miércoles, 13 de enero de 2010

Por Haití, tierra de libertadores.

En esa franja de tierra castigada, viven los primeros libertadores de América. Los que rechazaron la libertad de los esclavos en su territorio como "concesión" de Napoleón, porque exigían la aceptación del principio de que todo hombre --fuese del color que fuese--, es libre. Los que partieron con Bolivar hacia tierras venezolanas cuando el Libertador se quedó solo. Los que nunca fueron reconocidos por los poderosos, que no perdonaban la fundación de una (la primera) República de negros. Los que fueron reales y maravillosos antes que Carpentier lo narrara. Los hermanos del vodu, tan parecido a la santería. Ahora que la furia de la naturaleza vuelve a castigarlos, como si no bastara, no olvidemos que la independencia latinoamericana empezó allí. Que estamos en deuda con ellos.
PRESIDENTE DE HAITI: PUEDEN SER CIENTOS DE MILES DE MUERTOS.

domingo, 10 de enero de 2010

Otras fotos de la marcha el domingo en Berlín.







Marcha en Berlín en recordación de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht.



¿Es posible recorrer varios kilómetros a pie en Berlín, con un frío intenso de cinco grados bajo cero, y una pertinaz nevada, sin poder sacar las manos del bolsillo, sin poder mirar alrededor, y sentir, no obstante, la respiración compartida, el alma compartida, de miles de alemanes y de cientos de invitados extranjeros?, ¿sentir que el canto que se inicia como un susurro inesperado y creciente de la Internacional, pasa de boca en boca como una bocanada de esperanza?, ¿es posible descubrir en este Berlín invernal que otros llevan la bandera cubana como abrigo, como amuleto revolucionario y tropezar con la voz de Carlos Puebla diciendo Che comandante, amigo? El 15 de enero de 1919 fueron asesinados Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht. Hoy fuimos hasta sus tumbas en el llamado cementerio de los socialistas, para depositar gladiolos rojos. Un hombre que paseaba a sus perros y una señora que venía de hacer sus compras domésticas, se detuvieron a mirar la marcha. Y de repente descubrí por el movimiento de sus labios, que cantaban para sí, con nosotros, pero al margen de nosotros, la Internacional.
NOTA: Más adelante pondré otras fotos.

sábado, 9 de enero de 2010

La izquierda alemana debate sobre América Latina.

Interesante explicación sobre los acontecimientos que determinaron el golpe de estado y sobre la situación actual de su país por la diputada hondureña Silvia Ayala. Me habían pedido que hablara del ALBA como nuevo sistema regional de integración no sustentado en el comercio y la libre inversión, sino en el combate a la pobreza y a la exclusión social. Un sistema alternativo al que propone, zanahoria en mano, Estados Unidos. Quise hablar primero sobre el origen moderno (capitalista) de América Latina y de la necesaria imbricación histórica que tuvo entre nosotros la búsqueda de la independencia con la búsqueda de un modelo alternativo de Modernidad. No dejé de pedir la solidaridad de todos por los cinco compatriotas presos en Estados Unidos por defender la vida. Por la tarde, conversación telefónica en directo --amplificada la voz por el audio--, con Mumia Abu-Jamal. Mañana desfile masivo de la izquierda alemana --de todas las tendencias--, y de los numerosos invitados extranjeros, hasta la tumba de Rosa Luxemburgo. Pondré fotos.

viernes, 8 de enero de 2010

En Berlín: Conferencia Internacional Rosa Luxemburgo.

Mañana sábado, con un frío de cinco grados bajo cero, dará inicio en la Sala de Eventos Urania de Berlín, la XV Conferencia Internacional Rosa Luxemburgo. En la mesa inaugural estarán:
-- Silvia Ayala, diputada de Honduras,
-- Pierre Levy, profesor de la Universidad de Ottawa, Canadá. Especialista en el campo de la "cibercultura";
-- Erika Baum, luchadora antifascista, Alemania;
-- Enrique Ubieta Gómez, director de La Calle del Medio, Cuba;
-- Robert R. Bryan, abogado defensor de Mumia Abu-Jamal, Estados Unidos;
-- Michel Chossudovsky, economista, profesor de la Universidad de Ottawa, Canadá.

miércoles, 6 de enero de 2010

A terrorism designation Cuba doesn't deserve.

