martes, 28 de noviembre de 2017

Las bases de nuestro patriotismo

Enrique Ubieta Gómez
Granma
A fines del siglo XIX era ya inimaginable una Revolución social auténtica que no ubicase sus sueños de redención en el ser humano, una atalaya que desborda los límites de la raza y la nación. La democracia griega excluía a los esclavos y a las mujeres y –sin extenderme en ejemplos de otras épocas– los ideólogos de la Revolución burguesa se desentendían, además, de los pueblos colonizados. Pero ni estos, ni los obreros y campesinos de las metrópolis podían emanciparse sin una concepción humanista que abarcara a todos, incluso a los explotadores y a los colonizadores. Cuando Napoleón Bonaparte aceptó, ante la beligerancia de los insurgentes, la abolición de la esclavitud en la colonia de Saint Domingue y solo en ella, Toussaint Louverture, un negro analfabeto que había sido esclavo protestó:
«Lo que queremos no es una libertad de circunstancia concedida a nosotros solos –dijo con sagacidad política, ajeno a cualquier postura pragmática y «realista»–, lo que queremos es la adopción absoluta del principio de que todo hombre nacido rojo, negro o blanco no puede ser la propiedad de su prójimo. Hoy somos libres porque somos los más fuertes. El Cónsul mantiene la esclavitud en la Martinica y en la isla Bourbon; por tanto seremos esclavos cuando él sea el más fuerte».
En 1871 José Martí, con apenas 18 años de edad, denunciaba la ceguera de los herederos del iluminismo que defendían en España los derechos que negaban en sus colonias:
«(…) hasta los hombres que sueñan con la federación universal, con el átomo libre dentro de la molécula libre, con el respeto a la independencia ajena como base de la fuerza y la independencia propias, anatematizaron la petición de los derechos que ellos piden, sancionaron la opresión de la independencia que ellos predican, y santificaron como representantes de la paz y la moral, la guerra de exterminio y el olvido del corazón. (…) Pidieron ayer, piden hoy, la libertad más amplia para ellos, y hoy mismo aplauden la guerra incondicional para sofocar la petición de libertad de los demás».
El propio Martí lega en 1895 un concepto básico para los revolucionarios cubanos: «Patria es humanidad, es aquella porción de la humanidad que vemos más de cerca, y en que nos tocó nacer». La independencia de Cuba garantizaba el espacio físico y moral para una república de justicia y solidaridad, con los pobres de la Tierra, aunque Martí, como Bolívar, soñaba además con una Patria mayor, que integrara a todos los pueblos que habitan del río Bravo a la Patagonia.
Ningún otro marxista latinoamericano fue más hondamente martiano que Fidel Castro. Martí y Fidel fueron los únicos líderes, en la breve e intensa historia de Cuba, que consiguieron la unidad necesaria de las fuerzas revolucionarias; una unidad ajena a pactos conciliadores, capaz de desarticular los consensos de la dominación –los que proclamaban la incapacidad del cubano, la inferioridad del negro y de la mujer, la inevitabilidad de la dependencia–, y fundar los de la emancipación, con hombres y mujeres virtuosos que se superaron a sí mismos. Fidel, como Martí, tuvo fe en la victoria, en su pueblo, en las razones de la lucha, en la posibilidad de lo que parecía imposible. Recogió ambas tradiciones emancipatorias, la del mundo colonial y neocolonial –una de cuyas figuras cimeras fue nuestro Martí–, y la de los explotados del Capital, la del pensamiento marxista y la Revolución de Octubre, cuyo centenario acabamos de conmemorar.
La Revolución Cubana de 1959 no podía pensarse a sí misma sino como parte de la rebelión de los colonizados y de los explotados del mundo, como un paso en el duro bregar hacia la emancipación de los seres humanos. Es cierto que las revoluciones no se exportan, nacen de condiciones irrepetibles y propias, pero el concepto de solidaridad, aliado al de justicia, es básico en el socialismo, y no puede ser un bien que acate límite alguno: ni el del hogar, ni el del barrio, ni el de país.
La Cuba de Fidel ejerció la solidaridad de los hermanos, sin condiciones ni cálculos geopolíticos, y no se detuvo ante conveniencias que contravinieran sus principios; así fue en Asia, en África, en América Latina. Los cubanos donamos sangre de forma masiva para el Vietnam agredido, cedimos una libra de nuestra cuota de azúcar para el Chile de Allende, peleamos con los que peleaban por sus pueblos en otras tierras del mundo, y muchos fueron los que cayeron en el camino; avanzamos, codo con codo, junto a los sandinistas y a los bolivarianos victoriosos, en la edifi­cación del nuevo país. Construimos escuelas, hospitales, aeropuertos, alfabetizamos, asistimos a comunidades pobres en el deporte y la cultura, salvamos o curamos a cientos de miles de seres que carecían de atención médica. El internacionalismo fue un principio inviolable que se ejerció con un claro sentido del momento histórico.
La Cuba de Fidel no se detuvo ante consideraciones ideológicas, ni ante regímenes oprobiosos que conspiraban para derrocarla, y envió médicos, por ejemplo, a la Nicaragua de Somoza, cuando el terremoto de 1972 devastó la capital de ese país. Creó un Contingente que lleva el nombre de un internacionalista neoyorkino de nuestra primera guerra de independencia, para ayudar al pueblo estadounidense después del huracán Katrina. La única ideología que esgrimían, no se articulaba en palabras: estaba en el acto, en el desinterés, en la entrega. Doscientos cincuenta y seis trabajadores de la salud cubanos asistieron a los enfermos de ébola en la peor epidemia de ese virus letal registrada en África Occidental y en el mundo. Allí encontraron a médicos africanos, de los países afectados y de otras naciones del continente, que habían estudiado en Cuba, algunos incluso desde la escuela secundaria y preuniversitaria, como otros miles de jóvenes árabes y latinoamericanos.
Cuando en el año 1998 el huracán Mitch arrasó con el Caribe centroamericano –otro huracán de carácter ideológico había paralizado a la izquierda internacional, después del derrumbe del llamado «campo socialista»– Fidel relanzó el internacionalismo y con él, la certeza de que otro mundo mejor es posible si existe voluntad política. Cada brigada médica que viajaba a un país en situación de desastre o que había solicitado nuestra ayuda, era despedida personalmente por él, quien insistía en el respeto a las tradiciones, creencias y credos políticos de los pacientes que atenderían.
Fidel en realidad reactivaba con ello la vocación solidaria de toda auténtica revolución después de una oscura y luminosa década de resistencia, la de los años noventa –la solidaridad fundacional, respaldada por una conducción de la crisis que evitó siempre dañar a los más pobres y que sobrevivía entre apagones y carencias, en acciones tan simples y significativas como la llamada «botella» en las calles de la ciudad–, y la expandía hacia el exterior, con el Plan Integral de Salud en Centroamérica y Haití (después se incorporaría Venezuela) y hacia el interior, con la llamada Batalla de Ideas, que se proponía rescatar a jóvenes de segmentos poblacionales menos favorecidos. Ambas acciones de solidaridad tendrían siempre un impacto al interior del país: cada trabajador de la salud que salvaba vidas en condiciones precarias, en zonas marginales o muy intrincadas y cada trabajador social que reorientaba a sus semejantes por los caminos empedrados y hermosos de la autosuperación, podía (si llevaba en el pecho la semilla) «reciclar» su espíritu revolucionario.
Protagonizar la justicia era la única manera de reactivar la Revolución.
En ese empeño halló Fidel a un igual: Hugo Chávez. Juntos recorrieron cada páramo, cada río, cada montaña, cada barrio urbano de nuestra América, cada corazón de latinoamericano. Juntos exclamaron: ¡sea la unidad en la solidaridad!
El concepto de Revolución fidelista (que es su código moral), adquiere sentido en el contexto de la vida y la obra de Fidel. Si Patria es Humanidad, Socialismo es justicia, es humanismo revolucionario. No puede entenderse ninguno de los aspectos o las ideas que expone ese concepto si se desmarca de su principio rector: la lucha contra la injusticia, dondequiera que se produzca, y contra el capitalismo, contra el imperialismo, que necesitan de ella. ¿Quién dice que Fidel ya no vive? Su concepto de Revolución desborda el concepto, es decir, las palabras que lo componen; e interacciona con la historia, la que fue y la que será; porque sin justicia no hay Patria, sin solidaridad –interna y externa–, no hay Patria, sin las conquistas que alcanzamos, y sin las que nos proponemos alcanzar, no hay Patria.

