lunes, 16 de abril de 2012

Shakira y la música cubana

Enrique Ubieta Gómez
Obama no estrenó su guayabera en la Cumbre. Hubiese sido una manera de contemporanizar con los pueblos latinoamericanos, y un guiño de complicidad verdaderamente inoportuno hacia Cuba; no podía permitirse ni lo uno ni lo otro, cuando enfrentaba una inusitada revuelta de sus antiguas y de sus aún vigentes neocolonias. Su gesto, de cara a las elecciones, pudo haberse interpretado como debilidad. Creo, además, que su origen menos encumbrado le permite percibir con claridad la inminencia del ridículo. La Clinton, sin embargo, con su acostumbrada simpleza imperial, se fue de parranda al Café Havana de Cartagena. Su más caro sueño de bailar hasta la madrugada en los bares de una Habana reconquistada, la de los marines borrachos y prepotentes de jerga en las calles y los gobernantes sumisos, se aleja. Y las fotos la muestran en un auténtico acto de exorcismo político: “despelotada”, dirían los muchachos, poseída por alguna deidad de origen afro, al son de la música cubana. Unas horas antes se había mostrado rígida, aparentemente sorda, ante los reclamos continentales que invocaban “esa” música.
De cualquier manera, el discurso de la derecha –y Obama representa a la derecha, no se puede presidir un imperio desde la izquierda–, que enarbolan republicanos y demócratas, y muchos otros partidos tradicionales con nombres diversos en América Latina, está en quiebra. El ejemplo del ALBA, de sus logros sociales, es de tal fuerza, y el descalabro de las políticas neoliberales y el ímpetu creciente del movimiento de indignados es de tal magnitud, que la derecha ha tenido que reinventarse. Santos, Calderón y Piñera han votado a favor de la presencia de Cuba en las Cumbres. Las discusiones –irrespetuosas, de cierto modo subversivas del orden imperial– no fueron televisadas, pero todos saben que el “liberal” Obama se quedó solo. Apuesto a que hubiese compartido el reclamo asumido incluso por los socios más íntimos –no con el espíritu de hermandad de los Gobiernos del ALBA, ni de quienes comprenden que el desarrollo nacional pasa por la unidad regional, pero esto es secundario–, si fuese un hombre libre. Hizo lo que pudo: habló de justicia social, con total impudicia. Y asistió a la entrega “oficial” de tierras –ocupadas y cultivadas por siglos, sin permisos oficiales–, a comunidades afrodescendientes. Como precaución muy razonable, para que la atención no decayera, se invitó a Shakira, que es el arma secreta de las convocatorias políticas de la derecha colombiana. Santos, desde luego, lo compensó: Colombia y los Estados Unidos firmaron el tan llevado y traído Tratado de Libre Comercio.
Obama no es ni blanco ni negro, ni azul ni rojo, ni liberal ni conservador, sino todo lo contrario, diría Cantinflas, y es lo máximo que puede concebir el imperio para retocar su imagen, ante el descalabro del discurso y de las prácticas de derecha. El descolorido Obama no es más que un boceto, un ademán siempre inconcluso. Y no convence a nadie, ni a la derecha –incluyo en el concepto a la contrarrevolución cubana–, ni a los auténticos liberales del sistema; mucho menos a los pueblos latinoamericanos. La reivindicación de Cuba no significa, necesariamente, la aceptación de su modelo alternativo de desarrollo, pero sí la declaración de una segunda independencia en un contexto en el que resurge el imaginario anticapitalista.

domingo, 15 de abril de 2012

Mirar a Saturno y a La Habana

Esta noche los habaneros pudimos ver a Saturno desde dos telescopios instalados en la Fortaleza de La Punta. La imagen que pude apreciar es muy pequeña, pero con la tecnología, los deseos y un poco de imaginación, era posible contar hasta sus anillos. Aproveché desde luego para mirar también mi hermosa ciudad. E. U. G.

