lunes, 5 de julio de 2010

Luchar por ese mundo mejor no solo es más ético, sino que es la única alternativa posible para la humanidad.

Me sorprendió ayer la publicación en la entrañable Rebelión de la entrevista que una joven periodista me hizo en Matanzas, durante el encuentro que sostuve con estudiantes universitarios el último día del mes de mayo. Dejo aquí el enlace para los amigos del blog.

sábado, 3 de julio de 2010

Fighting for Life is our Duty says Doctor assisting Cuban Hunger Striker.

Aquí les dejo la versión en inglés de la entrevista al médico de Guillermo Fariñas.

Entrevista con uno de los médicos de Guillermo Fariñas: "Luchar por la vida es nuestro deber".


Daisy Francis Mexidor
Tomado de Granma
Ciencia, humanismo, profesionalidad y los más avanzados y costosos tratamientos se han empleado en la lucha por salvarle la vida al paciente Guillermo Fariñas. Ciencia, porque se le han aplicado los últimos adelantos para atender su caso; humanismo y profesionalidad, porque recibe los servicios de prestigiosos especialistas, quienes enarbolan la máxima de que luchar por la salud del ser humano es lo primero; y los más avanzados y costosos tratamientos, porque el Estado cubano no ha escatimado esfuerzos por garantizarle a esta persona los medicamentos necesarios de última generación, que se emplean en los más reconocidos centros asistenciales, muchos de los cuales son adquiridos en el exterior.Fariñas fue ingresado el 11 de marzo en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Universitario Arnaldo Milián Castro, en la ciudad de Santa Clara. Desde hace más de 120 días inició un ayuno voluntario que pone hoy en peligro su vida.Interesados en su actual estado de salud nos dirigimos a la institución asistencial ubicada en la central provincia cubana y conversamos con el doctor Armando Caballero, jefe de los Servicios de Terapia Intensiva del hospital.La primera interrogante que le hicimos al especialista de Segundo Grado y fundador de esa unidad asistencial, es que nos explicara desde su experiencia cómo es posible que esta persona, transcurridos cuatro meses en ayuno aún sobreviva.“Es la pregunta que se hace todo el mundo -expresó-, realmente una persona sin ingerir alimentos por vía alguna no puede sobrevivir tanto tiempo, pero este no es el caso de Fariñas”.Explicó el doctor Caballero que “este paciente se niega voluntariamente a comer por vía oral. Lleva 125 días en esta situación, pues estuvo dos semanas en su casa durante las cuales dice que no ingirió alimentos antes de ser internado en nuestro servicio, donde lleva 110 días. Lo recibimos con cierto deterioro físico y por esa razón fue internado. Él aceptó, estaba consciente de que le aplicáramos nutrientes, alimentación por vía parenteral, o sea, por las venas.El paciente está recibiendo aminoácidos que conforman las proteínas que todo el organismo necesita, también se le provee de lípidos, vitaminas y minerales, “todo lo que requiere una dieta balanceada para cualquier ser humano“, señaló el galeno y acotó: “A tal extremo que Fariñas llegó a nuestra sala con 63 kilos de peso y en la actualidad está oscilando entre los 67 y 69 kilos. Ha aumentado su peso corporal durante su ingreso y ha sido precisamente por la alimentación parenteral que está recibiendo”.
¿Cuán comprometida está la salud del paciente en este momento?
Para hacer la alimentación por vía parenteral se requiere que algunos nutrientes que tienen una alta osmolaridad (peso molecular) pasen por vías centrales del organismo humano. Es decir que se requiere cateterizar venas importantes de la parte superior del cuerpo como son las subclavias y las yugulares internas, lo que tiene sus peligros y complicaciones, particularmente cuando por esos catéteres parenterales van alimentos hiperosmolares, tales como aminoácidos y dextrosa hipertónica.En tales casos, los riesgos de infecciones en la sangre aumentan en los pacientes que tienen de forma prolongada ese tipo de alimentación, quienes son propensos a contaminarse e infectarse con bacterias o con hongos, incluso pueden contraer otras complicaciones como la que ahora ha desarrollado este paciente.
Pero esas complicaciones ¿Tienen que ver con los procederes médicos o con la atención que ha recibido?
