, esta agencia agruparía todos los escritores cubanos que desearan ser representados, sin limitaciones de ninguna clase.
En el año 2005 ALO pasa a formar parte de un proyecto mayor la Fundación Génesis para la Libertad. Esta organización fue definida como una fundación para el “día después”, un tanque de pensamiento que cumpliría un sinnúmero de misiones para impedir el relevo generacional de la Revolución, su continuidad histórica e imposibilitar que en Cuba se pudiera repetir en el futuro un proceso revolucionario, socialista y antiimperialista.
El día que la dirección histórica desapareciera por causas naturales o por causas de otro tipo, donde la agresión militar y ocupación posterior del país estaba contemplada, (viii) La Fundación Génesis con la maquinaria bien engrasada, con dirigentes y activistas bien entrenados, con redes bien construidas, con una estructura sólida y vías de financiamiento bien establecidas, saldría a la luz pública como una ONG nacida del medio universitario cubano, integrada por jóvenes estudiantes y profesores, con un dominio pleno de las principales organizaciones juveniles de la universidad, con relaciones con la comunidad, de inmediato recibiría apoyo del gobierno de los Estados Unidos y de las fundaciones, organizaciones e instituciones a su servicio.
El trabajo principal estaría dirigido a las Universidades, en ellas la Fundación identificaría a futuros líderes, entre los estudiantes y profesores, facilitaría becas (Ejemplo Plan de Becas SINA), posibilitaría la participación en eventos internacionales de académicos, personas que consideraran que la Universidad no reconocía adecuadamente sus méritos, gente vanidosa, con un gran ego. Una vez en el exterior sería promovida su obra científica y convertida esa persona en una gran figura de su especialidad. Génesis conseguiría financiamiento para proyectos de investigación de interés del enemigo, que serían patrocinados por importantes universidades europeas y latinoamericanas.
El trabajo multifactorial de la CIA, moviéndose en diferentes escenarios, bastardeando movimientos culturales auténticos, mediante el uso del mercado y su potente industria del entreteniendo, promoviendo productos culturales triviales que creen un “gusto” entre la población cubana, principalmente la juventud, acorde con sus intereses, que promueva el estilo de vida capitalista, que desarrolle los valores de la sociedad de consumo, es una labor activa y constante.
En ese frente cuentan con todo la experiencia del combate contra el Socialismo Real y contra la contracultura norteamericana.
Maestros de la manipulación y el engaño, han convertido la mentira en un arte y siguiendo los principios del maestro Luis Bernays y sus discípulos, tratan de crear el consenso entre la juventud cubana, de que la única solución a los problemas del país pasa por el regreso al capitalismo, que el Imperio es invencible, que no vale la pena luchar y enfrentarlo.
Esta es la guerra que se nos hace, una guerra de pensamiento, lanzada por un enemigo inescrupuloso, que se vale de todo para alcanzar sus fines, que no se detiene ante nada, ni ante nadie, es una guerra de valores, que solo se puede ganar haciendo uso de toda nuestra inteligencia, de toda nuestra cultura.
Los cubanos y cubanas debemos tener siempre presente que lo que busca el enemigo es dividirnos, quebrar la unidad, crear una masa crítica de gente a la que no le interese la Revolución, para que débiles, confundidos y divididos sea más fácil derrotarnos, hacen y harán todo para lograrlo, fabricarán pretextos tras pretextos para tener el casus belli necesario para justificar la agresión militar y ocupar el país, que es el único modo en que piensan poder quebrar la resistencia y ponernos de rodilla.

Notas
(i)http://www.lajiribilla.cu/2003/n092_02/092_19.html
(ii)Comité de Santa Fe. Documento secreto de la política de Reagan para América Latina, Editorial Hucitec, Sao Pablo, 1981.
(iii)http://www.loc.gov/rr/hispanic/1898/imagebib.html. Biblioteca del Congreso, Washington, USA.
(iv)N.A René Greenwald, oficial CIA
(v)Ubieta, Gómez Ubieta. Cuba: ¿revolución o reforma? Ediciones Abril, La Habana, Cuba, 2012, pp. 63.
(vi)N.A Más Información sobre la ley http://www.cubavsbloqueo.cu/Default.aspx?tabid=72
(vii)N.A Ley Helms-Burton.Proyecto legislativo nombrado “Ley para la libertad y la solidaridad democrática cubana”, que contempla la internacionalización delbloqueo; la negativa de créditos y ayuda financiera a países y organizaciones que favorezcan o promuevan la cooperación con Cuba; dificultando la inversión extranjera en la isla.
(viii)N.A Ver libro del autor Enemigo, Editorial José Martí, la Habana, 2012