Regresó René

Lo leí en el periódico. La nota oficial daba constancia del regreso del héroe René González a los Estados Unidos, en cumplimiento de la palabra empeñada. Otra vez quedaba su esposa aguardándole, su hermano –hombre de su estirpe–, en lucha contra la muerte. Por un instante, la madre los tuvo a los dos. Qué duro castigo ese viaje de regreso. Miro una foto suya reciente, cuando abandonaba la injusta cárcel: veo a un auténtico hidalgo, no de blasones sino de carácter, con la fuerza avasalladora de sus ojos, de la sonrisa noble, con su porte de Caballero. Te esperamos Quijote, tu Patria te recibirá con el júbilo de la victoria que aún no te pudimos entregar.

viernes, 13 de abril de 2012

Dos versiones sobre la libertad de soñar

Enrique Ubieta Gómez  
Hoy vi la versión cinematográfica de la obra "Y sin embargo...", esta vez bajo la dirección de Rudy Mora. No me disgustó, aunque me emocionó más la puesta de La Colmenita. De cualquier manera quiero reproducir ahora algunos fragmentos del texto que escribí entonces, en el 2009, y que publiqué en este blog. Aquí va.
Es una interpretación diferente del viejo dilema: salvarse o no –de un castigo, de la incomprensión o de la tortura y la muerte, como en el caso de Galileo--, en defensa no de la verdad, sino de la fe, de los sueños, de la fantasía. Salvarse o no de la utopía de poder hallar, construir, otros mundos posibles. Siempre existirán tribunales inquisitores para decretar –a nombre de Dios, o, paradójicamente, de la Ciencia o de la Libertad--, cuáles deben ser los límites de la fantasía, de la justicia, del conocimiento. Siempre existirán hombres y mujeres de alma mutilada, que se asusten ante los sueños “locos” de sus contemporáneos, no porque desconfíen de la veracidad o de la justeza de esos arrebatos cósmicos, sino por una razón más simple, y también más convencional: porque necesitan preservar la “normalidad” de sus vidas. La obra de Cremata se apoya en la música (y en las letras) de Silvio Rodríguez y no puede hallar mejor asidero.
De regreso a casa, pensaba en que la fantasía, los sueños, la fe en el ser humano, en la posibilidad de lo imposible, es el rasgo distintivo de los revolucionarios. Que las Revoluciones se producen cuando se rompen los diques que contienen los sueños, cuando se desbordan las esperanzas. De ahí la incomodidad de los espíritus conservadores, el cansancio que provoca en ellos la eterna navegación por mares ignotos en busca de utopías.
Y recordaba el espectáculo que presencié por la tarde en los ya habituales debates de la revista Temas. Se trataría esta vez el impacto de Internet en la cultura. Llegué un poco tarde, y ya el panel de expertos había iniciado su exposición. Me hallé de repente tras las rejas exteriores del local, junto a un grupo de jóvenes y no tan jóvenes –entre unos y otros, encontré a los mismos ciber-politiqueros de siempre, cámaras de películas y de fotos en mano-- que como yo, no habían podido entrar. Entre los que pujaban por hacerlo estaban algunos estudiantes colombianos, que nos obsequiaron ejemplares de una revista rústica, combativa. Como todos los estudiantes universitarios, parecían un poco locos, y es evidente que sueñan con transformar el mundo: por eso la revista recorre temas internacionales (el derecho del pueblo palestino a la tierra y a la paz, por ejemplo, o el hambre de los pobres), e internos (la represión del estado capitalista colombiano). Estuve a punto de marcharme, pero finalmente dejaron entrar a la mayoría de los retrasados.
Muchos ciber-politiqueros entraron conmigo. Visten como los universitarios colombianos, con esa estudiada dejadez que entremezcla aires hippies y poses intelectuales, todo en ropa de marca. Parecen estudiantes franceses de los sesenta. Pero hay algo raro.
Traen sofisticadas cámaras de video y de fotos, celulares satelitales, sostienen blogs personales en Internet. Son jóvenes graduados en universidades cubanas, que están cansados de tanto sacrificio: quieren que dejemos de soñar. Aunque parecen de los sesenta, se asemejan más a los franceses de los noventa. No gritan en las paredes: “seamos realistas, hagamos lo imposible”; ellos no son realistas, son pragmáticos. Su rebeldía consiste en repudiar, en maldecir la rebeldía. Son rebeldes extrañamente promocionados por el sistema que más le teme a la rebeldía. Tienen la apariencia de ser “hijitos de papá”, no importa cual sea el origen real de cada uno de ellos; son hijos adoptivos de un Papá ajeno y solvente, que los exhibe y premia como ejemplos a seguir. Ellos quieren ser personas “normales”. Normales, por supuesto, de los barrios altos de cualquier otra sociedad. No normales de las favelas de Río, de los cerros de Caracas o del Bronx neoyorquino. Visten como los revolucionarios de los sesenta y piensan como los neoconservadores de los noventa. Aman la Coca Cola y la comida chatarra.
Hay burócratas que son inquisidores, porque carecen de alas para volar. Se reconocen enseguida. Hacen daño, pero uno sabe que existen –porque en una sociedad humana, existe todo tipo de ser humano--, y los sortea. Estos jóvenes “rebeldes”, sin embargo, viven disfrazados. Son inquisidores posmodernos. Hablan contra todos los dogmatismos, contra los que cercenan sueños, para acabar de una vez con la Imaginación, con la Esperanza, con la Fe. Exponen sin recatos los sueños permitidos: una casa, un carro, una buena vida. Cuando dicen que la Revolución los ata, no se refieren a inexistentes pretensiones de vuelo: quieren decir que la Revolución no los deja ocuparse de sí mismos, hacer mucho dinero, divertirse en fiestas privadas. Que los acosa instándolos a volar.
Ayer en la tarde no lo comprendí bien, aunque lo intuía. Pero los niños de Cremata me lo aclararon, entre risas, lágrimas y canciones de Silvio. Esos jóvenes y algunos mayores –elegantes, sofisticados señores--, conforman un oscuro e inadvertido tribunal que –en nombre de los sueños--, condena el acto de soñar; que en nombre de la Libertad, quiere que regresemos a una época en la que los sueños no rebasaban el espacio de un hogar. Ayer fue el día inaugural del Festival de Teatro de La Habana, y casi de casualidad se enfrentaron –como arte y como farsa--, dos visiones del futuro: la que apela a la libertad del espíritu y la que no trasciende los límites del cuerpo.
VEA TEXTO COMPLETO

