miércoles, 15 de abril de 2015

Cuba en la VII Cumbre de las Américas: Orgullo

Enrique Ubieta Gómez
No hay que ponerse solemnes para sentir orgullo de lo que somos los cubanos, los negros, mulatos y blancos mestizos de sangre y de cultura que habitamos esta geografía y esta historia desbordada, tan llena de quijotes cuerdos. Ahí estuvimos, en Panamá, convocados por los pueblos latinoamericanos; nunca estuvimos solos y ahora menos.
Pero quiero hablar esta vez de nosotros, y del ahora que vivimos. Porque si estuvimos en Panamá, es que llegamos, que no abandonamos, que pese a todo vencimos. Lo dijo con la sinceridad como estandarte la presidenta Cristina Kischner: "Cuba está aquí, porque luchó por más de 60 años con una dignidad sin precedentes, con un pueblo, que como recién lo indicaba Raúl, el 77 por ciento nació bajo el bloqueo, que sufrió y sufre aún muchísimas penurias, y porque ese pueblo fue conducido y dirigido por líderes que no traicionaron su lucha, sino que fueron parte de ella".
Quiero decir que en esos días me sentí representado en Panamá por mis compatriotas de todas las edades, por Raúl que llevaba en el pecho a su hermano mayor, por el maestro Fernando Martínez Heredia, por los jóvenes diputados, periodistas e intelectuales que asistieron a los diferentes foros, por mi amigo Capote y mi amigo Elier, por los académicos y los directivos de la sociedad civil cubana. Sé que para los más jóvenes, este evento será un parteaguas en sus vidas, porque en él tuvieron la oportunidad de ser protagonistas, de fajarse con la historia, mano a mano.
Siento no haber estado, pero quiero decir que unos días antes había conocido a otros jóvenes y no tan jóvenes –qué bueno que las generaciones se indiferencian para ciertas cosas esenciales, que de repente no parece importante delimitar edades--, que peleaban en África por la vida de otros pueblos, arriesgando la propia. Siempre hay una vanguardia, se me dirá, incluso hay una dentro de la propia vanguardia. Pero cuando se comprende que la de Cuba, a veces inadvertida en la tensa cotidianidad, es tan numerosa, tan diversa y a la vez tan unánime en la defensa del humanismo revolucionario, se revelan envejecidos los cínicos que se vendían como jóvenes, no importa la edad. Sospecho siempre de los que alegan y documentan la locura del Quijote literario, para tomar distancia del personaje, de su arrebato justiciero.
No hay que ser solemne para decir una verdad sencilla y rotunda: qué grandes nos hizo a los cubanos, a los latinoamericanos, Fidel y esa Revolución que su generación, y atrás otra, y después la mía y las que llegan ya, hicieron, hacen, harán. Qué grandes nos hizo el Che o Allende, Chávez o Evo, y antes Bolívar, Martí, Zapata y Sandino, con sus maneras distintas e iguales de enarbolar la dignidad de nuestros pueblos. Qué grande y que fuerte es un pueblo que tiene un Camilo, y unas pocas décadas después, un Gerardo, un Tony, un Ramón, un Fernando, un René. Que sabe que hay hijos que actúan en el silencio o el anonimato, ahora mismo, porque conoce el rostro de los pocos que finalmente fueron revelados. Que acuna a jóvenes intelectuales comprometidos con su tiempo, y a médicos capaces de saltar sobre todas las previsiones individualistas y curar a los necesitados en África o dónde sea.
No hay que ser solemnes, pero tenemos derecho a sentirnos orgullosos.

Rostros de la batalla contra el Ébola FOTOS

Estos son algunos de los médicos y enfermeros de Coyah, en Guinea, y de los pacientes.
Todas las fotos: Enrique Ubieta Gómez
Doctor Joel 
Enfermos curados, en el momento de recibir el alta
Doctor Iván
Doctores Miranda y Castro
Doctores Graciliano e Ivo
 Una mujer curada e inmune, atiende a una huérfana enferma.
Licenciado Rogelio
Madre e hija salvadas, en el momento de ser dadas de alta.
Grupo de médicos y enfermeros de las provincias orientales y su jefe, el doctor Lucas

martes, 14 de abril de 2015

El traje no hace al hombre FOTOS

Estos hombres, médicos y enfermeros, se protegen en trajes que parecen de cosmonautas o de extraterrestres, pero curan con las manos, salvan vidas. Los enfermos lo saben. 
Todas las fotos: Enrique Ubieta Gómez

Médicos cubanos contra el Ébola

Coloco los links de algunos de los trabajos míos que publicó la prensa cubana durante mi recorrido por África Occidental.

