sábado, 20 de septiembre de 2014

Palabras Cruzadas: Con el fuego en la línea

Antonio Rodríguez Salvador
Tomado de Escambray
En 1943, José Ángel Buesa publicó Oasis, un poemario menor que devino extraordinario fenómeno de ventas. No había bar, boda, fiesta de quince donde no se recitara: “Pasarás por mi vida sin saber que pasaste/ pasarás en silencio por mi amor, y al pasar/ fingiré una sonrisa como un dulce contraste/ del dolor de quererte… y jamás lo sabrás”.
Ese mismo año, Virgilio Piñera publicó un poemario medular: La isla en peso. Apenas 120 ejemplares numerados que casi íntegramente debió regalar. Dos años antes, José Lezama Lima también había publicado otro libro imprescindible para la literatura universal: Enemigo rumor, e, igualmente, fue un desastre de ventas.
En los años 50, cuando Angelito Valiente y Jesús Orta Ruiz improvisaban décimas en abarrotados estadios de béisbol, Eliseo Diego, muy deprimido, no sabía qué hacer con los 300 ejemplares de ese gran libro que es En la calzada de Jesús del Monte. Lezama, que ya tenía bastante experiencia en materia de bancarrota literaria, lo aconsejó: “Divide los ejemplares en tres grupos: en el primero estarán los libros para los amigos y los poetas que admiras. En el segundo, los de la gente que te interesa que los tenga. Y en el tercero, los de la gente que no te interesa, pero que es conveniente que sepan, al menos, que publicaste un nuevo título”.
En cambio, el poeta griego Constantino Cavafis se tomaba a bien ser un autor de pocas ventas. En 1907 escribió: “Cuando un escritor tiene certeza de que se venderán pocos volúmenes de su edición, obtiene una gran libertad en su trabajo creador. El escritor que tiene ante sí la seguridad de vender toda su edición, es a veces influido por la venta futura… Y no hay nada más destructivo para el Arte (tiemblo con solo pensar en esto) que cierto fragmento sea redactado de manera diferente o sea omitido”.
A este influjo se resistió Luis de Góngora y Argote, un grande del Siglo de Oro español. En 1623 intentó publicar su obra, sin lograrlo, porque no quiso cumplir exigencias del patrocinador.
Traigo a colación estas anécdotas por dos razones. Primero, porque la comunión de las palabras venta y arte no siempre convergen con la combinación calidad, trascendencia y genio —incluso, diría que la divergencia es mayor cuando se habla de poesía—. Y segundo, porque recientemente leí en Escambray un artículo titulado Líneas a fuego lento, donde este asunto no parece quedar claro.
Hay una diferencia significativa entre vender arte y vender pan. El pan tiene un valor inmediato: lo consumes ahora o se pone duro; pero el arte reta al tiempo: si es de ley, su valor crece con los años. Creo que el campeón de esta máxima es Van Gogh. Apenas vendió un par de cuadros en su vida y, sin embargo, hoy cualquiera de sus obras vale millones. De Cervantes se podría decir otro tanto: su Quijote siempre será contemporáneo.
Desde luego, no seré yo quien diga que no es bueno vender muchos libros. También hay excelentes poetas muy comerciales: Neruda, por ejemplo; Benedetti en menor medida; pero el mencionado artículo fue publicado en la página 6, cuyo tema es la cultura, y no en la 5, donde se abordan asuntos de la economía.
De tal modo, creo que el verdadero valor de un poemario no debe medirse por su venta inmediata, sino por su originalidad e interés estético, su trascendencia y capacidad de poner cotas altas al ser humano. La cultura es nuestra gran riqueza, el invaluable tesoro que nos distingue y, como Cavafis, tiemblo cuando la veo sometida a las leyes de oferta y demanda.
Pero bien, ya que otro es el rumbo, vayamos entonces por él. Mecanismos para vender más, hay muchos. De entrada, descender la literatura a lo que el común de los lectores quiere leer es un buen artilugio. Emita un libro de burlas a la gastronomía, o a los precios del agro, y verá. Escandalice, proponga ideas menores; como dice el eslogan: “lenguaje de adultos, violencia y sexo”, y su libro competirá con otros fenómenos de mucho ruido y pocas nueces como el thriller o el reguetón.
Así el autor tendría muchos lectores, pero en igual medida se alejaría del arte. Naturalmente, el reto es lograr que el libro despierte interés, pero sin acudir a sacrificios de estilo, trivialidades o “tecniquerías” (según Borges, esta palabra es de Unamuno).
En cualquier caso, Ediciones Luminaria suele publicar pocos ejemplares: unos 500 por título. Esto nos lleva a dos razonamientos. Primero: considerarse muy leído porque 500 personas compren tu libro es, cuando menos, una presunción. Segundo: en Cuba hay más de 200 librerías —los 30 ejemplares que tocan por provincia caben en una bolsa—; de modo que no hay razón para que se acumulen los libros de Luminaria en una sola de ellas. Decir entonces que se ha promovido bien al autor es otra presunción.
El libro en Cuba está fuertemente subsidiado. Hace unos meses pregunté a Senel Paz cuánto costaba en Europa su novela En el cielo con diamantes. Veinte euros, respondió. Sin embargo, aquí se vendió a 20 pesos.
Ahora bien, ya sabemos que rentabilidad y subsidio son dos palabras que se riñen por opuestas; de modo que si el Estado cubano decide subsidiar el libro, no es porque precisamente lo vea como una mercancía. En cualquier caso, vale la reciente precisión de Zuleica Romay, presidenta del Instituto Cubano del Libro: “En Cuba el libro nunca será mercancía en primer lugar, sino siempre en último”.
Y esto porque nadie tiene derecho a malgastar los recursos que el país dispone para la producción de libros: un derroche que no solo ocurre cuando la tirada es excesiva, o no se distribuye bien, o se sobredimensiona la plantilla de una editorial, sino también cuando se tuerce el concepto literario y se publican libros con evidente intención mercantilista.
Por último, me detengo en la palabra traza (polilla) empleada por el autor del artículo. Como imagen de poca venta me parece inexacta, porque, a fin de cuentas, las trazas tampoco perdonan los libros comprados por el cliente, ni aun aquellos que se atesoran en las bibliotecas. Pero cuando se habla de arte hay otro tipo de traza a la que sí debemos temer. Una polilla metafórica que se come y reduce al olvido todo lo que huela a mediocridad.
En fin, para cerrar con algo de poesía este asunto de tan poco favor poético, quizá aquí quepa el concepto expresado por José Martí: “Poesía es poesía, y no olla podrida, ni ensayo de flautas, ni rosario de cuentas azules, ni manta de loca, hecha de retazos de todas las sedas, cosidos con hilo pesimista, para que vea el mundo que se es persona de moda, que acaba de recibir la novedad de Alemania o de Francia”.

