miércoles, 30 de junio de 2010

Una desafinada polonesa.

Eliades Acosta Matos
El gobierno polaco, con un pie en el estribo de la despedida, acaba de dar un paso hacia el ayer echando por la borda la cacareada capacidad del capitalismo para negociar sus contradicciones y reciclar a su favor las fuerzas y símbolos que lo desafíen. Desde el pasado 8 de junio, “bajo penas de prisión y multas” se han declarado fuera de ley las imágenes “que hagan propaganda a las ideologías criminales”, entre ellas la bandera roja, la hoz y el martillo, y los rostros de Lenin y del Che.
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