Las dimensiones del Ébola / Juventud Rebelde

"Que nuestro pueblo hable de nosotros, es el mayor reconocimiento" / Granma / Cubasi

Los que salvan y crean vidas / Granma / Cubasi

Médicos cubanos en Coyah, el epicentro de la lucha contra el Ébola / Granma / Cubasi

Con los ojos de Fidel: 43 años después de su visita a Sierra Leona / Granma / Cubasi

Los estudiantes vuelven a sus aulas en Monrovia. FOTOS

Se reanuda el curso escolar en Liberia, después de casi un año de receso obligado por la epidemia del Ébola. Las tres primeras fotos son de una escuela pública de nivel medio, la suguiente, tomada en la calle, capta a alumnos de primaria que regresan a casa. La última es de estudiantes universitarios en el campus de la Universidad Pública de Monrovia. FOTOS: Enrique Ubieta Gómez

lunes, 13 de abril de 2015

Explicación para una ausencia

Me he ausentado por más de un mes de este espacio, y aunque todavía no estaré como Dios manda, explico lo sucedido. Durante el mes de marzo y los primeros días de abril, recorrí junto a otros dos colegas tres países africanos, Liberia, Sierra Leona y Guinea, los afectados por la epidemia del Ébola. Compartí con los médicos cubanos que trabajaban -y algunos aún trabajan- en esos países. Experiencia extraordinaria de la que daré testimonio. Ahora, de regreso, cumplo con el período de aislamiento de rigor en el Instituto de Medicina Tropical de La Habana. No tengo buena conexión a Internet aquí, pero en las noches es posible a veces entrar. Aprovecho estos días de "recogimiento" obligado para leer y escribir. Un abrazo. E. U. G.

martes, 10 de marzo de 2015

Fracasarán quienes confabulan para repartirse las riquezas y arrodillar al pueblo de Venezuela

Caracas, 10 Mar. AVN.- El presidente de la República, Nicolás Maduro, expresó este martes que aquellos que pretenden repartirse las riquezas del país y pretenden arrodillar al pueblo venezolano no podrán nunca con la patria del Libertador Simón Bolívar.
"No nos arrodillaremos jamás frente a este imperio que agrede y amenza a Venezuela", sentenció el jefe de Estado, en cadena nacional de radio y televisión, desde el Hemiciclo de la Asamblea Nacional (AN), en donde solicita la aprobación de una Ley Habilitante para proteger la paz y la estabilidad de Venezuela ante las amenazas y pretensiones injerencistas del Gobierno de Estados Unidos.
Maduro señaló que la solicitud de esta Ley Habilitante es para que le dé "poderes suficientes para defender la paz, la soberanía y el desarrollo íntegro de Venezuela ante la amenaza del imperio de Estados Unidos".
Esta es la "segunda Ley Habilitante que vengo a solicitar en base a la Constitución y a la necesidad nacional, esta ley surgió como una necesidad de tener poderes constitucionales que me permitan moverme en el complejo escenario que se ha abierto para Venezuela", dijo el mandatario.
El jefe de Estado comentó que desde este lunes tuvo la oportunidad de hablar con varios presidentes de América Latina y el Caribe, quienes en primer lugar mostraron un sentimiento de incredulidad ante el decreto emitido por Barack Obama que establece que Venezuela es una amenaza para el pueblo estadounidense y para la política exterior de ese país.
"Nadie puede creer que Venezuela sea una amenaza contra Estados Unidos, y no lo pueden creer porque es falso, es mentira. Venezuela no es ni será jamás una amenaza ni de Estados Unidos ni de ningún país del mundo, porque somos un pueblo pacifista, humanista, que tiene una política internacional en búsqueda del entendimiento y la integración de los pueblos del mundo", subrayó el mandatario.
Asimismo, Maduro comentó que además de incredulidad los otros jefes de Estados del bloque regional, y de otros países del mundo, han demostrado su indignación y rechazo por el decreto imperialista de Obama, repudio al que se han sumado "importantes sectores de opinión de EEUU: intelectuales, dirigentes sindicales, congresistas, afrodescendientes, hermanos hispanos y latinoamericanos, movimientos sociales y comunidades que de manera creciente comienzan a expresar su opinión de rechazo y hacer un llamado a la paz".
Añadió que "los conflictos de hoy (y las pretensiones imperiales de Estados Unidos) no son sino una manifestación de una historia que marca los tiempos desde hace 200 años", y dijo que "quienes dirigieron el imperio estadounidense siempre consideraron la independencia del sur como una amenaza a su apetito imperial de apoderarse de nuestras tierras".
"No es nuevo que nos declaren amenazas, persiguieron a Bolívar y lo marcaron", calificándolo como "el loco del sur", justamente a quien "con su capacidad e inteligencia marcó su momento histórico sin ningún tipo de vacilaciones" ante el proyecto de integración latinoamericana.
"Bolívar podía ver lejos, además, porque de estas tierras con este mestizaje ha surgido una fuerza mágica que ni los españoles, ni los gringos, pudieron comprender la fuerza que nos mueve, que nos lleva, esta pasión, este amor, este sueño que ha completado varias etapas de nuestra historia" y que se ve reflejado en la unión y respaldo del bloque regional.

