miércoles, 12 de enero de 2011

La guerra de los mundos.

Enrique Ubieta Gómez
Cuando el terremoto sacudió la mitad de la pequeña isla caribeña, y canceló en sucesivas réplicas la vida de doscientas treinta mil personas, cuando el Palacio Presidencial y la Catedral –pequeñas joyas arquitectónicas en una ciudad mal pavimentada y de precarias construcciones--, símbolos de un Poder que pugnaba por ser independiente y que no pasaba de ser simbólico, dejaron de existir, Haití fue noticia. La muerte es noticia si se convierte en espectáculo. Yo me encontraba en Berlín, una de las ciudades más ricas de Europa. Había visitado ese día las fabulosas colecciones de arte egipcio, árabe y griego, que Alemania ha sustraído de sus pueblos originarios. Los alemanes, sensibles, se horrorizaron ante las imágenes exhibidas sin pudor. Algunos especialistas en ética discutían si la exhibición de la muerte indigna no atentaba contra los derechos del muerto. Pocos se detuvieron en las causas de la tragedia, mal atribuidas a fuerzas naturales –y hasta a fuerzas sobrenaturales, pues algunos asumieron que lo ocurrido era castigo divino--, y fueron menos los que se preguntaron si no resultaba más sensato discutir y defender los derechos de los vivos. No de los que miraban horrorizados en las salas de sus confortables hogares, sino de los que sobrevivían a la catástrofe en espera de la siguiente. De los que murieron, pero estaban vivos antes. En realidad, una muerte indigna es el lógico colofón de una vida indigna. Pero la discusión, de ribetes filosóficos, tenía más que ver con los derechos del escandalizado ojo europeo, que con los pobres seres cuyos restos aparecían ahora en las pantallas del televisor. De cualquier manera, la repentina aparición de esos seres fantasmales en las vidas honradamente burguesas de los primer-mundistas, provocaba un cisma. La honradez burguesa pasa por el desconocimiento premeditado, y no sabe qué hacer con la revelación del horror. Al entrar a la Iglesia, casi sin mirar, deja caer rápidamente unas monedas al mendigo arrodillado en la puerta.
Los estados europeos –garantes de la estabilidad emocional de sus ciudadanos--, se negaron a apoyar el programa de ayuda médica cubana durante más de una década, después de que Fidel lanzara en 1998 el reto de establecer una alianza entre los especialistas de un país pobre pero altruista, y los recursos de estados ricos y egoístas. De repente, el terremoto era espectáculo, y por tanto noticia, imagen en el ávido mercado de las emociones. Y los Estados europeos lanzaron una campaña mediática que sosegaba la desconcertada conciencia de sus ciudadanos: brigadas médicas, promesas de recursos inmediatos, extraños aviones que surcaban el cielo haitiano sin turistas. La televisión estatal española habló de estado fallido en un reportaje racista que reivindicaba la necesidad de que esa nación –que nos enseñó a todos a ser libres--, fuese ocupada permanentemente por tropas norteamericanas. Nadie mencionaba a Cuba. A los médicos y enfermeros que estaban antes del terremoto, mucho antes, a los que estuvieron cuando el huracán George en 1999, cuando los conatos de guerra civil, siempre, en las epidemias, en los tiroteos, en los deslaves, sin pedir a cambio nada. A los estudiantes y recién graduados médicos haitianos –y de otros países latinoamericanos--, que estudiaron gratuitamente en Cuba y que ahora trabajan en ese país como integrantes de las brigadas cubanas. Los consorcios de la prensa tenían que trasmitir al buen contribuyente su mensaje tranquilizador: estamos dándoles nuestra limosna, no cualquiera, sino una grande, somos muy generosos. Hasta que la noticia dejó de serlo. Entonces los aviones sin turistas empezaron a ser menos frecuentes, hasta que desaparecieron. Porque no se puede golpear la buena conciencia burguesa durante un tiempo que exceda el del hecho noticioso. Así que los haitianos quedaron nuevamente solos, y los norteamericanos –cuyo interés fundamental es impedir el éxodo masivo hacia sus costas--, han tenido que colaborar con los médicos cubanos. Los organismos internacionales solo confían en las brigadas de la isla vecina y solidaria. La muerte por cólera ha cobrado miles de vidas, pero no es espectacular. No es noticia, porque no vende.
Hace unos días una revista científica británica advertía –probablemente como chiste de mal gusto--, sobre una posible e inminente invasión de extraterrestes. Recuerdo que en los días posteriores al atentado terrorista de las Torres Gemelas, los aeropuertos estadounidenses adquirieron el aspecto de escenografías hollywoodenses. Los televisores internos advertían a los viajeros de que no dejasen sus equipajes descuidados, mientras soldados bien armados paseaban inquietos por los pasillos y los hombres y mujeres del Sur éramos requisados meticulosamente. Parecían estaciones interplanetarias, desde la que despegaban o aterrizaban futuristas expediciones a o desde otros mundos. Es que realmente los vuelos ordinarios de New York a Port au Prince producen, inevitablemente, esa sensación: se viaja en el tiempo, o en el espacio, desde y hacia otro mundo. Los haitianos son extraterrestes, mientras no aparecen con sus rostros humanos en televisión. Los terremotos son eventos inoportunos, porque nos ponen de frente a ellos, esos seres desconocidos que el Norte no quiere conocer. Por eso me sorprendió en el ya lejano1999 que Peguy, un joven haitiano que estudiaba lengua española para ingresar a la educación superior de Cuba, escribiera en su composición escolar de fin de año y de milenio: “nos toca unirnos en nombre de este siglo para luchar en grande con vistas a lograr la felicidad del mundo”. Peguy que nada tenía, hablaba de “la felicidad del mundo” y no exclusivamente de la de su pueblo, o de la suya.

