sábado, 10 de septiembre de 2011

Al borde del abismo I

Raúl Antonio Capote
Tomado de El Adversario Cubano
En estos días hablaremos del abismo. Los cubanos podemos caer en él, dicen unos que un buen empujón armado nos llevará sin remedio al fondo, que es la única solución la fuerza para acabar con la osadía de esta Revolución disidente, 53 años de contracultura, 53 años marcando la diferencia, hay que aplicar la fuerza, lo dice alguien que dirige un partido que se proclama socialista, obrero y español, pero que no es obrero, ni socialista, que le pregunten a los indignados, ¿español? bueno si, funciona en España, pero es yanqui también. Bueno podemos caer, si, pero combatiendo, matando y muriendo como sabemos hacer los cubanos revolucionarios. Es aconsejable que no lo intenten.
Podemos caer también, y eso lo dijo Fidel primero que nadie, por nuestros propios errores. Esta dicho, redicho, pero parece que hay gente que se embriaga con la fuerza de gravedad del abismo, que se deleita acuclillada en sus bordes, quedan como hipnotizados al borde del precipicio, les atrae la caída con fuerza irresistible, sino que expliquen su inmovilidad, su torpeza, su increíble desidia. Hay que entrar en ebullición, hay que entrar en combate hay que cambiar todo lo que tenga que ser cambiado, pero ellos permanecen entontecidos, mirando al fondo seguros en su embeleso, enajenados en la contemplación del peligro, como si con solo desearlo se pudiera evitar el desastre. Hipando cariacontecidos contra todo el que se mueve, porque creen que el movimiento los lanzará a la caída, porque creen que todo movimiento es peligroso para su obesidad de alma. Creen firmemente que si se quedan quietos, inmóviles, nada acontecerá que les haga daño.
Debajo, en ese hueco será enterrada el alma de la nación, sobre nuestra historia se lanzarán montañas de lodo, toneladas de calumnias, hasta no dejar una sola verdad en pie, ese agujero será rellenado con la sangre de cientos de miles de patriotas, en esa tumba sin nombre será enterrada la nación y digo nación porque de eso se trata, cubanos donde quiera que la viven, sobre ese abismo se erigirá la vieja aristocracia cubana, ahora cubano americana, más servil que nunca, más subordinada que nunca al imperio del que orgánicamente forma parte, esos, los millonarios blancos, que odian a la turba mulata, los ricos del Big Five, Congresistas, Senadores imperiales, tan estadounidenses ya que poco o nada les queda de amor a su tierra, ellos recogerán las migajas que les dejen los grandes consorcios yanquis, y a lo mejor les permiten gobernar en el nombre del imperio, a lo peor. Si leen el plan Bush, -lean ese manual del abismo-, encontrarán que allí nada quedará para Cuba, ellos construirán sobre la muerte y la esclavitud, un paraíso para sus transnacionales.
Por eso en estos días vamos a escribir sobre el abismo, puestos de pie, como siempre, sobre el yugo que nos tienden, armados de la estrella que ilumina y mata.

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