Rusia Today entrevista al profesor y ex doble agente Raúl Antonio Capote

De retiros y despedidas

Alberto Híjar Serrano
Hay de despedidas a despedidas. La historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases: una es la despedida de Cuauhtémoc de quien ni siquiera es necesario escribir su apellido y otra la de quienes se retiran en silencio o mueren sin gloria.
Con pocos años a cuestas y con una portería imaginaria del lado del closet a un lado de la cama desde donde le aventaba la pelota sin abandonar mi lectura o mi telenovela, Nico recibió su primer autoadiestramiento. Siguió por Pumitas, la Escuela de Miguel España, aquel excelente mediovolante sin despedida gloriosa y ya adolescente y sin descuidar la escuela, peregrinó por equipos diversos. Sorteó bien los caprichos de entrenadores y contó siempre con el servicio de transporte de su mamá, siempre puntual, para llevarlo muy temprano a campos deportivos en el fin del mundo donde habitan mamás localistas dispuestas al insulto y la gresca. Antes de hablar bien, su hermana sabia gritar la porra de Pumas o del León y hasta del Atlante después, bien cargadas éstas dos de palabras y ademanes soeces.
Nico creció apuesto no sólo por el entrenamiento físico cumplido sin falta, sino por una cabeza bella y una visión de campo que hacia que con voz poderosa lanzara alertas oportunas al acomodo de los demás jugadores. Nada de esto fue suficiente para ganar la titularidad de modo que al final decidió jugar con gran éxito en segunda división para retirarse cuando terminó el campeonato y no quiso ya volver al turbio camino de los contratos y las promesas de vividores del sudor ajeno. Veinteañero, Nico es uno de los miles de deportistas atorados a medio camino porque no supieron congraciarse con directivos, entrenadores y representantes con quienes no dudó en discutir decisiones y orientaciones injustas. La publicación de Nico en el diario POR ESTO! sobre todo lo que hay que criticar del deporte degenerado en mercancía tradicional, fue el principio del fin. No más los viajes de 12 horas y más con un sandwich y un agua como comida ni las casas club ni las dificultades para vivir con algún compañero de infortunio esperanzado. Escribe Nico al principio y al final de su comunicado de despedida : "Soñé con retirarme en el Nou Camp..." y recibe mensajes solidarios de quienes quisieran superar el miedo y organizarse en defensa de sus derechos. Pero pesa más lo dicho por Juan Villoro al presentar su más reciente libro de inspiración futbolera que nada critica sino vuelve retórica lo que es muy serio: la FIFA tiene más presupuesto que la ONU a quien nadie hace caso. En cambio, hay que precisar, el imperio del futbol impone condiciones a gobiernos coludidos y dependientes de los consorcios trasnacionales.
Peor nos fue a los que quisimos ser toreros y no pasamos de sufrir festivales con vaquillas toreadas y una que otra novillada donde no lucimos. En las tientas, había que esperar a que se le diera la gana a los matadores y al ganadero de convidarnos a dar un capotazo para despedirnos sin comer. Imborrable es mi dolor cuando a la mitad de una chicuelina soñada, el novillo pisó mi capote y terminé sin pena ni gloria, la misma tarde en Cuernavaca donde mi impericia le echó el toro encima a un excelente peón que de buen modo me reconvino. En Yucatán, no todos son Michelito, sino abundan muchachos y veteranos dispuestos a torear por ínfima propina lo que les echen. Y lo que les echan son toros criollos que saben latín porque recorren ferias y festivales. Las placitas de trancas carecen de todo servicio incluyendo la atención médica y el juez de plaza que suele ser presidente municipal, delegado o sindico, prefiere hacerse de la vista muy gorda antes que disgustarse con los empresarios. Sólo hay que ver lo que pasó cuando un juez de plaza honrado desechó tres toretes sin trapío para desatar la furia del empresario que optó por suspender la temporada. En la capital y a raíz de un evidente fraude en beneficio de Enrique Ponce, el juez impuso castigo y Herrerías encabezó una marcha a la Delegación que asustada, juro no atravesarse más en las tropelías autogestivas del empleado de Miguelito Alemán, nieto de su abuelo e hijo del socio de Televisa y dueño de una empresa de aviones.
Eduardo del Villar, forcado veinteañero murió de la cornada del 18 de mayo se 2014 en Seybaplaya, Campeche, un poblado de 9000 habitantes. El mismo día fue cornado el novillero Luis Miguel Farfán en Maní para morir sin atención médica. Mónica Bay, critica taurina ejemplar ha informado a Leonardo Páez quien da a conocer las muertes en 2013 de Santos Gaspar May Han, "El Tío" en Xoy, pese a su vida madurada en pachangas taurinas irresponsables. Laureano de Jesús Méndez murió por cornada en Xuilub en diciembre de 2013. Ninguno de ellos mereció una nota de duelo. Desaparecieron con mucha pena sin gloria.
No somos pocos los sobrevivientes de retiros forzados sin gloria y con mucha pena solitaria. Nico "Negro" Híjar hará valer su fortaleza crítica y ojalá escriba sus experiencias mientras organiza su nueva vida para ejemplo de los miedosos y los charlatanes.

