domingo, 11 de septiembre de 2011

Lo peor para un ser humano es no pertenecer a una esperanza colectiva. (El otro 11 de septiembre)

Enrique Ubieta Gómez
Cuando entrevisté en 2003 a Andrés Pascal Allende, quien fuera secretario general del MIR, Chile parecía inamovible en el espíritu conservador, heredado de la dictadura pinochetista. Sin embargo, me dijo: "No tengo dudas de que asistiremos --no sé cuando-- a una situación de emergencia en Chile, y veremos resurgir un movimiento que abogará por el cambio. Incluso te diría que será mucho más radical de lo que nosotros fuimos. No me refiero a las formas de lucha, porque la radicalidad no está en las armas, sino en la profundidad de los cambios que te propongas. Y el cambio que exige la sociedad capitalista globalizada en la que vivimos, no es sólo político, es de civilización, de cultura, es la construcción de otra forma de vida. Yo no estoy desesperanzado. Al contrario, tengo grandes expectativas." En estos días de aniversario del golpe de estado –esas "torres gemelas" de la esperanza derribadas en Santiago de Chile por la CIA–, la juventud chilena se encarga de dar la razón al viejo combatiente revolucionario. Reproduzco la entrevista, en la que Pascal Allende recuerda aquellos primeros días de estupor y los siguientes, de resistencia popular.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Al borde del abismo I

Raúl Antonio Capote
Tomado de El Adversario Cubano
En estos días hablaremos del abismo. Los cubanos podemos caer en él, dicen unos que un buen empujón armado nos llevará sin remedio al fondo, que es la única solución la fuerza para acabar con la osadía de esta Revolución disidente, 53 años de contracultura, 53 años marcando la diferencia, hay que aplicar la fuerza, lo dice alguien que dirige un partido que se proclama socialista, obrero y español, pero que no es obrero, ni socialista, que le pregunten a los indignados, ¿español? bueno si, funciona en España, pero es yanqui también. Bueno podemos caer, si, pero combatiendo, matando y muriendo como sabemos hacer los cubanos revolucionarios. Es aconsejable que no lo intenten.
Podemos caer también, y eso lo dijo Fidel primero que nadie, por nuestros propios errores. Esta dicho, redicho, pero parece que hay gente que se embriaga con la fuerza de gravedad del abismo, que se deleita acuclillada en sus bordes, quedan como hipnotizados al borde del precipicio, les atrae la caída con fuerza irresistible, sino que expliquen su inmovilidad, su torpeza, su increíble desidia. Hay que entrar en ebullición, hay que entrar en combate hay que cambiar todo lo que tenga que ser cambiado, pero ellos permanecen entontecidos, mirando al fondo seguros en su embeleso, enajenados en la contemplación del peligro, como si con solo desearlo se pudiera evitar el desastre. Hipando cariacontecidos contra todo el que se mueve, porque creen que el movimiento los lanzará a la caída, porque creen que todo movimiento es peligroso para su obesidad de alma. Creen firmemente que si se quedan quietos, inmóviles, nada acontecerá que les haga daño.
Debajo, en ese hueco será enterrada el alma de la nación, sobre nuestra historia se lanzarán montañas de lodo, toneladas de calumnias, hasta no dejar una sola verdad en pie, ese agujero será rellenado con la sangre de cientos de miles de patriotas, en esa tumba sin nombre será enterrada la nación y digo nación porque de eso se trata, cubanos donde quiera que la viven, sobre ese abismo se erigirá la vieja aristocracia cubana, ahora cubano americana, más servil que nunca, más subordinada que nunca al imperio del que orgánicamente forma parte, esos, los millonarios blancos, que odian a la turba mulata, los ricos del Big Five, Congresistas, Senadores imperiales, tan estadounidenses ya que poco o nada les queda de amor a su tierra, ellos recogerán las migajas que les dejen los grandes consorcios yanquis, y a lo mejor les permiten gobernar en el nombre del imperio, a lo peor. Si leen el plan Bush, -lean ese manual del abismo-, encontrarán que allí nada quedará para Cuba, ellos construirán sobre la muerte y la esclavitud, un paraíso para sus transnacionales.
Por eso en estos días vamos a escribir sobre el abismo, puestos de pie, como siempre, sobre el yugo que nos tienden, armados de la estrella que ilumina y mata.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Respuestas de Pablo a los comentarios de Silvio.

Silvio dijo...
Me escribió este amigo diciéndome que Pablo le había enviado estas respuestas. Yo las reproduzco como entrada oficial de mi blog. Me gustaría que Cubadebate y otros medios también las publicaran, como hicieron con los intercambios de comentarios anteriores.
 
