lunes, 16 de junio de 2014

Vivir en un país "normal"

Ana María Radaelli*
Oscuros amanuenses y escribientes de nombradía, tontos de capirote y muy ilustrados aspirantes al consumismo incontinente del capitalismo globocolonizador, al decir de Frey Betto, se dan la mano para repetir hasta el hartazgo una frasecita que de inocente nada tiene: “Me gustaría que Cuba fuera un país normal”. “Yo quiero vivir en un país normal, y Cuba no lo es”, ya suspirando “Anhelo la  normalidad. Un país que sea normal”, ya perentorios: ¡“Cuba tiene que acabar de ser normal”!
Déjenme contarles que yo nací en un país al parecer del todo normal.  Guardo, por ejemplo, de mi cumpleaños número quince, con inmejorable nitidez, la imagen de Buenos Aires, Plaza de Mayo, para ser exacta,  bombardeada  en plena mañana, de ómnibus destripados con su gente adentro destripada, la de la Revolución Libertadora y su ¡Viva Cristo Rey!, ¡Venceremos!, a punta de tanques y bayoneta, la que ocultaba prolijamente fusilamientos y fusilados en solares yermos y basurales, una gran Operación Masacre como preámbulo del país que se iba gestando.
El país del golpe de Estado de 1976 y sus 30 000 desaparecidos, país del Miedo y el Espanto, de los frenazos de Ford Falcon en noches de cacería, de pozos y chupaderos y maternidades clandestinas y bebés robados y vuelos de la muerte y tumbas NN sin fin y Operación Cóndor… País prolijamente limpiado, como muchos otros, para entronizar a Su Ilustrísima Majestad: la Sociedad de Mercado Neoliberal. Y así nos fue.
Déjenme contarles también que yo llegué a Cuba en 1969, y me encontré con un país rayano en el surrealismo. Y es que a la muy joven Revolución Socialista no le quedaba otro camino que dedicar todos sus esfuerzos, que no eran pocos, y su economía, que era magra –ya el bloqueo hacía estragos--, en asegurar la defensa de lo conquistado a precio de sangre derramada en la sierra y en el llano, mientras yo añoraba, tontamente, a la hora del desayuno, una taza de café con leche y un trozo de pan untado de mantequilla, qué locura.
Solo en el año de mi llegada, se verificaron los siguientes actos terroristas: **
Incendio en el centro comercial de Pina, Morón, provincia de Camagüey; los autores resultaron detenidos. Explosión de una granada norteamericana de fragmentación en una casa donde se encontraba el contrarrevolucionario Alejandro Blay Martínez, quien preparaba la ejecución de planes contra la zafra de 1970. El hecho produjo la muerte de tres niños e hirió a un cuarto. Infiltración, en la provincia de Oriente, de varios agentes de la CIA encabezados por Amancio Mosquera, alias Yarey, quien fue capturado. Explosión de una bomba frente al Consulado General de Cuba en Montreal, Canadá. Secuestro de un avión MIG-17, que aterrizó en el aeropuerto de Homestead, en la Florida. En el año siguiente, 1970, se recrudecen los sabotajes en el sector azucarero, se producen nuevos desembarcos mercenarios, se multiplican los ataques y secuestros de pescadores con sus embarcaciones...  Largo sería el inventario. Y las embestidas siguieron, siguen, se repiten, cambian de escenario, ahora es el digital, pero el guión ¡es el mismo!
En fin, que desde entonces y hasta el sol de hoy, mi vida, al igual que la de todos los cubanos, ha transcurrido bajo el signo del acoso sin tregua y la también sin tregua agresión criminal. Atesoro, sin embargo, de aquellos años inaugurales, algo que se parece mucho a la nostalgia, cuando las guardias interminables y los trabajos voluntarios en el campo o en la construcción y las movilizaciones y las convocatorias a la Plaza con Fidel refrendaban con júbilo el amor compartido y nuestras certezas inconmovibles, aunque solo tuviéramos dos mudas de ropa, y que el café con leche, pan y mantequilla ya no fuesen ni recuerdo.
Pero volviendo al tema. De algo sí puedo estar segura: Oriunda de esta orilla que me tocó en suerte, y a cuánta honra, yo no quiero vivir en un país del Mundo Primero donde lo normal sea, por ejemplo, que la extrema derecha arrase en las urnas y el fascismo cotidiano capee por sus respetos, donde los inmigrantes, llegados de sus esquilmadas ex colonias, sean tratados como bestias, donde el desempleo y los desalojos reduzcan a la miseria a miles y miles de seres humanos que, en muchísimos casos, buscan escape en el suicidio, mientras las drogas y la violencia generan sociedades cada día más enfermas.
Tampoco quiero vivir en uno de esos países ”normales” del Mundo Tercero donde el FMI impone sus políticas de hambre y miseria, con sus ciudades capitales de torres encristaladas, boutiques y shopping–centers delirantes, monstruosos hipermercados y boîtes de nuit y farándula del jet set y Jockey Club y restaurantes principescos y limusinas y countries y condominios enjaulados y City de magnates y ejecutivos, a pocos pasos de los muertos de hambre y de frío, de chicos flacos, sucios y andrajosos, pies descalzos también en pleno invierno, buscando en la basura algo que comer, ciudades de viejitos y viejitas apiñaditos para darse un algo de calor, también hombres solos, niños solos, o mujeres con niños de brazos, envueltos en papel de diario, durmiendo en zaguanes y veredas, inermes, desahuciados, niñosviejos esclavitos agrícolas, o textiles o sexuales, países “normales” donde la tala de bosques originarios despojan a los pueblos de su bien más preciado: la tierra, esa que la sojización made in Monsanto envenena, con una atroz secuela de enfermedades letales, el cáncer por ejemplo, o donde la minería a cielo abierto deja a su paso destrucción y muerte. Y mucho menos en ex países de la bella Europa cuyos gobiernos han caído al nivel de consulado gringo.
Quiero vivir en un país tan “anormal” como para haber hecho, hace más de 50 años, la primera revolución cultural en América Latina, que arranca con la alfabetización y hace que hoy decenas de miles de maestros y de médicos cubanos anden por el mundo repartiendo saber y vida, y no balas y bombas.
Tan “anormal” como para darse el lujo de tener una escuela, con su maestro y su computadora, en pleno corazón de intricadas serranías… para un solo niño, poco importa que sea blanco o negro. Es decir, tan “anormal” como para no tener un solo niñolimparabrisas, hambreado y harapiento, jugándose la vida, por una moneda, en un semáforo cualquiera.
Un país tan “anormal” como para tener una tasa de mortalidad infantil inferior a la de los Estados Unidos, como para hacer un transplante de corazón, o de riñón o un tratamiento de hemodiálisis, por ejemplo, sin mediar un centavo, y mucho menos consideraciones de tipo político o religioso o racial, por supuesto.
Tan” anormal” como para hacernos creer, con pruebas al canto, que somos todos nosotros los protagonistas de nuestra propia historia. ¿De qué “normalidad” se nos habla? Al respecto, el intelectual cubano Enrique Ubieta escribe: “Cuando dicen que seamos normales, ¿qué quieren decir con eso? Lo normal en el mundo es el consumismo, lo normal en el mundo son las leyes bravas del mercado y yo no quiero ser normal. Yo no quisiera que este país retrocediera. Creo que la gran victoria de Cuba es no ser normal en un mundo donde la injusticia social y la indiferencia ante ella son normales”.
Por su parte, Fernando Martínez Heredia, Premio Nacional de Ciencias Sociales, refiriéndose al tema, señala: “En el fondo, esa supuesta normalidad es la de la vida y las relaciones sociales que regían antes de la Revolución. Eso es lo que pretende el conservatismo social en la Cuba actual: que volvamos a lo normal y que cada cual se dé su lugar. Es decir, que la sociedad que hemos creado se suicide”
Hace poco escribí: Junto a este pueblo he vivido momentos felices y luctuosos, soportados agresiones y bloqueo, guerra bacteriológica, trastadas pavorosas de madre naturaleza y un periodo especial que cada cual lleva cosido a la piel, por duro, terrible, cuántas veces desesperante, que sacó de nosotros lo mejor y también lo peor. Sobrevivir habiendo salvaguardado las conquistas de la Revolución, es para muchos orgullo mayor. Sinceramente lo digo: No conozco sociedad alguna capaz de hazaña semejante.
¿Acaso no sería un suicidio renunciar a tanta proeza junta?
Porque, en  definitiva, no es otra cosa la que el enemigo reclama. Un suicidio colectivo. La carbonización de nuestros sueños, la inmolación de nuestra soberanía, esa que hace de Cuba paradigma de bravura y osadía. Que la desmemoria nos mute en zombis para, simplemente, volver a ser ¿un país? “normal”. ¿Como Puerto Rico, por ejemplo?