XOCHICUICATL CUECUECHTLI

Alberto Híjar Serrano
El anuncio ofrecía una opera en náhuatl pero resultó otra cosa anotada como subtítulo: “canto florido de travesuras”. Una hora antes de la representación, una mesa con tres invitados y el autor, explicó que el náhuatl no sólo es un idioma, sino una cultura con usos y costumbres bien diferenciados y sobrevivientes a la invasión española y a la destrucción de todo aquello que comunicaba el modo de ser indígena. Se salvó de la pira, el Xochicuicatl rescatado por Fray Bernardino de Sahagún por ahí de 1540. Otras dos versiones existen en códices. Los piadosos inquisidores consideraron en su barbarie eurocéntrica que el texto era inofensivo por narrar relaciones entre pájaros, flores y mariposas. El sentido simbólico originario quedó a salvo para los estudiosos y ahora la ópera, por llamar de alguna manera inteligible a la puesta en escena, muestra con articulaciones significantes variadas, el profundo uso del erotismo en todo su esplendor gozoso, telúrico, complejo.
Gabriel Pareyón, el joven autor, explica su obra como resultado de un trabajo de investigación de los Mexicacuicatl o Cantares Mexicanos incluyentes del género Xochicuicatl Cuecuechtli, narración erótica con recursos significantes variados que aluden al placer sexual entre metáforas y juegos de palabras que van dejando en claro lo que construyen las esplendorosas flores cantarinas y sensuales frente al visitante tohuenyo alburero y ofrecedor del chile y otras suculencias. Cuicamatini- Xochipilli enuncia y vigila todo lo que está en juego con su calidad de numen mayor. Las percusiones de 20 huehuetls y 20 teponaztlis acompasados con ocarinas, sonajas, silbatos agudos y un caracol con su grave solemnidad, alternan con las voces que prolongan notas agudas para construir las palabras integrales de la narración asumida con los cinco sentidos. Un telón con espigas de maíz verticales, los atavíos discretos de color crudo y los movimientos de los cuerpos, dan a entender lo que la síntesis en español en una pantalla en las alturas va narrando. Un erotismo ajeno a las vulgaridades de la industria del espectáculo, construye una dimensión estética clara y emocionante sin estridencias.
Patrick Johansson explicó en la conferencia introductoria y en el excelente programa-folleto que “en el Cuecuechcuicatl (canto travieso) palabras y frases con un tenor sexual explícito o encubierto se combinaban con gestos, circunvoluciones y contorsiones lúbricas para exponer un erotismo ritual o lúdico” o las dos cosas según se pudo apreciar. La aportación del grupo Kuauhkiauhtzintli, (Lluvia de Palos), resulta tan fundamental como el diseño escénico de Enid Negrete y la dirección general de José Navarro.
El grupo de tres ahuiani, “las alegradoras de delicioso aroma”, se deslizan con discreta sensualidad mientras usan la voz como instrumento musical capaz de sonidos agudos, susurros, gritos, al ritmo de sus movimientos cadenciosos. Discretos trazos coloridos en los brazos, muslos que salen de un corte en la saya, el torso desnudo del Tohueyo contribuyen al erotismo en el que cuentan las largas cabelleras. César Juárez
-Joyner es Cuicamatini-Xochipilli-, las ahuiani con atributos diferenciados son Silvia Moreno, Priscella Uvalle y Abril Mondragón o Juana Libertad. El Tohueyo es Ricardo Díaz. Todo el equipo de actuación y producción está encabezado por estudiosos de muy alto nivel académico. Los actores y actrices alternan la preparación musical o acrobática y dancística, con el conocimiento histórico.
La obra cuenta con el apoyo de la Universidad de Colima y el Centro Cultural El Tecolote de Arcelia, Guerrero, donde estrenaron la “ópera” con buena recepción. Johansson advierte que el erotismo peculiar que inspira a los participantes y en especial a Gabriel Pareyón que escribió entre junio de 2011 y enero de 2013, “después de más de diez años de investigación en fuentes literarias, musicales y lingüísticas”, están movidos por el sentido del cuecuech definido por el lexicógrafo decimonónico Rémi Siméon como “osado, desvergonzado, imprudente” que da nombre a Cuextlan, un lugar en la Huasteca reconocido por su alegre erotismo.
Una vitrina con el huehuetl tocado en el estreno de la Sinfonía India de Carlos Chávez, ocarinas, sonajas y cascabeles de la colección del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical Carlos Chávez del INBA, fue instalado en el vestíbulo para gozo de quienes asumimos la apreciación de Johansson de saber lo que se siente.   
Septiembre 2014

jueves, 18 de septiembre de 2014

Diálogo con los estudiantes de la facultad 5 de la UCI, a propósito del libro Ser, parecer, tener

Ayer, sostuve un intenso y gratificador diálogo con jóvenes estudiantes y profesores de la Facultad 5 de la Universidad de Ciencias Informáticas, a manera de presentación de mi libro Ser, parecer, tener (La Habana, Casa Editora Abril, 2014).
Aquí está el link de la nota que pusieron los muchachos de la UCI
Y aquí los enlaces con los comentarios que aparecieron en julio sobre el libro, en La Jiribilla y en este blog
Alpidio Alonso Grau
Omar Valiño 
Elier Ramírez Cañedo
Pedro Pablo Rodríguez
Raúl Antonio Capote
 Escultura de Julio Antonio Mella, en la Plaza de la UCI que lleva su nombre, realizada por José Villa
Mella, el eterno estudiante revolucionario
Plaza y escultura Niemeyer: un monstruo de boca abierta y un cubano de bandera en puño que lo enfrenta, como símbolo de la resistencia de nuestro pueblo frente a las agresiones del imperialismo
FOTOS DE LA PRESENTACIÓN (fotos de Daynet Rodríguez)

Obama va a la guerra (I)

Ángel Guerra Cabrera
La solemne declaración de guerra del presidente de Estados Unidos Barak Obama contra el llamado Estado Islámico(EI), además de patética, es una evidencia cristalina del cinismo cada vez mayor de la elite política de “Occidente”. El comandante en jefe de la primera potencia militar del planeta y premio Nobel de la Paz declara la guerra a otra pandilla de asesinos gestados por ella misma, como en su momento hizo Bush contra Al Quaeda y Osama Bin Laden. Sus palabras, por cierto, recordaban mucho las de su antecesor.
No he podido encontrar mayor diferencia entre el planteamiento ideológico y político del EI y de Al Queda pues ambos propugnan el establecimiento de un califato islámico y la aplicación de una versión aberrante de la sharia, o ley islámica,  en el mundo entero.
Lo que sí une muy claramente a estas dos organizaciones es el hecho de haber surgido a consecuencia de las políticas de guerra, saqueo, pillaje y masacre de civiles llevadas a cabo por Estados Unidos y sus aliados contra los pueblos musulmanes, en particular contra los sectores que adhieren a la vertiente sumnita del islam. Sabido es de sobra que Washington también agrede a pueblos, Estados y organizaciones de integración mayoritariamente chiíta –la otra gran rama del islam- como es el caso de Irán y de Hezbolá en Líbano, con más odio si cabe que a los sumnitas, toda vez que el estado persa y la resistencia patriótica libanesa están entre las fuerzas que rechazan más eficazmente las políticas imperialistas y sionistas.
Un resumen de las guerras de Estados Unidos en las últimas décadas nos lleva a Afganistán, donde la CIA, en alianza con el ultrarreaccionario reino saudita y los servicios especiales de Pakistán armó una legión de extremistas fanáticos(los futuros talibanes) para combatir a las tropas de ocupación soviéticas, destruir al estado laico y suprimir las corrientes progresistas existentes dentro del país. De esa alianza surgió Al Quaeda bajo la dirección de Osama Bin Laden, príncipe saudita y destacado operador de la CIA contra los soviéticos. Aunque no es materia de este artículo cabe señalar que la invasión de Afganistán fue uno de los más graves errores de la política exterior de la Unión Soviética.
Entre las consecuencias fundamentales de las guerras recientes de Estados Unidos está la destrucción del Estado iraquí y la muerte de cientos de miles de sus habitantes, incluyendo decenas de miles de niños. Irak era un estado laico que, con todos los peros que se quieran, mantenía una actitud de resistencia a la expansión imperialista y sionista en el Medio Oriente. País floreciente por su pujante desarrollo económico, político, social y cultural, donde no existían apenas rencores entre sunitas y chiítas, ni entre estos y las minorías cristianas y turcomanas, Estados Unidos destruyó sistemáticamente su extraordinaria infraestructura industrial, de servicios y comunicaciones con la suma de sus odiosas sanciones y la llamada guerra del Golfo(1990).
Su última agresión en 2003, basada en la repugnante mentira de que Irak poseía armas de destrucción masiva, pulverizó lo que podía quedar en pie y  mediante una política deliberada de contrainsurgencia empujó al odio entre sus comunidades confesionales y étnicas, que ha llevado a una cadena de masacres sectarias y a la muerte o emigración de miles de profesionistas, científicos e intelectuales de ambos sexos, así como de clérigos.
Una vez ocupado Irak, Washington escogió gobernarlo apoyándose en los más deleznables personajes de su mayoritaria comunidad chiita, que siguieron un política de exclusión y represión de los musulmanes sumnitas, cuando menos apoyada tácitamente por los ocupantes.
Renglón aparte merecen los kurdos de Irak, realmente oprimidos desde siempre, como en general, en todos los estados donde reside esa minoría, pero cuya dirección política actual en Irak es aliada de Estados Unidos e Israel.
El huevo de la serpiente del EI se concibió en Afganistán, más tarde se empolló en Irak y se multiplicó exponencialmente con las guerras imperialistas contra Libia, Siria, las zonas tribales de Paquistán y Yemen así como Somalia. En Libia y Siria Estados Unidos congregó a decenas de miles de extremistas sumnitas financiados y espléndidamente armados por Quatar, Arabia Saudita y otras petromonarquías árabes para lanzarlos al cuello del gobierno legítimo de Bashar al Assad. Jordania y Turquía facilitaron el paso a Siria, inteligencia y el entrenamiento de muchos de ellos.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Hoy en Dialogar, Dialogar (AHS): El desmontaje de la historia y cómo enfrentarlo


