jueves, 11 de septiembre de 2014

Putin, el judo y Fidel

Ángel Guerra Cabrera
El cese del fuego conseguido en el sureste de Ucrania el 5 de septiembre constituye otra derrota de los intentos estadunidenses de usar ese Estado como ariete contra Rusia y saquear sus riquezas. Anteriormente, el golpe de Estado de Maidán facilitó la brillante jugada geopolítica del presidente ruso Vladimir Putin que permitió la reintegración de la península de Crimea a Rusia mediante la abrumadora decisión soberana de sus ciudadanos y con ello el regreso a territorio ruso de la estratégica Flota del Mar Negro.
Más de un observador internacional ha afirmado que mientras Obama es jugador de damas chinas, Putin es un diestro ajedrecista, juicio con el que coincido. Pero, al parecer, Putin, quien practicó también el judo, ha desarrollado como Fidel Castro la habilidad de aplicar a la política el principio fundamental de ese deporte, al utilizar contra el contrario toda su fuerza para derrotarlo. Washington ha tenido que calarse unas cuantas palizas de Fidel a lo largo de los años en que el comandante, como ahora Putin, ha hecho gala de una excepcional destreza para reducir al adversario sin apenas despeinarse.
Los intentos de Estados Unidos para cercar y destruir a Rusia y a China no se han detenido nunca pese a la desaparición de la Unión Soviética y a los estrechos vínculos económicos que unen a Washington con Pekín. Se suponía que la OTAN, aunque fue creada primero(1949), tenía como razón de ser el enfrentamiento a los ex estados socialistas de Europa agrupados en el Pacto de Varsovia(1955).
De modo que la alianza atlántica debió disolverse una vez que dejó de existir su contraparte(1991) y que se dio por oficialmente concluida la llamada Guerra Fría. Pero no fue así. De la misma manera que se vulneró escandalosamente por Washington la promesa realizada a Mijail Gorvachov por George W.H. Bush de que la OTAN no se ampliaría hacia el este, en dirección a la antigua frontera soviética. Resulta que la casi totalidad de los ex países socialistas europeos han ingresado a la alianza occidental desde 1999 y en varios de ellos se han instalado bases militares del grupo.
La criminal campaña de bombardeos de la alianza contra las ciudades e infraestructura civil de la antigua Yugoslavia(1999), llevada a cabo totalmente al margen de la legalidad internacional, pues no tuvo la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU, fue una clara señal de la deriva antirrusa contenida “en el ADN” de la OTAN, según la gráfica definición realizada por la diplomacia de Moscú después de la ridícula cumbre de la OTAN de la semana pasada en Reino Unido.
Mientras esta concluía entre histéricos graznidos antirrusos, los nazis instalados por Washington en el gobierno de Kiev se veían obligados a aceptar íntegramente el plan de cese el fuego en el este de Ucrania propuesto por Putin. No tenían de otra pues simplemente el ejército que habían lanzado en abril a lo que se llamó una operación antiterrorista, reforzado por los nazis del Sector Derecho y los mercenarios reunidos en la Guardia Nacional, había sido puesto de rodillas por los audaces golpes y maniobras de las autodefensas de las repúblicas autónomas de Donetsk y Lubansk, proclamadas y refrendadas en plebiscito por la gran mayoría de sus habitantes.
El antiterrorismo consistió en una cobarde guerra contra la población civil de la región, cuyas ciudades fueron bombardeadas por aire y tierra durante semanas, mientras los facinerosos del Sector Derecho asesinaban prisioneros y ni siquiera daban digna sepultura a sus muertos.  Esta carroña, admiradora del criminal de guerra nazi y asesino de judíos y campesinos polacos Stepan Bandera, es la que Estados Unidos y sus socios europeos están alebrestando y tratando como heroicos combatientes por la libertad. Otro Estado Islámico pero derrotado ignominiosamente al nacer.
Rusia tuvo que imponer la llegada de la ayuda humanitaria a la zona por la renuencia criminal de Kiev a que le fuera proporcionada a una población que no tenía ni agua que tomar desde hacía semanas.
Si los militares rusos dieron algún apoyo y asesoría a las autodefensas, estaban en todo su derecho, como antes en la recuperación de Crimea, aunque nadie ha podido presentar prueba alguna de ello.
Lo que sí está muy claro es que los agitadores y protagonistas del golpe en Kiev han estado empujando las cosas hacia una guerra nuclear, pues un enfrentamiento bélico de Washington y Moscú no puede terminar de otra manera.

jueves, 4 de septiembre de 2014

A propósito de Canción de barrio: las coordenadas de la Utopía

Enrique Ubieta Gómez
Vivimos tiempos difíciles. La tierra que antes se divisaba en el horizonte y que nos compulsaba a remar con fuerza, sin reparar en obstáculos y sacrificios, se desdibuja; alguien al parecer ha dicho –o existe un mal sobreentendido al respecto–, que no podrá alcanzarse, que apenas era un motivo literario que nos ayudaba a crecer, lo que de repente nos deja a solas con el presente, un presente que sin pasado y sin futuro, sin una visión móvil, un desde y un hacia, se convierte en charco sucio, en agua estancada. El llamado realismo sucio en la literatura, el teatro o el cine –y fuera o dentro del arte, en la crítica social–, es la expresión artística o científica del corte de luz, de la falta de percepción de (o la renuncia a) un destino. Es el tipo de arte o de ciencia cubanos que las trasnacionales promueven, el que establece el nuevo dogma que debe paralizar la navegación. Un profesor de fotografía decía a sus alumnos, mientras mostraba la foto de un anciano desvalido que pasaba junto a un almendrón roto: esta es la imagen típica de Cuba en el mundo. Es una verdad a medias decir que el arte refleja la realidad, también la construye.
Digamos que el capitalismo jamás renuncia a fabricar destinos, aunque falsos y de corte individualista: las mayorías que respiran en puntas de pie sobre el agua, sueñan con un golpe de suerte que los catapulte hacia el éxito económico personal. Los que habitan las favelas de Río no se ofenden si las telenovelas brasileñas presentan a sus coterráneos en lujosas mansiones: ellos aspiran a vivirlas. Pero si se cancelan los sueños, los destinos, el mundo colapsa. Obama (el sistema, caramba, no hablo del vocero) lo sabe, y le dice a los suyos, a los estadounidenses simples, que tienen una misión, divina o histórica, da igual. Si durante el viaje perdemos los puntos cardinales, si el socialismo, que solo puede entenderse como un viaje hacia otro mundo, pierde los referentes de partida y de llegada, todo termina: decir que el pasado que nadie vivió era peor y que un futuro capitalista que nadie ha vivido también sería peor, es pura abstracción. Pésima explicación para los jóvenes. El futuro es esperanza, y si lo queremos socialista, no basta con alertar sobre las seguras consecuencias de uno capitalista. Son los límites sobre los que se encuadra el dilema, pero el dilema es el hoy.
Si los ciudadanos perciben que ha comenzado la era post revolucionaria, buscarán sus islas personales, harán maletas para sus viajes privados. Nadie puede vivir sin destino. Y la cultura del tener, la capitalista, nos rodea como la maldita circunstancia del agua por todas partes. Nuestros ciudadanos descreídos no reparan en lo obvio que tienen, quieren al fin dos pantalones vaqueros, un celular “inteligente” y un auto; los jóvenes descreídos del mundo tienen los dos pantalones, el teléfono y el auto (no importa el año, o la marca), y pelean en la calle contra las fuerzas antimotines por aquello que los nuestros tienen. Si los jóvenes cubanos soñaran bajito, a ras de tierra, el futuro de la Patria estaría hipotecado.
¿Pero por qué los jóvenes deben defender la Revolución, el presente al que llamamos Revolución? ¿Por lo que han hecho sus padres y abuelos? No es poco lo que han hecho, pero ese es apenas el punto de partida. Debemos defenderla por lo que ellos (los jóvenes) harán. Para los que no han perdido la fe –y creo que son suficientes en número y en capacidades– no basta lo mucho e imperfecto que hicimos: la Revolución debe defenderse porque todas las pequeñas, medianas y grandes imperfecciones actuales (pueden dársele otros nombres), las que ellos detectan con justa indignación, y todas las conquistas invisibles (porque ya se asumen como naturales), podrán superarse o mantenerse solo si esta se preserva. Es decir, si la pasión por la justicia social no cede, si no se renuncia a la búsqueda de un camino alternativo que garantice el consumo y dignifique la vida, pero que eluda el consumismo y las visiones pragmáticas; si los sueños no se domeñan, si no se nos cortan las alas en nombre de una racionalidad castrada. Donde no hay “imposibles” por conquistar, no hay revolucionarios.
Ser revolucionario es defender a los humildes, a los pobres de la tierra. No puede existir otra interpretación. Esta es una Revolución de, por y para los humildes. Raúl lo ratificó el pasado primero de enero, cuando recordó las palabras fundacionales de Fidel: “La Revolución llega al triunfo sin compromisos con nadie en absoluto, sino con el pueblo, que es al único que le debe sus victorias”, y reiteró Raúl: “Cincuenta y cinco años después, en el propio lugar, podemos repetir con orgullo: ¡La Revolución sigue igual, sin compromisos con nadie en absoluto, solo con el pueblo!”. A veces, sin embargo, ante la ausencia de una teoría que salve y demuela, que restaure el concepto de socialismo por caminos nuevos, nos acecha el espejismo socialdemócrata. En justo escape de los esquemas soviéticos (estalinistas), caemos en los brazos de la socialdemocracia: una puerta llena de artificiales luces rojas, que nos conduce de vuelta al capitalismo. Los cambios en Cuba son imprescindibles y están en marcha. Hay quienes los empujan hacia aquella puerta. Y hay quienes se oponen a ellos, porque viven cómodamente instalados en las telarañas de la burocracia o ya no pueden modificar sus hábitos y conceptos. Ni los primeros ni los segundos se interesan por el pueblo. “Canción de barrio”, el documental de Alejandro Ramírez Anderson –en el espíritu de Santiago Álvarez, como nos recuerda Rebeca Chávez, ajeno a la moda del realismo sucio, comprometido con el destino de la sociedad en la que vive– es un latigazo a la conciencia. Esos marginados son nuestros, y los revolucionarios cubanos tendremos que pelear por ellos; son los insalvados del bloqueo estadounidense y de la burocracia, de la abrupta caída del imperfecto pero justo sistema socialista de relaciones comerciales y de la impericia, el despilfarro y la corrupción. Que no mueran de hambre, puedan estudiar y reciban atención médica gratuita de primero, segundo y tercer nivel, los diferencia de sus pares latinoamericanos. Pero la Revolución quería más, los revolucionarios queremos más. Son sobrevivientes de una guerra interna y externa que ya sobrepasa las cinco décadas. Para ello tendremos que ser eficientes, a pesar del implacable bloqueo económico, financiero y comercial, de la guerra abierta y solapada, de la subversión y de los funcionarios ineptos. Me apunto en la guerra de Silvio: a los errores y desvíos del pasado reciente no podemos regresar. Todo lo que frene o entorpezca a la Revolución –que no puede acabar–, es un pasado inadmisible; como aquel que le antecede, el de los años cincuenta, el de la Cuba “de charanga y pandereta”, parafraseando un verso de Antonio Machado. La defensa del proyecto hoy permitirá que avancemos hacia un futuro anticapitalista, hacia un destino patrio. Solo desde la pelea del hoy podrán visibilizarse las coordenadas del movimiento: lo que fuimos y lo que queremos y podremos ser.