Arcoiris ayer en La Habana (fotos robadas en Facebook)


viernes, 13 de junio de 2014

Mundial de Fútbol 2014: ¡Pégale de zurda!

Fidel Díaz
El Diablo Ilustrado
¿Mi equipo?: ¡América! Respuesta inmediata que le di a mi amiga Paca, (periodista y compañera de la revista EL Caimán Barbudo que me llamó tras la primera victoria en el Mundial de Futbol Brasil 2014. “Si el mundo está de cabeza, pégale de zurda” como canta Telesur; y es hora de agradecer a Hugo Chávez (y su eterna conspiración con su padre Fidel y sus abuelos Simón y José Julián), esa voz de los pobres de la tierra que proclama que “Nuestro norte es el Sur”. Por fin este planeta tiene un canal revolucionario, que representa nuestra identidad; rebelde, sin medias tintas, culto y sincero. Una voz contra el coro sumiso a los mandatos imperiales, contra esa maquinaria en función de desdibujarnos, descerebrarnos, de extinguir nuestras identidades globalizando los patrones de la sociedad de consumo.
Qué gusto ver a Maradona, ese pibe malcriado de mi barrio, irreverente hasta consigo mismo, con su aire embriagado de tempo tartamudo, sin complacencias para nadie, ni siquiera para el público que más quiere, lo mismo advirtiendo a Brasil o a su Argentina que no tienen un paseo contra ningún equipo, que no se puede subestimar; así mismo sonrieo viendo como Diego se jacta de un buen recuerdo cuando fungía de dios en los terrenos, -incluso, vanagloriándose de una trampa de chico malo, la más famosa de la historia de futbol, aquella mano del segundo gol, que bien se le merecía Inglaterra, no por sus jugadores pero sí
por su invasión a las Malvinas. Aquellos dos goles fueron la venganza de un pueblo contra la ocupación imperial.
Con la elegancia de la sencillez aguda, que emerge de un inmenso caudal de conocimientos y la fluidez de un pensamiento descolonizador se nos presenta Víctor Hugo Morales, aquel que narró el gol de los goles en el partido famoso del 86 donde todos los del sur fuimos de Argentina. Víctor Hugo, apostillando con toques de exquisitez a su colega, dejando fluir una eticidad del más alto humanismo, muy necesaria para estos tiempos de rapiña globalizada. Si hermoso es ver a un Maradona explicando con orgullo de niño travieso su famosa trampa, su “mano de dios”, igual de gratificante es ver a Víctor Hugo, explicando cómo en su narración, poniendo la verdad por encima incluso de su amor a Argentina, se atrevió a declarar que creía que aquel segundo gol era mano y, por tanto, no era gol.
Gracias Telesur por la herejía que es toda su programación y claro que gracias especiales por el encanto de la polémica De zurda, con sus invitados: estrellas sin estrellato, grandes de la historia del futbol que se sientan a conversar sin los figuraos, ni el glamour superficial y hueco del star system, estrellas humanas, de amigo sincero con su mano franca, como en casa. Y qué decir de lujazos como el de tener al mismísimo presidente de Ecuador Rafael Correa en calidad de futbolista retirado, analizando como experto un partido, o separando el sueño de las posibilidades reales de un equipo nuestro como el de Ecuador; sin renunciar al sueño, pero evitando falsas expectativas. Igual contentos porque ganara Brasil pero reconociendo la heroicidad de Croacia, y el injusto penal que le inclinó el partido en contra. Todos enarbolando esa bandera de la América Nueva por encima de la del terruño, discrepando entre ellos, pero desde el amor. Para un cubano es más fácil irle a toda América pues Cuba no está como país representado, y es lógico que los argentinos, mexicanos, brasileros, ecuatorianos, colombianos, hondureños, chilenos y uruguayos, vuelquen toda la pasión sobre sus camisetas, pero sé que se expande ese sentido de vernos todos en la misma patria grande, que crece con otra visión de la vida, más natural, poética, solidaria, de darse a los demás.
No obstante Cuba vive la fiebre del balón como cualquiera de los países de gran tradición, cines, bares, centros nocturnos, centros de trabajos sacan sus pantallas, y –de manera que no tenemos un equipo del patio- seguimos todos los partidos, así que podemos decir que el seguimiento del mundial es mayor que en otras partes, pues si bien hay hinchadas de muchos equipos, se sigue con devoción cada encuentro. Bienvenidos entonces nuevos alegrones tras los que nos dieron Neymar y Oscar ayer. Que primen, por encima de la gloria de ganar, el espíritu de limpieza de juego, de virtudes y talento, que son los elementos de la única victoria posible. Que el deporte sea símbolo de paz y de hermandad y arriba México y Chile hoy, carajo.

martes, 10 de junio de 2014

La cultura del debate en Dialogar, dialogar

En el espacio de debates Dialogar, dialogar: Fernando Martínez Heredia, Eduardo Torres Cuevas y Elier Ramírez Cañedo
Rosa Elena Encinas Hurtado
El ejercicio de "pensar con cabeza propia"- como lo fue para los jóvenes intelectuales que debatían sobre el futuro de la Revolución en la década del 60- , es una de las premisas de Dialogar, dialogar, un espacio de debate que cumple un año de fundado. Su anfitrión, el joven historiador Elier Ramírez, considera el estudio de la historia de Cuba como un verdadero reto, de ahí la diversidad de temas y criterios que se generan en cada encuentro.

¿Cómo se concibió Dialogar, dialogar?
La idea de crear el espacio en el Pabellón Cuba, auspiciado por la Asociación Hermanos Saíz (AHS), en realidad fue del ex ministro de Cultura Abel Prieto, actual asesor del presidente, ante la necesidad imperiosa de multiplicar los espacios de reflexión y diálogo en nuestra sociedad. Ya existían algunos espacios consagrados como el Último Jueves de Temas, y en eso hay que darle el mérito a Rafael Hernández, quien fue un adelantado y lleva ya más de 10 años, pero evidentemente hacían falta -aun hoy hacen falta- muchísimos más.
Yo inmediatamente me enamoré de la idea, pues comparto la misma percepción de que nuestro proyecto revolucionario requiere de un debate permanente y de los espacios que lo faciliten.
El debate estimula la participación consiente y real en la construcción colectiva de las ideas revolucionarias y de la Cuba socialista que la mayoría queremos; oxigena el pensamiento social. En cualquiera de esos diálogos puede quizás surgir la propuesta más inteligente a la solución de un problema. Como ha reiterado ese brillante intelectual y revolucionario ejemplar, Fernando Martínez Heredia, "el debate es consustancial al socialismo como lo es el aire al ser humano".
Por otra parte, en la coyuntura actual hace falta avanzar hacia una cultura del debate en nuestro país. En el respeto a la opinión del otro. En caso de no estar de acuerdo con un criterio, rebatir siempre sobre la base del argumento, no a palos, pues una opinión que se rebate a palos siempre nos lleva la delantera, así lo señaló en los años 60 el Che en una de las reuniones del Ministerio de Industria. Se puede ser apasionado, pero no por eso irrespetuoso. Cuántas personas no hemos conocido que coinciden en esencia y por solo discrepar en una opinión, terminan enemistándose por mucho tiempo, quizás de por vida. Eso no debe ser así. Estamos orgullosos de muchos aspectos de nuestra cultura, pero hay que seguir enriqueciéndola, y al mismo tiempo aprender y desaprender determinadas prácticas. Pero unos cuantos espacios de debate no van a lograrlo por sí solos, para eso hay que lograr que el fomento de esa cultura esté presente en nuestros medios de comunicación, en la escuela cubana y en la formas de hacer política.
En uno de los tantos diálogos sostenidos, Enrique Ubieta decía que solo el debate ofrece el entrenamiento que hace falta para formar un sujeto crítico en nuestro país con capacidad de discernir. En una Cuba tan diversa y abierta al mundo como la que hoy tenemos esto es muy importante, de otra manera no podremos salir airosos. Ubieta señalaba que esa batalla no se gana confiando únicamente en la acumulación de conocimientos, sino en el debate, pues solo éste ofrece un adiestramiento especial para el discernimiento a la hora de consumir determinados productos culturales y saber qué sirve y qué hay que sencillamente desechar. Diariamente somos bombardeados por productos culturales banales que abierta o sutilmente transmiten los códigos colonizadores del capitalismo. Aunque hay que reconocer que nosotros mismos en muchas ocasiones reproducimos y hasta promocionamos este tipo de productos. La guerra cultural entre el capitalismo y el socialismo se da en la vida cotidiana del cubano, y en ella la censura no cumple prácticamente hoy ningún papel, solo los sujetos críticos que la Revolución sea capaz de formar podrán enfrentarla mente a mente.
El espacio está dirigido fundamentalmente a un público joven, pero no somos excluyentes para nada, es un espacio totalmente abierto. Constituye un homenaje permanente a Alfredo Guevara, quien tanto dedicó a fomentar ese espíritu de diálogo permanente, de ahí que lleve el nombre de su último libro, "Dialogar, dialogar", texto que recoge una serie de intercambios que Alfredo sostuvo en sus últimos años de vida con miles de jóvenes en universidades, instituciones y organismos de nuestro país.

