Ángel Guerra Cabrera
Evo Morales ha ganando con creces el derecho a la reelección pues pocos presidentes en la historia han cumplido como él sus promesas, hecho tanto en tan poco tiempo por sus pueblos y derrotado con igual valentía los embates imperialistas.
No es casual que los principales movimientos y organizaciones sociales del Estado Plurinacional de Bolivia acordaran su repostulación junto a su capaz vicepresidente Álvaro García Linera. Para ello, propusieron a la Asamblea Legislativa –y esta acordó- una reforma constitucional a ser consultada a los electores en referendo, el próximo 21 de febrero. En caso de ser aprobada, el líder boliviano contendería por un tercer mandado que concluirá en 2025, fecha en que la Agenda Patriótica se propone la erradicación de la pobreza extrema y la universalización de los servicios públicos.
Evo fue reelecto por segunda vez en octubre del año pasado con más de 61 por ciento de los votos y se sometió a un referendo revocatorio en 2008, que ganó con el 67 por ciento. ¿Cuántos presidentes pueden presumir de ese respaldo popular?
Antes de que Evo llegara a la presidencia(2006), una exigua minoría oprimía y negaba el derecho a vivir con respeto a su cultura ancestral y tradiciones a aymaras, quechuas y otros pueblos originarios e interculturales, la mayor parte de la población. Las empresas públicas creadas por la revolución de 1952, orgullo nacional, habían sido privatizadas por los gobiernos neoliberales mediante escandalosos negocios de la oligarquía con las transnacionales.
La nacionalización de los hidrocarburos y la redistribución de su renta ha hecho posible que Bolivia, hasta el año pasado, redujera la pobreza en un 25 por ciento y la pobreza extrema en un 50, así como subir el salario mínimo en un 87.7 por ciento. El presupuesto de salud, que en 2005 era de 195 millones de dólares había llegado en 2012 a 600 millones, con una sensible disminución de la mortalidad infantil y materna. Hasta 2012 médicos cubanos habían atendido gratuitamente 58 millones de consultas, realizado 33 mil partos y 134 mil cirugías no oculares; y operado de la visión a 650 mil pacientes a través de la Operación Milagro, cifras que han continuado aumentando con la participación de cientos de médicos bolivianos egresados en Cuba. Se consiguió alfabetizar a la gran mayoría de la población tanto en castellano como en lenguas originarias y la escolarización básica es casi universal. El país marcha hacia la industrialización de los hidrocarburos y la economía crece 5,2 por ciento de junio del año pasado al mismo mes de 2015.
Cómodos teleféricos amistosos con el medio ambiente sustituyen en gran medida al transporte automotor y conectarán cada vez más barrios de La Paz con los de la importante población de El Alto.
Una característica emblemática del gobierno de Evo ha sido la defensa intransigente de la soberanía nacional, que se expresa constantemente en los actos de gobierno, desde la nacionalización de los recursos naturales y la recuperación de las empresas públicas privatizadas hasta una política exterior que no le ha concedido al imperialismo “ni tantito así”. Ello incluye la inteligente y patriótica batalla diplomática por hacer que Chile devuelva a Bolivia una salida soberana al mar en el territorio que le arrebató en 1883 mediante una guerra de rapiña financiada por Inglaterra.
Bolivia no se puede dar el lujo de prescindir de un líder de la talla de Evo Morales solo para quedar bien con el invento neoliberal de la “alternancia” y recibir el certificada de buena conducta de Washington y la oligarquía local. La alternancia es una tomadura de pelo. Consiste en el relevo periódico de gobernantes mediocres y serviles a Washington, casi siempre jóvenes y procedentes de las elites, cuya imagen ha sido fabricada como la de un dentrífico por equipos de publicidad y las televisoras monopólicas dominantes, muy lejos de las luchas y las demandas populares.
Franklin Roosevelt hubiera gobernado 16 años de no ser por su muerte prematura. Helmut Kohl duró esa cantidad de años. Felipe González no pasó de 14 porque perdió las elecciones ante Aznar. Merkel gobierna desde 2005 y lo hará hasta 2020 por lo menos. Son considerados adalides de la democracia por la cultura dominante. ¿Por qué ellos sí y un aymara revolucionario no?
No es capricho repostular a Evo para que gobierne hasta 2025, es una necesidad de la independencia latino-caribeña. Los líderes como él solo surgen en coyunturas estelares de la historia
jueves, 22 de octubre de 2015
domingo, 18 de octubre de 2015
Comentario de Alice Walker sobre la Revolución cubana y los textos de Salim Lamrani
"Ninguna revolución ha significado tanto para mí como la cubana. Me encuentro entre millones por todo el mundo que, bien nacidos en la pobreza o comprendiendo sus causas, han empeñado su compromiso con una forma de vida que no aplasta a los pobres de modo sádico o avaricioso. Durante cuatro visitas y una cantidad igual de décadas he sido testigo del daño destructivo que el bloqueo norteamericano ha causado a uno de los pueblos más nobles de la tierra. Ha sido algo que desgarra el alma. Sin embargo, el corazón se renueva por la acción de la continua admiración, el respeto y el amor.
No he leído el libro de Lamrani, pero por muchos años he seguido sus escritos sobre Cuba. Me ha maravillado su dedicación al presentar las interminables mentiras en torno a Cuba y su revolución y he sentido agradecimiento por hallar alguien con tal coraje y habilidad siempre en apoyo de lo que es verdadero.
Considero a Cuba como una revolución ilustrativa. Justo como, por allá por los 60, los jóvenes cubanos se fueron a las montañas y valles de su país para enseñar a leer a cada persona que lo deseara, nosotros, que enfrentamos una crisis mundial sin paralelo en la historia humana —hasta donde la mayoría sabemos—, debemos empeñarnos por aprender todo lo que podamos sobre cómo sobrevivir en tanto seres humanos a la brutal dictadura de los bancos, la violencia militar y económica así como la avaricia. Este libro quizás sea un comienzo inteligente."
Alice WALKER
No he leído el libro de Lamrani, pero por muchos años he seguido sus escritos sobre Cuba. Me ha maravillado su dedicación al presentar las interminables mentiras en torno a Cuba y su revolución y he sentido agradecimiento por hallar alguien con tal coraje y habilidad siempre en apoyo de lo que es verdadero.
Considero a Cuba como una revolución ilustrativa. Justo como, por allá por los 60, los jóvenes cubanos se fueron a las montañas y valles de su país para enseñar a leer a cada persona que lo deseara, nosotros, que enfrentamos una crisis mundial sin paralelo en la historia humana —hasta donde la mayoría sabemos—, debemos empeñarnos por aprender todo lo que podamos sobre cómo sobrevivir en tanto seres humanos a la brutal dictadura de los bancos, la violencia militar y económica así como la avaricia. Este libro quizás sea un comienzo inteligente."
Alice WALKER
sábado, 17 de octubre de 2015
Obama, habla mucho, hace poco
Atilio A. Boron
Una de las preguntas que es posible formularse desde Cuba es por qué el criminal bloqueo aplicado en contra de Cuba desde hace más de medio siglo –de lejos, un record absoluto a nivel mundial por su radicalidad, ensañamiento y duración- todavía se mantiene sin cambios. Las bellas palabras y los amables gestos de Barack Obama, John Kerry y otros altos funcionarios del régimen norteamericano. Digo “régimen” porque en ciencia política así se califica a cualquier gobierno que viola los usos y costumbres de la comunidad internacional, su legalidad y las resoluciones de las Naciones Unidas. Casos notables de “régimen” son los gobiernos de Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel, para los cuales todo lo anterior carece de importancia, se burlan de las disposiciones y recomendaciones de las Naciones Unidas y actúan haciendo de la prepotencia y la impunidad el rasgo distintivo de su gestión gubernativa. En el caso que nos ocupa y a diez meses del histórico anuncio conjunto del presidente norteamericano y su par cubano nada ha cambiado. Como dicen algunos amigos de la isla, en donde la ironía y el sentido del humor son tan afilados como el mejor acero, la canción de moda que se canta hoy en Washington cuando se habla de Cuba dice en uno de sus versos “killing me softly”, o sea, “mátame dulcemente”. El objetivo del imperio es el mismo de antes: precipitar el derrumbe de la revolución y promover, mediante iniciativas inocentes sólo en apariencia el logro del tan anhelado “cambio de régimen”. Ahora con dulzura, antes, con los predecesores de Obama, apelando al sabotaje, la invasión y los atentados. Pero el objetivo estratégico no ha cambiado. Para los distraídos recuerdo que cuando en Washington se habla de “cambio de régimen” de lo que se trata es de fomentar una guerra civil, perpetrar indecibles atrocidades y, de ser posible, apoderarse de esos desdichados países y sus riquezas. Los ejemplos más recientes son Libia, Irak y Afganistán, y lo que hoy se está intentando en Siria. Por supuesto, las cubanas y los cubanos saben muy bien esto, porque si hay un pueblo que conoce a Estados Unidos y su clase dominante ese pueblo es el cubano. Por eso no están sorprendidos por la continuidad del bloqueo y las enormes dificultades que esto les ocasiona en su cotidianidad. Obama eliminó a Cuba de la lista de países auspiciantes del terrorismo, lugar al que había sido confinado por uno de los presidentes más ignorantes y brutales de la historia de los Estados Unidos, el semianalfabeto Ronald Reagan. Pero todavía no se puede operar con tarjetas de crédito que, directa o indirectamente, tengan relación con un banco o una empresa norteamericana; el acceso a internet sigue siendo un dolor de cabeza para las empresas, los funcionarios, los académicos y el público en general, víctimas de una de las formas más sutiles de asfixia de una sociedad en el mundo actual. La reciente visita de la Secretaria de Comercio de Estados Unidos no permite apreciar ningún cambio concreto en el corto plazo. Como lo hemos dicho en numerosas oportunidades la Casa Blanca cuenta con suficientes atribuciones como para poder dar pasos muy importantes que redundarían en beneficio de la vida de los cubanos, cuya condición un documento del gobierno norteamericano (Estrategia de Seguridad Nacional 2015) asegura querer mejorar. En ese texto se establece la necesidad de que los cubanos “decidan libremente” sobre su futuro. Resulta por lo menos paradojal que para poder decidir en libertad Washington considere que la mejor ayuda es establecer toda clase de obstáculos para acceder a internet, dificultar las relaciones económicas entre los dos países, mantener restricciones a los viajes o límites a los objetos que los residentes en Estados Unidos pueden adquirir en la isla y toda una interminable lista de limitaciones que más que encaminadas a fomentar el florecimiento de la libertad en Cuba, como asegura el citado documento, fueron concebidas para hostigar a una población, provocar su malestar y crear un clima de opinión sedicioso y destituyente. Obama debería recordar, además, que el bloqueo es una flagrante violación de los derechos humanos y la legalidad internacional, y que haría una importante contribución a la humanidad si comenzara a desmontar esa infernal maquinaria de dolor y de muerte.
