sábado, 20 de septiembre de 2014

XOCHICUICATL CUECUECHTLI

Alberto Híjar Serrano
El anuncio ofrecía una opera en náhuatl pero resultó otra cosa anotada como subtítulo: “canto florido de travesuras”. Una hora antes de la representación, una mesa con tres invitados y el autor, explicó que el náhuatl no sólo es un idioma, sino una cultura con usos y costumbres bien diferenciados y sobrevivientes a la invasión española y a la destrucción de todo aquello que comunicaba el modo de ser indígena. Se salvó de la pira, el Xochicuicatl rescatado por Fray Bernardino de Sahagún por ahí de 1540. Otras dos versiones existen en códices. Los piadosos inquisidores consideraron en su barbarie eurocéntrica que el texto era inofensivo por narrar relaciones entre pájaros, flores y mariposas. El sentido simbólico originario quedó a salvo para los estudiosos y ahora la ópera, por llamar de alguna manera inteligible a la puesta en escena, muestra con articulaciones significantes variadas, el profundo uso del erotismo en todo su esplendor gozoso, telúrico, complejo.
Gabriel Pareyón, el joven autor, explica su obra como resultado de un trabajo de investigación de los Mexicacuicatl o Cantares Mexicanos incluyentes del género Xochicuicatl Cuecuechtli, narración erótica con recursos significantes variados que aluden al placer sexual entre metáforas y juegos de palabras que van dejando en claro lo que construyen las esplendorosas flores cantarinas y sensuales frente al visitante tohuenyo alburero y ofrecedor del chile y otras suculencias. Cuicamatini- Xochipilli enuncia y vigila todo lo que está en juego con su calidad de numen mayor. Las percusiones de 20 huehuetls y 20 teponaztlis acompasados con ocarinas, sonajas, silbatos agudos y un caracol con su grave solemnidad, alternan con las voces que prolongan notas agudas para construir las palabras integrales de la narración asumida con los cinco sentidos. Un telón con espigas de maíz verticales, los atavíos discretos de color crudo y los movimientos de los cuerpos, dan a entender lo que la síntesis en español en una pantalla en las alturas va narrando. Un erotismo ajeno a las vulgaridades de la industria del espectáculo, construye una dimensión estética clara y emocionante sin estridencias.
Patrick Johansson explicó en la conferencia introductoria y en el excelente programa-folleto que “en el Cuecuechcuicatl (canto travieso) palabras y frases con un tenor sexual explícito o encubierto se combinaban con gestos, circunvoluciones y contorsiones lúbricas para exponer un erotismo ritual o lúdico” o las dos cosas según se pudo apreciar. La aportación del grupo Kuauhkiauhtzintli, (Lluvia de Palos), resulta tan fundamental como el diseño escénico de Enid Negrete y la dirección general de José Navarro.
El grupo de tres ahuiani, “las alegradoras de delicioso aroma”, se deslizan con discreta sensualidad mientras usan la voz como instrumento musical capaz de sonidos agudos, susurros, gritos, al ritmo de sus movimientos cadenciosos. Discretos trazos coloridos en los brazos, muslos que salen de un corte en la saya, el torso desnudo del Tohueyo contribuyen al erotismo en el que cuentan las largas cabelleras. César Juárez
-Joyner es Cuicamatini-Xochipilli-, las ahuiani con atributos diferenciados son Silvia Moreno, Priscella Uvalle y Abril Mondragón o Juana Libertad. El Tohueyo es Ricardo Díaz. Todo el equipo de actuación y producción está encabezado por estudiosos de muy alto nivel académico. Los actores y actrices alternan la preparación musical o acrobática y dancística, con el conocimiento histórico.
La obra cuenta con el apoyo de la Universidad de Colima y el Centro Cultural El Tecolote de Arcelia, Guerrero, donde estrenaron la “ópera” con buena recepción. Johansson advierte que el erotismo peculiar que inspira a los participantes y en especial a Gabriel Pareyón que escribió entre junio de 2011 y enero de 2013, “después de más de diez años de investigación en fuentes literarias, musicales y lingüísticas”, están movidos por el sentido del cuecuech definido por el lexicógrafo decimonónico Rémi Siméon como “osado, desvergonzado, imprudente” que da nombre a Cuextlan, un lugar en la Huasteca reconocido por su alegre erotismo.
Una vitrina con el huehuetl tocado en el estreno de la Sinfonía India de Carlos Chávez, ocarinas, sonajas y cascabeles de la colección del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical Carlos Chávez del INBA, fue instalado en el vestíbulo para gozo de quienes asumimos la apreciación de Johansson de saber lo que se siente.   
Septiembre 2014

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