¿Cuáles han sido los principales temas debatidos y las personalidades que han participado en el espacio durante este año?
Bueno, los temas han sido muy diversos, por solo mencionar algunos con los propios títulos que le pusimos: "¿Es posible un cambio de mentalidad?";" ¿Qué significa ser revolucionario en la Cuba de hoy?"; "¿Qué cambia en la política de los Estados Unidos hacia Cuba?"; Economía cubana: ¿nuevas reglas del juego?; "Tendencias actuales de la guerra cultural contra el socialismo en Cuba"; "El pensamiento del Che en la hora actual de Cuba"; "Desafíos de la problemática racial en Cuba; ¿es posible una economía de la cultura en Cuba?"; "Economía del conocimiento y fuerza de trabajo calificada en Cuba"; entre otros.
De panelistas hemos tenido por ejemplo a Manuel Calviño, Fernando Rojas, Esteban Morales, Rafael Hernández, Heriberto Feraudy, Juan Triana, Fernando Martínez Heredia, Agustín Lage, Carlos Alzugaray, Enrique Ubieta, Raúl Antonio Capote, y muchos otros prestigiosos intelectuales de nuestro país. Pero en cada ocasión hemos tratado de visibilizar a jóvenes talentosos que están también haciendo importantes aportes a las ciencias sociales en nuestro país, por ejemplo: Oscar Fernández Estrada, YordankaCribreiro, Fernando Luis Rojas, Jaqueline Laguardia, Harold Cárdenas y Beatriz Pérez Paz.

¿Qué papel juega la crítica en Dialogar, dialogar?
La crítica siempre va a estar presente en estos espacios, pero siempre advertimos que la idea no es hacer una catarsis, sino reflexiones que puedan aportar ideas novedosas tanto en el diagnóstico como en las propuestas de solución a los problemas. Si la crítica es propositiva siempre va a ser mejor para nuestros objetivos, pero no desechamos la que solo se queden en el diagnóstico, pues también son importantes. El diálogo es siempre un proceso de construcción colectiva.

¿Cómo se concibe el análisis del desarrollo histórico de la nación cubana dentro del espacio?
Los temas por lo general abordan problemáticas de la realidad cubana actual, pero también nos hemos propuesto insertar algunos que tengan que ver con la historia de la Revolución Cubana en el poder, de 1959 en adelante, pues entendemos que es la etapa que más vacíos tenemos todos, sobre todo los jóvenes. Vacíos que por supuesto están siendo aprovechados por los enemigos de siempre para la manipulación y el engaño. Por eso digo que en la historia no deben existir anatemas y que por muy sensibles y espinosos que sean determinados tópicos estos tienen que tener algún abordaje; la solución no puede ser el olvido, la omisión o la ignorancia. Hay algunos acontecimientos históricos de nuestra historia reciente que fueron analizados en la prensa y hasta en algunos libros, pero sólo nuestros padres y abuelos pudieron enterarse, pues después no se han vuelto a publicar y no se habla de ellos. Esto debemos entenderlo como una debilidad -no una fortaleza-en medio de la cruenta guerra cultural en la que nos encontramos.

¿Cuáles son las vías de socialización del espacio?
La socialización del debate es quizás el paso más importante, pues poco haríamos si nos conformáramos con las 20, 50 o 100 personas que participan regularmente. Por eso creamos un blog, "Dialogar, dialogar", su dirección es dialogardialogar.wordpress.com, donde reproducimos las intervenciones principales del diálogo, también las enviamos a otros blogs y publicaciones digitales, y utilizamos las redes sociales, ojalá algún día pudiéramos lograr que nuestra prensa reprodujera algunos de estos debates, pues sabemos las limitaciones que aún tenemos para el acceso a Internet.
Yo siempre soñé con hacerme un blog, pero me resistí durante mucho tiempo a hacerlo, pues sabía que de alguna manera cuando lo tuviera iba a tener que dedicarle unas cuantas horas al día para atenderlo, y realmente mi tiempo es muy limitado para ello debido a los proyectos investigación histórica que tengo bajo mi responsabilidad. Pero al crear el espacio "Dialogar, dialogar", se hizo obligatorio crear también el blog, como un medio imprescindible para socializar en el mundo virtual lo que en el espacio físico sucedía. Aprovecho también entonces para publicar materiales históricos relacionados con mi trabajo fundamental y otros textos de actualidad que considere importantes. Ahora que cumplimos un año del espacio, el blog amerita algunos cambios en el diseño y ya algunos amigos se han ofrecido para ayudarme en ese sentido.

¿Qué dificultades han enfrentado?
Dificultades siempre van existir, pero solo el esfuerzo, las buenas intenciones y la persistencia van a ir permitiendo superarlas. Un espacio como este enfrenta tanto a los que pretenden aprovecharse de él para hacer tribuna e intentar hacer daño a la Revolución-en este caso siempre derrotados- y las incomprensiones de burócratas y personas que temen al debate o que no les gusta en lo más mínimo escuchar alguna idea que se vaya más allá de lo que entienden como "oficialmente correcto". También es difícil lograr que estos debates encuentren más resonancia en nuestros medios de comunicación. Por otro lado, a pesar de contar con el apoyo de la AHS, aún no hemos logrado tener una infraestructura y un equipo como el que tiene Temas, que permita una mayor inmediatez en la socialización de los debates y su publicación en el blog y otros sitios, sobre todo por el hecho de no tener personas encargadas de la transcripción de las distintas intervenciones, tampoco hemos tenido la posibilidad de hacer filmaciones que luego puedan llevarse a formato DVD. Quizás por el camino, confío en eso, se puedan ir resolviendo estas cuestiones. La propia solidez del espacio debe ser la que se gane este apoyo, pues apenas contamos con un año.

¿Cuáles son los principales resultados de Dialogar, dialogar?
Creo que todavía es temprano para hablar de resultados, pero "Dialogar, dialogar" ha venido a sumarse una serie de espacios de debate que se han abierto en los últimos años en nuestro país, que contribuyen al ejercicio del pensar colectivamente y a elevar la participación real y consciente de los ciudadanos en la construcción de ese socialismo próspero y sustentable, que la mayoría de los cubanos aspiramos, pero que no lo será, si lo pensamos solo en términos económicos. La dimensión espiritual de esa prosperidad y sustentabilidad, es también imprescindible. Y en ella el debate desempeña un papel trascendental.

¿Qué proyectos tienen para este segundo año de Dialogar, dialogar?

Estamos preparando un libro con las diversas intervenciones que se han producido en el espacio a lo largo de un año. Ya tenemos más de 300 páginas impresas. Quisiéramos entregarlo este año y quizás lograr que se publique para el 2015. Ello también ayudaría a que cientos de lectores participen y se enteren de lo sucedido en "Dialogar, dialogar".
(Tomado de la página web de la AHS)

viernes, 6 de junio de 2014

A propósito de los silencios y de la crítica en Cuba

Juan Antonio García Borrero, uno de los más agudos críticos de cine, buen lector y discutidor, ha publicado en su blog dos comentarios sobre mi artículo "Notas sobre el silencio, el debate y la crítica". Reproduzco aquí el inicial, escrito cuando publicó el mío, y a continuación, una reflexión mayor, centrada en la conceptualización del miedo. Ambos textos me incitan a nuevos comentarios. Pero los pospongo también, como hizo él, si es que acaso decido reabrir el debate. E. U. G.

Juan Antonio García Borrero
Cine cubano, la pupila insomne.
4 de junio de 2014
Alguien me envía al buzón este post del ensayista y bloguero Enrique Ubieta. Creo que pospondré unos días la pausa anunciada, toda vez que algunas de las ideas expuestas por Ubieta invitan a la confrontación, y sobre todo, a la discusión desprejuiciada de algunos conceptos que maneja.
“No podemos “eximir al Estado de su responsabilidad histórica”, como afirma el escritor Juan Antonio García, y tampoco podemos eximirnos de la responsabilidad histórica que nos corresponde como individuos, como revolucionarios cubanos”, nos dice en alguna parte de su post, aludiendo a lo que escribí hace unos días, pero todavía queda por discutir cuál sería la responsabilidad histórica del individuo que somos en este mismo minuto.
¿Podríamos realmente tener conciencia de esa responsabilidad actual si todavía no acabamos de esclarecer con total transparencia lo que sucedió en el pasado y cómo ese pasado nos coacciona desde el olvido selectivo? ¿Cuántos eventos no se repiten entre nosotros por esa mala memoria histórica que parece alérgica al debate desprejuiciado?
Son varias las interrogantes e intranquilidades que llegan a mi mente leyendo el post de Ubieta. Algunas de ellas ya las expuse en el post sobre los herejes y los apóstatas. Vamos a ver si encuentro el suficiente tiempo para poner en orden estas nuevas inquietudes.