1 martes, septiembre 6, 2011, 9:29 pm Juan Pin, esto es lo que pienso de todo lo que he venido leyendo. Si te parece lo publicas. Un abrazo. Pablo Juan Pin, hermano, esta es una más de las diatribas incontroladas de Silvio frente a mí, llena de mentiras y tergiversaciones, como cuando me venía pidiendo perdón por todas ellas, desde hace más de veinte años, y yo no lo perdono. Es posible que una vez más llore, se arrepienta y pida el perdón que jamás le voy a conceder; más aún cuando ha tenido el impudor de hacer público su viejo rencor (no sé de qué categoría, que lo analicen los psicólogos) y que ha llegado a comprometer mi dignidad y mi militancia revolucionaria. No deseo involucrarme en un debate reducido sólo a los usuarios de estas nuevas tecnologías, que al final son la mínima expresión de la información en Cuba. Un abrazo, tu hermano, Pablo 2 Juan Pin, si te he escrito estos dos correos es porque sé que tienes el conocimiento y la disposición suficiente para entender lo que quiero manifestar, así como dar a conocer, si es que lo deseas, estos dos documentos que resumen lo que siento y pienso, sin entrar en más polémicas.

    Juan Pin, si ayer perdoné a los verdugos que indiscriminadamente me lanzaron con 23 años a los campos de concentración y a 48000 compañeros más de desgracia, perdoné, te repito, porque no quiero que esta revolución sea como las otras que han devorado a sus hijos. Así mismo, no perdonaré la doble traición que acaba de efectuar públicamente Silvio Rodríguez a quien una vez fue su hermano. Hace años que lucho porque nuestra revolución brote con nuevos frutos y nuevos conceptos que no nos anquilosen en el mismo fracaso que otras revoluciones anteriores. Por eso, no me he callado, he hablado con valentía, ante la cobardía de los demás, solamente para tener el país que he soñado, que me hicieron soñar y que se está perdiendo gracias a la falsedad y al extremismo de los que se llaman “verdaderos revolucionarios”. Estoy absolutamente seguro de que el tiempo me dará la razón y en mi país, en mi casa, en mi barrio, esperaré como mismo he sido, a que este sueño se cumpla. Tu hermano, Pablo

Entrevista de La Joven Cuba a Edmundo García.

Con Edmundo García en un encuentro de emigrados cubanos que defienden a la Revolución (2010).
Nunca fui un desafecto a la Revolución, nunca, más bien era alguien que no activaba un grupo de reflejos que se despiertan cuando chocas de cerca con los enemigos de la nación y los tienes tan cerca. ¿De Cuba? De Cuba nunca me he ido ni me iré, vivo fuera de Cuba por razones personales que respondieron a un momento determinado, pero nunca he dejado de sentir a Cuba en mi pecho, y nunca siento más rabia y orgullo que cuando modestamente me toca defenderla cuando la atacan, así que no siento que me he ido, simplemente vivo en otra parte. 

lunes, 5 de septiembre de 2011

Silvio y Pablo, y una respuesta pública a Carlos Alberto Montaner

La carta, que aparece hoy en el blog Segunda cita y en Cubadebate, fue publicada el 28 de mayo de 1986.
LEER TEXTO ÍNTEGRO DE LA CARTA

Quiero reproducir íntegramente este honesto y valiente comentario de Silvio Rodríguez de su blog, que Cubadebate trae a su foro:
Silvio dijo…
Y yo le respondí:
Manuel R:
Pablo y yo hace algo más de 20 años que no nos vemos. Tampoco nos hemos hablado ni por teléfono. O sea que el Pablo que conozco tiene casi un cuarto de siglo de retraso. Aún sin estar cerca, en este tiempo sin relacionarnos directamente, ambos hemos mantenido una actitud respetuosa respecto al otro. Nos conocimos en 1967 y dejamos de vernos y de hacer proyectos juntos a fines de los 80s. Mientras duró, nuestra amistad rebasó lo que pudiera ser una simple colaboración. Fuimos testigos de muchos eventos personales de ambos. Y también colectivos. Vimos nacer a nuestros primeros hijos, fraguarse y deshacerse amores, proyectos, sueños de diferente linaje. Hay zonas del Pablo actual que son nuevas para mi y hay otras que me son muy conocidas. Y para resumirte mi postura, o para que aprendas a verla como es, sin confusiones, te la voy a identificar: Mi postura es la que mantengo cada día; lo que hago y lo que digo, el testimonio cotidiano de un hombre que, más por intuición que por sabiduría, nunca se ha creído infalible. Asimismo no me siento capaz de juzgar, menos públicamente, a un viejo amigo; pero de lo que sí estoy seguro, Manuel R., es de que Pablo está convencido de estar a la altura de lo que cree de sí mismo.
Esto me da oportunidad de decir que muchos ataques a Pablo no los he puesto aquí en el blog. Siempre han existido los “Pablistas” y los “Silvistas”. Por mi parte nunca -jamás- he permitido que en mi presencia nadie hable mal de Pablo. Cuando me botaron del ICR en 1968, también fue por defenderle. Y por pincipios -míos- lo sigo haciendo, aún cuando Pablo me incluya a mi entre los “despreciables” que seguimos defendiendo la Revolución, y los que firmamos la carta que él entendió a su manera (y todos los que la firmamos entendimos de otra, o sea un momento en el que había que cerrar filas con la defensa de Cuba). Como dice un amigo mío: “Hay un viejo proverbio latino que dice Quod escripsi, escripsi. Lo que está escrito está escito y no se puede borrar.” Que cada cual asuma lo que le toca, y allá el que se arrepienta de la gloria que ha vivido por lo que quiera aparentar.
Coincido con Pablo en muchos de sus juicios críticos sobre la realidad cubana. Me parece que algunos de esos puntos los he tocado en conferencias de prensa en Cuba. Lo que escandaliza a algunos no es el contenido de sus críticas sino la forma, que además de burda parece desamorada, sin el más mínimo compromiso afectivo. Otra cosa que duele es que haya manifestado esas críticas en Miami, a unos días de un concierto que, por más propaganda que hacían, no se llenaba. Y para colmo que las hiciera a medios que tildan de héroes a terroristas que han derribado aviones civiles, medios cuyos dueños han pagado actos de violencia contra Cuba.
Es importante que los que vivimos en esta sociedad imperfecta -y eso quiere decir con cosas malas pero también con cosas buenas- sigamos criticando, sigamos mejorándonos. Y que este ejemplo triste no les sirva de pretexto a los extremistas para cerrarse a cal y canto. Ese es un daño interno que nos hacen actitudes como esta. Pero en las Revoluciones, si son verdaderas (como creo que es la cubana), nadie es imprescindible, al menos para siempre. Cada baja nos enseña a llenar la ausencia con lo que tengamos, y a aspirar a ser tan buenos como lo que nos falta.
No en balde escribí, hace unos 30 años:
Salgo y pregunto por un viejo amigo
de aquellos tiempos duramente humanos,
pero nos lo ha podrido el enemigo,
degollaron su alma en nuestras manos.
Absurdo suponer que el paraíso
es sólo la igualdad, las buenas leyes.
El sueño se hace a mano y sin permiso,
arando el porvenir con viejos bueyes.
Vaya forma de saber
que aún quiere llover
sobre mojado.
5 de septiembre de 2011 06:44

