martes, 17 de septiembre de 2013

Carcassés no es un héroe, los héroes estaban frente a él

Enrique Ubieta Gómez
¿Robertico Carcassés es un héroe? Dice en su mensaje que no puede ser oportunista alguien que arriesga el sustento de su familia para decir lo que piensa. Todo es riesgo en la vida, uno apuesta a lo que cree, y juega sus cartas. Si  aceptamos la hipótesis que más nos consuela a los revolucionarios, y creemos a pie juntillas que nada ni nadie nos mueve el consenso, que no lo movemos nosotros con nuestros errores, muy a nuestro pesar, hacia la orilla de la desmovilización, entonces Carcassés actuó como un valiente. Pero si comprendemos que la retórica del amor manipulado –no de aquel que el Che defendió con su vida, el que caracteriza a un revolucionario, si es verdadero–, que insta a los explotados a la reconciliación con los explotadores, que pide el abrazo de dignos y sietemesinos, de neoanexionistas y antiimperialistas, está de moda, entonces es un gesto oportunista. 
Retar la supuesta “corrección” de cualquier postura es un acto de valentía solo si no es moda. ¿Qué era “lo oficial” aquella tarde-noche en la Tribuna, en La Habana, en cada rincón y en cada casa de Cuba?, ¿el agradecimiento a cinco cubanos que estuvieron dispuestos, por amor, a entregar 15, o si fuesen necesarios 20, 25 años o toda la vida, por la de todos los que viven en Cuba, sean militantes o “disidentes”?, ¿con quiénes supuestamente compartimos culpas los revolucionarios, que Carcassés debe decirle algo a la legión de espías de la CIA que trabaja en el edificio de la SINA y luego, también, a quienes defendemos la independencia?, ¿la inconformidad, justa o no, es tan estrictamente personal que, en una convocatoria de respaldo a personas que han entregado todo, no puede obviar el reclamo de un auto, cuya venta ha sido burocráticamente pospuesta?, ¿por qué apelamos a la legítima insatisfacción que compartimos con las manquedades de nuestra prensa y la contaminamos, al hablar de “libertad de prensa o de información”, con la terminología del engaño burgués?, ¿está más informado, o políticamente más instruido, el pueblo estadounidense que el cubano?
Hoy el imperialismo cree que las revoluciones latinoamericanas, muertos o enfermos Chávez y Fidel, son más vulnerables, que es la hora final de la venganza, y apuesta a que los Lineamientos –que nos llevan a la victoria por el borde del acantilado–, nos hagan resbalar y caer en el vacío del capitalismo. No apuesta, empuja. No espera, construye consensos para la derrota.
Las palabras y los contextos cuentan. El pueblo respondió al llamado de su héroe de forma espontánea y llenó los hogares, las plazas y los cuerpos de cintas amarillas; acudió a la Tribuna, frente a la SINA, junto a René y a los familiares de los prisioneros, para declarar su repudio a la injusta prisión. Carcassés no es un héroe, los héroes estaban frente a él, y Cinco de ellos, incluido René (cuya suerte es la de sus hermanos, esté donde esté), siguen presos en cárceles norteamericanas, desde hace más de 15 años, para defender la libertad de cada uno de nosotros, también la de Carcassés. El talento musical no justifica ni disculpa el agravio.

Músicos cubanos rechazan "improvisación" de Robertico Carcassés

A propósito de la repercusión que han tenido las apostillas del músico cubano Robertico Carcassés en el concierto homenaje a los Cinco Héroes cubanos, el 12 de septiembre de 2013, en la Tribuna Antimperialista José Martí, la revista digital La Jiribilla ha publicado algunos mensajes llegados a su Redacción.

Carta de Digna Guerra, Directora del Coro Nacional de Cuba

La Habana, 16 de Septiembre de 2013.
“Año  55 de la Revolución”.

A: Revista “La Jiribilla”.

De: Digna Guerra. Directora del Coro Nacional de Cuba.

Compañeros:
Me dirijo a ustedes para manifestar mi indignación por la actitud del músico Robertico Carcassés durante el concierto por los cinco el pasado 12 de Septiembre en la Tribuna Antiimperialista “José Martí”.
No se trata de que no podamos tener opiniones diversas. Se trata de tener ética y responsabilidad para plantear nuestros criterios en su justo lugar y momento. Utilizar ese escenario, en que numerosos artistas estábamos representando a todo un pueblo en una batalla sagrada  para la nación, es un acto absolutamente reprochable, que cuando menos revela egoísmo y falta de sentimiento colectivo.
La reacción del público fue la mejor respuesta que tuvieron sus palabras, y eso lo debe hacer pensar. Ninguna de las casi cincuenta agrupaciones y solistas que allí actuamos por nuestra propia voluntad y convicción  podemos estar de acuerdo en que nadie empañara, como lo hizo Robertico, el mensaje claro y firme que los artistas y el pueblo de Cuba estábamos enviando al mundo y en particular al gobierno de los Estados Unidos.
Como cubana, como músico y como madre considero inaceptable este hecho y me siento ahora más comprometida que nunca con la causa de Los Cinco, con la Revolución y con los jóvenes que cada día me esfuerzo en formar para la cultura y para la Patria.
Fraternalmente,

Maestra Digna Guerra.
Premio Nacional de Música. Directora del  Coro Nacional de Cuba y participante del Concierto.


