martes, 29 de septiembre de 2015

La Homilía y los médicos cubanos

Enrique Ubieta Gómez
Tiempo Argentino
La Calle del Medio
No sé cómo empezar estas líneas. No soy católico. Mi padre estudió en la escuela de La Salle, en La Habana de los años cuarenta del siglo pasado. Nos bautizó a sus cuatro hijos, dos de ellos nacidos en los '60; aquella experiencia de bachillerato, sin embargo, lejos de acercarlo a la Iglesia como institución, lo alejó. Decía que no necesitaba de intermediarios para hablar con Dios y que no confiaba en los curas. Cuando, muchos años después, visité Roma y, por supuesto, la Catedral de San Pedro, quedé convencido de que allí, entre tanto oro y mármol, bajo aquella bóveda descomunal que nos empequeñecía, no podía sentirse cómodo el Dios cristiano. Yo había estudiado filosofía marxista, y aunque no lograba ser, como algunos de mis amigos, absolutamente racional, predominaba en mí el afán racionalizador. En 1998 asistí al encuentro que el Papa Juan Pablo II sostuvo con la comunidad intelectual cubana en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, en parte por curiosidad, en parte porque aquella visita parecía ser un desafío para la Revolución. Sus credenciales políticas situaban a Wojtyla en el ámbito de la sospecha: se decía que había sido el artífice del derrumbe del socialismo este europeo, y en especial del polaco. Algunos agoreros vaticinaban un suceso similar en la isla comunista; pero Cuba no era Polonia, la historia de su socialismo tenía otras fuentes y estaba Fidel.
En 1999, después del paso del huracán Mitch, me propusieron acompañar como periodista a los médicos cubanos en Centroamérica –recorrí con ellos Nicaragua, Honduras y Guatemala–, y antes de partir, le pedí, mitad en broma, mitad en serio, a la eminente intelectual y católica Fina García Marruz, con la que compartí varios años de trabajo en la divulgación y el estudio de la obra martiana, que rezara por mí. Ella me respondió: "lo importante no es que creas en Dios, sino que Dios crea en ti". Aquella frase iluminó otro camino, otra manera de relacionarme con el legado cristiano. En Centroamérica conocí a muchos católicos a los que considero mis hermanos. Recuerdo que el sacerdote Miguel D’Escoto, ex canciller sandinista, me dijo en una entrevista:
"Muchos de los más grandes santos del mundo han sido ateos. Esto puede parecer una idea novedosa, pero nuestro Señor es el primero que nos lo advierte. Cristo decía: para salvarte seguí el ejemplo de los santos ateos, de los que no andan haciendo gran alarde pero cumplen la voluntad del Padre,  de los que saben extender una mano fraterna en momentos de gran dificultad. Eso es lo que vive Cuba, esa parábola tan importantísima y tan central en el Evangelio. Cuba, bajo la conducción de Fidel, está mucho más encaminada en esa dirección espiritual que otros países que se proclaman cristianos."
También tuve dudas y sospechas del Papa Francisco después de su elección. Pero reconozco que ha mantenido una sostenida coherencia entre sus palabras y sus actos, lo que merece respeto. Su visita a un país socialista (existe también la fe revolucionaria: "Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud, y en ti", le escribe José Martí a su hijo, es decir, a la nueva generación), de mayoría religiosa como Cuba, pero de minoría católica –si somos rigurosos en la definición–, pese al evidente sustrato católico de su cultura, tuvo esta vez un ingrediente afectivo adicional: el discurso y la conducta de Francisco, argentino, son mucho más cercanos en aspectos esenciales a las motivaciones y a los ideales fundacionales de una Revolución. Su conducta pública se asemeja a la de los líderes revolucionarios –sin que él lo sea–, cuando se acerca y se iguala al pueblo, a los más humildes y necesitados; y su activismo social no es confrontativo: ha jugado un papel importante, por ejemplo, en el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre la socialista Cuba y su archienemigo histórico, el imperialismo norteamericano. Ninguno de los dos países renunciaba para ello a lo que era.
Aunque no asistí a ninguna, seguí sus misas y declaraciones en vivo por televisión. La primera, en la Plaza más importante del país, estableció pautas: "No nos olvidemos de la Buena Nueva de hoy: la importancia de un pueblo, de una nación; la importancia de una persona siempre se basa en cómo sirve la fragilidad de sus hermanos. En eso encontramos uno de los frutos de una verdadera humanidad", dijo al finalizar su Homilía. Servir, no servirse, no excluir a los otros para beneficiar a los tuyos, servir a los más frágiles del hogar, de la sociedad. Pensé en los médicos y enfermeros cubanos, que no "evangelizan" a las comunidades que atienden, pero revolucionan con su actitud la conducta de la medicina que "sirve para servirse". Ellos son solidarios porque son revolucionarios, porque el fundamento de una sociedad revolucionaria ideal, es la solidaridad; curan sin distinción a ricos y a pobres, a amigos y enemigos, a comunistas y a neoliberales.