Juan Antonio García Borrero
Cine cubano, la pupila insomne.
5 de junio de 2014
He leído el post que Enrique Ubieta acaba de publicar en su blog, y me ha dejado más inquietudes que respuestas. Otras veces he comentado que las lecturas que agradezco son aquellas que despiertan en mí el deseo de oponerles a los autores mis objeciones más intensas. Este texto acaso sea una de esas lecturas.
El post me motiva porque aboga por una de las prácticas que más me interesaría contribuir a naturalizar entre nosotros: el debate público. Dice Ubieta: “Necesitamos el debate permanente, no el que surge de coyunturas y se propaga como un incendio que todos desean sofocar con rapidez”. Y en otro momento de su texto retoma una de las ideas que acoté en entrada anterior publicada en este blog: “Todos sentimos añoranza por aquel “hervidero de polémicas” revolucionarias que fue Cuba en la década de los sesenta”.
Hasta allí no creo que tengamos grandes diferencias a la hora de describir el mundo al que aspiramos vivir. Solo que detrás de las palabras que ambos utilizamos existe un universo todo el tiempo dinámico, complejo, y sobre todo habitado por seres humanos que viven, sueñan, y mueren sin ver cumplidas las mayorías de sus utopías individuales, lo cual merecería un análisis menos abstracto, por hermosas y altisonantes que suenen esas palabras. Por lo que yo apuntaría que ese debate permanente que los dos reclamamos debería sobre todo ocuparse de las cosas concretas que ocurren a nuestro alrededor. Y discutirlas aquí y ahora.
En este sentido, no basta apuntar, como si se tratara de una consigna más: “Sin embargo, la Revolución, los revolucionarios, vemos (debemos ver) el mundo, con los ojos de los oprimidos. El ángulo de los opresores, no cuenta”. Eso resulta insuficiente porque lejos de ofrecernos argumentos que nos permitan entender esa afirmación, es a todas luces una petición de principios en la cual el sujeto que expone la idea al mismo tiempo se autoproclama ente rector de esos escenarios, en nombre de no se sabe qué providencial autoridad revolucionaria. O dicho de otro modo, que el término “revolucionario” (que es sin dudas uno de los más problemáticos que han manejado los humanos desde la Revolución Francesa hasta acá) queda secuestrado por una terminología heredada, a la cual no se le somete a crítica en ningún momento, pese a que los escenarios actuales son distintos y yo diría que hasta inéditos.
Hay otro instante del texto que daría pie a un debate largo, y es ese donde afirma: “Se ha entronizado la peregrina idea de que todas las conductas del pasado (erróneas o no) fueron asumidas o ejecutadas desde el miedo o desde el fanatismo”. Y añade más adelante: “Cuando se descubre que alguien mantenía en su conducta una doble moral, comprendemos que nunca fue revolucionario: la visión del miedo que nos atribuyen como rector de nuestros actos, es la visión y la justificación que tiene de sí la contrarrevolución. Por lo general, los que hablan de doble moral se describen a sí mismos. Los revolucionarios no actuamos ni por odio, ni por miedo. Creemos en lo que defendemos”.
Esto me devuelve a las ideas que alguna vez expuse en un ensayo que titulé El miedo a soñar. Algunas reflexiones sobre el futuro del cine cubano, y que, casualmente, Enrique Ubieta tuvo la gentileza de incluir en un libro colectivo que editara. Yo pienso que las maniqueas afirmaciones que aquí hace el ensayista en torno a la función que ha tenido el miedo entre nosotros, lejos de esclarecer lo que ha sucedido, lo que infunde es más miedo a la hora de hablar con claridad de estos asuntos pasados, por doloroso que sea su reconocimiento.
Como buen estudioso de la filosofía política que es, Ubieta ha de saber que el miedo sería algo más complejo que esas actitudes donde los seres humanos muestran una supuesta debilidad en el momento de enfrentarse a determinadas circunstancias. El miedo, como han estudiado un montón de sabios, está en la raíz misma de la existencia humana. Que determinadas personas tilden de cobardes y débiles a otras en virtud de la no correspondencia de los valores que se defienden en la vida, lo único que pone en evidencia son los antagonismos sociales, porque en verdad todas las personas han experimentado el miedo, el temor, o la angustia en algún momento de su vida.
Luego, tomando en cuenta esas realidades últimas, es que los seres humanos deberíamos luchar por construir sociedades donde las relaciones de poder no exploten ese miedo natural en función de los fines políticos de un grupo, sino que fomenten la solidaridad y la confianza de los individuos en sí mismos, entre ellos, y en las instituciones que sean capaces de crear entre todos. En este punto, la pregunta sería: ¿estaríamos en condiciones los cubanos de crear un socialismo de ese corte? ¿un socialismo donde nunca más se oiga aquel profético “Tengo miedo” con el que se dice que Virgilio Piñera abrió en 1961 aquellos encuentros de Fidel con los intelectuales?. Para ello quizás sea conveniente no perder de vista aquel señalamiento de Foucault: “El socialismo, los socialismos, no tienen necesidad de otra carta de las libertades o de una nueva declaración de los derechos, fácil, pero inútil. Si quieren merecer ser queridos y no decepcionar más, si quieren ser deseados, tienen que responder a la cuestión del poder y su ejercicio. Tienen que inventar un ejercicio del poder que no dé miedo”.
Finalmente, celebro el optimismo de Ubieta cuando comparte el entusiasmo que despertó en él el Congreso de los Jóvenes Escritores y Artistas Cubanos. Yo, que he visto a tanto joven morir de viejo a los veinte años, pienso que ese cambio de mentalidad que tanto ansiamos, un cambio que permita que el arte, entre otras expresiones de nuestra cultura, reverencie a la vida y a sus habitantes humanizando las descripciones que haga, tendrá que llegar (y está llegando) por caminos más bien insospechados.
Y ojalá se produzcan sorpresas reales, aunque ahora mismo no percibo nada en el horizonte. Quizás los cubanos den ese salto a lo inédito el día que tengamos en la presidencia del país, por ejemplo, a una mujer, que además sea negra, y además, lesbiana, y a nadie le parezca excéntrico. Porque, ¿quién dice que esa no sería otra manera de hacer revolución en nombre de los oprimidos?

Gente de Zona en Miami: "Seguimos defendiendo a Cuba, seguimos viviendo en Cuba"