viernes, 30 de mayo de 2014

El López venezolano y el López puertorriqueño: un contraste esclarecedor

Oscar López Rivera, en la cárcel, con la bandera de Puerto Rico

Leopoldo López Mendoza en amable conversación con el narcopolítico colombiano Álvaro Uribe Vélez
Atilio A. Boron
La prensa del establishment en las Américas y Europa hace meses viene exaltando la figura de Leopoldo López Mendoza, líder del partido Voluntad Popular (un 1 % en las últimas elecciones municipales venezolanas) como la de un virtuosos estadista opositor,  mañosamente encarcelado por el gobierno de Nicolás Maduro. Pero la verdad es otra: López Mendoza es cualquier cosa menos un disidente democrático. Es el líder de una facción sediciosa de la derecha venezolana –entre cuyos dirigentes se encuentra la impresentable María Corina Machado- que en Febrero de 2014 se propuso alterar por la fuerza el orden constitucional vigente en su país y derrocar al gobierno venezolano. Los secuaces de López (la mayoría de ellos mercenarios pagados por Estados Unidos, según inapelables testimonios que salieron recientemente a la luz) hicieron uso de cuanta forma imaginable de violencia, desde incendios de edificios y medios de transporte públicos y privados, ataques violentos a universidades y centros de salud, erección de guarimbas, apaleamiento de chavistas y asesinatos. Como producto de estos desmanes perdieron la vida casi medio centenar de personas, la mayoría de ellas chavistas o personal de las fuerzas de seguridad del estado. López Mendoza fue arrestado por la comisión de estos crímenes, incluyendo varios casos de homicidio. Antes que un disidente detenido por sus ideas o proyectos políticos el personaje de marras es un delincuente que ha perpetrado crímenes que en cualquier estado se purgan con extensas condenas y, en algunos países, con la pena de muerte. [1]
Sin embargo, para la prensa del sistema López es un héroe, un demócrata perseguido por una feroz tiranía que en Venezuela habría conculcado todas las libertades. Si este personaje hubiera hecho en Estados Unidos lo que hizo en su patria habría sido encerrado de por vida en una cárcel de máxima seguridad. Eso precisamente es lo que le ocurrió a otro López, Oscar López Rivera, patriota independentista puertorriqueño y, por eso mismo, nuestroamericano, que por mucho menos de lo que hiciera el “López malo”  lleva 33 años de prisión en las cárceles norteamericanas. Para las rameras mediáticas del imperio este López, el bueno, no merece ni una línea: a su injusto encarcelamiento se le agrega el cotidiano castigo del silencio y el sistemático ninguneo de su condición. ¿Qué hizo López Rivera? [2] Según la acusación que lo llevó a la cárcel: conspirar contra el gobierno de Estados Unidos en su calidad de integrante de las FALN, las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de Puerto Rico. Como se sabe, esta isla le fue arrebatada a España, junto con Cuba y Filipinas, con el traidor zarpazo de Washington en la guerra de 1898 y permanece desde entonces bajo una condición colonial. La inconmovible adhesión de los boricuas a su lengua, sus costumbres y su cultura a lo largo de medio siglo hizo que Washington lanzara, 1948 y 1957, una brutal ofensiva para “norteamericanizar” a ese pueblo rebelde. Accediendo para su deshonor a una orden de la Casa Blanca la Legislatura puertorriqueña se hundió en la ignominia al establecer que eran crímenes contra el estado poseer una bandera de Puerto Rico, cantar canciones patrióticas puertorriqueñas o hablar a favor de la independencia de la isla. Luego de casi diez años de escarnio esa política fue abandonada, y la identidad nacional boricua salió fortalecida de ese agravio. A los 14 años la familia de López Rivera se trasladó a Chicago y poco después fue  reclutado para ir a la guerra de Vietnam, de donde regresó condecorado con la Medalla de Bronce. Vinculado a las FALN, en 1981 cae preso por robo a mano armada, posesión de un arma de fuego no registrada y transportación a través de una ruta inter-estatal de un vehículo robado, todo lo cual fue interpretado por la fiscalía como parte de una “conspiración sediciosa” para expulsar por la fuerza a Estados Unidos de Puerto Rico. La acusación que sirvió para condenar a López Rivera fue el estallido de una serie de bombas en el área de Chicago, operación que no dejó víctimas fatales. Comentando este suceso un editorial del Chicago Tribune de 1980 reconoció que esas bombas “fueron puestas y programadas para estallar con el sólo fin de dañar propiedades pero no a personas” y que el objetivo de las FALN era “llamar la atención para su causa más que derramar sangre.” El castigo que le impuso el juez fue monstruoso: ¡55 años de cárcel! Para calibrar los escandalosos alcances de la tremenda injusticia que pasa por “justicia” en Estados Unidos, la sentencia promedio para un homicidio (que no los hubo en el caso del López bueno) es de 12 años y medio. Pero a López Rivera le cuadruplicaron la pena y lo condenaron a 55 años de cárcel. En 1999, sigue diciendo Bauer en el reportaje que le hiciera en Mother Jones,  el presidente Bill Clinton ofreció clemencia a López Rivera y otros independentistas que estaban presos. Este ofrecimiento fue hecho a pesar de las protestas del FBI, la Oficina del Fiscal General de Estados Unidos, la Oficina Federal de Prisiones de Estados Unidos y la propia esposa del presidente, Hillary Clinton, conocida arpía disfrazada de progre y que para terror del planeta aspira a suceder a Obama en el trono imperial. En un gesto que lo enaltece, y que lo emparenta con Antonio Gramsci cuando desde la cárcel rechazó la envenenada clemencia que le ofrecía Mussolini,  López Rivera desechó el ofrecimiento porque exigía a cambio aceptar otro crimen que no había cometido, “conspiración para fugarse”, y sancionado con una pena mucho menor. Por eso hasta hoy sigue en la cárcel. Clinton pudo haberle concedido un perdón presidencial al terminar su mandato, pero no lo hizo, intimidado por el aparato represivo de su país y la insaciable sed de sangre de su consorte y que, como se recordará, estalló en risotadas al enterarse del brutal linchamiento de Muammar El Gadaffi. Tampoco lo hizo George W. Bush y todo indica que es muy poco probable que lo vaya  a hacer Barack Obama, que si quisiera comenzar a ser merecedor del Premio Nobel de la Paz debería ya perdonar y enviar a su casa a los tres luchadores antiterroristas cubanos (Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Ramón Labañino) y a López Rivera, todos los cuales jamás deberían haber sido puestos en prisión por defender tan nobles causas sin dañar absolutamente a nadie.[3]
Tuvo suerte de haber nacido en Venezuela Leopoldo López. En Estados Unidos le habrían dado más que 55 años. Lo más probable, dado que con su accionar fue el autor intelectual de los disturbios que ocasionaron  varias muertes, era que su causa habría sido caratulada como “conspiración sediciosa seguida de muertes” y que hubiera terminado sus días recibiendo una inyección letal o enviado a la silla eléctrica, ante las complicaciones que en los últimos tiempos ha tenido la primera. Pero está en Venezuela y en lugar de ser un criminal, por la “conspiración sediciosa seguida de muertes” que el López bueno no hizo pero él sí, los medios hegemónicos y los políticos e intelectuales “bienpensantes” lo exaltan como un arcángel de la democracia, un guardián de los valores republicanos y un ejemplo para el mundo. Por enésima vez se pone de manifiesto toda la hipocresía y el doble rasero del imperio y sus lenguaraces en América Latina y el Caribe. Tenía razón Sun Tzu cuando aseguró que “toda guerra se basa en el engaño”. Y dado que estamos en guerra: terrorismo mediático, complot económico, “golpes blandos”, “smart power” y otras lindezas por el estilo las mentiras y el engaño están a la orden del día. Por eso el López malo aparece como un santo y el López bueno, el patriota boricua y nuestroamericano que brega por la autodeterminación de su pueblo,  permanece en injusta prisión y es invisibilizado por la “prensa seria y objetiva” durante treinta y tres años. Pero claro, mientras uno goza de todas las prerrogativas que el imperio le dispensa a sus peones, el otro es un inclaudicable luchador anti-imperialista sobre el cual recae no todo el rigor de la ley sino los más bajos instintos de venganza y escarmiento que se les reserva a quienes tienen la osadía de desafiar la prepotencia de Estados Unidos.