  
Con cintas y razones

Eduardo Sosa

El concierto del día 12 unió a artistas de muy variados géneros e intereses estéticos y el respeto que de forma general primó en el mismo ha sido opacado por las agencias de prensa internacionales pues les interesa más publicitar la inconformidad de uno entre los muchos músicos que estuvimos esa noche.
Yo ya me había marchado cuando ocurrió el lamentable suceso y al día siguiente mi sorpresa fue grande al recibir la llamada de algunos amigos. Vi el video y solo entonces estuve convencido de que sí había ocurrido, hasta ese momento no lo creía.
Quiero llamar la atención sobre un detalle que sería bueno no perder de vista: Se requiere un uso más efectivo de los espacios de debate público y que todos nos expresemos libre y abiertamente sin temor a la diferencia y que a esos espacios acudan personas que sepan y puedan dar respuestas certeras y no otros a los que les asignan una tarea y terminan esgrimiendo evasivas o justificaciones de las que ni ellos mismos están convencidos.
Todas estas cosas pueden haber pesado en lo que hizo Robertico Carcassés, pero las cintas amarillas que con tanto cariño usaron y siguen usando millones de cubanos desde que se lanzó la campaña no eran, mi hermano, para pedir lo que tú pediste. Se trataba de llamar la atención del mundo hacia el reclamo y deseo de un pueblo de que esas familias se reunifiquen y esos hombres, con los que se ha ensañado la “justicia” norteamericana regresen a su país, pues defenderlo es la única razón de su encarcelamiento.
Casi me atrevo a asegurar que el propio Robertico no midió las consecuencias de sus palabras y eso lo hace irresponsable aunque no árbol para hacer leña, lo hace ver torpe pero para nada desechable y puede que hasta haya sido ingenuo pero nunca mediocre pues su talento es tanto que no dudo que en su camisa o en su muñeca aun podamos ver una cinta amarilla.


Carta del músico guantanamero Conrado Monier

Guantánamo, 16 de septiembre de 2013.

A: Revista “La Jiribilla”.

De: Conrado Monier.
Buenos días, hermanos de la revista “La Jiribilla”: Les pido que publiquen esta nota:
Ante todo un saludo guantanamero. Soy músico cubano, comprometido con la cultura revolucionaria y quiero expresar, a través de ustedes, mi desacuerdo con la actitud del músico Robertico Carcassés en el concierto del 12 de Septiembre pasado. Soy un admirador de su música así como de la obra de su padre.
Yo también fui convocado para aportar mi granito de arena en la colosal batalla  por la liberación de nuestros Cinco héroes. Con Inmenso orgullo y absoluta voluntariedad realicé la versión vocal instrumental  de la canción “Tie a Yellow Ribbon Round theoldoaktree” que fue interpretada por más de cien bandas  municipales de música y los coros del país simultáneamente el propio día 12.
Yo  también quise que nuestro mensaje llegara al corazón del pueblo norteamericano, pero tú, Robertico,  dañaste lo que con tanto esfuerzo miles de artistas habíamos gestado.
Lo que dijiste no es exactamente lo más grave, aunque denota una incultura política que si yo fuera tú, me esforzaría un poco por superar. Lo imperdonable es a quién se lo dijiste, dónde y en qué momento. Entonces me pregunto: ¿Para qué, Robertico?, ¿Qué querías?
Desde mi glorioso Guantánamo, a solo milímetros de los yanquis, este humilde músico cubano te dice algo: ESO NO SE HACE.
Espero que tu juventud y tu talento te ayuden a meditar y poner las cosas en su sitio. Hay valores, esos que habitan en lo más profundo de un cubano verdadero, con los que, Robertico, no se juega.

Conrado Monier.
Músico, compositor, arreglista y director guantanamero.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Nuevas revelaciones sobre el asesinato del Che en Bolivia