Cuba reitera su incondicional apoyo a la Revolución bolivariana

Declaración oficial 
El Gobierno Revolucionario de la República de Cuba ha conocido la arbitraria y agresiva Orden Ejecutiva emitida por el Presidente de los Estados Unidos contra el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, que califica a este país como una amenaza a su seguridad nacional, en represalia por las medidas adoptadas en defensa de su soberanía frente a los actos injerencistas de autoridades gubernamentales y del Congreso estadounidense.
¿Cómo amenaza Venezuela a Estados Unidos? A miles de kilómetros de distancia, sin armas estratégicas y sin emplear recursos ni funcionarios para conspirar contra el orden constitucional estadounidense, la declaración suena poco creíble y desnuda los fines de quienes la hacen.
Sin embargo, semejante pronunciamiento en un año en que se realizarán elecciones legislativas en Venezuela reafirma, una vez más, el carácter injerencista de la política exterior estadounidense.
La gravedad de esta acción ejecutiva ha puesto en alerta a los gobiernos de América Latina y el Caribe que en enero de 2014, en la Segunda Cumbre de la CELAC en La Habana, declararon a la región como Zona de Paz y repudiaron cualquier acto que atente contra ello, pues acumulan suficientes experiencias de intervencionismo imperial en su historia.
El Gobierno Revolucionario de la República de Cuba reitera nuevamente su incondicional apoyo y el de nuestro pueblo a la Revolución bolivariana, al gobierno legítimo del Presidente Nicolás Maduro Moros y al heroico pueblo hermano de Venezuela.
Nadie tiene derecho a intervenir en los asuntos internos de un Estado soberano ni a declararlo, sin fundamento, alguno como amenaza a su seguridad nacional.
Así como Cuba nunca estuvo sola, Venezuela tampoco lo estará.
La Habana, 9 de marzo de 2015


CARTA DE FIDEL A MADUROQuerido Nicolás Maduro
Presidente de la República Bolivariana de Venezuela:
Te felicito por tu brillante y valiente discurso frente a los brutales planes del Gobierno de Estados Unidos.
Tus palabras pasarán a la historia como prueba de que la humanidad puede y debe conocer la verdad.
Fraternalmente,
Fidel Castro Ruz