La injusticia de la dependencia

Alberto Híjar Serrano
Poca difusión tiene el informe “Fuera de control: tortura y malos tratos en México” de Amnistía Internacional fechado el 4 de septiembre. Las conclusiones advierten el incremento de la tortura y los malos tratos a la par de la militarización del país. Son frecuentes las denuncias de confesiones inculpatorias forzadas, de siembra de pruebas, de encarcelamiento de inocentes que se resistieron a arbitrariedades policiacas donde los culpables acusan a la víctima y logran su encarcelamiento con la complicidad de ministerios públicos y jueces venales. El informe señala como recurrente la detención arbitraria, sin orden de aprehensión ni flagrancia, para luego incluir en la investigación pruebas fabricadas y delitos que a la larga pueden ser disueltos. El arraigo ya prohibido, es práctica habitual en lugares clandestinos. Todo sin presencia de defensor alguno ni atención médica ni orden del juez para atender e investigar la tortura. La negativa de excluir pruebas ilícitas es uso y costumbre y parece que más vale callar las arbitrariedades policiacas y militares porque la inculpación injusta puede ser definitiva.
La impunidad es uso y costumbre hasta el punto de que el hoy Presidente de la República empezó su campaña con una declaración pública de autoelogio por ordenar los crímenes contra Atenco. Abundaron entonces las violaciones sexuales con la novedad de su ejecución en los transportes de inocentes y maltratados manifestantes conducidos en montón al penal de Almoloyita. Algunas mujeres denunciaron en vano, las internacionalistas fueron expulsadas del país, los hombres no se atrevieron a narrar su forzamiento al sexo oral. La impunidad llegó al extremo de atribuirle a los criminales un delito menor por el que el gobierno del Estado de México pagó las fianzas de quienes regresaron a su empleo. El Movimiento 132 no fue suficiente para insistir en el castigo a los culpables, incluyendo a los autores intelectuales principales. Monte Rubido, ejecutor de la brutal represión contra el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, hoy ocupa un cargo principal federal en la seguridad del Estado.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos no cuenta. En 2013 recibió 3842 quejas y sólo emitió 35 recomendaciones. Amnistía Internacional documenta numerosos casos en los que se cierra la investigación y se niega a las víctimas el acceso al expediente “por el contrario -dice AI- (la CNDH) anima a los miembros de la policía, la marina y el ejército, a que contacten a las victimas directamente a veces acompañados por funcionarios de la Comisión antes del proceso, para ofrecer una indemnización económica”. Esta intimidación y amenaza obliga a recibir la propina para no sufrir la misma suerte de la víctima. El mismo sentido tiene el ofrecimiento de terapia psicológica por militares especialistas instalados en una base militar. Perseo Quiróz, el joven director de AI México, enarboló el informe “Fuera de control” con Yuli Baltazar, sobreviviente de la tortura agravada por su bella piel de mulata. Discriminación, impunidad y complicidad de todos los niveles de la injusticia de Estado, no tienen remedio: en 2003 la CNDH reportó 219 quejas por tortura, en 2013 recibió 1505. La mayoría de las víctimas prefiere sufrir el terror de Estado sin atreverse a la denuncia.
Todo bajo control del Estado. La forzada militarización del país, la exaltación propagandística de las fuerzas armadas, la prepotencia de los contratistas funcionarios en todo iguales a los lectores de noticias por televisión y radio, convocan a la criminalización de los justos, callan la tragedia de los familiares de asesinados y desaparecidos y aplauden la represión por grupos policiacos y paramilitares. En Michoacán, Guerrero y Chiapas, el terrorismo de Estado se agravó a raíz de la oficialización de bandas criminales orientadas a liquidar la resistencia organizada y la autodefensa.
La Asociación Americana (sic) de Correccionales, AKA in english, interviene ahora en el diseño y en la reorganización de las existentes. Ante esto, 50 mujeres del Penal de Atlacholoaya, se declararon en huelga de hambre por la prohibición de tener libros y todo aquello que les permita saber del mundo de fuera. “Hermanas en la sombra”, un colectivo de antropólogas, advierte la injerencia yanqui para liquidar del todo el carácter correccional de las prisiones para imponer el terror en ellas. “Universidades del crimen”, se llama en lenguaje coloquial a las prisiones porque direcciones, custodios, servicios médicos y sistemas de control por las mafias y los sicarios capaces de asesinar como garantía de comer, dormir bien y no hacer fajina en los escusados, forman un sistema con apariencia de orden. Vale recordar mi despedida nocturna de Lecumberri en febrero de 1974 con mis por mí desconocidos compañeros de las Fuerzas de Liberación Nacional de Monterrey, puestos a trapear conmigo a rodilla y entre golpes y cubetazos de agua helada todos los patios. Si hubo visitas al día siguiente, se habrán asombrado de lo limpio de la prisión. 16 penales federales y 6 estatales, la correccional llamada tutelar de Tlalpan en el Distrito Federal donde el adolescente José Revueltas sufrió su primera prisión por vocear El Machete, son orientadas al orden brutalmente represivo de las prisiones yanquis de total aislamiento, represión sin descanso con trabajos forzados, maltratos y extorsiones que alcanzan a los familiares, al estilo norteamericano.
El Estado sabe que hay que hacer más prisiones como la que el año próximo inaugurará el dizque revolucionario y democrático gobierno de la capital de México. Todo a la manera del sistema con más prisioneros en el mundo, Estados Unidos que cuenta 2 millones y 5 millones libres bajo fianza, además de las muy ilegales cárceles clandestinas como Abu Ghraib a cargo de militares educados para odiar a los que no comparten simulaciones electorales, contratos y exterminan la vida de ríos, playas y bosques e imponen reformas legalizadoras de la explotación extrema del campo y la ciudad. La injusticia es la esencia del Estado depredador.
Numerosas organizaciones de familiares de desaparecidos, asesinados y presos sin razón, trabajan esforzadamente y entre ellas, Fuentes Rojas distribuye nombres y situación de las víctimas, incluyendo empleados del Estado, para bordar su memoria en pañuelos cuadrados exhibidos en plazas públicas gracias al trabajo solidario extendido hasta Europa, África, toda América, Australia. Crece la solidaridad internacionalista con México pero crece a la par con mucho dinero y poder la Iniciativa Mérida.   