jueves, 6 de enero de 2011

Justicia sin venganza ni olvido.

NICANOR LEÓN COTAYO
Con poca difusión de las principales agencias noticiosas capitalistas, en Cuba fueron conmutadas las sanciones de pena de muerte por 30 años de prisión a tres terroristas y sancionado a igual número de años a otro que merecía la pena capital por la ejecución de graves actos criminales en la isla.
Así lo determinó allí recientemente el Tribunal Supremo Popular, luego de considerar, entre otros hechos, el arrepentimiento de los encausados y la cooperación que prestaron en el transcurso del proceso.
Uno de ellos se nombra Humberto Eladio Real, quien el 15 de octubre de 1994 desembarcó en Cuba al frente de un comando procedente de la Florida con la intención de ejecutar diversas acciones subversivas.
El arribo entonces de Real y sus hombres tuvo lugar en el municipio costero de Caibarién, provincia de Villa Clara, situada en el centro del país.
Luego del desembarco en aquella zona asesinó a Arcelio Rodríguez García, a quien también robó su automóvil antes de penetrar al territorio nacional junto a sus cómplices, cuando las autoridades les ocuparon siete fusiles y cuatro pistolas.
Humberto Eladio Real era la única persona que aún tenía impuesta la pena de muerte en Cuba, debido a que un anuncio de 2008 cambió la correspondiente a varias personas.
A principios del presente mes de enero, la justicia cubana también perdonó la vida a dos salvadoreños, Otto René Rodríguez Llerena y René Cruz León, condenados a muerte en aquel año por terrorismo continuado en la isla.
Ambos en 1997 llevaron a cabo atentados con bombas en centros turísticos de La Habana, en uno de los cuales murió el turista italiano Fabio Di Celmo, de 32 años de edad.
Doce meses más tarde, el connotado terrorista de origen cubano Luis Posada Carriles admitió al periódico The New York Times su papel como organizador de tales hechos.
LEA COMPLETO EL ARTÍCULO AQUÍ

Mensaje de Gerardo al blog La Joven Cuba.

Es un reconocimiento a los muchachos de Matanzas. Y me engancho en el vagón, al saber que Gerardo ha navegado por mi pequeña Isla desconocida. (Pinche encima de la carta para ampliar su tamaño)

miércoles, 5 de enero de 2011

Pedrito Calvo: el sandunguero mayor.

ELIZABETH LÓPEZ CORZO
La Calle del Medio No. 32
Ilustración: LAZ.
Pedrito Calvo no necesita presentación. En Cuba, cuando se dice su nombre enseguida nos vienen a la mente los temas de «Marilú»; «Sandunguera»; «Anda, ven y muévete»; «La titimanía» o «El negro está cocinando». Su voz rajada y ese timbre inconfundible, le dan sabor a cualquier cosa que cante. Todo el mundo lo recuerda como la voz de Van Van. Su actual orquesta La Nueva Justicia, dirigida por él, está entre las más populares del país y este año ha participado en casi todos los festejos populares de la isla. Aunque es un hombre muy alegre que desprende movimiento, soltura y desenfado, quienes hemos interactuado con él en algún momento sabemos que estamos hablando con un artista serio, que incluso recibió de manos del comandante Juan Almeida la Réplica del Machete de Máximo Gómez, un honor que anhela cualquier artista cubano. En cierta ocasión Fidel lo puso como ejemplo de un artista de pueblo, cuando trabajaba de forma voluntaria en las obras para los Juegos Panamericanos de La Habana en el 91.
Durante una conversación con LA CALLE DEL MEDIO, Pedrito Calvo rememoró los inicios de su carrera y nos comentó sobre sus actuales proyectos.