Eugene Robinson The Washington Post
Versión en español del artículo publicado este martes 5 de enero de 2010 por The Washington Post
Bajo las nuevas reglas provocadas por el fallido ataque terrorista del Día de Navidad, pasajeros de líneas aéreas que llegan a los Estados Unidos procedentes de 14 países serán sometidos a un examen adicional: Afganistán, Argelia, Cuba, Irán, Iraq, Líbano, Libia, Nigeria, Pakistán, Arabia Saudita, Somalia, Sudán, Siria y Yemen. Para esta primera prueba de la nueva década, ¿cuál país no encaja con los demás?La respuesta obvia es Cuba, que representa una amenaza de terrorismo igual a cero. Cuba no es un Estado fracasado, donde se encuentran franjas de territorio fuera del control del gobierno, sino que es una de las sociedades más duramente bloqueadas del mundo, un lugar donde la idea de que un ciudadano pueda conseguir y llevar en sus manos explosivos plásticos, armas o aditamentos terroristas de cualquier tipo, es simplemente ridícula.No hay historia de un Islam radical en Cuba. De hecho, apenas hay historia del Islam en absoluto… La isla está entre los últimos lugares en la Tierra donde Al Qaida trataría de establecer una célula, y mucho menos planificar y lanzar un ataque terrorista. Sin embargo, Cuba está en la lista porque el Departamento de Estado aún considera que es -junto con Irán, Siria y Sudán- un estado patrocinador del terrorismo.¿Es esto serio? ¿No pesa que la Sección de Intereses de EEUU en La Habana es uno de los pocos puestos diplomáticos norteamericanos en el mundo abierto a la actividad normal, sin el aumento aparente de medidas de seguridad desde los días de los ataques terroristas del 11 de septiembre 2001?La administración de Obama ha protagonizado movidas admirables para alinear la política exterior de EEUU hacia una mejor correspondencia con la realidad objetiva. Pero el movimiento hacia Cuba ha sido provisional y vacilante, en el mejor de los casos.El mes pasado, el corresponsal del New York Times Tim Golden asistió a una conversación a la hora del almuerzo - y a un miniconcierto- en Washington, con Carlos Varela, un cantautor que a menudo se le ha llamado el Bob Dylan de Cuba. El evento, patrocinado por la New America Foundation’s U.S.-Cuba Policy Initiative y el Center for Democracy in the Americas, fue notable por un hecho que podría ser el preámbulo para muchos cubanos: el viaje anterior de Varela a Estados Unidos fue en 1998. Quería venir de nuevo en el 2004, pero el gobierno de EE.UU. le negó la visa.La administración de George W. Bush adoptó una política de línea dura que negaba visados a la mayoría de los artistas cubanos, entre ellos algunos que estaban tratando de venir porque habían sido nominados para los Premios Grammy. El hecho de que Varela obtuvo una visa ahora parecía indicar un deshielo parcial, pero aún no ha sido un retorno completo al estatus quo pre-Bush, cuando la cuestión que preocupaba era si los músicos cubanos podían venir con permiso del gobierno de Fidel Castro, no si el gobierno de los EE.UU. los dejaba entrarEn mayo, la administración de Obama le negó la visa al mundialmente famoso cantautor cubano Silvio Rodríguez, quien había sido invitado a un concierto en Nueva York para el 90 cumpleaños del legendario Pete Seeger. Supongo que es posible establecer una distinción: Rodríguez es conocido como un verdadero creyente en el sistema comunista que Fidel Castro ha instalado, mientras que Varela, sin criticar explícitamente el gobierno, utiliza matices y metáforas para expresar la impaciencia de la juventud cubana . ¿Pero desde cuándo Estados Unidos tiene miedo a la exposición de la ideología de la competencia?La administración de Obama ha avanzado lentamente en la dirección correcta. En abril pasado, el Presidente levantó las restricciones sobre la frecuencia con que los cubanos estadounidenses pueden visitar a sus familiares en la isla y la cantidad de dinero que pueden enviar a los miembros de su familia. Básicamente inalteradas, sin embargo, están los principales pilares de una lastre de medio siglo de la política hacia Cuba: la prohibición que mantiene para casi todos los demás estadounidenses, que no pueden viajar a Cuba, y el embargo comercial que prohíbe a las compañías de EE.UU. realizar negocios allí.Por supuesto, el Presidente ya tiene bastante en su plato. Él puede estar reacio a introducir otra variable. No es difícil imaginar que un senador o un grupo de miembros de la Cámara celebrarán, por ejemplo, mantener como rehén la reforma de Salud si se produce un cambio de la política hacia Cuba.Pero es difícil para mí creer que Obama no ve cuán loca es en realidad nuestra política actual. Tiene que cambiar y puede empezar por dejar de pretender que busca terroristas de Al Qaeda en vuelos procedentes de Cuba, lo cual no es otra cosa que una gran pérdida de tiempo.

