miércoles, 9 de febrero de 2011

Tres notas (a calamo currente) sobre democracia y socialismo.

Jorge Ángel Hernández
1. Acaso una de las más importantes victorias del imperialismo en su última fase, sea la de desterrar la idea de la transición socialista de los proyectos de vida de la humanidad. En ese paquete de destierro, interviene el modo de calificación de la terminología. Por ejemplo, dictadura del proletariado significaba, en su momento de suposición teórica en el siglo XIX, lo que hoy entenderíamos como democracia del proletariado. La propia idea de democracia dicta el consenso de las mayorías participantes en el espectro político sobre las necesidades de minorías diversas o de mayorías no representadas. Por tanto, tampoco es exacta la dicotomía entre democracia representativa y democracia participativa. Ni es simétrica ni es relacional.
Considerar dictadura al sistema socialista por el hecho de tener el llamado “partido único” es, también, una comparación viciada por la falta de elementos para su significación, pues las funciones del Partido Comunista en los países en transición socialista no son equiparables a las funciones de gobernabilidad de los partidos con aspiraciones electorales. La unificación del presidente del Consejo de Estado y del Primer Secretario del Partido es una estrategia de Guerra Fría, un modo de defenderse de esa constante penetración ideológica que viene desde los regímenes que se autodenominan, primero, libres y, luego de la derrota del socialismo, democráticos. La institucionalidad, sin embargo, tiene sus diferenciaciones administrativas.
Sucede, en esa misma línea de opinión, que el idioma político al que globalmente estamos sometidos es al de los significados sustentadores de la ideología liberal burguesa, con mayor fuerza desde 1989. Por si no fuera suficiente, la sociedad que construye el socialismo, es juzgada bajo cánones éticos de colectividad en tanto el capitalismo —el imperial y el dependiente— supedita el juicio al individualismo.
2. Hay, por supuesto, casos de arbitrariedades, de errores, desviaciones, tergiversaciones, etcétera, desde la dirección de todas las sociedades. Sin embargo, convoco a que se lleven estadísticas comparativas en relación con los casos que cotidianamente se presentan en el capitalismo, y se verá que esa mayoría que en las democracias se produce adquiere grados de significación propagandística muy inferiores a la intensidad que se le concede a los casos del socialismo. Por si no fuera suficiente, se miente con frecuencia, dejando en la opinión pública ideas falsas.
Un ejemplo: la represión y asesinato de periodistas en América Latina, o Medio Oriente, o cualquier otra región del mundo, no se asume como culpabilidad dictatorial del sistema de relaciones sociales, sino como violencia aislada, puntual, ya sea de grupos policiales o paramilitares, ya de gobernantes extremistas o errados; en cambio, los disidentes que se autotitulan periodistas, sin serlo, dentro del socialismo, son exhibidos globalmente como víctimas de un régimen dictatorial que no tolera la libertad de expresión y no como lo que son en efecto: disidentes que sostienen minoritarias opiniones, sectarias en casi todos los casos.
Y otro ejemplo: todavía hoy, la tragedia de Chernobil, imbricada en un país, tiene más repercusión que la de British Petroleum, que afecta a la ecología del Planeta. La primera se usa como descrédito del sistema político, la segunda como irresponsabilidad ejecutiva.
3. El sistema de gobierno cubano, pongamos por caso que más nos interesa, está mucho más urgido de responsabilidad ciudadana en la participación de las decisiones y líneas de trabajo que de posibilidades democráticas. El punto no está en los grados de democracia, diseñados en el propio sistema, sino en la relación asistencialismo-sedentarismo que se produce cuando el sistema se desarrolla. O sea, la responsabilidad del estado se va tornando asistencialista, en tanto la ciudadanía se hace políticamente sedentaria, descargando en funcionarios y cuadros las responsabilidades. No es, sin embargo, un proceso impuesto, sino un proceso limitado sobre su misma práctica, un proceso, aún así, que ya le ha ganado la batalla al callejón sin salida de la democracia liberal burguesa y que necesita revolucionarse en sus normas de funcionamiento y participación, sobre la base de la democracia del proletariado (un proletariado resultado de la propia revolución, no un ejército de desclasados y alienados hasta el fin de los tiempos y la familia futura), no a partir de retroceder a las normas del sistema en decadencia.

martes, 8 de febrero de 2011

Sobre el pluripartidismo y la democracia burguesa. Debate.

Reproduzco el comentario de un lector al post "Dos joyitas del proyanqui Carlos Alberto Montaner" y mi respuesta.