Santiago de Cuba - El libro El asesinato del Che en Bolivia. Revelaciones, de Adys Cupull y Froilán González, fue presentado en el Salón Verde de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Oriente, en esta ciudad.
Cupull y González hablaron sobre la obra ante alumnos y profesores universitarios; periodistas, historiadores y autoridades de la Universidad de Oriente y directivos de la Unión de Historiadores de Cuba (UNHIC).
"El libro acaba de salir bajo el sello de la Editora Política del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, y aunque hicimos algo con él en Cienfuegos, en el Hospital Aldereguía, podemos asegurar que esta es la primera vez que se presenta fuera de La Habana (con todas las normas para una acción de este tipo)", dijeron Adis y Froilán al periódico "Sierra Maestra".
La ocasión sirvió, además, para el preestreno del documental "Freddy Maymura", de los realizadores Leandro y Liván González Cupull, hijos de los autores de "El asesinato del Che...".
Freddy Maymura, uno de los integrantes de la guerrilla del Che en Bolivia, cayó el 31 de agosto al pasar el Río Grande como parte del grupo de Joaquín. El combatiente era descendiente de un inmigrante japonés muy reconocido en el Departamento de Beni, en Bolivia.
Entre los asistentes en la presentación del libro y el preestreno del filme se encontraban el Dr. Israel Escalona, miembro de la dirección nacional de la UNHIC, y la Dra. Nerys Rodríguez, presidenta de la Cátedra Ernesto Che Guevara de la Universidad de Oriente.
Cuando transita el año 45 de la caída en combate de Che y sus compañeros, la Editora Política publica la obra de Adys y Froilán, dos investigadores y escritores cubanos, quienes han consagrado más de tres décadas ahondar en el Che y en los acontecimientos del pequeño contingente guerrillero en tierra boliviana, lo que les ha representado varios títulos sobre el tema.
¿Cómo fueron las últimas horas del Guerrillero Heroico y sus compañeros? ¿Quiénes tomaron la decisión de asesinarlos? ¿Dónde fueron enterrados sus restos y por qué no se hizo público? ¿Cuál fue el final trágico de varios de los implicados en el crimen? ¿Cómo vive el Che en la memoria de los bolivianos?
Las interrogaciones precedentes y otras, tienen respuesta en "El asesinato del Che en Bolivia. Revelaciones", a partir de los testimonios recogidos por Cupull y González en sus investigaciones y en contactos con personas que estuvieron vinculadas a los hechos de octubre de 1967 en las montañas bolivianas.
El libro ha despertado un interés especial, fundamentalmente entre quienes asistieron a la presentación en la Universidad de Oriente, dado el valor histórico que late en sus páginas y que lo convierte -como se señala en la propia obra- en "una de esas lecturas imprescindibles llamadas a ensanchar los conocimientos acerca de un episodio conmovedor de la historia latinoamericana, a la vez que origina los más nobles sentimientos hacia este hombre extraordinario (el Che), devenido figura emblemática para la humanidad progresista".
En octubre venidero, el texto probablemente será presentado otra vez en La Habana, adelantaron los autores en conversación con "Sierra Maestra", en la casa familiar del reparto de San Pedrito, en el oeste de la ciudad de Santiago de Cuba.

Un certero análisis crítico sobre la difusión de la música cubana en nuestros medios

Coloco el enlace a este certero análisis de Oni Acosta Llerena, titulado "De empresas, Lucas y otros demonios", que originalmente apareciera en Cubarte y que fue reproducido hoy en el peródico Trabajadores

jueves, 12 de septiembre de 2013

Gracias Putin

Ángel Guerra Cabrera
Tal como habíamos vaticinado fue el presidente de Rusia Vladimir Putin quien evitó la hecatombe, al menos por ahora, con su irrebatible iniciativa diplomática(véase mi entrega anterior, La Jornada, 5 de septiembre).
Después de eso Obama no tenía modo presentable de negarse a suspender el ataque a Siria y a considerar la propuesta rusa de poner bajo control de la ONU, y más tarde destruir, las armas químicas del país árabe. Sumado a la suscripción por Damasco del tratado de prohibición de aquellas.
Cuando la cuenta regresiva a una conflagración catastrófica parecía imparable, la audaz jugada del jefe del Kremlin, con el inmediato apoyo sirio, la frenó en seco. No hay que ser un experto en temas militares para darse cuenta, al igual que una mayoría de estadunidenses,  de que un ataque “limitado” de Estados Unidos a Siria inflamaría a la región y al mundo, muy lejos del paseíto de entrar y salir que  pintó Obama en su discurso del martes pasado.
Con su jugada Putin también ha eliminado un socorrido pretexto para demonizar a Siria y ha logrado montar el conflicto en el carril diplomático, algo que ya parecía imposible. Aunque todavía es temprano para dar por hecha la posibilidad de alcanzar una solución política en ese país como viene proponiendo Moscú desde el principio, pues los halcones estadunidenses e israelíes harán todo por impedirlo.
Putin, es evidente, también ha salvado la presidencia de Obama, que ya muy deteriorada, habría caído al precipicio por las desastrosas consecuencias que acarrearía para Estados Unidos la descabellada empresa en que se estaba enredando. En contra, además, de la opinión mayoritaria de los estadunidenses y sus legisladores, únicamente apoyado por el bueno para nada de Hollande.
En resumen, mientras el mundo veía venir con impotencia el desenlace trágico al que en cuestión de días lo arrastraba alocadamente el democrático Nobel de la paz que despacha en la Casa Blanca, el “autoritario” jefe del Kremlin y su equipo demuestran otra vez su temple, sabiduría política, vocación por la paz y, en concreto, por una salida política y negociada a la guerra civil en Siria. No es poca cosa que en la reunión del G20 Putin lograra aglutinar contra la postura belicista y violatoria del derecho internacional de Obama a la mayoría de los asistentes, incluyendo a Alemania, por no hablar de los Brics, que representan casi la tercera parte de la población mundial.
Desde el comienzo de este conflicto, Rusia, junto a China, Irán, India, los países de la Alba, Argentina, Brasil y otros de América Latina así como varios africanos abogan una solución política con respeto pleno a la soberanía siria frente a los aires belicosos del trío Obama, Cameron, Hollande. Elos tres son responsables de un crimen de lesa humanidad por el que si hubiera justicia en este mundo serían juzgados en un tribunal internacional: empujar a Siria al baño de sangre, los inenarrables sufrimientos  y la desolación que hoy padece su población, especialmente infantil.
No olvidemos que fue la actividad febril de los servicios especiales estadunidenses, británicos y franceses junto a los de Turquía y a los ríos de dinero, armas, mercenarios y grupos ligados a Al Quaeda introducidos en Siria por Arabia Saudita y Quatar lo que condujo a este horror.
Estados Unidos no ha podido presentar prueba alguna de que Damasco haya usado armas químicas. De modo que todas las lamentaciones de Obama en su nuevo sermón desde la Casa Blanca sobre los niños “gaseados” son puro cuento. En contraste decenas, o cientos de miles de infantes sirios, sufren desplazamiento de sus hogares, hambre y enfermedades por culpa de la guerra civil desencadenada por Washington y sus socios.
Lo que sí existen es muchas evidencias del uso de armas químicas por los eufemísticamente llamados “rebeldes”. Desde las denuncias anteriores de la jueza Carla del Ponte, la nota de la periodista de AP Dale Gaviak que reseño la confesión por irregulares armados de ser los autores del derrame de gas en el barrio de Guta, hasta un detallado análisis de ex oficiales de inteligencia de Estados Unidos.  En carta a Obama ellos afirman: contrariamente a las afirmaciones de su administración, la información de inteligencia más confiable muestra que Bashar al- Assad no fue responsable del incidente químico que mató y lesionó a civiles el 21 de agosto del 2013(http://www.jornada.unam.mx/ultimas/textos/obama-es-advertido-de-las-fallas-de-inteligencia-en-el-caso-del-ataque-).