NOTAS:
[1] Ver el análisis que hace Salim Lamrani en “Si la oposición venezolana fuera francesa …”, en Rebelión, 14 de Abril del 2014. La legislación estadounidense es aún más dura y contempla, para ciertos casos, la pena de muerte.
[2] Una información actualizada sobre este caso se encuentra en la nota de Shane Bauer en Mother Jones del 29 de Mayo del 2014. Puede leerse en http://www.motherjones.com/politics/2014/05/oscar-lopez-rivera-75-years-seditious-conspiracy
[3] Cabe aclarar que hasta la fecha Washington ha tenido éxito en evitar que el caso de Puerto Rico sea re-incorporado en la agenda del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas de donde fuera excluido en 1952. De hecho la Corte Suprema de los Estados Unidos estableció que “Puerto Rico pertenece a, pero no forma parte de los Estados Unidos. “(You belong to us, but are not part of us!). Por eso los ciudadanos puertorriqueños no pueden elegir al presidente de Estados Unidos ni elegir candidatos para ocupar sus bancas en la Cámara de Representantes o el Senado de Estados Unidos. Sólo se admite un “comisionado delegado” sin derecho a voto en la Cámara, no así en el Senado.

jueves, 29 de mayo de 2014

Colombia: en juego la paz o la guerra en América Latina

 La extrema derecha colombiana: Zuluaga - Uribe
Ángel Guerra Cabrera
La segunda vuelta de las elecciones presidenciales colombianas el 15 de junio tendrá una excepcional trascendencia para América Latina y el Caribe.
Si lograra imponerse el candidato uribista Oscar Iván Zuluaga, cuya campaña de guerra sucia dirigió Uribe, volaría el proceso de paz en La Habana entre las FARC y el gobierno colombiano y el país se precipitaría a una sangrienta intensificación de las hostilidades con esta guerrilla y la del ELN.
Zuluaga basó su campaña en la mano dura contra la guerrilla y declaró al día siguiente de su victoria en primera vuelta que suspendería “provisionalmente” las pláticas de paz en La Habana hasta que las FARC, a las que define como “el mayor cartel del narcotráfico en el mundo”, acepten un cese al fuego unilateral y otras condiciones onerosas. Esto equivale a pedir a la guerrilla que se rinda incondicionalmente, lo que pondría fin al prometedor proceso de paz.
Respecto a Venezuela, Zuluaga afirma que es “una dictadura” y que con él en la presidencia no podría seguir como garante del proceso de La Habana pues debe aplicársele la Carta Democrática de la OEA.
Es evidente que Uribe, apoyado por sus numerosos y belicosos seguidores de extrema derecha, echará toda la carne al asador para sentar a Zuluaga en el palacio de Nariño y empujarlo a la guerra contra Venezuela y eventualmente contra Ecuador y Nicaragua. No se olvide que en esas andaba cuando el sector de la oligarquía tradicional, representado por el hoy presidente Juan Manuel Santos le cerró el paso a sus intentos de reelección.  Una vez en la presidencia, Santos se reunió con Chávez, pusieron a un lado sus grandes diferencias ideológicas y normalizaron y estrecharon las relaciones bilaterales, rotas por Uribe, cuya fluidez ha continuado con Maduro. Santos se insertó sin dificultades en los mecanismos de Unasur.
En cambio Uribe representa al sector oligárquico más subordinado a Estados Unidos, revanchista y vinculada con los sectores ultraderechistas de ese país, entre ellos la contrarrevolución cubana de Miami.  El ex presidente viene de los sectores lumpen-burgueses  surgidos de los negocios con el narcotráfico y el paramilitarismo y, es sin duda, el caudillo por excelencia de la derecha latinoamericana más sumisa a Washington.
Una guerra regional fratricida como la que sueñan Uribe y sus aliados en Estados Unidos liquidaría los avances conseguidos por nuestros pueblos después de la elección de Chávez a la presidencia de Venezuela(1998) en materia de independencia económica y política, autodeterminación y reconquista en varios países de muchos de los derechos sociales y bienes privatizados por el neoliberalismo.
Con la presidencia de Colombia a su disposición, Uribe intentará atraer a México y Perú a posiciones más derechistas, neutralizar los proyectos trasformadores de Bachelet en Chile y hacer cumplir a la Alianza del Pacífico el papel designado por Washington de Caballo de Troya contra los países del Alba, Unasur y la Celac.
Por el contrario, la reelección de Santos significaría la continuación del proceso de paz, una mayor inserción de Colombia en los mecanismos de unidad latino-caribeña, un mayor acercamiento a  los gobiernos que abogan por ella y la continuación de una política mucho más respetuosa de los derechos humanos que la de los gobiernos de Uribe, como reconocen voceros de la izquierda colombiana de la alianza UP-Polo Democrático. Sin embargo, el apoyo de sus dos millones de votos para el presidente candidato aún espera por debates en curso. Sí apoyarán a Santos muy activamente los partidarios del alcalde Progresista de Bogotá Gustavo Petro, la izquierda del Partido Liberal y un número indeterminado de legisladores del Partido Conservador que están por la paz, aunque su candidata Marta Ramírez(2 millones de votos), cercana a Uribe, apoya a Zuluaga. Tampoco es seguro aún el respaldo a Santos del candidato “verde” Enrique Peñaloza.
Santos, superado por Zuluaga en primera ronda por casi medio millón de sufragios  no tiene ninguna seguridad de ganar en segunda vuelta a menos que afine muy bien su estrategia, continúe sumando aliados y realice junto a estos un esfuerzo supremo.
En un contexto de 60 por ciento de abstención en primera vuelta, los votos de la izquierda y los partidarios de la paz pueden ser los decisivos para cerrar el paso a Uribe. Pero hay que convencer a esos votantes de la necesidad imperiosa de hacerlo por más reservas que guarden hacia Santos y sus políticas neoliberales.

