Población mundial: 6800 millones, de los cuales
* 1020 millones son desnutridos crónicos (FAO, 2009)
* 2000 millones no tienen acceso a medicamentos (www.fic.nih.gov)
* 884 millones no tienen acceso a agua potable (OMS/UNICEF 2008)
* 924 millones “sin techo” o en viviendas precarias (UN Habitat 2003)
* 1600 millones no tienen electricidad (UN Habitat, “Urban Energy”)
* 2500 millones sin sistemas de dreanajes o cloacas (OMS/UNICEF 2008)
* 774 millones de adultos son analfabetos (www.uis.unesco.org)
* 18 millones de muertes por año debido a la pobreza, la mayoría de niños menores de 5 años. (OMS)
* 218 millones de niños, entre 5 y 17 años, trabajan a menudo en condiciones de esclavitud y en tareas peligrosas o humillantes como soldados, prostitutas, sirvientes, en la agricultura, la construcción o en la industria textil (OIT: La eliminación del trabajo infantil: un objetivo a nuestro alcance, 2006)
* Entre 1988 y 2002, el 25 % más pobre de la población mundial redujo su participación en el ingreso mundial desde el 1.16 por ciento al 0.92 porciento, mientras que el opulento 10 % más rico acrecentó sus fortunas pasando de disponer del 64,7 al 71.1 % de la riqueza mundial . El enriquecimiento de unos pocos tiene como su reverso el empobrecimiento de muchos.
* Ese solo 6.4 % de aumento de la riqueza de los más ricos sería suficiente para duplicar los ingresos del 70 % de la población mundial, salvando innumerables vidas y reduciendo las penurias y sufrimientos de los más pobres. Entiéndase bien: tal cosa se lograría si tan sólo se pudiera redistribuir el enriquecimiento adicional producido entre 1988 y 2002 del 10 % más rico de la población mundial, dejando intactas sus exorbitantes fortunas. Pero ni siquiera algo tan elemental como esto es aceptable para las clases dominantes del capitalismo mundial.
LEA EL TEXTO COMPLETO.
jueves, 13 de mayo de 2010
Willy Toledo: "He sufrido una caza de brujas y un acoso brutal".
BILBAO, 12 (EUROPA PRESS)El actor Willy Toledo expuso hoy en Bilbao su experiencia de "acoso mediático" que sufrió a raíz de las declaraciones que realizó en un acto de la ISGE en Madrid sobre preso cubano Orlando Zapata. Toledo ofreció la conferencia "Desmontando el acoso mediático a Cuba", organizada por Euskadi-Cuba, Partido Comunista de Euskadi, Gazte Komunistak, Fundación de investigaciones Marxistas e Ikasle Ekintza.
En su alocución, denunció que padeció "unos quince días brutales" donde iniciaron contra él una "caza de brujas de acoso y derribo" que, según declaró, le tocó a él, pero "le podría haber ocurrido a cualquier persona que decide ejercer la libertad de expresión y que no entra dentro de los márgenes de pensamiento único que se han establecido". "La intención era que se callara a quien ose contradecir la versión oficial de los hechos", advirtió.
En este sentido, el actor aclaró que las declaraciones que le atribuyeron fueron "sesgadas" y no reflejaron su "pesar por la muerte de cualquier ser humano". En este punto, indicó que "la reponsabilidad de un preso es del Estado", por lo que consideró "un error de cualquier Estado que un preso muera en sus cárceles por la circunstancia que sea".
Durante la conferencia relató su experiencia en la isla caribeña, donde admiró "la abundancia de cultura gratuita" que el gobierno cubano proporciona y denunció que existen aspectos de la revolución cubana "que se tocan poco, y se pueden sacar para dar otro punto de vista, que no sea sólo el político".
miércoles, 12 de mayo de 2010
La Revolución cubana es antifranquista, y sabe renovarse.
Enrique Ubieta GómezHacer que todos lo repitan; todos los medios de prensa, los que valen en el conteo: los de tiradas e intereses millonarios. Que todos los políticos del sistema lo repitan, los que compran los colores del frac electoral en el Corte Inglés; los hay negros, azules, rosados, amarillos, verdes. Que todos los artistas que alguna vez compusieron canciones de protesta contra el mercado, pero el mercado las vendió bien, lo repitan. Que todos los intelectuales que arrastran sus resabios, sus historias, sus vergüenzas, los que aspiran a que los nuevos dioses perdonen sus pecados de juventud y los tomen en cuenta, lo repitan.
Que lo repitan: la Revolución cubana está en su fase final. Si todos lo dicen, puede que sea verdad. Puede que esas voces acaben convirtiendo en realidad el conjuro mágico. Los pueblos fueron enseñados a creer. Una imagen verosímil y falsa de CNN no se discute; un razonamiento enjundioso, con ejemplos y estadísticas, sí. Por eso Fidel aclaró en los primeros años de la Revolución: no les pido que crean, les pido que lean. Y hoy el país cuenta con un millón de profesionales en sus calles y campos. Frente a ese “todos” de señoritos y señoritas repetidores, hay otro mucho mayor, que aprendió a pensar. Hay, habrá Revolución cubana para siempre. Una Revolución antifranquista, anticapitalista, que sabe renovarse, y renacer.
Los repetidores que visten de frac rosado siguen las normativas políticamente correctas que –sin ánimo de lucro y con absoluto desinterés--, preparó la derecha para la izquierda. Han aprendido con rapidez esas frases bonitas, deshuesadas, que la derecha recomienda para diálogos de adultos civilizados. En el manual está muy claro: no existe derecha e izquierda, sino democracia burguesa y totalitarismo. Donde no hay democracia burguesa, hay totalitarismo, y viceversa. De repente, es posible hallar en un mismo listado a los representantes y voceros de la ultra derecha, y a los etéreos señores de la “izquierda” burguesa. En Miami desfilan juntos, sin complejos, los circunspectos intelectuales de la contrarrevolución ilustrada, y Posada Carriles, el hombre que preparó el atentado al avión de Cubana de Aviación –y que ocasionó la muerte de 73 personas--, todos vestidos de blanco, como las Damas de la Televisión Española, a las que pagan bochornosas mensualidades.
En la Península se juntan sin reparos, intelectuales orgánicos del imperialismo, como Mario Vargas Llosa –con mucho talento como escritor de obras de ficción, y escasa cultura política--, con directores de cine presuntamente liberales, como Pedro Almodóvar, para condenar a Cuba, el más antiguo reducto occidental de la esperanza. Se juntan los herederos de Franco, y los hijos de los muertos de Franco, para reivindicar una supuesta transición que preparó Franco. Sin saberlo, o sabiéndolo, qué importa, quieren que Cuba transite hacia el franquismo “democrático” que existe en España. Entre los firmantes, habrá algún ingenuo, algún despistado, pero la historia no lo perdonará.
No es la primera vez que firman juntos. Aunque ninguno tuvo el coraje –ni Imanol Arias, ni Rosa Montero--, para debatir sus razones en el panel del programa de televisión “59 Segundos”, de cara a su público y delante de sus oponentes. Y sé que fueron requeridos. En términos literarios, la diferencia entre Moragas y Vargas Llosa es abismal; en términos políticos, no existe. ¿Los que se llaman aún a sí mismos “de izquierda” son capaces de asociarse a Moragas, a Rajoy, a Franco? ¿Pueden coincidir con los más recalcitrantes derechistas en la interpretación burguesa del concepto de democracia? No importa que se adopten posturas liberales o de izquierda en cuestiones periféricas: si usted comparte con la derecha su concepto de que el capitalismo es el único camino posible para la Humanidad, usted es un hombre o una mujer de derechas.
En España se transitó, sí, del franquismo dictatorial, fascista, al franquismo “democrático” –de la misma manera que en Chile el pinochetismo se trasmutó y adoptó nuevas formas de gobierno--, ¿o es que alguien piensa que el franquismo es una cuestión de formas (estructuras de gobierno) y no de esencias económicas? Que se vislumbre la posibilidad real de un triunfo electoral de los comunistas y ya se verá cómo regresa de inmediato el fantasma –mejor dicho, el cuerpo--, de Franco o de Pinochet. Si alguna utilidad tienen esos listados como el que ahora pretende construir una Plataforma a favor del franquismo español en Cuba, es identificar la verdadera ubicación de los firmantes, esos que aprendieron a esconderse tras las palabras. ¿Se unen los intelectuales orgánicos de la derecha? Aprendamos la lección. Sepamos unirnos los intelectuales de izquierda.
martes, 11 de mayo de 2010
domingo, 9 de mayo de 2010
Con Chávez y la Revolución en Twitter.
Eliades Acosta Matos.
Una mala noticia recorre los pasillos de los discretos edificios donde radica el Estado Mayor de la contrarrevolución mundial. Es posible que estén momentáneamente desalentados los chicos creativos que trabajan para garantizar el cíclico lanzamiento de revoluciones de colores “autóctonas” invasiones humanitarias”, raros movimientos separatistas o guerrilleros y “golpes de estado democráticos”, lo mismo en Irán que en el Líbano” Ucrania, Cuba, Honduras, Paraguay, Venezuela, el Congo o Bolivia. Y no es para menos: Twitter, uno de sus juguetes preferidos, ha caído en manos “del enemigo”.
LÉALO AQUÍ COMPLETO.
Una mala noticia recorre los pasillos de los discretos edificios donde radica el Estado Mayor de la contrarrevolución mundial. Es posible que estén momentáneamente desalentados los chicos creativos que trabajan para garantizar el cíclico lanzamiento de revoluciones de colores “autóctonas” invasiones humanitarias”, raros movimientos separatistas o guerrilleros y “golpes de estado democráticos”, lo mismo en Irán que en el Líbano” Ucrania, Cuba, Honduras, Paraguay, Venezuela, el Congo o Bolivia. Y no es para menos: Twitter, uno de sus juguetes preferidos, ha caído en manos “del enemigo”.