Allende y Fidel. Dos acotaciones a una interpretación de José Pablo Feimann

Atilio A . Boron
En la nota del último domingo en Página/12 José Pablo Feinmann escribió un sentido y merecido homenaje a Salvador Allende, uno de los grandes líderes del socialismo latinoamericano.[1] No obstante, hay un par de pasajes de su escrito que merecen ser examinados más cuidadosamente porque proponen de manera categórica dos tesis que, a mi entender, deberían ser cuidadosamente matizadas.
Una de ellas es el que dice que “Allende fue el más original, el más creativo de los líderes socialistas del siglo XX.” Sin desestimar para nada la entrañable figura del patriota chileno me parece que una afirmación de ese tipo hace poca justicia a líderes como Lenin, Mao, Ho Chi Minh y Fidel, que emprendieron la construcción del socialismo en contextos históricos, geográficos y estructurales mucho más difíciles que lo que existían en el Chile de comienzos de la década del setenta. Sin negar la originalidad de Allende al intentar construir el socialismo confiando en que la institucionalidad burguesa de Chile y sus soportes -la judicatura, el congreso, las fuerzas armadas, los medios de comunicación- tendrían la elasticidad suficiente como para asimilar un proyecto de cambio encaminado a trascender ese orden burgués, pocas dudas caben que la creatividad y originalidad que demostraron los arriba nombrados al intentar fundar una alternativa socialista en sociedades agrarias, atrasadas, con grandes segmentos hundidos en el analfabetismo y, en el caso de Cuba, a 90 millas de los Estados Unidos, fue por lo menos tan grande como la que exhibiera el líder chileno.
Pero si en el pasaje anterior el problema es la exagerada valoración de la creatividad de Allende como un rasgo absolutamente inédito en la historia de los socialismos del siglo veinte, en el siguiente pasaje estamos en presencia de un serio error de apreciación. En efecto, Feimann asegura  que  “(C)uando Castro lo visitó [en Noviembre-Diciembre de 1971] le dijo que tenía que recurrir a la violencia si quería sostenerse. Allende no lo hizo.”  Pues bien: no hay absolutamente ninguna evidencia de que Fidel hubiera formulado tan desubicado comentario ante su anfitrión. Yo vivía en Chile cuando se produjo la larga visita de Fidel y en ningún momento en los 25 discursos que pronunció durante su estancia en ese país –que fueron metódicamente cubiertos por la televisión pública y la prensa de izquierda- ni en el diálogo sostenido con el presidente Allende, coordinado por el periodista Augusto Olivares, se escuchó a Fidel decir  algo semejante.[2] De haberlo dicho, la prensa oligárquica, comenzando por El Mercurio, y los partidos de la derecha jamás hubieran dejado pasar por alto la oportunidad de fustigar salvajemente a Allende, exacerbando su crítica al supuesto “violentismo” de la Unidad Popular.
En el diálogo coordinado por Olivares Fidel decía que era necesario ver si es que los intereses, afectados por las políticas del gobierno de Allende, “se resignarán pasivamente a los cambios de estructura que la Unidad Popular y el pueblo chileno han querido llevar adelante. Y es de esperar, si nosotros vamos a analizar teóricamente esta cuestión, que hagan resistencia, hagan resistencia fuerte e incluso hagan resistencia violenta, de manera que ése es un factor que no se puede descontar en absoluto en la actual situación chilena.” A lo cual Allende respondía: “Tú lo has dicho y yo creo que es muy justo; los revolucionarios nunca han generado la violencia. Han sido los sectores de los grupos golpeados por la revolución los que generan la violencia en la contrarrevolución.” En resumen: contrariamente a lo que afirma Feimann, Fidel nunca le aconsejó a Allende que recurriera a la violencia. Sólo se limitó a decir que los sectores desplazados o afectados en sus privilegios por las políticas del líder socialista chileno difícilmente aceptarían el veredicto de la lucha de clases sin oponer violenta resistencia, observación que le pareció “muy justa” a Allende.
Me ha parecido importante hacer esta aclaración, en homenaje a la verdad histórica y por respeto a dos de las más grandes figuras de las luchas emancipatorias de Nuestra América: Salvador Allende y Fidel Castro Ruz.
[1] Cf. “Las grandes alamedas”, en http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-228552-2013-09-08.html
[2] La transcripción de dicho diálogo puede leerse íntegramente en: “El diálogo de América”, en www.archivochile.com