martes, 27 de mayo de 2014

Notas sobre el silencio, el debate y la crítica

Enrique Ubieta Gómez
Un concepto, al parecer sabio, va ganando adeptos entre colegas y conocidos. Lo he escuchado en diferentes contextos, expuesto –pese a su naturaleza negadora– en tono sentencioso: nadie tiene la verdad. Una amiga, que citaba a otro amigo, lo dijo así: la verdad es un cristal que se deshizo en mil pedazos, en cada persona hay una pequeña parte. La sentencia trata de espantar los atrincheramientos dogmáticos y de prevenir a quienes desprecian el diálogo, pero su reiteración pudiera conducir a un equívoco fatal, desmovilizador. Diluir la verdad entre todos –y aquí parecen caber todos, al margen de ideologías o posiciones políticas– es decretar el fin de su búsqueda, el final del viaje. Aunque no es absoluta, la verdad sí existe.
Prefiero decirlo de esta manera: todos tenemos nuestra perspectiva de la verdad, porque la observamos –nos relacionamos, somos parte de ella– desde ángulos diferentes, según nuestra pertenencia a una familia, a una clase social, a un género, a un grupo discriminado o enaltecido, a un país, a una región, a una época. Sin embargo, la Revolución, los revolucionarios, vemos (debemos ver) el mundo con los ojos de los oprimidos. El ángulo de los opresores no cuenta. Los consensos colectivos suelen aparecer en la historia como verdades, pero estos se construyen para liberar o para sojuzgar, la mayoría de las veces para lo segundo, y no de forma épica, sino en el goteo incesante, fríamente calculado, de los medios. Las ideas dominantes, hegemónicas, las coloca y reproduce el sistema dominador, es decir, el capitalismo, y nos hace creer que son nuestras. Si dejamos de debatir, de criticar, de combatir en términos ideológicos, si nos desmovilizamos, nos construirán consensos que parecerán verdades.
Hay que agradecer a Atilio A. Boron su breve nota de disconformidad ante las declaraciones de Leonardo Padura, porque nos obligó al debate. Boron es un intelectual revolucionario que tiene el derecho ganado y el deber de sentirse cubano. Puede que alguien se pregunte, con razón, ¿por qué ahora?, ¿qué es lo nuevo?, si desde hace años nuestro laureado escritor viene repitiendo más o menos lo mismo. Ese es el punto, nuestra irresponsable pereza –la poca costumbre o práctica– para encarar el debate. El gesto de Boron rompe el delgado tabique que ampara el silencio. Por eso resulta tan sorprendente que algunos enarbolen el derecho de Padura a la crítica (que nadie discute), condenen los silencios y simultáneamente, pretendan silenciar a los que no comparten los criterios de Padura. La crítica y el debate no pueden ser concebidos en una sola dirección. No vi por ninguna parte tropas de asalto a su integridad. Tanto Atilio como Guillermo Rodríguez Rivera son intelectuales que se convocan, cuando lo entienden, a sí mismos. Padura ha obtenido ya los premios literarios más importantes que otorga Cuba a sus consagrados. Todas sus novelas han sido publicadas en el país. Pero tenemos que acostumbrarnos a la sana idea de que lo que decimos en público se debate en público. No podemos “eximir al Estado de su responsabilidad histórica”, como afirma el escritor Juan Antonio García, y tampoco podemos eximirnos de la responsabilidad histórica que nos corresponde como individuos, como revolucionarios cubanos.
Necesitamos el debate permanente, no el que surge de coyunturas y se propaga como un incendio que todos desean sofocar con rapidez; por eso me detendré en algunas ideas que subyacen en los recientes intercambios de criterios. Se ha entronizado la peregrina idea de que todas las conductas del pasado (erróneas o no) fueron asumidas o ejecutadas desde el miedo o desde el fanatismo. El odio y el miedo, son los protagonistas de la novela El hombre que amaba los perros, y estos describen la conducta de Iván, el personaje cubano. El miedo engendra la doble moral: se hacen o se dicen cosas en las que no se cree. Juan Antonio, al hablar de una etapa de nuestra historia que algunos asocian a un quinquenio y otros a un decenio, llega a decir, benevolente: “Se me dirá que la represión estalinista en Cuba entonces era de temer (…) yo no sería capaz de apuntar con un dedo a los que entonces optaron por callar porque es muy fácil enjuiciar a los otros cuando se vive un momento histórico aparentemente más abierto a la tolerancia”. No me detendré ahora en definir hasta dónde era de temer aquella represión, sin dudas real. Cuando se descubre que alguien mantenía en su conducta una doble moral, comprendemos que nunca fue revolucionario: la visión del miedo que nos atribuyen como rector de nuestros actos, es la visión y la justificación que tiene de sí la contrarrevolución. Por lo general, los que hablan de doble moral se describen a sí mismos. Los revolucionarios no actuamos ni por odio, ni por miedo. Creemos en lo que defendemos. Existe y es históricamente legítimo, el odio de clase. El Che hace referencia a él, pero también escribe: “Déjenme decirles, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esta cualidad”.
Puede que a un funcionario no le importen las palabras, pero los intelectuales sentimos un respeto casi místico por ellas. La retórica que incentiva la crítica e impide que se reflexione sobre ella, que exige ser escuchada y a la vez, ataca cualquier disenso, aplica paradójicamente un sutil mecanismo de intimidación: usted puede ser calificado de cobarde (no dice lo que realmente piensa o “sabe”, que en realidad es lo que piensa su contendiente), de oficialista, de dogmático, de extremista o de censor, calificativos todos que degradan la condición del intelectual, y provocan el instintivo alejamiento de los suyos, los que podían haberlo apoyado. Persiguen dividir a los revolucionarios, aislar a los que se insertan en el debate. El fantasma de aquella represión (la de los setenta), de aquel silenciamiento, es una y otra vez invocado como pretexto para coartar el debate, para silenciar. Pero ni los dirigentes, ni los artistas, tienen una patente de corso para la crítica: pueden, deben criticar, de la misma forma en que pueden y deben ser criticados, ellos y su obra. Otra cosa es que la crítica provoque una medida administrativa. No existe censura más ineficaz que la prohibición; ni censura más eficaz que la evidencia pública de la endeblez de un juicio.
