domingo, 4 de septiembre de 2011

Cuba ya sufrió el capitalismo

Manuel E. Yepe
Los cambios que están teniendo lugar en Cuba al calor de las reformas promovidas por el Partido Comunista y el gobierno de la Isla son objeto de constantes anatemas por parte de la prensa corporativa estadounidense, en cuya vanguardia milita el vocero principal del gobierno invisible de la superpotencia, el Wall Street Journal.
Mientras otros medios corporativos de occidente mantienen sus ataques contra la revolución cubana argumentando que el proceso de actualización del socialismo que ahora tiene lugar conduce al capitalismo, el WSJ asegura que eso es lo que Cuba quiere hacer ver.
Da por ciertas las mentiras de los demás y se dedica a demostrar que la Isla engaña al mundo pretendiendo que ha cambiado el rumbo. La columnista Mary Anastasia O'Grady, en comentario titulado ¿Cuba se está volviendo capitalista? (Is Cuba Going Capitalist?) asegura que “esta no es la primera vez que se nos dice que la economía comunista, paralizada desde 1959, está en vísperas de revertir su rumbo”, pero “la idea de que esto es capitalismo sería graciosa si no fuera tan triste”, como si alguien en Cuba hubiera abogado alguna vez por un regreso a aquel pasado ignominioso.
El periódico de la oligarquía financiera estadounidense asegura que el propósito de las reformas económicas cubanas es gravar con impuestos a las transacciones del mercado negro y se refiere a éste como si fuera algo inexistente en su propio país al censurar que el gobierno cubano lo haya permitido y ahora quiera poner orden en su casa. Ignora el volumen alarmante de la economía subterránea en Estados Unidos pese a la severidad con que se proyectan y actúan las muy temidas autoridades represivas diseñadas para evitarla y castigar las transacciones ilícitas.
Un artículo publicado en abril de 2009 en el Milwaukee Journal-Sentinel firmado por Kathleen Gallagher, relataba una investigación realizada por la Universidad de Wisconsin-Madison, según la cual mientras la economía global lucha por sobrevivir, la economía sumergida se desarrolla impetuosamente en Estados Unidos. “Los ingresos no declarados en Estados Unidos se han expandido hasta ser de 2,25 billones de dólares creando una relación entre los ingresos no declarados y el ingreso bruto que se está acercando a los niveles máximos de la época de la Segunda Guerra Mundial,” según la investigación.
Se está creando a nivel federal un pasivo por impuestos no pagados de más de 600 millones de dólares y la profundización de la recesión ha reducido las oportunidades de empleo regular e impulsado el crecimiento de actividades laborales no declaradas, asegura la indagación. También revela que “había 824 millones de dólares en efectivo circulando en ese mercado negro - lo suficiente para dar a cada hombre, mujer y niño en el país $2.700 en efectivo; o $1.750 si se toma en cuenta que un tercio de la moneda estadounidense circula en el exterior”.
La articulista del Wall Street Journal que cito al inicio de este comentario jamás podrá comprender, y mucho menos explicar, cómo es que en Cuba se puede hacer el reordenamiento de la fuerza laboral sin recurrir a “terapias de choque” o a paquetes de medidas que descarguen la crisis sobre las mayorías de bajos ingresos que son las que sufren con mayor intensidad los recortes de los gastos sociales y son las que apoyan con mayor firmeza las protestas y las manifestaciones populares y estudiantiles que los cuerpos de policía al servicio de las oligarquías reprimen con violencia.
No es capaz de entender que el crecimiento del sector no estatal de la economía en Cuba no signifique la privatización de la propiedad social. Mucho menos puede concebir que la ampliación y flexibilización del trabajo en el sector no estatal sirva al desarrollo del modelo socialista en Cuba al liberar de cargas administrativas al Estado y contribuir con el aporte agregado de sus obligaciones tributarias, a hacer viable la garantía a toda la población de los sistemas de salud y educación; seguridad y asistencia sociales; de cultura, ciencia y deportes; la defensa y la seguridad de la Nación, así como de las demás conquistas del pueblo en revolución. Cuba conoció el capitalismo, lo sufrió y se rebeló contra ese injusto sistema socio-político, al que identifica como responsable del deplorable estado del mundo actual.
Los cubanos están a favor de los cambios que sean necesarios en sus proyectos y los emprenden sin miedo. Pero el regreso al pasado capitalista no lo aceptarían, ¡jamás!
Septiembre de 2011.