Los verdaderos retrógrados

Camila Vallejo
He vuelto de Cuba, gracias a la invitación -como parte de la delegación de las Juventudes Comunistas de Chile- a celebrar los 50 años de la Unión de Jóvenes Comunistas. En nuestra visita tuvimos la oportunidad de estar en 8 universidades haciendo presentaciones sobre el movimiento social por la educación en Chile y sus principales demandas. En estos espacios no sólo tuvimos la oportunidad de exponer a más de 5 mil estudiantes cubanos y de más de 115 países distintos que han tenido la oportunidad de estudiar gratuitamente en Cuba, sino que de compartir experiencias, opiniones y análisis respecto a la situación de Chile y de otros países neoliberales en los cuales la educación no está asegurada, además de hablar sobre la educación cubana, sus grandes avances, sus amenazas y sus desafíos. Intercambios sobre las experiencias de dos países opuestos en muchos sentidos, pero que no dejan de tener cosas en común.
Pero los encuentros no fueron sólo con estudiantes universitarios, sino también con estudiantes de secundaria, con profesores, rectores y autoridades ministeriales, historiadores, músicos, organizaciones sociales y culturales. En todos los espacios primó el respeto a las diferencias, el trato de igual a igual, la fraternidad y la calidad argumentativa que muchas veces se ausenta en nuestras propias autoridades de gobierno o congresistas.
Nadie en el mundo podría negar los grandes avances que ha tenido la Revolución Cubana en Educación. Partiendo de los informes internacionales como el de la UNESCO como el LLECE que, al hacer un estudio comparado, argumenta el por qué Finlandia y Cuba tienen reconocidos y exitosos modelos educacionales en contraposición a la mala educación en Chile.
Antes de la Revolución, Cuba estaba sumergida en el extremo analfabetismo e ignorancia, insalubridad, desnutrición, desempleo y la constante opresión, despojo y masacre producida por parte de la dictadura de Batista. La educación constituyó, y sigue constituyendo, un sector estratégico para el desarrollo cubano. Para erradicar el analfabetismo, la ignorancia y la carencia abrumadora de profesionales y expertos en los distintos ámbitos que la revolución debía abordar para el desarrollo de su soberanía, se implementó la “Universalización del conocimiento” a través de la masificación de la educación, donde el centro estuvo puesto en el ser humano, su igualdad de oportunidades y su desarrollo intelectual, artístico y humano pleno, única forma de asegurar la libertad (el “ser cultos para ser libres”, de José Martí).
De esta forma el Estado es el que asume la completa responsabilidad de financiar y desarrollar una política educacional igualitaria, gratuita y de calidad, que pudiese llegar a cada rincón del territorio cubano sin dar posibilidad alguna al ausentismo por razones económicas, físicas, geográficas, familiares u otras que pudiesen determinar de manera arbitraria el futuro de los niños y jóvenes.
Hoy la educación cubana garantiza acceso universal y de calidad a todos los niños y jóvenes cubanos independiente de su lugar de residencia. Los 169 municipios cuentan con educación pública y gratuita en todos sus niveles, estando las universidades orientadas a carreras que responden de mejor manera a los intereses del municipio o del desarrollo provincial y con un sistema de egreso orientado a la retribución social de lo aprendido.