jueves, 5 de junio de 2014

Obama en West Point: más de lo mismo, sin el menor cambio

Atilio A. Boron
En su reciente discurso de graduación ante la academia militar de West Point el presidente Barack Obama ratificó la validez de algunos tópicos que anidan en los cimientos mismos de la ideología imperialista norteamericana. Según este discurso, cuyas raíces llegan hasta los propios comienzos de la república, Estados Unidos es un país excepcional, indispensable e irreemplazable. Está llamado a liderar el mundo, porque si abdica de esa responsabilidad nadie podrá suplantarlo y el resultado será el caos. El burdo maniqueísmo de esta concepción afirma que o hay un orden comandado y modelado por Washington o, en caso contrario, el mundo se sumerge en el horror de un violento y generalizado desorden hobessiano, desencadenando una feroz lucha de todos contra todos. Subyace a esta formulación la idea de que hay un “Destino Manifiesto”, presuntamente resuelto por Dios, que le otorga a Estados Unidos una misión única e indivisible en el mantenimiento de la libertad, la justicia, la democracia, los derechos humanos y la paz en todo el planeta. Esta idea mesiánica fue muy apropiada porque sirvió para justificar el despojo de las tierras de los pueblos originarios de América del Norte, la guerra con México y la anexión de Texas y, posteriormente, el inicio de la expansión extracontinental del imperio comenzando por el Caribe con la anexión de Cuba y Puerto Rico, siguiendo con Filipinas en el Pacífico  y, después de la Segunda Guerra Mundial, extendiendo los confines del informal imperio norteamericano a lo largo y a lo ancho de todo el globo.
Esta beatífica visión reafirmada por enésima vez por el actual ocupante de la Casa Blanca no resiste el menor análisis. No creemos necesario desarrollar aquí un argumento que se encuentra en la obra de innumerables críticos de la política exterior de Estados Unidos, desde Mark Twain a Noam Chomsky, Gore Vidal y Howard Zinn.  Hace ya unos años uno de los más prominentes pensadores del imperio, ya fallecido, Samuel P. Huntington, se preguntaba qué otro país, salvo el caso excepcional de Estados Unidos, podía hacer cosas tales como “presionar a otros países para adoptar valores y prácticas norteamericanas en temas tales como derechos humanos y democracia; impedir que terceros países adquieran capacidades militares susceptibles de interferir con la superioridad militar norteamericana; hacer que la legislación norteamericana sea aplicada en otras sociedades; calificar a terceros países en función de su adhesión a los estándares norteamericanos en materia de derechos humanos, drogas, terrorismo, proliferación nuclear y de misiles y, ahora, libertad religiosa; aplicar sanciones contra los países que no conformen a los estándares norteamericanos en estas materias; promover los intereses empresariales norteamericanos bajo los eslóganes del comercio libre y mercados abiertos y modelar las políticas del FMI y el Banco Mundial para servir a esos mismos intereses […]; forzar a otros países a adoptar políticas sociales y económicas que beneficien a los intereses económicos norteamericanos; promover la venta de armas norteamericanas e impedir que otros países hagan lo mismo […]; categorizar a ciertos países como ‘Estados parias’ o delincuentes y excluirlos de las instituciones globales porque rehúsan a postrarse ante los deseos norteamericanos”. (Ver su “The lonely superpower”, en Foreign Affairs, Vol. 78, Nº 2, marzo-abril de 1999, pág. 48)
Como puede comprobarse, el listado de cosas que Washington hace en relación a terceros países es impresionante y por ello la respuesta a la retórica pregunta de Huntington tenía, y tiene, una única posible contestación: nadie. Nadie más puede hacer eso. Por eso este autor y antes que él una larga lista de gobernantes, políticos y mandarines imperiales de Estados Unidos adhieren a la noción del excepcionalismo norteamericano o,  como lo recordara la secretaria de Estado de Bill Clinton, Madeleine Albright, como “el país indispensable”. Y es cierto, es un país indispensable, como ahora lo ratificó Obama, aunque no para lo que ellos piensan y pregonan –promover la libertad, los derechos humanos, la democracia- sino exactamente para lo contrario, para sostener la estructura imperialista del actual (des)orden mundial. El mensaje  que el inverosímil Premio Nobel de la Paz transmitió a los cadetes en su ceremonia de graduación de West Point omitía toda referencia al siniestro papel que Estados Unidos ha venido desempeñando en la arena internacional para subraya, en cambio, la visión autocomplaciente que se necesita para cometer toda clase de crímenes y tropelías y poder conservar una cierta tranquilidad de conciencia.
Sería largo y no es esta la ocasión para emprender una meticulosa refutación del discurso del “excepcionalismo” norteamericano. Además, como decíamos más arriba, hay numerosos estudiosos que ya lo han hecho dentro mismo de Estados Unidos a los cuales agregaré, al final de esta nota, una breve lista de autores latinoamericanos que también trataron este tema. Por ahora me limitaré tan sólo a aportar algunas imágenes que desnudan con conmovedora elocuencia las falacias del discurso imperial.
¡Vamos a las imágenes!

Materiales de consulta, para seguir profundizando en el tema:
En primer lugar, se sugiere consultar la monumental obra de Gregorio Selser, Cronología de las intervenciones extranjeras en América Latina (1776-1945) (México DF: UNAM/UOM/UAM-Azcapotzalco, 1985)
Ver asimismo (ordenadas por estricto orden alfabético) :
Atilio A. Boron:  América Latina en la Geopolítica del Imperialismo (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2012)
Atilio A. Boron y Andrea Vlahusic: El lado oscuro del imperio. La violación de los derechos humanos por Estados Unidos (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2009)
Stella Calloni: Operación Cóndor: pacto criminal (La Habana: Editorial de
Ciencias Sociales, 2006)
Patricia Galeana: Cronología iberoamericana 1803-1992 (México DF: Fondo de Cultura Económica, 1993).
Eduardo Galeano: Las venas abiertas de América Latina (Siglo XXI: México, 1971)
José Luiz Méndez Méndez: Bajo las alas del Cóndor (Buenos Aires: Cartago, 2007)
Marcos Roitman: Tiempos de oscuridad. Historia de los golpes de Estado en América Latina (Madrid: AKAL, 2013)
John Saxe-Fernández: Terror e Imperio (México, DF: Arena Abierta, 2006)
Luis Suárez Salazar: Madre América. Un siglo de terror en América Latina (La Habana: Ocean Sur, 2005)

Un tiempo republicano

Luis García Montero*
Público.es

No se trata de una hora, sino de un tiempo republicano. Hay posibilidad de hacer las cosas bien. Podemos darnos tiempo y, además, tenemos derecho a reírnos de lo que está pasando.
Yo no soy muy optimista. La realidad me ha enseñado a mantener mis ideas en las convicciones más que en las esperanzas. No necesito el optimismo para responder a mi conciencia. Pero si puedo divertirme, lo agradezco. La risa no viene mal nunca, sobre todo cuando se han soportado años de tristeza. Venimos no sólo de un tiempo pesimista, sino de unos años tristes.
Ahora podemos reírnos. Los viejos padres de la patria salen defendiendo al rey con unos argumentos que provocan la carcajada. ¡Que viejos están y qué espesos! Es todo un lujo oír ahora a Felipe González. No es ya un cínico, sino un cínico ridículo. He tenido la satisfacción de oírlo defender la importancia y la talla del rey Juan Carlos con argumentos patéticos. No sólo le debemos la democracia española, sino que en una cena privada con él, Gorbachov y Bush consiguió solucionar la Guerra Fría y encauzó el fin del imperio soviético. La abdicación del rey Juan Carlos ha tenido la virtud de desnudar el servilismo ridículo y bufonero de sus validos.
Está bien reírse. Las voces del sistema se han prestado a representar un ridículo colectivo en su vejez. Se han destapado de declaración en declaración, de entrevista en entrevista. Eso ya no nos lo quita nadie. Hemos asistidos al circo payaso de los republicanos que se declaran devotos del rey, de los socialistas que se presentan como monárquicos y de los demócratas que tiene miedo de la voz de los ciudadanos. ¡Vaya tropa! Dicen ahora que la disputa no se da entre Monarquía y República, sino entre tiranía y democracia, e inmediatamente después se niegan a oír la voz del pueblo en las urnas. Después de repetir una y otra vez que habían apoyado a la Monarquía por miedo al golpismo, ahora la defienden por temor a los votos de la ciudadanía.
La devoción monárquica de los medios servilones del Régimen merece una carcajada. Pero es conveniente que la carcajada no nos cierre los ojos. Hay algunas cosas que un demócrata no debe olvidar en esta situación:
1º. No es verdad que la discusión coyuntural sobre la Monarquía quede al margen de los problemas importantes de España: el paro, la sanidad pública, la educación, los desahucios. La Monarquía no es sólo una forma de Estado, es la forma de Estado que en la historia particular de la España posterior al franquismo ha permitido la pervivencia de sus élites económicas. La Monarquía devora aquí el espacio público y los derechos sociales, y utiliza la crisis económica para cancelar las conquistas públicas. La Monarquía señala hoy la frontera entre el neoliberalismo descarnado y la dignidad social.
2º. La abdicación del rey tiene que ver con el miedo del IBEX-35 al desplazamiento del voto democrático español. Los dos partidos mayoritarios pueden perder la mayoría parlamentaria que ha trabajado a favor de los bancos y de sus leyes oscuras. Mucha gente sabe ahora que ha sido condenada a la pobreza por medidas de una política injusta. Los resultados de las elecciones europeas han puesto nerviosos a los poderes que han intentado privatizar la política en favor de las mafias económicas.
3º. A la monarquía y al IBEX-35 le ha incomodado la idea de que Rubalcaba y la cúpula del PSOE pierdan el control de su partido. El servilismo del aparato ya no es un seguro de control. Hay una militancia muy digna y unos votantes muy enfadados que están hasta las narices de tanta indecencia. Y la verdad es que es insoportable ver cómo los dirigentes manchan la palabra socialismo para llenarla de miseria a los pies de un trono o de un banco. La democracia española necesita apoyar a los candidatos de las primarias del PSOE que no confunden su republicanismo con la obediencia a un rey. ¿Qué se puede esperar de alguien que traiciona sus principios con ese descaro?
4º. Un poco de paciencia y de estrategia política. La mejor manera de defender una ilusión republicana en España, es decir, un alternativa antineoliberal, es ponerse a trabajar con paciencia en un frente amplio, una convergencia política que sea capaz de llevar la rebeldía, la indignación y la protesta de la gente al Parlamento. La unidad de la izquierda es ahora mucho más importante que la exigencia de un referéndum. Frente a los que se empeñan en utilizar la Constitución como un argumento para cerrar los debates democráticos, la unidad de la izquierda es la respuesta más eficaz.
Los fascistas que hablan en nombre de la Constitución son tan ridículos como los republicanos que adoran al rey. Yo no sé qué pasará, pero la carcajada ya no me la quita nadie. Todos los viejos idiotas, todos los servilones, todos los óxidos y los  musgos se han lanzado esta semana a los micrófonos para dejar claro en los medios de comunicación su vasallaje voluntario. ¡Cuánto ridículo!
5º. No debemos cegarnos por la hora, porque es mejor el porvenir. La unidad republicana para el porvenir es más interesante que los gritos de hoy. 05 jun 2014

*Una de las principales figuras de la actual poesía española. Autor de más de 25 poemarios, recibió el Premio Adonais en 1982, el Premio Loewe en 1993 y el Premio Nacional de Literatura en 1994. En 2003 obtuvo el Premio Nacional de la Crítica. Es autor de ediciones críticas de poetas como Federico García Lorca o Rafael Alberti, además de haber colaborado en prensa de forma asidua. Actual columnista de Público.es

martes, 3 de junio de 2014

Ha muerto el Rey, ¡abajo el Rey!