lunes, 15 de septiembre de 2014

Obama, Cuba y el nuevo terrorismo

Atilio A. Boron
El Estado Islámico ha producido una lamentable innovación en la forma de la muy larga historia del terrorismo. Las ejecuciones ejemplarizadoras de antaño, cuyos testigos directos eran unos pocos, ahora son transmitidas por internet tiempo real y su horrendo impacto llega a los cuatro rincones del planeta. Pero este cambio no oculta el primitivismo del método, la decapitación, utilizado por las más distintas culturas desde tiempos inmemoriales. La opinión pública mundial se estremece y escandaliza ante esta nueva muestra de barbarie, reforzando la satanización del Islam y, por contraposición, exaltando los valores humanistas de la (muy) mal llamada “civilización occidental y cristiana”, esa misma que asistió indiferente ante los hornos crematorios de Hitler, para poner apenas uno de los tantos ejemplos a los que podría apelarse en esta materia. Tampoco se estremeció ante el terrorismo de estado que Israel perpetró con calculado salvajismo hace apenas unas pocas semanas en Gaza, correctamente caracterizada como la cárcel a cielo abierto más grande del mundo. Tal vez porque sus víctimas eran palestinos, o árabes, y por lo tanto sus vidas no valían tanto como la de los periodistas norteamericanos o el rehén británico recientemente ejecutado; o porque el bombardeo indiscriminado de civiles ya ha sido naturalizado y como dice un gran estudioso norteamericano de estos temas, Chalmers Johnson, estamos inundados de eufemismos que ocultan los crímenes con palabras tales como “daños colaterales”, o “cambio de régimen” para no hablar de subversión, de “contratistas” para no decir que son mercenarios, o de “embargo” para no hablar de bloqueo. [1]
Pero hace poco tiempo apareció una nueva forma de terrorismo, más sutil que la de la daga y la cimitarra pero cuyas víctimas se cuentan por millones: el terrorismo financiero. Su principal cultor y exponente no es el repugnante verdugo islámico vestido de negro sino un afrodescendiente de suaves modales, galardonado en el año 2009 con un insólito Premio Nobel de la Paz y que ocupa la presidencia de los Estados Unidos. Resulta que este sujeto ha lanzado una furiosa ofensiva para lograr el “cambio de régimen” en Cuba, es decir, para subvertir el orden constitucional y social de la Isla reemplazando al gobierno de la revolución por un protectorado norteamericano que cierre el paréntesis (según la derecha imperial) abierto el 1º de Enero de 1959. Para el logro de tan innoble finalidad a ahora apela al terrorismo financiero, empequeñeciendo en este terreno lo hecho por su indigno predecesor, George W. Bush. No sólo ha mantenido el ilegal, inmoral y criminal bloqueo en contra de Cuba, caso único por su duración e intensidad en la historia universal, sino que en los últimos meses ha redoblado su patológica agresividad al imponer durísimas sanciones a bancos de terceros países por el imperdonable pecado de participar en negociaciones o transacciones comerciales originadas en, o destinadas a, la isla caribeña. El objetivo terrorista de este empeño es infringir un brutal castigo a toda una colectividad, la sociedad cubana, para que se arrodille ante sus verdugos. No hay aquí daga ni cimitarra, pero el objetivo es el mismo y las víctimas, muchas de ellas mortales, de este nuevo terrorismo, se pueden medir por centenares, o miles, según el caso. Ratificando en los hechos que Estados Unidos es un imperio, y que sus leyes, como las de su antecesor romano, se aplican en todo el mundo, ha hecho de la extraterritorialidad de su legislación un poderoso instrumento de dominación. Aplicando las leyes Torricelli y la Helms-Burton, Washington dispuso recientemente sancionar al banco BNP Paribas con una multa de 8.834 millones de dólares por su intervención en distintas transacciones realizadas por los  gobiernos de Cuba, Sudán e Irán,  caracterizados como “enemigos” e incluidos en la lista de países que promueven, amparan o protegen al “terrorismo”.[2]       
A raíz de esta descomunal sanción –sin precedentes por su monto- el banco canceló todas sus operaciones con organismos y entidades cubanas, ejemplo que fue velozmente imitado por numerosas instituciones bancarias de todo el mundo aterrorizadas también ellas ante esta nueva muestra de prepotencia imperial, ilegal hasta el tuétano, pero que Obama ejerce con una impunidad que supera con creces aquella de la que hace gala el verdugo jihadista.  Según un informe dado a conocer recientemente por al MINREX cubano, en el período comprendido entre enero del 2009 y el 2 de junio del 2014, es decir, con anterioridad a la megamulta en contra del BNP Paribas, el Nobel norteamericano aplicó sanciones a 36 entidades  de Estados Unidos y del resto del mundo por un valor de casi 2.600 millones de dólares por el “delito de relacionarse con Cuba y otros países”. Semejante acto de terrorismo financiero se fundamenta en las citadas leyes, la última de las cuales fue concebida por dos trogloditas sobrevivientes del Paleolítico inferior:  el senador republicano ultraconservador de Carolina del Norte, Jesse Helms, un fascista homofóbico de marca mayor de la nueva derecha evangélica norteamericana, y el representante republicano por Indiana, Dan Burton, adscripto al Tea Party, amante de las armas de fuego y acérrimo opositor  a la vacunación obligatoria establecida por la legislación federal porque, según este eminente tribuno, “producen autismo” en niños y jóvenes. Va de suyo que entre tantas aberraciones estos dos cavernícolas -que ya han se han sumergido en las inmundas cloacas de la historia de la reacción mundial-  se caracterizaban también por su ardoroso anticomunismo, que los llevó a redactar la ley que lleva sus nombres. Esa pieza legislativa se denomina “Ley de la Libertad Cubana y Solidaridad Democrática”, un eufemismo más de los tantos denunciados por Johnson. Su verdadero nombre debería ser “Ley para destruir a la Revolución Cubana, apelando a cualquier recurso.”
Ahora bien, el terrorismo financiero de Obama tiene eficacia, en el caso que nos preocupa, por la cobardía de los gobiernos que consienten la extraterritorialidad de la legislación estadounidense. Si naciones pequeñas y débiles no tienen otra opción que resignarse ante la prepotencia imperial no ocurre lo mismo con Francia, cuyo presidente François Hollande demostró no sólo que de socialista no le queda ni el nombre sino también que carece de las más elementales agallas políticas requeridas ya no para ser presidente de ese país sino para ser un humilde alcalde de cualquier ciudad del Tercer Mundo. Se arrastró para suplicarle al Nobel de la Paz 2009 que intercediera por el banco francés, a lo que Obama respondió que se trataba de un asunto exclusivamente jurídico y que nada podía hacer al respecto. La misma respuesta en relación a la ofensiva de los “fondos buitre” sobre la economía argentina. Estados Unidos crea una norma legal, que es política hasta la médula, y luego la aplica a rajatabla escudándose en la supuesta rectitud  jurídica y el carácter “apolítico” de la misma. Si Hollande hubiera poseído la milésima parte de la valentía que exhibieron sus compatriotas en la Comuna de París (o, en un ejemplo más cercano, Charles de Gaulle) le habría dicho a Obama que la legislación que apruebe el Congreso de los Estados Unidos le tiene sin cuidado y que no tiene vigencia en Francia, así como las leyes que apruebe la Asamblea Nacional de su país no la tienen en Estados Unidos. Pero la descomposición moral del socialismo francés ya es irremediable. Lo prueba también la actitud de su Ministro de Finanzas , Michel Sapin, quien dijo que la medida aplicada por Washington era “desproporcionada”  –no que era ilegal, inmoral e ilegítima, sino sólo “desproporcionada”- y que confiaba en que el BNP Paribas podría “financiar su actividad económica de manera satisfactoria” seguramente enterado de que la multa en cuestión representa alrededor del 80 por ciento de las ganancias del banco durante el año 2013. Pero, ¿qué queda del “grandeur de la France” después de este papelón? Napoleón y de Gaulle se revolverían en sus tumbas si supieran de este descenso de su amado país a la condición de una indigna colonia yankee, lo que hizo que el banco se declarase culpable de los dos cargos criminales por los cuales fue acusado por las autoridades norteamericanas: la falsificación de informes financieros y conspirar contra los Estados Unidos. No sólo eso: abandonado por su propio gobierno el BNP Paribas admitió también la prohibición impuesta por la justicia norteamericana de efectuar ciertas transacciones en dólares durante un año, a partir del 1º de enero del 2015 y, por último, la orden de despedir a 13 empleados del banco por su intervención durante las diversas transacciones objeto de la penalización.  En otras palabras: el inquilino de la Casa Blanca tiene el poder para cometer todas estas tropelías que violan desde la A hasta la Z de la legalidad internacional y luego se declara impotente para conceder el indulto que haría justicia a los tres luchadores antiterroristas cubanos que continúan presos en las mazmorras imperiales. ¿Omnipotencia para un lado, como para llegar hasta el extremo de exigir que una institución bancaria del extranjero despida a 13 empleados, e impotencia para el otro, a la hora de conceder un más que merecido indulto a tres inocentes que llevan 16 años en prisión?
Conclusión: estamos en presencia de una nueva forma de terrorismo, tanto o más letal que la primitiva y con un alcance muchísimo mayor. Un terrorismo que responde a las recomendaciones de teóricos y estrategas imperiales como Joseph Nye Jr. cuando aconseja a Washington navegar en las turbulentas aguas del sistema internacional  haciendo uso de una adecuada combinación del “poder duro” de los militares con el “poder blando” de la industria cultural y la ideología.[3]  La síntesis de ambos sería el “poder inteligente”, más eficaz que aquel que sólo se apoya en la elocuencia de las armas. El acoso financiero sería, según esta corriente de pensamiento, una expresión de ese “poder inteligente” que somete y oprime apelando a recursos distintos a los convencionales pero, decimos nosotros, igualmente terroríficos. Sólo que los crímenes del terrorismo financiero no son exhibidos como tales por el inmenso aparato mediático de la derecha mundial sino que se lo hace aparecer como una cuestión de técnica jurídica,  de respeto a los contratos y a la ley, aunque se trate de la ley de un estado imperial que con prepotencia la impone sobre el resto del planeta. Un terrorismo disimulado pero letal que, a diferencia del caso del verdugo jihadista,  no ofende -¡por ahora, como dijera el Comandante Hugo Chávez!- a la conciencia universal de nuestro tiempo. Pero que más pronto que tarde será repudiado por la gran mayoría de los países que componen este atribulado planeta. De esto que a nadie le quepa la menor duda.  