Sancti Spíritus, imágenes al paso

Fotorreportaje: E. U. G.
Un campesino muestra orgulloso una gigantesca yuca de su finca.
Ganadero de Banao
Empalizada de tomates en la finca de un cooperativista usufructuario de Banao.
Cooperativista, en Banao
En el parque central de Sancti Spíritus, desde la terraza de la Radio Municipal.
Esquina del parque central de Sancti Spíritus, desde la terraza de la Radio Municipal.
Una calle de Sancti Spíritus
La llamada calle de piedras de la ciudad, recientemente restaurada
Otra vista de la calle de piedras.
Y otra vista más.
Vecinos
Vecinito.
Malecón en contrucción en el río Yayabo.
Fragmento concluido del Malecón en construcción.

lunes, 9 de abril de 2012

¿Hay que explicar por qué Cuba no es un país árabe?


Tomado de los comentarios de Silvio Rodríguez en su blog Segunda Cita

En los últimos tiempos algunas ideas reaccionarias se han apoderado de la prensa, de forma que algunos absurdos son mostrados como si fueran lógicos. Por ejemplo, todos los días algún cretino se pregunta por qué en Cuba no ha ocurrido una “primavera árabe”. Y algunos diarios, supuestamente respetables, reproducen la barbaridad como si fuera algo sensato.
Las ideas que esas expresiones convalidan empiezan por el absurdo de extrapolar Historias, geografías y culturas. ¿O es que hay que explicar por qué Cuba no es un país árabe?
Tales disparates quieren legitimar los crímenes de USA y la OTAN contra Libia y, además, dar categoría de revolución a las revueltas en Egipto. Todavía mueren cientos de libios diariamente, en la guerra tribal que alimentaron las potencias irresponsables. Y en las próximas elecciones egipcias el más fuerte candidato parece ser el colaborador más íntimo del gobernante derrocado.
Para la lógica de este circo mediático resultaría “normal” que jóvenes comunistas chilenos, que combaten valientemente en su país contra el neoliberalismo, vinieran a Cuba a reunirse con quienes desean instaurar el neoliberalismo aquí. Por eso algunos libelos delirantes expresan desconcierto ante la consecuencia política de estos muchachos y muchachas.
¿Cuál es esta prensa lamentable? La prensa neoliberal que defiende la onerosa sombra de la dictadura militar que aún pesa en leyes concretas y supuestamente inalterables sobre el Estado chileno.
Estas alianzas editoriales, estas frustraciones y reproches, estas rasgadas vestiduras revelan las esencias comunes entre los neoliberales chilenos en el poder y los neoliberales cubanos que aspiran entregar la cabeza Cuba a sus amos: su sumisión incondicional al imperio y su deuda con el arquetipo pinochetista.
¡Puagh! Que les aproveche.

jueves, 5 de abril de 2012

Karol Cariola y Camila Vallejo conversan sobre su encuentro con Fidel

Carol Kariola: Todavía no quepo de la emoción. Nosotros creemos que hoy día Fidel se constituye como un ejemplo de lucha, de consecuencia, es un hombre que transmite solidaridad,  conocimientos, una inteligencia tremenda, que nos llena de fuerzas para decir: bueno tenemos que seguir luchando por construir lo que héroes como él, como el Che, como Gladys Marín, como Pablo Neruda, como muchos otros héroes latinoamericanos, de Cuba, de Chile y de otros países del mundo, nos han dejado como herencia. Fidel todavía está en vida y nos puede transmitir toda la experiencia, toda la voluntad y todo el proyecto que él ha ayudado a construir. Considero que es uno de los revolucionarios más importantes del mundo en el último siglo.
Camila Vallejo: Fue realmente un privilegio. Nos sentimos muy orgullosas de lo que está sucediendo en Chile, y yo creo que por lo que allá ocurre, Fidel nos invitó a conversar con él. Valoramos mucho lo que ha sido Cuba y lo que ha encabezado este proceso revolucionario. Fidel para mí y para toda la juventud comunista en Chile es uno de los liderazgos más importante en el mundo, un gran visionario. Para nosotros lo que diga, reflexione, lo que nos señale es como una carta de ruta.
Yo le pregunté: “¿Qué mensaje le podía dar a la juventud chilena?, ¿algún consejo?” y él nos dijo: “(Los jóvenes chilenos) no necesitan ningún consejo, nunca lo necesitaron, ellos saben muy bien para dónde caminar.  Ellos han sido un ejemplo de lucha y creo que también han logrado rescatar el valor y la confianza hacia el ser humano, hacia sus capacidades”.