Estimado Enrique:
Dígamos que estamos de acuerdo con usted. El neoliberalismo que defiende Carlos Alberto Montaner no le ha resuelto ni le resolverá absolutamente nada al tercer mundo, y es probable que para que el sistema capitalista sobreviva tendrá que revertirse seriamente la tendencia de los últimos años empeñada en desmantelar el entramado protector surgido a partir del New Deal, cuestión que yo veo bastante difícil, pues no solo la derecha ha cobrado fuerza con la crisis, sino que la izquierda en los países del norte está prácticamente muerta (esta semana gocé de la suerte de poder escuchar en Radio Pacífica (www.kpfk.org) una serie de cinco programas sobre cómo revitalizar la izquierda en Estados Unidos, donde participaron Noam Chomsky, Ralph Nader, e incluso miembros del Partido Comunista Revolucionario, algunos con muy buenas propuestas, otros no tanto, pero que al final dejaba la sensación que es una causa perdida).
Digamos también que estamos de acuerdo con usted con respecto al papel de Estados Unidos en todo esto, que comienza a ser desastroso a partir del 10 de marzo de 1952. La historia sobre el terreno de los Estados Unidos no deja duda: los pueblos, la gente común sale siempre perdiendo. El problema de Cuba es un problema de cubanos, y por lo tanto, solo le corresponde a los cubanos resolverlo. Demás está decir que consideramos las sanciones económicas inmorales, aberrantes, y de hecho contraproducentes.
Hasta ahí estamos de acuerdo.
Usted está a favor de un solo partido. Yo en realidad prefiriría que no hubiesen partidos, pero si los hay debería haber tantos partidos como los ciudadanos determinen oportuno bajo el derecho de libre asociación.
Usted dice que Cuba no es una dictadura. Yo digo que sí lo es, como lo era la URSS, como lo es China, como lo es Corea del Norte.
Ni las sanciones económicas ni la situación de guerra con Estados Unidos son una buena justificación para el partido único ni para la dictadura. Usted le podrá dar las vueltas que quiera, basandose en Martí si quiere como hace a menudo Fidel, pero ambos son males intrínsicos del sistema comunista basado en la "dictadura del proletariado", que no es más que el establecimiento del poder absoluto de una élite sobre el pueblo, solo sostenible mediante la represión y el miedo, y la limitación de derechos que, buenos, malos o corregibles, se han ido fraguando a través de los tiempos. De hecho es un total insulto a la inteligencia del pueblo cubano creer que no se sabría defender ante la amenaza estadounidense, que no sabe qué le conviene y qué no le conviene, y que entonces es necesaria la luz guia del Partido. Si hay un país donde la existencia de cualquier élite partidista debería haber desaparecido hace bastante tiempo ese país es Cuba. ¿Para qué ha servido tanta educación todos estos años?
¿Existe alguna manera que usted y yo podramos reconciliar nuestras posiciones hacia formas auténticamente democráticas -fíjese, no estoy hablando de democracia representativa-, donde se pueda conservar lo logrado en materia social, tanto en la práctica como en teoría, por la Revolcución?
¿O seré yo siempre el que entre usted y yo salga perdiendo, pues no tengo que recordarle que usted goza del privilegio de vivir en nuestro país mientras yo le tengo que pedir permiso al gobierno para entrar?
Sinceramente,
Francisco A. Domínguez

RESPUESTA:
Estimado Francisco A. Domínguez:
Me alegra que coincidamos en algunos puntos. No obstante, nuestras diferencias son importantes. Abordemos directamente el tema que propone: “único partido – dictadura” o “pluripartidismo – democracia”. La sola asociación de esos términos lo deja atrapado en el concepto formal de democracia, que funciona como sistema regulador y reproductor del capitalismo.
Imaginemos un escenario donde existan muchos partidos anticapitalistas –y ninguno procapitalista–, con criterios diferenciados sobre las políticas administrativas. Todos participan en el proceso electoral. ¿Es una contienda democrática? Según la experiencia parlamentaria de 2005 en Venezuela –en las que la oposición no participó por decisión propia--, un escenario como el descrito es inmediatamente calificado como violatorio de los códigos “democráticos”. Pero imaginemos la situación inversa –nada difícil de imaginar, porque es la habitual--: un escenario donde el Partido antisistema (Comunista) está proscrito, y participan en las elecciones muchos partidos pro-capitalistas (incluyendo a la llamada izquierda “moderna”, “democrática”, o simplemente sistémica). ¿Es una contienda democrática?
El capitalismo acepta todos los puntos de vista, menos el que lo niega. Incluso si esa negación está avalada en las urnas por la inmensa mayoría de la población, es decir, sin importar que sea una negación democrática. El problema es que la democracia burguesa es un instrumento para la reproducción del capitalismo, no para su liquidación. El partido anticapitalista no entra en el juego, no es “una opinión democrática”. El académico chileno de derecha (residente en Alemania) Fernando Mires –entrevistado a página completa por el El Nacional venezolano en 2005–, afirmaba rotundo: “No hay nada más antidemocrático que un revolucionario”. Pudo haber dicho: no hay nadie más anticapitalista (antisistema) que un revolucionario, y habría expresado la misma idea con más claridad.
Si una sociedad decide construir un camino alternativo, anticapitalista, y construye una democracia para reproducir sus valores, no los del capitalismo, entonces los “demócratas” del sistema vencido se alarman y la declaran antidemocrática. Es democrático que el capitalismo proscriba la opción anti-capitalista, pero es antidemocrático que el socialismo proscriba la opción capitalista, ello a pesar de que ésta solo tiene que defenderse de su propia naturaleza explotadora, mientras que el socialismo en un solo país debe hacerlo del acoso económico, militar, cultural, del resto del mundo.
El sistema falsamente llamado democrático no contempla la victoria electoral de un revolucionario; por lo general, ni siquiera la victoria electoral de un reformista sin control. Un resultado de esa índole es un accidente grave. Ello explica la rápida radicalización de las sociedades revolucionarias: finalizado el juego de máscaras quedan las dos únicas opciones que en verdad son opciones. Todos los partidos anti-capitalistas presentan a su candidato y todos los partidos pro-capitalistas al suyo. No me extiendo en el análisis del dinero necesario para una contienda electoral en el capitalismo, del papel de la prensa, etc., ni de quien realmente ostenta el Poder en Estados Unidos, ¿Obama? ¿W. Bush?
Voto por una sociedad genuinamente democrática --del pueblo y para el pueblo--, y sé que la nuestra todavía tiene que recorrer un largo camino de perfeccionamiento. Pero ese camino no pasa por el pluripartidismo, ni por la democracia burguesa. Saludos.
P.D. El papel de Estados Unidos en Cuba no "empieza a ser desastroso" en 1952. La historia es mucho más larga y penosa.