Pedrito Calvo se dio a conocer en un programa de televisión hasta que llegó a la orquesta de su papá, ¿cómo fue esa primera etapa en la música?
Desde que yo estaba en la escuela cantaba, esa era mi vocación, yo cantaba dondequiera. Estudié en una escuela bautista en Calabazar, allí interpretábamos canciones religiosas y hacíamos comedias. Yo traía eso desde niño porque mi padre era violinista de la misma orquesta que llevaba su nombre, Pedrito Calvo. Mi mamá cantaba, no era profesional pero lo hacía muy bien y la invitaban a cantar en todas las fiestas. Así que eso se me fue pegando.
Yo era zapatero entonces. En Guanabacoa pasaba un carrito que anunciaba los productos de aseo. Un día me embullé y canté en el carrito y me regalaron un estuche con jabones. Entonces la gente me sugirió que fuera al programa de La Corte Suprema. Allí tenía que ganar dos veces semanalmente y te hacían Estrella Naciente. Yo gané y me invitaron luego a otros programas.
Después vino el triunfo de la Revolución y me desvinculé de ese espacio de TV. Mi papá me llamó para trabajar en su orquesta y allí empecé, pero seguí con la zapatería, en esa época muchos artistas tenían otro oficio, salvo unas pocas agrupaciones que sí podían vivir solo de la música.
Luego estuve en la orquesta Riviera, del padre Revé, fue muy bueno estar allí. Luego pasé a la orquesta Jóvenes del Feeling y después me fui con la Ritmo Oriental, eso marcó una razón grata en mi carrera, allí aprendí mucho con todos.

Aunque es poco conocido, se sabe que usted participó en la lucha contra bandidos y en Playa Girón. ¿Qué recuerda de esa época, qué anécdotas tiene?

Imagínate, son recuerdos muy lindos. No teníamos experiencia en nada militar pero había un embullo tremendo en la juventud de esa época. Nosotros queríamos ser como los barbudos, poner nuestro granito de arena, éramos miles.
Recuerdo que en el 59 o 60 abrimos muchas trincheras en las costas cubanas. Hoy paso por esas playas y las veo, ya no son trincheras, pero recuerdo cómo di martillo allí.
Tuve la suerte también de que cuando Fidel proclamó el carácter socialista de la Revolución, mi fusil era uno de los que estaba ahí alantico. También estuvimos en el Escambray, en Playa Girón.
Un día se lo comenté a Fidel y me preguntó qué edad yo tenía. Éramos unos chamacos. Yo he tenido contacto personal con él. Cuando mi hermano Manuel Rojas, coronel de la fuerza aérea en Angola, fue apresado por la UNITA, mi madre, yo y toda la familia recibimos de Fidel una gran atención, hasta que mi hermano fue liberado

¿Cómo llegaste a los Van Van? ¿Qué significó estar tanto tiempo en la que se considera la mejor orquesta de Cuba?

Tuve la suerte de que a los Van Van les hacía falta un cantante. César Pedroso, Pupi, me llamó junto con otros y le dijeron a Formell que yo era el hombre. Él estaba renuente porque yo cantaba con la voz rajada, pero finalmente entré en el grupo en 1973 y allí estuve hasta diciembre del 2000. Fue una linda carrera con los Van Van. Tuve la dicha de ser un cantante que grababa temas y enseguida pegaban en la población. No había tanta competencia como hoy, pero sí había. Estaban Rumbavana, Irakere, Ritmo Oriental, Pacho Alonso, La Aragón, Maravillas de Florida y muchas más que eran muy buenas. De ese éxito y de lo que hago hoy estoy viviendo, me ha ido muy bien.

¿Por qué se fue de Van Van?
Mucha gente pregunta eso. Porque ya era el tiempo de no estar. Hay buenos matrimonios que se separan. Yo quería hacer cosas mías y no me ha ido mal. Cuando uno logra cosas debe probarse en otras. No me falta trabajo y el pueblo de Cuba y de otros lugares me reconoce. Eso es importante, yo voy por las calles y aprecio que la gente me quiere. Los Van Van siguen siendo mis amigos, mis hermanos.
Hay muchas versiones de por qué le puso La Justicia al grupo…
Porque yo quería hacer justicia con lo que yo hacía. La gente puede pensar que se debe a que yo no era bien congratulado donde estaba, pero en realidad es porque quería hacer mis cosas, aquí lo mismo canto un chachachá que participo con proyectos como Gente de Zona, Los cuatro…

¿Cuánto ha logrado de lo que se propuso con su orquesta?
Ser independiente, tener mis decisiones yo solo, es importante tomar decisiones como esta. Por ejemplo, el mismo Formell estuvo con Revé y se fue a hacer su banda. El Tosco estaba con Irakere e hizo su grupo, le fue bien. Isaac estaba con El Tosco y también hizo lo suyo; y así, hay otros ejemplos, yo no soy el único.