LÉALO AQUÍ COMPLETO.
viernes, 7 de mayo de 2010
El negocio de la ética.

Mi amigo, el escritor espirituano Antonio Rodríguez Salvador, me ha enviado estas oportunas reflexiones que debo compartir de inmediato con ustedes.
Antonio Rodríguez Salvador
Los que no tienen ética, suelen usar más que nadie la palabra ética; consideran que tenerla es una gran debilidad del contrario. Cuando se les escucha expresar consignas de “amor a la patria”, “derechos humanos”, “libertad de oportunidades", solo están poniendo en marcha una muy rentable industria de los sentimientos, cuya principal materia prima es la buena fe del auditorio.
Es esa empresa hay varias líneas de producción: una de ellas especula en el mercado de las culpas. Los administradores del negocio saben que el hombre siempre tendrá algo de qué arrepentirse; por los siglos de los siglos padecerá la angustia de su imperfección y el dolor de sus errores. Entonces la estrategia consistirá en hacerlo sentir culpable de lo que es natural en su condición humana. Constantemente le señalarán no aquel punto donde acierta, sino el otro donde todavía habrá manchas.
Pero nunca le dirán cómo enmendar el yerro, menos tenderán la mano solidaria. Solo importa dejar en claro la culpa. Que el error no sea error, sino abominable pecado, de modo que el remordimiento derive en censura propia, en autohumillación. Quien se enaniza, verá solo gigantes a su alrededor. Así, mediante tales subterfugios, el falso profeta parecerá tener en sus manos las fórmulas del éxito, las rutas de la excelencia; las llaves del cielo.
Aparentará ser visionario, y también se mostrará como paradigma de lo abundante. Una vez logrado esto, echará mano a otra muy rentable línea de producción: la Promesa. A lo largo de la historia los poderosos se han ocupado de prometer nirvanas y paraísos: lo mismo los Campos Elíseos que la Gracia Divina; la “Pax Romana”, o el “Sueño Americano”. La materia prima de la promesa es la ilusión que asesina el espíritu crítico.
Con ella se intentará obnubilar la luz, encantar la mirada dirigiéndola a un futuro tan seductor como imposible. Porque si recurriésemos a la historia, y, desde luego, también al sentido común, veríamos cuán tramposa resulta la idea de un amo que de pronto promete repartir su capital entre los pobres; la imagen de un imperialismo cándido, en el que predominan sentimientos de igualdad y justicia: el lobo ofreciendo paz al cordero, la espada vestida de hada madrina.
Y para que el explotado acceda a lo prometido, el explotador solo exigirá una condición: la absoluta obediencia. Sería como si al buey se le dijera: Arrastre mansamente el arado, para que un día usted pueda ser dueño de la tierra que mana “leche y miel”. Ya lo escribió Franz Kafka: “Solo cuando ya no sea necesario vendrá el Mesías, vendrá un día después de su llegada, no vendrá el último día, sino el último de los últimos”. Así el buey morirá de viejo esperando el día en que podrá sacudirse el yugo; acaso ni sabrá que fue castrado por su propia mano.
La ética de los poderosos es la inmoralidad devenida corporación del espíritu. En blanda melopea entonará palabras como: “deseos de paz”, “de justicia”, “de honor y pureza”, y estas serán como el canto seductor de las sirenas, la melodía irresistible y mañosa del Flautista de Hamelin. Como una y otra vez han escrito y rescrito la historia, como dominan el 90 % de los medios de comunicación, sus palabras serán presentadas como “Verbo hecho Carne”, las echarán a volar arropadas con el manto de la virtud.
Y nunca les faltarán justificaciones éticas para probar su espuria santidad. Como solamente lo divino es puro, es justo, es pacífico y honorable, apenas tendrían que presentarse ellos mismos como elegidos de Dios. El equivalente humano al mítico halo de los santos, es la corona de los reyes. Por eso en la antigüedad clásica Julio César desfilaba ante el pueblo llevando sobre su cabeza la corona de Júpiter, por eso durante la Edad Media Carlomagno se hizo coronar por el papa León III. En la Era Posmoderna, los atributos divinos han cambiado de forma, aunque no de espíritu, y por eso los beneméritos representantes del parlamento noruego coronaron al emperador Obama con el Premio Nobel de la Paz.
Ello sin importarles que Estados Unidos sea el país que más guerras promueve en el mundo, que en el último medio siglo ninguna otra nación haya asesinado más personas fuera de sus fronteras. Pero esos muertos ajenos serán nada en comparación con el martirologio propio. Para que la muerte ajena no escandalice, el negocio de la ética necesita de otra línea de producción: los mártires.
Si, por ejemplo, acudimos a la enciclopedia Encarta, una de las masacres paradigmáticas de la historia fue aquella cometida en Boston, donde cinco civiles murieron a manos de las tropas británicas. La más reciente, y con la que se pretende dotar de un carácter ético lo que es definitivamente inmoral, es la ocurrida en las Torres Gemelas de Nueva York, aquel trágico septiembre 11 de 2001.
Así justifican el millón de muertos que sus tropas han provocado en Irak. Mujeres, niños, ancianos, destrozados por bombas, agujereados por tiros, quemados por el fuego; consumidos lentamente por el hambre y las enfermedades que siempre generan las guerras. Sin embargo, jamás dirán que lo ocurrido en Irak fue una masacre; todo lo contrario: su campaña será presentada como algo noble, puro, justo; emprendida en nombre de la paz.
Pero los poderosos no pueden engañar a todo el mundo todo el tiempo, cada día habrá más rebeldes que se les enfrenten, entonces necesitarán poner en marcha otra industria: la construcción de demonios. Quien se les oponga será presentado al mundo como discípulo del mismísimo Satanás; y ya se sabe que contra el demonio cualquier arma es válida.
De este modo justificarán, por ejemplo, la protección que se le ofrece al más grande terrorista del hemisferio occidental, autor confeso, entre otros crímenes, del atentado en pleno vuelo de un avión civil cubano con 73 pasajeros a bordo. Así también justificarán el bloqueo criminal que a todo un pueblo niega medicinas e importantes recursos para el desarrollo. Y todo esto será sustentado con campañas mediáticas, mociones de condena; amenazas y confabulaciones.
Sin embargo, en ese negocio olvidan un simple detalle: no es la artimaña lo que determina la ética, sino la moral. Y esta no se deja encantar con falsas promesas, ni se contempla en el espejo de precarios mártires; ni jamás se siente culpable de brillar en lo alto como un sol. La moral solo puede ser tachada por ella misma… justo cuando la ética se deja comprar.
Es esa empresa hay varias líneas de producción: una de ellas especula en el mercado de las culpas. Los administradores del negocio saben que el hombre siempre tendrá algo de qué arrepentirse; por los siglos de los siglos padecerá la angustia de su imperfección y el dolor de sus errores. Entonces la estrategia consistirá en hacerlo sentir culpable de lo que es natural en su condición humana. Constantemente le señalarán no aquel punto donde acierta, sino el otro donde todavía habrá manchas.
Pero nunca le dirán cómo enmendar el yerro, menos tenderán la mano solidaria. Solo importa dejar en claro la culpa. Que el error no sea error, sino abominable pecado, de modo que el remordimiento derive en censura propia, en autohumillación. Quien se enaniza, verá solo gigantes a su alrededor. Así, mediante tales subterfugios, el falso profeta parecerá tener en sus manos las fórmulas del éxito, las rutas de la excelencia; las llaves del cielo.
Aparentará ser visionario, y también se mostrará como paradigma de lo abundante. Una vez logrado esto, echará mano a otra muy rentable línea de producción: la Promesa. A lo largo de la historia los poderosos se han ocupado de prometer nirvanas y paraísos: lo mismo los Campos Elíseos que la Gracia Divina; la “Pax Romana”, o el “Sueño Americano”. La materia prima de la promesa es la ilusión que asesina el espíritu crítico.
Con ella se intentará obnubilar la luz, encantar la mirada dirigiéndola a un futuro tan seductor como imposible. Porque si recurriésemos a la historia, y, desde luego, también al sentido común, veríamos cuán tramposa resulta la idea de un amo que de pronto promete repartir su capital entre los pobres; la imagen de un imperialismo cándido, en el que predominan sentimientos de igualdad y justicia: el lobo ofreciendo paz al cordero, la espada vestida de hada madrina.
Y para que el explotado acceda a lo prometido, el explotador solo exigirá una condición: la absoluta obediencia. Sería como si al buey se le dijera: Arrastre mansamente el arado, para que un día usted pueda ser dueño de la tierra que mana “leche y miel”. Ya lo escribió Franz Kafka: “Solo cuando ya no sea necesario vendrá el Mesías, vendrá un día después de su llegada, no vendrá el último día, sino el último de los últimos”. Así el buey morirá de viejo esperando el día en que podrá sacudirse el yugo; acaso ni sabrá que fue castrado por su propia mano.
La ética de los poderosos es la inmoralidad devenida corporación del espíritu. En blanda melopea entonará palabras como: “deseos de paz”, “de justicia”, “de honor y pureza”, y estas serán como el canto seductor de las sirenas, la melodía irresistible y mañosa del Flautista de Hamelin. Como una y otra vez han escrito y rescrito la historia, como dominan el 90 % de los medios de comunicación, sus palabras serán presentadas como “Verbo hecho Carne”, las echarán a volar arropadas con el manto de la virtud.