Llego apenas

Llego apenas de una estancia de trabajo de varios días en Sancti Spíritus, que me impidió asistir como quería a muchas de las acciones de respaldo a los Cinco, alejado además de la navegación en Internet. Siempre con mi cinta amarilla en el brazo y en el corazón, compartí con el pueblo espirituano la indignación por estos quince años de vida robados a hombres íntegros, que defendían del terrorismo a cubanos y estadounidenses. Aquí estoy.
P.D. Publico por ello con alguna tardanza algunos textos de amigos, que llegaron en estos días a mi buzón

lunes, 9 de septiembre de 2013

Cuba y la imparcialidad mediática, nuevo libro de Salim Lamrani

Reseña del diario L'Humanité sobre el libro de Salim Lamrani Cuba. Los medios frente al reto de la imparcialidad
José Fort
L’Humanité
¿Cómo explicar que Cuba, pequeño país por el tamaño y su población (11 millones de habitantes) se encuentre regularmente en primera plana de la actualidad? Ningún país de la región ha tenido en los últimos cincuenta años una cobertura mediática tan densa. Los países de América Central, los del Caribe no han tenido derecho al mismo derrame de odio infligido a la Revolución Cubana. En realidad, el odio de los “grandes” medios occidentales, financiados y dirigidos por el dinero del negocio y de las armas apunta, como lo escribe el famoso escritor uruguayo Eduardo Galeano en el prefacio al más reciente libro de Salim Lamrani, a “un raro país que no compite en la Copa Mundial del Felpudo”, “una revolución, crecida en el castigo, es lo que pudo ser y no lo que quiso ser” o Cuba “ha generado la sociedad latinoamericana menos injusta” del continente.
En su libro Cuba. Los medios frente al reto de la imparcialidad, Salim Lamrani se apoya en el diario español El País para “estudiar la manera en que la prensa presenta a la gran isla del Caribe a la opinión pública”. El autor toma voluntariamente el ejemplo de El País como símbolo de lo que escriben en el mismo molde diarios como Le Monde y muchos otros. Salim Lamrani, doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de La Universidad de París Sorbonne-Paris IV, es un especialista de Cuba. No de los pasillos de las cocinas malolientes, sino de las cifras buscadas en la fuente, de las investigaciones no sacadas de las fosas comunes de Miami sino en Cuba, del contacto directo con la población. Contrariamente a los “especialistas” bien instalados en sus
sofás parisinos y madrileños, puede hablar de la vida cotidiana, de las políticas de educación y de salud, de la protección de la infancia, de un sector biotecnológico de vanguardia que hace palidecer de envidia a los grandes servicios de investigación de todo el mundo, del internacionalismo cubano y de la formación de miles de médicos latinos, de la protección del entorno, de los derechos humanos, de los resultados de las nuevas orientaciones económicas recientemente adoptadas. Con Salim Lamrani no tendrán un discurso cautivador sobre Cuba sino más bien un documento cifrado, fechado, explicado. En una palabra, un libro de referencia.
Cuba. Les médias face au défi de l’impartialité
Prólogo de Eduardo Galeano
Paris, Editions Estrella, 2013
230 páginas
18€
Disponible en librerías y en Amazon

domingo, 8 de septiembre de 2013

Llamamiento: Que nuestra voz sea la cinta amarilla que clame por la libertad de los Cinco

Declaración - Red de intelectuales y artistas En Defensa de la Humanidad, capítulo México
El 12 de septiembre próximo se cumplen 15 años del encarcelamiento en Estados Unidos de cinco antiterroristas cubanos. Uno de ellos, René González, regresó a Cuba después de cumplir toda su condena. Sería de una crueldad extrema aplicar a los otros cuatro la misma regla, siendo que sus condenas son mucho más largas y uno de ellos, Gerardo Hernández, moriría en prisión.
Nos sumamos al vibrante llamamiento que ha hecho René a los pueblos del mundo y, en especial, al de Estados Unidos, para lograr la libertad de sus compañeros. El único crimen de estos hombres consistió en obstruir los planes terroristas de las organizaciones contrarrevolucionarias cubanas que han actuado impunemente durante años en Estados Unidos,  donde muchos de sus miembros gozan de consideraciones especiales, pese a haber cometido crímenes horrendos.
Nosotros, intelectuales, artistas y ciudadanos libres de muchos países, confiamos en que el sentido de justicia del pueblo de Estados Unidos logre el milagro de la pronta reunión en Cuba de los 5 y llamamos a todas las personas de buena voluntad a sumarse a esta demanda.
Favor de dirigir los apoyos a: anacecena@gmail.com