Una de las preguntas que es posible formularse desde Cuba es por qué el criminal bloqueo aplicado en contra de Cuba desde hace más de medio siglo –de lejos, un record absoluto a nivel mundial por su radicalidad, ensañamiento y duración- todavía se mantiene sin cambios. Las bellas palabras y los amables gestos de Barack Obama, John Kerry y otros altos funcionarios del régimen norteamericano. Digo “régimen” porque en ciencia política así se califica a cualquier gobierno que viola los usos y costumbres de la comunidad internacional, su legalidad y las resoluciones de las Naciones Unidas. Casos notables de “régimen” son los gobiernos de Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel, para los cuales todo lo anterior carece de importancia, se burlan de las disposiciones y recomendaciones de las Naciones Unidas y actúan haciendo de la prepotencia y la impunidad el rasgo distintivo de su gestión gubernativa. En el caso que nos ocupa y a diez meses del histórico anuncio conjunto del presidente norteamericano y su par cubano nada ha cambiado. Como dicen algunos amigos de la isla, en donde la ironía y el sentido del humor son tan afilados como el mejor acero, la canción de moda que se canta hoy en Washington cuando se habla de Cuba dice en uno de sus versos “killing me softly”, o sea, “mátame dulcemente”. El objetivo del imperio es el mismo de antes: precipitar el derrumbe de la revolución y promover, mediante iniciativas inocentes sólo en apariencia el logro del tan anhelado “cambio de régimen”. Ahora con dulzura, antes, con los predecesores de Obama, apelando al sabotaje, la invasión y los atentados. Pero el objetivo estratégico no ha cambiado. Para los distraídos recuerdo que cuando en Washington se habla de “cambio de régimen” de lo que se trata es de fomentar una guerra civil, perpetrar indecibles atrocidades y, de ser posible, apoderarse de esos desdichados países y sus riquezas. Los ejemplos más recientes son Libia, Irak y Afganistán, y lo que hoy se está intentando en Siria. Por supuesto, las cubanas y los cubanos saben muy bien esto, porque si hay un pueblo que conoce a Estados Unidos y su clase dominante ese pueblo es el cubano. Por eso no están sorprendidos por la continuidad del bloqueo y las enormes dificultades que esto les ocasiona en su cotidianidad. Obama eliminó a Cuba de la lista de países auspiciantes del terrorismo, lugar al que había sido confinado por uno de los presidentes más ignorantes y brutales de la historia de los Estados Unidos, el semianalfabeto Ronald Reagan. Pero todavía no se puede operar con tarjetas de crédito que, directa o indirectamente, tengan relación con un banco o una empresa norteamericana; el acceso a internet sigue siendo un dolor de cabeza para las empresas, los funcionarios, los académicos y el público en general, víctimas de una de las formas más sutiles de asfixia de una sociedad en el mundo actual. La reciente visita de la Secretaria de Comercio de Estados Unidos no permite apreciar ningún cambio concreto en el corto plazo. Como lo hemos dicho en numerosas oportunidades la Casa Blanca cuenta con suficientes atribuciones como para poder dar pasos muy importantes que redundarían en beneficio de la vida de los cubanos, cuya condición un documento del gobierno norteamericano (Estrategia de Seguridad Nacional 2015) asegura querer mejorar. En ese texto se establece la necesidad de que los cubanos “decidan libremente” sobre su futuro. Resulta por lo menos paradojal que para poder decidir en libertad Washington considere que la mejor ayuda es establecer toda clase de obstáculos para acceder a internet, dificultar las relaciones económicas entre los dos países, mantener restricciones a los viajes o límites a los objetos que los residentes en Estados Unidos pueden adquirir en la isla y toda una interminable lista de limitaciones que más que encaminadas a fomentar el florecimiento de la libertad en Cuba, como asegura el citado documento, fueron concebidas para hostigar a una población, provocar su malestar y crear un clima de opinión sedicioso y destituyente. Obama debería recordar, además, que el bloqueo es una flagrante violación de los derechos humanos y la legalidad internacional, y que haría una importante contribución a la humanidad si comenzara a desmontar esa infernal maquinaria de dolor y de muerte.
sábado, 10 de octubre de 2015
Raúl en Nueva York
Atilio A. Boron
Al Secretario de Estado John Kerry debería reconocérsele la hidalguía que trasuntan sus palabras cuando dijo, al explicar ante la prensa internacional el cambio de la política de Estados Unidos hacia Cuba, que “durante más de cincuenta años tratamos de aislar a Cuba del sistema hemisférico, y los que terminamos aislados fuimos nosotros”. Reconoció una gran verdad: a lo largo de esta pulseada de medio siglo la pequeña isla del Caribe, gigantesca por su proyección moral y por su condición de potente faro de referencia para los procesos de liberación en África, Asia y América Latina, terminó por imponer sus condiciones a la Roma americana: normalización de relaciones sin renunciar un ápice a los postulados de la revolución, sus conquistas históricas y sin abandonar siquiera por un momento la ruta escogida hacia su segunda y definitiva independencia. Claro que Washington tampoco archiva sus viejos planes: seguirá promoviendo el “cambio de régimen” en Cuba, lo que demuestra que, parafraseando a Jorge Luis Borges, “el imperio es incorregible”, y proseguirá con sus planes de dominación mundial denunciados a lo largo de décadas por Noam Chomsky, ese Bartolomé de las Casas del imperio norteamericano como apropiadamente lo llamara Roberto Fernández Retamar.
El empecinamiento de Washington revela los alcances de la enfermiza obsesión cubana de la burguesía imperial: quieren apoderarse de esa isla desde hace más de doscientos años –como lo declarara en 1783 quien luego sería el segundo Presidente de Estados Unidos, John Adams- y no han podido. Pudieron con tantos otros países, pero no con Cuba. Esa obcecación, hecha crónica por el decurso de los siglos, se convierte en la madre de una conducta diplomática aberrante: se restablecen relaciones con Cuba pero se declara arrogantemente que no se cejará en el empeño por derrocar al gobierno con el que se “normalizan” relaciones y por acabar con las instituciones y las leyes de lo que, con desdén, se denomina “el régimen”. Esto en psiquiatría se llama “esquizofrenia”, en diplomacia se suele utilizar un término más amable: “duplicidad”, pero en el fondo es lo mismo. Y para lograr ese ilegal y sedicioso cambio de régimen -imaginemos la recíproca: ¡que Raúl Castro hubiera declarado que al normalizar relaciones con Estados Unidos La Habana no cejaría en sus esfuerzos para derrocar al gobierno y al orden social imperante en aquel país!- Washington apela a un arsenal de instituciones gubernamentales o no, todas financiadas por el Tesoro estadounidense, con el irreprochable, en el papel, propósito de “revitalizar a la sociedad civil”. El Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Álvaro García Linera, hace rato que viene denunciando el carácter de tentáculos del imperialismo de estas ONGs cuya verdadera misión es bien otra: socavar desde adentro a los gobiernos de izquierda y progresistas de la región. Esta consigna: “revitalizar a la sociedad civil”, es un conveniente eufemismo que encubre su verdadero objetivo: subvertir el orden constitucional y precipitar la caída de todo gobierno considerado inamistoso por, o insumiso ante, los mandamases del imperio. Ejemplos recientes y sumamente aleccionadores de la “revitalización de la sociedad civil” auspiciados por Washington son Ucrania, Libia, Siria y antes, en Nuestra América, Honduras y Paraguay.
La heroica resistencia de Cuba es la que le otorga a ese país un prestigio internacional que sólo un puñado de grandes potencias pueden exhibir. Y eso fue siempre así, una constante en la historia de la Revolución. Es un lugar común entre los especialistas señalar que pese a su subdesarrollo la Cuba revolucionaria siempre tuvo una política exterior independiente. Aún en los años más férreos de la vinculación económica con la URSS y el Comecón Cuba hacía su política exterior en función de sus principios y de los intereses generales de la revolución en el Tercer Mundo. Contrariamente a lo que decían los dizque expertos norteamericanos, La Habana jamás fue un “proxy” de Moscú. Su decisiva participación en la liquidación del apartheid en Sudáfrica a través de la guerra en Angola fue obstinadamente rechazada por la URSS, pero Fidel hizo lo que sabía que debía hacer. Y tenía razón y por eso ganó. Lo mismo su apoyo a diversos movimientos de liberación nacional en Nuestra América, Asia o África, vistos con malos ojos por la burocracia soviética. Esta independencia, costosa y moralmente inobjetable, se traduce en el enorme prestigio otorga al país que procede de ese modo. Y Cuba lo tiene, en grado sumo. La reciente visita del Presidente Raúl Castro a Estados Unidos, con motivo de la Asamblea General de las Naciones Unidas, es una rotunda prueba de ello. Ningún otro presidente de América Latina y el Caribe tuvo una presencia tan destacada en Nueva York: el cubano pronunció tres importantes discursos: uno en la Cumbre de la ONU sobre los objetivos del desarrollo sostenible; otro, al día siguiente, 27 de Septiembre, en la “Conferencia de líderes globales sobre igualdad de género y empoderamiento de las mujeres”, para concluir con la alocución presentada el 28 de Septiembre en el marco de la 70ª Asamblea General de Naciones Unidas. Aparte de ello mantuvo reuniones bilaterales con Barack Obama, Vladimir Putin, François Hollande; el Secretario General de la ONU Ban Ki-Moon, Alexander Lukashenko (Belarús), Filipe Nyusi (Mozambique), Stefan Löfven (primer ministro de Suecia) y Nicolás Maduro, al paso que mantuvo un breve reunión informal con Xi Jinping y entrevistas con influyentes personalidades del país anfitrión como el expresidente Bill Clinton; diez Congresistas de ambos partidos: los senadores Patrick Leahy y Heidi Heiltkamp; con Andrew Cuomo (el poderoso Gobernador del estado de Nueva York), Bill de Blasio (Alcalde de la ciudad de Nueva York) y numerosos empresarios; residentes cubanos y activistas de la solidaridad.
Volviendo a lo de Kerry, Cuba no sólo no pudo ser “aislada del mundo”, como quería la derecha norteamericana y sus peones de Miami, sino que por la coherencia de su trayectoria, por la intransigencia absoluta en la defensa de sus principios se ganó el respeto de propios y ajenos. Al punto tal que para diseñar una nueva política para el hemisferio Washington tuvo primero que comenzar a desmontar su política en relación a Cuba. Esto era el prerrequisito necesario para comenzar a reconquistar la influencia perdida al sur del Río Bravo. A tal grado llega el respeto por la isla caribeña que aún gobiernos de derecha en la región se plegaron al coro de amigos que exigían el fin del bloqueo y del ostracismo al que había sido condenada por su inclaudicable derecho a ser dueña de su propio destino. Hacia fines de mes, el 27 de Octubre, volverá a ponerse a votación en la Asamblea General de la ONU la cuestión del bloqueo de Estados Unidos a Cuba. Hace más de veinte años que la mayor de las Antillas viene ganando esa votación por un margen escandaloso de votos. El año pasado 188 países condenaron el bloqueo (eufemísticamente llamado “embargo” por Estados Unidos) contra dos votos a favor del bloqueo (Estados Unidos y su verdugo regional, el gobierno genocida de Israel) y tres abstenciones de países de la Micronesia y de nula gravitación en el sistema internacional. Con los desarrollos abiertos desde el 17 de Diciembre pasado es probable que el resultado sea aún más contundente a favor de la isla. De todos modos, la comunidad internacional ya se ha expedido y el bloqueo a Cuba quedó inscripto en la historia como uno de los mayores crímenes perpetrados, por tanto tiempo, por la más poderosa superpotencia de la historia contra un pequeño gran país cuyo imperdonable pecado ha sido cumplir con el sueño libertador de Martí. No obstante, después de esta nueva victoria diplomática quedará un largo trecho por recorrer para si no acabar al menos atenuar los efectos del bloqueo: el presidente de Estados Unidos no puede alegar impotencia porque tiene en sus manos una serie de prerrogativas que le permiten hacerlo sin tener que pasar por el Congreso, hoy dominado por una turba inculta y reaccionaria que avergonzaría a los Padres Fundadores de la nación norteamericana. ¡Imagínense a un Washington, un Jefferson, un Hamilton, un Franklin, escuchando a esperpentos como Ileana Ros- Lehtinen, Marco Rubio y Lincoln Díaz-Balart o a quienes ovacionaron de pie en numerosas ocasiones las regurgitaciones racistas y genocidas de Benjamin Netanyahu! Obama puede hacerlo y hay algunas señales de que aspira a retirarse de la presidencia con algunos gestos que le permitan pasar a la historia con un balance final un tanto más favorable.