sábado, 5 de febrero de 2011

Dos joyitas del proyanqui Carlos Alberto Montaner.

E.U.G.
1. "Por supuesto que Yoani Sánchez, Oswaldo Payá o las Damas de Blanco quieren cambiar el sistema por otro que funcione mejor. ¿Cuál? El que le da sentido y forma a las 30 sociedades más ricas y felices del planeta. Quieren que Cuba se parezca a Holanda, a España, a Canadá, a Estados Unidos, incluso a Costa Rica o Chile ... Quieren que Cuba se asemeje a esos países en los que los cubanos desean vivir y hacia los que escapan cada vez que pueden."

Lo que esos mercenarios quieren --como quiere Montaner--, es instaurar el capitalismo en Cuba, el que le toca, que sería dependiente y pobre. Todos los pueblos latinoamericanos, asiáticos y africanos, que han adoptado el sistema capitalista con entusiasmo, quisieran ser parte del llamado Primer Mundo. Miles de mexicanos, centroamericanos y caribeños, emigran ilegalmente cada día hacia Estados Unidos. Miles cruzan el Mediterraneo en precarias balsas. Nadie "escapa" hacia el Sur capitalista. El problema es que la riqueza de esos 30 estados --entre los que no se incluye ni Costa Rica, ni Chile--, se sustenta en un sistema internacional de relaciones que presupone la permanencia del resto en la pobreza y la dependencia. Esto, sin discutir la viabilidad ecológica y socio-económica del capitalismo, actualmente en crisis.

2. "el pecado no está en que Estados Unidos intente subvertir el orden en Cuba, algo perfectamente predecible tratándose de un país enemigo al que el gobierno cubano ha tratado de perjudicar incesantemente desde 1959, lo que motivó, entre otras cosas, un embargo parcial que va a cumplir medio siglo"

Montaner piensa como yanqui, no como cubano. Acepta y justifica que Estados Unidos intente subvertir el orden en su país de origen, ya que no concuerda con su gobierno y lo considera "enemigo". Pero, ¿enemigo por qué? ¿acaso porque Cuba intenta subvertir el orden de Estados Unidos? No. Enemigo porque nacionalizó sus recursos e impide que las trasnacionales exploten su territorio. No hay embargo, hay bloqueo económico.

Las malas predicciones.