NOTAS
[1] Ver su excelente Dismantling the Empire. America’s last best hope (New York: Metropolitan Books, 2010), pp. 99-103.
[2] Una crónica sobre esto se encuentra en “¿Qué hizo BNP Paribas para enfrentar una multa récord de Estados Unidos?”,  un cable de la BBC que puede leerse en: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/07/140630_economia_eeuu_multa_bnp_parisbas_ng.shtml
[3] Cf. The future of power (New York: Public Affairs Book, 2011) y su obra previa, Soft Power: The means to success in world politics (New York: Public Affairs Book, 2004).

viernes, 12 de septiembre de 2014

“Tenemos muchos amigos en EE.UU.”

Gustavo Veiga
Tomado de Página/12
Desde la Prisión Federal de Marianna, Florida, el ingeniero Antonio Guerrero respondió a las preguntas de Página/12. Hoy se cumplen dieciséis años de su detención en Estados Unidos. Es uno de “los cinco héroes”, como se considera en Cuba a los agentes de inteligencia que se habían infiltrado en el exilio anticastrista de EE.UU. para frenar una ola de atentados terroristas en la isla, allá por 1998. La Justicia de ese país lo condenó a 22 años de cárcel por espionaje. El, Ramón Labañino y Gerardo Hernández continúan presos. Sus compañeros René y Fernando González fueron liberados después de cumplir también largas penas.

¿Qué significa para usted la palabra libertad cuando acaba de cumplir 16 años de prisión en EE.UU.?
Hay una libertad que nadie puede quitarte, es la libertad cuando uno se siente haciendo un bien, es la libertad de cuando se es útil a una causa justa, es esa libertad que se siente cuando se tiene amor de tanta gente hermosa y valiente, es la simple libertad del hombre inocente al que han condenado injustamente a una larga prisión, incluso, a morir en una prisión.

¿Cuánto lo ayudaron a tolerar el prolongado encierro sus convicciones políticas, su formación dentro de la Revolución Cubana?
Más que de convicciones políticas se trata de nobles principios en los que nos educó la Revolución y que aprendimos de nuestro pueblo y su historia. Hablo de los principios martianos por los que nos guiamos y llegamos un día a comprender todo lo que encierra ese pensamiento del apóstol de nuestra independencia: “Patria es humanidad”. La Revolución nos dio la oportunidad de estudiar en excelentes escuelas con grandes maestros, a mí me dio la oportunidad de graduarme de una carrera universitaria en las lejanas tierras de la actual Ucrania, y con un ingreso muy modesto; sin la presencia de mi padre fallecido muy joven, mi familia nunca tuvo que preocuparse de si podían o no pagar mis estudios. Todos los estudios eran gratuitos. Y ese gran logro de la Revolución de la enseñanza gratuita se mantiene en Cuba.

¿Sus creaciones como los poemas o las acuarelas pueden considerarse una parte de su lucha o son tan sólo expresiones artísticas que contribuyeron a paliar en algo su detención?
Mis creaciones poéticas y plásticas no sé a veces explicar cómo surgieron. Creo que son el resultado de mi formación, tanto en el hogar como en las escuelas. En cada etapa esas creaciones han sido un arma para la resistencia, pero por sobre todo son una muestra de la esencia humana de los Cinco.