El público cubano sabe que Pedrito Calvo puede cantar cualquier cosa, pero ¿qué géneros prefiere?
En un principio a mí me encantaban los temas románticos, pero el trabajo te va halando y uno tiene que hacer diversas cosas. Hoy día los cantantes se casan con un solo género: bolerista, rapero, sonero. Yo creo que es bonito tratar de entrar a todos los campos y fusionar lo que se pueda. Eso es lo que yo he hecho. He cantado rap y rock a mi estilo, canto salsa, bolero…, he tenido la voluntad de incursionar en muchos géneros.

¿De dónde vino la imagen de Pedrito con bigote y el gran sombrero?
Desde niño siempre me gustó el sombrero. En Cuba había antes muchas tiendas de sombreros. Esa historia pasó, ya no los hacen. Un día en una casa donde hacían ropa para artistas al lado del «Amadeo Roldán», encontré uno que me gustó y lo hice costumbre. Los que uso actualmente los traigo de México. Y en cuanto al bigote alguien me dijo que me quedaba bien y lo dejé, algunas veces más corto, otras, más largo. Así construí mi personalidad.

Sin entrar en el detalle de la edad exacta, todo el mundo sabe que Pedrito luce mejor que los años que realmente tiene, ¿cuál es el secreto?
Hacer deporte, yo le he sacado mucho provecho a eso. Es un sacrificio de película pero he tenido que hacerlo para poder brindar por la noche un concierto de 2 o 3 horas. Llevo más de 40 años corriendo y se lo digo a todo el mundo: si haces deporte te sentirás mejor. Es lo fundamental para quien quiera mantenerse joven.
La gente dice que Pedrito es un Don Juan. Tiene un récord de hijos, ¿hasta dónde es cierto eso?
(Risas). He sido prolífero en mi vida. No todo el que apunta da en la diana, pero parece que mis genes son así, que se pegan enseguida y producen. En estos momentos tengo la número 19, es una niñita de 6 meses que es mi vida, y la madre está embarazada de nuevo con 3 meses, así que el año que viene tendré el 20.

¿Es un hombre enamorado Pedrito?
Claro que sí, de todo, y sobre todo de las mujeres, son lo más bello que hay. Por eso he tenido tantos hijos porque me he enamorado mucho. Pero ahora creo que ya estoy en una etapa de tranquilidad. Me he casado con muchas mujeres bellas. En mi matrimonio anterior duré 21 años, tengo jimaguas con ella y se lleva muy bien con mi esposa actual. De ahí la canción «… mi mujer y mi ex se llevan bien…». Todos somos como una familia.
Usted es uno de los cantantes más populares de Cuba, ¿cómo lleva la fama?
Soy un hombre normal, he tratado de ser sencillo y honesto, agradezco mucho ser como soy. La fama hay que llevarla tan natural como comer y dormir. Si tú piensas que para comer necesitas un salón con luces, entonces has fracasado. Hay que saludar a la gente en la calle, en mi país me aman lo mismo niños que jóvenes o viejos, con que te quieran es suficiente, la fama es solo eso; hoy la tienes, mañana no.

Muchos le llaman «el sandunguero mayor», ¿de dónde saca la sandunga Pedrito?
Lo de sandunguero es por la canción con los Van Van. Lo de mayor es por la edad, porque creo que en las orquestas populares de hoy el vocalista de más edad soy yo, pero soy joven, porque mi corazón me palpita constantemente.

La Calle del Medio No. 32

En la columna de la derecha está ya disponible en PDF la edición de papel de La Calle del Medio No. 32.