Al Secretario de Estado John Kerry debería reconocérsele la hidalguía que trasuntan sus palabras cuando dijo, al explicar ante la prensa internacional el cambio de la política de Estados Unidos hacia Cuba, que “durante más de cincuenta años tratamos de aislar a Cuba del sistema hemisférico, y los que terminamos aislados fuimos nosotros”. Reconoció una gran verdad: a lo largo de esta pulseada de medio siglo la pequeña isla del Caribe, gigantesca por su proyección moral y por su condición de potente faro de referencia para los procesos de liberación en África, Asia y América Latina, terminó por imponer sus condiciones a la Roma americana: normalización de relaciones sin renunciar un ápice a los postulados de la revolución, sus conquistas históricas y sin abandonar siquiera por un momento la ruta escogida hacia su segunda y definitiva independencia. Claro que Washington tampoco archiva sus viejos planes: seguirá promoviendo el “cambio de régimen” en Cuba, lo que demuestra que, parafraseando a Jorge Luis Borges, “el imperio es incorregible”, y proseguirá con sus planes de dominación mundial denunciados a lo largo de décadas por Noam Chomsky, ese Bartolomé de las Casas del imperio norteamericano como apropiadamente lo llamara Roberto Fernández Retamar.
El empecinamiento de Washington revela los alcances de la enfermiza obsesión cubana de la burguesía imperial: quieren apoderarse de esa isla desde hace más de doscientos años –como lo declarara en 1783 quien luego sería el segundo Presidente de Estados Unidos, John Adams- y no han podido. Pudieron con tantos otros países, pero no con Cuba. Esa obcecación, hecha crónica por el decurso de los siglos, se convierte en la madre de una conducta diplomática aberrante: se restablecen relaciones con Cuba pero se declara arrogantemente que no se cejará en el empeño por derrocar al gobierno con el que se “normalizan” relaciones y por acabar con las instituciones y las leyes de lo que, con desdén, se denomina “el régimen”. Esto en psiquiatría se llama “esquizofrenia”, en diplomacia se suele utilizar un término más amable: “duplicidad”, pero en el fondo es lo mismo. Y para lograr ese ilegal y sedicioso cambio de régimen -imaginemos la recíproca: ¡que Raúl Castro hubiera declarado que al normalizar relaciones con Estados Unidos La Habana no cejaría en sus esfuerzos para derrocar al gobierno y al orden social imperante en aquel país!- Washington apela a un arsenal de instituciones gubernamentales o no, todas financiadas por el Tesoro estadounidense, con el irreprochable, en el papel, propósito de “revitalizar a la sociedad civil”. El Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Álvaro García Linera, hace rato que viene denunciando el carácter de tentáculos del imperialismo de estas ONGs cuya verdadera misión es bien otra: socavar desde adentro a los gobiernos de izquierda y progresistas de la región. Esta consigna: “revitalizar a la sociedad civil”, es un conveniente eufemismo que encubre su verdadero objetivo: subvertir el orden constitucional y precipitar la caída de todo gobierno considerado inamistoso por, o insumiso ante, los mandamases del imperio. Ejemplos recientes y sumamente aleccionadores de la “revitalización de la sociedad civil” auspiciados por Washington son Ucrania, Libia, Siria y antes, en Nuestra América, Honduras y Paraguay.
La heroica resistencia de Cuba es la que le otorga a ese país un prestigio internacional que sólo un puñado de grandes potencias pueden exhibir. Y eso fue siempre así, una constante en la historia de la Revolución. Es un lugar común entre los especialistas señalar que pese a su subdesarrollo la Cuba revolucionaria siempre tuvo una política exterior independiente. Aún en los años más férreos de la vinculación económica con la URSS y el Comecón Cuba hacía su política exterior en función de sus principios y de los intereses generales de la revolución en el Tercer Mundo. Contrariamente a lo que decían los dizque expertos norteamericanos, La Habana jamás fue un “proxy” de Moscú. Su decisiva participación en la liquidación del apartheid en Sudáfrica a través de la guerra en Angola fue obstinadamente rechazada por la URSS, pero Fidel hizo lo que sabía que debía hacer. Y tenía razón y por eso ganó. Lo mismo su apoyo a diversos movimientos de liberación nacional en Nuestra América, Asia o África, vistos con malos ojos por la burocracia soviética. Esta independencia, costosa y moralmente inobjetable, se traduce en el enorme prestigio otorga al país que procede de ese modo. Y Cuba lo tiene, en grado sumo. La reciente visita del Presidente Raúl Castro a Estados Unidos, con motivo de la Asamblea General de las Naciones Unidas, es una rotunda prueba de ello. Ningún otro presidente de América Latina y el Caribe tuvo una presencia tan destacada en Nueva York: el cubano pronunció tres importantes discursos: uno en la Cumbre de la ONU sobre los objetivos del desarrollo sostenible; otro, al día siguiente, 27 de Septiembre, en la “Conferencia de líderes globales sobre igualdad de género y empoderamiento de las mujeres”, para concluir con la alocución presentada el 28 de Septiembre en el marco de la 70ª Asamblea General de Naciones Unidas. Aparte de ello mantuvo reuniones bilaterales con Barack Obama, Vladimir Putin, François Hollande; el Secretario General de la ONU Ban Ki-Moon, Alexander Lukashenko (Belarús), Filipe Nyusi (Mozambique), Stefan Löfven (primer ministro de Suecia) y Nicolás Maduro, al paso que mantuvo un breve reunión informal con Xi Jinping y entrevistas con influyentes personalidades del país anfitrión como el expresidente Bill Clinton; diez Congresistas de ambos partidos: los senadores Patrick Leahy y Heidi Heiltkamp; con Andrew Cuomo (el poderoso Gobernador del estado de Nueva York), Bill de Blasio (Alcalde de la ciudad de Nueva York) y numerosos empresarios; residentes cubanos y activistas de la solidaridad.
Volviendo a lo de Kerry, Cuba no sólo no pudo ser “aislada del mundo”, como quería la derecha norteamericana y sus peones de Miami, sino que por la coherencia de su trayectoria, por la intransigencia absoluta en la defensa de sus principios se ganó el respeto de propios y ajenos. Al punto tal que para diseñar una nueva política para el hemisferio Washington tuvo primero que comenzar a desmontar su política en relación a Cuba. Esto era el prerrequisito necesario para comenzar a reconquistar la influencia perdida al sur del Río Bravo. A tal grado llega el respeto por la isla caribeña que aún gobiernos de derecha en la región se plegaron al coro de amigos que exigían el fin del bloqueo y del ostracismo al que había sido condenada por su inclaudicable derecho a ser dueña de su propio destino. Hacia fines de mes, el 27 de Octubre, volverá a ponerse a votación en la Asamblea General de la ONU la cuestión del bloqueo de Estados Unidos a Cuba. Hace más de veinte años que la mayor de las Antillas viene ganando esa votación por un margen escandaloso de votos. El año pasado 188 países condenaron el bloqueo (eufemísticamente llamado “embargo” por Estados Unidos) contra dos votos a favor del bloqueo (Estados Unidos y su verdugo regional, el gobierno genocida de Israel) y tres abstenciones de países de la Micronesia y de nula gravitación en el sistema internacional. Con los desarrollos abiertos desde el 17 de Diciembre pasado es probable que el resultado sea aún más contundente a favor de la isla. De todos modos, la comunidad internacional ya se ha expedido y el bloqueo a Cuba quedó inscripto en la historia como uno de los mayores crímenes perpetrados, por tanto tiempo, por la más poderosa superpotencia de la historia contra un pequeño gran país cuyo imperdonable pecado ha sido cumplir con el sueño libertador de Martí. No obstante, después de esta nueva victoria diplomática quedará un largo trecho por recorrer para si no acabar al menos atenuar los efectos del bloqueo: el presidente de Estados Unidos no puede alegar impotencia porque tiene en sus manos una serie de prerrogativas que le permiten hacerlo sin tener que pasar por el Congreso, hoy dominado por una turba inculta y reaccionaria que avergonzaría a los Padres Fundadores de la nación norteamericana. ¡Imagínense a un Washington, un Jefferson, un Hamilton, un Franklin, escuchando a esperpentos como Ileana Ros- Lehtinen, Marco Rubio y Lincoln Díaz-Balart o a quienes ovacionaron de pie en numerosas ocasiones las regurgitaciones racistas y genocidas de Benjamin Netanyahu! Obama puede hacerlo y hay algunas señales de que aspira a retirarse de la presidencia con algunos gestos que le permitan pasar a la historia con un balance final un tanto más favorable.
jueves, 8 de octubre de 2015
Siria y la visión geopolítica de Putin
Ángel Guerra Cabrera
No obstante la feroz propaganda occidental en contra, la operación de la fuerza aérea y, más recientemente, la armada rusas, contra importantes posiciones de mando, comunicaciones, armamento y logística del autodenominado Estado Islámico(EI), se ha caracterizado por su alta efectividad.
Igualmente, por la transparencia y la rendición de cuentas sobre sus resultados, al pueblo ruso y a los pueblos del mundo. Ello, en llamativo contraste con la extraña, oscura y fracasada guerra aérea con que enfrentan Estados Unidos y sus aliados, desde hace más de un año, al también autodenominado “califato”.
Es evidente que los rusos, previamente a la campaña, han realizado un cuidadoso trabajo de inteligencia humana a través del Ejército Árabe Sirio, además de la inteligencia satelital, de drones y de intercepción de comunicaciones. De modo que ni los pilotos ni los misiles vuelan a ciegas sino teniendo claramente definidos y corroborados de antemano los blancos a abatir en cada misión.
El hecho de operar en cooperación con el ejército sirio les permite un máximo de efectividad dado el íntimo conocimiento por este del terreno y de la problemática local. Con excepción de los kurdos y, por supuesto, los legendarios combatientes de Hezbolá, cualquiera de las otras fuerzas irregulares en Siria e Irak parecen carecer de estrategia y unidad de mando. Como los miembros del EI, han sido entrenados por Washington y sus aliados occidentales y financiados por Arabia Saudita y Quatar con objetivos geopolíticos múltiples que no necesariamente son los mismos de cada uno de estos estados. En primera instancia consisten en el derrocamiento de Bashar al-Assad y el consiguiente debilitamiento de Irán, pero estratégicamente apuntan contra Rusia y al control de hidrocarburos y oleoductos. Eso sí, sus lealtades pueden cambiar de la noche a la mañana y muchos de ellos serían soldados de fortuna más que piadosos creyentes. Los “rebeldes moderados” parecen solo existir en el discurso de los medios occidentales.