lunes, 9 de marzo de 2015

Preparando la agresión militar a Venezuela

Atilio A. Boron
Barack Obama, una figura decorativa en la Casa Blanca que no pudo impedir que un energúmeno como Benjamin Netanyhau se dirigiera a ambas cámaras del Congreso para sabotear las conversaciones con Irán en relación al programa nuclear de este país, ha recibido una orden terminante del complejo “militar-industrial-financiero”: debe crear las condiciones que justifiquen una agresión militar a la República Bolivariana de Venezuela. La orden presidencial emitida hace pocas horas y difundida por la oficina de prensa de la Casa Blanca establece que el país de Bolívar y Chávez “constituye una infrecuente y extraordinaria amenaza a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”, razón por la cual “declaro la emergencia nacional para tratar con esa amenaza.”  Este tipo de declaraciones suelen preceder agresiones militares, sea por mano propia, como la cruenta invasión a Panamá para derrocar a Manuel Noriega, en 1989, o la emitida en relación al Sudeste Asiático y que culminó con la Guerra en Indochina, especialmente en Vietnam, a partir de 1964. Pero puede también ser el prólogo a operaciones militares de otro tipo, en donde Estados Unidos actúa de consumo con sus lacayos europeos, nucleados en la OTAN, y las teocracias petroleras de la región. Ejemplos: la Primera Guerra del Golfo, en 1991; o la Guerra de Irak, 2003-2011, con la entusiasta colaboración de la Gran Bretaña de Tony Blair y la España del impresentable José María Aznar; o el caso de Libia, en 2011, montado sobre la farsa escenificada en Benghazi donde supuestos “combatientes de la libertad” – que luego se probó eran mercenarios reclutados por Washington, Londres y París-  fueron contratados para derrocar a Gadaffi y transferir el control de las riquezas petroleras de ese país a sus amos. Casos más recientes son los de Siria y, sobre todo Ucrania, donde el ansiado “cambio de régimen” (eufemismo para evitar hablar de “golpe de estado”) que Washington persigue sin pausa para rediseñar el mundo -y sobre todo América Latina y el Caribe- a su imagen y semejanza se logró gracias a la invalorable cooperación de la Unión Europea y la OTAN, y cuyo resultado ha sido el baño de sangre que continúa en Ucrania hasta el día de hoy. La señora Victoria Nuland, Secretaria de Estado Adjunta para Asuntos Euroasiáticos, fue enviada por el insólito Premio Nobel de la Paz de 2009 a la Plaza Maidan de Kiev para expresar su solidaridad con los manifestantes, incluidos las bandas de neonazis que luego tomarían el poder por asalto a sangre y fuego, y a los cuales la bondadosa funcionaria le entregaba panecillos y botellitas de agua para apagar su sed para demostrar, con ese gesto tan cariñoso, que Washington estaba, como siempre, del lado de la libertad, los derechos humanos y la democracia.
Cuando un “estado canalla” como Estados Unidos, que lo es por su sistemática violación de la legalidad internacional, profiere una amenaza como la que estamos comentando hay que tomarla muy en serio. Especialmente si se recuerda la vigencia de una vieja tradición política norteamericana consistente en realizar autoatentados que sirvan de pretexto para justificar su inmediata respuesta bélica. Lo hizo en 1898, cuando en la Bahía de La Habana hizo estallar el crucero estadounidense Maine, enviando a la tumba a las dos terceras partes de su tripulación y provocando la indignación de la opinión pública norteamericana que impulsó a Washington a declararle la guerra a España. Lo volvió a hacer en Pearl Harbor, en Diciembre de 1941, sacrificando en esa infame maniobra 2,403 marineros norteamericanos e hiriendo a otros 1,178. Reincidió cuando urdió el incidente del Golfo de Tonkin para “vender” su guerra en Indonesia: la supuesta agresión de Vietnam del Norte a dos cruceros norteamericanos –luego desenmascarada como una operación de la CIA- hizo que el presidente Lyndon B. Johnson declarara la emergencia nacional y poco después, la Guerra a Vietnam del Norte. Maurice Bishop, en la pequeña isla de Granada, fue considerado también él como una amenaza a la seguridad nacional norteamericana en 1983, y derrocado y liquidado por una invasión de Marines. ¿Y el sospechoso atentado del 11-S para lanzar la “guerra contra el terrorismo”? La historia podría extenderse indefinidamente. Conclusión: nadie podría sorprenderse si en las próximas horas o días Obama autoriza una operación secreta de la CIA o de algunos de los servicios de inteligencia o las propias fuerzas armadas en contra de algún objetivo sensible de Estados Unidos en Venezuela. Por ejemplo, la embajada en Caracas. O alguna otra operación truculenta contra civiles inocentes y desconocidos en Venezuela tal como lo hicieran en el caso de los “atentados terroristas” que sacudieron a Italia –el asesinato de Aldo Moro en 1978 o la bomba detonada en la estación de trenes de Bologna en 1980- para crear el pánico y justificar la respuesta del imperio llamada a “restaurar” la vigencia de los derechos humanos, la democracia y las libertades públicas. Años más tarde se descubrió estos crímenes fueron cometidos por la CIA. Recordar que Washington prohijó el golpe de estado del 2002 en Venezuela, tal vez porque quería asegurarse el suministro de petróleo antes de atacar a Irak. Ahora está lanzando una guerra en dos frentes: Siria/Estado Islámico y Rusia, y también quiere tener una retaguardia energética segura. Grave, muy grave. Se impone la solidaridad activa e inmediata de los gobiernos sudamericanos, en forma individual y a través de la UNASUR y la CELAC, y de las organizaciones populares y las fuerzas políticas de Nuestra América para denunciar y detener esta maniobra.