Todos sentimos añoranza por aquel “hervidero de polémicas” revolucionarias que fue Cuba en la década de los sesenta. Juan Antonio García dice que entonces era natural que coexistiesen –a veces de forma “nada pacífica”– las vanguardias artísticas y las políticas. El término “coexistencia”, sin embargo, me parece errado. No resulta fácil definir en la distancia a los protagonistas de aquellos debates. El intelectual Alfredo Guevara, ¿no era sobre todo un político? ¿Eran políticos o intelectuales Fidel, el Che Guevara, Carlos Rafael, Raúl Roa, Marinello, García Espinosa, Blas Roca, Titón, Mirta Aguirre y los jóvenes redactores de Lunes de Revolución? Más que una coexistencia –como si fuesen cuerpos diferentes– existía, al menos así lo parece hoy, una identidad entre ambas vanguardias, a pesar de (o precisamente sobre) la real diversidad de miradas. Digámoslo con esa palabra que molesta: todos eran combatientes de la Revolución. Es verdad que la época que vivimos es otra, pero la condición del revolucionario no ha variado desde Martí hasta el más joven de los rebeldes “con causa”: su compromiso con la transformación de la sociedad a favor de los humildes (“con los pobres de la Tierra quiero yo mi suerte echar”), la construcción de una sociedad alternativa más humana. Ser un político revolucionario no es, desde luego, ocupar un cargo o aspirar a él (esa es la interpretación burguesa), ni siquiera militar en un Partido.
Es posible apreciar en las entrevistas a Padura que Guillermo comenta, de 2012 y de 2014, una idea que lo define, en un caso relacionada con los artistas y en el otro con los periodistas (no hay que olvidar que aunque habla en general y pone ejemplos de otros contextos, se refiere a Cuba): “Los artistas comprometidos de manera militante con un partido, filosofía, Estado o poder terminan siendo siempre –o casi– marionetas de ese poder. No se puede jugar a hacer política desde el arte porque al final los políticos son los que utilizan a los artistas para sus fines políticos” (2012) y ante la pregunta, ¿se puede hacer "periodismo militante"?, ¿en qué medida el militante se traga al periodista?, responde: “Se lo traga completo. El militante obedece al Partido. El Partido decide y manda. El periodista entonces desaparece” (2014). ¿Y los artistas que no son militantes y se comportan como marionetas de los que pagan?, ¿hay medios de prensa ajenos a la posición política y a los intereses de sus dueños? El escritor cubano se acoge a una interpretación estrecha de la militancia –ser miembro del Partido–, pero no renuncia a la política. Dice que “el compromiso del artista debe ser con la ética ciudadana, con su sentido de la verdad y de la justicia, o cuando menos, con su arte, con la mayor distancia posible de los círculos de decisión política y con la intención de hacer política desde el arte”. Pero lo reconozca o no, Padura hace política desde el arte y desde la prensa, aunque rechace la condición del militante. ¿Es posible tal cosa?
En un comentario breve que publiqué en mi blog, a propósito de esta polémica, apuntaba lo siguiente:
a.    No existe periodismo no militante, solo periodistas ignorantes de su militancia (o cínicos).
b.    Cuba no es paraíso ni infierno –ello supone entonces el ejercicio comprometido de la crítica–, pero hay que tener un ideal de paraíso y una idea clara de infierno: se critica para empujar la realidad hacia el ideal;
c.    El ideal es mucho más que libertad de criticar: la crítica es un medio, no un fin.
d.    Porque mi prioridad es Cuba, soy militante del Partido Comunista (escribo con orgullo su nombre) y no dejo de expresar mis criterios. Todos tenemos historias de incomprensiones, pero no me regodeo en ellas. Sé que algunos militantes de mi Partido no merecen pertenecer a sus filas, y que algunos que no llevan el carné son los militantes que yo desearía. Pero ser militante del Partido hoy en Cuba no propicia ventajas, menos aún estatus y Cuba necesita en esta nueva etapa, más que nunca, de una vanguardia organizada.
La crítica se convierte en acto narcisista, si el que la enuncia descontextualiza su objeto, si la lupa impide que veamos el entorno o el devenir histórico de lo criticado. A veces, como sucede en las entrevistas de Padura, no existen propiamente críticas, sino opiniones, y en las palabras del entrevistador que el entrevistado acepta, o en las de este último, definiciones descalificadoras de más largo alcance político. Me refiero a términos y a expresiones que supuestamente definen a la sociedad cubana: “con su experiencia de vida en el estalinismo” o en “el totalitarismo”, se dice, y en algunos pasajes se iguala de forma tácita o explícita capitalismo y socialismo, lo que solo deja la opción vergonzante de un regreso al primero. Pero si Padura o cualquier otro artista hace política desde el arte y en su actividad ciudadana –lo cual me parece legítimo–, debe esperar, al margen de una crítica artística de su obra, una apreciación y una eventual crítica políticas.
La creación artística se nutre de todos los sentimientos; la calidad de una obra la determina el talento de su creador, no los sentimientos que la inspiran. Para fundar la Patria –concepto más hondo que el de Nación, porque supone un proyecto colectivo de vida–, José Martí necesitaba de la arcilla de todos los poetas: en sus textos recuperaba a los desencantados y a los militantes, a los intimistas y a los épicos, a los aplaudidos en tertulias eruditas, y a los que escribían bajo el cielo de la manigua. Martí sabía que el espíritu de la Patria no se agotaba en Heredia, en Casal, o en Manzano. En política, sin embargo, las reglas son otras: el desaliento es, para un revolucionario, el breve instante que precede a la recomposición del aliento. Los desencantados del 68 se convirtieron en autonomistas. Los del socialismo europeo en neoliberales. Martí, el más grande escritor cubano (estuve tentado a escribir, hispano) de la segunda mitad del siglo XIX, era un militante de la Revolución. Escribió frases muy duras, como estas: “¡La justicia primero, el arte después! (…) ¡Todo al fuego, hasta el arte, para alimentar la hoguera!”. La identidad entre las vanguardias político-revolucionaria y artística fue resuelta en Cuba en el siglo XIX, en la vida y en la obra de José Martí. Hace algunos meses, sin embargo, sentí en el Congreso de los Jóvenes Escritores y Artistas cubanos que se refundaba una nueva identidad. Bienvenida sea.
Sinceramente, no veo en lo sucedido la intención de fabricar un “caso Padura”. No hay que inventar etiquetas, ni construir falsos apostolados. Que fluya el debate revolucionario. No podemos dejar que nos construyan consensos en la acumulación de ideas no debatidas. 