Putin ha llamado a una coalición internacional contra el EI que lo llevó a evocar la alianza antihitleriana y los jefes militares rusos afirman que quieren verse cara a cara con sus colegas estadunidenses en Moscú para discutir una serie de problemas prácticos y operativos que están encontrando. Qué otra cosa lógica y razonable podría hacer Washington, para reparar, si fuera posible, la imagen genocida e imperialista que ha labrado a pulso entre los pueblos árabes y musulmanes.
El Kremlin, con la visión estratégica proverbial de Putin, no se ha lanzado a una aventura disparatada como le ocurrió a la Unión Soviética con la intervención militar en Afganistán. Previamente dio todos los pasos políticos y diplomáticos que eran necesarios como el intercambio al más alto nivel con Israel Arabia Saudita, Estados Unidos y el memorable discurso de Putin en la Asamblea General de la ONU, cuya fidelidad a los hechos reales y sus meditados razonamientos contrastaron de manera notable con los de un Obama, que sabemos talentoso, pero que puede llegar a un grado de fantasía en sus afirmaciones que lo hacen quedar muy mal parado.
Ergo, eso de presentarse como adalid de la paz y la concordia en el mundo y, en particular en el área del Medio Oriente, después de los sangrientos daños y la terrible destrucción ocasionados por Estados Unidos y sus aliados a los pueblos de la región sin el más elemental respeto por el derecho internacional.
Mientras la mafia mediática seguía el guión propagandístico antirruso de Washington sin presentar una sola prueba de los supuestos civiles muertos por Moscú, la aviación yanqui deshacía ante los ojos del mundo el hospital afgano de Kunduz y mataba a 22 pacientes y miembros de Médicos sin Fronteras(MSF), cuya dirección califica la acción de crimen de guerra. Existe la agravante de que MSF había dado las coordenadas del hospital días antes a los mandos estadounidense y afgano y volvió a hacerlo al iniciarse el bombardeo, que no obstante se prolongó casi una hora.
Para colmo, Israel, asesina palestinos inermes cada vez con más descaro e impunidad, mancilla los lugares sagrados del Islam en Jerusalén y amplía sus ilegales asentamientos en ese holocausto y despojo colonial en cámara lenta que no cesa desde 1948. Crímenes sólo posibles por el colosal apoyo financiero, militar y doplomático que le brinda Estados Unidos con la complicidad de la Unión Europea.
Rusia, es evidente, actúa de acuerdo con el derecho internacional y en defensa propia en Siria. Al cerco de sus fronteras terrestres por la OTAN ha respondido en Ucrania con la recuperación de Crimea, paso geopolítico que ahora completa fortaleciendo su presencia en el país árabe a petición de Damasco y, por consecuencia, en el Mediterráneo. Muchos integrantes del EI proceden del Cáucaso ruso y allí pretenden volver a hacer su “guerra santa”. Algún día sabremos cuánto ha apostado la CIA a esta carta para lograr el desmembramiento de Rusia.
El objetivo de Moscú es lograr una solución negociada al conflicto en Siria y estas acciones militares son lo único que parecería poder sentar a la mesa de diálogo a todas las partes interesadas. No será nada fácil. Tampoco lo era el acuerdo nuclear con Irán y ya es un hecho.
No obstante la feroz propaganda occidental en contra, la operación de la fuerza aérea y, más recientemente, la armada rusas, contra importantes posiciones de mando, comunicaciones, armamento y logística del autodenominado Estado Islámico(EI), se ha caracterizado por su alta efectividad.
Igualmente, por la transparencia y la rendición de cuentas sobre sus resultados, al pueblo ruso y a los pueblos del mundo. Ello, en llamativo contraste con la extraña, oscura y fracasada guerra aérea con que enfrentan Estados Unidos y sus aliados, desde hace más de un año, al también autodenominado “califato”.
Es evidente que los rusos, previamente a la campaña, han realizado un cuidadoso trabajo de inteligencia humana a través del Ejército Árabe Sirio, además de la inteligencia satelital, de drones y de intercepción de comunicaciones. De modo que ni los pilotos ni los misiles vuelan a ciegas sino teniendo claramente definidos y corroborados de antemano los blancos a abatir en cada misión.
El hecho de operar en cooperación con el ejército sirio les permite un máximo de efectividad dado el íntimo conocimiento por este del terreno y de la problemática local. Con excepción de los kurdos y, por supuesto, los legendarios combatientes de Hezbolá, cualquiera de las otras fuerzas irregulares en Siria e Irak parecen carecer de estrategia y unidad de mando. Como los miembros del EI, han sido entrenados por Washington y sus aliados occidentales y financiados por Arabia Saudita y Quatar con objetivos geopolíticos múltiples que no necesariamente son los mismos de cada uno de estos estados. En primera instancia consisten en el derrocamiento de Bashar al-Assad y el consiguiente debilitamiento de Irán, pero estratégicamente apuntan contra Rusia y al control de hidrocarburos y oleoductos. Eso sí, sus lealtades pueden cambiar de la noche a la mañana y muchos de ellos serían soldados de fortuna más que piadosos creyentes. Los “rebeldes moderados” parecen solo existir en el discurso de los medios occidentales.
Putin ha llamado a una coalición internacional contra el EI que lo llevó a evocar la alianza antihitleriana y los jefes militares rusos afirman que quieren verse cara a cara con sus colegas estadunidenses en Moscú para discutir una serie de problemas prácticos y operativos que están encontrando. Qué otra cosa lógica y razonable podría hacer Washington, para reparar, si fuera posible, la imagen genocida e imperialista que ha labrado a pulso entre los pueblos árabes y musulmanes.
El Kremlin, con la visión estratégica proverbial de Putin, no se ha lanzado a una aventura disparatada como le ocurrió a la Unión Soviética con la intervención militar en Afganistán. Previamente dio todos los pasos políticos y diplomáticos que eran necesarios como el intercambio al más alto nivel con Israel Arabia Saudita, Estados Unidos y el memorable discurso de Putin en la Asamblea General de la ONU, cuya fidelidad a los hechos reales y sus meditados razonamientos contrastaron de manera notable con los de un Obama, que sabemos talentoso, pero que puede llegar a un grado de fantasía en sus afirmaciones que lo hacen quedar muy mal parado.
Ergo, eso de presentarse como adalid de la paz y la concordia en el mundo y, en particular en el área del Medio Oriente, después de los sangrientos daños y la terrible destrucción ocasionados por Estados Unidos y sus aliados a los pueblos de la región sin el más elemental respeto por el derecho internacional.
Mientras la mafia mediática seguía el guión propagandístico antirruso de Washington sin presentar una sola prueba de los supuestos civiles muertos por Moscú, la aviación yanqui deshacía ante los ojos del mundo el hospital afgano de Kunduz y mataba a 22 pacientes y miembros de Médicos sin Fronteras(MSF), cuya dirección califica la acción de crimen de guerra. Existe la agravante de que MSF había dado las coordenadas del hospital días antes a los mandos estadounidense y afgano y volvió a hacerlo al iniciarse el bombardeo, que no obstante se prolongó casi una hora.
Para colmo, Israel, asesina palestinos inermes cada vez con más descaro e impunidad, mancilla los lugares sagrados del Islam en Jerusalén y amplía sus ilegales asentamientos en ese holocausto y despojo colonial en cámara lenta que no cesa desde 1948. Crímenes sólo posibles por el colosal apoyo financiero, militar y doplomático que le brinda Estados Unidos con la complicidad de la Unión Europea.
Rusia, es evidente, actúa de acuerdo con el derecho internacional y en defensa propia en Siria. Al cerco de sus fronteras terrestres por la OTAN ha respondido en Ucrania con la recuperación de Crimea, paso geopolítico que ahora completa fortaleciendo su presencia en el país árabe a petición de Damasco y, por consecuencia, en el Mediterráneo. Muchos integrantes del EI proceden del Cáucaso ruso y allí pretenden volver a hacer su “guerra santa”. Algún día sabremos cuánto ha apostado la CIA a esta carta para lograr el desmembramiento de Rusia.
El objetivo de Moscú es lograr una solución negociada al conflicto en Siria y estas acciones militares son lo único que parecería poder sentar a la mesa de diálogo a todas las partes interesadas. No será nada fácil. Tampoco lo era el acuerdo nuclear con Irán y ya es un hecho.
lunes, 5 de octubre de 2015
El País, órgano oficial de la Casa Blanca en español
José Manzaneda, coordinador de Cubainformación.
Decir que el diario "El País" es el órgano oficial de la Casa Blanca en idioma español puede parecer exagerado. ¿O no?
Repasemos, por ejemplo, los textos de su corresponsal en Washington Silvia Ayuso sobre el reciente encuentro de los presidentes de Cuba y EEUU. Leemos: "El presidente de Cuba dejó claro que no piensa ceder un ápice en sus demandas hacia EEUU. Y Washington replicó insistiendo en la cuestión del respeto de los derechos humanos, la que más molesta a La Habana" (1). ¿A La Habana? ¿Y a Washington no? ¿Por qué no informa "El País" de que la Comisión bilateral Cuba-EEUU ha aprobado discutir la situación de los derechos humanos... pero en ambos países (2)? ¿O será que es al Gobierno de EEUU a quien "molesta" que se sepa que –por primera vez- debe dar cuentas sobre su larga lista de violaciones de los DDHH?
"El País", en su noticia, llega a enmendar las expresiones del propio presidente Raúl Castro: cuando dice la palabra "bloqueo", el diario la sustituye por la única expresión aceptada por la Casa Blanca: "embargo" (3).
Que este diario suscribe al milímetro las tesis del Gobierno de EEUU queda de manifiesto hasta en el empleo de las comillas. Mientras las frases de Obama son entrecomilladas al completo, de Raúl Castro solo aparecen entre comillas ciertas palabras. Leemos que el presidente cubano pidió "el cese de las emisiones de radio y televisión `desestabilizadoras´ o una `compensación´ por los daños" (4). Es el habitual uso irónico de este recurso periodístico, que señala ciertas "palabras o expresiones impropias, vulgares (...) o que se utilizan irónicamente" (5). En la misma noticia, nos cuenta cómo Obama "reiteró su apoyo por los derechos humanos en Cuba". ¿Por qué "El País" no entrecomilló irónicamente "derechos humanos", teniendo en cuenta el oscuro historial de EEUU en materia de tortura, represión, racismo, violación de los derechos sociales o invasión de países (6)?
Como eficiente portavoz gubernamental, la corresponsal Silvia Ayuso nos dice con pesar que la intervención de Cuba en la ONU fue injustamente "dura" con EEUU: "sorprendió –leemos- (...) que Castro no tuviera un solo gesto hacia su contraparte. (...) La dureza del tono de Castro sorprende (...) porque poco antes, (...) Obama había hecho el inusual gesto de presionar a su propio Congreso para que ponga fin al embargo cubano" (7). Pero ¿a la periodista no le pareció "duro" que Obama hablara en Naciones Unidas sobre los "cambios" o "reformas" que debe adoptar Cuba, un país soberano que jamás los ha exigido al régimen de EEUU (8)?
"El País" nos relata también todo aquello que Raúl Castro no dijo, o mejor dicho, todo aquello que la Casa Blanca reclama que diga: "No dijo tampoco –leemos- qué es lo que Cuba está dispuesta a hacer de su lado, (ya que) (también Washington tiene una larga lista de reclamos, desde compensaciones por expropiaciones a mejoras en libertades y derechos humanos)" (9). ¿Y todo lo que Barack Obama no dijo en su discurso? ¿Acaso dio cuenta de los 20 millones de dólares con los que financia artificialmente a la "disidencia" cubana (10); o de las dos personas que –como promedio– fallecen cada día, en EEUU, a manos de la policía (11); o de la farsa de sus elecciones, controladas por donantes multimillonarios (12); o de las más de mil víctimas civiles por disparos de drones autorizados por su administración (13) (14)?