Brasil: Marina deja en claro a qué vino

Emir Sader*
Después de algunas semanas, Marina Silva lanzó su programa de candidata a la presidencia de Brasil. Tres puntos se destacan por su relevancia: independencia del Banco Central, baja del perfil del pré sal y baja del perfil del Mercosur, sustituido por acuerdos bilaterales. Los tres puntos no podrían ser más significativos, porque se chocan directamente con las orientaciones de los gobiernos de Lula y de Dilma. Los tres, en su conjunto, apuntan hacia un proyecto de orientación netamente neoliberal.
La autonomía del Banco Central es una de las tesis más pregonadas por el recetuario neoliberal. Repone el debilitamiento del Estado y el fortalecimiento de la centralidad del mercado, porque se sabe que la mentada independencia es respecto del gobierno. En este caso, sobre un modelo de desarrollo económico indisolublemente vinculado a la distribución del ingreso. Restar al gobierno el control de la política monetaria y dejarla sometida a la influencia directa de los agentes del mercado –en particular del sistema bancario privado– es desplazar la capacidad de ese modelo de someter el equilibrio fiscal a las políticas distributivas y someterse a la centralidad del ajuste fiscal, buscado por el neoliberalismo.
Bajar la importancia del pré sal es tirar por la borda la capacidad de Brasil para independizarse en términos de política energética, de disponer de gran cantidad de recursos provenientes de la exportación y, además, conforme a una decisión ya aprobada por el Congreso, dedicar el 7,5 por ciento de esos recursos para la educación y el 2,5 por ciento para la salud.
Sería una política suicida también en términos de desarrollo tecnológico de Brasil, y no sería eficaz como impulso económico, por las inmensas demandas que la exploración del Pré sal requiere.
Esas posiciones se complementan –y ganan su pleno sentido– cuando se analiza qué puede querer decir bajar la importancia del Mercosur y desarrollar acuerdos bilaterales. El Mercosur significa aquí la política de prioridad de los acuerdos regionales respecto del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, pregonado por el gobierno de Fernando Henrique Cardoso y bloqueado por la victoria de Lula en 2002.
Bajar la importancia del Mercosur entonces, en verdad, significaría bajar la importancia de toda la gama de instancias de integración desarrolladas y creadas en los últimos años: Banco del Sur, Consejo Sudamericano de Defensa, Unasur, Celac, así como los mismos Brics y sus acuerdos recién establecidos, que incluyen el Banco de Desarrollo y el Fondo de Reservas de apoyo a países con problemas de divisas.
No queda claro qué tipo de acuerdo bilateral es referido en el programa, pero se teme que sea, antes que nada, con Estados Unidos y los países del centro del capitalismo. A partir del cual es imposible que Brasil siga en el Mercosur, apuntando, a lo mejor, hacia una decisión de ruptura total de Brasil con todos esos organismos y una reinserción radical y subordinada a Estados Unidos, con todas las consecuencias regionales y globales que ello tendría.
No hay duda de que cambia la forma del enfrentamiento electoral, con la polarización alrededor de Marina Silva y de Dilma Rousseff, pero el contenido sigue siendo el mismo: continuidad del gobierno posneoliberal del PT o retorno de un proyecto neoliberal, ahora disfrazado de algunas –pocas– remanentes proclamas verdes –Marina ya declaró que nunca fue contra los transgénicos–, por ejemplo, una supuesta renovación de la política por encima de los partidos y de la polarización izquierda-derecha, reagrupando a la derecha detrás de sí.
Es un regalo para la derecha brasileña y para Estados Unidos, que estaban cerca de ver a sus candidatos y sus tesis derrotadas una vez más. El monopolio privado de los medios de comunicación –el verdadero partido de la derecha– sin duda obtendría una gran victoria, en caso de que su nueva candidata lograra derrotar al gobierno del PT –objetivo único, por medio de cualquier vía, de la derecha brasileña y de Washington–. Eso es lo que está en juego ahora en Brasil.
Marina deja en claro la naturaleza de su proyecto, por las posiciones que explicita y porque tiene en la coordinación de su campaña electoral a renombrados nombres del neoliberalismo –Andre Lara Resenda, ex ministro de los gobiernos Collor de Melo y de Cardoso; Giannetti da Fonseca, connotado ideólogo neoliberal, y Neca Setubal, heredera del Banco Itaú, uno de los más grandes bancos privados brasileños–. Con esas posiciones y ese equipo, la ex líder ecologista Marina Silva se convierte de lleno al neoliberalismo.
*Sociólogo y filósofo brasileño, director del Laboratorio de Políticas Públicas (LPP) de la Universidad del Estado de Rio de Janeiro. Master en filosofia política y doctor en Ciencia política.En sección opinión del diario argentino Página12