Otra respuesta de Silvio en el foro a Mauricio, un mexicano que escribió en su comentario: "Ni tampoco Silvio que saque un argumento tan bajo como que la venta de boletos era baja y por eso Pablo dijo lo que dijo".

Silvio dijo...
Mauricio:
Bajo es decirle cobarde a Cintio Vitier, a Alicia Alonso, a Leo Bouwer, a Chucho Valdés y a los muchos artistas e intelectuales cubanos que viendo que en Miami se decía “Ahora Irak, después Cuba”, cerraron filas con su país amenazado.
Bajo es pintarse inmaculado ante los que te desprecian y convertirse en chota de tus compañeros de toda la vida.
Bajo es llegar a Miami y para solucionar un problema empresarial armar un show mediático contra tu país y venderle el alma al diablo.
Bajo y cobarde es no mencionar en el cubil de los que pagan atentados contra Cuba la inmoralidad del juicio amañado a nuestros Cinco Héroes.
Bajo es santificar a unas señoras que hasta ayer decían que no eran políticas, que sólo eran familiares de sus seres queridos presos y que ahora, después de verlos libres, siguen recibiendo dinero de connotados terroristas y yendo a la embajada yanqui a buscar recursos e instrucciones.
Bajo y sucio es apoyar lo mismo que apoya el asesino Posada Carriles.
Bajo es insultar, restregándole una militancia, a uno de los pocos que se juega la vida y la historia en Miami, rodeado de criminales locos por acabar con cualquiera que les huela a comunista.
Bajo y falto de respeto con el pueblo cubano de Miami es automutilar la obra que te hizo trascender, con el pretexto de no herir sensibilidades. ¿Sensibilidad de quién? Porque esos medios que han pedido bombardeos a Cuba no merecen respeto.
Porque conozco al pueblo cubano, niego rotundamente que esos medios mafiosos miamenses representen la sensibilidad de los cubanos que viven allí. Concederles semejante honor es una genuflexión difícilmente conciliable con la dignidad del que realmente respeta a su pueblo.
5 de septiembre de 2011 14:27
 