Enrique Ubieta Gómez
¿Será cierto que los histéricos cobradores del dinero destinado a la subversión se han creído las tonterías que escriben? Una cosa es suscribir mentirillas y panfletillos contrarrevolucionarios en El Nuevo Herald, El País o Penúltimos días, para cobrar honorarios indignos, y otra, que el efecto que esperan producir en los lectores se revierta en ellos. Son patéticos los videos que cuelgan entusiasmados los provocadores desde Miami y Madrid: sin la menor intención de desembarcar en las playas cubanas --imagínense, a unos días del 50 aniversario de la victoria de Girón--, quieren echarnos a pelear entre nosotros.
Hay españoles y cubanos --franquistas, aznaristas y bushistas, que es lo mismo; --, dispuestos a vestir nuevamente el uniforme rayado de los "voluntarios", ese cuerpo militar que los colonialistas emplearon en Cuba para reprimir a los independentistas, aunque solo sea para salir en televisión o en videos difundidos en Internet (la guerra, la única para la que tendrían "pelotas" estos señoritos, es virtual). Yo soy más español que todos ellos --aunque no haya nacido en España, ni considere por un instante la posibilidad de obtener la ciudadanía de un país que traiciona a sus hijos (como se evidenció en el caso del periodista José Couso)--, y estaría dispuesto a morir por la República, por la que pelearon y murieron alrededor de mil cubanos apenas unas décadas después de expulsar a los "voluntarios" de entonces. Como aquellos, los de ahora prefieren vendernos a Estados Unidos antes que vernos libres. Soy más catalán --aunque mi apellido sea vasco--, que Joan Antoni Guerrero, que ante la carencia de un trabajo digno en el periodismo español con el que ganarse la vida, ha optado por hacerlo a costa de Cuba en Radio y TV Martí, espacios estatales estadounidenses, como fiel oficialista del imperialismo. Pero sobre todo, soy más cubano que su amigo Hernández Busto --y no divido a los cubanos por "simples" diferencias políticas--, porque aboga por el bloqueo, y sueña con la invasión armada del imperialismo contra su país. Todo --invasiones y derramamientos de sangre--, mientras él espera en Barcelona la orden para arribar "victorioso" en un portaaviones estadounidense.
No soy vocero de nada --hasta el momento no me han nombrado en ese honroso cargo--, ni necesito orden alguna para defender a mi Patria, que es el lugar de mis amores y el proyecto de justicia que inspira mi vida y la de la mayoría de los cubanos. Entonces, ¿creen de verdad estos mercenarios que los cubanos quieren derrocar a la Revolución y entregar el país a los monopolios estadounidenses? Yoani, desesperada, reitera la pregunta que los lectores sensatos tendrán que hacerse: si todos los días El País dice que el cielo está a punto de desplomarse en Cuba --y son ya muchos años con la misma historia--, ¿por qué el cielo se desploma en otros lugares, sobre los que PRISA nunca había publicado nada, y no en la isla rebelde?, ¿por qué en Cuba no ocurre algo así? O son muy malos analistas o son muy mentirosos estos defensores del imperio, que ahora quieren mediatizar la revuelta popular árabe: el pueblo egipcio --y ellos lo saben--, también pelea contra ellos.

viernes, 4 de febrero de 2011

Nota informativa de Granma

Después de un exhaustivo proceso de investigación, el Tribunal Provincial Popular de Ciudad de La Habana recibió de la Fiscalía el expediente de fase preparatoria No 59/2009, en el cual se acusa al ciudadano estadounidense Alan Phillip Gross del delito de "Actos Contra la Independencia o la Integridad Territorial del Estado". De acuerdo con el Artículo 91 del Código Penal de Cuba, la Fiscalía solicita una sanción de 20 años de privación de libertad. La fecha del juicio será fijada en breve. Esta información fue trasladada por vía diplomática al Gobierno de los Estados Unidos, al que también se le notificó que sus representantes consulares, los familiares del señor Gross, así como los abogados de su familia podrán participar en el juicio.

jueves, 3 de febrero de 2011

El Congreso del barrio.

Ernesto Almaguer
En algún rinconcito de la capital cubana, era mucho el ajetreo aquella noche. Varios vecinos buscaron sillas, una mesa; en tanto el presidente del comité ponía bien en lo alto de un balcón nuestra gloriosa bandera cubana. Alguien preguntó: ¿lleva bandera la reunión?, y otra voz replicó, ¡claro chico, si este es el Congreso del barrio!
No era un Comicio Romano, no estaba dividido el pueblo en centurias ni en tribus, no había prerrogativas para algunos y limitaciones para otros, cualquiera podía expresar sus opiniones para referirse al Proyecto de Lineamientos del Partido y la Revolución.
Más allá de las solemnidades que podrían establecerse en un debate tan importante dirigido a proyectar el futuro económico de una nación, se respiraba un ambiente agradable, sin rigidez, algunos hasta sonrieron con ciertas opiniones pintorescas que caracterizan a los cubanos, a fin de cuentas la discusión era entre vecinos o lo que es lo mismo, en casa.
Una compañera, con una probada trayectoria revolucionaria, sugirió fortalecer el trabajo en el campo, llamó a todos a la reflexión, a la necesidad de trabajar, de producir más, recordó sus orígenes campesinos y pidió a gritos un esfuerzo para mejorar la agricultura, y así recuperar los plátanos ¡bien machos!.
Cada quien hizo su aporte, todos sabían la importancia de transmitir sus opiniones, allí estaba el obrero, la ama de casa, el joven, el trabajador por cuenta propia, el médico, el científico, el combatiente; en fin, el pueblo. Aquel que nunca participa en las asambleas de vecinos, pidió su palabra, interiorizó que la Revolución necesita recibir sus propuestas y sorprendió a todos con un interesante análisis sobre el ahorro de portadores energéticos.
Mientras, los enemigos de la Revolución ahora sueñan con convertir a Cuba “en un Egipto”, llaman al pueblo para que tome las calles y “pacíficamente” proteste para lograr la verdadera democracia, esa que padeció este país como apéndice norteamericano; su prepotencia les hace olvidar que este pueblo es dueño de las calles desde 1959.
Ciertamente cada día es más difícil la competencia en esas “actividades” (que no son precisamente por cuenta propia), la necesidad de un protagonismo para ver quien se lleva el pedazo más grande del pastel, les hace perder toda perspectiva de la realidad, es que ni con todo el oro del mundo comprarán la dignidad de los cubanos.
Aunque los consorcios de la información no reconocen que en Cuba se lleva a cabo un proceso de debate popular, ¡único en el mundo!, nosotros seguiremos esforzándonos por construirle un futuro mejor a nuestros hijos, un Socialismo cada vez más fuerte y con ese espíritu festejaremos los 50 años de la primera derrota del imperialismo yanqui en América y un VI Congreso del Partido, que desde los centros de trabajo y comunidades echo a andar.