Y nunca les faltarán justificaciones éticas para probar su espuria santidad. Como solamente lo divino es puro, es justo, es pacífico y honorable, apenas tendrían que presentarse ellos mismos como elegidos de Dios. El equivalente humano al mítico halo de los santos, es la corona de los reyes. Por eso en la antigüedad clásica Julio César desfilaba ante el pueblo llevando sobre su cabeza la corona de Júpiter, por eso durante la Edad Media Carlomagno se hizo coronar por el papa León III. En la Era Posmoderna, los atributos divinos han cambiado de forma, aunque no de espíritu, y por eso los beneméritos representantes del parlamento noruego coronaron al emperador Obama con el Premio Nobel de la Paz.
Ello sin importarles que Estados Unidos sea el país que más guerras promueve en el mundo, que en el último medio siglo ninguna otra nación haya asesinado más personas fuera de sus fronteras. Pero esos muertos ajenos serán nada en comparación con el martirologio propio. Para que la muerte ajena no escandalice, el negocio de la ética necesita de otra línea de producción: los mártires.
Si, por ejemplo, acudimos a la enciclopedia Encarta, una de las masacres paradigmáticas de la historia fue aquella cometida en Boston, donde cinco civiles murieron a manos de las tropas británicas. La más reciente, y con la que se pretende dotar de un carácter ético lo que es definitivamente inmoral, es la ocurrida en las Torres Gemelas de Nueva York, aquel trágico septiembre 11 de 2001.
Así justifican el millón de muertos que sus tropas han provocado en Irak. Mujeres, niños, ancianos, destrozados por bombas, agujereados por tiros, quemados por el fuego; consumidos lentamente por el hambre y las enfermedades que siempre generan las guerras. Sin embargo, jamás dirán que lo ocurrido en Irak fue una masacre; todo lo contrario: su campaña será presentada como algo noble, puro, justo; emprendida en nombre de la paz.
Pero los poderosos no pueden engañar a todo el mundo todo el tiempo, cada día habrá más rebeldes que se les enfrenten, entonces necesitarán poner en marcha otra industria: la construcción de demonios. Quien se les oponga será presentado al mundo como discípulo del mismísimo Satanás; y ya se sabe que contra el demonio cualquier arma es válida.
De este modo justificarán, por ejemplo, la protección que se le ofrece al más grande terrorista del hemisferio occidental, autor confeso, entre otros crímenes, del atentado en pleno vuelo de un avión civil cubano con 73 pasajeros a bordo. Así también justificarán el bloqueo criminal que a todo un pueblo niega medicinas e importantes recursos para el desarrollo. Y todo esto será sustentado con campañas mediáticas, mociones de condena; amenazas y confabulaciones.
Sin embargo, en ese negocio olvidan un simple detalle: no es la artimaña lo que determina la ética, sino la moral. Y esta no se deja encantar con falsas promesas, ni se contempla en el espejo de precarios mártires; ni jamás se siente culpable de brillar en lo alto como un sol. La moral solo puede ser tachada por ella misma… justo cuando la ética se deja comprar.
jueves, 6 de mayo de 2010
Ayer, en La Palma.
Ayer estuve todo el día en La Palma, un pequeño poblado de Pinar del Río en las faldas de la Sierra de los Órganos. Tengo un amigo que se ha construido una casita en lo alto de una loma, desde la que se puede ver todo el pueblo. Abres las ventanas y tienes enfrente un mogote. Es su Isla Verde. Habían organizado una feria del libro --la calle se llena de niños, trovadores, payasos--, y me pidieron que impartiera una charla. Las huellas del paso del último ciclón han sido reparadas.
martes, 4 de mayo de 2010
lunes, 3 de mayo de 2010
Sé estúpido.
Enrique Ubieta Gómez. A medianía de cuadra de una concurrida arteria de Berlín, han reconstruido el famoso Checkpoint Charlie, una de las puertas del otrora Muro que dividía en dos a la ciudad. En un edificio cercano, un anuncio gigante ocupa toda la fachada: Be stupid, la “recomendación” es el slogan de la campaña. Pero el mensaje es más elaborado: “smart may have the brains, but stupid has the balls” (el listo, o el inteligente, puede que tenga cerebro, pero el estúpido tiene pelotas o huevos). Es una foto en la que aparece una muchacha que muestra sus senos a una cámara de vigilancia de un muro (puede ser el muro de una cárcel o simplemente el de una mansión privada, o quizás –y es lo que sugiere el mensaje, en su contexto berlinés--, el desaparecido Muro). El gesto es divertido e irreverente, pero no expresa alguna opción de vida, mucho menos una ideología explícita. En letras pequeñas, a un costado, aparece la marca que ha adoptado el extraño slogan: Diesel, fabricante –entre otros productos--, de pantalones vaqueros. Los destinatarios son naturalmente jóvenes. Sé estúpido, claro, no se traduce literalmente. Significa que seas “loco”, irreverente, que encauces el exceso de adrenalina, la innata rebeldía juvenil en actos de desacato, en excesos de descomprometimiento o de irresponsabilidad.
Que el mercado incite y conduzca la rebeldía juvenil es altamente sospechoso. Busqué en Internet otras imágenes de la misma campaña publicitaria; los mensajes son diversos y apuntan en la misma dirección: “El listo escucha a su cabeza, el estúpido (es decir, el irreverente, el loco) a su corazón”, “El listo planea, el estúpido improvisa”, “El listo tiene planes, el estúpido historias (que contar)”, son algunos de ellos. En una ciudad como Berlín, que es un museo del anticomunismo a cielo abierto, cada exhortación a la trasgresión en los jóvenes tiene el mismo punto de partida y de llegada: el cuerpo humano. La muchacha de la foto no tiene otra cosa mejor que oponer al imaginario o real Poder de un muro que sus senos desnudos y unos buenos y aparentemente gastados pantalones Diesel. Es una rebeldía que el mercado respalda con entusiasmo: el cuerpo se abastece en los grandes centros comerciales (donde puedes encontrar todo el exotismo, toda la “variedad” que aporta la moda) y transforma el consumo en un espejo mágico complaciente; sí, eres único. Son imágenes que recuerdan al París de 1968, que lo evocan en sus maneras exteriores, pero que lo traicionan en sus contenidos reales.
El mercado es el gran ideólogo del capitalismo. No explica nada, elude los razonamientos, detesta a los listos, cultiva la estupidez. Diesel manipula la rebeldía juvenil por caminos ciegos, pero se nutre de ciertas tendencias psico-sociales de fin de siglo. Me recuerda un texto muy breve, casi programático, de José Manuel Prieto, un relativamente joven escritor cubano que se radicó en Miami:
“Esto es lo que había querido mostrar Guillermo Cabrera Infante –escribe orgulloso de su descubrimiento--; los hombres a salvo en el reducto de su piel; anteponer lo personal, la motivación que puede ser tildada de frívola y egoísta, pero que cuenta con la gran ventaja de ser tuya y de nadie más. (…) Ocurrida mi feliz conversión a Homo frívolus, yo, que quería escribir novelas, abandoné sin vergüenza la meta de la ‘Novela de la Revolución’, de la NOVELA. ¿Qué se había alcanzado por esa vía? Nada o casi nada. (…) porque la respuesta es mucho más sencilla: no hay tal, no existe la vida más allá de esta vida. (…) Tránsito hacia lo frívolo, o lo que es lo mismo, hacia lo humano: los grandiosos objetivos de la época rebajados a pequeñísimos goces actuales; un presente hinchado de significados, vasto, disfrutable en todos sus resquicios” (José Manuel Prieto: “Nunca antes habías visto el rojo”, en Cuba y el día después, Mondadori, selección de textos e introducción de Iván de la Nuez, Barcelona, 2001)
Para este novelista, Estados Unidos difunde “la cultura del disfrute del presente, de lo lúdico”, mientras que los rusos (los soviéticos), “más pesados y fundamentalistas, exportaron un ascetismo de corte religioso, una severidad escatológica”, a la que halla explicaciones oscuras. En la misma línea de pensamiento se mueven otros ideólogos, como Antonio José Ponte, que establece el año 1959 como límite para dos épocas históricas: un antes signado por la Fiesta; un después aburrido, demasiado serio (La fiesta vigilada, Anagrama, Barcelona, 2007). Recuérdese un dato esencial: las Revoluciones, todas, se vuelven obsesivas en cuanto a la superación de las masas; alfabetizar y promover el estudio, es imprescindible para entender el sentido y la necesidad de las transformaciones. Al capitalismo no le molesta el analfabetismo real o funcional de los sectores más humildes; no convence con razones, sino con imágenes.