Francisco empleó palabras conocidas y defendidas por los cubanos. También podría suponerse que las recolocaba en un contexto no revolucionario, pero esa impresión puede obstruir la comprensión de que cualquier acto auténtico de servicio (de toma de partido por; "con los pobres de la Tierra quiero yo mi suerte echar", escribía Martí) a los humildes, a la justicia social, debe ser bienvenido. Claro que en Cuba hay oportunistas y corruptos, pero el ideal social los repudia. "Ser cristiano entraña servir la dignidad de sus hermanos –dijo Francisco–, luchar por la dignidad de sus hermanos y vivir para la dignidad de sus hermanos." José Martí había declarado: "yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre", frase que preside nuestra Constitución.
En su Homilía de La Habana Francisco expuso una idea fundamental: "el servicio siempre mira el rostro del hermano, toca su carne, siente su projimidad y hasta en algunos casos la «padece» y busca su promoción. Por eso nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a las personas". Martí, cristiano y revolucionario, había dicho también: "En la mejilla ha de sentir todo hombre verdadero el golpe que reciba cualquier mejilla de hombre", idea que después repetiría el Che Guevara. La segunda parte de la frase fue enarbolada por una prensa que esperaba ansiosa en sus palabras la descalificación del ideal socialista. Mala interpretación.
No se es revolucionario porque se sea marxista, sino porque se sirve a los pobres, a los humildes, a los frágiles; el marxismo en todo caso es un instrumento para ese servicio, y si en algún momento la teoría falla, si las ideas se revelan incompletas o el mundo se mueve de lugar, la prioridad sigue siendo salvar, amar, defender a los más necesitados, a los humildes, a los frágiles, a las personas concretas. Los que se avergonzaron en los noventa de haber sido revolucionarios, nunca lo fueron: se desplomó una manera de entender la doctrina, pero los pobres, los frágiles, aún esperaban, esperan por nosotros. La construcción de una sociedad que visibilice y proteja a estos, no es simplemente el resultado de una actitud personal de cada ciudadano; necesita de un Estado revolucionario que acoja esos principios o ideales (y aquí se revela, pese a todo, la importancia de los ideales). Casi al finalizar su reflexión, Francisco sacudió a muchos cuando le dijo a los cubanos:
"(…) un pueblo que tiene heridas, como todo pueblo, pero que sabe estar con los brazos abiertos, que marcha con esperanza, porque su vocación es de grandeza. Hoy los invito a que cuiden esa vocación, a que cuiden estos dones que Dios les ha regalado, pero especialmente quiero invitarlos a que cuiden y sirvan, de modo especial, la fragilidad de sus hermanos. No los descuiden por proyectos que puedan resultar seductores, pero que se desentienden del rostro del que está a su lado."
¿Cuáles son esos proyectos seductores que se desentienden del prójimo? La respuesta, quizás, habría que buscarla en su discurso ante al Congreso norteamericano. Pero ahora mismo, mientras escribo estas líneas, 50 mil trabajadores de la salud prestan servicios, curan y consuelan a los frágiles, en 66 países del mundo; no hablan de asuntos políticos o ideológicos, respetan las tradiciones y las leyes del lugar donde actúan, aunque sus actos demuestran que los problemas sociales tienen solución si existe voluntad política. No necesitan hablar de política, la ejercen cuando van a los lugares mas intrincados y salvan vidas sin preguntar por la chequera del paciente. Hace unos pocos meses estuve nuevamente con ellos en Liberia, Sierra Leona y Guinea, los tres países de África Occidental afectados por la epidemia del ébola. Dos cubanos murieron de paludismo. Uno enfermó de ébola, pero se salvó. Ahora escribo un libro que recoge esa experiencia maravillosa de servicio al prójimo, a riesgo de la vida propia. Es lo que nos enseñó la Revolución. Y Francisco nos lo recordó en La Habana.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Apuesta por la espiritualidad. Asambleas de la AHS en Matanzas, Pinar del Río y Artemisa.