Último show mediático de Guillermo Fariñas: ocupa un centro de salud para ser detenido.

"(Al gobierno cubano) no le conviene hacerme daño. Están interesados en que yo no obtenga el Premio Nobel de la Paz". Guillermo Fariñas.

José Manzaneda, coordinador de Cubainformación.

La violencia policial contra diferentes protestas sociales es el pan de cada día en el mundo. Citemos tres ejemplos de estos días pasados, todos ubicados en América Latina: el día 25 de enero, en Honduras, centenares de maestros fueron dispersados con gases lacrimógenos y cuatro de ellos detenidos (1). El 19 de enero, en Puerto Rico, la policía disparó gases y balas de goma contra estudiantes. Decenas de ellos y un periodista fueron detenidos (2). En Venezuela, la policía del municipio Chacao, gobernado por la derecha, desalojó violentamente a un grupo de 250 personas que ocupaban terrenos abandonados, y hubo 30 detenidos (3).
Ninguna de estos sucesos violentos se ha convertido en noticia internacional. Por el contrario, televisiones, radios y periódicos de todo el mundo han realizado un seguimiento pormenorizado, de varios días, de unos incidentes, de mínima trascendencia social y nula gravedad, protagonizados en Cuba por el conocido “disidente” Guillermo Fariñas (4).
Los medios reportan que el día 28 de enero, Guillermo Fariñas fue detenido en Santa Clara, Cuba, “por participar en una protesta vecinal” en contra del desalojo de una familia. Pero a estos medios se les “olvida” mencionar un pequeño detalle: que la citada familia había ocupado, como vivienda particular, el consultorio médico que da servicios gratuitos a toda la comunidad del barrio El Condado, en Santa Clara. Ningún medio se molestó en hablar, por ejemplo, con la doctora María Antonia Izquierdo, quien trató de dialogar con la citada familia. Sus palabras fueron recogidas en el blog de la periodista cubana Norelys Morales (5): “Nos personamos la Dirección Municipal de Salud, con el vice-director de asistencia médica del municipio, para persuadir a la señora de que tratara de abandonar el lugar, porque la población lo necesita para recibir los servicios de asistencia médica. Ya se había tramitado su situación de vivienda, que en Cuba es crítica. Le pedimos que lo pensara ese día, que la población pedía que le devolvieran su institución, porque ahí están su médico y su enfermera. El local está incluso custodiado por la comunidad, que tiene la llave. Y le dijimos que estuviera tranquila, que no se había hecho denuncia, que éramos simples médicos que veníamos a dialogar con ella, para que por la noche salieran y entonces seguir su caso por las instituciones estatales”.
La lógica apunta a que la ocupación de un centro comunitario de salud para solventar un problema particular de vivienda es algo absurdo e insolidario. Y que, en cualquier caso, el diálogo es la mejor manera de solucionar una situación de ese tipo. Pero la lógica no tenía cabida en aquella situación, porque la ocupación solo era la excusa para el show que Guillermo Fariñas, la bloguera Yoani Sánchez y varios corresponsales de medios internacionales había pactado previamente. Seguimos escuchando a la doctora. “En ese momento se nos acercó un compañero alto, nos interrumpe y dice: `ella no tiene nada que hablar, porque yo soy el dueño de esta situación aquí, yo soy Guillermo Fariñas´. No teníamos conocimiento de quién era el compañero, no sabíamos su vinculación con la señora, si eran familia, no sabíamos qué persona era. Salimos, bajamos la escalera del consultorio para montarnos en el vehículo. Entonces sale el compañero en cuestión y se acuesta delante del carro, sale otra señora y se sube encima del capó. Él decía `yo quiero que me metan preso´. Mire compañero –le dijimos- nosotros no somos policías, somos personal de salud, somos médicos”.
Es decir, Guillermo Fariñas buscaba desde un comienzo ser detenido, y la ocupación del centro médico fue solo el instrumento para conseguirlo.
En Cuba, las provocaciones de quienes, como Guillermo Fariñas, reciben fondos de organizaciones de extrema derecha de Miami, del gobierno de EEUU y, ahora, de la Unión Europea, son respondidas por la movilización espontánea de numerosas personas (6). En minutos, había más de 200 personas del barrio El Condado rodeando a Fariñas. Por supuesto, ningún corresponsal se molestó en recoger las opiniones de los citados vecinos, o el relato de la doctora.
Para evitar males mayores, intervino la policía, que separó a Guillermo Fariñas de la multitud que le rodeaba y se lo llevó a comisaría, siendo liberado horas después.
Curiosamente, los mismos medios que ven con normalidad la ocupación de un local público de salud en Cuba, criminalizan a quienes, en otros países, ocupan y rehabilitan locales abandonados, propiedad de especuladores inmobiliarios, y justifican las intervenciones policiales más brutales.
Fariñas reconocía que el trato policial en el arresto fue correcto, aunque daba una explicación sobre la que sobran los comentarios: "No les conviene hacerme un daño que implique mi ingreso en un hospital, porque eso podría contribuir a (que me dieran) un Premio Nobel de la Paz" (7).