¿Quién cabe en el mundo?

Carlos Fernández Liria.
Si nuestros sistemas políticos fueran lo que dicen ser, en todos los parlamentos se estaría discutiendo ahora una gráfica elaborada por Mathis Wackernagel, investigador del Global Footprint Network (California). Pero no parece que el asunto haya llamado demasiado la atención. Y sin embargo, la gráfica resulta demoledora para las más firmes certezas de nuestra clase política y, por supuesto, para los criterios más evidentes de los votantes. Sobre todo, en un mundo político en el que izquierda y derecha se llenan la boca con los objetivos del “desarrollo sostenible”.
La cosa es bien sencilla. El eje vertical representa el Índice de Desarrollo Humano (IDH), elaborado por Naciones Unidas para medir las condiciones de vida de los ciudadanos tomando como indicadores la esperanza de vida al nacer, el nivel educativo y el PIB per cápita. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) considera el IDH “alto” cuando es igual o superior a 0’8, estableciendo que, en caso contrario, los países no están “suficientemente desarrollados”. En el eje horizontal se mide la cantidad de planetas Tierra que sería preciso utilizar en el caso de que se generalizara a todo el mundo el nivel de consumo de un país dado. Wackernagel y su equipo hicieron los cálculos para 93 países entre 1975 y 2003. Los resultados son estremecedores y sorprendentes. Si, por ejemplo, se llegara a generalizar el estilo de vida de Burundi, nos sobraría aún más de la mitad del planeta. Pero Burundi está muy por debajo del nivel satisfactorio de desarrollo (0’3 de IDH). En cambio, Reino Unido, por ejemplo, tiene un excelente IDH. El problema es que, para conseguirlo, necesita consumir tantos recursos que, si su estilo de vida se generalizase, nos harían falta tres planetas Tierra. EEUU tiene también buena nota en desarrollo humano; pero su “huella ecológica” es tal que harían falta más de cinco planetas para generalizar su estilo de vida.
Repasando el resto de los 93 países, se comprende que hay motivos para que el trabajo de Wackernagel se titule El mundo suspende en desarrollo sostenible. Como no hay más que un planeta Tierra, es obvio que sólo los países que se sitúen en el área coloreada de la gráfica (por encima de un 0’8 en IDH, sin sobrepasar el número 1 de planetas disponibles) tienen un desarrollo sostenible. Sólo los países comprendidos en esa área serían un modelo político a imitar, al menos para aquellos políticos que quieran conservar el mundo a medio plazo o que no estén dispuestos a defender su derecho (¿quizás racial, divino o histórico?) a vivir indefinidamente muy por encima del resto del mundo.
Ahora bien, ocurre que el área en cuestión está prácticamente vacía. Hay un solo país en el mundo que –por ahora al menos– tiene un desarrollo aceptable y sostenible a la vez: Cuba.
La cosa, por supuesto, da mucho que pensar. Para empezar porque es fácil advertir que la mayor parte de los balseros cubanos huyeron y huyen del país buscando ese otro nivel de consumo que no puede ser generalizado sin destruir el planeta, es decir, reivindicando su derecho a ser tan globalmente irresponsables, criminales y suicidas como lo somos los consumidores estadounidenses o europeos. Tendríamos muy poca vergüenza, desde luego, si condenásemos la pretensión de los demás de imitar el modo como devoramos impunemente el planeta. Pero se reconocerá que la imagen mediática del asunto cambia de forma radical: de lo que realmente huyen es del consumo responsable en busca del Paraíso del consumo suicida y, por intereses estratégicos de acoso a Cuba, se les recibe como héroes de la Libertad en vez de cerrarles las puertas como se hace con quienes huyen de la miseria, por ejemplo, de Burundi (a quienes se trata como una plaga de la que hay que protegerse).
A nivel general, la cosa es mucho más interesante. Es muy significativo que el único país sostenible del mundo sea un país socialista. Suele ser un lugar común entre los economistas que el socialismo resultó ruinoso e ineficaz desde un punto de vista económico. Sorprende que, en un mundo como éste, la falta de competitividad pueda aún considerarse una acusación de peso. En términos de desarrollo sostenible, la economía socialista cubana parece ser máximamente competitiva. En términos de desarrollo suicida, no cabe duda, el capitalismo lo es mucho más.
El mayor reproche que se puede hacer al sistema capitalista es, precisamente, que es incapaz de detenerse e incapaz incluso de ralentizar la marcha. El capitalismo es un sistema preso de su propio impulso. El economista J. K. Galbraith decía que “entre los muchos modelos de lo que debería ser una buena sociedad, nadie ha propuesto jamás la rueda de la ardilla”. Sin embargo, nos encontramos con que, aunque nadie lo haya propuesto, este absurdo parece haberse impuesto de hecho: en el capitalismo cada uno trata de imponerse a la competencia aumentando su productividad para no perder mercado pero, al encontrarse todos en la misma carrera, no llega nunca el momento en que pueda detenerse este aumento ininterrumpidamente creciente del ritmo y la consiguiente dilapidación de recursos.
Ante esta dinámica absurda, debemos exigir el derecho a pararnos. No podemos permitir que nuestros ministros de Economía nos sigan convenciendo de que “crecer” por debajo del 2 ó 3% es catastrófico, y no podemos permitir que nuestros políticos sigan proponiendo como solución a los países pobres que imiten a los ricos. Es materialmente imposible. El planeta no da para tanto. Cuando proponen ese modelo saben que, en realidad, están defendiendo algo muy distinto: que nos encerremos en fortalezas, protegidos por vallas cada vez más altas, donde poder literalmente devorar el planeta sin que nadie nos moleste ni nos imite. Es nuestra solución final, un nuevo Auschwitz invertido en el que en lugar de encerrar a las víctimas, nos encerramos nosotros a salvo del arma de destrucción masiva más potente de la historia: el sistema económico internacional.
Carlos Fernández Liria es profesor titular de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid

lunes, 4 de enero de 2010

En busca del dinero perdido o las confesiones de Claudia.

Claudia es una de las muchachas chic que promocionan las agencias extranjeras. Viste y piensa a la moda. En un post reciente cuenta una historia con moraleja: érase una vez una muchacha que amaba el estudio y aprendió piano, artes plásticas, inglés, natación y gimnasia. Después estudió una carrera universitaria y se graduó, pero solo trabajó los dos años del servicio social, porque no pagaban bien. ¿Y qué hizo? Pues empezar otra carrera universitaria a distancia. Sin trabajar. "Pero ella no entendía --cuenta Claudia-- por qué todos insistían en que trabajara mientras ninguno parecía preocuparse por lo que le pagaran" El horizonte de la muchacha del cuento podía tocarse con las manos, no porque estuviese cerca, sino porque era un simple horizonte de atrezzo: tener más y más. Aunque el cuento dice que con un empleo legal se hubiese muerto de hambre --sonrío porque lo que es metáfora en Cuba, en muchos lugares de este mundo es realidad vital (o mortal)--, la muchacha de marras conseguía pasársela bien vendiendo ropa vieja de vez en cuando o haciendo de guía turística. Y estudiando. Sus "sueños" --que no eran los de ser una gran científica o una gran escritora o una gran gimnasta, o al menos una buena profesional que amara su trabajo, sino solo ganar más para tener más--, se frustraron, y aunque "luchó" por irse del país, para ganar más, e intentó incluso venderse a un novio extranjero, nunca lo consiguió. Pobre muchacha. Pobre Claudia.

Fidel y Daniel.






sábado, 2 de enero de 2010

Los comentarios lúcidos de Paquito.

Desde hace un tiempo sigo con interés un blog que enriquece el ciberespacio cubano --desde y sobre Cuba--, confeccionado por un gay, seropositivo de VIH y comunista, según se autodefine. Supongo que para los que encasillan y reducen a esquemas la realidad cubana, su voz limpia y valiente sea un inesperado electroshock. Quiero ofrecer desde mi blog este enlace a uno de sus últimos post del 2009:

LO MÁS POLÉMICO EN LOS ÚLTIMOS 150 COMENTARIOS.