Después de un largo período de ausencia y de apariciones intermitentes –estaba escribiendo un libro sobre mi recorrido por África con los médicos que combatían el ébola–, que me absorbió por completo, trataré de recuperar la estabilidad del blog, al que me he desacostumbrado. Poco a poco regreso a "la vida" y a mi trabajo "normal", aunque todavía quedan detalles por corregir en el libro y el arduo proceso de edición. Gracias a los que, pese a todo, no abandonaron el blog. E. U. G.
Hugo García, Adianez Fernández Izquierdo, Dorelys Canivell Canal, Yunet López
Juventud Rebelde
Si falla la espiritualidad y no hay una auténtica cultura, todo falla. La espiritualidad y sus bondades y múltiples posibilidades para el bienestar humano, frente al economicismo, acaparó gran parte del debate en la asamblea provincial de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Matanzas.
Varias intervenciones redondearon este asunto. Construir el gusto estético en la población, con énfasis entre los jóvenes, se convierte en el bastión de la espiritualidad, que es el bastión del socialismo, el más importante en Cuba, argumentó en su análisis el destacado intelectual Enrique Ubieta.
Si los jóvenes crean nada más que para vender y recibir ingresos, de facto dejan de ser la vanguardia artística, añadió Ubieta.
Rubiel García, presidente de la AHS, insistió en la revisión exhaustiva de los acuerdos del pasado Congreso, y exhortó a aprovechar más todos los espacios para que el arte joven se abra camino, protegiendo los proyectos más valiosos. Reflexionó también sobre la responsabilidad social de la organización, que vela por la política cultural del país.
La viceministra de Cultura, Kenelma Carvajal, llamó a las instituciones a abrir sus puertas y ampliar las posibilidades para que los jóvenes crezcan profesionalmente.
Pedro Franco, director del grupo teatral El Portazo, mostró preocupación porque, dijo, la organización no tiene actualmente cabida en la nueva estrategia urbana de la ciudad, principalmente en la iniciativa que se lleva a cabo en la calle Narváez, a orillas del río San Juan.
A llevar la cultura a todas partes exhortó Pedro Muñoz, director del grupo de rap La academia. «Es tiempo de eso, aprovechando las condiciones de cada poblado o comunidad, sin pensar en el gran espectáculo».
En la reunión matancera fue elegido el nuevo ejecutivo de la AHS en el territorio, integrado por la artista de la plástica Lilliam Cedeño como presidenta, y el músico Irián Morales y el actor Pedro Franco como vicepresidentes.