domingo, 4 de septiembre de 2011

Cuba ya sufrió el capitalismo

Manuel E. Yepe
Los cambios que están teniendo lugar en Cuba al calor de las reformas promovidas por el Partido Comunista y el gobierno de la Isla son objeto de constantes anatemas por parte de la prensa corporativa estadounidense, en cuya vanguardia milita el vocero principal del gobierno invisible de la superpotencia, el Wall Street Journal.
Mientras otros medios corporativos de occidente mantienen sus ataques contra la revolución cubana argumentando que el proceso de actualización del socialismo que ahora tiene lugar conduce al capitalismo, el WSJ asegura que eso es lo que Cuba quiere hacer ver.
Da por ciertas las mentiras de los demás y se dedica a demostrar que la Isla engaña al mundo pretendiendo que ha cambiado el rumbo. La columnista Mary Anastasia O'Grady, en comentario titulado ¿Cuba se está volviendo capitalista? (Is Cuba Going Capitalist?) asegura que “esta no es la primera vez que se nos dice que la economía comunista, paralizada desde 1959, está en vísperas de revertir su rumbo”, pero “la idea de que esto es capitalismo sería graciosa si no fuera tan triste”, como si alguien en Cuba hubiera abogado alguna vez por un regreso a aquel pasado ignominioso.
El periódico de la oligarquía financiera estadounidense asegura que el propósito de las reformas económicas cubanas es gravar con impuestos a las transacciones del mercado negro y se refiere a éste como si fuera algo inexistente en su propio país al censurar que el gobierno cubano lo haya permitido y ahora quiera poner orden en su casa. Ignora el volumen alarmante de la economía subterránea en Estados Unidos pese a la severidad con que se proyectan y actúan las muy temidas autoridades represivas diseñadas para evitarla y castigar las transacciones ilícitas.
Un artículo publicado en abril de 2009 en el Milwaukee Journal-Sentinel firmado por Kathleen Gallagher, relataba una investigación realizada por la Universidad de Wisconsin-Madison, según la cual mientras la economía global lucha por sobrevivir, la economía sumergida se desarrolla impetuosamente en Estados Unidos. “Los ingresos no declarados en Estados Unidos se han expandido hasta ser de 2,25 billones de dólares creando una relación entre los ingresos no declarados y el ingreso bruto que se está acercando a los niveles máximos de la época de la Segunda Guerra Mundial,” según la investigación.
Se está creando a nivel federal un pasivo por impuestos no pagados de más de 600 millones de dólares y la profundización de la recesión ha reducido las oportunidades de empleo regular e impulsado el crecimiento de actividades laborales no declaradas, asegura la indagación. También revela que “había 824 millones de dólares en efectivo circulando en ese mercado negro - lo suficiente para dar a cada hombre, mujer y niño en el país $2.700 en efectivo; o $1.750 si se toma en cuenta que un tercio de la moneda estadounidense circula en el exterior”.
La articulista del Wall Street Journal que cito al inicio de este comentario jamás podrá comprender, y mucho menos explicar, cómo es que en Cuba se puede hacer el reordenamiento de la fuerza laboral sin recurrir a “terapias de choque” o a paquetes de medidas que descarguen la crisis sobre las mayorías de bajos ingresos que son las que sufren con mayor intensidad los recortes de los gastos sociales y son las que apoyan con mayor firmeza las protestas y las manifestaciones populares y estudiantiles que los cuerpos de policía al servicio de las oligarquías reprimen con violencia.
No es capaz de entender que el crecimiento del sector no estatal de la economía en Cuba no signifique la privatización de la propiedad social. Mucho menos puede concebir que la ampliación y flexibilización del trabajo en el sector no estatal sirva al desarrollo del modelo socialista en Cuba al liberar de cargas administrativas al Estado y contribuir con el aporte agregado de sus obligaciones tributarias, a hacer viable la garantía a toda la población de los sistemas de salud y educación; seguridad y asistencia sociales; de cultura, ciencia y deportes; la defensa y la seguridad de la Nación, así como de las demás conquistas del pueblo en revolución. Cuba conoció el capitalismo, lo sufrió y se rebeló contra ese injusto sistema socio-político, al que identifica como responsable del deplorable estado del mundo actual.
Los cubanos están a favor de los cambios que sean necesarios en sus proyectos y los emprenden sin miedo. Pero el regreso al pasado capitalista no lo aceptarían, ¡jamás!
Septiembre de 2011.

sábado, 3 de septiembre de 2011

¿Gregorio Milanés o Pablo Samsa?