miércoles, 4 de abril de 2012

Karol y Camila en La Calle del Medio

Feliz encuentro con los jóvenes revolucionarios chilenos, de visita en Cuba. En octubre de 2011, La Calle del Medio entrevistaba en exclusiva, vía email, a la entonces presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Santiago Camila Vallejo y solo ahora nos conocimos personalmente. En próximo número de La Calle aparecerá una entrevista con Karol Cariola, a mi izquierda, secretaria general de las Juventudes Comunistas de Chile. Les obsequiamos algunos ejemplares de la revista y de mi libro Cuba: ¿revolución o reforma?, y recibimos ejemplares de los libros Podemos cambiar el mundo de Camila y Ser un joven comunista. Cinco textos para la juventud chilena, con prólogo de Karol. Aprovecho para reiterar mi admiración por esos jóvenes que se juegan la vida, porque saben que es posible –si se lo proponen– cambiar el mundo. (E. U. G.)
VEA TAMBIÉN:
Exclusiva: La primavera chilena llegó para quedarse (entrevista a Camila Vallejo de Enrique Ubieta)
La jauría tiene quién la guíe
Mis razones para viajar a Cuba

Prefacio del libro Estado de sitio de Salim Lamrani

PAUL ESTRADE
Este libro presenta una realidad desconocida que los medios informativos encargados de seleccionar y descifrar  la información tergiversan, ocultan deliberadamente, y muchas veces callan. Estos medios dominantes, múltiples pero unívocos, disimulan respecto a Cuba una realidad que Salim Lamrani se dedica a restituir aquí.
Cierto, los “especialistas” institucionales de Cuba y los enviados “especiales” a La Habana mencionan la existencia de un “embargo” en sus comentarios sobre las dificultades que padece el pueblo cubano. Siempre de la misma forma: del modo más breve y vago posible, al final de una frase, con una sola palabra. No pueden negar la existencia de un embargo, pero en sus análisis actúan como si no existiera. Así, para ellos no parece necesario recordar sus orígenes (ni, de hecho, el nombre del Estado responsable), sus motivaciones cambiantes, su carácter ilegal, sus modalidades perversas, su duración insoportable, sus efectos deplorables.
Para algunos, el embargo es un factor accidental, sin importancia, una circunstancia desprovista de sentido y de consecuencias. Cuando se dignan a hablar de él lo transforman en coartada e incluso en una ganga para Cuba. “¡Así se escribe la Historia!” diría Voltaire. Pero, ¡qué curiosa casualidad resulta esta convergencia!
No se podría explicar, en 2011 menos que nunca, que la única causa del actual y grave estancamiento de Cuba se debe al bloqueo que han impuesto los gobiernos estadounidenses desde 1960. Las reformas drásticas que se llevan a cabo en Cuba demuestran lo contrario. Algunos pretenden que el gobierno cubano utiliza desde hace décadas y con fines propagandísticos las sanciones injustas que afectan a su pueblo, para minimizar sus propios errores y las carencias de su sistema. Convendría, en este caso, explicar entonces por qué el gobierno de Estados Unidos no las ha eliminado, como se lo pide todos los años la Asamblea General de la ONU de modo casi unánime, y que en octubre de 2010, 187 Estados (contra 2: Estados Unidos e Israel, y 3 abstenciones: Micronesia, Islas Marshall y Palau) se lo pidieron otra vez votando la resolución “Necesidad de levantar el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba por los Estados Unidos de América”.
En efecto, el embargo resulta costoso e inútil y sus ejecutantes deberían rápidamente renunciar a él. Peor, el embargo proporciona un argumento cómodo al gobierno cubano y sería juicioso que sus instigadores lo suprimiesen enseguida.
Ahora bien, lo mantienen –Demócratas como Republicanos, Obama como Bush– contra el deseo de las naciones, contra la opinión mayoritaria de los ciudadanos de su país, contra los intereses vitales de la población cubana víctima del estado de sitio. ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Con qué finalidad?