Fomentar espacios para todos los gustos
Los jóvenes artemiseños, como parte del proceso asambleario de la AHS, discutieron sobre el consumo cultural, la calidad de las propuestas artísticas de los jóvenes, las deficiencias objetivas y subjetivas que atentan contra la realización total de los asociados artemiseños y la necesidad de fomentar espacios culturales que abarquen todos los gustos.

viernes, 10 de julio de 2015

Instantáneas de un gesto solidario (VIDEO)


Así fue que se montó y se inauguró la exposición de fotos sobre la batalla del Ébola (FOTOS)

Durante el montaje de la exposición. Abajo: Rafael Cruz y Ramiro Zardoya. Arriba: mi hijo Víctor. Detrás de la cámara, junto a mí, el ojo atento de mi esposa Daynet.
Cortan la cinta de inauguración dos médicos internacionalistas flanqueados por mí a un lado y por el Ministro de Salud Pública doctor Morales, al otro. Foto: Ismael Francisco
 
Foto de Cubasí
 
Foto de Cubasí
Foto: Ismael Francisco
Foto: Ismael Francisco
Foto: Ismael Francisco
Foto: Ismael Francisco
Me entrevista el NTV / Foto: Ismael Francisco
Con Rafael Cruz

48 instantes de la lucha contra el Ébola

Susana Tesoro
Cubadebate
Cuba y el mundo sintieron la conmoción de la propagación del Ébola, enseguida los médicos cubanos se alistaron, se prepararon y se fueron a salvar vidas, a detener el virus. Hubo bajas, como en casi todas las batallas. Pero al cabo de siete meses la gran mayoría regresó victoriosa.
El testimonio gráfico de lo que allí se vivió lo captó el periodista y ensayista Enrique Ubieta Gómez, quien también arriesgó su salud en este empeño. Sus 48 fotos ahora están en el Memorial José Martí, en una exposición que acaba de inaugurarse esta tarde.
La inesperada lluvia ayudó para restarle formalidad al acto tan humano y espontáneo como el de revivir momentos imborrables en la vida de estos cubanos.
De pronto, una nube blanca coloreó el breve espacio de ese lugar, las batas blancas, impecables, hacían que nos volviéramos hacia ellos escudriñándolos, admirándolos, homenajeándolos, en silencio. Varias palabras los describían: disciplina, rigor, profesionalidad y sobre todo: modestia.
Varios de ellos se acercaban a las imágenes expuestas, comentaban, reían, recordaban, ¡cuánta información guarda una fotografía!, tanta, que no se puede cuantificar. Mientras recorremos el salón, las fotos van contando una historia no sólo de los médicos, sino de esos pueblos tan abandonados por la mano de Dios.
Comenzaron las palabras de apertura ante el Ministro de Salud, Roberto Morales, los Jefes de brigadas médicas en el exterior donde Cuba coopera hoy, embajadores del cuerpo diplomático de la región africana, y los protagonistas de la gran historia.
Se hizo un minuto de silencio en respeto a los colaboradores fallecidos en el escenario africano. En nombre de los médicos cooperantes el Dr. Jorge Delgado, expresó: “mis compañeros de armas, los caídos y los presentes, fuimos al llamado de la patria a cambio de nada, con total conciencia de la misión a cumplir, expresando los sentimientos de solidaridad, humanismo e internacionalismo que Fidel y Raúl han inculcado en nuestro pueblo y en los más de 450 mil trabajadores de la Salud Pública de Cuba, demostrado en todos los continentes durante más de 50 años. Nos enfrentamos —bien entrenados— a un enemigo desconocido y mortal y salimos victoriosos”
La expo fotográfica que nos entrega Ubieta, con pasión y profesionalismo —dijo el Dr. Delgado— son instantes de 7 meses de lucha en Liberia, Guinea, Conakry y Sierra Leona, donde estamos representados todos, pues somos un ejército en tres frentes de batalla, los hombres que cumplimos esta misión estamos listos para cumplir las misiones que nos sean encomendadas.
Para Ubieta esta fue sin dudas una experiencia irrepetible, agradeció a los presentes por asistir al humilde homenaje que este testimonio hace a los médicos, enfermeros, y al pequeño grupo de periodistas privilegiados, “lo digo así porque muchos colegas pidieron asistir —afirmó— yo iba como redactor de prensa y con la posibilidad de escribir un libro, pero iba con una cámara en mano.
“No soy un fotógrafo profesional estaba en un lugar donde el registro de los acontecimientos se hacía impostergable e hice las fotos que me tocaban hacer como periodista.
"Para mí es un honor poder mostrar estos testimonios que no buscaban el dolor, la tristeza, creo que nuestros médicos fueron a salvar vidas y a devolverle la dignidad a esas personas, y a eso fuimos los periodistas. Hay dos grande líneas temáticas que se interconectan: la actividad de los médicos y la vida cotidiana en estos tres países.”
“Reitero mi homenaje a los fallecidos, imagino el dolor de su familia y sus compañeros, me siento orgulloso de ustedes, que volvieron a levantar las banderas de la Salud cubana una vez más”, concluyó el autor de las fotos expuestas.