INDICE:
La Favorita: ¿de qué estamos hablando? / Pedro de la Hoz, p. 2;
¿Dónde ocurren las cosas? / Santiago Alba Rico, p. 3;
Las tres joyas de las familias beisboleras cubanas / H. Romo Sigler, p. 4 - 5;
Andy Vargas, el hombre de la voz azul / Antonio López, p. 6 - 7;
ALMANAQUE 2011 - dibujos de Zardoyas y de Yaimel, p. 8 - 9;
Cortesana y espía / Jorge Wejebe Cobo, p. 10;
INCLUYE POEMAS DE... Dora Alonso / selección y nota: Alpidio Alonso, p. 10;
Pedrito Calvo, el sandunguero mayor / Elizabeth López Corzo, p. 11;
Sierra Maestra, sonando ya / Irina Pacheco, p. 12 - 13;
Impronta guajira en la cocina / Zuramys Piney Trujillo, p. 14;
El respeto al derecho ajeno o 'no cojas lucha compadre' / Rouslyn Navia Jordán, p. 14;
LOS LECTORES OPINAN, p. 15;
Comer en casa: las plantas aromáticas en la cocina / Madelaine Vázquez Gálvez y Alejandro Montesinos Larrosa, p. 16;
PROPUESTAS MUSICALES / Selección: Ailer Pérez y Carmen Souto, p. 16.

lunes, 3 de enero de 2011

Los no tan visibles jóvenes cubanos que defienden la revolución por Internet.

Brian Majlin
Tiempo Argentino
La revolución cubana lleva más de cinco décadas y las discusiones sobre lo que sucede en la isla son eternas. No es casual, por ejemplo, que en gran parte de los medios extranjeros haya tenido espacio la periodista disidente Yoani Sánchez, que se dice representante de “una generación frustrada”, y no tengan lugar los jóvenes cubanos de la Universidad de Matanzas Camilo Cienfuegos, que escriben desde La Joven Cuba www.lajovencuba.wordpress.com, y tienen una visión tan opuesta como desconocida.
VER ARTÍCULO COMPLETO AQUÍ.

domingo, 2 de enero de 2011

WikiLeaks: sobre la libertad de información y la descontextualización de la historia.