Algunos de los jóvenes que el sistema compra como “rebeldes del cuerpo”, alegres y frívolos (en oposición al “alegres y profundos” de la Juventud Comunista), se oponen en el lenguaje de Internet a los rebeldes del alma, a los revolucionarios. En el grupito que rodea a Yoani Sánchez, la bloguera construida por los medios, hay algunos que cultivan la irreverencia del cuerpo. Es sociológicamente interesante el mundo virtual de Lía Villares, por ejemplo: decenas de fotos muestran su rostro sonriente, serio, de perfil, burlesco, etc. y el de sus amigos. En algunas, aparece desnuda. El cuerpo desnudo puede acompañarse de símbolos graves, como la bandera cubana. Pardo Lazo, un escritor de boutades, se hizo retratar mientras se masturbaba en la enseña nacional. Episodios viejos que llegan tarde a Cuba. Pero que siguen la misma línea matriz: la frivolidad frente a la seriedad; la despreocupación opuesta a la razón; la individualidad extrema frente a cualquier expresión de colectividad, ya sea la Patria o el proyecto social. Un bloguero contrarrevolucionario alienta de inmediato la “rebeldía” del escritor pajizo:
“Ya he hablado en otras ocasiones del trapo nacional y la mayoría de ustedes sabe lo que recomiendo: limpiarse el culo con él. Creo sinceramente que a no ser que se incluya una asignatura en las escuelas primarias donde se enseñe a mear, escupir y cagar en la bandera, estamos perdidos. (…) Hace poco un escritor cubano se hizo una paja y lanzó el precioso semen sobre la bandera islopavorosa. Es un progreso. A eso llamo yo un acto de sensatez, una llamada al sentido común. Al margen de la belleza intrínseca de la acción. Como el joven al que aludo vive en la pavorosa, hay que añadir que su masturbación antipatriótica y antibanderil fue también muy valiente. Desde aquí le envío mi solidaridad y mi simpatía”. (Juan Abreu: “Banderas”, en www.penultimosdias.com)
Los ideólogos más “serios” claman por un nacionalismo suave o poroso frente al mercado; pero alientan contradictoriamente los sentimientos nacionales frente a lo que llaman, con desprecio, Cubazuela, es decir, la unión de Cuba y Venezuela. Para los revolucionarios, en cambio, el estado nacional tiene sentido en tanto espacio para la construcción de una sociedad alternativa; y deja de tenerlo si existe la posibilidad de una estructura internacional, culturalmente afín, que propicie un espacio aún mayor para ese mismo proyecto.
Muchos ciber-politiqueros visten como los universitarios latinoamericanos, con esa estudiada dejadez que entremezcla aires hippies y poses intelectuales, pero con ropa de marca. Parecen estudiantes franceses de los sesenta. Dicen que son cubanos “de a pie”. Frase linda, de moda. Y sin embargo, traen sofisticadas cámaras de video y de fotos, celulares satelitales, sostienen blogs personales en Internet. Son jóvenes graduados en universidades cubanas, que están cansados de tanto sacrificio: quieren que dejemos de soñar. Aunque parecen de los sesenta, se asemejan más a los franceses de los noventa. No gritan en las paredes: “seamos realistas, hagamos lo imposible”; ellos no son realistas, son pragmáticos. Su rebeldía consiste en maldecir la rebeldía. Tienen la apariencia de ser “hijitos de papá”, no importa cual sea el origen real de cada uno de ellos; son hijos adoptivos de un Papá ajeno y solvente, que los exhibe y premia como ejemplos a seguir. Ellos quieren ser personas “normales”. Normales, por supuesto, de los barrios altos de cualquier otra sociedad. No normales de las favelas de Río, de los cerros de Caracas o del Bronx neoyorquino. Visten como los revolucionarios de los sesenta y piensan como los neoconservadores de los noventa. Aman la Coca Cola y la comida chatarra.
Pero las nuevas circunstancias engendran nuevas conductas. Esther es una alicantina de 27 años, que milita en el Partido Comunista de España. El año pasado fue entrevistada por El País junto a un veterano dirigente de su organización, con la intención nada solapada de contraponer criterios generacionales. Algunos meses después pude conocer y admirar personalmente a los dos entrevistados, pero eso no viene al caso. El hecho es que el órgano de PRISA cargó contra la joven militante en un artículo posterior firmado por Elvira Lindo. Y la joven respondió con vehemencia:
“En este siglo XXI, cuando la humanidad se enfrenta a una crisis global –escribió--, lo que debería extrañar no es que una joven de 26 años que vive de su trabajo crea en el comunismo, lo que debería escandalizarnos es que se defienda lo actualmente existente. (…) A Lindo no se le podía escapar el otro tema favorito de la literatura anticomunista: Cuba, pero sin preocuparse por Guantánamo, el lugar de la isla donde se produce la violación más execrable de los derechos humanos, ni para denunciar el bloqueo genocida. Yo ya sé que no todo es perfecto en Cuba (ni en ninguna parte) pero también sé que los niveles de educación y sanidad públicas conseguidas en Cuba son difícilmente igualables. Creo que lo que más les molesta es que no se rinden. Y ahí va el tercer tópico: que no nos rendimos. Me acusa de aprender "las enseñanzas recibidas de los viejos camaradas: no desistir nunca". Y tiene razón: tenemos ganas de luchar, de combatir las injusticias, y sobre todo de combatir el capitalismo”. (Esther López Barceló: “Tribuna: Comunistas II”, en El País, 14 de noviembre de 2009)
Confieso que me sentí feliz de encontrar en España a tantos jóvenes auténticamente rebeldes. Sin culpas históricas, sin pasados no saldados, hallaron en la adultez un mundo que se tambalea: casi cuatro millones de desempleados, y una “democracia” que se hunde en sus propias falsificaciones. Comprenden mejor que sus padres a los viejos comunistas de la resistencia antifascista. Esther tiene muchos nombres en España, y no todas, ni todos, militan en el Partido Comunista, pero enarbolan una rebeldía raigal –esa que va a las raíces--, sin dejar de ser divertidas. Como muchas jóvenes cubanas, pueden usar pantalones de marca Diesel, pero no son estúpidas.
Que el mercado incite y conduzca la rebeldía juvenil es altamente sospechoso. Busqué en Internet otras imágenes de la misma campaña publicitaria; los mensajes son diversos y apuntan en la misma dirección: “El listo escucha a su cabeza, el estúpido (es decir, el irreverente, el loco) a su corazón”, “El listo planea, el estúpido improvisa”, “El listo tiene planes, el estúpido historias (que contar)”, son algunos de ellos. En una ciudad como Berlín, que es un museo del anticomunismo a cielo abierto, cada exhortación a la trasgresión en los jóvenes tiene el mismo punto de partida y de llegada: el cuerpo humano. La muchacha de la foto no tiene otra cosa mejor que oponer al imaginario o real Poder de un muro que sus senos desnudos y unos buenos y aparentemente gastados pantalones Diesel. Es una rebeldía que el mercado respalda con entusiasmo: el cuerpo se abastece en los grandes centros comerciales (donde puedes encontrar todo el exotismo, toda la “variedad” que aporta la moda) y transforma el consumo en un espejo mágico complaciente; sí, eres único. Son imágenes que recuerdan al París de 1968, que lo evocan en sus maneras exteriores, pero que lo traicionan en sus contenidos reales.
El mercado es el gran ideólogo del capitalismo. No explica nada, elude los razonamientos, detesta a los listos, cultiva la estupidez. Diesel manipula la rebeldía juvenil por caminos ciegos, pero se nutre de ciertas tendencias psico-sociales de fin de siglo. Me recuerda un texto muy breve, casi programático, de José Manuel Prieto, un relativamente joven escritor cubano que se radicó en Miami:
“Esto es lo que había querido mostrar Guillermo Cabrera Infante –escribe orgulloso de su descubrimiento--; los hombres a salvo en el reducto de su piel; anteponer lo personal, la motivación que puede ser tildada de frívola y egoísta, pero que cuenta con la gran ventaja de ser tuya y de nadie más. (…) Ocurrida mi feliz conversión a Homo frívolus, yo, que quería escribir novelas, abandoné sin vergüenza la meta de la ‘Novela de la Revolución’, de la NOVELA. ¿Qué se había alcanzado por esa vía? Nada o casi nada. (…) porque la respuesta es mucho más sencilla: no hay tal, no existe la vida más allá de esta vida. (…) Tránsito hacia lo frívolo, o lo que es lo mismo, hacia lo humano: los grandiosos objetivos de la época rebajados a pequeñísimos goces actuales; un presente hinchado de significados, vasto, disfrutable en todos sus resquicios” (José Manuel Prieto: “Nunca antes habías visto el rojo”, en Cuba y el día después, Mondadori, selección de textos e introducción de Iván de la Nuez, Barcelona, 2001)
Para este novelista, Estados Unidos difunde “la cultura del disfrute del presente, de lo lúdico”, mientras que los rusos (los soviéticos), “más pesados y fundamentalistas, exportaron un ascetismo de corte religioso, una severidad escatológica”, a la que halla explicaciones oscuras. En la misma línea de pensamiento se mueven otros ideólogos, como Antonio José Ponte, que establece el año 1959 como límite para dos épocas históricas: un antes signado por la Fiesta; un después aburrido, demasiado serio (La fiesta vigilada, Anagrama, Barcelona, 2007). Recuérdese un dato esencial: las Revoluciones, todas, se vuelven obsesivas en cuanto a la superación de las masas; alfabetizar y promover el estudio, es imprescindible para entender el sentido y la necesidad de las transformaciones. Al capitalismo no le molesta el analfabetismo real o funcional de los sectores más humildes; no convence con razones, sino con imágenes.