"Hay muchos locos en La Habana"

Vladia Rubio
Cubasí
Así afirmó el periodista y ensayista Enrique Ubieta Gómez al dejar inaugurada su exposición fotográfica "El desafío del ébola. Cuba Solidaria", y dirigiéndose a los más de 200 médicos de toda la Isla que combatieron en tierras de África contra ese flagelo.
En la inauguración de la exposición Ubieta contó que un médico residente en provincia le hizo la historia que muchos de sus amigos al enterarse que iría al África a combatir el ébola lo llamaron loco. Pero, resulta que al llegar a La Habana para partir hacia la misión se dio cuenta de que él no era el único loco. En La Habana había muchos otros locos. "Y eso es precisamente lo hermoso de este país, los locos-cuerdos que ustedes hoy representan", expresó Ubieta en sus palabras de presentación.
Probablemente haya sido la primera apertura de una exposición en el Memorial José Martí, tan colmada de batas blancas y sonrisas satisfechas. Junto a la presencia del ministro de Salud Pública, de embajadores y miembros africanos del cuerpo diplomático, así como de familiares de los fallecidos en ese combate por la vida, los médicos y enfermeros asistentes volvieron a evocar aquellos siete meses de heroísmo al contemplar las 48 instantáneas.

Ubieta después de las palabras

La palabra escrita identifica a Ubieta, quien hasta ahora únicamente se había valido de ella para compartir y defender ideas. Por eso, Cubasí no pudo menos que dar inicio al diálogo con el expositor preguntándole ¿por qué ahora la fotografía?
– Es una manera de mirar antropológicamente a la gente, de acercarme a ella, de entenderla; de buscar en lo que veo elementos para lo que después escribo. Incluso, en mis libros escritos a partir de viajes por Centroamérica, las fotos me sirvieron luego para recrear los ambientes, para recordar o descubrir cosas que entonces no había visto.
Durante sus palabras de presentación y agradecimiento, el escritor ya había apuntado: "estaba en un lugar donde el registro de los acontecimientos era impostergable, tenía la cámara e hice las fotos que tocaba hacer como periodista".

El tema ha sido ampliamente divulgado también desde el punto de vista gráfico por la prensa cubana y también extranjera, ¿qué premisas te planteaste al hacer tus fotos para no resultar reiterativo?
– Realmente muy pocas personas llegaron hasta donde nosotros, de la prensa nacional fuimos privilegiados en ese sentido. Ahora, en ese mundo que yo visitaba por primera vez, en ese contexto social, me negué a ser una especie de testimoniaste de la tristeza o del dolor. Yo quería descubrir a la gente, cómo vivía, la humanidad de las personas. Y eso fue lo que traté de hacer con la fotografía, que, además, es muy difícil, porque cuando llegas a un lugar del que hay tantos estereotipos hechos por la prensa, por internet, por la tv, uno tiende a tomar la foto que responde a ese estereotipo.

Entonces, ¿qué te prohibiste retratar?
– Eso precisamente: los estereotipos. Traté por todos los medios de romperlos, de mirar como si estuviéramos viendo por primera vez algo de lo que no teníamos referencias.

Sin ser un profesional del lente, ¿qué puedes decir del tema de la técnica fotográfica en tus imágenes?
– No soy un profesional de la fotografía, tengo deficiencias técnicas, tengo una cámara muy buena que me ayudó y una intencionalidad más allá de la cámara, que se fundamenta en la profesión no de fotógrafo sino de investigador. Tengo también un sentido estético, pero no grandes aspiraciones como artista plástico de la fotografía. Como testimonio, creo que puedo aportar al menos un pequeño grano de arena en esta lucha.