Enrique Ubieta Gómez
No vale la pena discurrir sobre las buenas o malas intenciones de quienes nos acercan un trozo de verdad. Agradecer, y punto. La verdad siempre es revolucionaria. En los últimos meses el imperialismo ha quedado al desnudo, en miles de documentos secretos o confidenciales que ha revelado WikiLeaks. Lo que todos sabíamos, y ellos –en una combinación de fuerza cínica--, no negaban, satisfechos de la sospecha que infunde miedo, pero decían: pruébalo. Aquí están las pruebas, aunque traspapeladas en miles de folios y de palabras vacías. Algunos cables muestran que la diplomacia imperial es una combinación de espionaje, chantaje y burdas intromisiones en los asuntos internos de sus “amigos” y enemigos. Otros revelan asesinatos alevosos en Afganistán y en Iraq, y la complicidad de los políticos que se autodenominan demócratas en Europa, con el asesinato y la tortura. Los grandes medios hechos para desinformar sesgan sus contenidos y enseguida empiezan a “olvidarlos”. Por eso, esos cientos de miles de documentos deben conocerse, estudiarse, divulgarse entre nosotros, las víctimas actuales o potenciales. Mientras, la maquinaria trasnacional para la reconstrucción de la noticia selecciona y manipula la información, y luego la entierra, para centrarse en la figura de Julián Assange. Porque la pregunta que se hacen los gobiernos implicados y sus medios no es si el ocultamiento sistemático por un Estado de crímenes impunes es o no es en sí un crimen, sino su absurdo opuesto: si revelar ese crimen es un crimen.
Y es aquí que quiero reflexionar sobre otra arista de un fenómeno, que sigue una línea de comportamiento bien definida desde los años noventa del pasado siglo: la llamada desideologización de la verdad y la mentira, del bien y del mal. Quizás el término no sea exacto, dado que el concepto de ideología acepta varias acepciones. Digámoslo en términos menos confusos: la descontextualización de los hechos históricos. La extirpación conciente de todo sentido opresor o liberador, clasista, en el análisis. De inmediato abro un paréntesis para introducir una afirmación que comparto plenamente: el fin no justifica los medios. Ser revolucionario no es el compromiso con una teoría, sino con una ética (que la teoría si es auténtica respalda), y debe existir siempre una consecuencia entre fines y medios. Los revolucionarios que han violado o confundido su compromiso ético, han dejado de serlo. Por eso es que la verdad es revolucionaria: la verdad y la justicia no pueden ser ajenas. Y no lo son, porque la verdad social no es como la manzana de Newton: no cae irrevocablemente hacia abajo. Todas las supuestas verdades científicas que respaldaron la opresión humana se revelaron como falsas: desde las diferencias raciales hasta el llamado darwinismo social. La verdad social o procura la felicidad humana, o es mentira.
El primer y más abarcador intento postcomunista –para hablar en términos cercanos a los teóricos de la desesperanza--, de borrar todo análisis de contexto, fue la sustitución de conceptos como fascismo o comunismo, por el de totalitarismo. La sustitución de las esencias, por “ciertas” formas. Es lo que nos permitiría decir que en España y en Chile hubo transiciones cuando en realidad, en esos países –momentáneamente vencidos los movimientos de resistencia--, se produjeron simples cambios de forma en la implementación del capitalismo y de su represión interna. Tanto es así, que fueron Franco y Pinochet quienes lo diseñaron. Pero en última instancia el sistema puede prescindir de servidores como ellos. Precisamente, entre los antecedentes de esta posición abstracta hallamos a un magistrado español, ampliamente promovido por los medios: Baltasar Garzón. La orden de detención contra Pinochet durante su paso por Londres, moralmente irreprochable, y ampliamente aplaudida por todos los hombres y mujeres honestos del mundo –para no referirme a la izquierda--, era una acción incuestionable, incluso para una derecha que deseaba deshacerse de su ominoso pasado. La inmediata promoción mediática que tuvo el hecho, ubicó a Garzón como un Superman real, una representación de la Justicia Humana (casi Divina), por encima de tendencias sociales o intereses terrenales. Fijada en la mente de los ciudadanos esa imagen, Garzón entonces continuó su deambular “justiciero” de un lado y del otro del espectro social: contra la guerra sí, la de los invasores y la de los invadidos, la de los opresores y la de los oprimidos. ¿Habría podido Garzón irrumpir en el escenario internacional como héroe si el detenido en Londres no hubiese sido Pinochet, sino Henry Kissinger, al margen de su manifestado deseo de hacerlo? ¿La justicia británica se hubiera atrevido a procesarlo? Los invasores, los opresores, tienen los recursos –la fuerza del dinero, de la prensa y de las armas--, para eludir y enterrar las acusaciones; los invadidos y oprimidos, no. Pero, ¿acaso la actuación individualizada de Garzón no apela a las mismas razones que el Gobierno estadounidense para atribuirse la ejecución de una Justicia supranacional, casi Divina, previa división de la Humanidad en buenos y malos, según sus intereses?
Pasado el torbellino mediático de los documentos imperiales revelados por WikiLeaks, los acusados claman con aparente sentido de equidad: esperamos ahora que aparezcan los documentos secretos de los estados “enemigos”, de los movimientos de oposición al Capital. En un mundo tan brutalmente manipulado, tan orweliano, estos hechos producen infinitas sospechas, y los medios se complacen en divulgarlas también. Los que sospechan –y sospecho que entre estos hay también expertos manipuladores--, suelen considerarse paranoicos adictos a las teorías de la conspiración. Si hubiese alguna porción de verdad en lo que dicen, queda así desacreditada. Pero no se trata de atribuir “malas” intenciones a quienes entienden literalmente –el sistema jamás es literal, recuérdese esto--, los principios de la libertad de información o de la justicia sin fronteras. De alguna manera, los “locos” siempre pueden mediatizarse o en su defecto, enjuiciarse: los individuos son prescindibles. Tan prescindible era Pinochet como Garzón, que no lo dude, si es que quiere de verdad hurgar en el pasado franquista. Que Franco no era chileno, sino español. E igual de prescindible es Julián Assange. La discusión no es si son o no personas sembradas para servir oscuros intereses, eso qué importa, si parten de principios abstractos. Ellos creen en lo que hacen, supongo. Si es sincero, Julián Assange es un kamikaze de la libertad de información, una persona que se tomó en serio un slogan publicitario del capitalismo, que nunca fue concebido para más. Assange y Garzón se parecen más a los héroes de los comics, que a los de las grandes batallas sociales de la historia humana. En un mundo donde los grandes medios existen para construir estados de opinión, y conducir como rebaño a las masas, que Assange crea en la libertad de información parece una locura. Ha sido apresado, por un delito fabricado, creo que de acoso sexual. Hasta una sueca que viajó hace meses a La Habana a entrevistarse con nuestros ilustres mercenarios, aparece como acusadora.
La verdad que han difundido, repito, es bienvenida. Pero los dueños de la pelota y el guante en asuntos de Internet –frase cubanísima, que alude a los niños del barrio que no saben jugar béisbol, pero nadie puede sacarlos del equipo porque son los que aportan los implementos deportivos--, saben cómo revertir el contratiempo, y convertir ese hueco negro de la “libertad de información”, en instrumento manipulador de la verdad. Si los dejamos, claro. Si nos permitimos olvidar los documentos divulgados. Assange y sus seguidores quizás comprendan esta vez que el único proyecto social que necesita la verdad es el socialismo. Que la verdad no es neutra. Y la justicia tampoco.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Blogs cubanos del 2010 (+Fotos)

MAITÉ LÓPEZ PINO
Gracias a la interactividad propia de la Web 2.0 la blogosfera cubana se ha ampliado en el último año para reflejar cual calidoscopio, miles de realidades filtradas y coloridas a partir de la subjetividad de los autores-editores de los espacios.
Cada día, cientos de Cubas incursionan entre ceros y unos, por ello Cubahora propone una selección obtenida a partir de la utilización de sencillas herramientas alojadas en la red de redes.
VEA LAS TABLAS DE POPULARIDAD AQUÍ.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Carta de Gerardo Hernández Nordelo a periodista matancera.

