jueves, 10 de junio de 2010

Hernández Busto salta y ruega: "pregúuuntenme, pregúuuntenme".

Parece que la liberación del dinerito prometido por el Gobierno norteamericano se repartirá según la categorización que alguna burocrática Comisión federal haga sobre la "efectividad" de cada proyecto contrarrevolucionario. Hernández Busto no sabe qué hacer para llamar la atención. Como el burrito de Shrek, salta y pide la palabra sin ser tomado en cuenta. Ya nadie lo cita. Acude entonces a un viejo post de mi blog --de hace un año--, en el que Eliades Acosta Matos desmenuza sus servicios al imperialismo en la guerra cultural contra el Che Guevara, uno de los símbolos inexpugnables de la Humanidad. Da pena ajena.

martes, 8 de junio de 2010

Bolívar Echeverría.

La amiga venezolana Carmen Bohórquez nos informa del fallecimiento del destacado pensador marxista ecuatoriano-mexicano Bolívar Echeverría.
La Red de Intelectuales y Artistas en defensa de la Humanidad hace público su pesar por la inesperada partida de un gran amigo y uno de los más lúcidos pensadores marxistas de nuestra América: Bolívar Echeverría, fallecido en el día de ayer 6 de junio en la ciudad de México.
Nacido en Riobamba, Ecuador, en 1941 y residente en México desde hace 40 años, Echeverría fue un gran estudioso del marxismo y un agudo crítico del capitalismo. Doctor en Filosofía y Magister en Economía, hizo sus estudios en la Universidad Libre de Berlín; Profesor-investigador en la UNAM desde 1973; Profesor del postgrado de Economía entre 1975 y 1988 y Catedrático titular de la Facultad de Filosofía y Letras de la misma universidad.
Sus investigaciones filosóficas parten del estudio de la obra de Heidegger y Sartre, de una relectura de El Capital de Marx y de un desarrollo de la Teoría Crítica de Frankfurt; extendiéndose a los campos temáticos de la teoría de la cultura, la definición de la modernidad y la interpretación del barroco latinoamericano. Sus trabajos más recientes abordan temas que tienen que ver con la cultura de la modernidad, en especial con el “ethos barroco”.
Además de entregarse al trabajo docente e investigativo, Bolívar Echeverría formó parte activa de la creación de revistas culturales y políticas, entre las cuales se destacan Pucuna (Quito, 1961-1964), Latinoamérica (Berlín, 1962-1967), Cuadernos Políticos (México, 1974-1989), Palos (México, 1980-1981), Economía Política (México, 1976-1985), Ensayos (México, 1980-1988) y Theoría (México, desde 1991).
Entre sus principales obras debemos recordar e invitar a leer: El discurso crítico de Marx (ERA, 1987), Las ilusiones de la modernidad (El Equilibrista, 1995), Valor de uso y utopía (Siglo XXI, 1998), La modernidad de lo barroco (ERA, 1999), Definición de la cultura (Itaca, 2001), y Vuelta de Siglo, (ERA, 2005), con la cual se hizo acreedor del Premio Libertador al Pensamiento Crítico (Caracas, 2007).
Sus amigos de Venezuela guardaremos siempre con honor el recuerdo de su presencia solidaria y de sus aportes a la construcción del Socialismo en nuestra patria. En el V Foro Internacional de Filosofía a celebrarse en Caracas el próximo mes de julio, su palabra estará presente.
Carmen Bohórquez

lunes, 7 de junio de 2010

Silvio desmiente a EFE.

En este otro enlace a una noticia difundida por la agencia EFE, se ve a una señora diciendo que estuve preso en un campo de concentración en Cuba, afirmación que declaro sin el más mínimo fundamento. No cuestionar estos datos apócrifos y humillantes pareciera sumar a la agencia EFE a la campaña de descrédito que viene sufriendo Cuba y los que la defendemos. Es decepcionante que el medio de prensa que representa a un digno y querido país como España asuma con tan poca seriedad su deber de informar correctamente. (Silvio Rodríguez en su blog Segunda cita)

domingo, 6 de junio de 2010

El triunfo de Silvio en Nueva York y las versiones de la derecha.