Salvador en la memoria

Ricardo Alarcón de Quesada
Cuando lo conocí personalmente en la primavera de 1960 ya lo arropaba la leyenda.
En la década anterior, en la Cuba sometida a una feroz tiranía, asombraba a los jóvenes revolucionarios aquel político diferente que allá en el lejano sur había ocupado altos cargos en el gobierno del Frente Popular –cuando muchos de nosotros aún gateábamos– y luego se había presentado como candidato a la presidencia, y aun derrotado, tenía una presencia que nadie podía ignorar en 1952 –precisamente el mismo año que acá el imperialismo había llevado a Batista al golpe de estado que impidió las elecciones e instauró un régimen brutal- y después supo encabezar un amplio movimiento popular que en 1958 estuvo muy cerca de ganar las elecciones generales. En nuestras tertulias clandestinas, muchas veces en la oscuridad, apenas susurrando, Salvador Allende era objeto de sorprendida admiración. ¿Quién era ese hombre? ¿Cómo había logrado adelantar sus ideales socialistas en aquellos tiempos de desaforado macartismo?
Mientras Batista barría de un manotazo el Congreso, los tribunales, los partidos políticos y otras instituciones republicanas y lo hacía con el beneplácito y el apoyo material y político del gobierno de Estados Unidos, era difícil imaginar en Cuba que hubiera un lugar donde los revolucionarios podían organizarse, difundir sus doctrinas y prepararse para llegar al poder pacíficamente. Acá, donde cada día, en cualquier rincón, tropezábamos con cuerpos destrozados por la tortura, cuando aprendimos a balbucear discursos frente a la bofetada y el fustazo, a quienes transitábamos la adolescencia bajo el riesgo y la amenaza, aquel Chile, extraño, distante, nos parecía una quimera, un sueño, como tantos otros, irrealizable. En el fondo del sueño alguien que era para nosotros poco más que un nombre asomaba apenas a través de la prensa fuertemente censurada: Salvador Allende.
Visité el país insólito en 1959 poco después de la liberación de Cuba. De aquel viaje guardo en la memoria una larga conversación con un joven trotskista, quien después de una apasionada explicación de las luchas obreras y la batalla electoral de 1958 me aseguró, con vehemencia, que en la elección de 1964 el pueblo chileno finalmente vencería. Él no sabía entonces y yo ignoré por muchos años (hasta que en Washington se dignaron desclasificar ciertos documentos secretos) que ya el Imperio y su CIA se esforzaban por cerrarle el paso en Chile al candidato del pueblo y financiaban dadivosamente a farsantes alquilables.
Pero no fue sino al siguiente año que encontré a Salvador Allende. Fue en Maracay, estado de Aragua, Venezuela.
Hasta allá fui porque la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) de la Universidad de La Habana, de la que acababa de ser elegido Vicepresidente, había sido invitada. En verdad no se aún por qué se nos había convocado a aquella reunión de la Asociación Interamericana pro Democracia y Libertad, una invención del Departamento de Estado que ya, probablemente, pocos recuerdan.
Lo cierto es que llegué a Caracas y con el auxilio de compañeros del Movimiento 26 de Julio –queridos hermanos de la emigración cubana que ya sufrían la dura represión de la cuarta República– me trasladé hasta Maracay.Allí conocí a Juan Mari Bras y otros patriotas puertorriqueños que también deambulaban por los pasillos del hotel tratando de ser admitidos al cónclave. Fue Juan quien me habló de Allende y de cómo en su isla, colonizada y aislada del resto del Continente, tenía ya la dimensión del mito portador de una nueva esperanza.
Con la ayuda de Allende y de Miguel Ángel Otero Silva, paradigma de intelectual y periodista, logré ser admitido, sólo yo, no los otros dos miembros de la FEU que conmigo estaban. Curiosamente los organizadores de la Conferencia insistían en que la invitada no era la FEU sino la persona que entonces era su Presidente (un olvidable personaje que, años después, surgiría en documentos desclasificados de la CIA como el agente Amlash encargado por la Agencia para asesinar a Fidel Castro).
Allende, sin conocerme, apoyó la admisión en un convite de personalidades con larga trayectoria a quien era todavía un estudiante afanado en la mitad de su carrera. Nunca antes me había visto pero aquella noche en Maracay, al estrechar mi mano por primera vez dijo algo que me persigue desde entonces, que siempre acompaña su recuerdo. “Compañero” fue la palabra.
Quienes se reunían en Maracay bajo la tutela de una experimentada funcionaria del Departamento de Estado formaban lo que entonces denominaban la “izquierda democrática”, un abigarrado conjunto de cansados “progresistas”, reciclados y cooptados de un modo u otro para una estrategia imperial necesitada de mayor sutileza frente a la insurgencia popular que había derrocado a las dictaduras de Pérez Jiménez y Batista.La llegada de Rómulo Betancourt a la presidencia de Venezuela había dado impulso renovado a esa tendencia: Washington identificaba al veterano ex-comunista como la alternativa viable al cambio revolucionario verdadero. Más hacia el Sur, el Imperio se empeñaría en fabricar apresuradamente algo parecido contra Allende.
La aparición de Rómulo, para inaugurar la Conferencia, en el hotel de Maracay provocó que yo quedase sin habitación. Un aparatoso despliegue policíaco ocupó buena parte del hotel y sin grandes ceremonias me conminó a la intemperie. Compartí con mis hermanos boricuas* la larga noche bajo las estrellas del valle de Aragua hasta que apareció nuestro Salvador y nos dio amparo.
No era fácil adelantar la solidaridad con la Revolución Cubana y con la independencia de Puerto Rico en aquella Conferencia. Pero pudimos conseguirlo. Para ello contamos con la gestión sabia y perseverante de Allende.
Lo vimos discutir con otros delegados, en la misma sala y en los pasillos, mucho aprendimos de su lógica imbatible pero serena y mesurada, de la elegante coherencia en su argumentación, de su adhesión sin aspavientos a los principios revolucionarios. Recordaremos siempre con emoción y gratitud su formidable discurso que cerró el debate.
Algunos años después coincidí con él en La Habana, con motivo de la Conferencia Tricontinental y de la que fundó la Organización Latinoamericana de Solidaridad, importantes instrumentos de la lucha anticolonial y antimperialista en aquella década irrepetible.
Lo encontré en New York –él finalmente Presidente de Chile, yo Embajador en la ONU- donde alzó su voz para demandar solidaridad con su Patria sobre la que ya era evidente la conjura imperialista. Lo visité en Santiago en momentos de tensión cuando los traidores aceitaban sus armas y el gobierno popular debía encarar una conspiración que amenazaba desde todas partes. Me invitó a almorzar en la privacidad de su hogar sin otro testigo que una de sus hijas. Posiblemente, en aquellos días angustiosos, no había en todo Chile alguien más sereno que él. Me describió con rigurosa ecuanimidad la muy difícil situación que enfrentaba. Con la misma calma me dijo lo que ambos sabíamos, que lucharía hasta el final y sería fiel a sus principios hasta el último instante.
Lo demás es parte de la historia que todos conocen. Allende nunca fue derrotado. Nadie podía superarlo en el debate parlamentario, ninguno de sus rivales políticos pudo vencerlo con ideas o argumentos, nadie pudo doblegar la firmeza de sus convicciones ni apartarlo de la total entrega a su pueblo, a los más pobres, humildes y olvidados.
Por eso tuvieron que arrojarle las bombas y la metralla que destruyeron La Moneda y debieron desatar el genocidio y convertir en horrible pesadilla lo que para muchos había sido un hermoso sueño.
Ahora celebramos su Centenario en una América Latina que renace, se sacude el pesado fardo de la explotación y el vasallaje que sufrió durante siglos y avanza por anchas alamedas de libertad y solidaridad. Vivimos una época nueva en la que él también vuelve a nacer porque no hubiéramos llegado hasta aquí sin el sacrificio de muchos como él, sin su ejemplo de abnegación y altruismo.
No hace mucho regresé a Maracay. Las estrellas sonreían dueñas de la noche. Entonces lo llamé para decirle: Gracias Salvador. Gracias hermano, compañero, siempre.
* (puertorriqueño)