Rouslyn Navia Jordán
Ha sido la sorpresa más linda en este fin de año… semanas atrás, a través de una amiga en común, envié una carta a uno de nuestros Cinco Héroes retenidos injustamente en cárceles norteamericanas. Hoy he recibido su respuesta y quiero compartir su mensaje con todos.
LEA EL TEXTO COMPLETO AQUÍ

sábado, 25 de diciembre de 2010

martes, 21 de diciembre de 2010

Recuerdos personales de Dora Alonso, en su centenario.

Enrique Ubieta Gómez
Hace ya inrecordables años, un grupo de adolescentes, alumnos todos de la Escuela Vocacional Lenin (no era entonces un centro docente de ciencias exactas, como ahora), nos confabulábamos cada tarde para hablar de literatura, de artes plásticas, de teatro, de filosofía --de lo que apenas barruntábamos como filosofía--, de cualquier tema. Nos reuníamos en el local del periódico, como le llamábamos, al "cubículo" o habitación que nos servía de redacción en la Escuela, porque claro, hacíamos también un periódico que salía cuando Dios quería, bajo los auspicios de la FEEM. Casi todos los que se vincularon a esa "redacción" permanenecen hoy profesionalmente en los predios de la cultura --vivan donde vivan--, así hayan estudiado filosofía como Rubén Zardoya Loureda, ex rector de la Universidad de La Habana o Gustavo Pita Céspedes, políglota y hombre de saberes diversos y cosmogónicos; así sean hoy artistas de la plástica como Antonio Eligio (Tonel) o Eduardo Rubén, poetas y críticos de arte como Osvaldo Sánchez, escritores como Alberto Garrandés, antropólogos como Luis Alberto Pedroso y hombres de cine como Juan Grillo Tadeo. Rememoro aquellos días a propósito del centenario de una mujer excepcional, ya fallecida: Dora Alonso. El grupo en sus diversas etapas organizó visitas de fin de semana a los hogares de intelectuales variopintos (Margaret Randall, Félix Pita Rodríguez, Eliseo Diego, Mariano Rodríguez, Gaspar Jorge García Galló, entre otros). Algunas de aquellas visitas propiciaron relaciones de amistad, si es que la relación de un adolescente con un intelectual ya consagrado puede catalogarse de tal.
Así conocimos y quisimos a Dora, una mujer que no tuvo hijos naturales, pero escribió los libros infantiles más hermosos de la literatura cubana y adoptó en su casa como hijos a todos los niños y adolescentes que la visitaban. Con ella descubrí por primera vez que hay escritores que hablan como escriben (o viceversa); no me refiero a los vocablos culteranos o populares de su léxico, sino a la entonación, a la respiración de la voz, a los acentos. Ahora, cuando leo sus libros, la escucho: las comas marcan las pausas de su conversación. Algo similar me pasó con Eliseo Diego. Pero Dora lo mismo contaba pasajes de su vida de guajira o de revolucionaria, que hablaba con nosotros de sus preocupaciones o dolores de madre adoptiva o de mujer, sin distancias o alardes eruditos. Como madre al fin, no reparaba en la edad ni en la obra que nos separaba. Si nos demorábamos en visitarla, nos regañaba. Con los años llevé también a mis hijos. Y ella se comportaba como una abuela permisiva. Recuerdo que una vez Edi, mientras conversábamos en la sala de su apartamento de Playa, se nos fue de la vista. Y al rato, buscándolo, lo descubrimos en el baño: jarrito a jarrito había vaciado un recipiente de agua en el piso. Pero no permitió que lo reprendiera. Disfrutaba a los niños. Amaba la vida. Y la vivió intensamente, arrebatándole la felicidad esquiva.
Copio los poemas suyos que mi amigo Alpidio Alonso seleccionó para el número 32 en preparación de La Calle del Medio:

SOY

Soy una casa bajo el mar;

me cruzan, como peces, los recuerdos.

Súmanse los corales a las vigas

con un peso de sal petrificada.