Enrique Ubieta Gómez
Hay un segmento del alma humana que es intocable, inexpugnable. Los ideólogos del capitalismo –que son en definitiva los que establecen las estrategias culturales de la contrarrevolución--, a pesar del poder totalitario que ejercen sobre los medios de información, saben que hay barreras infranqueables. Son símbolos que se alojan en profundos pliegues interiores, que se enraízan en la memoria, en la más íntima y afectiva y en la racional, y no pueden ser exterminados por la sistemática difusión de medias verdades o medias mentiras. Acuden entonces al mercado: venden el símbolo en versiones ligth, lo desnaturalizan, liman sus puntas de filo. Aún así, no siempre tienen éxito. Han sido infructuosos, por ejemplo, los intentos por domesticar el rostro amenazante del Che. Su presencia en prendas de vestir, en tatuajes, en afiches que los adolescentes cuelgan en las paredes de sus cuartos, son acciones combativas de resultados impredecibles, que no necesariamente siguen la lógica del mercado.
La Revolución cubana está llena de escollos como ese. Hace algunas semanas la gran prensa intentó manipular las palabras de Silvio –el más grande compositor cubano de canciones del siglo XX, según una encuesta popular que realizó la prensa nacional en los últimos días del milenio, pero también la Voz de la Revolución, su poeta--, para vender una exclamación cínica y falsa: ¡hasta Silvio se desiluciona! De nada valieron los desmentidos. Ahora, ante su éxito neoyorkino, los supuestos heraldos de la libertad de expresión se posicionan, cada uno en el papel asignado –lo que entienden por “diversidad”, es la unánime defensa del sistema desde los cuatro ángulos del cuadrilátero--, para condenar o para escamotear el sentido de su vigencia en un “público en éxtasis que lloró, jaleó y coreó al cantautor que le brindó sus versos a la revolución cubana”, según el contradictorio reportaje de Bárbara Celis para la corporación PRISA, aparecido en El País.
El título del reportaje no puede ser más absurdo –incluso si nos atenemos a pasajes del texto como el citado--: “Poesía sin revolución en el Carnegie Hall” Para justificar la sentencia, la autora separa lo inseparable y coloca sus propias palabras, para hacerlas creíbles, en boca de un salvadoreño, presuntamente ex revolucionario: “Silvio es poesía, es Latinoamérica, es el mundo, es nuestro. Es un maestro y cuando uno acude a escucharle eso es lo único que importa. Estoy seguro de que hoy aquí también hay gente en contra de la revolución y el comunismo pero está de acuerdo con la música”. Afirmación que en todo caso involucra a aquellos cubanos que crecieron y enamoraron a sus primeras novias o novios en Cuba (experiencia que compartieron en sus países varias generaciones de latinoamericanos), escuchando sus canciones, y luego emigraron por motivos más económicos que políticos. Pero, ¿es posible amar al músico Silvio y disentir, al menos emocionalmente, de sus letras?