En lo absoluto. Esas complicaciones son comunes en los pacientes sometidos a una alimentación de esta naturaleza.Por ejemplo, a Fariñas en los 110 días que lleva en nuestra sala hemos tenido necesidad de cambiarle el catéter diez veces. Durante su ayuno de 251 días en el 2006 -cuando también estuvo ingresado en este servicio- hubo que pasarle 37 catéteres. Yo llevo 37 años trabajando en terapia intensiva y jamás atendí a un paciente al que se le haya aplicado tantas veces este proceder.A este caso le hemos combatido cuatro infecciones que se detectaron a tiempo y se resolvieron con los medicamentos adecuados cuando se trata de estafilococos áureos que se desarrollan en la sangre. El germen en cada ocasión fue aislado de forma inmediata y combatido eficazmente por los antibióticos y medidas específicas.Desde el pasado fin de semana el paciente ha hecho otra complicación, que no es solo una infección, es un poco más seria. En esta ocasión hizo una tromboflebitis del componente yugulo-subclavio en las venas del cuello. Ese trombo tiene un gran peligro, pues puede desprenderse e ir directo al corazón y de ahí a los pulmones, y provocar un tromboembolismo pulmonar que puede matar a una persona.Ese inconveniente se ve con relativa frecuencia en los hospitales y es una de las causas de muerte súbita, cuando los trombos son grandes, pero también puede no desprenderse y ser disuelto con el tratamiento que estamos aplicando de anticoagulantes y antibióticos. En esta oportunidad también hemos logrado aislar el germen que provocó esa flebitis de venas centrales, que en este caso se asocia a la presencia de un trombo venoso en el segmento yugulo-subclavio.Desde el domingo hasta hoy hemos visto una discreta mejoría, aunque no podemos afirmar que se descarte una complicación más seria. Nadie lo puede saber, ni aquí ni en ninguna parte del mundo, si ese trombo se desprenderá o no.Disponemos para esto de todos los medicamentos necesarios; además, cuando el sábado pasado detectamos esta complicación del paciente discutimos colectivamente el diagnóstico y tratamiento, y confirmamos la patología con tecnología de punta.
¿Son estos los límites de la medicina en la lucha por la vida de este paciente?
Estamos en los límites, sobre todo ahora; un tema que hemos hablado mucho con él -con quien tenemos buenas relaciones médico-paciente- es que abandone su ayuno voluntario y comience a alimentarse para poder recibir las energías que necesita por las fiebres presentes a causa de esta infección.Estamos casi imposibilitados de alimentarlo por otro catéter, porque podrían aparecer otras complicaciones, cuando ya hay una en curso. Ingerir alimentos en su caso es un elemento importante en la lucha por la vida.
¿Cuáles son los efectos que podría causar esta conducta de Fariñas?
Consideramos que podría ser un empeoramiento de su cuadro, particularmente nutricional, el cual hasta este momento lo hemos mantenido bastante estable pese a su negación de ingerir alimentos por vía oral.
¿Y si decidiera comer?
El paciente está perfectamente preparado para la ingestión de alimentos. No hay ninguna contraindicación al respecto. Solamente su deseo puede ser un factor médico importante en la solución de su problema de salud.
¿Qué establecen las normas médicas ante la actitud de un paciente que ha decidido no ingerir alimentos?
Como ya dije anteriormente, en mis 37 años en terapia intensiva he visto casi 20 mil pacientes, pero Fariñas es el único que he atendido en dos ocasiones porque se ha negado voluntariamente a ingerir alimentos oralmente de forma prolongada. Eso no es habitual. He visto muchos casos en este servicio, incluso he sido el médico de personas que han hecho intentos suicidas por determinadas razones y al final la mayoría quiere la vida. Eso es lo que los médicos de esta sala le estamos pidiendo a Fariñas: que contribuya a la lucha por su vida.Respondiendo la pregunta, no existen normas, solo es la ética médica lo que vale. Uno de sus principios fundamentales es el de la autonomía, que establece no aplicar algún proceder a un paciente sin su consentimiento. Eso lo respetamos mucho.Fariñas es un paciente que está consciente, orientado, en pleno uso de sus facultades mentales y por tanto está en su derecho de aceptar o no, por propia voluntad, la ejecución de cualquier acto médico. Es, a mi criterio, un mal derecho que tiene la gente a matarse. Yo le he dicho a Fariñas que tiene una conducta que atenta contra su integridad física.Somos médicos para salvar vidas; sin embargo, la norma ante un caso como este es respetar la voluntad de los pacientes. No podemos luchar contra esa voluntad, a menos que éste se encuentre inconsciente y sea aprobado por sus familiares allegados.
¿Explicaría usted más detalles sobre la atención que está recibiendo Guillermo Fariñas?