Algunos de los jóvenes que el sistema compra como “rebeldes del cuerpo”, alegres y frívolos (en oposición al “alegres y profundos” de la Juventud Comunista), se oponen en el lenguaje de Internet a los rebeldes del alma, a los revolucionarios. En el grupito que rodea a Yoani Sánchez, la bloguera construida por los medios, hay algunos que cultivan la irreverencia del cuerpo. Es sociológicamente interesante el mundo virtual de Lía Villares, por ejemplo: decenas de fotos muestran su rostro sonriente, serio, de perfil, burlesco, etc. y el de sus amigos. En algunas, aparece desnuda. El cuerpo desnudo puede acompañarse de símbolos graves, como la bandera cubana. Pardo Lazo, un escritor de boutades, se hizo retratar mientras se masturbaba en la enseña nacional. Episodios viejos que llegan tarde a Cuba. Pero que siguen la misma línea matriz: la frivolidad frente a la seriedad; la despreocupación opuesta a la razón; la individualidad extrema frente a cualquier expresión de colectividad, ya sea la Patria o el proyecto social. Un bloguero contrarrevolucionario alienta de inmediato la “rebeldía” del escritor pajizo:
“Ya he hablado en otras ocasiones del trapo nacional y la mayoría de ustedes sabe lo que recomiendo: limpiarse el culo con él. Creo sinceramente que a no ser que se incluya una asignatura en las escuelas primarias donde se enseñe a mear, escupir y cagar en la bandera, estamos perdidos. (…) Hace poco un escritor cubano se hizo una paja y lanzó el precioso semen sobre la bandera islopavorosa. Es un progreso. A eso llamo yo un acto de sensatez, una llamada al sentido común. Al margen de la belleza intrínseca de la acción. Como el joven al que aludo vive en la pavorosa, hay que añadir que su masturbación antipatriótica y antibanderil fue también muy valiente. Desde aquí le envío mi solidaridad y mi simpatía”. (Juan Abreu: “Banderas”, en www.penultimosdias.com)
Los ideólogos más “serios” claman por un nacionalismo suave o poroso frente al mercado; pero alientan contradictoriamente los sentimientos nacionales frente a lo que llaman, con desprecio, Cubazuela, es decir, la unión de Cuba y Venezuela. Para los revolucionarios, en cambio, el estado nacional tiene sentido en tanto espacio para la construcción de una sociedad alternativa; y deja de tenerlo si existe la posibilidad de una estructura internacional, culturalmente afín, que propicie un espacio aún mayor para ese mismo proyecto.
Muchos ciber-politiqueros visten como los universitarios latinoamericanos, con esa estudiada dejadez que entremezcla aires hippies y poses intelectuales, pero con ropa de marca. Parecen estudiantes franceses de los sesenta. Dicen que son cubanos “de a pie”. Frase linda, de moda. Y sin embargo, traen sofisticadas cámaras de video y de fotos, celulares satelitales, sostienen blogs personales en Internet. Son jóvenes graduados en universidades cubanas, que están cansados de tanto sacrificio: quieren que dejemos de soñar. Aunque parecen de los sesenta, se asemejan más a los franceses de los noventa. No gritan en las paredes: “seamos realistas, hagamos lo imposible”; ellos no son realistas, son pragmáticos. Su rebeldía consiste en maldecir la rebeldía. Tienen la apariencia de ser “hijitos de papá”, no importa cual sea el origen real de cada uno de ellos; son hijos adoptivos de un Papá ajeno y solvente, que los exhibe y premia como ejemplos a seguir. Ellos quieren ser personas “normales”. Normales, por supuesto, de los barrios altos de cualquier otra sociedad. No normales de las favelas de Río, de los cerros de Caracas o del Bronx neoyorquino. Visten como los revolucionarios de los sesenta y piensan como los neoconservadores de los noventa. Aman la Coca Cola y la comida chatarra.
Pero las nuevas circunstancias engendran nuevas conductas. Esther es una alicantina de 27 años, que milita en el Partido Comunista de España. El año pasado fue entrevistada por El País junto a un veterano dirigente de su organización, con la intención nada solapada de contraponer criterios generacionales. Algunos meses después pude conocer y admirar personalmente a los dos entrevistados, pero eso no viene al caso. El hecho es que el órgano de PRISA cargó contra la joven militante en un artículo posterior firmado por Elvira Lindo. Y la joven respondió con vehemencia:
“En este siglo XXI, cuando la humanidad se enfrenta a una crisis global –escribió--, lo que debería extrañar no es que una joven de 26 años que vive de su trabajo crea en el comunismo, lo que debería escandalizarnos es que se defienda lo actualmente existente. (…) A Lindo no se le podía escapar el otro tema favorito de la literatura anticomunista: Cuba, pero sin preocuparse por Guantánamo, el lugar de la isla donde se produce la violación más execrable de los derechos humanos, ni para denunciar el bloqueo genocida. Yo ya sé que no todo es perfecto en Cuba (ni en ninguna parte) pero también sé que los niveles de educación y sanidad públicas conseguidas en Cuba son difícilmente igualables. Creo que lo que más les molesta es que no se rinden. Y ahí va el tercer tópico: que no nos rendimos. Me acusa de aprender "las enseñanzas recibidas de los viejos camaradas: no desistir nunca". Y tiene razón: tenemos ganas de luchar, de combatir las injusticias, y sobre todo de combatir el capitalismo”. (Esther López Barceló: “Tribuna: Comunistas II”, en El País, 14 de noviembre de 2009)
Confieso que me sentí feliz de encontrar en España a tantos jóvenes auténticamente rebeldes. Sin culpas históricas, sin pasados no saldados, hallaron en la adultez un mundo que se tambalea: casi cuatro millones de desempleados, y una “democracia” que se hunde en sus propias falsificaciones. Comprenden mejor que sus padres a los viejos comunistas de la resistencia antifascista. Esther tiene muchos nombres en España, y no todas, ni todos, militan en el Partido Comunista, pero enarbolan una rebeldía raigal –esa que va a las raíces--, sin dejar de ser divertidas. Como muchas jóvenes cubanas, pueden usar pantalones de marca Diesel, pero no son estúpidas.
Me siento orgulloso de ser un cubano de la Revolución.
Tras la charla "Manipulación y Desinformación de la realidad latinoamericana", organizada por el Comité de Solidaridad Internacionalista (CSI) y por el PCE-Aragón, el pasado jueves 22 de abril, estuvimos un rato con Enrique Ubieta, momento que aprovechamos para realizarle una entrevista como colofón a su estancia en España.
Lunes, 3 de mayo
Tomado de LaRepublica.es
Redacción Aragón - En este contexto de crisis mundial del sistema capitalista, agravada los últimos años por la quiebra del sistema financiero internacional, que en España está dejando en el paro a más de 4 millones de trabajadores y trabajadoras, los jóvenes no acceden al mercado laboral y cuando lo hacen son con contratos basura, la gente no puede acceder a una vivienda digna y un largo etcétera, ¿en qué medida se ha visto afectada Cuba?
Enrique Ubieta - Cuba por supuesto se ve afectada, primero porque está bloqueada económicamente y cualquier descalabro en el mundo afecta su economía. Si los productos que compra se encarecen y los que vende se abaratan, se afecta. Pero nos afecta en un grado sin embargo menor de lo que nos afectaría de existir en Cuba un sistema diferente. En Cuba existe un sistema de protección a la población que en medio de la pobreza, en medio de las dificultades, evita que un sector con menos ingresos pueda por ejemplo morir de hambre o estar en la calle sin amparo social. En estos aspectos, la sociedad cubana tiene ciertos equilibrios que permiten mantener a la población en un estado y en una situación medianamente dignas de vida.
R.A. - ¿Cómo se puede contrarrestar la manipulación informativa de los medios burgueses afines a los sistemas imperantes en los países capitalistas, que por ejemplo, hoy aquí en Zaragoza se ha podido dar esta mañana en la rueda de prensa de presentación de la Conferencia de esta tarde al no presentarse nadie a cubrir la información? ¿Crees que ha sido casualidad? ¿Ha influido tu campaña informativa sobre la realidad cubana por territorio español, o tu participación en el programa 59 segundos de TVE y su repercusión en la prensa?
E.U. - La libertad en el capitalismo siempre es ilusoria. Lo que el capitalismo vende y vende muy bien, es la ilusión de libertad, la ilusión de que todos pueden expresarse libremente. Aunque si no tienes el dinero suficiente para crear una empresa de comunicación que llegue a millones de personas, te conformes o tengas que conformarte con un blog personal que van a ver 200 amigos tuyos. Es decir, es una ilusión de libertad de expresión; en los grandes medios por supuesto impera el gran capital que impone una línea editorial que hace que El Mundo, ABC y El País se parezcan más entre sí, que dos periódicos cubanos. Porque hay líneas editoriales muy claras, que marcan no sólo quién es el bueno y el malo en el mundo, sino cómo se puede ser de izquierdas, cómo hay que ser políticamente correcto en la izquierda; que repite y marca las palabras, los conceptos, una y otra vez. Incluso cuando entrevistan a alguien que opina de forma diametralmente opuesta, insertan esas palabras que funcionan como “editoriales” concentrados –régimen, dictadura, etc.—, para continuar marcando conceptualmente lo que se quiere, porque el sentido de la gran prensa no es informar, sino establecer normas de pensamiento, construir formas sociales de comportamiento, sobre todo en el lector promedio que no tiene tiempo para pensar y que no tiene posibilidades de acudir a otros medios alternativos.