Enrique Ubieta Gómez
No ha muerto, se hace el muerto. Abdica, para que sus "ocupaciones" estatales en tiempos de crisis no interfieran con sus habituales zafaris africanos y se hable menos de la corrupción de su yerno, es decir, de la Infanta. Pero no abdica a favor de su pueblo, quien debiera ser soberano de sí, sino a favor de su hijo. La oligarquía española, que tan bien se lleva con la monarquía, aunque pretende dar clases de democracia en sus ex colonias, dice que los que protestan y reclaman la República que Franco y Juan Carlos se robaron, son una exigua minoría. El pueblo ha salido a las calles. En Castilla, en Cataluña, en el País Vasco. Aquí van algunas fotos. El Rey se hace el muerto, ¡viva la III República!

lunes, 2 de junio de 2014

La guerra cultural de la CIA contra la juventud cubana

Raúl Antonio Capote
Dialogar, dialogar
La guerra cultural de los Estados Unidos contra América Latina es tan antigua como la obsesión por dominarla. La tierra al sur del Río Bravo, nuestra Patria Grande, ha sido objeto de todo tipo de acción de penetración cultural a través de la prensa, la televisión, el cine, la radio, el arte.
La mayor parte de estas operaciones clandestinas de la CIA en América Latina durante los años sesenta, estuvieron dirigidas contra la Revolución cubana y contra Fidel Castro. “No más Cubas” era una política concreta para la CIA que, con este objetivo, poseía varias revistas de calidad que hacía circular, entre ellas Cuadernos (editada por Julian Gorkin y, más tarde, por Germán Arciniegas), y su sucesor Mundo Nuevo (editada por el literato uruguayo Rodríguez Monegal, y diseñada para promover el tema del “Fidelismo sin Fidel”).
La Agencia Central de Inteligencia creó una división en Nueva York llamada Foreign Publications Inc. (Publicaciones extranjeras inc.) para subsidiar varias publicaciones anticastristas, muchas de las cuales procedían de Miami. También se utilizó la Agencia de Información de los Estados Unidos (USIA) con este fin.
En Argentina, por ejemplo, mientras la USIA producía abiertamente películas para satisfacer a aquellos grupos interesados en las diversas facetas de la vida en los Estados Unidos, los agentes clandestinos de la CIA tergiversaban los reportajes que sobre los sucesos internacionales eran exhibidos en teatros locales, operación que intentaba, según un agente de la CIA, “imponer en los hemisferios la óptica norteamericana sobre Castro. Los argentinos no creían que Castro constituyera una amenaza, así que comenzamos con las películas y creamos ese estado de opinión” .(i)
¿Cómo nos libramos de la americanización de nuestros hábitos, gustos, costumbres, pensamiento? Es muy difícil, ¿Cómo desproveemos a la gente de sus gustos y prácticas de toda la vida, sincretizadas, amalgamadas, sustitutas muchas veces victoriosas de las autóctonas? El deporte, la moda, los juegos, los entretenimientos, el lenguaje, la música, los espectáculos, todo, forman parte de nuestra forma de ser, de vivir. ¿Cómo renunciar a como nos vestimos, a las series de televisión que nos gustan, a la música que escuchamos, al deporte que vemos? A todo eso que nos causa placer, que deseamos cuando apoltronados en la sala de nuestra casa frente al televisor esperamos “distraernos” un rato, descansar, “desconectar”.
El Documento de Santa Fe I redactado en mayo de 1980 (ii) orienta sobre la necesidad de captar a la élite intelectual latinoamericana, mediante la radio, la televisión, los libros, artículos y folletos, bolsas de trabajo, becas, premios y donaciones.
El Santa Fe II mantiene y incrementa esta política, orienta lanzar una verdadera guerra cultural, influyendo decisivamente en los sistemas educativos y propone medidas extremas contra Cuba, el complemento final de esta estrategia de dominio fue la llamada Iniciativa para las Américas.
Si estudiamos los documentos de Santa Fe I y II y la Iniciativa para las Américas, el éxito de esta estrategia depende según plantean, en primer lugar, de lograr un cambio de cultura en América Latina.
Posiblemente la primera operación de guerra cultural del mundo moderno, organizada, planificada y ejecutada se llevó a cabo contra Cuba en 1897, con el fin de garantizar la intervención y posterior anexión de la Isla. Era necesario crear el clima necesario en los EEUU para apoyar una posible entrada en la Guerra y dentro de Cuba que propiciara la ocupación militar y la anexión.
En 1897, Theodore Roosevelt, uno de los voceros e ideólogos ilustrados del Partido de la Guerra, Henry Cabot Lodge, Alfred T. Mahan, John Hay, Whitelad Reid, Albert Beveridge, Nicholas Murray Butler Presidente de la Columbia University y Josiah Strong, se reúnen varias veces en la Universidad de Columbia con representantes de la prensa del momento, los encuentro son dirigidos por Adams, Brooks y Henry, ideólogos activos del darwinismo social, nietos del ideólogo de la fruta madura, este grupo fue bautizado por John Hay como la “pandilla simpática” su pensamiento era un rara mezcla de fundamentalismo y ciencia, de romanticismo y pragmatismo, de idealismo y cálculo capitalista, de discurso democrático y deseos de construir una aristocracia del dinero, adhesión a la causa de la superioridad racial y el desprecio a los pueblos inferiores, esas ideas llenaron las crónicas de la prensa de la época. Henry Adams, planteaba que para empezar se necesitaba, escarnecer, difamar, anular moralmente a los aliados.
La descalificación de los combatientes cubanos abarcó varias estrategias, muy visibles en los periódicos norteamericanos, sus mejores reporteros estaban en la primera línea de combate.
Manipulación, mentira, falta de rigor, tendenciosidad, estuvieron presentes todo el tiempo, cualquier información favorable a los mambises era anulada de inmediato, a los mambises de les presentaba como vagos, vengativos, cobardes y ladrones, esas cuatro palabras aparecían constantemente en los textos y eran representadas en las caricaturas, la caricatura jugó un papel fundamental en el escarnio, primero de los españoles y luego con mucho más énfasis con los mambises. El papel que jugó el humor gráfico se recoge en el libro “Cartoons of thewar of 1898” (Belford, Middlebrook and Co.Chicago, 1898)(iii)
Crónicas de viaje, caricaturas, historias que presentaban la imagen de un pueblo inferior, incivilizado, circulaban y abarrotaban la prensa, por otro lado se erigió la imagen a los cubanos y al propio pueblo estadounidense del naciente imperio, la imagen de los EEUU como nación benefactora por derecho y designio divino encargada de proteger a los pueblos de las islas, se hizo recurrente. Para lograr la construcción del ícono se reunieron con la “pandilla simpática” los directores del Minneapolis Journal, Denver Time, Chicago Tribune, Minneapolis Tribune y otros.
Conocemos en que terminó la ayuda “fraternal” del norte, Cuba finalizó ocupada militarmente, al pueblo cubano se le arrebataba la victoria por la que había peleado durante 30 largos años.
Finalizada la guerra y ocupado el país por las fuerzas estadounidenses, una de las primeras medidas fue enviar a miles de profesores cubanos a formarse en la nación del norte, el modo de vida norteamericano, el “americanway of life” se proyectó hacia la isla como modelo paradisiaco de un mundo superior a imitar, el racismo, la baja autoestima, la superioridad del WASP fueron inoculados en el inconsciente de los cubanos, en el imaginario colectivo estaba presente la idea de que nada se podía hacer sin los norteamericanos y menos contra los norteamericanos, el poderío del Ejército estadounidense era incuestionable.
Los cubanos defendemos hoy un proyecto cultural alternativo que es extremadamente peligroso para los intereses hegemónicos del capitalismo, el disidente proyecto cubano constituye una amenaza incluso para la existencia misma del sistema capitalista, tiene dos elementos que lo convierten en ese enemigo poderoso que “hay que borrar de la mente y los corazones de las personas”(iv) Es un proyecto auténtico validado por más de 50 años de existencia que ha sido capaz de enriquecerse con las contraculturas que genera.
Por eso somos “el enemigo” y los cubanos nos enfrentamos hoy a la gigantesca, eficiente y exitosa maquinaria de guerra cultural del Imperialismo. Desde el mismo triunfo de la Revolución en enero de 1959, el gobierno de los EEUU se propuso derribarla y entre los planes para lograrlo la guerra de ideas jugó un papel primordial.
Las acciones sobre los movimientos culturales, el uso de sus poderosos medios de comunicación masiva, el cine, la música, la literatura, toda su industria del entretenimiento, la moda, están empeñadas en esta porfía por la mente de los cubanos. Es una guerra sutil, enmascarada, casi desconocida, sobre la que hay además poca percepción de riesgo.
Estamos en guerra, hay que estar bien claros y está guerra es alentada, promovida, financiada desde el exterior por los representantes de los intereses imperialistas, es una guerra política, de reconquista. Cómo bien conceptualiza Enrique Ubieta en su libro Cuba, ¿Revolución o Reforma?
“… una guerra política no es un debate parlamentario ni un conclave académico; se parece a un torneo retórico, pero el objetivo no es hallar la verdad ni confraternizar. Los pro capitalistas “detestan” la terminología “militar”, porque desnuda la intencionalidad subversiva de sus propuestas, que disfrazan de juego, diversión, diálogo”(v)
Del 2007 al 2011 la USAID dedicó un presupuesto de 158 millones en programas destinados a crear supuestos sistemas políticos competitivos en América Latina y el Caribe. Agencias norteamericanas afiliadas a esa organización financiaron a fuerzas opositoras al gobierno de Venezuela, con 4 millones de dólares y gastaron una cifra similar en proyectos injerencistas en Nicaragua, Bolivia y Ecuador.
En el caso específico de Cuba el gobierno de los EEUU ha dedicado CIENTOS de millones de dólares para la subversión. La cifra total distribuida por Estados Unidos para destruir la Revolución cubana suma: 225 millones de dólares desde 1996.