viernes, 24 de noviembre de 2017

La última cita de Fidel Castro

Atilio A. Boron
Hace un año usted se nos iba. Los medios de todo el mundo dijeron, con ligeras variantes, algo así como “la muerte se llevó a Fidel”. Pero, con todo respeto, Comandante, usted sabe que no fue así porque usted eligió el día de su muerte. Perdone mi atrevimiento pero ella no vino a buscarlo; fue usted, Fidel, quien la citó para ese día, el 25 de noviembre, ni uno antes, ni uno después. Cuando cumplió 90 años, le dijo a Evo Morales y Nicolás Maduro que “hasta aquí llego, ahora les toca a ustedes seguir camino”. Pero usted también siguió su camino, aferrándose a la vida unos meses más hasta el momento preciso en que había citado a la muerte para que lo viniera a buscar. Ni un día antes, ni un día después.
¿Qué me lleva a pensar así? El hecho de que en cada una de las cosas que hizo desde su juventud siempre transmitió un significado revolucionario. La simbología de la Revolución lo acompañó toda su vida. Usted fue un maestro consumado en el arte de aludir a la Revolución y su necesidad en cada momento de su vida, pronunciando vibrantes discursos, escribiendo miles de notas y artículos, o simplemente con sus gestos. Sobrevivió milagrosamente al asalto al Moncada y ahí, de “pura casualidad”, usted aparece ante sus jueces ¡justito debajo de un cuadro de Martí, el autor intelectual del Moncada! ¿Quién podría creer que eso fue un hecho casual? Es cierto: la muerte fue a buscarlo infinidad de veces, pero nunca lo encontró: burló a los esbirros de Batista que lo buscaban en México y sobrevivió a más de seiscientos atentados planeados por la CIA. Usted todavía no la había llamado y ella, respetuosa, esperó que usted lo hiciera.
Un hombre como usted, Comandante, que hacía de la precisión y la exactitud un culto no podía haber dejado librado al azar su paso a la inmortalidad. Revolucionario integral y enemigo jurado del culto a la personalidad (exigió que, a su muerte, no hubiese una sola plaza, calle, edificio público en Cuba que llevara su nombre) quería que la recordación de su muerte no fuese sólo un homenaje a su persona. Por eso le ordenó que lo viniera a buscar justo el mismo día en que, sesenta años antes, hacía deslizar río abajo –sin encender los motores– el Granma, para iniciar con su travesía la segunda y definitiva fase de su lucha contra la tiranía de Batista. Quería de esa manera que la fecha de su deceso se asociase a un hito inolvidable en la historia de la Revolución cubana. Que al recordarlo a usted las siguientes generaciones recordasen también que la razón de su vida fue hacer la Revolución, y que el Granma simboliza como pocos su legado revolucionario.
Conociéndolo como lo conocí sé que usted, con su enorme sensibilidad histórica, jamás dejaría que un gesto como este –el recuerdo de la epopeya del Granma– quedase librado al azar. Porque usted nunca dejó nada librado al azar. Siempre planificó todo muy concienzudamente. Usted me dijo en más de una ocasión “Dios no existe, pero está en los detalles”. Y en línea con esta actitud el “detalle” de la coincidencia de su muerte con la partida del Granma no podía pasar inadvertido a una mente tan lúcida como la suya, a su mirada de águila que veía más lejos y más hondo. Además, su sentido del tiempo era afinadísimo y su pasión por la puntualidad extraordinaria. Usted actuó toda su vida con la meticulosidad de un relojero suizo. ¿Cómo iba a dejar que la fecha de su muerte ocurriese en cualquier día y sepultase en el olvido la partida del Granma y el inicio de la Revolución en Cuba? Usted quiso que cada año, al homenajear a su figura, se recordase también el heroico comienzo de la Revolución en aquel 25 de noviembre de 1956 junto a Raúl, el Che, Camilo, Ramiro, Almeida y tantos otros. Usted la citó y la muerte, que siempre respeta a los grandes de verdad, vino a recogerlo puntualmente. No se atrevió a desafiar su mandato. Y sus médicos tampoco, a los cuales estoy seguro les advirtió que ni se les ocurriera aplicarle medicina alguna que estropeara su plan, que su muerte ocurriera antes o después de lo que usted había dispuesto. Nadie debía interponerse a su voluntad de hacer de su propia muerte, como lo había hecho a lo largo de toda su vida, su último gran acto revolucionario. Usted lo planificó con la minuciosidad de siempre, con esa “pasión por los detalles” y la puntualidad con que hizo cada una de sus intervenciones revolucionarias. Por eso hoy, a un año de su partida, lo recordamos como ese Prometeo continental que aborda el Granma para arrebatarle la llama sagrada a los dioses del imperio que predicaban la pasividad y la sumisión para que, con ella, los pueblos de Nuestra América encendieran el fuego de la Revolución y abrieran una nueva etapa en la historia universal. ¡Hasta la victoria siempre, Comandante!

jueves, 23 de noviembre de 2017

Catalunya y Cuba: un barco a la deriva llamado Amnistía Internacional

José Manzaneda, coordinador de Cubainformación
Hace unos días, todos los grandes medios españoles hablaban de Amnistía Internacional (AI). ¿Mencionarían alguno de sus informes sobre torturas en España, tradicionalmente censurados (1)? Evidentemente no. Eran unas declaraciones... sobre Catalunya (2) (3) (4): “Sobre el encarcelamiento de los ex consejeros y de los líderes de las entidades independentistas (catalanas) se ha pronunciado Amnistía Internacional. La organización defensora de los DDHH (Amnistía Internacional): dice que no se les puede considerar presos políticos, porque están acusados por actuaciones que pueden constituir un delito”, oíamos en Televisión Española (5).
Curioso: AI no considera “presos políticos” a quienes, en Catalunya, han sido encarcelados por una acción política pacífica, porque esta –asegura- “puede ser delito”. Pero sí a quienes en Cuba violan leyes análogas a las existentes en todos los países (6). El Código Penal español, por ejemplo, castigaría a algunos de los llamados “disidentes” cubanos a un mínimo de cuatro años de cárcel por mantener “relaciones de inteligencia o (…) de cualquier género con gobiernos extranjeros” para “perjudicar la autoridad del Estado o comprometer la dignidad o los intereses vitales”, según se lee en su artículo 592 (7).
Recordemos que los “grupos disidentes” cubanos son apadrinados por el Gobierno de EEUU, de quien reciben entre 20 y 30 millones de dólares cada año (8). Algunos, como las Damas de Blanco (9), Cubalex (10) o la llamada Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (11), aportan la información con la que, después, AI elabora sus informes sobre la Isla. Por ello defiende con vehemencia que la potencia que bloquea a Cuba pueda financiar a quienes, dentro de la Isla, sirven a sus intereses políticos: “Los defensores y defensoras de derechos humanos que reciben financiación extranjera, especialmente estadounidense, son estigmatizados”, nos dice AI en tono de denuncia, y añade que “las limitaciones a la financiación extranjera (en Cuba) son contrarias al derecho de asociación” (12).
Todo esto lo leemos en el último informe de esta organización, titulado “Cuba es una prisión mental” y que, al contrario que sus escritos sobre EEUU o España, sí ha sido  noticia internacional (13).
Un informe contaminado de raíz. Su fuente principal es el testimonio de un grupo de migrantes cubanos en México, a quienes sorprendió, en enero pasado, la derogación por Barack Obama de la política de asilo automático a cubanos y cubanas (14), y que ahora necesitan construir un “expediente político” para ser aceptados en EEUU (15). Y para ello mienten sin el menor pudor.
El informe nos dice que muchas de estas personas “habían solicitado asilo en México” (16). Pero calla que, en abril, el Gobierno de dicho país negó asilo “debido a que  –palabras del texto oficial- no enfrentan persecución de ningún tipo” (17).
AI se suma a la tradicional politización de la emigración económica cubana que realiza el Gobierno de EEUU, con argumentos subjetivos e indemostrables: nos dice que estos migrantes “se sentían `agobiados y asfixiados´” en Cuba, porque allí “las limitaciones (…) de derechos humanos son tan asfixiantes” que “les hacen ver la salida del país como única opción” (18). “Decenas de miles de cubanos y cubanas siguen abandonando el país”, añade, como si los movimientos migratorios en la región fueran algo exclusivo de Cuba. Y repite argumentos que parecen sacados de una nota del Departamento de Estado: la emigración cubana se debe –leemos- a factores como “la cambiante diplomacia internacional cubana” o “la férrea red de control de la libertad de expresión” (19).
AI acusa al Gobierno cubano, además, de criminalizar la emigración económica. “Los cubanos que tratan de abandonar el país son estigmatizados (…) por el Estado –que los califica de “desertores”, traidores” y “contrarrevolucionarios-“, leemos (20). Una muestra de cómo esta organización está completamente fuera de tiempo (21). Hoy la emigración cubana en todo el mundo realiza encuentros en los que participa activamente el Gobierno cubano (22), el último de los cuales se celebró, precisamente, en Washington (23).
El informe señala que la “mitad de las personas entrevistadas (…) habían sido detenidas (…) al menos en una ocasión en Cuba”, aunque “muchas no habían criticado nunca el sistema” (24). Nada que impida a AI encontrar una raíz política a su encarcelamiento: “la fuerte intrusión que sentían de la ley penal en sus vidas cotidianas (…) limitaba estrictamente sus derechos”, leemos (25). Así, alguien que abrió un negocio de comida denunciaba la “represión” del gobierno porque había recibido varias inspecciones “muy seguido” o porque su establecimiento había sido multado (26).
Leemos, además, que en Cuba se “subordina en la práctica a la ideología de Estado el derecho universal a la libertad de expresión” (27). ¿Y en España, Colombia o en cualquier estado capitalista? ¿Información y opiniones en los grandes medios, propiedad de una ínfima minoría con capital, no son subordinadas a la ideología imperante (28)? ¿Cuándo leeremos un informe de AI sobre la férrea censura, el despido de periodistas, la represión sindical o el boicot a artistas e intelectuales en los medios públicos y privados de dichos países (29)?
El texto asegura, asimismo, que en Cuba se produce discriminación laboral por opinión política (30). Pero ¿cuántas personas, en los países capitalistas, deben ocultar sus ideas de izquierda para acceder a un empleo? ¿Y cuántas son despedidas por reclamar sus derechos?
El informe llega en ocasiones a lo grotesco. Un entrevistado que aseguraba que “en Cuba todo el mundo tiene miedo” donde se siente “el hombre más libre del mundo” es en México (31), un país con 20 mil asesinatos al año (32), cuarto del mundo en nivel de impunidad (33) y donde un 64% dice tener miedo a ser torturado si es detenido (34).
Así es como Amnistía Internacional, en su vergonzosa deriva, se convierte en instrumento funcional para medios y gobiernos occidentales: para los de España en su política de represión en Catalunya (35), y para los de EEUU en su obsesiva injerencia y agresión contra Cuba.
(12)       https://www.amnesty.org/es/documents/amr25/7299/2017/es/ Amnesty International, “Es una prisión mental. Cuba: mecanismos de control a la libere expresión y sus efectos intimidantes en la vida cotidiana”, noviembre de 2017 (páginas 12 y 14).