Quienes defienden el actual modelo de prensa nos aseguran que existen otros grandes diarios con una versión informativa distinta a la del diario "El País". Efectivamente: en el territorio español están el "ABC", "La Razón", "El Mundo"... Ya tenemos, por tanto, dónde "elegir"... entre comillas.
NOTAS
(1) http://internacional.elpais.com/internacional/2015/09/29/actualidad/1443541197_205457.html
(2) http://www.cubadebate.cu/noticias/2015/09/11/josefina-vidal-logramos-definir-una-agenda-bilateral-que-comenzara-a-ejecutarse-rapidamente/#.Vgz6zn1RLIU
(3) http://internacional.elpais.com/internacional/2015/09/29/actualidad/1443541197_205457.html
(4) http://internacional.elpais.com/internacional/2015/09/29/actualidad/1443541197_205457.html
(5) http://www.clasesdeperiodismo.com/2012/03/22/aprende-a-utilizar-las-comillas/
(6) http://www.cubainformacion.tv/index.php/doble-rasero/63827-ise-imaginan-que-un-solo-preso-llevara-en-cuba-43-anos-en-aislamiento-como-en-eeuu
(7) http://internacional.elpais.com/internacional/2015/09/28/actualidad/1443476938_040374.html
(8) http://www.voanoticias.com/content/discurso-del-presidente-barack-obama-en-la-70-asamblea-general-de-la-onu/2984656.html
(9) http://internacional.elpais.com/internacional/2015/09/29/actualidad/1443541197_205457.html
(10) http://progresosemanal.us/20150410/presupuesto-para-cuba-suma-alrededor-de-mil-millones-de-dolares/
(11) http://www.cubadebate.cu/noticias/2015/04/29/casi-cinco-mil-estadounidenses-bajo-custodia-policial-han-muerto-entre-2003-y-2009/#.Vgz-Bn1RLIV
(12) http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article92495
(13) http://www.abc.es/internacional/20150426/abci-obama-drones-rehenes-201504241632.html
(14) http://www.vtv.gob.ve/articulos/2015/04/23/drones-norteamericanos-matan-a-un-estadounidense-y-a-un-italiano-en-frontera-afgano-pakistani-4564.html
Decir que el diario "El País" es el órgano oficial de la Casa Blanca en idioma español puede parecer exagerado. ¿O no?
Repasemos, por ejemplo, los textos de su corresponsal en Washington Silvia Ayuso sobre el reciente encuentro de los presidentes de Cuba y EEUU. Leemos: "El presidente de Cuba dejó claro que no piensa ceder un ápice en sus demandas hacia EEUU. Y Washington replicó insistiendo en la cuestión del respeto de los derechos humanos, la que más molesta a La Habana" (1). ¿A La Habana? ¿Y a Washington no? ¿Por qué no informa "El País" de que la Comisión bilateral Cuba-EEUU ha aprobado discutir la situación de los derechos humanos... pero en ambos países (2)? ¿O será que es al Gobierno de EEUU a quien "molesta" que se sepa que –por primera vez- debe dar cuentas sobre su larga lista de violaciones de los DDHH?
"El País", en su noticia, llega a enmendar las expresiones del propio presidente Raúl Castro: cuando dice la palabra "bloqueo", el diario la sustituye por la única expresión aceptada por la Casa Blanca: "embargo" (3).
Que este diario suscribe al milímetro las tesis del Gobierno de EEUU queda de manifiesto hasta en el empleo de las comillas. Mientras las frases de Obama son entrecomilladas al completo, de Raúl Castro solo aparecen entre comillas ciertas palabras. Leemos que el presidente cubano pidió "el cese de las emisiones de radio y televisión `desestabilizadoras´ o una `compensación´ por los daños" (4). Es el habitual uso irónico de este recurso periodístico, que señala ciertas "palabras o expresiones impropias, vulgares (...) o que se utilizan irónicamente" (5). En la misma noticia, nos cuenta cómo Obama "reiteró su apoyo por los derechos humanos en Cuba". ¿Por qué "El País" no entrecomilló irónicamente "derechos humanos", teniendo en cuenta el oscuro historial de EEUU en materia de tortura, represión, racismo, violación de los derechos sociales o invasión de países (6)?
Como eficiente portavoz gubernamental, la corresponsal Silvia Ayuso nos dice con pesar que la intervención de Cuba en la ONU fue injustamente "dura" con EEUU: "sorprendió –leemos- (...) que Castro no tuviera un solo gesto hacia su contraparte. (...) La dureza del tono de Castro sorprende (...) porque poco antes, (...) Obama había hecho el inusual gesto de presionar a su propio Congreso para que ponga fin al embargo cubano" (7). Pero ¿a la periodista no le pareció "duro" que Obama hablara en Naciones Unidas sobre los "cambios" o "reformas" que debe adoptar Cuba, un país soberano que jamás los ha exigido al régimen de EEUU (8)?
"El País" nos relata también todo aquello que Raúl Castro no dijo, o mejor dicho, todo aquello que la Casa Blanca reclama que diga: "No dijo tampoco –leemos- qué es lo que Cuba está dispuesta a hacer de su lado, (ya que) (también Washington tiene una larga lista de reclamos, desde compensaciones por expropiaciones a mejoras en libertades y derechos humanos)" (9). ¿Y todo lo que Barack Obama no dijo en su discurso? ¿Acaso dio cuenta de los 20 millones de dólares con los que financia artificialmente a la "disidencia" cubana (10); o de las dos personas que –como promedio– fallecen cada día, en EEUU, a manos de la policía (11); o de la farsa de sus elecciones, controladas por donantes multimillonarios (12); o de las más de mil víctimas civiles por disparos de drones autorizados por su administración (13) (14)?
Quienes defienden el actual modelo de prensa nos aseguran que existen otros grandes diarios con una versión informativa distinta a la del diario "El País". Efectivamente: en el territorio español están el "ABC", "La Razón", "El Mundo"... Ya tenemos, por tanto, dónde "elegir"... entre comillas.
NOTAS
(1) http://internacional.elpais.com/internacional/2015/09/29/actualidad/1443541197_205457.html
(2) http://www.cubadebate.cu/noticias/2015/09/11/josefina-vidal-logramos-definir-una-agenda-bilateral-que-comenzara-a-ejecutarse-rapidamente/#.Vgz6zn1RLIU
(3) http://internacional.elpais.com/internacional/2015/09/29/actualidad/1443541197_205457.html
(4) http://internacional.elpais.com/internacional/2015/09/29/actualidad/1443541197_205457.html
(5) http://www.clasesdeperiodismo.com/2012/03/22/aprende-a-utilizar-las-comillas/
(6) http://www.cubainformacion.tv/index.php/doble-rasero/63827-ise-imaginan-que-un-solo-preso-llevara-en-cuba-43-anos-en-aislamiento-como-en-eeuu
(7) http://internacional.elpais.com/internacional/2015/09/28/actualidad/1443476938_040374.html
(8) http://www.voanoticias.com/content/discurso-del-presidente-barack-obama-en-la-70-asamblea-general-de-la-onu/2984656.html
(9) http://internacional.elpais.com/internacional/2015/09/29/actualidad/1443541197_205457.html
(10) http://progresosemanal.us/20150410/presupuesto-para-cuba-suma-alrededor-de-mil-millones-de-dolares/
(11) http://www.cubadebate.cu/noticias/2015/04/29/casi-cinco-mil-estadounidenses-bajo-custodia-policial-han-muerto-entre-2003-y-2009/#.Vgz-Bn1RLIV
(12) http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article92495
(13) http://www.abc.es/internacional/20150426/abci-obama-drones-rehenes-201504241632.html
(14) http://www.vtv.gob.ve/articulos/2015/04/23/drones-norteamericanos-matan-a-un-estadounidense-y-a-un-italiano-en-frontera-afgano-pakistani-4564.html
jueves, 1 de octubre de 2015
Putin irrumpe de nuevo en escena
Ángel Guerra Cabrera
El inicio por Rusia de intensos ataques aéreos a posiciones estratégicas del autodenominado Estado Islámico(EI) en Siria es una clara expresión del mundo multipolar en que Estados Unidos y sus aliados ya no pueden actuar a su antojo. Hace 20 días el canciller Sergei Lavrov dijo que Rusia mantiene su cooperación militar con Siria y que puede incrementarla si Damasco lo solicitara. "Hemos ayudado, seguimos ayudando y ayudaremos al gobierno sirio cuando se trate de suministrar todo lo que necesite el ejército sirio", añadió. Dijo que Rusia quería evitar que Siria se convirtiera en otra Libia, en alusión al inmenso caos reinante en este país desde que fue bombardeado y despedazado por la OTAN.
Esta semana, al dirigirse a la Asamblea General de la ONU, el presidente Vladimir Putin fue muy crítico de los países que se sienten con derecho a actuar al margen de la organización internacional y de su Carta, que han intervenido militarmente y han desgarrado a varios países de Medio Oriente. Al referirse a la responsabilidad de la OTAN en el surgimiento del EI y la hipocresía de algunos que dicen luchar contra el terrorismo increpó: "Quiero dirigirme a todos aquellos que ayudaron desde fuera a avivar los conflictos en Oriente Medio y en África: ¿Se dan cuenta de lo que han hecho?". "Todos los intentos de jugar con los terroristas, de financiarlos, son fatales y pueden tener consecuencias catastróficas. Señores, se están metiendo con gente muy cruel, pero no son tontos ni primitivos. Ellos no son más tontos que ustedes, y quién sabe quién utiliza a quién para sus propios fines".
El EI es otro Frankestein creado por el afán de despojo imperialista. Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Arabia Saudita, Turquía y Quatar financiaron a rebeldes sirios supuestamente moderados que terminaron ocupando extensas zonas del país árabe a las órdenes de Al Quaeda y algunas de sus filiales. Luego, al parecer, con una buena mano de los servicios secretos de Israel han derivado en ese ente bárbaro y sanguinario que se les fue de control –como les pasó en su momento con los talibanes en Afganistán- y ya se extiende por vastas regiones de Siria, Irak e intenta desestabilizar Líbano. Su propósito declarado es constituir un califato “islámico” en todo el mundo musulmán. Sin embargo, ha concitado la condena de las más prestigiosas autoridades teológicas del islam.
Hasta ahora la coalición creada por Estados Unidos hace un año para combatir al EI, supuestamente constituida por 60 países, no ha conseguido hacerle ni cosquillas con sus bombardeos aéreos. Mientras, el Pentágono ha confesado el fracaso de sus multimillonarios planes para entrenar rebeldes sirios “moderados” que le hagan frente a la organización extremista. Muchos de ellos han sido muertos no más entrar en territorio sirio o se han pasado con armas y bagaje a las filas del enemigo que se suponía debían combatir.
Una diferencia crucial entre la coalición creada por Estados Unidos y el esfuerzo que inicia Rusia es que la primera surgió sin contar con el gobierno legítimo sirio del presidente Bashar al-Assad ni con el Consejo de Seguridad de la ONU. Sus acciones, por tanto, son ilegales e ilegítimas.