Oliver Stone hace trizas la historia oficial de EEU

Luis Matías López* - Público.es
Como de tapadillo, en pleno agosto, La 2 de Televisión Española ha repuesto la notable producción propia La forja de un rebelde, dirigida por Mario Camus y basada en la trilogía autobiográfica de Arturo Barea cuya publicación estuvo prohibida durante el franquismo. Hace dos años, con ocasión de su anterior reestreno, le dediqué ya una columna, por lo que me limito ahora a remarcar lo insólito de que, incluso en esta época en que la escasa audiencia del canal se ha reducido al mínimo, se emita una serie, rodada en 1989, en tiempos del PSOE, cuyo contenido choca abruptamente con la línea que impregna hoy la televisión pública. El capítulo del pasado domingo se centró en las elecciones de febrero de 1936, los preparativos del golpe militar y el inevitable estallido de la guerra civil.
Ese duende progresista infiltrado en la programación de La 2 parece que ha aprovechado de los ardores de agosto para colar también la emisión de un documental de 10 horas en el que Oliver Stone desmonta la historia oficial de su país desde la II Guerra Mundial hasta la presidencia de Obama. Con La historia no contada de Estados Unidos, el director de Platoon, JFK, Nixon y Comandante escapa del patrioterismo que anega el cine norteamericano para ofrecer una visión diferente y transgresora que le ha ganado feroces ataques desde los sectores derechistas que se han adueñado del partido republicano.
“Absurda regurgitación de propaganda estalinista” no es lo peor que ha tenido que leer o escuchar el cineasta sobre una obra que pretende nada más y nada menos que desmontar la sarta de mentiras con la que se construye la imagen que gran parte del mundo (y la inmensa mayoría de los propios norteamericanos) tienen de Estados Unidos: que se trata de una nación elegida por Dios, con un irrenunciable destino manifiesto, con el deber moral de difundir la democracia, un poder blando al servicio de causas justas, una sólida vocación por el intervencionismo humanitario, un ejército que garantiza la paz y la estabilidad mundiales, un altruista cruzado anticomunista que acabó con el imperio del mal soviético, y un misionero y desinteresado deseo de compartir parte de su riqueza con los países en desarrollo.
Tal es la potencia del aparato propagandístico de la gran superpotencia que esta verdad oficial construida a golpe de manipulación, dinero e incluso talento aplasta casi siempre a esa otra verdad basada en datos casi siempre incontestables, que supone el negativo de la versión que se ha impuesto de forma abrumadora. Ese otro Estados Unidos, mucho más ajustado a la realidad, es el que ha emprendido guerras injustas, defendido dictaduras y golpes militares fascistas, tomado decisiones brutales como utilizar la bomba atómica, contribuido a empobrecer aún más a los más pobres y basado su acción exterior en objetivos imperialistas de exclusivo interés económico e ideológico. Un poder, en fin, que no duda en actuar por motivos egoístas como policía del mundo.
La historia no contada de Estados Unidos, con Stone de director, narrador y guionista (junto a Peter Kuznick), es un documental que, sin dar tregua al aburrimiento, destila buen cine, sin apenas cabezas parlantes, construido con un habilidoso montaje de impactantes imágenes de archivo y una acertada selección de fragmentos de películas de Hollywood. No es un panfleto, aunque no oculta su clara carga ideológica, a contracorriente de la atmósfera que se respira en el país. Se entiende que haya levantado las iras de los sectores más conservadores, rabiosos porque se carguen las culpas de la Guerra Fría y de la catastrófica carrera de armamentos en las espaldas de sucesivos presidentes empeñados en debilitar a toda costa a la Unión Soviética, desaprovechar las oportunidades de paz y servir los intereses del todopoderoso complejo militar-industrial.
Stone peca quizá de ingenuo cuando sugiere que las cosas pudieron haber sido diferentes si el exvicepresidente izquierdista Henry Wallace, y no Harry Truman, hubiera sustituido en 1945 al fallecido Franklin D. Roosevelt. Wallace, acusado de comunista y agente del KGB por reconocer el papel vital de la URSS en la derrota del nazismo, defensor de un seguro sanitario público, opuesto radicalmente a la segregación racial, que incluso en campaña se negaba a hablar en locales en los que separase a negros y blancos, fue derrotado estrepitosamente tres años más tarde cuando se presentó a la Casa Blanca como candidato del Partido Progresista. Tal vez si hubiese ganado, opina Stone, la posguerra habría sido otra, sin carrera nuclear, crisis de los misiles de Cuba, Vietnam, Corea, Chile, Guatemala, Muro de Berlín, Granada, Panamá, 11-S, Afganistán, Irak…
El cineasta no es un cínico, sino un idealista que se atreve a soñar en utopías. Y su manera de hacerlo es mostrar, con hechos difícilmente rebatibles, los pies manchados de sangre y explotación de políticos, militares y grandes conglomerados industriales de su país.
La historia no contada de Estados Unidos es, también, la constatación de un fracaso. Imagen a imagen, palabra por palabra, muestra la atormentada historia del planeta desde la II Guerra Mundial y la decisiva participación norteamericana en ella, la muerte brutal de millones de personas en injustas guerras imperialistas, la impotencia de las protestas masivas, el lacerante aumento de la desigualdad incluso en la cuna del imperio, la incapacidad y falta de decisión para aprender de los errores del pasado, la frustración que siempre ha seguido a los escasos momentos de esperanza, como el último: la llegada de Obama a la Casa Blanca.
Stone demuestra que con escasos cinco millones de dólares (de los que él aportó uno), una mínima fracción de lo que cuesta cualquier mediocridad made in Hollywood, puede armarse un producto cinematográfico de factura impecable, perfecto en su composición, y destinado a quedar como referente de buen cine, político pero sobre todo histórico, por mucho que su difusión quede restringida, como en España, a las épocas de menor audiencia de un canal que solo frecuentan los cinéfilos y amantes de los documentales.
*Exredactor jefe y excorresponsal en Moscú de EL PAIS, miembro del Consejo Editorial de PUBLICO hasta la desaparición de su edición en papel

El Foro de Sao Paulo y la actual arremetida yanqui contra nuestra América (II)