Soy una casa bajo el mar.

El tiempo, su recóndita marea

de acumulada arena movediza,

ha rendido la base sumergida.

Soy una casa bajo el mar.

Soy una

casa que se sostiene entre cristales.

UNA SOLA

Al amor,

una gota de ausencia lo revive;

o de llanto,

pero solo una gota.

ESCEPTICISMO

No son, Fabio, los besos,

justa medida del amor logrado.

Entrelazar los picos

puede muy bien ser cosa de pericos.

SABIDURÍA

Sabio es el pájaro

que no anida

en la copa del árbol.

DE LA ELECCIÓN

Cuidado sumo al elegir estrella:

Está la que es grandeza, altura, lumbre;

y la que arrastran las espuelas.

CAMPESINA

Déjame ser el trueno,

la tierra atormentada de raíces,

camino abierto entre las malvas.

Agua recién nacida

que fluye lenta de los manantiales

en renovado goce transparente.

El sonido del hierro en la madera,

el salmo de las ranas

en su apacible encuentro con la noche.

Déjame ser el grito

para espantar la soledad del pozo.

lunes, 20 de diciembre de 2010

DECLARACIÓN FINAL DE LA REUNIÓN DE CUBANOS RESIDENTES EN CANARIAS.

Estos encuentros, como los que se realizan en distintas regiones y en Cuba, confirman que vivir lejos de nuestra tierra no nos impide amarla y defenderla.
Somos muchos, y cada día más, los cubanos residentes en el exterior comprometidos con la soberanía de nuestra patria, porque compartimos los mismos valores de independencia y dignidad nacional que el pueblo cubano, del que nuestras familias allí y nosotros mismos, formamos parte.
Tender puentes de amistad, conocernos más entre nosotros y contribuir a divulgar la verdad sobre Cuba y estrechar las relaciones entre nuestra querida isla y los países en los que residimos es también una prioridad de las distintas asociaciones aquí representadas.
Cuba sigue siendo injustamente bloqueada, continúa siendo víctima de brutales campañas mediáticas y cinco hombres, que sacrificaron sus vidas y la de sus familias por defender a nuestro país de acciones terroristas, siguen injustamente encarcelados. No habrá tregua para nosotros tampoco hasta que el bloque se levante, se respete el derecho de los cubanos al ejercicio de su soberanía y autodeterminación, y nuestros héroes regresen a la Patria y a sus familias.
Por todo ello declaramos:
1.- La guerra económica, financiera y comercial que desde hace cincuenta años han sostenido y sostienen los sucesivos gobiernos norteamericanos contra nuestro país es inmoral e injusta y ha causado innumerables daños al pueblo cubano. Exigimos al gobierno norteamericano el levantamiento del bloqueo contra nuestro pueblo.
2.- Cinco patriotas cubanos llevan doce años en prisión, sólo por contribuir a evitar numerosas acciones terroristas que desde territorio norteamericano se han organizado sistemáticamente contra nuestro país. Aún así, se les ha impuesto atroces condenas, se les confina a prisiones de máxima seguridad, se les niegan las visitas familiares y se obstaculizan y amañan los procedimientos legales.
Exigimos la liberación incondicional de nuestros cinco compatriotas. Pedimos al Presidente de los Estados Unidos, Barak Obama, que haga uso de las prerrogativas que tiene y los ponga en libertad. Denunciamos la violación de los derechos de Olga y Adriana y exigimos al Gobierno norteamericano que les otorgue el visado para que puedan visitar a sus esposos en las cárceles.
3.- La llamada "Posición Común", reflejo de la política injerencista norteamericana y sus fracasadas pretensiones de dominar a nuestro país, es discriminatoria y debe ser eliminada y sustituida por un nuevo marco de relaciones de mutuo respeto y cooperación.
Convocamos a los cubanos residentes en el exterior a contrarrestar estas campañas.
Muchos son obstáculos que la sociedad cubana tiene que vencer a diario para llevar adelante su proyecto de justicia social. La voluntad de salir adelante frente al asedio sistemático, los desastres naturales y los problemas derivados de la actual crisis internacional, entre otros tantos, es el distintivo de nuestro pueblo, inmerso hoy en profundo debate por perfeccionar nuestro sistema.
Tenemos un valioso legado que defender, el de todos los que han luchado por nuestra independencia a lo largo de tantos años. Nosotros somos parte de ese legado y queremos contribuir, en la medida de nuestras posibilidades, a mantenerlo.
¡Honremos este compromiso para que la Patria nos contemple orgullosa!

ASOCIACIÓN DE CUBANOS RESIDENTES EN CANARIAS