Y añadía: “Todo esto ocurre porque el gobierno tiene miedo de que haya un estallido social y que nosotros seamos capaces de canalizarlo” (8). No hay más que ver el poder de convocatoria de éste y de otros actos de la llamada “disidencia” cubana, en los que siempre hay más periodistas extranjeros que manifestantes, para entender el miedo que debe tener el gobierno cubano a un estallido social.
El show de Guillermo Fariñas contaba de antemano con la participación de la famosa bloguera Yoani Sánchez, encargada de amplificar los incidentes a través de Internet y de los medios internacionales. Allí, llegaba a comparar la situación de Cuba ¡con la de Egipto! (9) Habría que recordar a Yoani Sánchez que ninguna de las más de cien personas asesinadas por la policía en Egipto había tenido el privilegio de recibir, como ella, en solo 3 años, 250.000 dólares de grandes empresas de comunicación y fundaciones políticas internacionales, así como una cantidad indeterminada del gobierno de EEUU (10).
Hablar de represión y brutalidad policial en Cuba viendo las imágenes en las que la policía retira de la vía pública a Fariñas -y comparándolas con las de otros países- resulta chocante. Pero, dentro de la burbuja informativa creada por los medios para la llamada “disidencia” cubana, todo es posible. “Han sido víctimas de la represión de la policía política”; “(la policía utiliza) mucha violencia física y verbal, pero sin dejar pruebas legales de lo ocurrido”; “esta semana, en la provincia de Villa Clara, ha habido mucha represión”. En diferentes televisiones se podían oír mensajes de este tipo.
A falta de imágenes y testimonios sobre violencia policial, la prensa internacional nos ofrecía todo tipo de detalles sobre el cuadro médico de Guillermo Fariñas que, en uno de sus arrestos, sintió –al parecer- un dolor en el pecho. Los lectores de los principales diarios ya saben que a esta persona se le practicaron placas de tórax, un electrocardiograma, y que el día 28 estaba “inmunodeprimido, (tenía) acefalea, (estaba) afónico y deshidratado” (11). Si los medios hicieran lo mismo con la información sobre cada persona detenida en el mundo, ayudarían sin duda a elevar la cultura médica de la población mundial.
A la causa solidaria con Guillermo Fariñas se sumaban en pocas horas otros actores del sistema de poder mediático: la Sociedad Interamericana de Prensa, patronal de la prensa con sede en Miami (12), y Reporteros sin Fronteras (13), la conocida ONG financiada por el gobierno de EEUU y la Unión Europea, por varios grupos mediáticos y por fabricantes de armamento de Francia (14).
Resumamos el procedimiento: un individuo que recibe, anualmente, miles de dólares del gobierno de EEUU, de la extrema derecha de Miami y de la Unión Europea, provoca un incidente para ser detenido; previamente ha pactado con medios internacionales la cobertura informativa de un suceso sin relevancia que, en la practica, aparta de la actualidad informativa verdaderos dramas sociales en otros lugares del mundo. Los medios, a su vez, solo recogen la versión del protagonista, e ignoran la del resto de testigos. Y poderosas organizaciones internacionales, también financiadas por empresas y gobiernos, condenan al gobierno cubano en nombre de una supuesta “sociedad civil”.
Recordamos, por su brutalidad, las imágenes de la intervención de la Policía Nacional española en Valencia, contra un grupo de vecinos y vecinas que, en abril de 2010, trataba de evitar el derribo de sus viviendas. Ninguna de ellas ha sido propuesta para el Premio Nobel de la Paz. Esperemos que tampoco lo sea Guillermo Fariñas. Porque sería un final demasiado esperpéntico para unos premios cuya credibilidad está ya de por sí muy tocada.
(1) http://www.kaosenlared.net/noticia/153042/honduras-policias-capturan-cuatro-maestros-persiguen-gasean-toletean-c
(2) http://www.almamater.cu/sitio%20nuevo/paginas/fotorrep/2011/represion.html
(3) http://www.telesurtv.net/secciones/noticias/87726-NN/vicepresidente-rechaza-represion-policial-en-municipio-gobernado-por-oposicion-venezolana/
(4) http://www.elmundo.es/america/2011/01/27/cuba/1296087026.html
(5) http://islamiacu.blogspot.com/2011/01/el-dia-que-farinas-pidio-que-lo.html
(6) http://www.cubainformacion.tv/index.php?option=com_content&view=article&id=17866:=96&Itemid=65
(7) http://www.europapress.es/internacional/noticia-cuba-liberan-farinas-19-horas-detencion-advierte-podria-ser-arrestado-nuevo-20110128201035.html
(8) http://www.youtube.com/watch?v=BwnM337v0x8&feature=related
(9) http://cubaout.wordpress.com/2011/01/28/yoani-sanchez-se-salta-la-censura-e-informa-que-han-vuelto-a-detener-a-farinas/
(10) http://yohandry.wordpress.com/2010/12/25/cuba-el-gran-globo-de-la-bloguera-yoani-sanchez/
(11) http://www.elpais.com/articulo/internacional/Farinas/detenido/liberado/tercer/dia/consecutivo/elpepuint/20110129elpepuint_2/Tes
(12) http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=557364
(13) http://opinion.eluniversal.com/2011/01/28/int_ava_reporteros-sin-front_28A5062371.shtml
(14) http://www.cubainformacion.tv/index.php?option=com_content&task=view&id=255&Itemid=65