viernes, 10 de noviembre de 2017

Sin electricidad: ¿Cuba o Puerto Rico? Sin democracia: ¿Venezuela o España?

A #allFREEdom, preso de conciencia en la cárcel de Basauri (1)

José Manzaneda, coordinador de Cubainformación 
En Septiembre, devastadores huracanes azotaban Cuba (2) y Puerto Rico (3). 20 días después del impacto, Cuba había restituido el 99 % de su sistema eléctrico (4). Por el contrario, un mes más tarde, el 80 % de la población de Puerto Rico seguía sin luz. Las autoridades prevén llegar al 50% del suministro dos meses después del huracán (5). Es una incómoda comparación que no leeremos –por supuesto- en la prensa corporativa (6).
En España, ningún juzgado ha encausado por “enaltecimiento del terrorismo” al portavoz del Partido Popular Pablo Casado (7): amenazó a Carles Puigdemont, president de la Generalitat catalana, con acabar como su antecesor Lluis Companys, fusilado por la dictadura de Franco (8). La prensa española ayudaba a Casado a “maquillar” sus amenazas: “El PP avisa a Puigdemont que puede acabar encarcelado como Companys”, leíamos en titulares, casi idénticos, de El Mundo (9), El País (10) y ABC (11). Mientras, ninguno de estos diarios informaba de la entrada en prisión de Alfredo Remirez (12), uno de los 76 tuiteros encausados en la llamada “Operación Araña” (13). Su delito: haber copiado en Twitter la frase de una canción del grupo “Los Chikos del Maíz” (14), que alude al torturador y criminal de estado Enrique Rodríguez Galindo (15); y haber denunciado, mediante un muñeco, la política de dispersión de presos vascos (16). Pero quien “censura” las redes sociales –nos dicen- es el gobierno de Venezuela (17).
La sección digital “Planeta futuro” de “El País” publicaba un fotorreportaje sobre “asentamientos precarios” en República Dominicana (18). Leemos en él que miles de familias viven junto a aguas contaminadas y sus menores con discapacidad no tienen acceso a “medicación, pañales o sillas de ruedas”. Una miseria aséptica, sin relación –para “El País”- con el modelo económico vigente. Curioso, porque en este diario leemos decenas de artículos sobre el supuesto “fracaso” del modelo económico de Cuba (19), responsable –allí sí- del problema de la vivienda. Aunque la población cubana, incluso la que no tiene una vivienda adecuada, cuente con garantías de servicios básicos, atención de salud o protección a personas discapacitadas (20). El reportaje nos hablaba, además, de jóvenes dominicanos que sueñan “con emigrar”. No son –al parecer- como los de Cuba, que lo que quieren –leemos también en “El País”- no es emigrar, sino “huir” (21).
Los llamados “papeles del paraíso” implican a 127 figuras de la política, el mundo empresarial o del espectáculo con los paraísos fiscales (22). Eso sí: no veremos editorial ni artículo alguno que explique la relación de los paraísos fiscales con los intereses de poderosos gobiernos occidentales (23). Pero ¿se imaginan cómo cambiaría el “tono informativo” si en dicha lista aparecieran miembros del gobierno de Cuba o Venezuela?
Los medios españoles nos hablan de “persecución política” contra el opositor Freddy Guevara (24), que va a ser juzgado en Venezuela por organizar los actos violentos que causaron casi 150 muertes en aquel país (25). A la vez, jalean entusiastas el encarcelamiento en Catalunya (26), por “rebelión” y “sedición”, de un gobierno electo al completo (27) y de activistas absolutamente pacíficos (28).
Así nos seguirá instruyendo sobre democracia y libertad la prensa española… mientras se lo sigamos permitiendo.

NOTAS
(1)  https://twitter.com/ErreHarriaLIBRE
(2)  http://www.cubadebate.cu/temas/sociedad-temas/2017/09/15/cuba-despues-del-huracan-irma-ultimas-noticias-y-testimonios-v/#.WgGl0nZryig
(3)  https://islamiacu.blogspot.com.es/2017/11/puerto-rico-sufre-mientras-lucha-contra.html
(4)  https://www.elnuevodia.com/opinion/columnas/algonomecuadraconmaria-columna-2365759/
(5)  https://www.debate.com.mx/mundo/Difieren-fechas-para-restituir-electricidad-en-Puerto-Rico-20171102-0313.html
(6)  http://www.telecinco.es/informativos/internacional/Puerto-Rico-suministro-electrico-huracanes_0_2463825067.html
(7)  https://www.youtube.com/watch?v=E89V6thk_oo
(8)  http://www.publico.es/politica/referendum-pp-avisa-puigdemont-acabar-fusilado-companys.html
(9)  http://www.elmundo.es/espana/2017/10/09/59db7a9522601ddc6e8b4614.html
(10)       https://politica.elpais.com/politica/2017/10/09/actualidad/1507561131_566766.html
(11)       http://www.abc.es/espana/abci-casado-avisa-puigdemont-puede-acabar-como-companys-encarcelado-201710091547_noticia.html
(12)       http://www.naiz.eus/eu/actualidad/noticia/20171104/alfredo-remirez-ha-ingresado-esta-tarde-en-la-prision-de-basauri
(13)       http://kaosenlared.net/los-encausados-de-la-operacion-arana-denuncian-los-ultimos-juicios-en-la-audiencia-nacional/
(14)       http://versosperfectos.com/canciones/nega-mi-novia-es-de-derechas
(15)       http://www.eldiario.es/norte/euskadi/terrorismo-GAL-fiscal-Audiencia_Nacional-ETA-violencia_0_494501352.html
(16)       https://www.elsaltodiario.com/enaltecimiento/mi-familia-va-a-sufrir-la-politica-de-dispersion-que-yo-llevo-anos-denunciando
(17)       http://www.larazon.es/internacional/maduro-regulara-el-uso-de-redes-sociales-en-venezuela-para-acallar-a-la-oposicion-AP15839801
(18)       https://elpais.com/elpais/2017/06/27/album/1498559792_381928.html#1498559792_381928_1498559821
(19)       https://elpais.com/internacional/2017/05/22/actualidad/1495407193_921185.html
(20)       http://elcisne.org/2017/07/04/la-atencion-de-la-discapacidad-en-cuba/
(21)       https://elpais.com/internacional/2015/12/04/actualidad/1449258039_213104.html
(22)       http://cadenaser.com/ser/2017/11/05/internacional/1509907267_736124.html
(23)       http://www.rebelion.org/noticia.php?id=211539
(24)       http://www.abc.es/internacional/abci-supremo-venezolano-solicita-levantamiento-inmunidad-parlamentaria-opositor-freddy-guevara-201711031912_noticia.html
(25)       http://misionverdad.com/la-guerra-en-venezuela/cinco-escenas-de-freddy-guevara
(26)       https://elpais.com/elpais/2017/11/03/hechos/1509709459_804377.html
(27)       http://www.elmundo.es/cataluna/2017/11/03/59fc20b922601d62688b4584.html
(28)       http://www.abc.es/espana/abci-fiscalia-acusa-jordis-llamar-movilizacion-social-desde-prision-201710280342_noticia.html

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Abriendo el trillo hacia otro mundo