Esta persona, como todos nuestros pacientes, es privilegiado. Dispone de un acompañante las 24 horas. Tiene un televisor donde ve el mundial de fútbol y lo que le gusta; además, cuenta con un teléfono directo, al igual que el resto de los ingresados en la sala. Fuera del contexto médico, esas facilidades son importantes para la espiritualidad del enfermo.La terapia intensiva es cara en el mundo. Fariñas, como todos los cubanos que necesitan de este servicio, no paga un centavo, gracias a nuestro sistema sanitario.Yo he tenido la oportunidad de trabajar en el extranjero, en países subdesarrollados y en naciones del primer mundo. En Francia estuve un año y medio y pude observar lo costoso que resulta la atención de una persona ingresada en cuidados intensivos. Cuesta muy caro mantenerlo.
¿Y en cuanto a calificación médica, los equipos que se disponen, los exámenes adicionales que se le han practicado?
Ahora en el tratamiento médico tiene a su disposición a todo el equipo de terapia intensiva. Son diez médicos especialistas, de los cuales la mitad son de Segundo Grado en Medicina Intensiva y Emergencia. Todos ellos trabajan con Fariñas. Día por día se discute colectivamente el caso de este paciente, cómo evoluciona, qué hacer, si falta algo para buscarlo.
Usted ha dicho algo que me interesaría resaltar: “si falta algo para buscarlo”. Pregunto: ¿buscarlo dónde? ¿aquí? ¿en el exterior?Aquí y en otros países. Se han comprado medicamentos para este y para otros casos, porque muchos de los medicamentos tenemos que adquirirlos en el exterior.Por ejemplo, todos los nutrientes parenterales de Fariñas que son aminoácidos, lípidos, vitaminas y oligoelementos vienen de Europa y eso lo compra Cuba, no solo para el caso en cuestión, sino para otros cubanos que lo necesitan; sin embargo, el único que lo precisa porque no quiere comer, es Fariñas.
¿Tiene idea de los costos al país por el tratamiento de este paciente?
Comparar los costos de Cuba con otros lugares es casi imposible. La medicina cubana es, quizás, la más barata del mundo y tal vez una de las más eficientes, porque aquí no se lucra con la medicina.De lo que sí doy fe es que un día en una unidad de cuidados intensivos, en cualquier país del primer mundo, no baja de mil 300 dólares, sin contar los medicamentos y exámenes complementarios, y estamos hablando en este caso de 110 días y más de 300 pruebas de laboratorio.Por ejemplo, nosotros le hacemos a este paciente el control de la glicemia. Hasta hoy le hemos realizado 96, casi uno diario.Ya le tratamos cuatro infecciones vasculares bacterianas graves que han requerido antibióticos como vancomicina, ciprofloxacina, gentamicina y rocephin; le hemos practicado 66 ionogramas para medir los electrolitos en sangre y corregir cualquier alteración; le calculamos casi a diario la urea de 24 horas para evaluar el gasto nitrogenado de su organismo y garantizar un balance adecuado.Constantemente hemos monitoreado su sistema para evitar cualquier tipo de alteración; es lo que nos ha permitido que el estado de Fariñas, después de 125 días, se mantenga nutricionalmente bastante aceptable, pero siempre con peligro, porque eso como quiera que sea resulta antifisiológico, lo ideal sería comer.A esta persona se le han efectuado electrocardiogramas, radiografías, ultrasonidos, tomografías multicortes. Hemos estudiado todo lo que ha sido necesario.
Comentó que la relación médico-paciente ha sido buena. ¿Cómo evalúa el vínculo médico-familia?
He conversado con la madre, la esposa y un tío, así como otras amistades. Hay una buena comunicación médico-paciente, que logra todo menos que coma, una petición casi constante que le estamos haciendo.En resumen, yo creo que la relación que han tenido Fariñas y su familia con el equipo médico y de enfermeras de nuestro servicio es adecuada. En el tiempo que lleva ahí no he recibido la más mínima queja de la atención que se le brinda. Todo lo contrario, él siempre habla de la profesionalidad del personal que lo atiende, de la calidad de los médicos, incluso, dice que no quiere irse para ninguna parte -pese a que le han hecho, según refiere- propuestas para llevarlo al extranjero. Sin embargo, afirma que no se va porque aquí está la gente que le ha salvado la vida. Él confía en nuestra medicina.
¿Cómo evalúa la situación actual de Guillermo Fariñas?
Hoy el paciente tiene un peligro potencial de muerte, porque depende de la evolución de ese trombo que tiene alojado en el confluente yugulo subclavio izquierdo, el cual se está tratando adecuadamente. Ojalá desaparezca, se convertiría en una complicación más resuelta por nuestro equipo de médicos y enfermeras, lo que continuaremos haciendo para preservarle su vida.