La prensa de Miami fue determinante para influir sobre el jurado que los condenó, según se denunció judicialmente, y la de EE.UU. en general casi no trató sus casos. ¿Cree que los medios pueden modificar esa postura?
Voy a responder con una vivencia. Cuando comenzó nuestro juicio, aquel 27 de noviembre de 2001, en la Sala de la Corte había reporteros de muchos medios de prensa, no sólo de los medios de Miami. Los grandes periódicos fueron muy cautelosos al comentar el inicio de nuestro proceso judicial. Un buen día desaparecieron todos de la sala, ¿dejando sólo a quiénes? Pues a aquellos reporteros que eran pagados por el gobierno para crear una campaña contra Cuba y contra nosotros. ¿Quién dio la orden de retirada? No sé. ¿Quién puede dar la orden para modificar eso? Tampoco lo sé. Pero hay preguntas que, aunque no se sabe la respuesta exacta, uno deduce de una manera u otra. Es increíble que el juicio más largo de la historia de una corte de la Florida, y creo que hasta de todo el país, con una cantidad significativa de testigos, algunos que ocuparon y ocupan altos cargos militares y de gobierno, con toda la repercusión en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, se haya silenciado de la manera en que se ha hecho.

Entre los 16 años en prisión y otros ocho que llevaba en EE.UU. antes de ser detenido suma casi 24 fuera de Cuba, ¿cómo imagina hoy a su país?
Por varias vías recibimos constantemente noticias de Cuba. Las leemos con mucho interés. Miro las fotos en cada publicación con mucho amor. Interrogamos a nuestros familiares hasta los mínimos detalles sobre cada cosa del barrio, del pueblo, de la vida diaria. Sabemos que no es lo mismo que estar allí, donde se palpa el calor del pueblo y nuestros cotidianos avatares. Pero la verdad es que a Cuba siempre la imagino hermosa, digna, sonriente, habladora, jaranera, hospitalaria, tal y como es nuestro pueblo.

Alguna vez dijo que mirar a sus dos campeones, sus hijos Antonio y Gabriel, equivalía a hacer desaparecer todos los muros de la prisión. ¿Cómo y cuándo se imagina el día de su liberación?
El día de mi liberación, como dice mi adorada madre, será “mucho para un solo corazón”. Pero tenemos el corazón preparado para ese día. Sabemos que llegará para los tres que quedamos del lado de acá. Y lo imagino como otro punto de partida para otras tareitas, rodeado del amor de mis campeones y de muchos otros amores, a quienes deseamos darles un fuerte abrazo.

¿Qué sensación le deja el gran movimiento de solidaridad internacional que recibió y sigue recibiendo la causa de los Cinco?
La primera sensación que siento cuando pienso en la inmensa solidaridad, creciente e indetenible que nos rodea, es el amor que tienen tantas personas a Cuba y a nuestro pueblo. Muchas personas, que incluso nunca han estado vinculadas con el proceso revolucionario cubano. Cuando han conocido de nuestra situación nos escriben, nos muestran su apoyo, asisten a una actividad, preguntan, buscan más información. Saber que todos ellos de una u otra manera reclaman nuestra libertad nos hace sentir muy optimistas y fuertes.

¿Cómo analiza ciertas demostraciones de respaldo que tienen dentro de EE.UU. como, por ejemplo, las de los maestros de Seattle que apoyan la exposición de sus cuadros o de varios intelectuales?
Tenemos muchos amigos dentro de los Estados Unidos. En mi caso, tengo amigos de donde vivía, la pequeña ciudad de Key West, una islita situada lo más al sur del territorio estadounidense. Esos amigos desde mi arresto me escribieron cartas y aún me escriben. Nunca se han olvidado de mí ni yo de ellos. En verdad fueron mi mayor apoyo en los momentos más difíciles y fueron un apoyo para los Cinco, porque todos nos poníamos contentos con cada carta que me llegaba.

Otras formas de decir (por la libertad de #LosCinco)

Tonito e Irmita, hijos de Tony y de René, durante el panel de los hijos de los Cinco
Enrique Ubieta Gómez

El discurso hablado tiene límites. Cuando se desoyen argumentos y razones bien expuestas, el diálogo se frustra. Entonces, aparecen otras formas de decir. Los Cinco lo saben. El rostro callado y serio de Fernando, habla. Trato de recordarme que ese ser gigante de pequeña estatura estuvo 15 años preso sin doblegarse. Que hace seis meses, todavía estaba preso. Él se escabulle del elogio, rehuye las miradas de admiración, contraataca con la imagen de un hombre común. Nadie puede asomarse al abismo de sus recuerdos. Hay otras formas de decir. Cuenta Irmita, la hija mayor de René, que el día de la sentencia, no estaban en la sala los familiares de Ramón (no habían recibido la visa estadounidense); pero, recuerda “entró sonriendo, sonriéndome”. Y ella supo que también lo representaba a él.
Tony escribe poemas, dibuja y transforma las palabras en imágenes poéticas o visuales. Son detalles: un pie desnudo, un reloj en la pared, unas cadenas, el absurdo de los llamados documentos secretos del juicio. Como los jueces no quieren escucharlo, se transforma en un pintor minimalista. El día del injusto veredicto, escribe, “al llegar a la unidad de dormitorio, para nuestra gran sorpresa, fuimos recibidos con fuertes aplausos por la gran mayoría de la población penal con la que habíamos convivido durante esos meses de juicio”, y dibuja unas manos que aplauden, y esos aplausos preludian los que vendrían después, desde todos los rincones del planeta.
Pero hay rostros que necesitan esconderse, porque pueden revelar vergüenza o compasión de sí. Así son los carceleros. Nadie mejor que una niña de 5 años para comprenderlo. Lo cuenta la hija intermedia de Ramón, que ya es una muchacha. Dice que tuvo la ingenua y muy cubana pretensión de compartir el dulce de la visita con el carcelero que los observaba imperturbable. Recibió un no frío, cortante, y me atrevo a decir, sorprendido. Desde la memoria infantil recuerda: el carcelero es un hombre lleno de llaves que suenan al caminar, de trato y miradas frías, ceño fruncido, y actitud hostil.
Todo esto lo escuché o lo vi ayer, 11 de septiembre, un día para luchar contra el terrorismo: el que asesinó al presidente Allende, en 1973, y a miles de jóvenes chilenos que soñaban con un mundo más justo, más bello; y el que muchos años después, en el 2001, hizo caer las Torres Gemelas. Pero, ¿acaso no es el mismo? Y aunque se confundan víctimas y victimarios, los que apoyaron y conspiraron contra Allende, armaron y entrenaron también a los talibanes que luego, según la versión al uso, colocaron los explosivos en Nueva York. Y los que entrenaron y protegen a los autores del atentado de 1976 al avión civil cubano o mantienen un bloqueo económico, comercial y financiero contra mi pueblo, son los que entregan armas y protegen a los gobernantes israelitas, empeñados en aniquilar al pueblo palestino.
Fue una reunión de amigos de todos los continentes que reclaman el regreso inmediato a la Patria de Tony, Ramón y Gerardo, los héroes que aún quedan en prisiones estadounidenses –ya están Fernando y René con nosotros–, después de 16 largos años, por luchar contra el terrorismo. Y escuchamos los testimonios de sus hijos, pequeñitos en los primeros años de encierro, hombres y mujeres hoy, y apreciamos las acuarelas de Tony, y conspiramos a favor de la justicia, de la verdad, de la belleza.
Y comprendí que a veces son más efectivas, más elocuentes, otras formas de lenguaje: una sonrisa, un poema, una acuarela, un aplauso.