miércoles, 2 de febrero de 2011

Poemas rompiendo silencios: UN LUGAR DE RETIRO (8).

Martes, 2 de febrero de 2010

ANTONIO GUERRERO.

Noche seductora que me llamas
desde los abismos del silencio.
!Ah, noche magnánima y magnética,
novia del ocio aun inviolada!.
Noche errante, hechicera de ojos
que tienen el color del alcoiris.
Noche loca, llena de blancura
para al afán añadir insomnio.
Noche desnuda sobre la tierra,
antes de ir a otra orilla sin nombre
abrázame, mírame y permíteme
tocar tu cuerpo para sentir
el oleaje de queridas playas
tan ocultas en la oscuridad.

Lecciones de libertad de información: Facebook censura la página de Canal Habana.

Evitar que la información desde Cuba llegue. ¿Miedo a los argumentos? ¿miedo a la verdad? Esta es una lección para mis estudiantes, un ejemplo práctico de cómo el capitalismo entiende la libertad de información y de expresión. Antes YouTube (Google) censuró el canal de videos de Cubadebate, y Facebook eliminó la página que denunciaba el arbitrario acto de censura. Con este blog Google efectuó una prueba el pasado año, y las múltiples denuncias en medio de una campaña mediática contra la Revolución me lo devolvieron.

¿Derrocan a los gobernantes buenos?

Enrique Ubieta Gómez
Si el imperialismo trasnacional es dueño de las corporaciones de la (des) información, las que establecen claramente cuales son los gobiernos malos y cuales son los buenos, las que determinan donde se hallan los oscuros rincones del planeta, y cuales actos de terrorismo deben ser considerados como tales, y cuales no, si el dominio sobre los medios deja muy poco margen para las equivocaciones, ¿por qué los pueblos insisten en derrocar a los gobernantes "buenos", a los presidentes pro-norteamericanos de Túnez y de Egipto, por ejemplo, que tantos servicios han prestado a la causa imperial? Años de infructuosas cruzadas bélicas o informativas contra estados rebeldes del Medio Oriente, como Iraq o Irán, respectivamente, no fructifican. Años de furia mediática contra la Revolución cubana, de pagos directos o en premios espureos a mercenarios, sin resultados. Y de repente, estallan los gobernantes predilectos del imperialismo. ¡Qué incoherencia! La indignación y el desconcierto de diarios como El País --que pactó como siempre con el gobierno norteamericano en la selección y manipulación de los materiales proporcionados por WikiLeaks--, de la prensa trasnacional, es enorme, tan grande que sobrepasa, incontenida, todos los límites formales de la ética y se lanza en un inútil e injerencista llamado a la sublevación en Cuba, que auspicia Facebook. Con asombro --y pena ajena--, leo en El Mundo.es un titular desesperado: "¿Imitarán los cubanos a Egipto?" y epígrafes alucinantes: "Un nuevo grupo en Facebook impulsa a los cubanos levantarse contra Castro", y también "Los promotores del grupo piden fecha y hora al pueblo para salir a la calle". El artículo lo firma Laura Rivera y no lo hace, desde luego, desde La Habana, sino desde Miami. Acostumbradas desde los tiempos de William Randolph Hearst a fabricar las noticias, las corporaciones de prensa se desentienden de la verdad. No comprenden que una cosa es el puñado de mercenarios --blogueros, periodistas "independientes", etc.--, que la Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba controla y abastece, y otra, el pueblo cubano; que una cosa es el deseo de la contrarrevolución en Miami y otra, la decisión de los cubanos --críticos con su Revolución, pero identificados con ella--, en La Habana. Indigna el desparpajo y la ausencia de ética del imperialismo, pero ¿qué podría esperarse? Los pueblos derriban a los gobiernos pro-imperialistas, pero a la Revolución cubana, la sostiene el suyo. No olviden que en abril se cumplen 50 años de la victoria de Girón.

martes, 1 de febrero de 2011

Poemas rompiendo silencios: UN LUGAR DE RETIRO (7).