¿Cómo resumes la tesis fundamental que defienden estas fotografías?
– La oposición vida-muerte, dignidad-humillación histórica. Eso, expresado en el trabajo de los propios médicos cubanos y en la gente que veía en la calle.

El entrevistado refirió ante el público presente que entre los motivos de su viaje al centro de la tragedia, se incluyó junto a la cobertura periodística, la preparación de un libro. Como está exposición, igual servirá de homenaje a tanto loco imprescindible para la humanidad.

lunes, 6 de julio de 2015

Raúl Castro felicita a Alexis Tsipras y al pueblo griego

La Habana, 5 de julio de 2015
Estimado Primer Ministro:
Le extiendo sinceras felicitaciones con motivo de la victoria del NO en el Referendo celebrado en Grecia el 5 de julio de 2015.
Ese resultado demuestra el apoyo mayoritario del pueblo griego a la valiente política del gobierno que Usted preside.
Le reitero el testimonio de mi más alta consideración y estima.
Raúl Castro Ruz
Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba

Compañero Alexis Tsipras
Primer Ministro
República Helénica

martes, 30 de junio de 2015

Obama: ¡sí, se puede!

Atilio A. Boron
Pasaron poco más de seis meses desde el histórico anuncio realizado conjuntamente por los presidentes Barack Obama y Raúl Castro el 17 de Diciembre pasado. Dado que no es Cuba quien ha acosa a Estados Unidos sino Washington quien bloquea a la isla caribeña parece oportuno indagar sobre lo ocurrido con esa política, que viene siendo repudiada por la comunidad internacional con cada vez mayor fuerza. Al hacerlo, no deja de sorprender que en lo tocante al bloqueo la situación permanece sin mayores cambios. Han habido varias rondas de conversaciones tendientes a normalizar las relaciones cubano-americanas pero, hasta ahora, los gestos y las decisiones concretas que tiene que tomar la Casa Blanca han sido escasas y de poca monta. Peor aún, el día previo al del anuncio el Departamento del Tesoro sancionó al Commerzbank de Alemania con una multa cercana a los mil millones de dólares por realizar operaciones financieras con Cuba. La decisión de eliminar a ese país de la lista de países patrocinadores del terrorismo -lugar en el que había absurdamente sido incluida desde los años de Ronald Reagan, en 1982- puede facilitar el relanzamiento de las relaciones económicas pero, hasta ahora, es muy poco lo que se ha hecho.
Del lado norteamericano se dice que el Congreso no acompaña a las políticas de la Casa Blanca y que obstaculiza el avance del proceso de normalización. Sin embargo, un equipo de abogados estadounidenses ha demostrado que existe un amplio campo de atribuciones en manos del ejecutivo y que si Obama quisiera podría impulsar algunas decisiones que reducirían significativamente los perniciosos efectos del bloqueo. A título meramente ilustrativo argumentan que podría autorizar el establecimiento de conexiones aéreas regulares servidas por transportadores de Estados Unidos y Cuba; o que los visitantes norteamericanos a la isla pudieran traer de regreso, para uso personal o como regalos, toda clase de bienes producidos sin limitaciones discriminatorias (en relación a lo permitido para otros países) según el tipo de artículos (ron, tabaco, etcétera) o el valor de los mismos; posibilitar el establecimiento de relaciones de corresponsalía entre instituciones bancarias de ambos países; eliminar o atenuar, para ciertos productos estadounidenses, la necesidad de que Cuba pague sus compras “en efectivo y por anticipado”; autorizar el uso de dólares norteamericanos en las transacciones comerciales que realicen las empresas cubanas y facilitar las operaciones de “clearing” a través del sistema bancario estadounidense; suprimir la política de “veto a Cuba” en las instituciones financieras internacionales a la hora de aprobar créditos o donaciones a la isla; abolir la prohibición que impide a barcos que hayan transportado cargas desde o hacia Cuba a amarrar en puertos de los Estados Unidos antes de 180 días después de abandonar un puerto cubano, así como autorizar a navíos que transporten bienes o pasajeros hacia o desde Cuba ingresar a puertos de los Estados Unidos; otorgar una licencia general que permita el flujo sin límites y frecuencias de remesas destinadas a individuos u organizaciones no gubernamentales radicadas en Cuba, incluyendo pequeñas granjas; facilitar la exportación de equipos informáticos y software de origen estadounidense a Cuba, así como materiales dedicados al desarrollo de la infraestructura de telecomunicaciones; autorizar a ciudadanos de Estados Unidos a recibir tratamientos médicos en Cuba, la exportación de medicinas, insumos y equipos para la atención de pacientes cubanos o para facilitar la  producción biotecnológica de la isla y permitir el ingreso a Estados Unidos de medicamentos cubanos para su venta en ese país. Este listado, que podría extenderse con muchas otras medidas, es suficientemente ilustrativo de que es posible aminorar el criminal impacto del bloqueo si hubiera la voluntad política de sentar sobre nuevas bases las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. La gran pregunta es: ¿por qué no lo hace?
Podría conjeturarse que la pasividad de Obama es una estrategia para debilitar a Cuba y negociar desde una posición de fuerza la normalización de las relaciones diplomáticas; o para apaciguar a sus críticos de derecha, tanto dentro de su propio partido como entre los republicanos; o que la maquinaria burocrática del estado impone ritmos y erige limitaciones a lo que el ocupante de la Casa Blanca quiera hacer, como lo demuestra su incapacidad para cerrar la cárcel de Guantánamo a pesar de sus promesas de campaña; o una combinación de todo lo anterior. Pero lo cierto es que, cualesquiera que fueren las razones por las que Obama no hace uso de sus atribuciones, el bloqueo sigue su curso ocasionando graves daños a la economía cubana y provocando crueles sufrimientos a su población. Tal vez en el fondo de esta política se encuentre la ilusión de que la permanencia del bloqueo y la irritación que este produce precipitarán un estallido de protesta popular que ponga fin a la revolución cubana. Hace más de medio siglo que Washington adhirió a esa estúpida creencia, refutada por la historia, pero sabemos que una de las cosas que distingue al imperio es su enfermiza obcecación por apoderarse de Cuba, una ambición hecha pública en los albores de la república norteamericana por John Adams, el segundo presidente de ese país, cuando en Junio de 1783 declaró la necesidad de anexar la isla caribeña a los Estados Unidos. Dado que Obama aclaró que la normalización de relaciones bilaterales no significa que su país abandone la idea de producir un “cambio de régimen” en Cuba para, según él, facilitar el advenimiento de la democracia y la libertad en la isla –preguntemos: ¿como en Libia, Irak, Siria, Honduras?-, no sería de extrañar que su actitud fuera expresión de aquella prepotente necesidad sentida por Adams hace ya más de dos siglos y que el actual ocupante de la Casa Blanca no se atreve a desechar pese a su inmoralidad y a su insalvable anacronismo. A seis meses del anuncio del 17 de Diciembre pasado Obama podría haber hecho algo más. Aunque nomás sea por respeto a sus propias palabras.