Salim Lamrani no se conforma con subrayar los daños humanos de este embargo de otro siglo (pensemos en el boicot de Haití) que dura desde hace medio siglo. Examina, punto por punto, las etapas de su elaboración y su reforzamiento, lo ubica en una perspectiva histórica y lo considera desde el punto de vista del derecho internacional. No le resulta difícil mostrar su injusticia. No obstante, lo hace sin énfasis, sin acrimonia, apoyándose, como de costumbre, en numerosas fuentes procedentes, en su mayoría, de documentos oficiales publicados en Estados Unidos.
Así, el autor acumula hechos precisos, fechados, establecidos, y reproduce todo un abanico de opiniones autorizadas. Mesurado en el tono, sobrio en la palabra, es prolijo en la demostración. ¿Demasiado serio? Desde luego el asunto tratado no incita a la broma, pero uno sonríe aquí y allá al leer las tonterías ocasionadas por la aplicación estricta del embargo. Uno aprende de la pluma de los jueces estadounidenses que importar delfines de Cuba o vender pianos a Cuba son negocios que atentan contra los intereses y la seguridad interior de Estados Unidos. Lo ridículo no mata desde hace tiempo. Pero el bloqueo mata, sólo por la prohibición de introducir en Cuba medicinas insustituibles.
Llámenlo como quieran –“bloqueo” o embargo–, las sanciones económicas que golpean a Cuba carecen de fundamento. Los pretextos bajo los cuales se justificaron en Washington se han desvanecido uno a uno. Además, ¿quién puede pretender que Cuba haya amenazado o amenace todavía a Estados Unidos? Todo el mundo sabe cuál de los dos Estados ha sido el agresor en el curso de la Historia y cuál ha sido el agredido, particularmente desde 1959. Todo el mundo sabe que la Bahía de Cochinos, donde intentaron desembarcar mercenarios en 1961, se encuentra en Cuba y no en California.
Todo el mundo también sabe –o debería saber– que cuando se derrumbaron las Torres gemelas de Nueva York, el gobierno cubano brindó inmediatamente su colaboración, y cuando el ciclón Katrina devastó Nueva Orleans, las autoridades cubanas ofrecieron espontáneamente su ayuda desinteresada. A pesar del recrudecimiento del embargo…
Los incontestables logros cubanos en los campos de la educación, la salud, la cultura y el deporte, se conquistaron también a pesar del embargo… El coste de éste, más allá  del coste generado por las agresiones y las amenazas de intervención armada, fue evaluado en octubre de 2010 por el ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, en más de 750.000 millones de dólares (valor actual de esta moneda) por los pasados cincuenta años. Suma que permitiría saldar muchas deudas públicas, empezando por la de Cuba.
A pesar de la incongruencia de este “Estado de sitio” permanente y de la enormidad de los sufrimientos que ocasiona, el autor no alza el tono, no ironiza, no invectiva, incluso se muestra gentil con el Presidente Barack Obama, al que reconoce las medidas favorables para suavizar las condiciones de los viajes a Cuba. ¡Pero cuánto saldría engrandecido Obama de su estancia en la Casa Blanca si ordenara el levantamiento total del embargo! El Premio Nobel que recibió antes de lo debido aparecería merecido.
Francia, mediante su representante en la ONU, vota regularmente a favor de la resolución que promueve el levantamiento de este embargo. Pero el compromiso de Francia se detiene allí, mientras que en otras partes, en África o en Asia, promueve con ganas una política dura de “protección de las poblaciones civiles” que elabora, por desgracia, de modo totalmente inadecuado.
Salim Lamrani no nos dice lo que debemos hacer. Pero su exposición rigurosa sería inútil si los amigos de la Justicia y el Derecho no la usaran. Hay que difundir este libro convincente, implacable y fuerte. Hay que indignarse por el mantenimiento de este estado de sitio, combatirlo y contribuir así a su levantamiento incondicional.

