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domingo, 5 de febrero de 2012

Estocada de futuro (sobre el libro Cuba: ¿revolución o reforma?)

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ESTOCADA DE FUTURO
Rolando González Patricio*
Tomado de La Jiribilla
Parece oportuno comenzar diciendo qué libro no es este que les estamos invitando a leer. No se trata de un libro clásico de ensayos, mucho menos de un ensayo monográfico, porque de hecho en este libro hay una mezcla muy creativa de géneros para presentar las ideas. Por tanto, si forzosamente hay que elegir un género —quizá hay que dejarle esa tarea a Niurka, con la sabia decisión de su Casa Editora Abril de publicarlo, y me parece, además, una decisión que habrá que agradecer por mucho tiempo—, habría que clasificarlo como un libro de pelea; un libro en permanente duelo.
Creo que el título, que es bueno, que es provocador, porque anunciar Cuba: ¿revolución o reforma? es todo un atrevimiento, es todo un atentado al dogma, es una suerte de alarde de herejía revolucionaria, pudo ser otro, quizá ninguno mejor elaborado, pero pudo ser: “El libro de las definiciones”, “Cuba: futuro o pasado” y muchas otras declinaciones en esta familia. Si bien el título es bueno, creo que el libro lo desborda en más de un sentido, y es una de sus múltiples valías.
Aunque lo destaca muy bien Ubieta en sus primeras páginas, quiero subrayar que no estamos ante un volumen que pretenda —o se limite a— ser un libro de historia. Es un libro que tiene que ver con el futuro, pero que se sirve de manera creativa e inteligente de la historia. Es un libro que se salva de lo que he denominado alguna que otra vez —permítanme esta expresión quizá poco académica— “el síndrome del retrovisor”. No es un volumen que esté mirando permanentemente hacia atrás, incluso hay un momento —me disculpan porque acabo de comenzar mi relación personal, carnal, con el libro impreso, ahora que Ubieta me lo acaba de entregar, hasta hoy tenía un amor con el PDF (risas) que fue lo que recibimos hace pocos días—, decía que hay un momento del libro donde definiendo la estrategia de los adversarios del proyecto liberador cubano, de la Revolución Cubana, Ubieta afirma: “la estrategia contrarrevolucionaria es hacer que se olvide el pasado, la revolucionaria, que no se olvide”, y esa idea, que es clara y transparente, y está muy bien colocada en ese contexto, me dejó cierto grado de preocupación. Una preocupación que el libro se encarga de desmovilizar, porque para nada es una obra que mira al pasado, sino que está totalmente atento al futuro de Cuba, al futuro de la nación, al futuro de la humanidad. Sin padecer la desmemoria es un libro que —y creo que es una de las virtudes que tiene—, quizá marcado por la Fábula de los Tres Hermanos está constantemente atento a lo táctico, a lo inmediato y a lo estratégico, a lo más distante y, por supuesto, a sus puntos intermedios. Las tres dimensiones, en el espacio y en el tiempo, forman parte del ejercicio revolucionario, forman parte del ejercicio de combatir frente a los problemas que tiene la humanidad y esa especie que es "el cubano del siglo XXI”, que está dispuesto a tomar los mejores rumbos, y no extinguirse, como amenaza el capitalismo a la especie humana.
Creo que el libro, cuando parecía estarse acercando solo a una batalla con los adversarios contemporáneos de la Revolución, y contra los adversarios pretéritos del proyecto liberador cubano, ofrece un conjunto de luces. La primera, y voy a mencionar solo dos de las muchas que tiene, es que —lo puedo decir con toda tranquilidad, y mis colegas de la mesa podrán desmentirme luego— por primera vez uno encuentra en un volumen reunido toda una muestra, toda una cartografía de los adversarios ideológicos de la Revolución, pasados y contemporáneos. Por eso digo también que el libro es una forma de romper dogmas, es una forma de sembrar una noción contemporánea de debatir, de combatir en el terreno de las ideas.