Jorge Hernández Martínez*
7 de noviembre de 2017
Granma
La existencia misma del proceso revolucionario que se lleva a cabo en Cuba desde enero de 1959, la continuidad del sentido definido desde entonces por su liderazgo histórico, basado en un  compromiso martiano y marxista que, con ribetes propios, daría cabida a consignas como las de Patria o Muerte y Socialismo o Muerte, junto a la resistencia mostrada durante el Periodo Especial y aún más, a la superación de los peores momentos de aquella crisis, colocan una y otra vez a la Revolución Cubana en el centro de la lucha ideológica, la polémica académica y el debate cultural en torno al socialismo, su viabilidad y perspectivas, tanto en el pasado como en el presente siglo.
En ese trayecto, Cuba ha sorteado los embates más intensos de la reforzada hostilidad imperialista, desde Eisenhower hasta Trump, así como los excesos, errores e insuficiencias internos, entre contradicciones tanto objetivas como subjetivas, reajustando el rumbo, aprendiendo de fracasos y éxitos, reacomodándose a cada contexto, sobre todo luego del desplome del socialismo como sistema mundial. Frente a disímiles inventarios que registran características de Cuba, está el que incluye las movilizaciones masivas cuando Girón, la Crisis de Octubre, o las que culminaron con la devolución de Elián y la liberación de los Cinco. Y que desde luego, comprende también el empeño por la eficiencia económica y la firmeza de la Revolución, invariable en sus principios, que llevó al reconocimiento por parte de Estados Unidos, antes de concluir la segunda administración Obama, de que debía cambiar la política aplicada durante más de cinco décadas.
En el terreno intelectual, los esfuerzos de ayer y de hoy de la llamada cubanología por explicar los derroteros del proceso cubano y pronosticar su futuro, con orientaciones teóricas e identificaciones políticas diversas –en ocasiones con buenas intenciones, y en otras, no tan buenas–, tropiezan recurrentemente con el hecho de que a pesar de todos los pesares, cuestionamientos o disensiones y más allá de todos los vaticinios, la Revolución sigue ahí, se acerca a su aniversario 60, manteniendo sus afanes de independencia, soberanía, integridad territorial, autodeterminación e internacionalismo, su rechazo a la economía de mercado y al multipartidismo como opciones sistémicas, preservando la estabilidad nacional, el orden interior, garantizando la defensa y seguridad estatal. Cuba exhibe gobernabilidad en su sistema político, dinamismo en su sociedad civil, vitalidad cultural y una espiral de transformaciones en la economía.
A esas realidades se suma la efectividad con la que Cuba deja atrás el aislamiento internacional o la soledad geopolítica en el hemisferio,  provocada por la política de Estados Unidos, al restablecer progresivamente sus relaciones diplomáticas con la totalidad de los países americanos. La esperada «Cuba postcastro», concebida como resultado de la denominada transición a la democracia y de una conflictiva y hasta traumática sucesión en el poder, que culminaría con un relevo gubernamental de nuevo tipo, no solo distinto, sino contrapuesto a la tradicional dirección de la Revolución –con participación eventual de la oposición en la emigración y al interior de la sociedad cubana–, contrasta con la gradualidad y normalidad con que se produjo, a partir de la enfermedad de Fidel, el traspaso a Raúl de sus responsabilidades al frente del Partido, el Estado y el gobierno. Quizá la representación gráfica de Ares, ampliamente difundida, que presenta a una multitud uniformada de verde olivo, en la que el rostro de cada combatiente es el del Comandante en Jefe, sea el mejor reflejo que dibuja a la Isla, sin desconocer la diversidad de voces, opiniones, actitudes, conductas, en las que coexisten simpatía y antipatía, adhesión y rechazo, respaldo e incomprensión, revolución y contrarrevolución, sumisión y antimperialismo. Con todo el riesgo de la esquematización, en esas antinomias se pueden resumir las posiciones que polarizan hoy el debate político sobre Cuba, dentro y fuera del país. Como telón de fondo, mantiene plena vigencia la expresión «dentro de la Revolución, todo, contra la Revolución, nada», que fija diáfanamente las pautas de inclusión y exclusión en la creación cultural y los posicionamientos político-ideológicos.
Entre los textos que en fecha reciente han visto la luz y forman parte de la contienda cultural en cuyo seno se enfrentan esas posturas, se halla la obra del ensayista y periodista Enrique Ubieta Gómez titulada Cuba, ¿revolución o reforma?, publicada originalmente por la casa editora Abril en el 2012, que aparece ahora en una nueva edición, por iniciativa de la editorial Ocean Sur, cuya presentación en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales, a cargo de Abel Prieto, destacó lo oportuno del libro y su contribución para lo que llamó el debate de ahora mismo y de estos tiempos, acerca de temas que están en la calle y en la gente, sobre todo en estos momentos de derechización de los procesos sociales latinoamericanos, señalando que no se trataba solo de un libro referido a Cuba y el sentido de la vida de los cubanos, sino también sobre el contexto global de la guerra contra el socialismo que tiene lugar en el mundo actual.
Conformado por trabajos publicados con anterioridad, en su mayoría, en medios digitales alternativos y a través de La isla desconocida, blog personal del autor, el libro es una expresión contemporánea de la ensayística cubana, la que como género literario resulta atractiva debido a virtudes diversas, como la seriedad en el tratamiento del tema seleccionado, la erudición del autor, el cuidado, la precisión y claridad del lenguaje, la fluidez de un formato que no se ciñe como los artículos científico-investigativos a constantes datos estadísticos y referencias bibliográficas, entre otras. Naturalmente, cada lector suele privilegiar ciertas virtudes sobre las restantes. En este sentido, sobresale entre ellas, en nuestra opinión, la que concierne a su carácter, como obra que  motiva más a la reflexión que al intento de agotar el tema, al trascender lo anecdótico en su tratamiento del tema central que le ocupa: la guerra cultural, presentándola como fenómeno transversal, de alcance estratégico, que en palabras del autor, «lo atraviesa todo: el valor de los héroes consagrados, la veracidad de las explicaciones históricas, la nostalgia inducida por un pasado no vivido que puede colorearse convenientemente, la promesa del enriquecimiento para deportistas, científicos y otros profesionales, la duda sembrada, el conflicto avivado, la inversión sistemática de cualquier información que provenga de la Isla rebelde, los personajes fabricados en laboratorios, el calificativo despectivo de oficialista para cualquier persona que defienda a la Revolución, el de independiente a los que se le oponen».
Ubieta logra recorrer y presentar con mucho acierto, a nuestro juicio, evadiendo la apologética y las argumentaciones esquemáticas, con su habitual prosa estilizada y agudeza analítica –a través de las tres partes que conforman Cuba, ¿revolución o reforma?, y de los 20 epígrafes o apartados comprendidas en ellas–, concepciones y pasajes de la historia nacional, como la tradición anexionista y plattista, la autonomista y reformista, enfoques de intelectuales signados por el «síndrome de Miami», que han terminado por actuar como ideólogos de la contrarrevolución de hoy, y situaciones que ilustran la vida cultural, como las de algunas películas, o la dinámica habanera, como la de la calle G, entre otras.
Apoyado en análisis históricos, vivencias, cavilaciones filosóficas, sin perder el foco, dirigido al examen de la cultura contrarrevolucionaria, incursiona en los siglos XIX, XX y XXI, prestando atención al contexto internacional, persuadido de que esa cultura solamente puede comprenderse desde un enfoque global y multilateral, lo que le lleva por momentos a detenerse en corrientes teóricas como la del posmodernismo y sus implicaciones. Para dejar claro su propósito y el objeto de estudio, precisa que el libro «polemiza con los ideólogos de la contrarrevolución en el escenario cubano. No se preocupa por las motivaciones de esos autores, sino por sus ideas (…). No es un libro para objetar a personas concretas; la polémica sigue el hilo conductor de la propuesta que intenta restaurar el capitalismo en Cuba, y los argumentos de sus principales exponentes».
El libro evoca, obviamente, el añejo contrapunto dialéctico entre revolución y reforma, que ha ocupado a políticos y teóricos de orientación marxista de todas las latitudes y épocas, desde Rosa Luxemburgo hasta Amílcar Figueroa, cuyas obras han sido también publicadas por Ocean Sur. Es un texto que hace camino al andar, en el cual, según señala su autor, «tendremos que abrir de forma colectiva el trillo que nos conduce hacia ese otro mundo, el único capaz de asegurar la sobrevivencia humana, y ya sabemos que no existen mapas o cartas náuticas (…). La disyuntiva es un desafío: o apoyamos, defendemos, enarbolamos, la individualidad socialista que se sustenta en la cultura nueva (…) o nos devora el individualismo burgués».
Es un buen estímulo para que ante el intenso debate actual sobre el socialismo, el capitalismo, las revoluciones, las izquierdas, las derechas, y las experiencias específicas de Cuba, el lector atienda la sugerencia con la que un comentarista conocido termina siempre su popular programa nocturno dominical, y saque sus propias conclusiones.