La Noche de los Libros y la Cueva de Los Portales.

Ayer por la tarde viajamos a Pinar del Río para asistir a la Noche de los Libros --iniciativa que compartieron todos los municipios del país--, presentar los últimos números de La Calle del Medio y hablar sobre mis libros. Me acompañó el ensayista e historiador Eliades Acosta Matos, invitado a la presentación de su trilogía sobre el imperialismo y el movimiento neoconservador norteamericano. Hoy en la mañana visitamos la Cueva de Los Portales donde estuvo la Comandancia de Ernesto Che Guevara durante la Crisis de Octubre. En un rincón de la cueva, casi en un hueco, estuvo --y se conserva aún--, la cama del Guerrillero Heroico. Las condiciones no eran nada favorables para su padecimiento crónico de asma, pero el Che era un estoico. ¿Cómo trasmitir ese raro sentimiento que produce el hallazgo de un espacio natural donde la belleza física y la moral se dimensionan mutuamente?

jueves, 1 de julio de 2010

En el taller.

Dos noches seguidas en los trajines del cierre de La Calle del Medio. Todo aquel que ha participado alguna vez en el agónico renacimiento mensual de una publicación periódica, sabe lo desgastante que es. Rueda que termina y comienza, que no deja nunca de girar, llena de placeres salpicados de fango. Sabor agridulce, exquisito. Efímera sensación de libertad, que apenas alcanza hasta que amanece el día siguiente. (E. U. G.)

miércoles, 30 de junio de 2010

Una desafinada polonesa.

Eliades Acosta Matos
El gobierno polaco, con un pie en el estribo de la despedida, acaba de dar un paso hacia el ayer echando por la borda la cacareada capacidad del capitalismo para negociar sus contradicciones y reciclar a su favor las fuerzas y símbolos que lo desafíen. Desde el pasado 8 de junio, “bajo penas de prisión y multas” se han declarado fuera de ley las imágenes “que hagan propaganda a las ideologías criminales”, entre ellas la bandera roja, la hoz y el martillo, y los rostros de Lenin y del Che.
LEA TEXTO COMPLETO AQUÍ.

lunes, 28 de junio de 2010

Las malas intenciones del infierno.

La guerra de Internet no se detiene ante a ningún código ético. Recientemente le usurparon la identidad a Arnoldo Fernández, bloguero cubano de Contramaestre, quien mantiene un interesante espacio sobre temas culturales, para distribuir un texto contrarrevolucionario.
LEA AQUÍ LO ACONTECIDO.

viernes, 25 de junio de 2010

Maradona: un diez antimperialista.