En cambio, la fuerza aérea rusa está en Siria a solicitud de Damasco y en acuerdo con los gobiernos de Irán e Irak. En la capital de este último han establecido un Centro de Información que coadyuve al intercambio de inteligencia y a coordinar las acciones contra el EI. En línea con ello, Putin ha hecho un llamado a Estados Unidos y sus aliados a sumarse a un esfuerzo conjunto para liquidar al EI e incluso disuadir a jóvenes que se sienten atraídos por este y dar la oportunidad de salirse a quienes ya entraron en la aventura.
Pero hacerlo mediante una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Subrayó, además, que era “clave” la participación los países árabes e islámicos y mencionó en particular a Irán, Arabia Saudita y Egipto. Resulta imposible seguir aguantando el orden mundial existente, resumió Putin.
Al cumplirse los 70 años de la fundación de la ONU pudimos apreciar una argumentación semejante en las brillantes y muy aplaudidas palabras del presidente Raúl Castro, lo que es muy importante, pues Cuba es referente mundial de los pueblos que luchan por la justicia social, la paz y la cooperación internacional (http://www.cubadebate.cu/noticias/2015/09/28/la-onu-ha-de-ser-defendida-del-unilateralismo-y-profundamente-reformada-para-democratizarla-raul-castro/#.VgxOnex_Oko.)
El inicio por Rusia de intensos ataques aéreos a posiciones estratégicas del autodenominado Estado Islámico(EI) en Siria es una clara expresión del mundo multipolar en que Estados Unidos y sus aliados ya no pueden actuar a su antojo. Hace 20 días el canciller Sergei Lavrov dijo que Rusia mantiene su cooperación militar con Siria y que puede incrementarla si Damasco lo solicitara. "Hemos ayudado, seguimos ayudando y ayudaremos al gobierno sirio cuando se trate de suministrar todo lo que necesite el ejército sirio", añadió. Dijo que Rusia quería evitar que Siria se convirtiera en otra Libia, en alusión al inmenso caos reinante en este país desde que fue bombardeado y despedazado por la OTAN.
Esta semana, al dirigirse a la Asamblea General de la ONU, el presidente Vladimir Putin fue muy crítico de los países que se sienten con derecho a actuar al margen de la organización internacional y de su Carta, que han intervenido militarmente y han desgarrado a varios países de Medio Oriente. Al referirse a la responsabilidad de la OTAN en el surgimiento del EI y la hipocresía de algunos que dicen luchar contra el terrorismo increpó: "Quiero dirigirme a todos aquellos que ayudaron desde fuera a avivar los conflictos en Oriente Medio y en África: ¿Se dan cuenta de lo que han hecho?". "Todos los intentos de jugar con los terroristas, de financiarlos, son fatales y pueden tener consecuencias catastróficas. Señores, se están metiendo con gente muy cruel, pero no son tontos ni primitivos. Ellos no son más tontos que ustedes, y quién sabe quién utiliza a quién para sus propios fines".
El EI es otro Frankestein creado por el afán de despojo imperialista. Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Arabia Saudita, Turquía y Quatar financiaron a rebeldes sirios supuestamente moderados que terminaron ocupando extensas zonas del país árabe a las órdenes de Al Quaeda y algunas de sus filiales. Luego, al parecer, con una buena mano de los servicios secretos de Israel han derivado en ese ente bárbaro y sanguinario que se les fue de control –como les pasó en su momento con los talibanes en Afganistán- y ya se extiende por vastas regiones de Siria, Irak e intenta desestabilizar Líbano. Su propósito declarado es constituir un califato “islámico” en todo el mundo musulmán. Sin embargo, ha concitado la condena de las más prestigiosas autoridades teológicas del islam.
Hasta ahora la coalición creada por Estados Unidos hace un año para combatir al EI, supuestamente constituida por 60 países, no ha conseguido hacerle ni cosquillas con sus bombardeos aéreos. Mientras, el Pentágono ha confesado el fracaso de sus multimillonarios planes para entrenar rebeldes sirios “moderados” que le hagan frente a la organización extremista. Muchos de ellos han sido muertos no más entrar en territorio sirio o se han pasado con armas y bagaje a las filas del enemigo que se suponía debían combatir.
Una diferencia crucial entre la coalición creada por Estados Unidos y el esfuerzo que inicia Rusia es que la primera surgió sin contar con el gobierno legítimo sirio del presidente Bashar al-Assad ni con el Consejo de Seguridad de la ONU. Sus acciones, por tanto, son ilegales e ilegítimas.
En cambio, la fuerza aérea rusa está en Siria a solicitud de Damasco y en acuerdo con los gobiernos de Irán e Irak. En la capital de este último han establecido un Centro de Información que coadyuve al intercambio de inteligencia y a coordinar las acciones contra el EI. En línea con ello, Putin ha hecho un llamado a Estados Unidos y sus aliados a sumarse a un esfuerzo conjunto para liquidar al EI e incluso disuadir a jóvenes que se sienten atraídos por este y dar la oportunidad de salirse a quienes ya entraron en la aventura.
Pero hacerlo mediante una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Subrayó, además, que era “clave” la participación los países árabes e islámicos y mencionó en particular a Irán, Arabia Saudita y Egipto. Resulta imposible seguir aguantando el orden mundial existente, resumió Putin.
Al cumplirse los 70 años de la fundación de la ONU pudimos apreciar una argumentación semejante en las brillantes y muy aplaudidas palabras del presidente Raúl Castro, lo que es muy importante, pues Cuba es referente mundial de los pueblos que luchan por la justicia social, la paz y la cooperación internacional (http://www.cubadebate.cu/noticias/2015/09/28/la-onu-ha-de-ser-defendida-del-unilateralismo-y-profundamente-reformada-para-democratizarla-raul-castro/#.VgxOnex_Oko.)
martes, 29 de septiembre de 2015
La Homilía y los médicos cubanos
Enrique Ubieta Gómez
Tiempo Argentino
La Calle del Medio
No sé cómo empezar estas líneas. No soy católico. Mi padre estudió en la escuela de La Salle, en La Habana de los años cuarenta del siglo pasado. Nos bautizó a sus cuatro hijos, dos de ellos nacidos en los '60; aquella experiencia de bachillerato, sin embargo, lejos de acercarlo a la Iglesia como institución, lo alejó. Decía que no necesitaba de intermediarios para hablar con Dios y que no confiaba en los curas. Cuando, muchos años después, visité Roma y, por supuesto, la Catedral de San Pedro, quedé convencido de que allí, entre tanto oro y mármol, bajo aquella bóveda descomunal que nos empequeñecía, no podía sentirse cómodo el Dios cristiano. Yo había estudiado filosofía marxista, y aunque no lograba ser, como algunos de mis amigos, absolutamente racional, predominaba en mí el afán racionalizador. En 1998 asistí al encuentro que el Papa Juan Pablo II sostuvo con la comunidad intelectual cubana en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, en parte por curiosidad, en parte porque aquella visita parecía ser un desafío para la Revolución. Sus credenciales políticas situaban a Wojtyla en el ámbito de la sospecha: se decía que había sido el artífice del derrumbe del socialismo este europeo, y en especial del polaco. Algunos agoreros vaticinaban un suceso similar en la isla comunista; pero Cuba no era Polonia, la historia de su socialismo tenía otras fuentes y estaba Fidel.
En 1999, después del paso del huracán Mitch, me propusieron acompañar como periodista a los médicos cubanos en Centroamérica –recorrí con ellos Nicaragua, Honduras y Guatemala–, y antes de partir, le pedí, mitad en broma, mitad en serio, a la eminente intelectual y católica Fina García Marruz, con la que compartí varios años de trabajo en la divulgación y el estudio de la obra martiana, que rezara por mí. Ella me respondió: "lo importante no es que creas en Dios, sino que Dios crea en ti". Aquella frase iluminó otro camino, otra manera de relacionarme con el legado cristiano. En Centroamérica conocí a muchos católicos a los que considero mis hermanos. Recuerdo que el sacerdote Miguel D’Escoto, ex canciller sandinista, me dijo en una entrevista:
"Muchos de los más grandes santos del mundo han sido ateos. Esto puede parecer una idea novedosa, pero nuestro Señor es el primero que nos lo advierte. Cristo decía: para salvarte seguí el ejemplo de los santos ateos, de los que no andan haciendo gran alarde pero cumplen la voluntad del Padre, de los que saben extender una mano fraterna en momentos de gran dificultad. Eso es lo que vive Cuba, esa parábola tan importantísima y tan central en el Evangelio. Cuba, bajo la conducción de Fidel, está mucho más encaminada en esa dirección espiritual que otros países que se proclaman cristianos."
También tuve dudas y sospechas del Papa Francisco después de su elección. Pero reconozco que ha mantenido una sostenida coherencia entre sus palabras y sus actos, lo que merece respeto. Su visita a un país socialista (existe también la fe revolucionaria: "Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud, y en ti", le escribe José Martí a su hijo, es decir, a la nueva generación), de mayoría religiosa como Cuba, pero de minoría católica –si somos rigurosos en la definición–, pese al evidente sustrato católico de su cultura, tuvo esta vez un ingrediente afectivo adicional: el discurso y la conducta de Francisco, argentino, son mucho más cercanos en aspectos esenciales a las motivaciones y a los ideales fundacionales de una Revolución. Su conducta pública se asemeja a la de los líderes revolucionarios –sin que él lo sea–, cuando se acerca y se iguala al pueblo, a los más humildes y necesitados; y su activismo social no es confrontativo: ha jugado un papel importante, por ejemplo, en el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre la socialista Cuba y su archienemigo histórico, el imperialismo norteamericano. Ninguno de los dos países renunciaba para ello a lo que era.
Aunque no asistí a ninguna, seguí sus misas y declaraciones en vivo por televisión. La primera, en la Plaza más importante del país, estableció pautas: "No nos olvidemos de la Buena Nueva de hoy: la importancia de un pueblo, de una nación; la importancia de una persona siempre se basa en cómo sirve la fragilidad de sus hermanos. En eso encontramos uno de los frutos de una verdadera humanidad", dijo al finalizar su Homilía. Servir, no servirse, no excluir a los otros para beneficiar a los tuyos, servir a los más frágiles del hogar, de la sociedad. Pensé en los médicos y enfermeros cubanos, que no "evangelizan" a las comunidades que atienden, pero revolucionan con su actitud la conducta de la medicina que "sirve para servirse". Ellos son solidarios porque son revolucionarios, porque el fundamento de una sociedad revolucionaria ideal, es la solidaridad; curan sin distinción a ricos y a pobres, a amigos y enemigos, a comunistas y a neoliberales.
Francisco empleó palabras conocidas y defendidas por los cubanos. También podría suponerse que las recolocaba en un contexto no revolucionario, pero esa impresión puede obstruir la comprensión de que cualquier acto auténtico de servicio (de toma de partido por; "con los pobres de la Tierra quiero yo mi suerte echar", escribía Martí) a los humildes, a la justicia social, debe ser bienvenido. Claro que en Cuba hay oportunistas y corruptos, pero el ideal social los repudia. "Ser cristiano entraña servir la dignidad de sus hermanos –dijo Francisco–, luchar por la dignidad de sus hermanos y vivir para la dignidad de sus hermanos." José Martí había declarado: "yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre", frase que preside nuestra Constitución.