La periodista insiste en que Silvio no hizo declaraciones políticas durante el concierto –aunque agrega que dedicó una canción a los cinco cubanos antiterroristas presos en Estados Unidos, a quienes llamó héroes, “expresada de forma elegante y comprensible”, dice, para sugerir lo “políticamente correcto” que fue--, pero no entiende que Silvio, en sus conciertos, nunca hace declaraciones políticas habladas; él las canta. Cada una de sus canciones es una declaración de fe revolucionaria. Su expresa alusión a los cinco héroes hizo que el Carnegie Hall “se viniera abajo”, según la propia corresponsal de PRISA, pero para ella el aplauso no implicaba apoyo: “daba igual lo que Silvio cantara, hiciera o dijera: su público, que le dedicó una larga y emocionante ovación en cuanto pisó el escenario y no dejó de echarle piropos a lo largo del concierto, interrumpiéndole constantemente, estaba allí para declararle pleitesía a un héroe musical al que llevaban esperando treinta años”. Esta es, por supuesto, la punta del cuadrilátero que intenta limarle el filo a Silvio, transformarlo de “cantautor” en “músico”, dos palabras que no se contradicen, pero que conducen la mirada hacia diferentes escenarios.
Julio Valdeón, reporta para El Mundo desde la misma esquina de su colega de PRISA, pero lo hace con más estilo. A diferencia de ella, no fue un escéptico observador, sino (por lo que se infiere de su entusiasmo) uno de los enamorados de su obra que acudieron a la cita. Sabe que Silvio “juega en la liga de los titanes”. No siente la necesidad de justificar sus elogios musicales –sin duda, el cantautor es un gran músico, ¿quién lo duda?--, aunque a veces se exceda en el afán de reducirlo todo a música: “El grupo que lo acompaña exuda virtuosismo” --escribe. “A veces, como en el caso de El necio [¡nada menos que El necio!] o La maza, espolvorea matices insospechados, imaginativos, golosos”. Es válida su crónica, aunque se ciña a lo puramente interpretativo. Escribe lo único que puede escribir, si pretende que su periódico lo publique, y lo hace con dignidad.
Pero el cuadrilátero tiene otras esquinas. El Nuevo Herald, sabe que el asunto no es reseñar el espectáculo: en Miami no se entenderían las sutilezas manipuladoras de la prensa española (ya no sé de qué país es El País, con tanto capital norteamericano y ahora italiano –de Berlusconi--, que tiene PRISA) y la ciudad se siente agraviada. La noticia no puede ser por tanto el triunfo de Silvio, sino la manifestación callejera en su contra. Los ideólogos de la derecha no se tragan los comentarios edulcorados que intentan darle una bienvenida mediatizada al cantautor. Desde su blog bushista, Hernández Busto la emprende contra los diarios peninsulares, en especial contra Valdeón: “Crónicas entusiastas en El País y El Mundo” –escribe, y comenta con sarcasmo: “Silvio es ‘poesía’, dicen; y hasta escriben una crónica ‘poética’, llena de cosas como ‘Traía al hombro su zurrón de canciones tremendas’ o ‘sus canciones, telúricas, han puesto banda sonora a un tiempo de rosas y fusiles.’” Las crónicas peninsulares desagradan a la contrarrevolución, que no se deja engañar: Silvio es la Revolución cubana y los aplausos y vítores que recibe son el resultado de su extraordinario talento y de su probada militancia revolucionaria. Su obra no es rosada, no puede ser asumida –sin traicionarla--, por la izquierda sistémica, “civilizada”, reformista; Silvio, su obra, es tan radical, tan revolucionaria, como el país donde nació, se formó y del que extrajo sus vivencias.