lunes, 26 de mayo de 2014

Palestina: Los grafitis del muro de la discordia (FOTOS)

Resumen Latinoamericano
Israelíes y palestinos no sólo están separados cultural, religiosa y políticamente, sino también físicamente por una muralla de más de 700 kilómetros que construyó Israel para aislar los territorios palestinos. Los israelíes argumentan que la estructura les permite defenderse del "terrorismo". Pero el muro ha dividido tierras y familias, y se ha convertido en escenario de protestas a través del arte callejero por excelencia: el grafiti. La periodista de BBC Mundo Constanza Hola estuvo allí. Constanza Hola visitó Jerusalén en Semana Santa, desde donde viajó a Belén, en Cisjordania, para visitar el muro de separación. Frente a la basílica de la Anunciación de esa ciudad conoció a Mohammed, quien le ofreció un tour a los grafitis del muro. La primera parada fue cerca de una torre de vigilancia israelí. De pronto todo se volvió caótico. Hombres y jóvenes corriendo y humo por todas partes. Era cerca de un campo de refugiados palestinos y un grupo había arrojado un objeto incendiario hacia la torre. "No se preocupen, esto pasa todos los días", dijo el guía. Un grafiti representa a un niño palestino muerto por la violencia. "Está sonriendo porque los mártires van directo donde dios", explicó Mohammed. El grafitero británico Banksy ha dejado su huella en varias partes del muro y de los territorios palestinos como muestra de apoyo a su causa. En una foto, la famosa imagen de una niña requisando a un soldado israelí. Otra de las obras de Banksy es una paloma de la paz con un chaleco antibalas. El grafiti se encuentra en diagonal, frente a una de las torres israelíes y pretende poner a la paloma "en la mira" de ésta.