El Premio Nobel de la Paz va a la guerra

Omar Rafael García Lazo
Ocurrió lo que se necesitaba: un pretexto más sólido, más limpio, aunque igual de cínico. Obama ha anunciado la formación de una coalición internacional para combatir, sin desplazar tropas, al grupo terrorista Estado Islámico, tanto en Iraq como en Siria.
Se esperaba algo así, sobre todo después de que ningún satélite, ningún medio de exploración aéreo o terrestre, ningún espía de la OTAN, EE.UU., Israel o algún fraticida Estado árabe, advirtiera que un grupo “irregular” de miles de bandidos terroristas con medios de transporte y armamento pesado, que hace más de tres años combate en Siria, avanzaba desde ese país en dirección a Iraq.
Pero el sentido común, en un esfuerzo por no sucumbir a la marea mediática que trata de nublar la realidad, nos indica que es absolutamente imposible que en Washington se hayan enterado de la ofensiva terrorista contra Iraq solo cuando estos ya tenían plantada su bandera en la provincia iraquí de Saladino, o que se enteraran de las atrocidades de los terroristas por dos videos difundidos en la red, cuando antes, mucho antes, ya esos bandidos habían cometido fechorías igual de repugnantes en territorio sirio, mientras que en Washington solo se pensaba en cómo apoyar a esa “oposición”.
Pero si faltara algo para convencerse, solo hay que observar cómo los terroristas mercenarios comercian con total tranquilidad el petróleo que emana del suelo iraqui que hoy ocupan. ¿Cómo es posible que la primera potencia mundial y sus aliados occidentales y árabes unido a Israel no consigan saber quién compra ese petróleo, cómo lo transportan, cómo hacen las transacciones financieras, dónde compran el armamento y quién se los vende?
Ni Reagan, ni Bush padre, ni siquiera Bush Jr. fueron tan cínicos como Obama en los momentos en que anunciaron al mundo la decisión de ir a algunas de las tantas guerras imperiales que ese país ha iniciado. Esta vez la desfachatez política alcanzó ribetes inimaginables, pues a los cuestionamientos anteriores, debemos sumar la imagen de pacifista y hombre de diplomacia que el sistema le ha construido a uno de sus hombres, el mismo que promovió los golpes de Estado en Honduras, Paraguay, Ecuador y Bolivia, el que mantiene una ofensiva contra Venezuela, recrudece el cerco financiero contra Cuba, desangró a Libia y Siria, alienta la violencia en Ucrania y cerró los ojos frente al crimen israelí en Gaza.
Bastante se ha denunciado la catadura moral de la “oposición siria”, compuesta en su mayoría por mercenarios árabes, europeos y hasta asiáticos. Muy claro también está qué intereses representan y defienden. Llama poderosamente la atención que siendo árabes no se hayan inmutado ante la ofensiva sionista de Israel contra Gaza. ¿Por qué no dirigieron sus efectivos para defender a los palestinos? ¿Acaso no es el sionismo el enemigo histórico de todos los árabes, tengan la confesión que tengan?
La movida está muy clara. Después de las victorias del Ejército de Siria contra los grupos mercenarios y terroristas, EE.UU. y sus aliados cambiaron el juego táctico hacia Iraq con el fin de darle cobertura política a la decisión de bombardear Siria.
De paso, removieron al incómodo Primer Ministro shiíta Nuri Al Maliki, amigo de Damasco y Teherán y golpearon a HAMAS en Gaza. Todo parece indicar que en el Pentágono y el Departamento de Estado existe la convicción de que ha llegado el momento de reequilibrar a su favor la balanza geopolítica en la zona y retomar la iniciativa contra Siria e Irán en el plano táctico, pues el objetivo estratégico sigue siendo Rusia.

jueves, 11 de septiembre de 2014

Putin, el judo y Fidel

Ángel Guerra Cabrera
El cese del fuego conseguido en el sureste de Ucrania el 5 de septiembre constituye otra derrota de los intentos estadunidenses de usar ese Estado como ariete contra Rusia y saquear sus riquezas. Anteriormente, el golpe de Estado de Maidán facilitó la brillante jugada geopolítica del presidente ruso Vladimir Putin que permitió la reintegración de la península de Crimea a Rusia mediante la abrumadora decisión soberana de sus ciudadanos y con ello el regreso a territorio ruso de la estratégica Flota del Mar Negro.
Más de un observador internacional ha afirmado que mientras Obama es jugador de damas chinas, Putin es un diestro ajedrecista, juicio con el que coincido. Pero, al parecer, Putin, quien practicó también el judo, ha desarrollado como Fidel Castro la habilidad de aplicar a la política el principio fundamental de ese deporte, al utilizar contra el contrario toda su fuerza para derrotarlo. Washington ha tenido que calarse unas cuantas palizas de Fidel a lo largo de los años en que el comandante, como ahora Putin, ha hecho gala de una excepcional destreza para reducir al adversario sin apenas despeinarse.
Los intentos de Estados Unidos para cercar y destruir a Rusia y a China no se han detenido nunca pese a la desaparición de la Unión Soviética y a los estrechos vínculos económicos que unen a Washington con Pekín. Se suponía que la OTAN, aunque fue creada primero(1949), tenía como razón de ser el enfrentamiento a los ex estados socialistas de Europa agrupados en el Pacto de Varsovia(1955).
De modo que la alianza atlántica debió disolverse una vez que dejó de existir su contraparte(1991) y que se dio por oficialmente concluida la llamada Guerra Fría. Pero no fue así. De la misma manera que se vulneró escandalosamente por Washington la promesa realizada a Mijail Gorvachov por George W.H. Bush de que la OTAN no se ampliaría hacia el este, en dirección a la antigua frontera soviética. Resulta que la casi totalidad de los ex países socialistas europeos han ingresado a la alianza occidental desde 1999 y en varios de ellos se han instalado bases militares del grupo.
La criminal campaña de bombardeos de la alianza contra las ciudades e infraestructura civil de la antigua Yugoslavia(1999), llevada a cabo totalmente al margen de la legalidad internacional, pues no tuvo la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU, fue una clara señal de la deriva antirrusa contenida “en el ADN” de la OTAN, según la gráfica definición realizada por la diplomacia de Moscú después de la ridícula cumbre de la OTAN de la semana pasada en Reino Unido.
Mientras esta concluía entre histéricos graznidos antirrusos, los nazis instalados por Washington en el gobierno de Kiev se veían obligados a aceptar íntegramente el plan de cese el fuego en el este de Ucrania propuesto por Putin. No tenían de otra pues simplemente el ejército que habían lanzado en abril a lo que se llamó una operación antiterrorista, reforzado por los nazis del Sector Derecho y los mercenarios reunidos en la Guardia Nacional, había sido puesto de rodillas por los audaces golpes y maniobras de las autodefensas de las repúblicas autónomas de Donetsk y Lubansk, proclamadas y refrendadas en plebiscito por la gran mayoría de sus habitantes.
El antiterrorismo consistió en una cobarde guerra contra la población civil de la región, cuyas ciudades fueron bombardeadas por aire y tierra durante semanas, mientras los facinerosos del Sector Derecho asesinaban prisioneros y ni siquiera daban digna sepultura a sus muertos.  Esta carroña, admiradora del criminal de guerra nazi y asesino de judíos y campesinos polacos Stepan Bandera, es la que Estados Unidos y sus socios europeos están alebrestando y tratando como heroicos combatientes por la libertad. Otro Estado Islámico pero derrotado ignominiosamente al nacer.
Rusia tuvo que imponer la llegada de la ayuda humanitaria a la zona por la renuencia criminal de Kiev a que le fuera proporcionada a una población que no tenía ni agua que tomar desde hacía semanas.
Si los militares rusos dieron algún apoyo y asesoría a las autodefensas, estaban en todo su derecho, como antes en la recuperación de Crimea, aunque nadie ha podido presentar prueba alguna de ello.
Lo que sí está muy claro es que los agitadores y protagonistas del golpe en Kiev han estado empujando las cosas hacia una guerra nuclear, pues un enfrentamiento bélico de Washington y Moscú no puede terminar de otra manera.