Península de Guahacabibes, ¿un lugar del planeta a salvo? (FOTOS)

Fotos y textos: Enrique Ubieta Gómez
¿El Paraíso?, ¿una isla deshabitada en el oceáno?, simplemente Guanahacabibes, la península más occidental de Cuba, el comienzo o el final de la mayor isla del Caribe, según quiera verse. Las fotos de esta serie, fueron tomadas desde una aislada y estrecha carretera que bordea la costa sur, llena de cangrejos azorados, y después, en una playa virgen, asomados al horizonte, frente a las costas de Yucatán. Claro, la felicidad no es completa, porque ¿quién dijo que somos los descubridores?: en la playa hay medusas, erizos bajo la fina arena, y más acá, variados insectos voladores. De cualquier manera, estamos dispuestos a compartir el espacio, la belleza circundante, la plácida calidez de las aguas. A poca distancia, en la misma curva final pero más al Norte, una pequeña Marina recibe de vez en vez yates de cualquier origen. En un bar, donde ahora reina el aburrimiento, hay banderas de muchos países, desgarradas por el uso, y entregadas como recuerdo de estancia a los trabajadores del lugar. En ellas los aventureros de paso escriben palabras de agradecimiento. La Península de Guanahacabibes es un reservorio natural y el turismo ocasional se piensa sobre bases ambientalistas. Alrededor del Faro hay algunas "petrocasas" construidas por el sistema venezolano, y una mayor de descanso, que llaman, "del Leñador". Aquí no hay guerra. Pero la cuenta regresiva empezó a marcar los minutos en otros confines. “No hay batalla entre la civilización y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza", escribía Martí. Nada está a salvo, nadie lo está.

sábado, 7 de septiembre de 2013

BASHAR AL-ASSAD: "Los arquitectos de la guerra son capaces de determinar su primer ataque pero, más allá de este, es imposible predecir qué seguirá. Una vez que el barril explota, todo el mundo pierde el control"

2 de septiembre de 2013
(Resumen Latinoamericano / Diario Unidad)

Entrevista del diario francés LE FIGARO con el Presidente de Siria BASHAR AL-ASSAD