José Steinsleger
La Jornada
Cuando en las escuelas de periodismo los jóvenes aprenden a fijar el concepto de noticia, el profesor recurre a un ejemplo clásico: noticia es que una persona muerda a un perro. Pero a finales de marzo pasado, en Buenos Aires, el perro de Diego Armando Maradona lo mordió en el labio superior, y la noticia repercutió en los cuatro puntos de la Tierra.
El astro fue internado de urgencia (sutura y cirugía facial) y los entendidos repararon en la esperpéntica Bella, costoso ejemplar de la especie china shar pei. De carácter sereno, equilibrado, afable, los shar pei son de impredecible reacción si se los mira a los ojos, cara a cara.
Diga o no diga, haga o deje de hacer, Maradona siempre es noticia. Y gobernantes como Fidel Castro, Hugo Chávez, Evo Morales, Lula, Néstor Kirchner o Mahmud Ahmadinejad saben que los mensajes políticos del astro mueven la conciencia de los pobres y explotados en los cinco continentes.
Con displicencia, izquierdas y derechas elitistas coinciden: vedette, alienado, loco, demagogo, oportunista, disoluto, fenómeno mediático, cocainómano, populista, mito… ¿Mito? Creo que el mito es la sublimación de referentes intelectualmente inflados, y las teorías abstractas imaginadas para esquivar la adhesión práctica a lo concreto y verdadero.
De la pobreza al futbol y la fama, de los abismos de la cocaína al tratamiento de su adicción en Cuba, el mejor jugador del siglo XX, según la FIFA (53.6 por ciento de los encuestados), demostró ser un hombre generoso y agradecido. En 2000, donó las regalías de su biografía Yo soy el Diego al pueblo de Cuba y a Fidel, y desde entonces lleva al Che tatuado en el hombro derecho, y al Comandante en la pantorrilla izquierda.
La progresía detesta a Maradona. ¿Será porque sus discursos poco y nada inquietan a los poderosos? En cambio, la runfla derechista y las cotorras del poder mundial oyen con preocupación sus declaraciones en favor de la sindicalización de los jugadores (los obreros del futbol, dice), y el eventual impacto que esta causa tendría en los negocios de una industria que mueve miles de millones de divisas por segundo.
En lucha clara, feroz, frontal, Maradona ha recurrido a su fama de intocable para librar, arriba y a la derecha, ideales que políticamente responden a los de abajo y a la izquierda. Y héte aquí el trasfondo real de sus diferencias con Pelé, el Tío Tom del capitalismo futbolero global.
En noviembre de 2005, con motivo de la histórica cumbre de presidentes de Mar del Plata (que enterró el proyecto de libre comercio de las Américas, ALCA), los pueblos siguieron con atención el pensamiento de Maradona.Antes de subir al llamado tren del Alba (siglas de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), que partió de Buenos Aires a Mar del Plata junto con el entonces candidato presidencial Evo Morales, el músico Manu Chao, y el director de cine serbio Emir Kusturica, Diego declaró a los medios: “Pido a los argentinos que entiendan que vamos por la dignidad, para defender lo nuestro… Es un orgullo ir en este tren para repudiar a esa basura que es Bush… Si lo tuviera [a Bush] bajo un arco, le arrancaría la cabeza de un pelotazo”. Declaración de fe que la barra brava de Boca Juniors acompañó con goyas, murgas y bombos.
En diciembre 2007, tras un partido con Brasil, Maradona recibió en el vestuario al encargado de negocios de Irán, y le manifestó su admiración por el presidente Ahmadinejad: “Ya conocí a Chávez y a Fidel. Ahora quiero conocer a su presidente… Estoy con los iraníes de todo corazón, de verdad lo digo: estoy con el pueblo de Irán”.
Kusturica presentó el documental Maradona en el festival de Cannes (2008), y no reparó en elogios acerca de quien sus seguidores califican de Dios. Observó: "Crea momentos mágicos. Si tuviéramos que comparar la popularidad que proyecta el futbol hoy con los tiempos del imperio romano, está calificado para ser un dios". A lo que El Diez se apuró a contestar que no se siente como dios, "pero si la gente quiere considerarme dios, no voy a llevarles la contraria".
Maradona cuenta con altares erigidos en Nápoles, y después del gol de la mano de Dios frente a Inglaterra (México, 1986), el equipo escocés Tartan Army lo incluyó en su himno. Y en Rosario (cuna del Che y Messi) los hinchas fundaron en 2003 la iglesia maradoniana, que decidió fechar nuestra era a partir de 1960, año del nacimiento del Diez.
Las convicciones políticas y la fe de Maradona son de cuidado. En una ocasión, después de oír al Papa y de ver los techos de oro en la Basílica de San Pedro, su voz retumbó en los pasillos del Vaticano: “La Iglesia –dijo a los medios– asegura que está preocupada por los pibes pobres ¿Y? ¡Vendé los techos, viejo! ¡Hacé algo!”
Entendido en las cosas del destino, el director técnico de la selección argentina afrontó el mordiscón de Bella con serenidad. Y al ver que lo habían alojado en la habitación 606 del sanatorio Los Arcos, lo tomó como señal de buenaventura. ¿O alguien desconoce que para los apostadores chinos, el 06 es perro en el significado de los sueños?

jueves, 24 de junio de 2010

Diversidad cultural bajo fuego.