Carlos Rodríguez Almaguer 
“Pobre del cantor que fue marcado
para sufrir un poco
y hoy está derrotado.”
Pablo Milanés
Pobre del cantor
Cuando hace poco más de un año en mi artículo No ha sido fácil, Pablo, pero seguimos siendo, comenté ciertas declaraciones anunciadas como hechas por el cantautor cubano Pablo Milanés al periódico español El Mundo, me negaba a creer que fueran realmente suyas. Hoy, al leer la carta abierta dirigida por Pablo al periodista cubano radicado en Miami Edmundo García, pudiera pensarse casi lo mismo a no ser por ciertos elementos relacionados con la entrevista que comenta, que serían muy difíciles de conocer o falsear por un extraño. 
Sin embargo la grosería manifiesta a lo largo de esta diatriba infeliz, el oportunismo ramplón que refleja, teniendo en cuenta que el cantante iba a dar un concierto en la ciudad donde anidan las más reaccionarias intenciones contra su propia patria, y las descalificaciones a un periodista cubano que se atreve desde allí a levantar la voz para defender a Cuba de los terroristas que han hecho explotar en pleno vuelo aviones civiles, perpetrado los más horrendos crímenes antes y después de 1959, y que han terminado secuestrando prácticamente a la propia comunidad cubana radicada en Miami, me resultan espiritual y culturalmente ajenas a un hombre que sabe, recordando a Martí, que “el pan no vale que se le amase con la propia vergüenza”.
Como justamente ya se ha dicho,  “los trituradores de discos han vuelto con esa fuerza más a mostrar el rostro del extremismo anticastrista. No se trata de algo excepcional y minoritario en la ciudad donde pidieron la caída del avión que regresaba el niño Elián a Cuba, celebraron por adelantado y eufóricamente la muerte de Fidel, y rinden tributo a quienes asesinaron al Comandante Che Guevara o volaron un avión civil en el que murieron 73 personas. Lamentablemente, no “son actos del pasado en una ciudad que ha cambiado mucho” —pues todas esas acciones han ocurrido en pleno siglo XXI— ni pueden mostrarse como ejemplos del  espíritu democrático en una sociedad que algunos pretenden modelo para el mundo. Tampoco —para quienes juegan a igualar intolerancias de un lado  y otro— existen parelismos posibles con tales actos que van contra la propia naturaleza humana”. Tiene razón Edmundo García cuando subraya lo peligrosa que resulta la insinuación de Pablo, que coincide con la ultraderecha, de que él ha sido enviado a Miami para dividir.
Hoy, ante la infamante nota introductoria al texto de Pablo, publicada en Kaosenlared, me cuesta trabajo reconocer al creador de "El breve espacio en que no estás" y "Yolanda". Habría que preguntarse cómo Pablo ha podido saltar del sitial en que el pueblo cubano lo ha mantenido por largo tiempo al pantano moral en que hoy se hunde con cada nueva declaración. El posible éxito que hayan tenido sus presentaciones en Estados Unidos palidece ante la infamia. Acaso estemos presenciando en tiempo real la triste trama de La Metamorfosis, en la que Gregorio Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto.
Igual sucede cuando confiesa a Edmundo que está equivocado al suponer sus declaraciones manipuladas por los medios “...soy yo el que me sirvo de esos periódicos para que difundan las entrevistas que en Cuba me están negadas y que sueño con que aparezcan en el Granma y las lea todo el pueblo y que un sólo periodista, uno sólo de los tantos miles que hay en la isla, tenga lo que hay que tener para dar a conocer lo que tantos años llevo expresando.” Así, con este estilo de rufián de barrio, el “corajudo” Pablo o su amanuense reta a nuestros periodistas de la Isla y a nuestros medios, como si no fuera coraje bastante el que se hayan mantenido peleando durante medio siglo en una trinchera siempre amenazada con el asalto inminente por la más poderosa maquinaria de destrucción que haya tenido jamás el planeta y que ha demostrado en los últimos tiempos —Afganistán, Iraq, Libia— que  ya le importa poco la opinión pública cuando de ir tras sus intereses se trata. Ya ni siquiera se preocupan por fabricar consenso.
Precisamente un medio cubano, La Jiribilla, ha señalado con agudeza la lógica de la manipulación: “Es común encontrar en los titulares de transnacionales mediáticas la alusión a voces de prestigio que se suman a la ultraderecha de origen cubano en Miami, verdadera artífice y usufructuaria directa de esta larga guerra contra un país soberano. Los medios en EE.UU. y Europa, especialmente en España, prefieren usar contra Cuba a cualquiera que sea auténtico y, más aún, si su influencia en la gente se origina en las ideas de la verdadera libertad y la justicia”.
Nuestra prensa cubana, sin olvidar aquella “sutileza” planteada por el entrañable Cintio Vitier de que hemos construido un parlamento en una trinchera, ha sido convocada hoy, por el propio Raúl, para arremeter contra las menguas y los vicios que lastran el desarrollo de un proyecto social autóctono, que ha sido construido en este medio siglo a fuerza de mucha entereza y sacrificio, enfrentando todo tipo de obstáculos, la mayoría de los cuales los han colocado aquellos mismos poderosos vecinos que no tuvieron a mal dejarnos desangrar en las tres guerras por la independencia hace poco más de un siglo, los que refugiaron a los asesinos y a sus admiradores y los protegieron, entrenaron y armaron para lanzarlos otra vez contra nosotros en Playa Girón hace cincuenta años, los que encerrados en su odio e impotencia nos han querido hacer la vida imposible siempre, aquellos a los que no debemos darle, Pablo, según dijo el Comandante que cantaste y que fue sin duda el verdadero poeta, “ni tantito así, nada.”
Nuestra prensa está convocada –y no por Pablo Milanés desde Miami- a resolver sus propias carencias, a ser sobre todo crítica con nuestros defectos, a emplazar y denunciar a la burocracia, a señalar todo lo que lastra el gran esfuerzo que hacemos por la eficiencia y el desarrollo, a acompañar y liderar la democracia popular y el debate público que la caracteriza.
Ser cubano no es solo un gran honor, es también una enorme responsabilidad ante el mundo y ante nuestra propia historia. Para ser cubano no basta con haber nacido en Cuba, es sobre todo mostrar la voluntad de serlo. Así, Máximo Gómez y Che Guevara, por solo citar los ejemplos cimeros, fueron y serán más cubanos que otros tantos miles que en Cuba o fuera de ella han trabajado y trabajan contra ella. Pablo Milanés ha sido durante muchos años para su pueblo y para el mundo un símbolo de la rebeldía y la dignidad cubanas contra la prepotencia y la agresividad del “gran enemigo del género humano”. Por eso duelen de verdad estas piruetas incalificables de un hombre que hoy declara no ser un político luego de haber alcanzado su actual estatura con la canción protesta, haciendo la mejor política que podrá hacerse siempre, que es la que se hace desde el arte, desde la cultura y desde una identidad a prueba de estrategias de marketing, como lo fue el Movimiento de la Nueva Trova.
Si fuéramos a criticar a la intolerancia y al fanatismo, tendríamos que pedirle ecuanimidad, mesura y algo de coherencia a este Pablo que aparece en Miami confesando ya no ser fidelista, aunque luego pida que no se entiendan sus críticas al gobierno cubano como que él está en desacuerdo con Fidel, al que además confiesa que no estaría dispuesto a dedicarle un concierto que le dedicaría a las Damas de Blanco, con las que tampoco quiere que lo supongan de acuerdo. Tamaño galimatías no se le hubiera ocurrido ni a Cantinflas.
En su declaración abierta, advierte Pablo que “A mi regreso a La Habana (…) le digo por este medio a la intelectualidad cubana, a los artistas, a los músicos y a los altos  cargos del Estado, que no me susurren más al oído: "estoy de acuerdo contigo pero, “¡imagínate!". Yo no estoy arrepentido de incinerarme sólo en mi actitud, pero es triste y vergonzoso que haya un silencio cómplice tan funesto…” Resulta difícil de creer que quien se ofende y acusa al periodista Edmundo García de insultar a tres o cuatro artistas extranjeros que son amigos de Pablo y lo fueron de Cuba, al suponerlos influenciables, se arriesgue a desacreditarse al punto de afirmar, más que suponer, que “la intelectualidad cubana”, “los artistas”, “los músicos” y “los altos cargos del Estado” son criaturas tan viles y genuflexas como para vivir derritiéndose, inseguros y acobardados, entre un ente a todas luces “supraestatal” y Él.
Esta vez exageraste, Pablo, no eres Dios.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Las mentiras de Palma Soriano: la guerra sucia continúa