sábado, 5 de junio de 2010

Con la semilla de José Martí: Segunda Cita de Silvio Rodríguez.

En estos días Silvio ofrece dos históricos conciertos en el Carnegie Hall de Nueva York. Aprovecho para recomendar esta lectura del trovador y periodista Fidel Díaz y ofrecer otras conexiones.
Fidel Díaz (El Caimán Barbudo)
A pesar de que esta conferencia de prensa coincidió con un pico de marketing publicitario contra la Revolución Cubana, no hubo especial “picante” en las preguntas que le lanzaron (incluso se abordó el proceso creativo) y Silvio las fue “bateando” una a una. No por ser una tarde tan honda y clara, dejaría luego de llover la campañita habitual, en la que los bueyes que eligieron el yugo, la emprenden con quien eligió la estrella. Show que tuvo su premio “Buey de oro” en Carlos Alberto Montaner, y un merecidísimo “Buey de frambuesas” para Emilio Ichikawa. Lo último que le podía pasar es terminar como “guatacón” de Montaner con una frase que es todo un tablazo intelectual.
VER texto completo
Silvio Rodríguez: nueva york
Silvio en el Carnegie Hall

Liga Mundial de Voleibol 2010 en La Habana: Cuba 3 - Argentina 1.

E.U.G.
De nuevo la Liga Mundial de Voleibol y el primer partido habanero lo protagonizaron ayer Argentina y Cuba. El público cubano --conocedor y seguidor de su equipo, que desde la pasada edición fue renovado y es muy joven--, acude masivamente a estos encuentros que suelen celebrarse en el Coliseo de la Ciudad Deportiva de la capital. También asistí con casi todo el familión. Disfruto por igual un buen espectáculo de ballet o de teatro, que uno de voleibol o de béisbol (o de fútbol, ahora que Futbolandia se prepara para su Mundial y que la televisión cubana anuncia que trasmitirá absolutamente todos los juegos, y desde cuartos de final en vivo). A pesar del inmenso calor, el Coliseo permaneció lleno casi hasta el final. El niño León fue de menos a más; Simón, el fornido capitán estuvo imparable, y el joven Fernando, nuevo en estas lides, entró de regular en el tercer set y se convirtió en una máquina de hacer tantos. Triunfo de 3 x 1, que pudo evitar el cuarto set. 10kbzas (que no se pierde un suceso de la capital) me envió estas tomas.
Roberlandy Simón

Wilfredo León


viernes, 4 de junio de 2010

SE DESHIELA EL PLANETA .

Jorge Ángel Hernández

Como cubos cansados de enfriar bienes raíces

los hielos se desprenden.

No serán nunca más la superficie inasible.

Llegarán las especies a invadirlos,

a pulsar sus calores y sus ritmos.

Se apresura el deshielo; cada año

vendremos a cambiar los calendarios,

a añadir a los meses comodines.

Hasta que el tiempo retorne hacia sí mismo

y sobre el esperar

y no quede otra opción

que el mandoble de lanzar cada hora a sobrevida.

El espectáculo paga y así vamos

a probar que el derrumbe es tan vulgar

que sus tomas de efectos especiales

no convencen al párpado alienado.

Se deshiela el planeta y lo servimos

en sorbos a la roca,

en gargantas sedientas

que lo van descolgando de su imagen.

miércoles, 2 de junio de 2010

Una tarde habanera (II): en la Esquina Caliente del Parque Central.

Una tarde habanera (I): La Calle del Medio entre trovadores y fanáticos al béisbol.

Una trovadicta lee La Calle mientras escucha buena música.
E. U. G.
Hoy salí temprano del trabajo y me llegué a la Peña de Fidelito en los antiguos estudios de la EGREM, donde uno puede darse unos tragos en pesos cubanos mientras escucha a trovadores jóvenes y menos jóvenes, se leen poemas y se presentan números del Caimán Barbudo y de La Calle del Medio. Cuando llegué Manolo Argudín se había apoderado literalmente del escenario. Tenía al auditorio hechizado. Y entre el público de la tarde se hallaba el pianista Frank Fernández. Hay que aclarar que la Peña es un bar en un claro centrohabanero, es decir, en un espacio abierto entre varios edificios por un remoto derrumbe. Y que un techo improvisado de tabla cartón protege a los asiduos de cada miércoles, de la lluvia o del sol. Fidelito no estaba hoy, y en su lugar asumía la condición de anfitrión el poeta y musicólogo Bladimir Zamora. Traje naturalmente los últimos números de La Calle, y como en cada ocasión, los repartí por mesa de forma gratuita. De regreso a casa, pasadas las siete de la tarde, Diezcabezas (10kbzas) y yo nos detuvimos en la Esquina Caliente del Parque Central. Repartimos los números 23 y 24. En el primero, hay una tabla estadística con las cifras ofensivas de Gourriel y de Despaigne, superiores a las de todos los peloteros en la historia de Cuba. En el segundo, un análisis del comportamiento del público habanero en el Latino, el segundo estadio de béisbol de más capacidad en el mundo. Y provocamos el debate acalorado. 10kbzas me envió después por correo este testimonio gráfico.

La Calle del Medio: Premio ONDI de Diseño 2010.

Para los amigos de La Calle del Medio, una buena noticia: la publicación acaba de obtener --justo cuando celebra su segundo aniversario--, el Premio ONDI de Diseño 2010 en la categoría de Comunicación Visual (se otorga a sus diseñadores Alexis Rodríguez Diezcabezas de Armada y Ramiro Zardoya Sánchez). Este galardón constituye el más alto reconocimiento oficial que otorga la Oficina Nacional de Diseño Industrial a profesionales y estudiantes por el desarrollo de productos, sistemas, proyectos o ideas conceptuales. Pero no ha sido el único premio recibido por la publicación. Durante el pasado IX Festival Nacional de la Prensa Escrita (diciembre de 2009), La Calle del Medio se alzó también con el Premio a la Mejor Primera Plana y Portada de Revista, y con Menciones al Mejor Diseño Integral y al Mejor Conjunto Gráfico. Pero antes, cuando apenas empezaba, en 2008, obtuvo el Premio La Ceiba de La Habana en Diseño Editorial.


martes, 1 de junio de 2010

Los nuevos Quijotes matanceros.