*Sociólogo y politólogo, Profesor-Investigador de la Universidad de La Habana.

sábado, 28 de octubre de 2017

Presuntos ataques acústicos (+Video)

Razones de Cuba 
Granma
El pasado 17 de febrero el Departamento de Estado y la Embajada de Estados Unidos en La Habana informaron por primera vez al Ministerio de Relaciones Exteriores y a la sede diplomática de Cuba en Washington, la ocurrencia de presuntos ataques acústicos entre noviembre de 2016 y febrero de 2017.
Según han trasladado las autoridades estadounidenses, estos incidentes se produjeron con el empleo de dispositivos sónicos de largo alcance y ocasionaron afectaciones a la salud de funcionarios de esa sede diplomática y sus familiares.
¿Qué es un ataque acústico? Se define como ataque acústico la emisión de altos decibeles de sonido para generar diferentes reacciones físicas y cognitivas con fines de neutralización, a través del empleo de armas no letales o equipos disponibles en el mercado.
En Cuba no existe este tipo de tecnología y está prohibida la importación comercial de cualquier equipamiento con estas funciones, por lo que su introducción al país solo podría realizarse de manera ilegal.

LA INVESTIGACIÓN
Desde la primera notificación de los alegados eventos acústicos, las autoridades cubanas asumieron con suma seriedad las informaciones trasladadas por los estadounidenses. Se desarrolló una exhaustiva investigación, indicada por la máxima dirección del gobierno cubano, en la que se desplegaron múltiples acciones de instrucción, periciales, técnicas y operativas, para esclarecer los presuntos hechos en un área novedosa, pues no existen precedentes de este tipo de agresiones en Cuba, ni en otras partes del mundo.
Cumpliendo lo establecido en la Ley de Procedimiento Penal vigente en Cuba, se radicó el expediente investigativo número 10/17, en función de aclarar un posible delito de Acto contra los Jefes y representantes diplomáticos de Estados extranjeros.
Al respecto, el Teniente Coronel Francisco Estrada Portales, Jefe de la Sección de Investigación Criminal del Ministerio del Interior, reveló un grupo de acciones de instrucción desarrolladas, entre ellas: la toma de declaraciones a testigos residentes en las zonas colindantes con los lugares de ocurrencia de los hechos; la emisión de despachos a diferentes instituciones para que certificaran asuntos de interés para la investigación; mediciones del espectro radioelectrónico y sonoro en las zonas de ocurrencia de los hechos, así como la toma de muestras específicamente sonoras en esos ambientes.
Asimismo, dijo que cuando las autoridades estadounidenses entregaron muestras de las que habían sido recogidas por ellos en los supuestos eventos acústicos, se le realizaron dictámenes periciales.
Se conformó un Grupo de Trabajo Permanente, responsabilizado con el proceso investigativo, en el que intervinieron diferentes especialidades del Ministerio del Interior, y se constituyó un comité de expertos en temas acústicos integrado por especialistas de los Ministerios de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y de Salud Pública.
De manera inmediata y ante la situación planteada por la parte estadounidense, el gobierno de Cuba, en cumplimiento de sus obligaciones con la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, incrementó todas las medidas necesarias para impedir cualquier acción contra los diplomáticos de Estados Unidos.
En este sentido, el Teniente Coronel Estrada Portales se refirió a que “en los intercambios con funcionarios de la embajada de Estados Unidos, han reconocido que aprecian el incremento de las medidas de seguridad y protección, y solicitaron que se mantuvieran en función de garantizar la tranquilidad de sus funcionarios diplomáticos en nuestro país”.

¿EQUIPOS, PACIENTES, INTENCIONES, RUIDOS…?
El Departamento de Estado a través de una nota diplomática informó que los supuestos ataques sónicos se realizaban desde equipos acústicos de largo alcance, y no aportó más información al respecto.
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jueves, 5 de octubre de 2017

Intercambio de mensajes entre los escritores Frédérick Lavoie y Eliades Acosta Matos

El escritor canadiense Frédérick Lavoie estuvo en la pasada Feria del Libro de La Habana. Allí anunció la preparación de un libro sobre Cuba que ya tiene título: Antes del después: viaje a Cuba con George Orwell. Su rutina de trabajo consiste en visitar países que el Gobierno estadounidense quiere derrocar o que ya ha logrado derrocar, para escribir largos reportajes que respalden esa pretensión. Intercambia correos con algunos escritores cubanos, pero a menudo encuentra respuestas inesperadas. He recibido este intercambio de mensajes y me parece útil su difusión. Se respeta la peculiar ortografía del señor Lavoie.

El miércoles, 4 de octubre de 2017 7:55:55 a. m.
Estimado señor Acosta,

Gracias por su respuesta rapida en el Twitter. Al inicio, debo decir que yo no escribo muy bien en español, pero entiendo todo. Disculpame para los errores.
Como dije en su mensaje, yo soy un escritor canadiense ahora escribiendo un libro sobre la Cuba de hoy.
Me intereso particularmente la istoria de la publicacion, de la recepcion y de la disponibilidad del libro 1984 de George Orwell en Cuba entre 1961 y hoy.
Como sabe probablemente, el proximo año, la editorial Art y Literatura ha publicado una nueva edicion del libro con una nueva traduccion cubana.
En el enero de 1961, una otra editorial que se llamaba Librerías Unidas y que existe solo de 1959 y 1961, tambien publicaba 1984 (y tambien Rebelion en la Granja). Tres meses despues, en abril de 1961, el gobierno cubano cerró la editorial. Su dueño, Adolfo Cacheiro, que tambien fue el dueño de la librería El Gato de papel en la calle Obispo, fue arrestado el día de la invasion de playa Giron, porque ayudaba a los contrarevolucionarios. Se fue del país en mayo del mismo año.
En esto tiempo, como lo sabe seguramente, la director de la Biblioteca Nacional fue Maria Teresa Freyre de Andrade. Su sobrina, Margarita Cano, que trabajaba con su tia entre 1959 y 1962, me dijó que a un momento en la Biblioteca fue implementado una sistema de permissiones especiales para consultar algunos libros. Desde este momento, los libros como los de Orwell, de Koestler y de otros autores fuen disponibles solo con una permission especial. Margarita ne se recuerda cuando exactamente fue implementada esta sistema, pero parece que fue un poco antes o despues del discurso Los Palabres a los intelectuales de Fidel Castro pronunciado en la misma biblioteca. ¿Sabe usted alguno sobre la istoria de esta sistema de permissiones especiales? Y tambien, sobre la istoria precisamente de los permissiones especiales para consultar 1984? ¿Quien podria consultar este libro cuando usted estaba el director de la biblioteca? Lo que yo sé por seguro es que en febrero y en setiembre del proximo año, cuando fue a la Biblioteca Nacional, no tenía problema para consultar 1984 o otros libros publicados por Librerias Unidas, excepto uno: cuando pedi el libro El Cero y el Infinito, de Arthur Koestler, me dijo que solo los « investigadores » pueden consultarlo. No podia con mi carné de «profesional». ¿Sabe porque especificamente la consultacion de ese titulo requiere un status especial?
Si usted tiene cualquier informacion sobre lo que me intereso – Librerias Unidas, el functionamento de la Biblioteca Nacional, 1984 y otros – por favor, transmitalo. Estaré muy agradecido.
Una vez más, disculpa por la pobreza de mi español y gracias por su ayuda.

Frédérick Lavoie

miércoles, 4 de octubre de 2017 1:10:15 p. m.
Estimado Sr. Lavoie

He recibido su mensaje y paso a responderle:

1)  He leído sus opiniones y puntos de vista sobre Cuba, la Revolución y su política cultural, a raíz de su participación en la Feria del Libro de La Habana, y me permito decirle, con absoluta honestidad, que me ubico en una posición diametralmente opuesta a la suya. Reconozco su derecho a defender sus criterios, como mismo me reconozco el derecho a ejercer los míos.

2) Puedo intuir que sus investigaciones intentan fundamentar sus criterios, y en este sentido, como nos hallamos en posiciones encontradas, los míos lo dejarán insatisfechos. Créame que lo siento, pero siendo usted, como afirma, un convencido defensor de libertades y derechos, espero que en su libro refleje los que le enviaré, con el mismo respeto y fidelidad conque los formule.

3) No me deja claro quién o quiénes patrocinan su investigación, que siempre son costosas, ni qué destino pretende dar al texto acabado. Me gustaría algún comentario al respecto.

4) Como usted bien conoce, fui director de la Biblioteca Nacional desde 1997 al 2007, por lo que solo puedo opinar o dar información sobre el mismo. De los períodos anterior y posterior a este, deberá dirigirse a otras personas.

5) La obra de Orwell, Koestler, Stephen Spender, y otros autores "antitotalitarios", según el eufemismo utilizado y popularizado por la comunidad de inteligencia norteamericana y occidental, fueron puntas de lanza en la guerra cultural contra el socialismo y las revoluciones, en el marco de la Guerra Fría. Muchas otras corrieron igual suerte, pero en el caso de estos tres autores concretos, ellos no solo se brindaron sino que participaron jubilosamente en esta confrontación, a sabiendas de qué intereses representaban y a qué precio. El primero no fue solo un apóstol de libertades y un antiestalinista convencido (yo lo soy), sino también un delator de sus compañeros a los que tachó de comunistas, entre ellos Chaplin. Usted debe conocer las listas y los comentarios que adicionó a las mismas, destinadas a los servicios de inteligencia británicos, lo cual lo convierte en la negación de lo que decía defender. Creo que coincidamos en que las ideas se deben defender con ideas, y a la luz del sol, y no mediante arteras delaciones. En el caso de Koestler y Spender, sus nexos con la CIA alrededor de la convocatoria al Congreso por la Libertad de Europa, son de sobra conocidos. No había en ellos ingenuidad alguna y si la defensa, por medios muy discutibles y nada intelectuales, de las posturas de los Estados Unidos (quien pagaba) contra el socialismo y las revoluciones. Puedo respetarlos por sus obras, en lo propiamente literario, como me ocurre con Vargas Llosas, y rechazarlos por su acciones. Es lo que hago. Desde este punto de vista, no reverencio, como al Santo Grial, ninguna de las obras que legaron, y francamente, no creo que hubiesen disfrutado de tanta propaganda y publicidad de haber militado en el otro lado, o ser simplemente, creadores literarios y no guerreros culturales.