Camilo González
Los que llevan 53 años haciendo lo imposible por derrocar a la Revolución cubana con los presupuestos millonarios desembolsados por el pueblo norteamericano, que a fin de cuentas es a quien le cobran los impuestos, no se percatan de que mientras más mentiras y calumnias digan sobre Cuba, más favor nos hacen, porque cuando nos visitan cubanos residentes en el exterior y extranjeros, menos credibilidad le dan a las campañas mediáticas pagadas desde Miami. Así ha ocurrido y ocurre incluso con los propios diplomáticos de la Sección de Intereses que reconocen que no hay lugar en el mundo de hoy con más seguridad y tranquilidad para vivir y ver crecer a sus hijos; sino pregúnteles a algunos de ellos.
Con la nueva temporada de la Guerra Sucia, después que a la contrarrevolución mercenaria pagada por Washington y Miami se les acabaron los pretextos de su supuesta lucha por la liberación de los 75 contrarrevolucionarios excarcelados por el gobierno cubano, han iniciado nuevos ataques llenos de fantasiosas mentiras, haciéndole creer al mundo, y a los incautos, que la represión en Cuba está a la altura de la de Nueva York, Madrid, Londres Santiago de Chile o Atenas.
LEER TEXTO COMPLETO

martes, 30 de agosto de 2011

Una respuesta necesaria a Pablo Milanés.