  

jueves, 18 de junio de 2015

Ecuador y la contraofensiva oligárquico-imperialista

Ángel Guerra Cabrera
Está en marcha en Ecuador desde el 8 de julio otro intento del imperialismo y la oligarquía por derrocar al presidente Rafael Correa.  Aprovechando la desfavorable coyuntura creada por los bajos precios del petróleo, la próxima visita del papa Francisco y el sistemático ataque de los medios corporativos locales e internacionales contra Quito, inician una guerra de desgaste con vista a las elecciones de 2017 ante el hecho palmario de la alta popularidad de Correa. Para ello han organizado protestas de calle entintadas por la violencia y llamados al derrocamiento del gobierno legítimo.
El pretexto ahora es la iniciativa de Ley de Redistribución de la Riqueza enviada por el presidente a la Asamblea Nacional, que establece un impuesto progresivo a partir de 2.5 por ciento a las herencias entre 35 mil cuatrocientos y 70 mil 800 dólares y afectaría a un 2 por ciento de la población.
Ante la escalada desestabilizadora, Correa decidió retirar temporalmente la iniciativa de ley y llamó a abrir un debate nacional en todos los sectores sobre el nuevo ordenamiento legal y a crear un clima pacífico para el recibimiento del papa. Argumentó que si en el debate se demostrara, como afirma la derecha, que los pobres van a ser afectados por la medida, él la retiraría definitivamente. Mientras tanto, el partido de gobierno Alianza País ha continuado la explicación de la ley a la población y Correa emplazó a la oposición a recoger las firmas necesarias para convocar un referendo revocatorio del mandato presidencial, donde, aseguró, sería derrotada otra vez. Conviene recordar que el referendo revocatorio es hijo de la nueva Constitución alentada por Correa.
El plan desestabilizador, amplificado por la maquinaria mediática hegemónica dentro y fuera de Ecuador, sigue el guión del ciclo de intentos golpistas contra los gobiernos posneoliberales de la región. Estos, por su secuencia, cuantiosos recursos financieros empleados, relativa coordinación del imperialismo y las derechas en su ejecución y descomunal apoyo mediático de los diarios de la Sociedad Interamericana de Prensa y sus homólogos madrileños, al igual que las televisoras CNN en español y NT24, forman parte de una contraofensiva oligárquica-imperialista para destruir los logros de esos gobiernos.
Su inicio lo marca precisamente la sangrienta violación yanqui-uribista de la soberanía territorial ecuatoriana(marzo de 2008), el restablecimiento por Washington de la IV Flota anunciado un mes más tarde, el frustrado golpe separatista contra Evo Morales en septiembre de ese mismo año, el golpe blando que derrocó a Mel Zelaya(2009) y un año después el plan golpista oligárquico e intento de magnicidio contra el propio Correa. Seguidos del golpe parlamentario contra el presidente Fernando Lugo en Paraguay(2012) y el secuestro del avión de Evo en territorio europeo otaniano al año siguiente.
Los hechos de los últimos días en las calles de Ecuador recuerdan las tácticas que han seguido el imperialismo y la apátrida oposición venezolana para derrocar al presidente Nicolás Maduro desde febrero de 2014. Estas tácticas se nutren del arsenal de las llamadas revoluciones de colores, adaptadas a la realidad de gobiernos mucho más sólidos y con mucho mayor apoyo popular que los de la periferia de la antigua URSS y están financiadas por la National Endowment for Democracy y otras fundaciones pantallas de la CIA o sus similares europeas.
Ecuador, según datos de CEPAL, ha  disminuido sucesivamente desde 2008 la pobreza, la desigualdad y el desempleo y elevado el Índice de Desarrollo Humano, así como implementado un importante sistema de protección integral para las personas con capacidades especiales y en el 2012 había incrementado 26 por ciento la tasa de alumnos incorporados a la educación superior. Sus logros en educación y salud han sido reconocidos por la UNESCO y UNICEF. Durante esos años ha construido una excelente red de carreteras que por primera vez unifican al país y edificado 10 grandes presas que contribuyen a la generación de energía limpia.
Todo ello, su celosa defensa de la soberanía nacional y su  exitoso desempeño como presidente pro témpore de CELAC ha elevado extraordinariamente el prestigio de Correa. Allí está la explicación de la furiosa reacción oligárquica.
P.D. Hoy inicia en México casi clandestinamente un foro de estímulo a la contrarrevolución mercenaria en Cuba organizado por la Fundación Konrad Adenauer y la Organización Demócrata Cristiana de América (http://www.odca.org.mx/calendario-de-eventos2.php?id=61).
VEA TAMBIÉN:
Ecuador: el asedio de turno