En su Homilía de La Habana Francisco expuso una idea fundamental: "el servicio siempre mira el rostro del hermano, toca su carne, siente su projimidad y hasta en algunos casos la «padece» y busca su promoción. Por eso nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a las personas". Martí, cristiano y revolucionario, había dicho también: "En la mejilla ha de sentir todo hombre verdadero el golpe que reciba cualquier mejilla de hombre", idea que después repetiría el Che Guevara. La segunda parte de la frase fue enarbolada por una prensa que esperaba ansiosa en sus palabras la descalificación del ideal socialista. Mala interpretación.
No se es revolucionario porque se sea marxista, sino porque se sirve a los pobres, a los humildes, a los frágiles; el marxismo en todo caso es un instrumento para ese servicio, y si en algún momento la teoría falla, si las ideas se revelan incompletas o el mundo se mueve de lugar, la prioridad sigue siendo salvar, amar, defender a los más necesitados, a los humildes, a los frágiles, a las personas concretas. Los que se avergonzaron en los noventa de haber sido revolucionarios, nunca lo fueron: se desplomó una manera de entender la doctrina, pero los pobres, los frágiles, aún esperaban, esperan por nosotros. La construcción de una sociedad que visibilice y proteja a estos, no es simplemente el resultado de una actitud personal de cada ciudadano; necesita de un Estado revolucionario que acoja esos principios o ideales (y aquí se revela, pese a todo, la importancia de los ideales). Casi al finalizar su reflexión, Francisco sacudió a muchos cuando le dijo a los cubanos:
"(…) un pueblo que tiene heridas, como todo pueblo, pero que sabe estar con los brazos abiertos, que marcha con esperanza, porque su vocación es de grandeza. Hoy los invito a que cuiden esa vocación, a que cuiden estos dones que Dios les ha regalado, pero especialmente quiero invitarlos a que cuiden y sirvan, de modo especial, la fragilidad de sus hermanos. No los descuiden por proyectos que puedan resultar seductores, pero que se desentienden del rostro del que está a su lado."
¿Cuáles son esos proyectos seductores que se desentienden del prójimo? La respuesta, quizás, habría que buscarla en su discurso ante al Congreso norteamericano. Pero ahora mismo, mientras escribo estas líneas, 50 mil trabajadores de la salud prestan servicios, curan y consuelan a los frágiles, en 66 países del mundo; no hablan de asuntos políticos o ideológicos, respetan las tradiciones y las leyes del lugar donde actúan, aunque sus actos demuestran que los problemas sociales tienen solución si existe voluntad política. No necesitan hablar de política, la ejercen cuando van a los lugares mas intrincados y salvan vidas sin preguntar por la chequera del paciente. Hace unos pocos meses estuve nuevamente con ellos en Liberia, Sierra Leona y Guinea, los tres países de África Occidental afectados por la epidemia del ébola. Dos cubanos murieron de paludismo. Uno enfermó de ébola, pero se salvó. Ahora escribo un libro que recoge esa experiencia maravillosa de servicio al prójimo, a riesgo de la vida propia. Es lo que nos enseñó la Revolución. Y Francisco nos lo recordó en La Habana.
Tiempo Argentino
La Calle del Medio
No sé cómo empezar estas líneas. No soy católico. Mi padre estudió en la escuela de La Salle, en La Habana de los años cuarenta del siglo pasado. Nos bautizó a sus cuatro hijos, dos de ellos nacidos en los '60; aquella experiencia de bachillerato, sin embargo, lejos de acercarlo a la Iglesia como institución, lo alejó. Decía que no necesitaba de intermediarios para hablar con Dios y que no confiaba en los curas. Cuando, muchos años después, visité Roma y, por supuesto, la Catedral de San Pedro, quedé convencido de que allí, entre tanto oro y mármol, bajo aquella bóveda descomunal que nos empequeñecía, no podía sentirse cómodo el Dios cristiano. Yo había estudiado filosofía marxista, y aunque no lograba ser, como algunos de mis amigos, absolutamente racional, predominaba en mí el afán racionalizador. En 1998 asistí al encuentro que el Papa Juan Pablo II sostuvo con la comunidad intelectual cubana en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, en parte por curiosidad, en parte porque aquella visita parecía ser un desafío para la Revolución. Sus credenciales políticas situaban a Wojtyla en el ámbito de la sospecha: se decía que había sido el artífice del derrumbe del socialismo este europeo, y en especial del polaco. Algunos agoreros vaticinaban un suceso similar en la isla comunista; pero Cuba no era Polonia, la historia de su socialismo tenía otras fuentes y estaba Fidel.
En 1999, después del paso del huracán Mitch, me propusieron acompañar como periodista a los médicos cubanos en Centroamérica –recorrí con ellos Nicaragua, Honduras y Guatemala–, y antes de partir, le pedí, mitad en broma, mitad en serio, a la eminente intelectual y católica Fina García Marruz, con la que compartí varios años de trabajo en la divulgación y el estudio de la obra martiana, que rezara por mí. Ella me respondió: "lo importante no es que creas en Dios, sino que Dios crea en ti". Aquella frase iluminó otro camino, otra manera de relacionarme con el legado cristiano. En Centroamérica conocí a muchos católicos a los que considero mis hermanos. Recuerdo que el sacerdote Miguel D’Escoto, ex canciller sandinista, me dijo en una entrevista:
"Muchos de los más grandes santos del mundo han sido ateos. Esto puede parecer una idea novedosa, pero nuestro Señor es el primero que nos lo advierte. Cristo decía: para salvarte seguí el ejemplo de los santos ateos, de los que no andan haciendo gran alarde pero cumplen la voluntad del Padre, de los que saben extender una mano fraterna en momentos de gran dificultad. Eso es lo que vive Cuba, esa parábola tan importantísima y tan central en el Evangelio. Cuba, bajo la conducción de Fidel, está mucho más encaminada en esa dirección espiritual que otros países que se proclaman cristianos."
También tuve dudas y sospechas del Papa Francisco después de su elección. Pero reconozco que ha mantenido una sostenida coherencia entre sus palabras y sus actos, lo que merece respeto. Su visita a un país socialista (existe también la fe revolucionaria: "Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud, y en ti", le escribe José Martí a su hijo, es decir, a la nueva generación), de mayoría religiosa como Cuba, pero de minoría católica –si somos rigurosos en la definición–, pese al evidente sustrato católico de su cultura, tuvo esta vez un ingrediente afectivo adicional: el discurso y la conducta de Francisco, argentino, son mucho más cercanos en aspectos esenciales a las motivaciones y a los ideales fundacionales de una Revolución. Su conducta pública se asemeja a la de los líderes revolucionarios –sin que él lo sea–, cuando se acerca y se iguala al pueblo, a los más humildes y necesitados; y su activismo social no es confrontativo: ha jugado un papel importante, por ejemplo, en el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre la socialista Cuba y su archienemigo histórico, el imperialismo norteamericano. Ninguno de los dos países renunciaba para ello a lo que era.
Aunque no asistí a ninguna, seguí sus misas y declaraciones en vivo por televisión. La primera, en la Plaza más importante del país, estableció pautas: "No nos olvidemos de la Buena Nueva de hoy: la importancia de un pueblo, de una nación; la importancia de una persona siempre se basa en cómo sirve la fragilidad de sus hermanos. En eso encontramos uno de los frutos de una verdadera humanidad", dijo al finalizar su Homilía. Servir, no servirse, no excluir a los otros para beneficiar a los tuyos, servir a los más frágiles del hogar, de la sociedad. Pensé en los médicos y enfermeros cubanos, que no "evangelizan" a las comunidades que atienden, pero revolucionan con su actitud la conducta de la medicina que "sirve para servirse". Ellos son solidarios porque son revolucionarios, porque el fundamento de una sociedad revolucionaria ideal, es la solidaridad; curan sin distinción a ricos y a pobres, a amigos y enemigos, a comunistas y a neoliberales.
Francisco empleó palabras conocidas y defendidas por los cubanos. También podría suponerse que las recolocaba en un contexto no revolucionario, pero esa impresión puede obstruir la comprensión de que cualquier acto auténtico de servicio (de toma de partido por; "con los pobres de la Tierra quiero yo mi suerte echar", escribía Martí) a los humildes, a la justicia social, debe ser bienvenido. Claro que en Cuba hay oportunistas y corruptos, pero el ideal social los repudia. "Ser cristiano entraña servir la dignidad de sus hermanos –dijo Francisco–, luchar por la dignidad de sus hermanos y vivir para la dignidad de sus hermanos." José Martí había declarado: "yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre", frase que preside nuestra Constitución.
En su Homilía de La Habana Francisco expuso una idea fundamental: "el servicio siempre mira el rostro del hermano, toca su carne, siente su projimidad y hasta en algunos casos la «padece» y busca su promoción. Por eso nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a las personas". Martí, cristiano y revolucionario, había dicho también: "En la mejilla ha de sentir todo hombre verdadero el golpe que reciba cualquier mejilla de hombre", idea que después repetiría el Che Guevara. La segunda parte de la frase fue enarbolada por una prensa que esperaba ansiosa en sus palabras la descalificación del ideal socialista. Mala interpretación.
No se es revolucionario porque se sea marxista, sino porque se sirve a los pobres, a los humildes, a los frágiles; el marxismo en todo caso es un instrumento para ese servicio, y si en algún momento la teoría falla, si las ideas se revelan incompletas o el mundo se mueve de lugar, la prioridad sigue siendo salvar, amar, defender a los más necesitados, a los humildes, a los frágiles, a las personas concretas. Los que se avergonzaron en los noventa de haber sido revolucionarios, nunca lo fueron: se desplomó una manera de entender la doctrina, pero los pobres, los frágiles, aún esperaban, esperan por nosotros. La construcción de una sociedad que visibilice y proteja a estos, no es simplemente el resultado de una actitud personal de cada ciudadano; necesita de un Estado revolucionario que acoja esos principios o ideales (y aquí se revela, pese a todo, la importancia de los ideales). Casi al finalizar su reflexión, Francisco sacudió a muchos cuando le dijo a los cubanos:
"(…) un pueblo que tiene heridas, como todo pueblo, pero que sabe estar con los brazos abiertos, que marcha con esperanza, porque su vocación es de grandeza. Hoy los invito a que cuiden esa vocación, a que cuiden estos dones que Dios les ha regalado, pero especialmente quiero invitarlos a que cuiden y sirvan, de modo especial, la fragilidad de sus hermanos. No los descuiden por proyectos que puedan resultar seductores, pero que se desentienden del rostro del que está a su lado."
¿Cuáles son esos proyectos seductores que se desentienden del prójimo? La respuesta, quizás, habría que buscarla en su discurso ante al Congreso norteamericano. Pero ahora mismo, mientras escribo estas líneas, 50 mil trabajadores de la salud prestan servicios, curan y consuelan a los frágiles, en 66 países del mundo; no hablan de asuntos políticos o ideológicos, respetan las tradiciones y las leyes del lugar donde actúan, aunque sus actos demuestran que los problemas sociales tienen solución si existe voluntad política. No necesitan hablar de política, la ejercen cuando van a los lugares mas intrincados y salvan vidas sin preguntar por la chequera del paciente. Hace unos pocos meses estuve nuevamente con ellos en Liberia, Sierra Leona y Guinea, los tres países de África Occidental afectados por la epidemia del ébola. Dos cubanos murieron de paludismo. Uno enfermó de ébola, pero se salvó. Ahora escribo un libro que recoge esa experiencia maravillosa de servicio al prójimo, a riesgo de la vida propia. Es lo que nos enseñó la Revolución. Y Francisco nos lo recordó en La Habana.
sábado, 26 de septiembre de 2015
Apuesta por la espiritualidad. Asambleas de la AHS en Matanzas, Pinar del Río y Artemisa.