6) En mi período como director de la Biblioteca Nacional, fiel a las concepciones que siempre he sustentado y sustento, intenté dar las mayores facilidades para el acceso de 1984 de Orwell, como a otras obras y autores que no circulaban en Cuba, incluyendo el fomento de la colección de cubanos en el exterior. No me asustan ni los libros, ni los escritores, ni las ideas. Creo en el debate y en el pensamiento critico. En los textos de la época que le remitiré, escritos míos y entrevistas diversas, podrá apreciar las dificultades prácticas que enfrentamos en ello, y también las soluciones halladas, entre ellas, la creación a escala nacional de los "Clubes Minerva", donde se podía  encontrar esta obra de Orwell, la cual podía ser tomada en préstamo. mucho antes de que tuviese una edición cubana.

7) Todas las bibliotecas del mundo, absolutamente todas, e incluyo la de la Universidad del Sur de la Florida con cuya directora tuve ocasión de conversar varias veces, tiene políticas restrictivas de acceso a ciertos segmentos de sus colecciones, por razones diversas, que podamos compartir o no, pero existen. Por ejemplo, los libros editados en Cuba, debían ser protegidos en un recinto cerrado en Miami, porque eran suceptibles de ser robados o destruidos. Organizaciones como American Libraries Asociation e IFLA, tienen comités especiales para conocer denuncias por censura de libros, y créame, se asombraría de que cuentos infantiles como "La Caperucita Roja" estén prohibidos en ciertas bibliotecas de la "tierra de los libres", como reza el himno norteamericano. Le asombra que Cuba, país asediado, atacado y en la mira permanente de la potencia más poderosa de la tierra, que ha usado contra ella desde armas biológicas hasta la guerra cultural, haya instaurado , en los momentos más álgidos de la confrontación, ciertas restricciones en la circulación de productos culturales, que siempre son ideológicos? Exactamente lo mismo explica, con añadido grado de salvajismo incivil e ignorancia, que en Miami se hayan destruido discos de música cubana, obras de arte plástica y libros de autores revolucionarios.

8) Fue bajo mi dirección que la Biblioteca Nacional implantó el sistema de categorización de usuarios, como lo tienen todas las bibliotecas nacionales del mundo, y muchas otras, con muchas más restricciones en los accesos a ciertas colecciones, que la nuestra. Lejos de las campañas de infundios de los patrocinadores del bluff que fueron las llamadas "bibliotecas independientes" (ver entrevistas al respecto), ese sistema permitió atender y ampliar el acceso a las demandas más especializadas de acceso. Aprecio que usted puede dar fe de ello.

9) Le estoy remitiendo por WeTransfer varias entrevistas , artículos y ensayos que pueden ilustrar mejor la época de la cual hablamos y mi posición al respecto, que sigue siendo la misma. Hay mucho de campaña gastada en todos estos temas. Hay mucho de guerra cultural trasnochada y cansona. Mucho de manipulación e hipocresía. Puedo ponerle muchos ejemplos de la cultura mundial actual que demuestran que las guerras culturales continúan, muchos años después de desaparecer la URSS y el campo socialista . A esas manipulaciones hoy s ele llaman posverdad y datos alternativos de la realidad, contranarrativa, o dominio del espectro total: es lo mismo, promovido por los de siempre.

Espero le sean de provecho estas ideas al vuelo, saludos cordiales y éxito en su labor:

Eliades Acosta Matos

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martes, 3 de octubre de 2017

Declaración del MINREX en respuesta a las acciones del señor Trump

El 29 de septiembre de 2017, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Rex Tillerson, anunció la decisión de reducir significativamente el personal diplomático de su Embajada en La Habana y retirar a todos los familiares, con el argumento de que se han producido “ataques” contra funcionarios del gobierno estadounidense en Cuba, que les han causado afectaciones a su salud.
El 3 de octubre de 2017, una vez más, el gobierno estadounidense, en una acción injustificada, decidió que 15 funcionarios de la Embajada de Cuba en Washington abandonen el territorio de los Estados Unidos, sobre la base de que han reducido su personal diplomático en La Habana y que el gobierno cubano no habría dado los pasos necesarios para prevenir “ataques” contra estos.
El Ministerio de Relaciones Exteriores protesta enérgicamente y denuncia esta decisión infundada e inaceptable, así como el pretexto utilizado para justificarla, al afirmarse que el gobierno de Cuba no adoptó todas las medidas adecuadas para prevenir los alegados incidentes.
En la reunión sostenida, a propuesta de la parte cubana, con el secretario de Estado, Rex Tillerson, el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, le advirtió de no tomar decisiones apresuradas sin sustento en evidencias, lo instó a no politizar un asunto de esta naturaleza y le reiteró la solicitud de cooperación efectiva de las autoridades estadounidenses para esclarecer los hechos y concluir la investigación.
Es la segunda ocasión, después que el 23 de mayo de 2017 el Departamento de Estado ordenara que dos diplomáticos cubanos en Washington abandonaran el país, en que el Gobierno de los Estados Unidos responde de manera precipitada, inapropiada e irreflexiva, sin evidencias sobre la ocurrencia de los hechos invocados, en los que Cuba no tiene responsabilidad alguna, y sin que haya concluido la investigación que está en curso.
Tal como fuera trasladado por el Canciller cubano al secretario de Estado Tillerson, el 26 de septiembre de 2017, Cuba, que ha sido víctima en el pasado de atentados contra miembros de su personal diplomático, asesinados, desaparecidos, secuestrados o agredidos en el ejercicio de sus funciones, cumple con toda seriedad y rigor sus obligaciones con la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, en lo que se refiere a la protección de la integridad de los agentes diplomáticos acreditados en el país, en lo cual puede mostrar un historial impecable.
Como informó el Ministerio el pasado 9 de agosto, desde que la Embajada y el Departamento de Estado de los Estados Unidos informaran, el 17 de febrero de 2017, la presunta ocurrencia de incidentes contra algunos funcionarios de esa sede diplomática y sus familiares desde noviembre de 2016, alegando que les causaron daños y otras afecciones, las autoridades cubanas han actuado con suma seriedad, profesionalismo e inmediatez para esclarecer esta situación e iniciaron una investigación exhaustiva y prioritaria por indicación del más alto nivel del Gobierno. Se reforzaron las medidas de protección de los diplomáticos estadounidenses, sus familiares y sus residencias, se habilitaron nuevos canales de comunicación expedita de la Embajada con el Departamento de Seguridad Diplomática y se creó un comité de expertos para el análisis integral de los hechos, integrado por autoridades policiales, médicos y científicos.
Ante la tardía, fraccionada e insuficiente información suministrada por los estadounidenses, las autoridades cubanas solicitaron a la Embajada de los Estados Unidos precisiones e informaciones adicionales que permitieran realizar una investigación seria y profunda.
La Embajada de los Estados Unidos solo entregó algunos datos de interés sobre los supuestos incidentes, después de que el 21 de febrero, el Presidente Raúl Castro Ruz reiterara personalmente al Encargado de Negocios a.i. de esa Misión diplomática la importancia de compartir más información y cooperar entre las autoridades competentes de ambos países. No obstante, los datos suministrados con posterioridad continuaron careciendo de descripciones o detalles que facilitaran la caracterización de los hechos o la identificación de posibles autores, en caso de haberlos.
En las semanas posteriores, ante nuevos reportes sobre alegados incidentes y la escasa información aportada, las autoridades cubanas reiteraron la necesidad de una cooperación efectiva, ampliaron las solicitudes informativas a las autoridades estadounidenses e insistieron en ser notificadas en tiempo real sobre la ocurrencia de nuevos incidentes para poder actuar de forma oportuna.
En adición a lo anterior, en aras de contribuir al proceso investigativo y legal que se radicó en virtud de la Ley de Procedimiento Penal cubana, se trasladaron a las autoridades de los Estados Unidos requerimientos informativos como parte del expediente de investigación.
Las informaciones entregadas por la parte estadounidense han llevado al comité de expertos cubanos a concluir que estas son insuficientes y que el principal obstáculo para el esclarecimiento de los incidentes ha sido la falta de acceso directo a los afectados y a los médicos que los examinaron, la entrega tardía de evidencias y su carencia de valor, la ausencia de una información primaria fiable y contrastable, y la imposibilidad de realizar intercambios con expertos de los Estados Unidos con conocimiento sobre hechos de esta naturaleza y de la tecnología que pueda haberse empleado, a pesar de haberlo planteado reiteradamente como una necesidad para avanzar en la investigación.
Solo tras repetidas solicitudes al Gobierno de los Estados Unidos, representantes de agencias especializadas de ese país viajaron finalmente a La Habana el pasado mes de junio, se reunieron con sus contrapartes cubanas y expresaron la intención de cooperar de forma más sustantiva en la investigación de los supuestos incidentes. Volvieron a visitar Cuba en agosto y septiembre, permitiéndoseles trabajar en el terreno por primera vez en más de 50 años, para lo cual se les dieron todas las facilidades, incluyendo la posibilidad de importar equipamiento, como muestra de buena voluntad y del gran interés del gobierno cubano en concluir la investigación.
Las autoridades cubanas valoran positivamente las tres visitas realizadas por las agencias especializadas estadounidenses, las cuales han reconocido el alto nivel profesional de la investigación emprendida por Cuba, con un elevado componente técnico y científico, y que como resultado preliminar ha arrojado que hasta el momento, de acuerdo con la información disponible y los datos proporcionados por los Estados Unidos, no existen evidencias de la ocurrencia de los alegados incidentes, ni de las causas y el origen de las afecciones de salud notificadas por los diplomáticos estadounidenses y sus familiares. Tampoco se han identificado posibles autores ni personas con motivaciones, intenciones o medios para ejecutar este tipo de acciones, ni se ha establecido la presencia de personas o medios sospechosos en los lugares donde se han reportado los hechos ni en sus alrededores. Las autoridades cubanas no están familiarizadas con equipos ni tecnologías que puedan ser utilizadas para este propósito, ni cuentan con información que indique su presencia en el país.
Al rechazar categóricamente cualquier responsabilidad del gobierno cubano en los alegados hechos, el Ministerio de Relaciones Exteriores reafirma una vez más que Cuba jamás ha perpetrado ni perpetrará ataques de ninguna naturaleza contra funcionarios diplomáticos ni sus familiares, sin excepción. Tampoco ha permitido ni permitirá que su territorio sea utilizado por terceros con este propósito.
El Ministerio enfatiza que la medida anunciada por el Gobierno de los Estados Unidos, de reducir el personal diplomático cubano en Washington sin que haya resultados investigativos concluyentes ni pruebas de los incidentes que estarían afectando a sus funcionarios en Cuba, tiene un carácter eminentemente político.
El Ministerio insta a las autoridades competentes del Gobierno de los Estados Unidos a no continuar politizando este asunto, lo cual puede provocar una escalada indeseada, así como enrarecer y hacer retroceder más las relaciones bilaterales, ya afectadas por el anuncio de una nueva política realizado en junio pasado por el presidente Donald Trump.
El Ministerio reitera la disposición de Cuba a continuar propiciando una cooperación seria y objetiva entre las autoridades de ambos países, con el objetivo de lograr el esclarecimiento de estos hechos y concluir la investigación, para lo cual será esencial la colaboración más eficiente de las agencias competentes de los Estados Unidos.
La Habana, 3 de octubre de 2017
(Cubaminrex)