jueves, 4 de septiembre de 2014

A propósito de Canción de barrio: las coordenadas de la Utopía

Enrique Ubieta Gómez
Vivimos tiempos difíciles. La tierra que antes se divisaba en el horizonte y que nos compulsaba a remar con fuerza, sin reparar en obstáculos y sacrificios, se desdibuja; alguien al parecer ha dicho –o existe un mal sobreentendido al respecto–, que no podrá alcanzarse, que apenas era un motivo literario que nos ayudaba a crecer, lo que de repente nos deja a solas con el presente, un presente que sin pasado y sin futuro, sin una visión móvil, un desde y un hacia, se convierte en charco sucio, en agua estancada. El llamado realismo sucio en la literatura, el teatro o el cine –y fuera o dentro del arte, en la crítica social–, es la expresión artística o científica del corte de luz, de la falta de percepción de (o la renuncia a) un destino. Es el tipo de arte o de ciencia cubanos que las trasnacionales promueven, el que establece el nuevo dogma que debe paralizar la navegación. Un profesor de fotografía decía a sus alumnos, mientras mostraba la foto de un anciano desvalido que pasaba junto a un almendrón roto: esta es la imagen típica de Cuba en el mundo. Es una verdad a medias decir que el arte refleja la realidad, también la construye.
Digamos que el capitalismo jamás renuncia a fabricar destinos, aunque falsos y de corte individualista: las mayorías que respiran en puntas de pie sobre el agua, sueñan con un golpe de suerte que los catapulte hacia el éxito económico personal. Los que habitan las favelas de Río no se ofenden si las telenovelas brasileñas presentan a sus coterráneos en lujosas mansiones: ellos aspiran a vivirlas. Pero si se cancelan los sueños, los destinos, el mundo colapsa. Obama (el sistema, caramba, no hablo del vocero) lo sabe, y le dice a los suyos, a los estadounidenses simples, que tienen una misión, divina o histórica, da igual. Si durante el viaje perdemos los puntos cardinales, si el socialismo, que solo puede entenderse como un viaje hacia otro mundo, pierde los referentes de partida y de llegada, todo termina: decir que el pasado que nadie vivió era peor y que un futuro capitalista que nadie ha vivido también sería peor, es pura abstracción. Pésima explicación para los jóvenes. El futuro es esperanza, y si lo queremos socialista, no basta con alertar sobre las seguras consecuencias de uno capitalista. Son los límites sobre los que se encuadra el dilema, pero el dilema es el hoy.
Si los ciudadanos perciben que ha comenzado la era post revolucionaria, buscarán sus islas personales, harán maletas para sus viajes privados. Nadie puede vivir sin destino. Y la cultura del tener, la capitalista, nos rodea como la maldita circunstancia del agua por todas partes. Nuestros ciudadanos descreídos no reparan en lo obvio que tienen, quieren al fin dos pantalones vaqueros, un celular “inteligente” y un auto; los jóvenes descreídos del mundo tienen los dos pantalones, el teléfono y el auto (no importa el año, o la marca), y pelean en la calle contra las fuerzas antimotines por aquello que los nuestros tienen. Si los jóvenes cubanos soñaran bajito, a ras de tierra, el futuro de la Patria estaría hipotecado.
¿Pero por qué los jóvenes deben defender la Revolución, el presente al que llamamos Revolución? ¿Por lo que han hecho sus padres y abuelos? No es poco lo que han hecho, pero ese es apenas el punto de partida. Debemos defenderla por lo que ellos (los jóvenes) harán. Para los que no han perdido la fe –y creo que son suficientes en número y en capacidades– no basta lo mucho e imperfecto que hicimos: la Revolución debe defenderse porque todas las pequeñas, medianas y grandes imperfecciones actuales (pueden dársele otros nombres), las que ellos detectan con justa indignación, y todas las conquistas invisibles (porque ya se asumen como naturales), podrán superarse o mantenerse solo si esta se preserva. Es decir, si la pasión por la justicia social no cede, si no se renuncia a la búsqueda de un camino alternativo que garantice el consumo y dignifique la vida, pero que eluda el consumismo y las visiones pragmáticas; si los sueños no se domeñan, si no se nos cortan las alas en nombre de una racionalidad castrada. Donde no hay “imposibles” por conquistar, no hay revolucionarios.
Ser revolucionario es defender a los humildes, a los pobres de la tierra. No puede existir otra interpretación. Esta es una Revolución de, por y para los humildes. Raúl lo ratificó el pasado primero de enero, cuando recordó las palabras fundacionales de Fidel: “La Revolución llega al triunfo sin compromisos con nadie en absoluto, sino con el pueblo, que es al único que le debe sus victorias”, y reiteró Raúl: “Cincuenta y cinco años después, en el propio lugar, podemos repetir con orgullo: ¡La Revolución sigue igual, sin compromisos con nadie en absoluto, solo con el pueblo!”. A veces, sin embargo, ante la ausencia de una teoría que salve y demuela, que restaure el concepto de socialismo por caminos nuevos, nos acecha el espejismo socialdemócrata. En justo escape de los esquemas soviéticos (estalinistas), caemos en los brazos de la socialdemocracia: una puerta llena de artificiales luces rojas, que nos conduce de vuelta al capitalismo. Los cambios en Cuba son imprescindibles y están en marcha. Hay quienes los empujan hacia aquella puerta. Y hay quienes se oponen a ellos, porque viven cómodamente instalados en las telarañas de la burocracia o ya no pueden modificar sus hábitos y conceptos. Ni los primeros ni los segundos se interesan por el pueblo. “Canción de barrio”, el documental de Alejandro Ramírez Anderson –en el espíritu de Santiago Álvarez, como nos recuerda Rebeca Chávez, ajeno a la moda del realismo sucio, comprometido con el destino de la sociedad en la que vive– es un latigazo a la conciencia. Esos marginados son nuestros, y los revolucionarios cubanos tendremos que pelear por ellos; son los insalvados del bloqueo estadounidense y de la burocracia, de la abrupta caída del imperfecto pero justo sistema socialista de relaciones comerciales y de la impericia, el despilfarro y la corrupción. Que no mueran de hambre, puedan estudiar y reciban atención médica gratuita de primero, segundo y tercer nivel, los diferencia de sus pares latinoamericanos. Pero la Revolución quería más, los revolucionarios queremos más. Son sobrevivientes de una guerra interna y externa que ya sobrepasa las cinco décadas. Para ello tendremos que ser eficientes, a pesar del implacable bloqueo económico, financiero y comercial, de la guerra abierta y solapada, de la subversión y de los funcionarios ineptos. Me apunto en la guerra de Silvio: a los errores y desvíos del pasado reciente no podemos regresar. Todo lo que frene o entorpezca a la Revolución –que no puede acabar–, es un pasado inadmisible; como aquel que le antecede, el de los años cincuenta, el de la Cuba “de charanga y pandereta”, parafraseando un verso de Antonio Machado. La defensa del proyecto hoy permitirá que avancemos hacia un futuro anticapitalista, hacia un destino patrio. Solo desde la pelea del hoy podrán visibilizarse las coordenadas del movimiento: lo que fuimos y lo que queremos y podremos ser.