Ángel  Guerra Cabrera
El arrasamiento de la Venezuela bolivariana y chavista constituye el objetivo central de la contraofensiva yanqui contra los  gobiernos antineoliberales latino-caribeños. El derrocamiento del presidente Maduro exigiría el desencadenamiento de un gigantesco baño de sangre contra el pueblo que no se va a dejar arrebatar las conquistas sociales, económicas, educacionales y culturales logradas en los últimos 15 años.
De allí que en Venezuela se esté aplicando cabalmente  la llamada guerra de cuarta generación desarrollada por el Pentágono en los últimos años. Ella incluye una feroz campaña antivenezolana del conglomerado imperial mediático -sin precedente por su intensidad- una guerra económica sin tregua  y el uso de tácticas de terrorismo urbano a través de las llamadas guarimbas cada vez que las condiciones lo permiten.
La capacidad de contragolpe del chavismo, unida a la enérgica acción del gobierno y sus instituciones en la aplicación de la ley, así como el patriotismo, disciplina y lealtad a la Constitución  de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana  derrotaron la intentona golpista, cuyos activistas se reducían a una parte exigua de la población y de los estudiantes en menos de una decena de municipios.
En contraste, la imagen que ofrecían los medios imperialistas era el de una guerra civil en la totalidad del país. Por otra parte, pese al desabastecimiento y la inflación es muy remota la posibilidad de una victoria contrarrevolucionaria en elecciones presidenciales dado el  desprestigio de la oposición y sus interminables guerras internas, aunque ello dependerá también del éxito del chavismo en la derrota de la guerra económica.
Pero es tanta la importancia política  del bastión revolucionario bolivariano para la unidad, la integración y la trasformación social latino-caribeña, así como la codicia del imperialismo yanqui sobre sus gigantescas reservas de petróleo, que por ello no cejará –junto a la contrarrevolución- en su intento de derrocarlo por la fuerza. Insisto, eso es lo que hace tan importante una sistemática solidaridad con Venezuela.
En los últimos 15 años las fuerzas populares integradas en el Foro de Sao Paulo no han podido ser desalojadas del poder por vía electoral en ningún país de América Latina. Solo en Honduras y Paraguay pudieron lograrlo acudiendo al golpe de Estado.
Recientemente el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional de El Salvador ganó de nuevo la presidencia con su abanderado, el ex comandante guerrillero Salvador Sánchez Cerén. En Costa Rica y Honduras las fuerzas antineoliberales consiguieron una inédita representación parlamentaria. En el caso de Honduras pese a los constantes asesinatos de opositores y periodistas. En Nicaragua, el Frente Sandinista de Liberación Nacional ha consolidado notoriamente el apoyo popular con sus políticas sociales.
En octubre habrá elecciones presidenciales en Bolivia, Uruguay y Brasil. Sin embargo, mientras la clara y contundente victoria de Evo Morales en el primer país está fuera de duda, no ocurre lo mismo en Uruguay, donde las encuestas no permiten augurar una victoria segura del Frente Amplio en segunda vuelta.
Pero mucho más preocupante es el escenario creado con la inesperada candidatura de Marina da Silva en Brasil, pues según los sondeos si las elecciones se celebraran hoy impediría que Dilma Rousseff se impusiera en primera vuelta y en la segunda le ganaría a la actual presidenta por entre 10 y 15 puntos. No obstante, en mi opinión la candidatura de da Silva muy probablemente se hunda bajo el peso de su escandalosa demagogia y oportunismo, así como de la acción concertada del dúo Dilma-Lula, considerando la enorme autoridad política de este y su condición de político más popular de Brasil.
El hecho de que la vigésima reunión del Foro de Sao Paulo se haya celebrado en Bolivia, cuyos avances sociales y la fortaleza de su movimiento popular son tan relevantes contribuyó seguramente a la calidad de sus debates y a los vigorosos pronunciamientos de su Declaración Final(http://alainet.org/active/76713&lang=es) . En ella se condena en términos muy enérgicos el bloqueo a Cuba, se confirma el derecho de Argentina a recuperar las Malvinas y a actuar como lo viene haciendo ante los fondos buitres, se apoya el derecho de Puerto Rico a la independencia de Estados Unidos y se condena la reciente agresión de Israel contra el pueblo palestino, entre otros temas de gran importancia.

jueves, 28 de agosto de 2014

El Foro de Sao Paulo y la actual arremetida yanqui contra nuestra América (I)

Ángel  Guerra Cabrera
El Foro de Sao Paulo (FSP), que agrupa a los partidos políticos de izquierda, progresistas y antineoliberales de América Latina y el Caribe (ALC) celebra esta semana en Bolivia su encuentro número veinte. Tal vez el más importante de cuantos se hayan realizado, se produce en un momento signado por importantes avances de las fuerzas populares de la región y persistentes intentos de Estados Unidos para hacerlos retroceder.
A tono con esa circunstancia, los anfitriones bolivianos se han esmerado en la preparación de la cita con el activo concurso de los partidos miembros para lo que se ha tomado muy en cuenta las experiencias en las luchas de masas latinoamericanas y caribeñas de los últimos años. En ellas encontramos formas organizativas diversas, no siempre estrictamente partidistas y menos vanguardistas, y casos como los de Bolivia y Ecuador donde la importancia de los movimientos sociales ha sido decisiva en la llegada al gobierno de las fuerza antineoliberales así como en su consolidación.
El FSP realiza una evaluación sobre la gestión de los gobiernos progresistas de la región así como un debate a fondo y un diagnóstico sobre las tareas que se derivan de la actual coyuntura regional para las fuerzas antiimperialistas y populares de ALC, tomando en cuenta, además, la dinámica situación geopolítica internacional orientada a la multipolaridad y la insondable crisis multifacética del sistema capitalista mundial, particularmente agudizada por la  mega crisis estadunidense de 2008, que continúa su curso.
El FSP se fundó en 1990 cuando en ALC, después del derrumbe de la Unión Soviética, solo en Cuba, contra viento y marea, se mantenía viva y en el poder la voluntad política de alcanzar la utopía socialista. Justamente el objetivo de aquella primera reunión fundadora en la urbe brasileña fue el de trazar pautas de acción que permitieran replantearse la acción conjunta de las fuerzas de izquierda de nuestra América en condiciones tan adversas y distintas de las vividas hasta muy poco antes.
Se habían producido ya el “caracazo”(1989) y el levantamiento indio de Chiapas(1994), y existían evidencias de que un gran movimiento de masas encabezado por la izquierda  había ganado las elecciones de 1988 en México, arrebatadas fraudulentamente. Estos acontecimientos, ocurridos sin previa coordinación entre sí o incluso totalmente espontáneos como el gran levantamiento popular venezolano, tenían en común el combativo rechazo de los pueblos latino-caribeños a las políticas neoliberales inauguradas por la dictadura militar pinochetista, extendidas rápida y drásticamente a toda la región.
Pero como consecuencia de esas luchas populares, en alrededor de una década y a partir de la elección en 1998 como presidente de Venezuela de ese meteoro llamado Hugo Chávez, llegaron al  gobierno opciones antineoliberales en Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Honduras, Paraguay y El Salvador.
Un momento trascendental fue la gran derrota política de Estados Unidos al no lograr la aprobación del Alca en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata(2005), resistida principalmente por la acción conjunta de Chávez, Lula da Silva y el enérgico anfitrión Néstor Kirchner apoyados por una gran movilización popular en las calles.
La derrota del Alca había sido precedida por la fundación del Alba entre Venezuela y Cuba en diciembre de 2004, luego extendida a Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Dominica, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Santa Lucía. Surgió Petrocaribe, y la fundación de Unasur y la Celac constituyeron acontecimientos históricos en los que cobraban vida las concepciones de unidad e integración bolivarianas y martianas.
Frente a estos extraordinarios avances, Washington ha montado una contraofensiva para acosar, aislar y derrocar a los gobiernos latino-caribeños que no se le someten. El caso más evidente es Venezuela, donde se emplea a fondo para derrocar al presidente Nicolás Maduro con las tácticas de la llamada guerra de cuarta generación. De allí el deber solidario de nuestros pueblos con la Venezuela bolivariana y chavista.
Pero al mismo tiempo el gobierno de Obama impulsa una compleja trama desestabilizadora contra todos los gobiernos independientes de la región, que incluyen una arremetida mediática sin precedente, golpes de Estado frustrados o exitosos (Honduras y Paraguay) e intentos subversivos como los recientemente revelados por la agencia AP contra Cuba.