Lunes, 1 de febrero de 2010

ANTONIO GUERRERO.

Dije no a la quietud mohosa.
Me paré sobre el suelo desnudo,
di el primer paso, luego el segundo,
poco a poco me volvía lluvia.
Al inicio, fue el escepticismo
y después vino la dependencia.
Más adelante apareció la antítesis
y con ella el desenvolvimiento.
Comencé a girar por las horas
con espíritu y ritmo que impelen
y a través del éter se deslizan.
Cercado por un tedio sin tregua,
en la plaza de mi corazón
me vi feliz, cantando y bailando.

Sobre la riqueza y la pobreza, una vez más.

Enrique Ubieta Gómez
Hace unos días leí con interés el artículo de Orlando Márquez, “Sin miedo a la riqueza”. Su reflexión se acerca a los Lineamientos, los bordea, los toca, pero sigue –como un ladronzuelo furtivo--, en puntas de pie, hacia otros confines. No reivindica, aunque parezca hacerlo, aunque casi nos convenza de que es su intención, el trabajo “por cuenta propia”, o la cooperativización; no pide el reconocimiento social del dinero obtenido con esfuerzo, “de cada quién según sus capacidades, a cada quién según su trabajo”, como pide el marxismo. Márquez, de un golpe, llega al final del túnel: lo que quiere es reivindicar a los ricos. Claro que hay riquezas y riquezas, y algunas serán, son, legítimas (otras no): hijas del talento, de la perseverancia, del esfuerzo. Pero habla de ricos y pobres, como el escenario natural de la futura sociedad cubana –relación sistémica de contrarios que usualmente llamamos capitalismo--, a pesar de que, como dice, “es difícil que alguien pueda convertirse en rico vendiendo pizzas, chapisteando un carro o dando clases de inglés”. Se apoya en un ardid: ya existen diferencias en la sociedad cubana y el asunto es legalizarlas.
Los llamados “nuevos ricos” cubanos no lo son tanto, al menos no todavía, y aquellos que ostentan con mayor agresividad su condición son, probablemente, los menos legítimos. Pero sí, en Cuba hay ricos. Hay productores de alimentos, por ejemplo, que acumulan ya un capital considerable de acuerdo a nuestras condiciones. No son enemigos. No me molesta el dinero obtenido del esfuerzo personal. Lo que huele feo es que Márquez se apresure en defender la riqueza, y no el trabajo que supuestamente la crea: quiere trazar un rumbo propio, reformular la carta náutica, antes de que zarpe la nave. La acumulación capitalista no surgió en parte alguna del trabajo honrado. Por eso tiene que defender también la existencia de la pobreza. No es ocioso que recordemos un texto anterior, en el que Márquez justificaba el abandono de una parte de la población por la sociedad capitalista (y no del Tercer Mundo). En aquel texto que titulaba "Sobre Libertad y Liberalizaciones" –que debe leerse ahora como complemento indispensable de sus ideas y que en su momento respondí en "Apuntes sobre el concepto de libertad de Orlando Márquez"--, partía de una experiencia vivida en York, Gran Bretaña: “De modo que quienes yo veía en la calle deambulando no eran homeless, sino rough sleepers según la ley, personas que dormían a la intemperie. (…) Quizás la idea de libertad de aquellos rough sleepers no fuera muy académica, les bastaba saber que un día podían dormir en el hostal Arc Light y al siguiente alimentarse en el comedor del Ejército de Salvación, o pedir algo por la puerta trasera de la pizzería más importante de la ciudad. Esa era su libertad”. Márquez quiere llevarnos a su sartén. Su discurso intenta medrar en la confusión --y ya que bordeamos el acantilado, empujarnos sin miramientos--, a pesar de que los Lineamientos son muy claros: “En las nuevas formas de gestión no estatales no se permitirá la concentración de la propiedad en personas jurídicas o naturales”. Que los intereses de algunos individuos no obstaculicen o impidan el desarrollo de los restantes; que la realización individual sea un interés social. Una sociedad no crece en proporción a la cantidad de ricos que posee, sino a la cantidad de riqueza producida por todos (y a su distribución justa, sin paternalismos). Las nuevas políticas intentan salvaguardar el socialismo cubano, sus conquistas en primer lugar, y asegurar el avance por caminos que deberán desbrozarse en la marcha. Los cubanos vamos a luchar, que nadie lo dude, por la reproducción de valores anticapitalistas; porque la meta de nuestros jóvenes no sea la acumulación de dinero y de objetos. De lo que se trata no es de regresar al pasado, sino de construir un camino alternativo, con los materiales que están a mano.