martes, 3 de abril de 2012

La derecha y el desmontaje de la historia

Rafael Alberti, poeta comunista. El PP acaba de retirar su nombre de un teatro de Almería.
Enrique Ubieta Gómez
Los espacios de la memoria histórica son esenciales para la construcción de proyectos de futuro. En los países de Europa del este los textos de historia se han "descontaminado" de cualquier protagonismo comunista; hasta una simple y al parecer incontestable fecha, como lo es la de la derrota del fascismo alemán en la República Checa, se ha modificado: ahora el día de la liberación no referencia la entrada de los comunistas checos y soviéticos al país, sino la del encuentro con las tropas norteamericanas, muchos días después, de los oficiales alemanes que escapaban de aquellos. Pero en Europa del este no existe por el momento fuerza ciudadana capaz de enfrentar ese desmantelamiento, impuesto por los momentáneos vencedores de la guerra fría,  para impedir la reproducción de los ideales de justicia social. En España, con el triunfo del PP en las pasadas elecciones, se ha desatado una ola de ajusticiamientos simbólicos: los alcaldes de la derecha cambian a su antojo nombres inconvenientes de avenidas y teatros. El PP ha retirado los nombres de Rafael Alberti, Miguel Hernández, Che Guevara, Pilar Bardem, Pablo Neruda, Pablo Iglesias y Tierno Galván de teatros y avenidas de Almería, La Zubia, Sevilla y Ciudad Real. En Granada retiró la placa que conmemoraba el fusilamiento de 3 968 republicanos, aunque permanece en pie el monolito fascista a Primo de Rivera. Los que pretenden regresar a Cuba y reimponer el orden neocolonial que la Revolución derrocó en 1959, preparan las condiciones para el recambio de héroes. Es evidente el interés de ciertos intelectuales por restaurar la figura de Fulgencio Batista, por ejemplo. Recientemente, el escritor Antonio José Ponte le hizo una extensa entrevista a uno de sus ayudantes más cercanos. El entrevistado pondera la afición a la lectura de Batista, sus gustos modestos, su ejemplar paternidad, su "fidelidad" a Cuba, etc., etc., y reconstruye así la historia, con la ayuda de Ponte, que pregunta: 
¿Considera justificable el golpe de Estado? 
"Solo demagogos y no conocedores de la historia de nuestro país pueden criticar el golpe de Estado. Una de las responsabilidades más sagradas de las fuerzas armadas es la de proteger a sus conciudadanos, y precisamente el 15 de febrero de 1952, a las 12 del día, fue asesinado el senador Alejo Cossío del Pino por pistoleros del Partido Auténtico. Después del golpe de Estado el país continuó su desarrollo y crecimiento hasta que unos desalmados atacaron un cuartel, fueron arrestados, juzgados con todos sus derechos, encarcelados y amnistiados. Se les dio la oportunidad de crear un partido político y participar nacionalmente en el desarrollo de Cuba y, lejos de eso, abandonan la Isla, se entrenan en un país extranjero y regresan en plan bélico y, una vez que las fuerzas del orden público se les enfrentan para defender la territorialidad de la Isla, inmediatamente las clases vivas del país piden un alto al fuego y el acuartelamiento de las tropas".
Es interesante comprobar que el medio relaciona esta entrevista, por su tema, con textos anteriores de Rafael Rojas, Carlos Alberto Montaner y Néstor Díaz de Villegas, entre otros.
Dicen que la historia la escriben los vencedores, pero los revolucionarios necesitamos la verdad, dependemos de ella. Por demás, cada proyecto de futuro trae consigo su pantéon de heroes y de villanos, no nos dejemos engañar.