Amenazando a Venezuela, Obama declara la guerra al continente

Carlos Aznárez
No se trata de una bravata más, que nadie se equivoque. Esta vez, el peón obediente de los diferentes lobbies que componen el gobierno norteamericano ha lanzado una advertencia gravísima contra el proceso revolucionario venezolano. El señor Obama lo dice con todas las letras: “Venezuela es una amenaza extraordinaria para la seguridad de EEUU”, y tras cartón anuncia más sanciones a la que ya venía aplicando el gobierno del norte. Esto quiere decir que no les basta con alimentar con millones de dólares a la oposición golpista que no puede hacer pie en las urnas y genera -cada tanto- acciones violentas y desestabilizadoras. Tampoco parece alcanzarles con la descomunal guerra económica descargada durante todo el año 2014 y lo que va de este período, generando desabastecimiento, desfase descomunal entre el dólar y el bolívar, incentivando el contrabando mayúsculo con la ayuda de sus cómplices colombianos, y tantos otros artilugios para asfixiar a la población venezolana.
Esta vez, quienes manejan el stablishment estadounidense le hacen decir a “su” Presidente, que como Venezuela es una amenaza, Estados Unidos deberá defenderse de la misma.  No hace falta ser muy imaginativo para leer entrelíneas lo que están dictaminando: en función del “peligro chavista” podría producirse un ataque de gran escala contra los que USA considera sus “enemigos peligrosos”.
Sabemos muy bien como mienten los gringos para impulsar invasiones brutales contra otros países. Pero además, que ante la falta de excusas son activos "generadores de climas” destituyentes que terminan en el desarrollo de acciones invasivas de gran escala contra naciones que desentonan con su forma imperial de pensar. Ya lo hemos visto en los últimos años en el Medio Oriente y ahora lo estamos observando en las maniobras desarrolladas en Ucrania para acosar a Rusia. Arman mercenarios como el Estado Islámico, cooptan gobiernos para que colaboren con estos últimos, construyen más y más cárceles clandestinas para torturar a sus prisioneros, acuden por último a atentados de “falsa bandera”, cuando los creen necesario para sembrar el terror en determinadas circunstancias. Todo eso y mucho más es producto de la avaricia imperialista.
Por lo cual, estos dichos actuales de Obama no deben ser tomados a la ligera. Están apurando la carrera, saben que si no lo hacen, poco y nada podrán esperar de una oposición a la que ayudan monetariamente pero en el fondo desprecian por su inutilidad. Además, perciben que a nivel de sus aventuras golpistas, han topado con el muro construido por la Inteligencia bolivariana y la férrea unidad de sus Fuerzas Armadas. Es en función de esa realidad que el dueño del circo parecería estar dispuesto a dar licencia a sus payasos y pasar a actuar como protagonista.
Por lo tanto, si Obama dice que la Revolución que reivindicamos todos los latinoamericanos y caribeños es una “amenaza”, nosotros no nos podemos quedar de brazos cruzados observando como cualquier día de estos, Venezuela se convierte en las últimas horas de la Panamá de Torrijos. Toda prevención es poca, toda solidaridad es indispensable. La de la UNASUR, el ALBA y la CELAC, pero también la de los pueblos. Tener conciencia que si lo intentan, si un buen día de estos, como ya hicieron con Iraq, Afganistán, Somalia, Libia, Siria y tantos otros rincones del Tercer Mundo, los yanquis deciden inventarse un escenario para “verse obligados" a intervenir con sus marines, o a generar una situación de crisis tal, que desestabilice superlativamente al gobierno legítimo de Nicolás Maduro, debemos exigir a nuestros gobiernos romper relaciones de inmediato con los Estados Unidos. Es hora de terminar con las hipocresías de que si lo hacemos se viene el Apocalípsis.
Ser solidarios con Venezuela hoy no se resuelve con declaraciones, sino con hechos concretos. Boicoteando los productos norteamericanos, paralizando a través de la acción sindical conjunta latinoamericana, sus barcos allí donde estén, de la misma manera que se hizo con la Sudáfrica racista. Generando un clima regional en que el territorio que ellos piensan mancillar se les puede convertir en un tembladeral.
Con Venezuela nos la jugamos todos y todas, porque quienes hoy han utilizado a Obama como vocero para amenazarnos, no dudarán en aplastar nuestras frágiles democracias. Si dudamos en que ante un ataque de envergadura no caben paños tibios, sino mostrar los dientes y proceder con patriotismo para defender cada una de nuestras agredidas soberanías, estaremos en graves problemas
Las cartas están echadas. De un lado, el Imperio y sus aliados locales. Del otro, el pueblo de Venezuela Bolivariana y su Revolución, que es como decir, los de Cuba,  Ecuador,  Bolivia,  Argentina,  Chile, Nicaragua, y todos aquellos que se animen a no dejarse pisotear por la bota prepotente de quienes gobiernan en Estados Unidos.