Edmundo García.
Admiro la obra de Pablo Milanés desde hace años. En esta ciudad de Miami he sido un periodista que de forma sistemática ha divulgado a artistas cubanos residentes en la isla. Lo he hecho desde que vivo aquí, hace más de 11 años; por lo que he pagado un precio, y no bajo, impuesto por la ultraderecha que en esta ciudad controla los medios. Es por eso que yo quise hacerle una entrevista a Pablo. Fui insistente, pero no más allá de lo que un periodista insiste para alcanzar su objetivo. De hecho, su primera respuesta fue “sí”.
En busca de esa entrevista nos encontramos un día, hay fotos del encuentro. Fotos de nosotros dos y de esa tercera persona que por alguna razón él no identifica en su “Carta abierta a Edmundo García”, y que por respeto a su privacidad no voy a identificar yo tampoco.
Aunque ambos sabemos que se trata de un peso pesado en la vida política pública de la isla. Poco hay que me hiera de veras en la “Carta…”; salvo un par de golpes bajos. Primero, sugerir que alguien me ha enviado a Miami a dividir; acusación que solo hacen mis peores enemigos y argumento que se utiliza para intimidar a quienes piensan diferente, haciéndoles creer que pudieran ser considerados agentes enemigos no inscritos ante el gobierno de los EEUU. Segundo, el pedido de que yo mismo me haga una deportación, para ver si gano alguna credibilidad ante él; exigencia más propia de un oficial de inmigración que de un poeta.
Todos saben que aunque es difícil siempre he querido sumar, y que puedo conversar hasta con los contrincantes más radicales. Parece que Pablo no está enterado de todo lo que hago cada día para transformar la ciudad donde vivo; en su “Carta...” Pablo nos habla de su trayectoria como revolucionario en el pasado; pero esta ciudad está llena de pasados revolucionarios, incluso de comandantes como Hubert
Matos, que lo fueron hasta el día en que decidieron pasarse a la contrarrevolución, o comenzar a coquetear con ella.
Mantengo que Pablo no ha sido equitativo en las entrevistas concedidas en Miami. Puedo entender que como huésped no quiera molestar al anfitrión. ¿Tal vez por eso concedió una entrevista a Radio y Televisión Martí? ¿Fue por eso que se reunió con Carlos Alberto Montaner? ¿Será por eso que agregó un párrafo introductorio a la Carta-insulto dirigida a mí, publicada en “Kaos en la Red”, donde parece que está sugiriendo para Cuba las mismas situaciones que se han vivido en Túnez, Egipto, Siria y Libia? A propósito, el cantautor Joaquín Sabina (que también se presentará en Miami) después de apoyar a Pablo ha pedido para Cuba algo semejante a las protestas de un M-15 en España. Esto demuestra además que aunque Pablo no dicte las posiciones hacia Cuba de sus amigos, sí puede influir sobre sus perspectivas.
Como dije en mi anterior artículo “Pablo Milanés reniega de la cruz de su parroquia”, en Miami se han fraguado acciones contra su país, en Miami se obstaculiza el intercambio cultural con Cuba, congresistas de
Miami quieren limitar los viajes de cubanos a la isla y en Miami se han opuesto a su propio concierto. De eso Pablo no ha dicho nada; no ha habido para ellos cartas abiertas. Tampoco ha condenado el criminal bloqueo impuesto a Cuba, ni se ha pronunciado por la libertad de Los Cinco. De eso hasta ahora, aquí, ni una palabra.
La “Carta…” de Pablo contiene además injurias a mi persona; e injurias también a las personas que involucran sus ofensas. Cuando me llama “hijo de puta”, citando al excelente escritor, por demás franquista
Camilo José Cela, o cuando insinúa que yo soy homosexual (más fácil era decirme maricón, y basta), Pablo ofende a quienes alude y no solo a mi. Pero de eso no me voy a defender. Quisiera aclarar un punto donde pude haber sido injusto yo. Cuando dije que sin el proyecto revolucionario Pablo hubiera sido un bolerista en un bar de Bayamo o La Habana, no intenté ironizar ni disminuirlo. Portillo de la Luz se hizo un lugar en la historia de la música cubana y lo recordamos en el Pico Blanco del Saint John; José Antonio Méndez es inmortal desde el Scherezada del Focsa; al Benny lo evocamos en el Ali Bar… Pero Pablo, gracias al proyecto cultural de la revolución, llegó a ser una megaestrella de multitudes.
Creo le quedan algunos conciertos en esta gira de Estados Unidos, donde no le está yendo muy bien con la venta de entradas, a precios exuberantes. Ojalá llene los teatros, recoja aplausos y, como dije en mi artículo anterior, “otros dividendos”. Y ojalá también alguien le explique que cuando se es figura pública, se está expuesto a la crítica y no se debe responder con groserías.
Quiero hacerle una confesión personal a Pablo Milanés: yo creo que él no, pero yo, yo me muero como viví.
Miami.
VEA TAMBIÉN:
Pobre del cantor / H. Hernández
Es Pablo Milanés, no Mijail Gorbachov / Iroel Sánchez
Pablo Milanés en Miami: el concierto de la intolerancia / Armando Santana
Terrorista Carlos Alberto Montaner le da la bienvenida a Pablo Milanés
Pablo Milanés se bota pa'l solar / Lázaro Fariñas