lunes, 2 de abril de 2012

Mis razones para viajar a Cuba

Camila Vallejo Dowling
Tomado de su blog camilavallejodowling.blogspot.com
La Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) ha invitado a una delegación de las Juventudes Comunistas de Chile a las actividades de conmemoración por su 50° aniversario. Formo parte de esta delegación y espero aprovechar este viaje para también realizar intercambios y diálogos con los estudiantes de un país que destaca por sus altos estándares de calidad de una educación que es pública y gratuita. Tendré la oportunidad de poder reunirme con dirigentes estudiantiles de la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (OCLAE) y de nuestra organización hermana la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), así como también recorrer distintas campus universitarios donde se organizarán foros y debates para poder intercambiar las experiencias del movimiento estudiantil chileno y el cubano.
Sin embargo, ya se empieza a percibir en el ambiente del debate público nacional ácidas críticas por haber aceptado esta invitación. Los mismos sectores que no han criticado al Papa por su viaje a la isla, juntarse con Fidel y declinar reunirse con la disidencia, rasgan vestiduras por la visita que jóvenes comunistas haremos a la isla. Es por esto que quisiera compartir esta reflexión sobre lo paradójico que resulta el discurso de quienes critican con tanta rabia a Cuba o a quienes sienten cariño y respeto por ella, pero que por otro lado, justifican inaceptables prácticas y desigualdades que día a día transcurren en nuestro país, o incluso en el mundo entero debido a las guerras, el hambre, la explotación, la violación a los derechos humanos y un sin fin de concecuencias de la deshumanización que ha producido y sigue produciendo el sistema capitalista y determinados agentes del imperialismo estadounidense.
Lo primero que quiero señalar es que no es primera vez que visito Cuba. Viajé junto a unos amigos el verano del 2009, para conocer la isla en el contexto del 50° aniversario de la revolución popular que derrocó la cruel dictadura de Batista. Gracias al contacto con amigos chilenos (que estudian becados por el Gobierno cubano junto a jóvenes de todo el continente que probablemente no hubieran podido tener acceso a una buena educación en sus respectivos países debido a una formación pensada para la élite, cuyos altos costos privan a los sectores populares de lo que debiese ser su derecho) pudimos salirnos del circuito turístico y empaparnos de la cultura cubana cotidiana, sorprendiéndonos continuamente de las particularidades culturales, políticos y sociales que hacen tan difícil comparar a la ligera a ese país con el nuestro.
Conocí a un pueblo sumamente culto, dispuesto a conversar y discutir de manera permanente los problemas de su sociedad, con un acceso a la cultura, la educación, la salud y el deporte envidiable. La sociedad cubana no vive el drama que viven muchos países como el nuestro de la inseguridad ciudadana. La delincuencia es prácticamente inexistente y hay una ausencia de los hechos de violencia que de cuanto en cuanto estremecen a nuestra sociedad, debido a los nichos de marginalidad que nuestro sistema económico y social es incapaz de erradicar.
Se habla mucho de la represión que sufre el pueblo cubano, y yo quedé muy impresionada de lo contradictorio que es ese discurso si comparamos la práctica policial cubana con la chilena. No vi en ningún momento un Guanaco, un Zorrillo o gases lacrimógenos, vi a la policía circulando por las ciudades solo con su uniforme, sin cascos ni armas de ningún tipo. Ese nivel de cultura cívica, tanto del Estado como del conjunto de la sociedad, está a años luz de la represión que vivió el movimiento estudiantil el año pasado o la que dejó en la región de Aysén a compatriotas con graves lesiones de por vida. Ese tipo de prácticas simplemente serían inaceptables en la isla, ya que sin lugar a dudas, un pueblo que ha hecho gala frente al mundo de rebeldía e insubordinación a la injusticia difícilmente se dejaría acayar con instrumentos represivos.
¿Con esto digo que la sociedad cubana es perfecta o que Chile debería iniciar un proceso para parecerse a la realidad cubana? Por supuesto que no. Tampoco quiero ocultar con estas palabras el legítimo descontento que tienen ciertos sectores de la sociedad cubana con su sistema político-social. Tuvimos la oportunidad de escuchar críticas en nuestra estancia en la isla, pero bien distintas a las que se suelen verter acá sacadas de contexto. Conocimos muchos cubanos que aspiran a perfeccionar el socialismo para hacerlo atingente a las nuevas necesidades, que canalizan sus inquietudes a través de instrumentos democráticos para nosotros desconocidos, como la fuerte red de organizaciones sociales, reuniones de rendición de cuentas e instancias consultivas, donde en los últimos años se han dado un serie de discuciones que han llevado a una actualización del modelo encabezada por el gobierno. Algo que es obviado de manera deliberada por quienes hablan de disidencia, solo para resaltar a los sectores alineados con quienes atacan coninuamente el camino que llevan construyendo los cubanos desde hace décadas en contra de los ataques y restricciones de importantes potencias. Nosotros queremos conocer mas de cerca esta realidad, sabemos que es un debate cotidiano en la isla, que no necesita de los medios alternativos que hechan de menos quienes hablan de falta de espacios, porque se da a todo nivel sin tapujos.
Ni Cuba es una sociedad perfecta, ni Chile tiene porque seguir su camino. Los chilenos debemos desarrollar un camino propio para superar la desigualdad, la falta de derecho, la carencia de espacios democráticos y participativos e ir abriéndonos camino hacia la conquista de nuestra soberanía política, económica e intelectual. Todo esto en consideración de nuestra cultura y nuestra idiosincrasia nacional. Ejemplo de esto, es que los amplios sectores de izquierda que valoran la experiencia cubana, siempre hemos apostado en Chile por un camino de amplias convergencias sociales y políticas dentro de un régimen multipartidista.
Espero con estas palabras que el debate que empieza a surgir sobre nuestro viaje a la isla no se contamine con malintencionadas desinformaciones que deforman la realidad de la sociedad cubana. Y, por el contrario, pueda ser esta una oportunidad de generar intercambios más profundos e ir generando aprendizajes para que nuestras sociedades avancen en consolidar derechos sociales, en un ambiente democrático participativo, de defensa de la soberanía nacional y con valores como la solidaridad, el respeto en la diferencia y el principio de autodeterminación de los pueblos.