miércoles, 27 de agosto de 2014

USAID: infamia y disparates

Ricardo Alarcón de Quesada
Punto Final

Una profesía prusiana
Quizás algunos crean que Otto von Bismark fue áspero con aquello de que “Dios tiene una providencia especial para amparar a los tontos, los borrachos y los Estados Unidos de América”. Otros pueden pensar, sin embargo, que tal
ocurrencia, hace más de un siglo, cuando el país aludido apenas se daba a conocer, era una profecía mordaz de lo que vendría después en la conducta del nuevo imperio a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI.*
Recordé la frase al leer una mucho más reciente, agosto de 2014, del senador republicano Jeff Flake quien, criticando las más recientes acciones anticubanas de la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID) ironizaba: “Esos programas necesitan desesperadamente supervisión adulta”.
Se refería el legislador al largo y ampliamente documentado reportaje investigativo de la Associated Press sobre el programa clandestino para el envío a Cuba de jóvenes latinoamericanos con el fin de reclutar a sus pares antillanos, organizarlos y convertirlos en una fuerza capaz de derrocar al gobierno revolucionario.
No hace mucho la AP había revelado otro plan de la USAID, utilizando como subcontratista algo llamado Creative Associates International, para armar, mediante el engaño, una red subversiva de telefonía celular, el llamado “ZunZuneo”. Antes había publicado un reportaje que desenmascaró el verdadero papel de Alan Gross actualmente en prisión en Cuba. La propaganda oficial norteamericana lo había presentado como si hubiese venido para ayudar a la comunidad judía cubana a acceder a Internet. Aún se repite tal falacia pese a la rotunda y precisa negación de los líderes de esa comunidad que, además de Internet, tiene muy cordiales y respetuosas relaciones con las autoridades cubanas. El artículo incluía comunicaciones confidenciales entre Gross y quienes lo dirigían, en las que explícitamente
reconocen el carácter ilegal y subversivo de su misión.
Seis días después del arresto de Gross, la USAID echó a andar este nuevo proyecto. Casualmente se lo encargó también a Creatives Associates International. Ahora la agencia noticiosa dio a conocer papeles secretos, incluyendo guías para las comunicaciones encubiertas e informes enviados por los jóvenes conspiradores y las orientaciones que recibían. La AP entrevistó a algunos de los noveles espías, de Costa Rica, Venezuela y Perú, así como a varios de sus “reclutas” cubanos.
La operación parece extraída de un folletín de factura barata. Los latinoamericanos eran entrenados, según dijeron a la AP, en cursos rápidos, apenas una semana, en los que aprendían técnicas de búsqueda y selección de candidatos para ulteriores y más complejas tareas subversivas, así como en códigos de lenguaje cifrado para comunicarse con quienes los dirigían desde el exterior. En cumplimiento de su misión, fueron a Cuba simulando estar interesados en ayudar a los cubanos a desarrollar labores comunitarias útiles para mejorar sus condiciones de vida. En sus intercambios con los
receptores de la “ayuda” identificarían a los quejosos ante las dificultades y fallos con que tropiezan diariamente, y tratarían de atraerlos y formarlos como futuros líderes de oposición.
Quienes concibieron la idea seguramente no se han enterado aún que, desde hace años, en esos y otros países del continente, decenas de miles de jóvenes cubanos participan en programas de atención médica, educación, cultura y deporte, entre otras materias, que en mucho contribuyen a salvar y mejorar vidas, así reconocido por los gobiernos y organismos internaciones especializados como la OMS, la OPS y la Unesco. Tampoco parecían conocer que si algo hay en abundancia en Cuba es gente que expresa abiertamente sus opiniones y critica los errores y las insuficiencias que
encuentran en su cotidianidad. Lo hacen en los medios de prensa, en las reuniones en las que sus delegados electos les rinden cuenta, y en las de sus organizaciones sociales y gremiales. Lo hacen, en fin, todos los días en cualquier esquina. Lo hacen porque la mayoría de la población nació después de 1959 y ha vivido acostumbrada a que la universalidad y gratuidad de la educación y la salud, así como la asistencia y la seguridad social son derechos inalienables, que son suyos, les pertenecen, aun antes de salir del vientre materno. Para ellos, además, los asaltos de la policía a sus centros escolares y las golpizas y la cárcel a quienes intentaran protestar, son historias del pasado que sólo vivieron sus abuelos.

La excusa perfecta
El costarricense Fernando Murillo, uno de los principales dirigentes de la operación, realizó varios viajes a Cuba. Entrevistado por la AP habló de sus correrías por Santa Clara con muchachos que practican la música urbana y otras manifestaciones artísticas. En pose de descubridor, confesó su satisfacción por lo que calificó como “la excusa perfecta” para impulsar su plan: organizar un taller sobre la prevención del VIH-sida, aunque se negó a dar detalles alegando el compromiso de confidencialidad (*nondisclosur agreement*) que había suscrito con sus empleadores. Se limitó a decir que “enseñaba a la gente cómo usar condones correctamente”. La vocera del Departamento de Estado fue más locuaz, y al defender este plan reconoció que, además de la supuesta lucha contra el sida, tenía otro propósito de carácter subversivo.
Omitió decir que, años atrás, debió Cuba encarar esa enfermedad no sólo sin contar con ayuda alguna de Estados Unidos, sino enfrentando la crueldad del bloqueo que le impedía adquirir retrovirales esenciales que entonces eran producidos exclusivamente por laboratorios del país vecino. En aquellos tiempos iniciales, los pocos pacientes de la isla aliviaron sus sufrimientos con la ayuda solidaria de algunas ONGs y personas particulares. La guerra económica que se nos impone incluye también, desde 1964, las medicinas y los equipos e instrumentos médicos. En la aplicación
de esa política genocida participan todas las agencias gubernamentales, incluida la USAID. Por ejemplo, en sus charlas didácticas, Murillo no podía mostrar condones “made in USA”.
Pero, hace ya bastante tiempo, Cuba, además de producir los retrovirales necesarios y mantener su sistema de salud gratuito para todos, lleva a cabo un programa especial para los seropositivos que permite sobrevivir, y en condiciones decorosas, al 90% de los portadores del virus. Sin olvidar que es Cuba uno de los países menos afectados por esa enfermedad, la cual tiene en la isla una tasa de prevalencia de 0.2%, mientras en América Latina es 0.4% y en Estados Unidos y Canadá 0.6%. En cuanto a los jóvenes de 15 a 19 años, el índice cubano -0.02- es el más bajo de las Américas y Cuba está optando para ser certificada como el primer país de la región en eliminar la transmisión vía genética de la sífilis y el VIH.
Los gobernantes de Estados Unidos tienen derecho, desde luego, a exhibir su ignorancia y actuar cual tontos y borrachos, como diría el prusiano. Pero es una infamia imperdonable manipular groseramente la salud y la vida de
los demás.

¿Un nuevo comienzo?
Desde 1959 Washington se ha empeñado, infructuosamente, en destruir a la Revolución Cubana. Lo ha intentado todo. La guerra económica, la intervención militar, la subversión y una incesante propaganda hostil.
En 1999 fue publicado un libro del investigador norteamericano Jon Elliston sobre la guerra sicológica y la propaganda anticubana. Es básicamente una recopilación de documentos desclasificados que ilustran sobre el colosal derroche de recursos para tratar de confundir y dividir a los cubanos y de engañar a los pueblos de América Latina. Echaron mano a todo, hasta a libros de historietas infantiles con ediciones de millones de ejemplares.
Los planes que ahora denunciamos continúan una larga saga de agresiones, en las que, no pocas veces, junto al crimen iba el dislate. Los más recientes fueron concebidos y ejecutados por la actual administración. Poco después
de instalarse en la Casa Blanca, el presidente Obama anunció que habría “un nuevo comienzo” en la política hacia Cuba. Obviamente esa es una más de las promesas olvidadas. O quizás para él, “cambio” significa más de lo mismo.