En general, tuve la experiencia en España de confrontar, de vivir esas realidades. Yo acepto cualquier posibilidad, lo mismo puedo hablar en 59 segundos si me invitan –aún cuando sé que es un programa como cualquier otro de la televisión española, construido para que el espectador crea que hay un verdadero debate, una pluralidad de opiniones y vender en última instancia el criterio editorial que la TVE tiene preconcebido de antemano con el gran capital (en cuestiones esenciales para el gran capital, y Cuba lo es), no obstante, digo, estoy dispuesto a participar por pequeña que sea la verdad que pueda exponer en ese contexto—, que en la prensa plana nacional o en los medios alternativos, o en simples debates entre camaradas. No discrimino ningún tipo de espacio en el que pueda participar. ¿Qué ocurrió en 59 segundos? Un accidente. Es un programa preparado para que triunfe la línea editorial de derecha, que seleccionó mal a los ponentes, y de 5 personas con criterios editoriales afines a la redacción, muy mal escogidas, incluyendo al propio Moragas, que se auto valoraba como una estrella, pero que a la hora de discutir temas más profundos frente a personas que piensan, evidenció no tener mucho que decir. Y esas tres personas –el eurodiputado Willy Meyer, el actor Willy Toledo y la posibilidad de estar presente yo también—, sencillamente desbarataron los argumentos de Moragas y de la derecha española. Eso fue un triunfo inesperado. Moragas estaba muy furioso cuando terminó el programa. Se giró hacia la moderadora y le dijo “aquí tenía que estar Rosa Montero también” y se fue realmente disgustado. Eso fue un accidente del sistema. Pero claro, después de 59 segundos, se cancelaron varias entrevistas concertadas con periódicos nacionales; el error no se comete dos veces. La cadena SER me hizo una entrevista de una hora de duración –por cierto pertenece a PRISA también—, el periodista sabía lo que estaba haciendo porque él me confesó que había visto mi blog, sabía cuáles eran mis opiniones sobre el grupo PRISA, las he expuesto varias veces y él insistió en que hablara del grupo PRISA y yo no me callo lo que me preguntan; así que estuve hablando una hora, cuando terminó la entrevista el periodista, quizás sinceramente, no tengo por qué pensar otra cosa, me dijo que había sido una conversación muy útil. Sin embargo, solo emitieron unos segundos de mis palabras y colocaron un panel atrás que desarrollaba los criterios editoriales de la derecha española y trataba de desacreditar mis opiniones. El canal CNN+ me ofreció 15 minutos de hostigamiento, son 15 minutos que la “libertad de prensa” vende como una evidencia de pluralidad, pero hay que decir que son 15 minutos en 30 días del mes, consagrados a decir exactamente lo contrario, es una gota de agua en el océano. A pesar de ello, era necesario contradecirme de inmediato y cuando me fui del estudio vino un invitado contrarrevolucionario que estuvo media hora hablando, tratando de decir exactamente lo contrario.
Pero la gente ha desarrollado un instinto, un sexto sentido, para buscar y hallar la verdad. Lo poco que pude decir puede tener algún efecto, porque existen “oídos receptivos”, gente ansiosa de escuchar otras versiones. La victoria de 59 Segundos fue asumida con júbilo por muchas personas que conocí en España, algunas incluso sin militancia. Es difícil anular la verdad de forma permanente y Cuba tiene un prestigio demasiado grande en el Tercer Mundo y entre la gente de pueblo. Si hoy no vino nadie de la gran prensa autonómica —ya saben cómo pienso—, al menos estás tu, y eso es igualmente importante.
R.A. - ¿Qué crees que es más peligroso, un medio informativo que sin tapujos ataca y mal argumenta contra Cuba y los logros de su Revolución? ¿O un medio de comunicación que se autodenomina “de izquierdas”, y manipula sutilmente a diario, creando un clima confuso y difuso sobre Cuba y su realidad?
E.U. - Me cuesta trabajo creer que exista algún español que piense de verdad que el grupo PRISA o que El País son de izquierdas. Me parece tan inverosímil –más allá del recuerdo histórico de lo que pudo haber sido ese periódico—; simplemente, si conoces cual es el capital que está detrás, no hay que hacer una investigación demasiado exhaustiva para saber que existe capital cubano americano o que por ejemplo, Berlusconi acaba de adquirir muchas acciones. Son datos suficientes para uno imaginar que bajo ningún concepto puede ser un grupo de comunicación o un periódico de izquierdas. Yo creo que El País ya ni siquiera finge ser de izquierdas. Cuando se conmemoró el 40 aniversario de la muerte del Ché Guevara, publicaron el artículo más descaradamente fascista que he leído jamás sobre ese símbolo de la humanidad, en el que lo acusaban de asesino. Después de eso, no me imagino que alguien pueda pensar que sea un periódico de izquierdas. Estoy hablando de un editorial –es cierto que las dos terceras partes de los trabajadores del periódico hicieron publicar una carta en la que manifestaban su desacuerdo—, pero hablo de la línea editorial que se expresaba, como suele hacerse, en ese editorial. Claro, para Moragas El País es de izquierda, porque de lo contrario él sería etiquetado en lo que realmente es: la ultraderecha, el fascismo, su partido es el heredero de Franco, y todavía tiene el cinismo de establecer comparaciones con Cuba y su Revolución.
R.A. - ¿Cuáles son los principales medios de desinformación que actúan en territorio cubano, tergiversando la realidad, siendo estas noticias manipuladas las únicas que finalmente llegan a los medios de comunicación de masas occidentales? ¿Qué vínculos económicos o intereses tienen con Cuba y Latinoamérica en general?
E.U. - Hay 20 millones de dólares aprobados por el Gobierno norteamericano para invertir en la contrarrevolución cubana, para subvertir al gobierno que existe en Cuba. Los mecanismos son muy simples: vienen corresponsales extranjeros que están al tanto de todo lo que pueda decir o hacer un grupito pequeño de personas que recibe ese dinero, y esos corresponsales saben cuando esas personas deciden aparecer en una calle de La Habana, traen las cámaras de CNN o de TVE, y editan un buen filme de ficción. Y eso es lo que se transmite al mundo. Si se produce una gran manifestación como la que verán el 1º de mayo, el enfoque es diferente y los peros serán muchos, porque editorialmente tienen la misión de enfocarse sobre esos grupúsculos de personas pagadas.
Se han abierto ahora algunos blogs contrarrevolucionarios. Hay un blog contrarrevolucionario en Cuba de Yoani Sánchez, una mujer que repentinamente empezó a ser promocionada por el grupo PRISA y a recibir premios internacionales para darla a conocer en el mundo y así blanquear también su salario. Si quieres conocer su pensamiento te recomiendo la larga entrevista que le hiciera recientemente Salim Lamrani. Sin embargo hace un blog mediocre, que no dice mucho. Lo importante es establecer su figura en la memoria de la gente. Por eso es traducida a 18 idiomas; recientemente, hace dos o tres días, leí que había sido incluida una nueva lengua, el persa, te imaginas la razón ¿no?, ni siquiera Obama es traducido a tantas lenguas, ni siquiera el sitio del Departamento del Estado tiene tantas traducciones. Pero hay otro blog en Internet, que es la otra pata de esa figura en construcción. Tú sabes que los blogs en Internet no tienen lugares de radicación exacta, uno puede estar en cualquier lugar y se hace de cualquier manera. Pero el autor de ese otro blog radica en Barcelona y se llama Penúltimos días –empezó llamándose Los últimos días de Fidel y ha tenido que conformarse con el nuevo nombre, más prudente—, que es también un espacio contrarrevolucionario en coordinación con Yoani. Este bloguero, que se llama Hernández Busto, se encuentra ahora mismo en Estados Unidos, pasando un interesante curso académico —¿en la Universidad de Harvard?, no: ¡en la Fundación de George W. Bush!—, junto a colegas como, por ejemplo, un bloguero venezolano antichavista, un bloguero sirio, otro iraní, opositores de sus gobiernos por supuesto, con blogueros colombianos de derecha, uribistas o partidarios de Santos, todos felices “como lombrices”, recibiendo ese cursillo. Hay fotos en Internet en la que aparecen junto a George W. Bush. Esa son la gente que trata de establecer códigos de pensamiento en el mundo sobre la realidad de la Revolución Cubana.
R.A. - Qué intereses tiene/que le lleva a un hombre a utilizar una huelga de hambre para defender una “supuesta” causa democrática de libertad de expresión, cuando estando “supuestamente” en huelga de hambre realiza entrevistas diarias evidenciando una capacidad incomprensible en su “supuesto” y frágil estado debido a su situación personal? ¿Qué puede y debe hacer un Estado en esa situación? ¿Hasta dónde crees que llegará la situación?
E.U. - El Estado Cubano es un estado defensor de la vida. Es un Estado que se ha empeñado –a pesar de su pobreza, a pesar del bloqueo económico que soporta por más de cincuenta años—, en tener todos los médicos que sean necesarios, no sólo para elevar el nivel de vida de su población, si no para incluso para salvar vidas en otros lugares del mundo. Oponerle a ese Estado que pelea por la vida la posibilidad de que alguien muera en sus manos es una tarea perversa. Instrumentalizar la muerte de un hombre, es un acto cínico y criminal. Fariñas tiene sus características personales; yo no insisto tanto en él, porque la esencia de lo que hablamos es más profunda, lo transciende y porque en última instancia Fariñas es una víctima de sí mismo, víctima de las circunstancias, víctima de la instrumentalización que se hace de su caso. La pregunta que le haría a Fariñas sería esta: que piense por un momento cuál es la razón por la que los principales Estados imperialistas del mundo están entusiasmados con su huelga, qué significado tiene eso. Nunca antes había sucedido. Es muy importante saber quién te apoya, para tener una noción exacta de lo que eres y en qué lugar del mundo estás ubicado. Hay ciertas personas y ciertos gobiernos que cuando hablan mal de mí, yo me siento satisfecho. Y hay ciertas personas que si hablaran bien de mí, tendría que sentarme un poquito a pensar en qué me equivocando. Yo quisiera saber su respuesta, porque no conozco a ningún otro huelguista de hambre en el mundo que el imperialismo norteamericano o el imperialismo español estén apoyando. Los españoles pudieran apoyar a muchos huelguistas españoles, marroquíes o saharauís o palestinos, pero qué raro, no apoyan a nadie más. ¿Por qué apoyan a este hombre? Esa es una pregunta que Fariñas debería hacerse a sí mismo; por un instante decir, ¿por qué esa gente quiere que yo muera? ¿Por qué están esperando mi muerte como buitres ? ¿Cuál es la trama detrás de todo esto?
R.A. - ¿Cómo está tratando Cuba el tema de la corrupción, casi inherente, al ser humano?