Eliades Acosta Matos
Pocas cuestiones inquietan más al pensamiento conservador que la diversidad cultural. No sin razón. Sus representantes identifican el respeto a la diferencia con la pérdida de posiciones hegemónicas. Ellos no toleran que cada cultura tenga derecho a la existencia, y que, dentro de una misma nación, ostenten tal condición las minorías. Lo que estamos viendo por estos días en el Estado de Arizona, también en Florida y Texas, durante el mandato del primer presidente multicultural de su historia, es el inicio de una ofensiva contra la diversidad. Hoy este derecho está bajo fuego y en peligro. Y por supuesto: también lo está todo lo que Obama representa.
La ley que criminaliza la emigración ilegal en Arizona es un asunto que sienta un precedente sumamente nocivo. No se trata sólo de reprimir manu militari a quienes llegan al país porque no pueden mantener a sus familias en el propio, ni de perseguir a los mismos que cosechan los tomates, barren las calles y cuidan de los ancianos que nadie quiere atender. También es una ley que cancela los programas de enseñanza multiculturales y expulsa de las aulas a los profesores que tengan notorio acento extranjero.
Estados Unidos es una nación donde, como bien dijo el presidente Franklin D. Roosevelt, “todos provenimos de emigrantes y revolucionarios”. No posee una cultura homogénea, y precisamente por ello, se ha podido conectar exitosamente con el resto de las culturas del universo. Este abigarramiento, presentándose como la cultura de la modernidad, la diversidad, la tolerancia y la libertad, frecuentemente se ha impuesto, negando esos atributos a las demás culturas. El llamado de Arizona debe entenderse como un intento brutal de uniformar esa cultura que brota del crisol de razas y pueblos que conforman la nación; como un intento violento por hacer retroceder al país a los años cincuenta, a la era Eisenhower.
A diferencia del pensamiento revolucionario, que sitúa su ideal en el futuro, el pensamiento conservador aboga por preservar o reconstruir lo que quede del pasado idealizado. Pensadores de la talla de Irving Kristol, Norman Podhoretz o Jeanne Kirpatrick han “fundamentado” la necesidad de destruir la contracultura de los sesenta, a la que atribuyen el origen de todos los males de la nación. Se trataría de regresar al quietismo de un Estados Unidos de vida parroquial, razas separadas, culturas en estancos cerrados y feroz represión ideológica, nada que ver con los inventos de “esos malditos hippies”. La cultura blanca, protestante y anglosajona, hasta entonces reinante a sangre y fuego, tuvo que pactar con las expresiones underground, antes silenciadas, reprimidas y descalificadas de mexicanos, afro-descendientes, árabes, chinos, puertorriqueños y nativos americanos, por citar algunas. Ese sueño reaccionario e inquietante jamás había encontrado terreno fértil para ser llevado a la práctica. Hasta ahora.
Para la aprobación de semejante ley, fueron pasos propiciatorios la histeria levantada contra el gobierno de Obama y la esquizofrenia del miedo que atizan los neoconservadores apelando a un lenguaje irresponsable y violento, denunciado por Bill Clinton por sus consecuencias.
La bofetada lanzada por la ley racista de Arizona alcanza también al rostro de la comunidad internacional. Es, sin duda, un retroceso con respecto a los acuerdos internacionales aprobados por la ONU y la Unesco, que consagran el respeto y la protección de la diversidad cultural como un logro de la Humanidad, muestra del avance de la ciencia y la educación, y garantía de la convivencia pacífica.
En la vida cotidiana y social, lo normal es lo diverso, no lo idéntico. Lo más apto es lo mezclado, no lo puro. De ello brota siempre una cualidad superior. El futuro humano, en consecuencia, pasa por la diversidad racial y cultural, no por la estandarización forzosa, ni por la represión de lo espontáneo. Con dolor la Humanidad recuerda los resultados de esas doctrinas racistas que declararon a una civilización y a una cultura por encima de las demás, y trataron de avasallar a otros pueblos por la fuerza.
Contra los que reprimen hoy en Arizona, y mañana quizás en otros sitios, reforcemos el enorme potencial de vida y el manantial de creatividad y belleza humanista que brota de las mezclas y el respeto por lo diverso: levantemos una ola de reafirmación multicultural. No es complicado: sólo seamos nosotros mismos.