jueves, 5 de marzo de 2015

Comandantes en el terreno (VIDEO)


Chávez, el gran hacedor

Carlos Aznárez
Resumen Latinoamericano
Contundente a la hora de tomar decisiones, sobre todo aquéllas que tenían que ver con los intereses de su querida Venezuela. Apasionado y entusiasta en la defensa de los más humildes, a los que dedicó todos y cada uno de los días de su mandato. Procurador de la unidad para golpear todos juntos al Imperio, algo que demostró no sólo en la política interna sino en la doctrina que sentó a nivel de Latinoamérica y el mundo. Cerebral y con los pies en la tierra cuando se trataba de abrir las puertas al debate -incluso con sus enemigos más feroces- y a la hora de formular ideas que permitieran acercar posiciones que estaban en las antípodas. Se trata de Hugo Chávez, a quien en este segundo aniversario de su paso a la eternidad tanto extrañamos.
Forjador de las armas más potentes para enfrentar los embates de los Bush o los Obama, esas que no se cargan con balas sino con el desarrollo de una conciencia sólida y vital, recogida de la historia de lucha de nuestros pueblos. Sólo él y nadie más que él tuvo la lucidez para darse cuenta que había llegado la hora de enrrumbar al continente hacia la Segunda Independencia que tanto se nos ha negado, y que aún sigue siendo una asignatura pendiente. Rescatador de nuestros próceres y hacedores de gestas, a quienes extrajo del mármol o el bronce y convirtió en actores de inusitada vigencia. Bolívar, San Martín, Sucre, Manuelita Sáenz, O’Higgins, Guacaipuro, Túpac Amaru, Simón Rodríguez, Sandino, Evita Perón y por supuesto, al Che Guevara. Con ellos en la mochila, convocó a rescatar la Patria Grande de la manos hechas garras del Norte brutal. Denunció el azufre derramado por Bush en la tarima de la ONU y le pegó un soberano patadón en aquellos días gloriosos en que el ALCA fue demolido por él y un grupo de presidentes que lo arroparon. De Chávez, hablamos. ¿De quién otro, si no?
Pensando en los niños y niñas, en los ancianos y ancianas, en los condenados de la tierra (este Comandante feminista y antipatriarcal introdujo el lenguaje de género en la política, como nadie antes lo había hecho), le dio fuerza a las Misiones y las convirtió en imprescindibles a la hora de desarrollar su gestión. Eludió las burocracias ministeriales y como si fuera un conejo que el mago saca de la galera, entregó a su pueblo la posibilidad de alfabetizarse a pleno, de obtener atención médica gratuita con la Misión Milagro, de la mano de Cuba solidaria. Posibilitó acceder a los más pobres, por primera vez en décadas (o en siglos) a las Universidades. Las Misiones se convirtieron en río correntoso y en bandera de enganche de las grandes mayorías: viviendas para todos y todas, el Mercal alimentario para romper con las cadenas de la intermediación, la Misión Música, el Banco de la Mujer, la práctica deportiva en los barrios, la Misión Ciencia, o la Che Guevara (de formación socialista), la Misión Negra Hipólita, o la de las Madres del Barrio. No alcanzarían los días del año para enumerarlas, y a todos ellas el Comandante les imprimió su impulso personal, su sapiencia y sus horas sin dormir para que se hicieran realidad. A Chávez Frías, el nieto de Maisanta, guerrillero montaraz, recordamos  en estas apretadas e insuficientes líneas.