martes, 26 de agosto de 2014

Que la alegría rompa la tristeza: la Resistencia palestina ha triunfado

Carlos Aznárez
Gaza hierve de multitudes que, por fin, pueden sonreír después de una larga noche de bombardeos permanentes que duraron 50 días y destruyeron gran parte de la infraestructura de la Franja.  Hoy mismo, el invasor sionista se fue matando, destruyendo lo poco que quedaba en pie.
Sin embargo, por estas horas Gaza festeja, los jóvenes y los niños lanzan caramelos al aire, las mujeres se estremecen de emoción abrazándose unas a otras, felicitándose por haber resistido hasta las últimas consecuencias. Llorando sí, gritando de dolor también, por esos hijos, hermanos, esposos y vecinos queridos que yacen sepultados bajos los escombros producidos por la maldad sionista, pero firmes y dignas diciendo a quien quiera escucharlas: “dijimos que no nos íbamos a rendir y no nos rendimos.  Dios proteja y dé larga vida a nuestra Resistencia”.
Los hombres se arrodillan y besan su querida tierra a la que las bombas asesinas pudieron llenar de cráteres pero jamás mancillar. Disparos al aire, jóvenes levantando sus fusiles ahora sí en clave de alegría por este pedacito de paz que le han arrancado al monstruo sionista. Miles de puños cerrados apuntando al cielo, como queriendo decir: “no pudieron con nosotros” o “Aquí estamos, de pie y victoriosos”.
El pueblo palestino es mucho pueblo para medirlo en palabras, sin que el hecho de pronunciarlas no nos parta la voz por la emoción admirativa que hoy, 26 de agosto, tenemos hacia quienes lo han dado todo para demostrarle al mundo que sólo con lucha se obtienen las grandes reivindicaciones.
Ha llegado el tan ansiado alto el fuego permanente, cargado de concesiones arrancadas a Israel en la mesa de negociaciones pero también en la decisión de los luchadores de Hamas, de la Yihad Islámica, del FPLP, el FDLP, los militantes de Al Fatah, los Comités Populares de Resistencia, y todos y cada uno de quienes en estos durísimos 50 días no cedieron ante el terror.
Esta victoria de hoy en Gaza, no nos equivoquemos, le pertenece total y exclusivamente a la Resistencia unificada palestina, a todas sus organizaciones combatientes, al conjunto del pueblo de la Franja que soportó un infame bloqueo durante once años, y que vio cómo cada uno de los ataques de ayer y de hoy intentaban arrancarle la ilusión de alcanzar una Nación Palestina independiente, libre de invasores. También, obviamente, son parte decisiva las mujeres y los hombres que en Cisjordania, viene soportando estoicamente razias, detenciones, demoliciones de sus viviendas. Y qué decir, de los miles de presos y presas que en las mazmorras israelíes soportan día a día la brutalidad del opresor.
Que nadie, menos los políticos burócratas que suelen aparecer a la hora del triunfo, quiera sacar rédito de lo conseguido. Solos, absolutamente solos en lo que hace a esperar algo de la mal llamada comunidad internacional,  los palestinos y palestinas, los de Gaza y los del West Bank se emponderaron de Patria y tomado del brazo avanzaron hacia el futuro. Sabían que junto a ellos, caminaban los pueblos del mundo, que por miles se manifestaron en las calles una y otra vez.
Ahora que el alto el fuego permanente y la victoria se han hecho posible, es necesario vigilar las promesas formuladas por los asesinos de Tel Aviv, ya que no es la primera vez que amparados en la tradicional impunidad que los protege, burlan lo pactado. Además, es fundamental que quienes han cometido el más terrible de los Genocidios, paguen por esos crímenes. Así como en su momento fue lógico levantar un Nuremberg, hoy es indispensable que Netanyahu, Liberman, Pérez y todos su secuaces comparezcan como imputados ante la justicia internacional.
Por último, que el festejo de esta victoria de hoy, conseguida a pulso por el pueblo palestino, no nos haga olvidar que una buena parte de la confrontación con el sionismo y sus protectores de Washington y la Unión Europea se libra todos los días, desarrollando el Boicot económico, académico y cultural contra quienes gobiernan el Estado Terrorista de Israel. Como  ocurriera con los nazis en su momento, es necesario denunciarlos, impedirles que viajen por el mundo como si nada hubiera pasado, señalarlos como lo que son: criminales de lesa humanidad.
Pero hoy, más que nunca, gritemos con fuerza: TODAS Y TODOS SOMOS PALESTINA.