lunes, 21 de junio de 2010

La niña de Thi Xá.

foto de una niña vietnamita.
RAMIRO PEREIRA RIVERÓN
Doctor en Ciencias Médicas; Profesor Titular y Consultante; Especialista en Neurocirugía, Hospital Universitario «Gral. Calixto García», La Habana.

(este texto ha sido enviado por su autor a La Calle del Medio, donde aparecerá en el número 26, correspondiente a junio).
La niña de Thi Xá (pueblo de la provincia de Thanh Hóa, a unos 200 km al sur de Hanoi), se llamaba Nhuan y tenía 6 años. La trajeron junto con su madre y otros 6 ó 7 heridos, un par de horas después de que su poblado (que quedaba a unos 5 km de la aldea Dong Hóa, donde nosotros estábamos), fuera bombardeado por una docena de cazas Phantoms. Aquel pueblo estaba arrasado en casi el 90 % de sus casas y la mayoría de los civiles había sido evacuada después de varios ataques previos de la aviación y de los barcos de guerra desde el Golfo de Tonkin, que nos quedaba cerca; por esa razón hubo menos bajas.
La madre de Nhuan estaba callada, por lo que al detectar que su abdomen, cubierto por una manta, estaba abierto y de su interior salían los intestinos, la enfermera preguntó por qué no se quejaba. Ella, con una voz apagada por el sufrimiento, respondió que para qué gritar, si eso no le quitaría el dolor ni alejaría la muerte ya cercana. Ese día habían muerto su esposo y sus dos pequeños hijos varones. Dijo, además, que la muerte sería bienvenida para ella como una solución, si no temiera por el destino de Nhuan. La enfermera prometió que desde ese día, ella y las otras mujeres del campamento cuidarían a la niña. Murió unos minutos después; ojalá que más tranquila.
Nhuan tenía un vendaje (un trapo ensangrentado y bastante enfangado) que malamente envolvía su cabecita, y que no ocultaba un par de bellos ojos negros, llenos de lágrimas y legañas. Entonces me dijeron que la atendiera cuando terminase de operar a otro herido. Nosotros formábamos un equipo quirúrgico móvil, compuesto por dos cirujanos generales: Octavio del Sol y Maninidra Rodríguez; un ortopédico: Aurelio Álvarez; un anestesiólogo: Roberto Ureta; dos enfermeras: Sara Rodríguez y Concepción Alonso, y yo como neurocirujano. Integrábamos parte de una brigada de 22 cubanos, distribuidos en tres regiones de Vietnam, durante 1972-1973. Cubríamos «La Ruta Ho Chi Minh» cerca del puente «Ham Rong» (Las Barbas del Dragón).
A Nhuan, un fragmento metálico le perforó el cráneo en la región frontoparietal y quedó incrustado a 2 cm de profundidad en el cerebro. La intervine en el «salón de operaciones», eufemismo para nombrar una especie de bohío de 3 x 3 m, con piso de tierra y un marco sin puerta, que de noche cubríamos con tela negra para que no saliera la luz de la lámpara quirúrgica (un farol del tipo que usaron los alfabetizadores cubanos), lo que atraía sobremanera los cohetazos y cañonazos de ya saben quiénes, pues ellos le tiraban a cualquier luz, incluidas las concentraciones de cocuyos.
En una cazuela mediana de hierro hervían agua con la llama de un reverbero de alcohol y allí esterilizaban el instrumental quirúrgico. También allí mezclaban agua con sal para hacer solución salina fisiológica; pero los pacientes no parecían hacer complicaciones, posiblemente porque como decía mi abuela: «Dios protege a los inocentes». A la hora de almuerzo, previo lavado de la misma cazuela con arena y agua de dudosa potabilidad, hacían el arroz, prácticamente sin grasa y sin sal; no por cuestiones dietéticas, sino porque simplemente no tenían. Por cierto, debían comerse todos los (pocos) granos servidos, porque Ho Chi Minh había calculado que cada grano de arroz costaba 7 gotas de sudor de un campesino; además, porque generalmente ese era todo el menú. Después de operada, acostamos a la niña en una de las literas dobles que habían sido armadas con troncos de bambú amarrados con ariques, sobre un colchón de yarey trenzado, en la «sala del hospital», otro eufemismo para dos bohíos de 5 x 5 m, con piso de tierra, mejor digo de fango, porque con frecuencia estaban inundados de agua. Nos encontrábamos en medio de pantanos interminables, con lluviosos monzones.
