domingo, 24 de abril de 2016

Crisis moral

Alberto Híjar Serrano
Un memorioso Compañero del Alma como llamara Miguel Hernández a Ramón Sijé, remite una crónica de Playa Girón, la primera derrota militar del imperialismo yanqui en América. Poco más de setenta horas fueron suficientes para derrotar la invasión montada en cinco buques cargueros y precedida por el bombardeo de aeropuertos para garantizar el dominio del aire. Más de cinco mil mercenarios, cubanos de origen algunos de ellos, fueron derrotados y más de mil fueron capturados y canjeados por alimentos y medicinas, de modo que el 17 de abril de 1961, los combatientes civiles y profesionales de Cuba se dispusieron a seguir el juicio de los prisioneros. La foto de Fidel saltando desde la torreta de un tanque es aún emblemática por lo que tiene de ejemplo comunista en disposición de combate reiterada ahora en el discurso de clausura del VII Congreso del Partido Comunista Cubano. Reivindicar la militancia comunista, vence la maledicencia y comprueba su actualidad en situación de alerta roja mundial ante los excesos del capitalismo depredador.
El filosofo argentino León Rozitchner dedicó sus últimos años a desarrollar la psicología como recurso reflexivo de las conductas, trabajo que inició con Moral burguesa y Revolución editado en Buenos Aires en 1963 y en 1969. En la Introducción plantea la necesidad de “enfrentar las concepciones morales de la burguesía con la ética de la Revolución” y precisa el sustento a partir de las declaraciones de los mercenarios en el dialogo con periodistas y miembros del gobierno revolucionario para “mostrar que la reflexión filosófica, sobretodo si es reflexión ética, debe ponerse a prueba en el análisis de situaciones vividas en las cuales los hombres asumen la mayor de sus responsabilidades históricas”. El lugar que los idealismos otorgan a sustancias como El Hombre y Los Valores, es así sustituido como revelación ideológica. Predomina la urgencia de exculpación que va desde la declaración del cura que sólo pretendía asistencia espiritual, al hombre de negocios que no sabe de política, a la del joven rico y fiestero desconocedor de Cuba pero creyente en la Libertad. Todos procuran reconocer su equivocación mercenaria con tal de salvarse. Se asumen como “totalidad abstracta” de “cristianos católicos en su totalidad” por encima de los intereses concretos que darían lugar a la crisis del gobierno de Kennedy comprometido con la ineficiente CIA con la que siguió planeando la falsa liberación de Cuba con la inclusión de más de 300 atentados contra Fidel: envenenamientos, accidentes, atentados, todo fallido.
La composición profesional de la Brigada de Asalto sintetiza “la estructura del poder de la burguesía: el religioso, el hombre de la libre empresa, el militar, el torturador, el diletante, el filósofo racionalista, el político y los hijos de buenas familias”, todos en una división del trabajo de modo que “la verdad del asesino está en el grupo” para disminuir la culpa individual con todo y proclamas de “formalismo democrático” al encuentro con “la moral burguesa internacional” con todo y la OEA. Un Apéndice con declaraciones de los gobiernos de Estados Unidos, Guatemala, Nicaragua, Venezuela, Argentina, Uruguay, Colombia y Chile, reiteran su creencia ciega en la verdad del gobierno de Estados Unidos y por supuesto, de la mentira del gobierno cubano cuyo triunfo histórico les resulta insoportable. El libro de 187 páginas es de plena actualidad a raíz de la puesta en escena de las disculpas por la tortura de una victima de militares y policías castigados por “desobedecer órdenes” y ya, lo cual debiera abrir la discusión sobre la cadena de mando y las responsabilidades regidas por el principio militar de que las órdenes no se discuten, se acatan y se cumplen. Los pasos del montaje dramático, empezaron con la filtración del acto de tortura filmado, siguió su difusión televisual acompañada de comentarios indignados de los conductores de noticieros desinformativos con un orden del discurso para exaltar las glorias del gobierno de Peña a la par de reproducir las declaraciones indignadas como prueba de libertad de expresión para culminar con la declaración del Secretario de la Defensa Nacional ante uniformados con traje de combate a lo que siguió la disculpa del responsable de derechos humanos de la Secretaría de Gobernación hasta llegar a las declaraciones sesgadas del Presidente de la República proclamando el castigo a los culpables. Así, todo resulta incidente pasajero, individualizado y sujeto a leyes.
Pero las organizaciones defensoras de los derechos humanos, los críticos del Estado y hasta la candidata en campaña Hillary Clinton, denuncian la práctica sistemática de la tortura y la violación de los derechos humanos en México. Todo se complica con los dictámenes sobre los 43 y la declaración oficial de que se cumplió el plazo de las investigaciones fuera del control del Gobierno que exige la salida de los peritos internacionales sometidos a campaña de desprestigio al igual que algunos padres y el abogado de los familiares de los desaparecidos. Asombra que los efectos de estas campañas no afecten las solidaridades por la justicia y la aparición vivos de los 43 disminuidos por el único cadáver identificado en el basurero de Cocula.
Carlos Fazio, puntual crítico de todo esto, responde con un libro dedicado al Estado de excepción vigente y las leyes sobre la suspensión de garantías ante situaciones graves y de prohibición de manifestaciones contestatarias, las dos en proceso de aprobación por diputados, senadores y la Suprema Corte de Justicia. Una vez más queda claro el afán legalista del Estado opuesto a la justicia. Las masacres constantes, las fosas clandestinas, los asesinatos, los secuestros y persecuciones de dirigentes sociales, la implacable injusticia contra los presos políticos y el fuero militar a toda costa para impedir la inspección del 27 Batallón de Iguala y el interrogatorio directo de los militares participantes en el operativo del 26 al 27 de septiembre de 2014, son pruebas materiales. El encuentro de familiares de presos y desaparecidos políticos en Olinalá, la reunión de la Organización Nacional del Poder Popular, el mantenimiento del Antimonumento a los 43 entre los días 22 y 24 de abril, organizan y preparan no sólo las actividades del próximo día 26, sino consolidan la organización para el largo plazo con claridad ética de crítica práctica de las ideologías burguesas contra los derechos históricos de los mexicanos.

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