Los palestinos en Gaza llaman a #StopArmingIsrael

Fotos tomadas de Resumen Latinoamericano

Gaza y sus monstruos

Atilio A. Boron
De golpe me desperté, sobresaltado y bañado en sudor, en la mitad de la noche. Miré al reloj y eran las 3.25 de la madrugada. Habían regresado violentamente a mi cerebro las espeluznantes imágenes que viera pocas horas antes en Dossier, el notable programa de Walter Martínez que Venezolana de Televisión y TeleSUR ponen al aire para decir y mostrar lo que los medios hegemónicos ni dicen ni muestran. Siento como si estuviera en Gaza en el momento en que las cobardes Fuerzas de Defensa Israelí (FDI) hacen saltar por el aire un edificio de doce pisos, reducido a llameantes escombros en un abrir y cerrar de ojos, cegando quien sabe cuántas vidas, proyectos, ilusiones, anhelos de gentes cuyo único pecado era ser palestinos y en donde, presumiblemente, habitada un jefe militar de Hamas. Es un insulto a la inteligencia aducir que un personaje de ese rango estaría, en medio de la agresión israelí, sentado confortablemente en su casa disfrutando del paisaje del Mediterráneo mientras conversaba con su familia. Cobardes, repito, porque quienes así actúan no son guerreros –que antaño compartían un código de honor- sino feroces asesinos que desde sus aviones, drones, helicópteros, tanques, buques de guerra descargan su violencia genocida sin arriesgar su pellejo mientras perpetran sus crímenes. Para justificarse, el gobierno israelí dice que todo es respuesta al infame secuestro y muerte de tres jóvenes colonos judíos en la Ribera Occidental, aunque no hay pruebas definitivas al respecto. Pero aún si las hubiera, la astronómica desproporción de las víctimas condena sin atenuantes a las hienas que desde Tel Aviv y Jerusalén gobiernan en Israel. La maldad e inhumanidad de esta pandilla dirigente no tiene límites, y en una repugnante involución genética –una kafkiana metamorfosis- se convirtieron en la actual reencarnación de Hitler y su horda asesina. Bombardean Gaza con más saña que la que emplearan las tropas nazis para destruir el Gueto de Varsovia, y el ataque de su aviación es infinitamente más letal que el que Hitler, con la complicidad de Mussolini y Franco, ordenara para destruir a la heroica Guernica en Euskadi.
Pero su inmenso aparato propagandístico, extendido como una plaga infecciosa por casi todo el mundo, nos informa que las hienas habían advertido a los gazatíes que deberían marcharse, que la vecindad  sería atacada en pocos minutos más. ¡En pocos minutos más! ¿Cómo hacer para abandonar en tan breves instantes un hogar, porque se trata de un hogar, no de una guarida? Un hogar con niños, con ancianos, con hombres y mujeres aterrorizados por la infernal orgía de sangre desatada desde hace varias semanas. Pero aún si pudieran hacerlo: ¿adónde irían? Si todos saben que no hay lugar seguro en Gaza, que ni siquiera las mezquitas o las escuelas de la ONU, para no hablar de los hospitales, son refugio seguro contra la barbarie de las FDI. ¿Dónde podían ir? ¿Al Greenwhich Village, al Central Park, al Upper West Side neoyorkino, al Barrio Latino de París, a Trafalgar Square en Londres ? Están atrapados y no tienen escapatoria. Son como los animales de laboratorio, víctimas condenadas a morir en un experimento de “limpieza étnica” meticulosamente planificado, como hacía el monstruoso doctor Josef Mengele con los judíos en el campo de concentración de Auschwitz. Gentes condenadas a estallar por los aires, ante la indiferencia de los custodios de la “civilización occidental y cristiana” que se nutre de la noble tradición judía sobre la cual vomitan los actuales gobernantes de Israel.    
Ante tanta barbarie flota un silencio cómplice, como el que hubo cuando Hitler masacraba a seis millones de judíos ante la pasividad generalizada de Occidente. Silencio de los gobiernos pero silencio aún más pesado e insoportable, en el caso argentino, de los intelectuales judíos –inclusive de quienes son conocidos por sus posturas progresistas y, en algunos casos, de izquierda- que salvo pocas y honrosas excepciones se han llamado a un mutismo absoluto que no los librará de su responsabilidad ante la historia y los pueblos.[1] Tan vergonzosa ha sido su capitulación que quedaron situados a la derecha de Mario Vargas Llosa, que criticó con durísimos términos la conducta del régimen israelí a quien acusó de convertirse de víctima en victimario. En Israel, en cambio, no son pocos los que haciendo honor a la gran tradición humanista del judaísmo han venido denunciando públicamente la “limpieza étnica” y los crímenes de guerra del régimen de Netanyahu. Y para honor de Nuestra América hubo miles de personas que firmaron el Manifiesto titulado “En Defensa de Palestina” propiciado por una iniciativa del Presidente Evo Morales y promovido por la Red en Defensa de la Humanidad. Pero en Gaza la muerte sigue su curso, y la putrefacción del sistema de Naciones Unidas muestra toda su ineptitud para detener esta carnicería. Los medios hegemónicos, a su vez, pretenden re-editar la teoría de “los dos demonios” y mostraron días pasados la foto de un niñito israelí, hijo de inmigrantes argentinos, muerto a causa de un ataque de Hamas. Se lo presenta luciendo una camiseta de la selección argentina de fútbol y cualquier persona de buenos sentimientos no puede sino horrorizarse ante una vida tronchada de esa manera, por culpa de la violencia desatada por sus propios gobernantes. Pero esa misma prensa no exhibe fotos similares de los niños palestinos cuando aún estaban vivos; sólo los muestran una vez que están muertos. No se trata de jóvenes vidas segadas criminalmente sino de una interminable sucesión de imágenes horrorosas de niños despanzurrados, reventados, acribillados. En un cierto sentido se los presenta como si jamás hubiesen estado vivos, como sí lo hicieron en el caso  del niño israelí. El metamensaje sería algo así como que los palestinos siempre estuvieron muertos; esto, lo de Gaza hoy, no es sino la confirmación de algo que ya sabíamos, que estaban muertos y por lo tanto no se puede hablar de asesinato. En cambio el otro, el israelí, estaba vivo y unos desalmados lo mataron.
El infierno gazatí ha producido un sinfín de monstruosas aberraciones. Entre ellas hay una que no ha tenido la atención que se merece y que ha sido destacada por un agudo analista norteamericano, el profesor Immanuel Wallerstein. Según él, resulta que el “Califato del Estado Islámico”, a veces también llamado ISIS o ISIL, parecería ser “la fuerza militar más entrenada y comprometida de la región” a excepción, claro está, del ejército israelí. La pregunta que surge de inmediato es la siguiente: ¿cómo es esto?, ¿quién reclutó, financió, armó y entrenó a una fuerza militar tan poderosa? La respuesta es clara: Estados Unidos, sus “lamebotas” europeos y sus compinches en las reaccionarias e hipercorruptas monarquías del Golfo Pérsico. ¿Por qué lo hicieron? Porque querían producir un “cambio de régimen” (léase: golpe de estado) para acabar con el gobierno de Bashar al-Asad en Siria y para eso armaron un ejército de mercenarios, una verdadera “armada Brancaleone” en la cual agruparon a matones, ladrones, violadores, prófugos de la justicia y mercenarios de todo tipo y pelaje que los aparatos ideológicos del imperio rápidamente ennoblecieron -como lo hicieran con los “rebeldes” en Libia, y antes en Nicaragua- llamándolos “combatientes por la libertad”. Con esta manipulación informativa pretenden disimular lo que no es otra cosa que un sangriento asalto al poder y la destrucción de un país como si fuera una “guerra civil” entre un régimen despótico y unas buenas almas democráticas y libertarias, que lo combaten con las armas y la cobertura política y mediática que le proporcionan los gobiernos -¡malditos gobiernos, una y mil veces malditos!- de Occidente, entendido éste no como un dato geográfico sino como la expresión geopolítica de la dominación del capital en el plano mundial. Receta probada “exitosamente” en Libia y en Irak y que desde hace poco más de tres años desangra a Siria, que el imperio necesita subordinar para aislar a Irán y entorpecer los planes de Rusia en la región. Y como la historia tiende a repetirse días pasados el Califato decapitó públicamente al periodista estadounidense James Wright Foley, y amenaza con convertir esta bárbara práctica en una rutina periódica como respuesta al nuevo bombardeo de Washington en Irak. Ocurre con ese nefasto engendro de Occidente lo mismo que antes sucediera con Saddam Hussein, con Osama bin Laden, con Netanyahu y la dirigencia neonazi del estado de Israel: Estados Unidos y sus clientes arman a estos rufianes hasta los dientes –en el caso de Israel, con un impresionante arsenal nuclear- para que sirvan como peones de sus estratagemas geopolíticas para luego observar, impotentes, como, sus creaturas se independizan de sus creadores y se convierten en sus enemigos o, en el caso de Israel, en incontrolables y criminales aliados. Se confirma así la tesis de que el imperialismo es una máquina imparable de crear monstruos políticos que asolan pueblos enteros y que, tarde o temprano, se vuelven contra sus creadores.  
La súbita irrupción del Califato y sus crímenes transmitidos en tiempo real es otro desafío ante el cual no podemos permanecer en silencio y que debemos condenar sin atenuantes. Pero ¿cómo harán quienes han sido cómplices de las atrocidades de Israel para rasgarse sus vestiduras ante los crímenes del Califato? ¿Con qué autoridad moral podrían hacerlo? Quienes firmamos el manifiesto “En Defensa de Palestina” podemos juzgarlos y condenarlos, pero quienes callaron ante los crímenes de guerra perpetrados en Gaza deberán permanecer en silencio, ahora y siempre. Su autocastración moral es una desgracia, no sólo para ellos, sino para la humanidad. Y es irreparable. Recuerdo una frase que me impresionó de la Divina Comedia. Es la que el Dante colocó a la entrada del Séptimo Círculo del Infierno. Decía textualmente: “este lugar, el más horrendo y ardiente del Infierno, está reservado para aquellos que en tiempos de crisis moral optaron por la neutralidad.” Dicho en términos actuales, ese horrendo y ardiente lugar está reservado para quienes ante los crímenes del estado de Israel optaron por el silencio. Para siempre.


[1] Hay que destacar algunas alentadoras excepciones: Bolivia y Venezuela rompieron relaciones con Israel mientras que Chile, Ecuador, Brasil y Perú han llamado a consultas a sus embajadores en Tel Aviv. La República Bolivariana de Venezuela, además, ha enviado una importante ayuda humanitaria para los habitantes de Gaza. Pero aún está sin revisar el Tratado de Libre Comercio entre el Mercosur e Israel.

lunes, 25 de agosto de 2014

Buenas noticias

Muy satisfactoria la reunión que tuve sobre Abdala. Aporté los elementos que tengo y mis ideas al respecto. Se va a hacer un análisis de la situación de los Estudios y se tomarán las medidas que en su caso correspondan. Empezando por acabar de definir dónde están y hacia dónde se dirigen.
Estoy optimista y agradezco mucho mucho (pero mucho) todas las muestras de apoyo y solidaridad con los estudios Abdala y con la Cuba que los construyó y los defiende.
Silvio Rodríguez
25 de agosto de 2014, 10:57