Enrique Ubieta Gómez
Ser requerido por jóvenes universitarios, es uno de esos privilegios genuinos que debo a La Calle del Medio, y en menor medida, a mi participación en los debates de la blogosfera. Me gusta escuchar sus dudas, sus cuestionamientos. Cuando digo que estoy con ellos, no me refiero naturalmente a que "estoy", sino a que "participo", a que hablo y escucho, a que soy un guerrero. Lo difícil no es aceptar a los jóvenes como iguales. Lo difícil es que ellos te acepten como igual. Vuelvo a los años en que estrenaba mi adarga y mi armadura de factura casera. Tanto tiempo en el camino no me ha desgastado la fe, pero ahora sé que nada se logra en solitario. Ayer participé en un debate de casi tres horas con estudiantes de la Universidad de Matanzas. Después, los integrantes del blog La Joven Cuba se reunieron conmigo para intercambiar experiencias. Ver cómo un grupo de Quijotes sale por primera vez al ruedo, seguros (como debe ser) de que ellos sí cambiarán el mundo --nuevos realistas que harán que sea posible lo imposible--, es como ver salir el sol en la mañana; pasa todos los días, pasa sin que lo notemos, pero cuando amanece, y tenemos los ojos dispuestos para ver, es un suceso inigualable, que se desentiende de todas las descripciones melosas con que lo hemos corrompido.
No voy a describir el encuentro. Solo quiero volver sobre uno de los temas tratados. ¿Qué es una generación? Pienso que, en términos históricos, no basta con nacer en una fecha (o en un espectro de fechas más o menos cercanas) para pertenecer a una generación. Para ser parte de una generación hay que ganárselo. Es cierto que los hombres no se parecen a sus padres sino a su tiempo, pero esa frase parte de un importante sobreentendido: en cada tiempo hay diferentes tipos de hombres. Cuando Fidel atacó el Moncada, la mayoría de sus contemporáneos bailaba en los carnavales santiagueros. ¿Cuáles eran los hombres de su tiempo? ¿Los que bailaban o los que combatían? Los hombres escogen a qué grupo generacional, es decir, a qué tiempo quieren pertenecer. Porque hay dos tiempos que no son cronológicos y que igualan a cierto tipo de hombres en todas las épocas: el de las minorías que combaten y el de las mayorías que se acomodan. Pero incluso esas mayorías aparentemente desentendidas suelen respetar el honor ajeno, y suelen seguirlo.
Cada generación es modelada por su vanguardia. No todos los coetáneos de Fidel pertenecen a la Generación del Centenario. Las vanguardias de cada generación se parecen más entre sí que lo que cada una de ellas se parece a sus coetáneos. ¿Cómo puede identificarse un hombre o una mujer de nuestro tiempo con Julio Antonio Mella o con Antonio Guiteras? ¿Qué une a Bolívar con los bolivarianos, a Martí con los martianos, a Sandino con los sandinistas? Entonces, les dije, parézcanse a los héroes de todas las historias, para que puedan hallarse a sí mismos, sientan bajo sus talones el costillar de Rocinante.

De regreso.

De regreso de unas breves vacaciones, encuentro el mundo patas arriba. Es decir, como siempre ha estado, no sé por qué me dejo sorprender: Puerto Rico, Grecia, Palestina (o mejor, Israel), el petroleo que se vierte sobre el mar de la costa sur de Estados Unidos. Los culpables impunes. Y el Sistema entregándole la presidencia a Santos, el paramilitar. Porque aunque voten los colombianos --una parte pequeña de ellos, la que no se hartó ya--, es el Sistema (las ilusiones que fabrica el Sistema con dinero) el que mueve la mano de los votantes. Cada vez que regreso a las noticias del día a día, me siento más convencido de que debemos defender con la vida, si fuese necesario, los caminos alternativos como el de Cuba, no importa cuan empedrados, o empinados, parezcan.