Desde la aprobación de la Ley de la Democracia para Cuba de 1992 (vi) y la Ley de Solidaridad Democrática y Libertad Cubana de 1996,(vii) el gobierno de los EEUU autorizó a prestar “ayuda” abiertamente y de manera legal a individuos y organizaciones no gubernamentales independientes para promover el cambio “democrático” en Cuba.
La administración Bush priorizó como métodos el recrudecimiento del bloqueo económico y la subversión político-ideológica, financiando y movilizando todas la vías a su alcance para derrotar a la Revolución Cubana.
Los jóvenes son un objetivo muy importante en la labor del enemigo, eso está claro para todo el mundo, son el futuro del país, de la Revolución. Si lograran crear en Cuba una masa crítica de jóvenes a los que no les interese la Revolución, una masa de jóvenes narcotizados por el mercado, temerosos de la fuerza del ejército imperial, reverenciadores y esclavos de sus cachivaches tecnológicos (no de la tecnología que es útil), con baja autoestima, con alma de lacayos. ¿Qué pasaría?
Además de la brutal agresión que sufren todos los días a través de la TV, del cine, de Internet y por muchas otras vías, una de las cosas que más daño hace es el rumor constante y repetido hasta la saciedad de que la juventud cubana está perdida, lo “bueno” que tienen los rumores, el chisme, es que su carácter “clandestino” su toque de complicidad, lo hace atractivo y fácilmente diseminado ¿De dónde salió el criterio ese?
Miles de jóvenes en este país están consagrados al estudio, al trabajo, a la defensa de la patria, a construirse un futuro para ellos y para la nación. Miles de jóvenes prestan servicio solidario en cientos de países y son sometidos constantemente a propuestas tentadoras por parte de los enviados del Imperio y de los ladrones de cerebros que esquilan al Tercer Mundo, privándolo de las mejores inteligencias. ¿Cuántos se dejan tentar? La cifra es realmente insignificante.
Siempre habrá una juventud de vanguardia, una juventud que sigue a esa vanguardia, llena de valores, consagrada, siempre habrá gente apática, que se margina de todo, eso es inevitable y en las condiciones actuales del mundo mucho más.
Alguien puede asegurar que mi generación estaba perdida, ¿Cuántos jóvenes se fueron por el Mariel en el 80? Pero esa fue la generación que fue a combatir por la libertad de África, que lucho contra el Apartheid y contribuyó a su derrota, es la juventud que fue a casi todos las regiones pobres de este mundo a construir, alfabetizar, salvar vidas. ¿Estaba perdida? Esa es la generación de los Cinco Héroes.
Entonces también se intentaba propalar el rumor de que el futuro de la patria estaba perdido en nuestras manos, porque usábamos el cabello largo, escuchábamos música en inglés, éramos rebeldes, inquietos, cuestionadores, inconformes, en fin revolucionarios, porque nos habían enseñado que ser revolucionarios era no mentir jamás y ser consecuentes con nuestras ideas en el actuar diario.
El rumor nace en las entrañas del enemigo para apartar a los nietos de la Revolución (cómo ellos les dicen) de su obra y futuro, saben que la Revolución es obra de la juventud de todos los tiempos.
Leamos lo que dice Bush en su famoso Plan “Llegar a la juventud cubana representa una de las oportunidades más significativas para precipitar el fin del régimen… Financiar programas para apoyar los esfuerzos pro democracia de los jóvenes, las mujeres y los cubanos de origen africano”
El uso de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) constituye también una prioridad del enemigo en su labor de subversión interna. Están apurados, porque como mismo reconocen, la Revolución también considera el conocimiento de las TIC, como elemento fundamental para el desarrollo y la defensa nacional.
La CIA trabaja fundamentalmente hacia los jóvenes, intentando penetrar los centros culturales, religiosos, estudiantiles o sociales y los grupos informales, su propaganda está dirigida, amparados en una imagen progresista, rebelde y externamente atractiva, al sobredimensionamiento de los “fracasos” económicos del socialismo, a divulgar la “poca actualidad” del pensamiento marxista, a desinformar, denigrar las ideas revolucionarias, mentir, popularizar “las ventajas” de las sociedades de consumo.
Organizan conferencias internacionales, brindan becas, premios y proyectan su influencia a través del cine, la TV, la prensa y la literatura. En películas, series televisivas, magazines, libros, se idealizan los mercenarios, se llama terroristas a los revolucionarios, se propagan criterios “novedosos” sobre la libertad sexual, los derechos humanos, el conflicto existencial, se distorsionan los conceptos de patria y nacionalidad.
Intentan crear proyectos supuestamente alternativos, que son financiados y monitoreados a través de la Sección de Intereses de los Estados Unidos o directamente desde organizaciones que sirven de fachada a la CIA como la USAID, el Instituto Republicano Internacional (IRI), la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD) y otras.
El fracaso reiterativo de sus planes les ha llevado a perfeccionar su estrategia de guerra cultural. Dentro de esta estrategia se encontraba Génesis un proyecto dirigido especialmente a los nietos de la Revolución.
En el 2007 se plantea la idea por parte de la CIA de introducir al país masivamente celulares, para mediante el uso de estos lograr una eficaz movilización. Diferentes ONG y OSC servirían de tapadera a la Agencia para la distribución bajo el pretexto de “ayudar a los cubanos a mejorar el acceso a la información y a las comunicaciones” como plantea el programa del Instituto Republicano Internacional.
En el 2010 la idea se perfecciona con la creación de los primeros sitios para el envío de SMS y la recarga gratuita de celulares, diferentes organizaciones durante los años 2009, 2010 y 2011 van a intentar distribuir en las Universidades cubanas miles de celulares.
Sitios como Zunzuneo que no emiten mensajes negativos, sino avisos, noticias deportivas, culturales, artísticas, buscan habituar a los usuarios la utilización del sitio y el día que necesiten movilizar para determinada acción, miles de jóvenes tendrían acceso a la convocatoria.
El primer paso para la organización del Proyecto Génesis se da en el año 2004, va a ser la Agencia Literaria Online ALO, esta agencia agruparía todos los escritores cubanos que desearan ser representados, sin limitaciones de ninguna clase.
En el año 2005 ALO pasa a formar parte de un proyecto mayor la Fundación Génesis para la Libertad. Esta organización fue definida como una fundación para el “día después”, un tanque de pensamiento que cumpliría un sinnúmero de misiones para impedir el relevo generacional de la Revolución, su continuidad histórica e imposibilitar que en Cuba se pudiera repetir en el futuro un proceso revolucionario, socialista y antiimperialista.
El día que la dirección histórica desapareciera por causas naturales o por causas de otro tipo, donde la agresión militar y ocupación posterior del país estaba contemplada, (viii) La Fundación Génesis con la maquinaria bien engrasada, con dirigentes y activistas bien entrenados, con redes bien construidas, con una estructura sólida y vías de financiamiento bien establecidas, saldría a la luz pública como una ONG nacida del medio universitario cubano, integrada por jóvenes estudiantes y profesores, con un dominio pleno de las principales organizaciones juveniles de la universidad, con relaciones con la comunidad, de inmediato recibiría apoyo del gobierno de los Estados Unidos y de las fundaciones, organizaciones e instituciones a su servicio.
El trabajo principal estaría dirigido a las Universidades, en ellas la Fundación identificaría a futuros líderes, entre los estudiantes y profesores, facilitaría becas (Ejemplo Plan de Becas SINA), posibilitaría la participación en eventos internacionales de académicos, personas que consideraran que la Universidad no reconocía adecuadamente sus méritos, gente vanidosa, con un gran ego. Una vez en el exterior sería promovida su obra científica y convertida esa persona en una gran figura de su especialidad. Génesis conseguiría financiamiento para proyectos de investigación de interés del enemigo, que serían patrocinados por importantes universidades europeas y latinoamericanas.
El trabajo multifactorial de la CIA, moviéndose en diferentes escenarios, bastardeando movimientos culturales auténticos, mediante el uso del mercado y su potente industria del entreteniendo, promoviendo productos culturales triviales que creen un “gusto” entre la población cubana, principalmente la juventud, acorde con sus intereses, que promueva el estilo de vida capitalista, que desarrolle los valores de la sociedad de consumo, es una labor activa y constante.
En ese frente cuentan con todo la experiencia del combate contra el Socialismo Real y contra la contracultura norteamericana.
Maestros de la manipulación y el engaño, han convertido la mentira en un arte y siguiendo los principios del maestro Luis Bernays y sus discípulos, tratan de crear el consenso entre la juventud cubana, de que la única solución a los problemas del país pasa por el regreso al capitalismo, que el Imperio es invencible, que no vale la pena luchar y enfrentarlo.
Esta es la guerra que se nos hace, una guerra de pensamiento, lanzada por un enemigo inescrupuloso, que se vale de todo para alcanzar sus fines, que no se detiene ante nada, ni ante nadie, es una guerra de valores, que solo se puede ganar haciendo uso de toda nuestra inteligencia, de toda nuestra cultura.
Los cubanos y cubanas debemos tener siempre presente que lo que busca el enemigo es dividirnos, quebrar la unidad, crear una masa crítica de gente a la que no le interese la Revolución, para que débiles, confundidos y divididos sea más fácil derrotarnos, hacen y harán todo para lograrlo, fabricarán pretextos tras pretextos para tener el casus belli necesario para justificar la agresión militar y ocupar el país, que es el único modo en que piensan poder quebrar la resistencia y ponernos de rodilla.