Chávez: ‘‘Se acaba la ilusión Obama’’.

AP / Caracas. El presidente venezolano Hugo Chávez afirmó que la ilusión de un cambio positivo en la política exterior estadounidense que inspiró el triunfo de Barack Obama, acabó con el ‘‘descarado intervencionismo’’ de Washington en América Latina.
En una columna publicada el domingo en varios diarios, Chávez manifestó que el 2010 ‘‘no será un año fácil: los agentes de la reacción internacional preparan su guión para revertir el proceso emancipador que vive nuestra América’’, refiriéndose al proyecto político socialista que impulsa.
‘‘La reacción, en todos nuestros paises, cuenta ahora con un modelo de golpe de Estado para el siglo XXI: golpes con fachada legal que llevan el sello ‘Made in USA’’’, en aparente alusión al derrocamiento en Honduras del presidente Manuel Zelaya.
‘‘No hay que llamarse a engaños, se acabó la ilusión Obama y el descarado intervencionismo de la nueva administración gringa así lo demuestra’’, indicó desilusionado con el desempeño del mandatario estadounidense, con quien sostuvo dos breves contactos en abril en la Cumbre de las Américas que se realizó en Trinidad y Tobago.
‘‘Preparémonos, entonces, para defender nuestra soberanía en todos los terrenos’’, añadió.
Chávez restableció a mediados de año relaciones plenas con Estados Unidos, tras el encuentro con Obama y autorizó en junio el retorno a Washington de su embajador, quien fue retirado en represalia por la decisión que tomó Venezuela de expulsar al diplomático de Estados Unidos Patrick Duddy. Venezuela ordenó en septiembre del 2008 el retiro de Duddy en solidaridad con una decisión similar que adoptó el mandatario boliviano Evo Morales, que acusó a Estados Unidos de intervenir en los asuntos internos de su pais. Duddy volvió a su cargo en Caracas en junio.
Chávez ha ido retomando su encendido discurso antiestadounidense (léase: antimperialista) luego de que Washington y Bogotá acordaron un convenio militar que permite a tropas estadounidenses utilizar bases colombianas durante los próximos 10 años. En su escrito Chávez agregó que existe una ‘‘amenaza imperial en ciernes contra Venezuela desde Colombia: la Colombia hermana convertida en el Israel de la América del Sur’’.
Por su parte, Oscar Navas, embajador de Venezuela en Ecuador, aseguró que no le interesan los comentarios de la secretaria de Estado Hillary Clinton, quien recientemente se refirió a las relaciones de otras naciones con Irán.
‘‘Esa señora podrá seguir emitiendo conceptos, pero eso no nos interesa porque somos representantes de pueblos soberanos e independientes. No somos lacayos’’, dijo al diario El Comercio en declaraciones que reprodujo la agencia EFE.
El pasado 11 de diciembre, Clinton, en el primero de una serie de informes diplomáticos trimestrales, advirtió a los paises latinoamericanos, y en concreto a Bolivia y Venezuela, que recibieron recientemente al presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, que es ‘‘una mala idea’’ involucrarse con Irán.
‘‘Estamos muy conscientes del interés que tiene Irán por promocionarse en algunos paises, tales como Bolivia y Venezuela. Solamente podemos decir que es realmente una mala idea’’, señaló.
Al respecto, Navas manifestó que ‘‘ella [Clinton] debe interesarse en gobernar a su pueblo, donde hay mas de 40 millones de personas que estan bajo de la linea crítica de pobreza’’.

viernes, 1 de enero de 2010

Nota para el 2030.

Hace algún tiempo pensaba en voz alta con mi hermano --ese tiempo era "los años 70", y ambos éramos adolescentes--, sobre el lejano año 2000. Sacábamos cuentas de la edad que entonces tendríamos. Y resulta que hoy se nos vino encima el 2010. Estamos diez años más allá del horizonte que imaginábamos. Ahora nuestros hijos piensan en el 2030. Hacen sus cálculos. Quizás no estemos nosotros. De cualquier manera, el 2030 es mañana, está al doblar de la esquina. Ellos todavía no lo saben. El tiempo es como el viento: pasa y pasa y sigue estando.