jueves, 11 de junio de 2015

Cuba, Estados Unidos y la lista de países que patrocinan el terrorismo

Justo Cruz
Según un informe desclasificado del Departamento de Estado estadounidense, en el año 1976 la CIA había considerado al connotado terrorista Luis Posada Carriles como el autor “mas probable” del derribo del avión de Cubana de Aviación el 6 de octubre del 1976.
No es que esta noticia nos sorprenda, ya esto se sabía desde hace décadas, lo que sorprende es el hecho de que el mundo entero se mantenga impasible ante “confesiones” tan desgarradoras como estas.
Un avión cubano con 73 personas inocentes a bordo es derribado en pleno vuelo y el responsable directo de este acto terrorista sigue paseándose libremente por las calles de Miami sin que pase nada.
Un monstruo que aprendió a construir bombas durante los entrenamientos que recibió por parte de la CIA y el ejército estadounidense en las instalaciones de Fort Benning en Georgia para sembrar el terror no solo en Cuba sino en toda América Latina.
Luis Posada Carriles es uno de esos engendros creados por la CIA, como lo fue también en su tiempo Osama Bin Laden o como es el caso de Abu Bakr Al Bagdadi (alias Abu Du’a) cabecilla de la banda terrorista conocida como el Estado Islámico.
Sobre la cabeza de Abu Bakr Al Bagdadi pesa una orden de captura desde el año 2011 luego de que el Departamento de Estado lo incluyera en la lista de los terroristas más peligrosos del mundo (Reward for Justice). (1)
Lo interesante del caso es que este terrorista apareció en algunas fotos con el senador republicano John McCain en una reunión que éste efectuara con líderes “rebeldes” pertenecientes al “Ejercito Libre Sirio” durante una visita ilegal que hiciera a Siria en el 2013. (2)
¿Por qué nadie se ha preguntado hasta ahora qué hacía un senador estadounidense reunido con “rebeldes” sirios devenidos criminales terroristas?
Hillary Clinton la ex jefa de la diplomacia estadounidense y actual candidata a la presidencia de la Casa Blanca reconoció hace ya algún tiempo que el Estado Islámico había sido una creación de ellos (el gobierno de los Estados Unidos) “que se les había ido de las manos”.
Desde hace algunos días una noticia recorre el mundo: “Cuba ha sido eliminada por Estados Unidos de la lista de países que patrocinan el terrorismo”. Al mismo tiempo algunos medios, los pocos, anunciaban de forma más discreta que el Departamento de Estados de los Estados Unidos había desclasificado nuevos documentos donde se afirma que en el año 2012 el Pentágono consideraba a un “Estado Islámico” como una oportunidad estratégica para deshacerse del régimen de Siria.
Ahora ya sabemos de dónde surgió la idea de crear el “Ejército Libre Sirio” ese engendro de terroristas que está sembrando el terror en Iraq y Siria.
Este documento catalogado como super secreto es la prueba fehaciente de que las milicias terroristas conocidas como el Estados Islámico ( EI o ISIS por sus siglas en inglés) que operan en estos países son una creación de Estados Unidos para derrotar al régimen de Bashar al-Asad, táctica utilizada por  una y otra vez por los guerreros de la Casa Blanca para deshacerse de gobiernos indeseables, pero que hasta ahora no ha arrojado resultados positivos, todo lo contrario ha llevado el caos y el terror a naciones soberanas.
¿Cómo es posible que el mundo permanezca tan apacible cuando sabemos que Estados Unidos es el responsable directo del surgimiento de una de las bandas terroristas más abominables que ha conocido el mundo moderno?
¿Con qué moral el país más poderoso del mundo puede elaborar listas de países que patrocinen el terrorismo, siendo el mismo el patrocinador mayor?
Desde el 17 de diciembre del 2014 Obama se ha convertido en el Mesías que todo lo debe y todo lo puede, en el intrépido presidente dispuesto a “salvar” a los cubanos de toda desgracia, y si hasta ese momento alguien no estaba convencido de su desaforado poder, esta fecha debe haber disipado toda duda.
El hombre es el dueño de todos nosotros. Bastó con que anunciara sus “buenas intenciones de mejorar” las relaciones diplomáticas con Cuba para que el mundo entero se alborotara y en menos de cuatro meses hayan desfilado por Cuba, presidentes y ministros acompañados de compradores y vendedores de todo tipo.
El Rey Obama dijo “se puede” y ahí están sus súbditos, en fila india esperando a que les llegue el turno para aterrizar en La Habana a congraciarse con el pueblo cubano como si se tratara de amigos de toda una vida.
Al parecer la pequeña isla del Caribe no es tan “mala” como sus detractores la pintaban.
Ahora la administración de Obama decide borrar a Cuba de esa funesta lista y mientras leemos los titulares tenemos la sensación de que el pueblo de Cuba debería agradecerle este “acto de gracia”.
Desde hace décadas Cuba realiza misiones de ayuda humanitaria especialmente a países de África, Asia y América Latina. El año pasado estuvo a la cabeza en la lucha internacional contra la epidemia del ébola en África Occidental. Más de 250 colaboradores del sector de la salud trabajaron durante meses en Guinea, Liberia y Sierra Leona, los países más afectados por la epidemia.
Mientras Cuba exporta solidaridad humana, Estados Unidos exporta armas, inventa enemigos para hacer guerras y crea grupos terroristas para derrotar gobiernos “indeseables”. La tercera parte de las exportaciones de armas del planeta se facturan en cuentas de empresas estadounidenses. Ellos y sus satélites europeos viven del negocio del terror pero se otorgan el derecho de dictarle al mundo quienes son los terroristas.
El único país del mundo que ha arrojado una bomba atómica sobre otra nación, pero se roba el derecho de decidir quién puede utilizar o no el átomo con fines pacíficos.
¿Cómo es posible que la pequeña isla del Caribe haya sido catalogada por más de 30 años por Estados Unidos como país patrocinador del terrorismo sin haber invadido jamás a otra nación?
Cuba jamás debió haber estado en esa lista. Los grandes patrocinadores del terrorismo son las grandes exportadores de armas del mundo, con Estados Unidos como el patrocinador mayor.
Más de 60 mil colaboradores cubanos se encuentran cumpliendo misiones humanitarias en 91 países, el 75 % de ellos en el sector de la salud. El 80 % de esta ayuda humanitaria se concentra en América Latina y el Caribe. Desde el 1961 hasta diciembre del 2014 son más de 840,000 los colaboradores civiles cubanos que han cumplido misiones en 167 países.
Desde el triunfo de la Revolución en  1959 se han graduado en Cuba más de 60 mil becarios de más de 155 países, el 41 % de los mismos en la carrera de medicina. Al cierre del 2014 con el programa de alfabetización “Yo sí puedo” se han beneficiado más de 8,1 millones de iletrados de 29 países.
En el mismo intervalo de tiempo y según un informe del servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos, el país “más poderoso” del planeta tierra ha intervenido militarmente en 33 países causando la muerte a millones de personas indefensas, sembrando el terror.
Esto significa que los guerreros de la Casa Blanca cada año y medio invaden a otra nación, cometiendo crímenes de lesa humanidad, asesinando a personas inocentes, mujeres, ancianos, niños indefensos que nada le han hecho al pueblo norteamericano. En la mayoría de los casos se trata de países que no tienen la capacidad militar para defenderse.
Ese es el american way of live al que nos han acostumbrado a vivir estos hipócritas de la política.
En esta estadística no están incluida las operaciones encubiertas, ni los golpes de estados en los que han participado directa o indirectamente. Tampoco se han tenido en cuenta los presidentes o políticos asesinados por sus órganos de inteligencia, incluyendo a sus propios presidentes.
¿Cómo es posible que con este historial este país pueda otorgarse el derecho de acusar a otros países como patrocinadores del terrorismo?
¿Cómo es posible que sigamos permitiendo que países como Estados Unidos, Alemania, Francia, Inglaterra, los grandes productores de armas en el mundo, responsables del caos y el terror en Iraq, Afganistán, Libia, Siria, nos sigan imponiendo sus dictados?
¿Quiénes son los verdaderos terroristas?

1.    https://www.rewardsforjustice.net/english/abu_dua.html
2.    http://www.ciudadnueva.org.ar/areas-tematicas/internacionales/que-hacia-el-senador-mccain-con-el-lider-del-estado-islamico