Notas
(i)http://www.lajiribilla.cu/2003/n092_02/092_19.html
(ii)Comité de Santa Fe. Documento secreto de la política de Reagan para América Latina, Editorial Hucitec, Sao Pablo, 1981.
(iii)http://www.loc.gov/rr/hispanic/1898/imagebib.html. Biblioteca del Congreso, Washington, USA.
(iv)N.A René Greenwald, oficial CIA
(v)Ubieta, Gómez Ubieta. Cuba: ¿revolución o reforma? Ediciones Abril, La Habana, Cuba, 2012, pp. 63.
(vi)N.A Más Información sobre la ley http://www.cubavsbloqueo.cu/Default.aspx?tabid=72
(vii)N.A Ley Helms-Burton.Proyecto legislativo nombrado “Ley para la libertad y la solidaridad democrática cubana”, que contempla la internacionalización delbloqueo; la negativa de créditos y ayuda financiera a países y organizaciones que favorezcan o promuevan la cooperación con Cuba; dificultando la inversión extranjera en la isla.
(viii)N.A Ver libro del autor Enemigo, Editorial José Martí, la Habana, 2012

Rusia Today entrevista al profesor y ex doble agente Raúl Antonio Capote

De retiros y despedidas

Alberto Híjar Serrano
Hay de despedidas a despedidas. La historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases: una es la despedida de Cuauhtémoc de quien ni siquiera es necesario escribir su apellido y otra la de quienes se retiran en silencio o mueren sin gloria.
Con pocos años a cuestas y con una portería imaginaria del lado del closet a un lado de la cama desde donde le aventaba la pelota sin abandonar mi lectura o mi telenovela, Nico recibió su primer autoadiestramiento. Siguió por Pumitas, la Escuela de Miguel España, aquel excelente mediovolante sin despedida gloriosa y ya adolescente y sin descuidar la escuela, peregrinó por equipos diversos. Sorteó bien los caprichos de entrenadores y contó siempre con el servicio de transporte de su mamá, siempre puntual, para llevarlo muy temprano a campos deportivos en el fin del mundo donde habitan mamás localistas dispuestas al insulto y la gresca. Antes de hablar bien, su hermana sabia gritar la porra de Pumas o del León y hasta del Atlante después, bien cargadas éstas dos de palabras y ademanes soeces.
Nico creció apuesto no sólo por el entrenamiento físico cumplido sin falta, sino por una cabeza bella y una visión de campo que hacia que con voz poderosa lanzara alertas oportunas al acomodo de los demás jugadores. Nada de esto fue suficiente para ganar la titularidad de modo que al final decidió jugar con gran éxito en segunda división para retirarse cuando terminó el campeonato y no quiso ya volver al turbio camino de los contratos y las promesas de vividores del sudor ajeno. Veinteañero, Nico es uno de los miles de deportistas atorados a medio camino porque no supieron congraciarse con directivos, entrenadores y representantes con quienes no dudó en discutir decisiones y orientaciones injustas. La publicación de Nico en el diario POR ESTO! sobre todo lo que hay que criticar del deporte degenerado en mercancía tradicional, fue el principio del fin. No más los viajes de 12 horas y más con un sandwich y un agua como comida ni las casas club ni las dificultades para vivir con algún compañero de infortunio esperanzado. Escribe Nico al principio y al final de su comunicado de despedida : "Soñé con retirarme en el Nou Camp..." y recibe mensajes solidarios de quienes quisieran superar el miedo y organizarse en defensa de sus derechos. Pero pesa más lo dicho por Juan Villoro al presentar su más reciente libro de inspiración futbolera que nada critica sino vuelve retórica lo que es muy serio: la FIFA tiene más presupuesto que la ONU a quien nadie hace caso. En cambio, hay que precisar, el imperio del futbol impone condiciones a gobiernos coludidos y dependientes de los consorcios trasnacionales.
Peor nos fue a los que quisimos ser toreros y no pasamos de sufrir festivales con vaquillas toreadas y una que otra novillada donde no lucimos. En las tientas, había que esperar a que se le diera la gana a los matadores y al ganadero de convidarnos a dar un capotazo para despedirnos sin comer. Imborrable es mi dolor cuando a la mitad de una chicuelina soñada, el novillo pisó mi capote y terminé sin pena ni gloria, la misma tarde en Cuernavaca donde mi impericia le echó el toro encima a un excelente peón que de buen modo me reconvino. En Yucatán, no todos son Michelito, sino abundan muchachos y veteranos dispuestos a torear por ínfima propina lo que les echen. Y lo que les echan son toros criollos que saben latín porque recorren ferias y festivales. Las placitas de trancas carecen de todo servicio incluyendo la atención médica y el juez de plaza que suele ser presidente municipal, delegado o sindico, prefiere hacerse de la vista muy gorda antes que disgustarse con los empresarios. Sólo hay que ver lo que pasó cuando un juez de plaza honrado desechó tres toretes sin trapío para desatar la furia del empresario que optó por suspender la temporada. En la capital y a raíz de un evidente fraude en beneficio de Enrique Ponce, el juez impuso castigo y Herrerías encabezó una marcha a la Delegación que asustada, juro no atravesarse más en las tropelías autogestivas del empleado de Miguelito Alemán, nieto de su abuelo e hijo del socio de Televisa y dueño de una empresa de aviones.
Eduardo del Villar, forcado veinteañero murió de la cornada del 18 de mayo se 2014 en Seybaplaya, Campeche, un poblado de 9000 habitantes. El mismo día fue cornado el novillero Luis Miguel Farfán en Maní para morir sin atención médica. Mónica Bay, critica taurina ejemplar ha informado a Leonardo Páez quien da a conocer las muertes en 2013 de Santos Gaspar May Han, "El Tío" en Xoy, pese a su vida madurada en pachangas taurinas irresponsables. Laureano de Jesús Méndez murió por cornada en Xuilub en diciembre de 2013. Ninguno de ellos mereció una nota de duelo. Desaparecieron con mucha pena sin gloria.
No somos pocos los sobrevivientes de retiros forzados sin gloria y con mucha pena solitaria. Nico "Negro" Híjar hará valer su fortaleza crítica y ojalá escriba sus experiencias mientras organiza su nueva vida para ejemplo de los miedosos y los charlatanes.