Después de un largo período de ausencia y de apariciones intermitentes –estaba escribiendo un libro sobre mi recorrido por África con los médicos que combatían el ébola–, que me absorbió por completo, trataré de recuperar la estabilidad del blog, al que me he desacostumbrado. Poco a poco regreso a "la vida" y a mi trabajo "normal", aunque todavía quedan detalles por corregir en el libro y el arduo proceso de edición. Gracias a los que, pese a todo, no abandonaron el blog. E. U. G.
Hugo García, Adianez Fernández Izquierdo, Dorelys Canivell Canal, Yunet LópezJuventud Rebelde
Si falla la espiritualidad y no hay una auténtica cultura, todo falla. La espiritualidad y sus bondades y múltiples posibilidades para el bienestar humano, frente al economicismo, acaparó gran parte del debate en la asamblea provincial de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) en Matanzas.
Varias intervenciones redondearon este asunto. Construir el gusto estético en la población, con énfasis entre los jóvenes, se convierte en el bastión de la espiritualidad, que es el bastión del socialismo, el más importante en Cuba, argumentó en su análisis el destacado intelectual Enrique Ubieta.
Si los jóvenes crean nada más que para vender y recibir ingresos, de facto dejan de ser la vanguardia artística, añadió Ubieta.
Rubiel García, presidente de la AHS, insistió en la revisión exhaustiva de los acuerdos del pasado Congreso, y exhortó a aprovechar más todos los espacios para que el arte joven se abra camino, protegiendo los proyectos más valiosos. Reflexionó también sobre la responsabilidad social de la organización, que vela por la política cultural del país.
La viceministra de Cultura, Kenelma Carvajal, llamó a las instituciones a abrir sus puertas y ampliar las posibilidades para que los jóvenes crezcan profesionalmente.
Pedro Franco, director del grupo teatral El Portazo, mostró preocupación porque, dijo, la organización no tiene actualmente cabida en la nueva estrategia urbana de la ciudad, principalmente en la iniciativa que se lleva a cabo en la calle Narváez, a orillas del río San Juan.
A llevar la cultura a todas partes exhortó Pedro Muñoz, director del grupo de rap La academia. «Es tiempo de eso, aprovechando las condiciones de cada poblado o comunidad, sin pensar en el gran espectáculo».
En la reunión matancera fue elegido el nuevo ejecutivo de la AHS en el territorio, integrado por la artista de la plástica Lilliam Cedeño como presidenta, y el músico Irián Morales y el actor Pedro Franco como vicepresidentes.
Fomentar espacios para todos los gustos
Los jóvenes artemiseños, como parte del proceso asambleario de la AHS, discutieron sobre el consumo cultural, la calidad de las propuestas artísticas de los jóvenes, las deficiencias objetivas y subjetivas que atentan contra la realización total de los asociados artemiseños y la necesidad de fomentar espacios culturales que abarquen todos los gustos.
viernes, 10 de julio de 2015
Así fue que se montó y se inauguró la exposición de fotos sobre la batalla del Ébola (FOTOS)
Durante el montaje de la exposición. Abajo: Rafael Cruz y Ramiro Zardoya. Arriba: mi hijo Víctor. Detrás de la cámara, junto a mí, el ojo atento de mi esposa Daynet.
Cortan la cinta de inauguración dos médicos internacionalistas flanqueados por mí a un lado y por el Ministro de Salud Pública doctor Morales, al otro. Foto: Ismael Francisco
Foto de Cubasí
Foto de Cubasí
Foto: Ismael Francisco
Foto: Ismael Francisco
Foto: Ismael Francisco
Foto: Ismael Francisco
Me entrevista el NTV / Foto: Ismael Francisco
48 instantes de la lucha contra el Ébola
Susana Tesoro
Cubadebate
Cuba y el mundo sintieron la conmoción de la propagación del Ébola, enseguida los médicos cubanos se alistaron, se prepararon y se fueron a salvar vidas, a detener el virus. Hubo bajas, como en casi todas las batallas. Pero al cabo de siete meses la gran mayoría regresó victoriosa.
El testimonio gráfico de lo que allí se vivió lo captó el periodista y ensayista Enrique Ubieta Gómez, quien también arriesgó su salud en este empeño. Sus 48 fotos ahora están en el Memorial José Martí, en una exposición que acaba de inaugurarse esta tarde.
La inesperada lluvia ayudó para restarle formalidad al acto tan humano y espontáneo como el de revivir momentos imborrables en la vida de estos cubanos.
De pronto, una nube blanca coloreó el breve espacio de ese lugar, las batas blancas, impecables, hacían que nos volviéramos hacia ellos escudriñándolos, admirándolos, homenajeándolos, en silencio. Varias palabras los describían: disciplina, rigor, profesionalidad y sobre todo: modestia.
Varios de ellos se acercaban a las imágenes expuestas, comentaban, reían, recordaban, ¡cuánta información guarda una fotografía!, tanta, que no se puede cuantificar. Mientras recorremos el salón, las fotos van contando una historia no sólo de los médicos, sino de esos pueblos tan abandonados por la mano de Dios.
Comenzaron las palabras de apertura ante el Ministro de Salud, Roberto Morales, los Jefes de brigadas médicas en el exterior donde Cuba coopera hoy, embajadores del cuerpo diplomático de la región africana, y los protagonistas de la gran historia.
Se hizo un minuto de silencio en respeto a los colaboradores fallecidos en el escenario africano. En nombre de los médicos cooperantes el Dr. Jorge Delgado, expresó: “mis compañeros de armas, los caídos y los presentes, fuimos al llamado de la patria a cambio de nada, con total conciencia de la misión a cumplir, expresando los sentimientos de solidaridad, humanismo e internacionalismo que Fidel y Raúl han inculcado en nuestro pueblo y en los más de 450 mil trabajadores de la Salud Pública de Cuba, demostrado en todos los continentes durante más de 50 años. Nos enfrentamos —bien entrenados— a un enemigo desconocido y mortal y salimos victoriosos”
La expo fotográfica que nos entrega Ubieta, con pasión y profesionalismo —dijo el Dr. Delgado— son instantes de 7 meses de lucha en Liberia, Guinea, Conakry y Sierra Leona, donde estamos representados todos, pues somos un ejército en tres frentes de batalla, los hombres que cumplimos esta misión estamos listos para cumplir las misiones que nos sean encomendadas.
Para Ubieta esta fue sin dudas una experiencia irrepetible, agradeció a los presentes por asistir al humilde homenaje que este testimonio hace a los médicos, enfermeros, y al pequeño grupo de periodistas privilegiados, “lo digo así porque muchos colegas pidieron asistir —afirmó— yo iba como redactor de prensa y con la posibilidad de escribir un libro, pero iba con una cámara en mano.
“No soy un fotógrafo profesional estaba en un lugar donde el registro de los acontecimientos se hacía impostergable e hice las fotos que me tocaban hacer como periodista.
"Para mí es un honor poder mostrar estos testimonios que no buscaban el dolor, la tristeza, creo que nuestros médicos fueron a salvar vidas y a devolverle la dignidad a esas personas, y a eso fuimos los periodistas. Hay dos grande líneas temáticas que se interconectan: la actividad de los médicos y la vida cotidiana en estos tres países.”
“Reitero mi homenaje a los fallecidos, imagino el dolor de su familia y sus compañeros, me siento orgulloso de ustedes, que volvieron a levantar las banderas de la Salud cubana una vez más”, concluyó el autor de las fotos expuestas.
Cubadebate
Cuba y el mundo sintieron la conmoción de la propagación del Ébola, enseguida los médicos cubanos se alistaron, se prepararon y se fueron a salvar vidas, a detener el virus. Hubo bajas, como en casi todas las batallas. Pero al cabo de siete meses la gran mayoría regresó victoriosa.
El testimonio gráfico de lo que allí se vivió lo captó el periodista y ensayista Enrique Ubieta Gómez, quien también arriesgó su salud en este empeño. Sus 48 fotos ahora están en el Memorial José Martí, en una exposición que acaba de inaugurarse esta tarde.
La inesperada lluvia ayudó para restarle formalidad al acto tan humano y espontáneo como el de revivir momentos imborrables en la vida de estos cubanos.
De pronto, una nube blanca coloreó el breve espacio de ese lugar, las batas blancas, impecables, hacían que nos volviéramos hacia ellos escudriñándolos, admirándolos, homenajeándolos, en silencio. Varias palabras los describían: disciplina, rigor, profesionalidad y sobre todo: modestia.
Varios de ellos se acercaban a las imágenes expuestas, comentaban, reían, recordaban, ¡cuánta información guarda una fotografía!, tanta, que no se puede cuantificar. Mientras recorremos el salón, las fotos van contando una historia no sólo de los médicos, sino de esos pueblos tan abandonados por la mano de Dios.
Comenzaron las palabras de apertura ante el Ministro de Salud, Roberto Morales, los Jefes de brigadas médicas en el exterior donde Cuba coopera hoy, embajadores del cuerpo diplomático de la región africana, y los protagonistas de la gran historia.
Se hizo un minuto de silencio en respeto a los colaboradores fallecidos en el escenario africano. En nombre de los médicos cooperantes el Dr. Jorge Delgado, expresó: “mis compañeros de armas, los caídos y los presentes, fuimos al llamado de la patria a cambio de nada, con total conciencia de la misión a cumplir, expresando los sentimientos de solidaridad, humanismo e internacionalismo que Fidel y Raúl han inculcado en nuestro pueblo y en los más de 450 mil trabajadores de la Salud Pública de Cuba, demostrado en todos los continentes durante más de 50 años. Nos enfrentamos —bien entrenados— a un enemigo desconocido y mortal y salimos victoriosos”
La expo fotográfica que nos entrega Ubieta, con pasión y profesionalismo —dijo el Dr. Delgado— son instantes de 7 meses de lucha en Liberia, Guinea, Conakry y Sierra Leona, donde estamos representados todos, pues somos un ejército en tres frentes de batalla, los hombres que cumplimos esta misión estamos listos para cumplir las misiones que nos sean encomendadas.
Para Ubieta esta fue sin dudas una experiencia irrepetible, agradeció a los presentes por asistir al humilde homenaje que este testimonio hace a los médicos, enfermeros, y al pequeño grupo de periodistas privilegiados, “lo digo así porque muchos colegas pidieron asistir —afirmó— yo iba como redactor de prensa y con la posibilidad de escribir un libro, pero iba con una cámara en mano.
“No soy un fotógrafo profesional estaba en un lugar donde el registro de los acontecimientos se hacía impostergable e hice las fotos que me tocaban hacer como periodista.
"Para mí es un honor poder mostrar estos testimonios que no buscaban el dolor, la tristeza, creo que nuestros médicos fueron a salvar vidas y a devolverle la dignidad a esas personas, y a eso fuimos los periodistas. Hay dos grande líneas temáticas que se interconectan: la actividad de los médicos y la vida cotidiana en estos tres países.”
“Reitero mi homenaje a los fallecidos, imagino el dolor de su familia y sus compañeros, me siento orgulloso de ustedes, que volvieron a levantar las banderas de la Salud cubana una vez más”, concluyó el autor de las fotos expuestas.
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