La niña quedó con una hemiparesia. Nos desgarraba verla caminar arrastrando su piernita detrás de todo el mundo en el campamento, como esos perritos callejeros sin dueño que le menean el rabo a cualquiera que tenga la bondad de mirarlos. En aquel lugar había heridas de la carne y del alma; no estábamos seguros de cuáles eran las más dolorosas para Nhuan. Nadie entendía por qué aquellos niños nacían con tan mala suerte.
Pero evidentemente, Nhuan no pensaba como su madre sobre la muerte. A pesar de haber perdido a toda su familia y su casa y haber quedado medio paralítica en un par de fatídicas horas, luchaba por la vida como sólo los niños saben hacer. Comía todo lo que le tocaba (raciones cuidadosamente pesadas por los de la cocina, para que el arroz alcanzara). Con la avidez que emana del hambre vieja, devoraba también cualquier cosilla extra que la gente del campamento le ofrecía: un pedacito de pan, un trocito de pescado hervido, restos de retoños de bambú (plato exquisito, aclaro… para ellos). Era la mascota amada por todos. Siempre acurrucaba su muñeca, entiéndase: humanoide hecho con un pedazo de bambú y una cara que yo le pinté, parecida a una Barbie.
Nhuan se quedó como residente permanente del campamento, ¿para dónde iba a ir que fuera más querida? Se acostumbró a ver heridos y sangre (a que le cayeran bombas cerca, ya se había acostumbrado hacía algún tiempo). Insistía en ayudar y la dejaban barrer el piso, con una escoba mucho más grande que ella. ¿Habrá estudiado medicina después? Nosotros la vimos salir de la desesperanza. Desapareció progresivamente su hemiplejia. Hasta dejó de ser aquel guiñapo flaquito y herido y se convirtió en una bella y amistosa niña.
A veces se quedaba absorta, sentada solita y apartada, mirando una flor silvestre. Todos sabíamos en quién estaba pensando. Pero también sabíamos que las puertas de su destino serían mucho más anchas y altas que las que le habían tocado a su pobre y desdichada madre.
(Fragmento de un artículo publicado por el autor en el libro: Médicos Cubanos: Memorias, del Prof. Franco Salazar G., Editorial Espuela de Plata, Sevilla, España, 2008.)

sábado, 19 de junio de 2010

El equipo argentino de Maradona y Messi con las Abuelas de la Plaza de Mayo.


Izquierda.

José Saramago.
Nosotros tenemos razón, la razón que asiste a quien propone que se construya un mundo mejor antes de que sea demasiado tarde, pero o no sabemos transmitir a los demás lo que es substantivo en nuestras ideas, o chocamos con un muro de desconfianzas, de prejuicios ideológicos o de clase que, si no logran paralizarnos completamente, acaban, en el peor de los casos, por suscitar en muchos de nosotros dudas, perplejidades, esas sí paralizadoras. Si el mundo alguna vez consigue a ser mejor, solo habrá sido por nosotros y con nosotros. Seamos más concientes y estemos orgullosos de nuestro papel en la Historia. Hay casos en que la humildad no es buena consejera. Que se pronuncie alto la palabra Izquierda. Para que se oiga y para que conste.
Escribí estas reflexiones para un folleto electoral de Izquierda Unida de Euzkadi, pero también pensando en la izquierda de mi país, en la izquierda en general. Que, pese a lo que está pasando en el mundo, sigue sin levantar la cabeza, como si no tuviera razón.
2009