MALBRUNOT (periodista gabacho): Los americanos y los franceses le han acusado a usted de perpetrar un ataque químico el 21 de agosto en Ghoutta, que llevó a la muerte de cientos de personas. ¿Acaso tiene usted alguna evidencia que le permita afirmar que su ejército no llevó a cabo el ataque?.
PRESIDENTE AL-ASSAD: Ya para empezar, es quien acusa quien debe ser también responsable de proveer las evidencias sustentatorias de su acusación. Hemos retado a los acusadores a presentar siquiera un ápice de prueba legitimadora, algo que no han sido capaces de hacer. Ya que su Política Exterior debería ser trazada con arreglo a los intereses de sus propios Pueblos respectivos, les hemos retado a mostrar pruebas reales para sustentar sus afirmaciones, no ya ante nosotros, sino ante su propia opinión pública. Tampoco en este segundo caso han sido capaces de aportar nada.
En segundo lugar: ¿dónde reside la lógica de que nosotros hubiéramos llevado a cabo un ataque de dicha naturaleza?: tras dos años de crisis, le aseguro a usted que la situación sobre el terreno es mucho mejor ahora que hace un año?. ¿Quién puede concebir, pues, que un ejército realizando avances significativos sobre el terreno con armamento convencional, vaya a recurrir a armas de destrucción masiva?.
Por cierto, yo ni confirmo ni niego que tengamos ese tipo de armas (esto no es tema de discusión con ustedes). En lo que nos ocupa, y suponiendo que las tuviéramos y decidiéramos emplearlas, ¿sería concebible usarlas precisamente en esas áreas donde nuestras tropas se hallan operando?. ¿Qué lógica tendría?. Además, ¿es plausible que el uso de esas armas en un área densamente poblada residencial damascena no mate a decenas de miles de personas?; ese tipo de sustancias se propagan en el aire.
      
PERIODISTA: ¿Resultaron heridos soldados del ejército sirio a causa de esas armas?.
PRESIDENTE AL-ASSAD: Sí, en la zona de Baharia, en Damasco. Los Inspectores de la ONU los visitaron en el hospital.

PERIODISTA: Algunos difunden que ha habido cierto avance del ejército sobre el terreno. De todos modos, en otras áreas los rebeldes también han avanzado y usted está tratando de combatirlos.
PRESIDENTE AL-ASSAD: De nuevo, se trata de áreas residenciales. El uso de armas químicas en esas zonas mataría a decenas de miles de personas. Todas las acusaciones están “basadas” en afirmaciones carentes de sustancia formuladas por los terroristas, así como en fotografías sin relación real con el contexto geográfico y videos subidos a internet.
       
PERIODISTA: Los americanos han declarado que han interceptado una conversación telefónica entre un cuadro de su círculo próximo y oficiales del ejército ordenando el uso de las armas químicas.  
PRESIDENTE AL-ASSAD: Si los americanos, los franceses y los ingleses poseyeran una sola brizna de prueba la habrían mostrado desde el primer día. No vamos a responder a rumores ni a alegaciones sospechosas de tendenciosidad. Solamente vamos a discutir a partir de verdades fundamentadas. Si ellos tienen alguna, deberían exponerla.

PERIODISTA: ¿Es posible que alguien de su círculo próximo u oficiales del ejército sirio tomaran la decisión sin su conocimiento?.
PRESIDENTE AL-ASSAD:
De nuevo -y no le estoy diciendo con ello que poseamos esas armas-, en cualquier país del Mundo donde se tuvieran esas armas, la  decisión de uso suele estar centralizada. Y, de cualquier manera, eso sería información militar clasificada.

PERIODISTA: Pero eso es lo que declaró Jihad Makdisi.
PRESIDENTE AL-ASSAD: No, en absoluto. Lo que dijo el señor Makdisi fue que, si las tuviéramos, no las usaríamos. Si las tenemos o no es por entero un asunto sirio.

PERIODISTA: El Presidente Obama ha pospuesto la intervención militar en Siria. ¿Cómo lo explicaría usted?.
PRESIDENTE AL-ASSAD: Algunos han visto a Obama como a un líder débil a causa de su decisión de retrasar o de suspender por días o semanas un ataque. Y otros han visto en él a un líder fuerte de un país poderoso, en el hecho de llevar a cabo una guerra en Siria.
Desde mi perspectiva, el poder descansa en la habilidad para prevenir guerras, y no para prenderlas. El poder deriva de la habilidad que uno tenga para estar alerta de los propios errores y extraer lecciones a partir de ellos. Si Obama fuera fuerte, se habría plantado para afirmar la ausencia de evidencia en relación al uso de armas químicas por parte del Gobierno sirio. Se habría plantado para afirmar que el proceder correcto consiste en aguardar los resultados que las investigaciones de Naciones Unidas extraiga, y ponerse a trabajar a través del Consejo de Seguridad de la ONU. En cambio, tal y como puedo ver, se trata de alguien débil, que ha sucumbido a las presiones internas ejercidas por grupos reducidos, quienes le llevaron a amenazar con una acción militar. Tal y como he dicho, los líderes fuertes son aquellos que previenen guerras, y no aquellos que provocan su estallido.