E.U. - Ese es un peligro real que tenemos. Un país bloqueado, un país pobre, de forma natural crea mecanismos de defensa en la población que pueden conducir a la corrupción. En Cuba hay un Estado donde la gente, a pesar de esa pobreza, vive con cierta dignidad y no sólo es una dignidad sustentada en las posibilidades mínimas de consumo que tiene la población, de salud pública, de educación, si no también en una conciencia política de lo que significa la Revolución. A pesar de ello, existe la corrupción, pero se combate. El pueblo tiene una idea clara, absolutamente clara: la corrupción es la muerte de cualquier proceso revolucionario. La corrupción forma parte, es inherente al sistema capitalista, no lo destruye porque es inherente a él; pero es totalmente destructora, es un cáncer en una sociedad socialista, que aspira a construir un mundo alternativo. De eso estamos conscientes plenamente y muchos, si no la mayoría de los cambios que se están implementando en estos momentos en Cuba, son precisamente para tratar de restituir la pirámide social, que la gente trabaje según su capacidad, gane según su trabajo y eliminar, con mayores controles y mayores exigencias, cualquier tipo de corrupción.
R.A. - ¿Qué tiene la izquierda latinoamericana para asustar a todo un imperio?
E.U. - No se trata de una izquierda en ascenso, lo que está pasando en América Latina es lo más importante que está sucediendo en el mundo hoy desde el punto de vista político y social. Se está produciendo una genuina Revolución Latinoamericana. Por supuesto que el imperialismo está asustado, porque eso ocurre en paralelo a una crisis económica del sistema capitalista, y para el sistema global es muy importante el dominio de Estados Unidos sobre América Latina. Incluso para Europa es importante que Estados Unidos conserve el control sobre América Latina. Es por eso que hay miedo. Cuba en ese contexto, es un referente moral, Cuba es una especie de escudo moral con respecto al resto de los países latinoamericanos.
R.A. - Cuba es una isla de sólo once millones de habitantes ¿por qué todo el mundo habla de Cuba?
E.U. - Porque hemos resistido 52 años haciendo una revolución que ha llevado a más de 70 000 médicos y paramédicos a 60 países o rincones “oscuros” del mundo, porque es una Revolución que contribuyó a la independencia de Angola, a la liberación de Namibia, al derrocamiento del apartheid en Sudáfrica, porque es una Revolución que ha sido solidaria con todos los movimientos revolucionarios de América Latina y es ejemplo de ética y de compromiso político y humano, porque es una Revolución que ha seguido principios y no posicionamientos geopolíticas en el mundo, que se tomó siempre muy en serio la solidaridad, que pensó siempre que aquella que recibía de otros lugares del mundo no era un favor, sino un deber de quienes tenían más, y que la que daba a otros más necesitados no era un favor, sino un elemental deber propio. Una Revolución que ha producido una población con noveno grado de instrucción general y con casi un millón de universitarios. Me siento orgulloso de ser un cubano de la Revolución.
Lunes, 3 de mayo
Tomado de LaRepublica.es
Redacción Aragón - En este contexto de crisis mundial del sistema capitalista, agravada los últimos años por la quiebra del sistema financiero internacional, que en España está dejando en el paro a más de 4 millones de trabajadores y trabajadoras, los jóvenes no acceden al mercado laboral y cuando lo hacen son con contratos basura, la gente no puede acceder a una vivienda digna y un largo etcétera, ¿en qué medida se ha visto afectada Cuba?
Enrique Ubieta - Cuba por supuesto se ve afectada, primero porque está bloqueada económicamente y cualquier descalabro en el mundo afecta su economía. Si los productos que compra se encarecen y los que vende se abaratan, se afecta. Pero nos afecta en un grado sin embargo menor de lo que nos afectaría de existir en Cuba un sistema diferente. En Cuba existe un sistema de protección a la población que en medio de la pobreza, en medio de las dificultades, evita que un sector con menos ingresos pueda por ejemplo morir de hambre o estar en la calle sin amparo social. En estos aspectos, la sociedad cubana tiene ciertos equilibrios que permiten mantener a la población en un estado y en una situación medianamente dignas de vida.
R.A. - ¿Cómo se puede contrarrestar la manipulación informativa de los medios burgueses afines a los sistemas imperantes en los países capitalistas, que por ejemplo, hoy aquí en Zaragoza se ha podido dar esta mañana en la rueda de prensa de presentación de la Conferencia de esta tarde al no presentarse nadie a cubrir la información? ¿Crees que ha sido casualidad? ¿Ha influido tu campaña informativa sobre la realidad cubana por territorio español, o tu participación en el programa 59 segundos de TVE y su repercusión en la prensa?
E.U. - La libertad en el capitalismo siempre es ilusoria. Lo que el capitalismo vende y vende muy bien, es la ilusión de libertad, la ilusión de que todos pueden expresarse libremente. Aunque si no tienes el dinero suficiente para crear una empresa de comunicación que llegue a millones de personas, te conformes o tengas que conformarte con un blog personal que van a ver 200 amigos tuyos. Es decir, es una ilusión de libertad de expresión; en los grandes medios por supuesto impera el gran capital que impone una línea editorial que hace que El Mundo, ABC y El País se parezcan más entre sí, que dos periódicos cubanos. Porque hay líneas editoriales muy claras, que marcan no sólo quién es el bueno y el malo en el mundo, sino cómo se puede ser de izquierdas, cómo hay que ser políticamente correcto en la izquierda; que repite y marca las palabras, los conceptos, una y otra vez. Incluso cuando entrevistan a alguien que opina de forma diametralmente opuesta, insertan esas palabras que funcionan como “editoriales” concentrados –régimen, dictadura, etc.—, para continuar marcando conceptualmente lo que se quiere, porque el sentido de la gran prensa no es informar, sino establecer normas de pensamiento, construir formas sociales de comportamiento, sobre todo en el lector promedio que no tiene tiempo para pensar y que no tiene posibilidades de acudir a otros medios alternativos.
En general, tuve la experiencia en España de confrontar, de vivir esas realidades. Yo acepto cualquier posibilidad, lo mismo puedo hablar en 59 segundos si me invitan –aún cuando sé que es un programa como cualquier otro de la televisión española, construido para que el espectador crea que hay un verdadero debate, una pluralidad de opiniones y vender en última instancia el criterio editorial que la TVE tiene preconcebido de antemano con el gran capital (en cuestiones esenciales para el gran capital, y Cuba lo es), no obstante, digo, estoy dispuesto a participar por pequeña que sea la verdad que pueda exponer en ese contexto—, que en la prensa plana nacional o en los medios alternativos, o en simples debates entre camaradas. No discrimino ningún tipo de espacio en el que pueda participar. ¿Qué ocurrió en 59 segundos? Un accidente. Es un programa preparado para que triunfe la línea editorial de derecha, que seleccionó mal a los ponentes, y de 5 personas con criterios editoriales afines a la redacción, muy mal escogidas, incluyendo al propio Moragas, que se auto valoraba como una estrella, pero que a la hora de discutir temas más profundos frente a personas que piensan, evidenció no tener mucho que decir. Y esas tres personas –el eurodiputado Willy Meyer, el actor Willy Toledo y la posibilidad de estar presente yo también—, sencillamente desbarataron los argumentos de Moragas y de la derecha española. Eso fue un triunfo inesperado. Moragas estaba muy furioso cuando terminó el programa. Se giró hacia la moderadora y le dijo “aquí tenía que estar Rosa Montero también” y se fue realmente disgustado. Eso fue un accidente del sistema. Pero claro, después de 59 segundos, se cancelaron varias entrevistas concertadas con periódicos nacionales; el error no se comete dos veces. La cadena SER me hizo una entrevista de una hora de duración –por cierto pertenece a PRISA también—, el periodista sabía lo que estaba haciendo porque él me confesó que había visto mi blog, sabía cuáles eran mis opiniones sobre el grupo PRISA, las he expuesto varias veces y él insistió en que hablara del grupo PRISA y yo no me callo lo que me preguntan; así que estuve hablando una hora, cuando terminó la entrevista el periodista, quizás sinceramente, no tengo por qué pensar otra cosa, me dijo que había sido una conversación muy útil. Sin embargo, solo emitieron unos segundos de mis palabras y colocaron un panel atrás que desarrollaba los criterios editoriales de la derecha española y trataba de desacreditar mis opiniones. El canal CNN+ me ofreció 15 minutos de hostigamiento, son 15 minutos que la “libertad de prensa” vende como una evidencia de pluralidad, pero hay que decir que son 15 minutos en 30 días del mes, consagrados a decir exactamente lo contrario, es una gota de agua en el océano. A pesar de ello, era necesario contradecirme de inmediato y cuando me fui del estudio vino un invitado contrarrevolucionario que estuvo media hora hablando, tratando de decir exactamente lo contrario.
Pero la gente ha desarrollado un instinto, un sexto sentido, para buscar y hallar la verdad. Lo poco que pude decir puede tener algún efecto, porque existen “oídos receptivos”, gente ansiosa de escuchar otras versiones. La victoria de 59 Segundos fue asumida con júbilo por muchas personas que conocí en España, algunas incluso sin militancia. Es difícil anular la verdad de forma permanente y Cuba tiene un prestigio demasiado grande en el Tercer Mundo y entre la gente de pueblo. Si hoy no vino nadie de la gran prensa autonómica —ya saben cómo pienso—, al menos estás tu, y eso es igualmente importante.
R.A. - ¿Qué crees que es más peligroso, un medio informativo que sin tapujos ataca y mal argumenta contra Cuba y los logros de su Revolución? ¿O un medio de comunicación que se autodenomina “de izquierdas”, y manipula sutilmente a diario, creando un clima confuso y difuso sobre Cuba y su realidad?