lunes, 2 de octubre de 2017

Consideraciones en torno a la batalla mediática en América Latina

Atilio A. Boron
En las ciudades de La Paz y Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, los días 27 y 28 de Septiembre del corriente año tuvo lugar un seminario internacional para discutir el tema objeto de la presente nota. El evento reunió a un conjunto de analistas bolivianos e internacionales y también a dirigentes y militantes de los movimientos sociales de ese país para analizar una de las armas más virulentas de la contraofensiva lanzada por el imperio: la batalla mediática. Contó con la presencia de intelectuales bolivianos como Emilio Rodas, Hugo Moldiz y Katu Arkonada, y Gisela López, Ministra de Comunicación del Estado Plurinacional de Bolivia, en representación del gobierno boliviano. A estos se sumaron Randy Alonso Falcón (Cubadebate), Luis Hernández Navarro (La Jornada, México y TeleSUR), Érika Ortega Sanoja (corresponsal de RT en Venezuela), Otavio Antunes (Fundación Perseu Abramo de Brasil), Carlos Antonio Lozada (prensa FARC, Colombia), Juan Manuel Karg (Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad), Luis Bruschtein (Página/12), y el autor de esta nota.
Imposible reseñar la variedad de asuntos tratados a lo largo de dos días de intensos debates, estimulados además por sendas reuniones con el presidente Evo Morales y el vicepresidente Álvaro García Linera. No obstante, a la hora de señalar las principales conclusiones de este evento hubo un amplio consenso acerca de los graves riesgos que la intensificación de la contraofensiva imperialista -con su tropa de asalto mediática a la cabeza- entraña para la viabilidad misma de la democracia y la autodeterminación nacional en América Latina y el Caribe. El objetivo del desenfreno de Washington es inocultable: “restaurar las condiciones vigentes en esta región en vísperas del triunfo de la Revolución Cubana” como reza el documento final firmado por los participantes del encuentro.1
Instrumentos de esta iniciativa son las continuas presiones desestabilizadoras –a veces francamente destituyentes- que el gobierno de Estados Unidos ha venido ejerciendo en estos años con alevosía y perversidad en comunión con sus clientes locales. Blanco preferido de la agresión ha sido la Venezuela bolivariana, pero esta política también se ha aplicado, de modo apenas más disimulado, sobre todos los gobiernos progresistas del continente sin excepción. El reciente endurecimiento del bloqueo a Cuba impulsado por Donald Trump reitera la vigencia de esta pertinaz ofensiva contra la isla rebelde. Otras herramientas de esta estrategia son los mal llamados “golpes blandos” en donde una pandilla de jueces, legisladores y medios de comunicación derrocan “legalmente” y sin apelar a la intervención de las fuerzas armadas a gobiernos desafectos: Honduras en 2009, Paraguay en 2012 y Brasil en 2016 son otros tantos hitos de esta siniestra política, aparte de las tentativas fracasadas en Bolivia en 2008 y Ecuador en 2010. El asalto al poder de la derecha en Brasil en 2016 fue ejecutado por una cuadrilla de corruptos y mafiosos orquestados casualmente por la embajadora estadounidense Liliana Ayalde, la misma que dirigió el “golpe express” en contra de Fernando Lugo en Paraguay en 2012 (resuelto en menos de 24 horas) y que hoy se desempeña como jefa civil del Comando Sur. La involución democrática que padece la Argentina actual bajo el gobierno de Mauricio Macri y la intensificación de la presencia militar estadounidense en el área son otras tantas dimensiones de la guerra de reconquista lanzada por Washington con la ilusión de cerrar el desafiante paréntesis abierto con el triunfo de la Revolución Cubana el 1º de Enero de 1959.
El detenido examen de las distintas experiencias nacionales realizado en el seminario reveló que en fechas recientes la manipulación mediática y la absoluta irresponsabilidad de los medios de comunicación hegemónicos alcanzaron niveles sin precedentes en la región. De hecho, los grandes oligopolios multimedios que pululan en Nuestra América culminaron su inmoral tránsito desde el periodismo a la propaganda, abandonando la misión de ofrecer información verídica y objetiva para asumir, en cambio, el rol de agentes organizativos de los “partidos del orden”. Por lo tanto es inexacto referirse a ellos como “órganos periodísticos” porque han sufrido una mutación genética que los ha convertido en vergonzantes oficinas de propaganda de la derecha vernácula y sus amos estadounidenses. Conscientes de la verdadera estafa que esto implica para la opinión pública insisten en autodenominarse como “periodismo independiente”, aunque hacen cualquier cosa menos actuar como periodistas y honrar el derecho a la información. En su abominable involución su tarea ahora es atrofiar y adormecer la conciencia de la ciudadanía, idiotizarla con burdos programas de “entretenimiento” o transmisiones deportivas y descargar sobre el público un torrente de noticias maliciosamente tergiversadas y eternamente descontextualizadas y que se presentan como si fueran la obra de un “periodismo independiente, serio, objetivo, respetable”. Sin embargo lo que hacen estos medios es difundir una propaganda destinada a mantener a la población en la pasividad, sometida y obediente a los mandatos de sus dominadores y ahondar su despolitización para que la política termine siendo un monopolio de las clases dominantes.
Sin embargo, la degradación intelectual y moral de las masas es sólo una parte de la misión de estos grandes medios pseudoperiodísticos. Ante la debilidad de las fuerzas políticas de la derecha estos asumen las funciones propias de un partido del orden, tal como Antonio Gramsci lo advirtiera en sus clásicos estudios sobre el Risorgimento italiano. Y en línea con esa nueva función política fijan los lineamientos fundamentales que la derecha deberá llevar a la práctica en materia de política y economía doméstica así como el alineamiento internacional (es decir, sometimiento total a los dictados de Washington) que las fuerzas restauradoras deberán seguir para erradicar la plaga izquierdista, progresista o populista según los casos que se ha apoderado de América Latina y el Caribe. Su tarea incluye también la elaboración de la agenda concreta de trabajo de las organizaciones políticas de la derecha regional; el entrenamiento de sus cuadros y militantes; la fabricación y promoción publicitaria de sus candidatos y, por último, a través de sus imponentes aparatos comunicacionales, la manipulación de la opinión pública para que aquellos prevalezcan en las elecciones.
En este escandaloso escenario, líderes y gobiernos populares son víctimas de permanentes campañas de calumnias y difamaciones tendientes a satanizar a sus principales dirigentes, agigantar los problemas que enfrentan en sus países a la vez que ocultar cuidadosamente la tragedia que aflige a otros. Así, las mortales amenazas a la libertad de expresión se encuentran en Venezuela, no en México, en donde once periodistas fueron asesinados en lo que va del año y más de un centenar desde principios de siglo. Para esas agencias de propaganda Nicolás Maduro es sin duda alguna un contumaz dictador, y Michel Temer, el mafioso que usurpó la presidencia de Brasil, un prudente estadista. Las víctimas fatales de las “guarimbas venezolanas” de este año son una prueba escandalosa del despotismo del “régimen”, y fueron noticia en primera plana, día a día durante más de cuatro meses; pero los 120.000 que murieron en México en la fútil “guerra contra el narcotráfico” fueron invisibilizados al igual que los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Del mismo modo, esa prensa que no ahorra adjetivos para descalificar a los gobiernos progresistas nada dice sobre los más de veinte líderes de las FARC-EP asesinados en los últimos meses en el marco del actual “proceso de paz” de Colombia, para ni hablar