Hijo proclamado de Fidel, junto a él plasmaron un huracán que recorrió el continente derramando ideas, fuerza, sabiduría y esa particular forma de recrear la política sin especulaciones de ningún tipo. Al son de semejante duo nació el ALBA, dotando a Latinoamérica y el Caribe de una herramienta eficaz para impregnarse de solidaridad, espalda con espalda. Pero no sólo eso, sino que supo mostrarle al mundo que a los gringos se les podía hablar de igual a igual, sin titubeos ni sumisiones, como había venido ocurriendo hasta que las naciones afro-indo-americanas recuperaron su autoestima y se echaran a andar. Esa fue su primera hazaña, pero luego fue por más, y ayudó (con una paciencia invalorable) a construir la CELAC y la UNASUR, juntando a todos -de derecha a izquierda- pero sin el tutelaje norteamericano que les marcara el libreto. Chávez lo hizo, y su huella fue recorrida por otros como él, nacidos de las luchas en Bolivia, Nicaragua, Ecuador y tantos otros sitios.
Impecable a la hora de hablarle al pueblo con la verdad. Maldiciendo al tutelaje yanqui, o sacudiéndose de encima a los diplomáticos sionistas, agresores de Palestina ocupada. Con una lenguaje didáctico, le fue explicando a su propia gente que había que mantenerse alerta contra los golpistas de adentro y de afuera. Lo planteó, recordando su propia experiencia en aquél fatídico 2002 de la matanza de Puente Llaguno, su secuestro en La Orchila, el rescate por parte de quienes bajaron de los cerros a demostrarle su amor y lealtad, el golpe petrolero y su propia decisión de radicalizarse al máximo para no darle la otra mejilla a sus enemigos. En verdaderas asambleas populares de casi dos millones de almas, supo dar las indicaciones precisas para que las milicias empezaran a ocupar un espacio necesario, pero también valoró el papel meritorio que en el proceso revolucionario han venido jugando las Fuerzas Armadas, que bajo su mando se restearon junto a los bolivarianos de a pie. Hugo Chávez, ha sido el motor fundamental de tales hazañas.
Ahora que su legado ha sido recogido por millones en el mundo, y que su compañero de tantas luchas, Nicolás Maduro, preside el país con coraje  y una lealtad indiscutible, es hora de que redoblemos el homenaje a quien indudablemente, cayó combatiendo, en una patriada de "victoria o muerte". Qué otra cosa fueron esos días de pelea a brazo partido con ese cáncer que le quemaba el cuerpo pero no le hacía retroceder en su fuerza ideológica y discursiva. Quién no recuerda, sin que se le erice la piel, aquella tarde caraqueña del 4 de octubre de 2012, cuando bajo un verdadero diluvio, el Comandante se trepó al palco y ante una multitud increíble gritó ¡Viva la Revolución!, y convocó a hacer el esfuerzo final para obtener el triunfo en las elecciones cercanas. El palo de agua que caía sobre su enorme figura no logró arredrarlo, tampoco pudo con él la brutalidad del dolor que le provocaba la maldita enfermedad que nos lo arrebató meses después. Sacando fuerzas de su amor por aquella marea roja que lo escuchaba extasiada, agitando banderas y cantando consignas, Chávez habló para la posteridad y proclamó el triunfo contra la oligarquía y el Imperio. Ese era su estilo y su práctica. Poner el cuerpo hasta las últimas consecuencias.
En este nuevo 5 de marzo, la figura del Comandante eterno Hugo Chávez y el ejemplo que supo darnos, refuerzan la necesidad de redoblar la solidaridad con Venezuela Bolivariana, jaqueada por la guerra económica y en clima de golpe latente por parte de la oposición escuálida y la injerencia estadounidense. Hoy Chávez convoca otra vez a dar batalla, Maduro y el pueblo que no olvida ni perdona a sus enemigos de clase, serán los ejecutores de una nueva gesta antiimperialista, en la que el continente se juega su futuro.