Estados Unidos, lejos de la independencia energética.

Atilio A. Boron
Tal como varios en América Latina lo venimos diciendo desde hace al menos dos años una nota del periodista especializado Louis Sahagun,publicada el 20 de Mayo por Los Angeles Times (http://www.latimes.com/business/la-fi-oil-20140521-story.html)afirma que “en 2011 una empresa independiente contratada por Washington (se trata de la consultora de ingeniería Intek, con sede en Virginia)hizo una errónea estimación del petróleo técnicamente recuperable del mayor yacimiento de esquisto bituminoso del país, ubicado en Monterey, California, que contiene alrededor de dos tercios de las reservas de petróleo de esquisto de la nación. Según aquella estimación, se podrían obtener unos 13.700 millones de barriles de petróleo. Sin embargo, un reciente informe asegura que la cantidad no será mayor de 600 millones de barriles, es decir, una cantidad 96% menor de lo esperado”(y que, como señala la publicación especializada Business Insider, equivale a las reservas totales de petróleo de Bolivia). “Esa errónea estimación de 2011” –prosigue diciendo el diario- “había sido calificada como la esperanza para reducir la necesidad del país de las importaciones de petróleo desde el extranjero.”
La cantidad que ahora reporta la EIA (la Agencia de Información de Energía de Estados Unidos, dependiente del Departamento de Energía del gobierno federal) es insignificante si se tiene en cuenta que “solo podría cubrir las necesidades energéticas en EE.UU. correspondientes a 33 días.”Hablando con benevolencia: toda esta historia fue una fantasía estadística, producto bien sea de la desesperación de Washington por lograr su tan ansiada independencia energética combinada con la fenomenal ineptitud de quienes elaboraron las estimaciones iniciales y, ¿por qué no?, los corruptos intereses de algunos grandes consorcios de la industria-coludido con la consultora de marras-deseosos de facilitar la realización de operaciones especulativas en el mercado petrolero mundial.La independencia energética de Estados Unidos, que muchos creyeron estaba a la vuelta de la esquina, obró como un freno sobre el precio del petróleo, hizo posible adquisiciones baratas de activos petroleros en el exterior, devaluados ante las perspectivas abiertas por el citado informe, y se prestó a toda clase de especulaciones. Pero ahora la fiesta se terminó. Tal como lo declara J. David Hughes, un geólogo vocero del Post CarbonInstitute, el shale de Monterrey “fue siempre una mítica veta madre cuya importancia fue inflada por la industria petrolera – nunca existió.”
La íntima relación que el capitalismo actual ha establecido entre petróleo, política y guerra permite extraer cuatro conclusiones preliminares. 
Primero, que la dependencia energética de Estados Unidos seguirá siendo muy elevada, y tal vez creciente en función de la evolución de la demanda doméstica, y que esto reforzará las tendencias belicistas del imperio para tratar de asegurarse la obtención del petróleo que necesita por cualquier medio, a cualquier precio y en cualquier lugar. No olvidar que desde comienzos del siglo veinte las intervenciones militares de los Estados Unidos en terceros países tuvieron como causas fundamentales el petróleo y las presuntas amenazas a la “seguridad nacional” planteada por gobiernos que no estaban dispuestos a sacrificar la autodeterminación nacional.
Segundo, que los planes para destruir la OPEP –un objetivo largamente acariciado por Washington desde 1973- a partir del autoabastecimiento petrolero tendrán que ser archivados por mucho tiempo, tal vez definitivamente, lo que constituye un durísimo revés para la política exterior de Estados Unidos. La destrucción de la OPEP no era sólo un proyecto económico sino también político, dirigido a disciplinar a los díscolos productores de petróleo y muy especialmente a Venezuela, cuyo protagonismo en el relanzamiento de la OPEP fue decisivo a comienzos de este siglo.
Tercero, que dado lo anterior la Casa Blanca redoblará su ofensiva sediciosa y destituyente sobre la Venezuela bolivariana, potenciando su apoyo logístico, financiero, organizativo y mediático a sus peones en el terreno, los cuales son presentados por la prensa del imperio como una “oposición pacífica” cuando en realidad son mercenarios cuya misión essembrar el caos, quebrantar el orden constitucional y provocar la caída del gobierno bolivariano. Dato significativo: de los varios cientos de vándalos arrestados por las autoridades los estudiantes apenas constituyen el 20 % y una proporción igual está formada por extranjeros, algunos de los cuales ni hablan castellano. A la luz de las novedades publicadas porLos Angeles Times es previsible un aumento de la presión desestabilizadora orquestada por Washington.
Cuarto, que las altisonantes declaraciones de Obama y Kerry en el sentido que suministrarían petróleo y gas a Ucrania para facilitar que ese país sea fagocitado por la OTAN y la Unión Europea han quedado reducidas a meras bravuconadas sin ningún efecto práctico. Desgraciadamente para Washington, el petróleo y el gas se encuentran cada vez con más frecuencia en países que no están dispuestos a ponerse de rodillas ante los mandatos de la Casa Blanca. Por lo tanto, sus palancas económicas para operar en Ucrania son frágiles y lejanas, mientras que el petróleo y el gas siguen siendo cercanos y abundantes en Rusia.