Bolt a las duchas y Dayron penalizado: así no se gana

H. Romo Sigler
La noticia dejó atónitos a medio mundo: Dayron Robles, el Lord de las Vallas, luego de rematar con clase sobre la meta a Jayson Richardson y Liu Xian, era descalificado.
El motivo esgrimido, roce corporal con el representante chino, no era menos inverosímil, no porque los antebrazos de ambos hayan tenido contacto sino porque dicho “incidente”  suele ocurrir al máximo nivel, como expresión de la tensión reinante, con el dramatismo inherente hasta el último obstáculo, entre los mejores exponentes de una de las modalidades más técnicas del universo atlético.
Esta decisión sui géneris representa, de alguna manera, la apertura de una Caja de Pandora que nada beneficia a una entidad como la Federación Internacional de Atletismo, IAAF  por sus siglas en inglés, que al margen de desaguisados anteriores se caracteriza por la seriedad.
En realidad el baúl de las torpezas lo destapó la aplicación de la controversial disposición que - puesta en vigor después de la cita de Berlín en el 2009 excluye sin ninguna posibilidad previa de errar a cualquier sprinter que arranque en falso – mandó al fenomenal Usain Bolt a los camerinos antes de que, probablemente, nos regalase a los millones de simpatizantes que atendíamos la carrera otro récord planetario.
En el caso del jamaicano el hecho no era facilitarle privilegio alguno, sino que la absurda regulación privó a los amantes de tan bello deporte de deleitarse con la actuación de un artista sin par; reglamentación por demás aprobada desconociendo la oposición pública de las más prominentes figuras del campo y pista.
Con el muchacho del Guaso la incredulidad adquirió el ropaje de la invalidación, otorgándole los jueces preponderancia a secuencias fotográficas- que más allá de recreaciones milimétricas no dejan nada claro- y no al resultado que premia la capacidad de un atleta que, sin recurrir a trampas y subterfugios (Dayron no empujó alevosamente a Liu para multiplicar su aceleración rumbo a la línea final) corona en la escena competitiva los esfuerzos de agotadoras jornadas de entrenamiento.
Al final los desvaríos apuntan a un dilema similar. Los duelos y confrontaciones atléticas deben ventilarse, estrictamente, en el campo deportivo sin la influencia de intereses mediáticos que, en función de transnacionales colosales, se apartan de los valores olímpicos en beneficio de Míster Dólar.
Es más importante congratular al humano que despliega mayor velocidad dentro del sistema solar, nadie duda que esa condecoración pertenezca a Bolt, que subordinarse a las televisoras que facturan ganancias multimillonarias con cada minuto al aire, exigiendo no dedicar unos pocos segundos a la concentración de los que, con importante desgaste mental incluido, están dentro de la pista para obsequiarle a la afición su talento.
Creo que el Barón de Coubertain no se habría plegado a las motivaciones espurias de los consorcios financieros, sino que por el contrario dedicaría las energías a perfeccionar su genial propuesta, hecha realidad en 1896, de rescatar las confrontaciones fraternas que proporcionaban sano esparcimiento a nuestros antepasados.
Por supuesto que ni Yohan Blake – ojo con sus declaraciones calenturientas bajo el efecto de la victoria de que, en enfática alusión a Bolt, “todos son derrotables”  - ni Xian tienen culpa de las decisiones arbitrales, al igual que el talentoso Richardson quien por cierto exhibe una progresión extraordinaria en los últimos meses.
La vida de los seres humanos, por su riqueza y diversidad de matices, es mucho más heterogénea que la simple sumatoria de disposiciones y normas. El deporte, y obviamente la ya célebre reglamentación 163.2 aplicada a Dayron, no es la excepción.
Las personas sabemos que en buena lid, quien suscribe es permanente defensor del cumplimiento cabal de los preceptos jurídicos, cada regulación implica elevada capacidad interpretativa, a la hora de su ejecución, no exenta de subjetividades. Desafortunadamente esta vez no prevalecieron los análisis racionales, sino la aplicación dogmática y extemporánea de un concepto teórico, pues en verdad ni Dayron tocó intencionalmente a Liu, ni siquiera lo vio debido a que desde la arrancada marchaba primero, ni la diestra del guantanamero en intercambio con su adversario le aportó el éxito.
Por otro lado, independientemente de que al perderse los carriles en los 800 metros y las especialidades del medio y largo fondo emergen otros enfoques, todos hemos observado en decenas de oportunidades épicas  batallas, con fuertes encontronazos, entre los corredores,  primero por abrirse paso y posteriormente por remontar a los oponentes.
Deseo por último exponer varias confesiones. Tengo la certeza que de haberse producido la situación a la inversa, la supuesta reclamación del exponente de la Mayor de las Antillas no habría prosperado. En el plano ético considero innecesaria la revisión  asiática que de alguna forma resta brío a la labor de nuestro gigante saltarín.
 Liu Xian, recordista del orbe hasta que Dayron quebrara su registro, estampando la primacía de 12:87 segundos en la superficie checa de Ostrava, el 12 de junio de 2008, no necesita de querellas procesales para batirse con el caribeño, pues entre los dos exponentes cimeros de la profesión, el duelo solo encuentra epilogo al recorrer los 110 metros que los separan de la plataforma de despegue.
Estoy seguro además de que el Lord de Ébano, repito de haber sido él quien escoltara el ídolo de Shanghái, no habría reclamado nada ante los federativos, sino que entrenaría  incansablemente  ansioso por la revancha en un próximo certamen.
Eso hizo cuando en el año de lo Juegos Olímpicos, durante el Mundial de Sala de Valencia, en marzo, justo cuando era el favorito de todos, en su primera carrera se quedó parado, pensando se trataba de una arrancada no válida, observando desconsolado como se alejaban sus rivales. En la sesión siguiente Liu se alzó con la victoria, con un discreto 7:46 segundos. Dayron lo felicitó, así como sufrió con el abandono trágico del anfitrión en el debut en el Nido de Pájaro, en ocasión del evento estival.
Hace muy poco tiempo una agencia cablegráfica recogió las declaraciones del cubano donde afirmaba, ante una pregunta incisiva del reportero, que pese a su cota global no se catalogaba en la cúspide de todos los tiempos, sino en un sexto o séptimo peldaño, atribuyéndole la cima de dicha relación al incombustible norteño Allen Johnson.
Un año atrás algunos no entendieron los comentarios de Dayron, todavía jadeante, al triunfar en el Mundial de Doha, deteniendo los cronómetros en 7:33 segundos (marca exclusivamente superada por el registro del británico Colin Jackson, que estampó 7: 30 segundos el 6 de marzo de 1994 en Sindelfingen, Alemania) dejando atrás además de a Xian al estadounidense Terrence Tramel, dos veces titular en áreas techadas y  doble medallista de plata con los cinco aros en Sídney y Atenas.
Estoy convencido que luego de esta amarga experiencia, en Londres  y aún antes, veremos al muchacho del alto oriente sonreír nuevamente ante las cámaras, expresándose con su acostumbrada energía y desenfado. Después no digan, lo advierto, que el joven realiza planteamientos polémicos, ni se ceben en los gestos peculiares de Bolt.
Si se mortifica a dos leones vigorosos hay que atenerse a las consecuencias y estos caribeños, curiosamente nacidos en 1987, continúan siendo, a pesar de veleidades, los jefes de la manada.