Sobre denuncia de Silvio, Abdala, Martí, Cuba, ayer, hoy y mañana

Fidel Díaz
El Diablo Ilustrado
Circula por los casi infinitos campos de Internet un texto publicado por Silvio Rodríguez en su blog Segunda Cita en el que denuncia el corte de electricidad a los Estudios Abdala por problemas con el pago, que provienen de otros males como un traslado de institución, entre otros (porque seguramente habrá una cadena de causas).
Ojo: las trasformaciones económicas que hacemos en el país se están tomando por no pocas personas (en todos los niveles), como un proceso radical inverso, o sea, ir desde un país que ponía todo en función de un sueño -al costo que fuese, aunque nos desfondáramos-, hacia otro donde todo se reduce a un problema matemático, o sea “sacar cuentas y recuentas” y lo que no sume al bolsillo se rechaza. Si fuéramos hacia ese dos más dos son cuatro, estaríamos construyendo un capitalismo más para la lista de la infamia destructora mundial.
Parece escrito ahora mismo esto que nos dejó José Martí:
“¿Quién es el ignorante que mantiene que la poesía no es indispensable a los pueblos? Hay gentes de tan corta vista mental, que creen que toda la fruta se acaba en la cáscara. La poesía, que congrega o disgrega, que fortifica o angustia, que apuntala o derriba las almas, que da o quita a los hombre la fe y el aliento, es más necesaria a los pueblos que la industria misma, pues ésta les proporciona el modo de subsistir, mientras que aquélla les da el deseo y la fuerza de la vida. ¿Adónde irá un pueblo de hombres que hayan perdido el hábito de pensar con fe en la significación y alcance de sus actos? Los mejores, los que unge la naturaleza con el sacro deseo de lo futuro, perderán, en un aniquilamiento doloroso y sordo, todo estímulo para sobrellevar las fealdades humanas; y la masa, lo vulgar, la gente de apetitos, los comunes, procrearán sin santidad hijos vacíos, elevarán a facultades esenciales las que deben servirles de meros instrumentos y aturdirán con el bullicio de una prosperidad siempre incompleta la aflicción irremediable del alma, que sólo se complace en lo bello y grandioso.
“La libertad debe ser, fuera de otras razones, bendecida, porque su goce, inspira al hombre moderno -privado a su aparición de la calma, estímulo y poesía de la existencia- aquella paz suprema y bienestar religioso que produce el orden del mundo en los que viven en él con la arrogancia y serenidad de su albedrío. Ved sobre los montes, poetas que regáis con lágrimas pueriles los altares desiertos.
“Creíais la religión perdida, porque estaba mudando de forma sobre vuestras cabezas. Levantaos, porque vosotros sois los sacerdotes. La libertad es la religión definitiva. Y la poesía de la libertad el culto nuevo. Ella aquieta y hermosea lo presente, deduce e ilumina lo futuro, y explica el propósito inefable y seductora bondad del universo.”
Nuestro proceso de “perfeccionamiento económico” tiene que lograr la eficiencia económica, pero ella no puede ser el fin, sino un medio: lograr la eficiencia económica para… claro, para que la gente viva materialmente mejor, pero sobre todo para que su nivel de vida “poético” sea muy superior. O sea, para que tengamos un día ese pueblo culto, que empezó a tejer Martí, que Fidel (con la proeza de un pueblo) comenzó a implementar desde la campaña de alfabetización y que hoy se expande por toda la América Nuestra y Nueva. Tiene que ir, a la par (y como fruto de) una economía sustentable y eficiente, un desarrollo (imprescindiblemente espectacular) en la cultura del pueblo; por lo cual las cuentas tienen que ser en términos de números, y de memoria, y de sueños, y de poesía, y de raíces. Sino, en el ansiado caso de que lográramos un país de bonanza económica, lo conseguiríamos con la destrucción espiritual (que ya no es escasa) y cabría entonces decir como advirtiera Martí del  monstruo -al que le conoció muy bien las entrañas-: “maldita sea la prosperidad a tanta costa”. Y ese es el peligro que nos acecha si, buscamos la eficiencia,
el desarrollo, tomando acríticamente mecanismos foráneos; aunque creo que estamos dando pasos económicos creativamente, analizando y hurgando en nuestra realidad y posibilidades, debemos tener un bombillo rojo de alerta en todo momento con las fuentes de creación espiritual, que resulta de vida o muerte para la salvación de la nación cubana. Nuestros medios, y muchos funcionarios, en las instituciones, centros de trabajos, medios masivos, ponen constantemente el acento en la prosperidad económica cual si en eso consistiese la nueva utopía. Con ese dicurso lo que debe ser “el medio de”, se convierte en “el fin”. Y esto va tejiendo automáticamente una ideología pragmática, de acumulación de objetos, de “lucha tu yuca, taino” como dice el trovador Ray Fernández. Muy peligroso, y cabe retornar a José Martí que nos alerta:
“Los norteamericanos posponen a la utilidad el sentimiento. Nosotros posponemos al sentimiento la utilidad. / Y si hay esta diferencia de organización, de vida, de ser, si ellos vendían mientras nosotros llorábamos, si nosotros reemplazamos su cabeza fría y calculadora por nuestra cabeza imaginativa, y su corazón de algodón y de buques por un corazón tan especial, tan sensible, tan nuevo que puede llamarse corazón cubano, ¿cómo queréis que nosotros nos legislemos por las leyes con que ellos se legislan? / Imitemos. ¡No!—Copiemos. ¡No!—Es bueno, nos dicen. Es americano, decimos.—Creemos, porque tenemos necesidad de creer. Nuestra vida no se asemeja a la suya, ni debe en muchos puntos asemejarse. La sensibilidad entre nosotros es muy vehemente. La inteligencia es menos positiva, las costumbres son más puras ¿cómo con leyes iguales vamos a regir dos pueblos diferentes? / Las leyes americanas han dado al Norte alto grado de prosperidad, y lo han elevado también al más alto grado de corrupción. Lo han metalificado para hacerlo próspero. ¡Maldita sea la prosperidad a tanta costa!”.
Creo que debemos estudiar el proceso Revolucionario, especialmente el menos estudiado y màs necesario ahora, el que viene desde enero del 59 hacia acá, con profundidad, hurgando en los errores, desde (como diría Pablo, en aquella canción que hizo con Silvio) “la gloria que se ha vivido” y hurgar también en todo lo que se empezó a tejer creativamente que quedó malogrado en los disimiles y difíciles caminos. Tenemos un país con un potencial intelectual tremendo que pudiera lograr ese empeño que no quiero llamar más económico, sino económico-cultural.
Ojo: Con esto que está ocurriendo con Abdala (y vengan Martí nuevamente a dar nombre a esos Estudios de grabación con esa obra
dramática donde precisamente defiende a la patria por encima de sus amores íntimos, y qué hermoso –déjenme seguir con incidentales asociadas- que un grupo de jóvenes representara precisamente esa obra en la cúspide del Pico Turquino, hace unos días por el cumpleaños de Fidel), Ojo, pues lo de Abdala es un simple (o no tan simple) ejemplo.
Por error o de concepción o de aplicación, o de tergiversación o burocracias, se toman medidas tajantes en disímiles lugares que pueden estar tronchando procesos culturales en los que va la vida espiritual de la nación. Música auténtica hace falta en cantidades galácticas y que le llegue a la gente: la contaminación sonora y espiritual global está a niveles tales de descerebramiento y descorazoniamiento y desmemoria, que espanta.
Se sabe que no es fácil proteger, salvar, la cultura en una era inculta, donde se ha globalizado la seudocultura consumista,
depredadora de la cultura auténtica de los pueblos, y del espíritu humano; y menos fácil para un país al que le han llovido cercos económicos, ideológicos, imperiales; pero defendiéndonos de ellos hemos tejido nuestros propios cercos, que debemos romper; pero “ojo” no se trata de botar el sofá, no se trata de desideologizarnos, sino de reideologizarnos desde una cultura más honda, más libre. Se hace difícil salvar la cultura, pero hay que salvarla, porque es la única forma de salvar a la gente, necesitamos y mucho, la prosperidad económica del pueblo; no para que el pueblo tenga, sino para que el pueblo sea. Hemos sorteado esos temporales precisamente con ideas, como para dar la razón a José Julián cuando llevó al extremo su ideal
diciendo: sin pan se vive, sin amor no. Cierto que nos viene muy bien el pan, pero sin amor no. Me cabe decir ya como Violeta Parra:
y más no cántico, porque no quiérico:
tengo flojérica en los zapáticos,
en los cabéllicos, en el vestídico,
en los riñónicos y en el corpíñico.
Aquí la letra de la canción “El problema” del propio Silvio Rodríguez acompañando al problema real que tiene (que tenemos) ahora  y que denuncia en su blog Segunda cita

El problema
Autor: Silvio Rodríguez

El problema no es
si te buscas o no más problemas.
El problema no es
ser capaz de volver a empezar.
El problema no es
vivir demostrando
a uno que te exige
y anda mendigando.
El problema no es
repetir el ayer
como fórmula para salvarse.
El problema no es jugar a darse.
El problema no es de ocasión.
El problema, señor,
sigue siendo sembrar amor.

El problema no es
de quien vino y se fue o viceversa.
El problema no es
de los niños que ostentan papás.
El problema no es
de quien saca cuenta y recuenta
y a su bolsillo
suma lo que resta.
El problema no es de la moda mundial
ni de que haya tan mala memoria.
El problema no queda en la gloria
ni en que falten tesón y sudor.
El problema, señor,
sigue siendo sembrar amor.

El problema no es
despeñarse en abismos de ensueño
porque hoy no llegó
al futuro sangrado de ayer.
El problema no es
que el tiempo sentencie extravío
cuando hay juventudes
soñando desvíos.
El problema no es
darle un hacha al dolor
y hacer leña con todo y la palma.
El problema vital es el alma.
El problema es de resurrección.
El problema, señor,
será siempre sembrar amor.

(1991)