E.U. - Me cuesta trabajo creer que exista algún español que piense de verdad que el grupo PRISA o que El País son de izquierdas. Me parece tan inverosímil –más allá del recuerdo histórico de lo que pudo haber sido ese periódico—; simplemente, si conoces cual es el capital que está detrás, no hay que hacer una investigación demasiado exhaustiva para saber que existe capital cubano americano o que por ejemplo, Berlusconi acaba de adquirir muchas acciones. Son datos suficientes para uno imaginar que bajo ningún concepto puede ser un grupo de comunicación o un periódico de izquierdas. Yo creo que El País ya ni siquiera finge ser de izquierdas. Cuando se conmemoró el 40 aniversario de la muerte del Ché Guevara, publicaron el artículo más descaradamente fascista que he leído jamás sobre ese símbolo de la humanidad, en el que lo acusaban de asesino. Después de eso, no me imagino que alguien pueda pensar que sea un periódico de izquierdas. Estoy hablando de un editorial –es cierto que las dos terceras partes de los trabajadores del periódico hicieron publicar una carta en la que manifestaban su desacuerdo—, pero hablo de la línea editorial que se expresaba, como suele hacerse, en ese editorial. Claro, para Moragas El País es de izquierda, porque de lo contrario él sería etiquetado en lo que realmente es: la ultraderecha, el fascismo, su partido es el heredero de Franco, y todavía tiene el cinismo de establecer comparaciones con Cuba y su Revolución.
R.A. - ¿Cuáles son los principales medios de desinformación que actúan en territorio cubano, tergiversando la realidad, siendo estas noticias manipuladas las únicas que finalmente llegan a los medios de comunicación de masas occidentales? ¿Qué vínculos económicos o intereses tienen con Cuba y Latinoamérica en general?
E.U. - Hay 20 millones de dólares aprobados por el Gobierno norteamericano para invertir en la contrarrevolución cubana, para subvertir al gobierno que existe en Cuba. Los mecanismos son muy simples: vienen corresponsales extranjeros que están al tanto de todo lo que pueda decir o hacer un grupito pequeño de personas que recibe ese dinero, y esos corresponsales saben cuando esas personas deciden aparecer en una calle de La Habana, traen las cámaras de CNN o de TVE, y editan un buen filme de ficción. Y eso es lo que se transmite al mundo. Si se produce una gran manifestación como la que verán el 1º de mayo, el enfoque es diferente y los peros serán muchos, porque editorialmente tienen la misión de enfocarse sobre esos grupúsculos de personas pagadas.
Se han abierto ahora algunos blogs contrarrevolucionarios. Hay un blog contrarrevolucionario en Cuba de Yoani Sánchez, una mujer que repentinamente empezó a ser promocionada por el grupo PRISA y a recibir premios internacionales para darla a conocer en el mundo y así blanquear también su salario. Si quieres conocer su pensamiento te recomiendo la larga entrevista que le hiciera recientemente Salim Lamrani. Sin embargo hace un blog mediocre, que no dice mucho. Lo importante es establecer su figura en la memoria de la gente. Por eso es traducida a 18 idiomas; recientemente, hace dos o tres días, leí que había sido incluida una nueva lengua, el persa, te imaginas la razón ¿no?, ni siquiera Obama es traducido a tantas lenguas, ni siquiera el sitio del Departamento del Estado tiene tantas traducciones. Pero hay otro blog en Internet, que es la otra pata de esa figura en construcción. Tú sabes que los blogs en Internet no tienen lugares de radicación exacta, uno puede estar en cualquier lugar y se hace de cualquier manera. Pero el autor de ese otro blog radica en Barcelona y se llama Penúltimos días –empezó llamándose Los últimos días de Fidel y ha tenido que conformarse con el nuevo nombre, más prudente—, que es también un espacio contrarrevolucionario en coordinación con Yoani. Este bloguero, que se llama Hernández Busto, se encuentra ahora mismo en Estados Unidos, pasando un interesante curso académico —¿en la Universidad de Harvard?, no: ¡en la Fundación de George W. Bush!—, junto a colegas como, por ejemplo, un bloguero venezolano antichavista, un bloguero sirio, otro iraní, opositores de sus gobiernos por supuesto, con blogueros colombianos de derecha, uribistas o partidarios de Santos, todos felices “como lombrices”, recibiendo ese cursillo. Hay fotos en Internet en la que aparecen junto a George W. Bush. Esa son la gente que trata de establecer códigos de pensamiento en el mundo sobre la realidad de la Revolución Cubana.
R.A. - Qué intereses tiene/que le lleva a un hombre a utilizar una huelga de hambre para defender una “supuesta” causa democrática de libertad de expresión, cuando estando “supuestamente” en huelga de hambre realiza entrevistas diarias evidenciando una capacidad incomprensible en su “supuesto” y frágil estado debido a su situación personal? ¿Qué puede y debe hacer un Estado en esa situación? ¿Hasta dónde crees que llegará la situación?
E.U. - El Estado Cubano es un estado defensor de la vida. Es un Estado que se ha empeñado –a pesar de su pobreza, a pesar del bloqueo económico que soporta por más de cincuenta años—, en tener todos los médicos que sean necesarios, no sólo para elevar el nivel de vida de su población, si no para incluso para salvar vidas en otros lugares del mundo. Oponerle a ese Estado que pelea por la vida la posibilidad de que alguien muera en sus manos es una tarea perversa. Instrumentalizar la muerte de un hombre, es un acto cínico y criminal. Fariñas tiene sus características personales; yo no insisto tanto en él, porque la esencia de lo que hablamos es más profunda, lo transciende y porque en última instancia Fariñas es una víctima de sí mismo, víctima de las circunstancias, víctima de la instrumentalización que se hace de su caso. La pregunta que le haría a Fariñas sería esta: que piense por un momento cuál es la razón por la que los principales Estados imperialistas del mundo están entusiasmados con su huelga, qué significado tiene eso. Nunca antes había sucedido. Es muy importante saber quién te apoya, para tener una noción exacta de lo que eres y en qué lugar del mundo estás ubicado. Hay ciertas personas y ciertos gobiernos que cuando hablan mal de mí, yo me siento satisfecho. Y hay ciertas personas que si hablaran bien de mí, tendría que sentarme un poquito a pensar en qué me equivocando. Yo quisiera saber su respuesta, porque no conozco a ningún otro huelguista de hambre en el mundo que el imperialismo norteamericano o el imperialismo español estén apoyando. Los españoles pudieran apoyar a muchos huelguistas españoles, marroquíes o saharauís o palestinos, pero qué raro, no apoyan a nadie más. ¿Por qué apoyan a este hombre? Esa es una pregunta que Fariñas debería hacerse a sí mismo; por un instante decir, ¿por qué esa gente quiere que yo muera? ¿Por qué están esperando mi muerte como buitres ? ¿Cuál es la trama detrás de todo esto?
R.A. - ¿Cómo está tratando Cuba el tema de la corrupción, casi inherente, al ser humano?
E.U. - Ese es un peligro real que tenemos. Un país bloqueado, un país pobre, de forma natural crea mecanismos de defensa en la población que pueden conducir a la corrupción. En Cuba hay un Estado donde la gente, a pesar de esa pobreza, vive con cierta dignidad y no sólo es una dignidad sustentada en las posibilidades mínimas de consumo que tiene la población, de salud pública, de educación, si no también en una conciencia política de lo que significa la Revolución. A pesar de ello, existe la corrupción, pero se combate. El pueblo tiene una idea clara, absolutamente clara: la corrupción es la muerte de cualquier proceso revolucionario. La corrupción forma parte, es inherente al sistema capitalista, no lo destruye porque es inherente a él; pero es totalmente destructora, es un cáncer en una sociedad socialista, que aspira a construir un mundo alternativo. De eso estamos conscientes plenamente y muchos, si no la mayoría de los cambios que se están implementando en estos momentos en Cuba, son precisamente para tratar de restituir la pirámide social, que la gente trabaje según su capacidad, gane según su trabajo y eliminar, con mayores controles y mayores exigencias, cualquier tipo de corrupción.
R.A. - ¿Qué tiene la izquierda latinoamericana para asustar a todo un imperio?
E.U. - No se trata de una izquierda en ascenso, lo que está pasando en América Latina es lo más importante que está sucediendo en el mundo hoy desde el punto de vista político y social. Se está produciendo una genuina Revolución Latinoamericana. Por supuesto que el imperialismo está asustado, porque eso ocurre en paralelo a una crisis económica del sistema capitalista, y para el sistema global es muy importante el dominio de Estados Unidos sobre América Latina. Incluso para Europa es importante que Estados Unidos conserve el control sobre América Latina. Es por eso que hay miedo. Cuba en ese contexto, es un referente moral, Cuba es una especie de escudo moral con respecto al resto de los países latinoamericanos.
R.A. - Cuba es una isla de sólo once millones de habitantes ¿por qué todo el mundo habla de Cuba?
E.U. - Porque hemos resistido 52 años haciendo una revolución que ha llevado a más de 70 000 médicos y paramédicos a 60 países o rincones “oscuros” del mundo, porque es una Revolución que contribuyó a la independencia de Angola, a la liberación de Namibia, al derrocamiento del apartheid en Sudáfrica, porque es una Revolución que ha sido solidaria con todos los movimientos revolucionarios de América Latina y es ejemplo de ética y de compromiso político y humano, porque es una Revolución que ha seguido principios y no posicionamientos geopolíticas en el mundo, que se tomó siempre muy en serio la solidaridad, que pensó siempre que aquella que recibía de otros lugares del mundo no era un favor, sino un deber de quienes tenían más, y que la que daba a otros más necesitados no era un favor, sino un elemental deber propio. Una Revolución que ha producido una población con noveno grado de instrucción general y con casi un millón de universitarios. Me siento orgulloso de ser un cubano de la Revolución.
sábado, 1 de mayo de 2010
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