de los casi doscientos militantes de base asesinados en el último año y medio y los siete millones de desplazados por el paramilitarismo y el narcotráfico. En la Argentina los medios hegemónicos apelan a miles de argucias y falsedades para ocultar que un joven ciudadano, Santiago Maldonado, fue aprehendido por la Gendarmería y desde entonces está desaparecido; o que hay una parlamentaria del Mercosur y líder de un importante movimiento social, Milagro Sala, que hace casi dos años está en prisión sin haber sido condenada por ningún delito. Casos como estos que hemos reseñado se multiplican a lo largo y a lo ancho de toda la geografía latinoamericana y caribeña pero estos trágicos  acontecimientos no llegan a ser noticias porque la misión de los grandes medios es precisamente impedir que esto se sepa, o si tal cosa es imposible hacer todo lo posible para minimizar su visibilidad o inventar alguna que otra noticia espectacular que distraiga la atención de la ciudadanía y se olvide del otro tema. ¡Imagínense cual habría sido la reacción de esos medios de propaganda si el gobierno de Nicolás Maduro hubiera enviado a la Guardia Nacional Bolivariana a secuestrar las urnas del ilegal referendo convocado por la MUD el pasado 16 de Julio y hubiera maltratado y golpeado a casi un millar de votantes como este domingo 1º de Octubre lo hizo el gobierno de Mariano Rajoy durante la realización del referendo en Catalunya! La noticia habría sido primera plana mundial durante días y días, y los escribas de la derecha habrían literalmente incendiado el continente con las denuncias en contra de tan brutal atropello a lo que ellos mismos conciben como la esencia de la democracia. No ocurrirá lo mismo con las tropelías perpetradas por el gobierno de Rajoy; nadie dirá, como lo hacen con incurable estulticia de Maduro, que “Rajoy es un dictador.” Esas agencias de propaganda del imperio y la derecha protegen a sus mandaderos, hicieran lo que hicieren.
En suma, la historia corrigió a Karl Marx y ahora los medios –no de comunicación sino de “in-comunicación” y desinformación, o al decir de Noam Chomsky, medios de “confusión de masas”– han reemplazado a la religión para convertirse en “el opio de los pueblos”. Esta involutiva mutación fue precozmente reconocida por Gilbert K. Chesterton en 1917 al decir que los medios “son por su misma naturaleza, los juguetes de unos pocos hombres ricos. El capitalista y el editor son los nuevos tiranos que se han apoderado del mundo. Ya no hace falta que nadie se oponga a la censura de la prensa. No necesitamos una censura para la prensa. La prensa misma es la censura. Los periódicos comenzaron a existir para decir la verdad y hoy existen para impedir que la verdad se diga.” Sus palabras son una vibrante radiografía de la situación de la escena mediática en el mundo de hoy. Sin quitar o poner una coma retratan la situación de los medios en Latinoamérica.
La estrategia concertada de los grandes conglomerados de la comunicación –coordinada desde Estados Unidos por ejemplo a través del Grupo de Diarios de América, con sede en Miami– impone una asfixiante uniformidad de temas, noticias y opiniones en todos los países del área. El GDA dice lo que hay que informar y lo que no debe ser informado. Dice también qué es lo que hay que opinar, quiénes deben hacerlo y cómo. Basta con recorrer las páginas de los principales periódicos de la región o los programas televisivos con mayor audiencia para comprobar, por ejemplo, que hace mucho tiempo la principal noticia procedente del exterior (cuando no la única) es, invariablemente, Venezuela. Para la canalla mediática un mundo tan convulsionado como el actual tiene un solo punto de referencia, y es lo que ocurre en la tierra de Bolívar y Chávez. ¿Hay riesgo de una guerra termonuclear en la península norcoreana? ¿Que la OTAN desplegó sobre la frontera rusa el mayor contingente de fuerzas militares desde la Segunda Guerra Mundial? ¿Siria es desangrada por unos terroristas creados por Occidente? ¿El jihadismo aterroriza a Europa y amenaza con expandirse por todo el mundo? ¿El presidente de Estados Unidos, que controla el mayor arsenal nuclear del planeta, es caracterizado por la Asociación Psiquiátrica de Estados Unidos como una personalidad emocionalmente inestable e inepta para desempeñar un cargo de tanta trascendencia? ¿Miles de muertos en Yemen por la agresión de una alianza formada por  Saudiarabia, Israel y las potencias occidentales? Nada.Todas estas cosas son nimiedades. La noticia es Venezuela; las secciones “internacionales” de la prensa latinoamericana sólo hablan de ese país, como si no existiera ningún otro en el mundo. Puede haber alguna que otra ocasional referencia a noticias del ámbito internacional, pero “la noticia” del exterior, la que precipitará un aluvión de editoriales y notas de opinión será siempre la situación venezolana. Decíamos que esto no es casual, sino que obedece a una estrategia consciente y de alcance regional. Por eso quienes hemos participado en el seminario exhortamos a los gobiernos y los movimientos sociales y las fuerzas políticas progresistas latinoamericanas y caribeñas a dar pasos hacia la conformación de una vasta red de alcance continental capaz de enfrentarse a las mentiras, tergiversaciones y manipulaciones de las oligarquías mediáticas neocoloniales de la región. Existen en Latinoamérica valiosas expresiones de un periodismo fiel a su misión de informar con objetividad. Pero, hasta ahora, se trata de iniciativas aisladas que será necesario integrar y coordinar para desarrollar una estrategia común capaz de enfrentarse al poderío de las oligarquías mediáticas que abruman a nuestros pueblos. Como recomendaba Martí, “plan contra plan”. Si el de ellos es una coordinación continental de mentiras y calumnias el nuestro debe serlo para hacer que la verdad aparezca con todas sus luces.
El seminario concluyó manifestando su apoyo a la propuesta de los movimientos sociales de Bolivia de respaldar la repostulación del presidente Evo Morales Ayma a un nuevo mandato, denunciando además el escandaloso doble rasero del “periodismo independiente” que saludó el reciente triunfo de la Canciller alemana Angela Merkel para iniciar un cuarto turno de gobierno mientras que agravia y condena sin atenuantes al presidente Evo por tratar de hacer lo mismo en Bolivia. En un caso se trata de la capitalización de la experiencia adquirida por largos años de gobierno y la maduración que éstos le otorgan a una estadista como la Merkel. En el otro, expresión de una turbia aspiración a eternizarse en el poder y destruir la democracia destruyendo el crucial principio de la alternancia en el poder. Los participantes del evento manifestaron asimismo su beneplácito ante la iniciativa de declarar el 9 de Agosto  “como el “Día Internacional de los Crímenes Estadounidenses contra la Humanidad”, conmemorando la fecha en la que Estados Unidos arrojó su bomba atómica sobre la indefensa ciudad de Nagasaki y se comprometieron a promover su lanzamiento oficial el año próximo. Son crímenes que ponen en jaque la supervivencia misma de la especie humana y ante los cuales la indiferencia se convierte en complicidad. En síntesis: este magnífico seminario permitió refinar el diagnóstico sobre la escena mediática en América Latina y el Caribe, aquilatar los perniciosos efectos del creciente control de la información y los medios de comunicación en manos de oligarquías neocoloniales y profundamente refractarias ante las exigencias de la democracia y, por último, comenzar a diseñar una propuesta para establecer en Nuestra América un nuevo orden informativo internacional compatible con los anhelos emancipatorios y democráticos de nuestros pueblos. 

1 Ver la declaración en Cubadebate: http://www.cubadebate.cu/noticias/2017/09/29/concluye-en-bolivia-seminario-internacional-sobre-ataques-mediaticos-a-gobiernos-progresistas/#.WdEdjGjWxPY