sábado, 3 de septiembre de 2011

¿Gregorio Milanés o Pablo Samsa?

Carlos Rodríguez Almaguer 
“Pobre del cantor que fue marcado
para sufrir un poco
y hoy está derrotado.”
Pablo Milanés
Pobre del cantor
Cuando hace poco más de un año en mi artículo No ha sido fácil, Pablo, pero seguimos siendo, comenté ciertas declaraciones anunciadas como hechas por el cantautor cubano Pablo Milanés al periódico español El Mundo, me negaba a creer que fueran realmente suyas. Hoy, al leer la carta abierta dirigida por Pablo al periodista cubano radicado en Miami Edmundo García, pudiera pensarse casi lo mismo a no ser por ciertos elementos relacionados con la entrevista que comenta, que serían muy difíciles de conocer o falsear por un extraño. 
Sin embargo la grosería manifiesta a lo largo de esta diatriba infeliz, el oportunismo ramplón que refleja, teniendo en cuenta que el cantante iba a dar un concierto en la ciudad donde anidan las más reaccionarias intenciones contra su propia patria, y las descalificaciones a un periodista cubano que se atreve desde allí a levantar la voz para defender a Cuba de los terroristas que han hecho explotar en pleno vuelo aviones civiles, perpetrado los más horrendos crímenes antes y después de 1959, y que han terminado secuestrando prácticamente a la propia comunidad cubana radicada en Miami, me resultan espiritual y culturalmente ajenas a un hombre que sabe, recordando a Martí, que “el pan no vale que se le amase con la propia vergüenza”.
Como justamente ya se ha dicho,  “los trituradores de discos han vuelto con esa fuerza más a mostrar el rostro del extremismo anticastrista. No se trata de algo excepcional y minoritario en la ciudad donde pidieron la caída del avión que regresaba el niño Elián a Cuba, celebraron por adelantado y eufóricamente la muerte de Fidel, y rinden tributo a quienes asesinaron al Comandante Che Guevara o volaron un avión civil en el que murieron 73 personas. Lamentablemente, no “son actos del pasado en una ciudad que ha cambiado mucho” —pues todas esas acciones han ocurrido en pleno siglo XXI— ni pueden mostrarse como ejemplos del  espíritu democrático en una sociedad que algunos pretenden modelo para el mundo. Tampoco —para quienes juegan a igualar intolerancias de un lado  y otro— existen parelismos posibles con tales actos que van contra la propia naturaleza humana”. Tiene razón Edmundo García cuando subraya lo peligrosa que resulta la insinuación de Pablo, que coincide con la ultraderecha, de que él ha sido enviado a Miami para dividir.
Hoy, ante la infamante nota introductoria al texto de Pablo, publicada en Kaosenlared, me cuesta trabajo reconocer al creador de "El breve espacio en que no estás" y "Yolanda". Habría que preguntarse cómo Pablo ha podido saltar del sitial en que el pueblo cubano lo ha mantenido por largo tiempo al pantano moral en que hoy se hunde con cada nueva declaración. El posible éxito que hayan tenido sus presentaciones en Estados Unidos palidece ante la infamia. Acaso estemos presenciando en tiempo real la triste trama de La Metamorfosis, en la que Gregorio Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto.
Igual sucede cuando confiesa a Edmundo que está equivocado al suponer sus declaraciones manipuladas por los medios “...soy yo el que me sirvo de esos periódicos para que difundan las entrevistas que en Cuba me están negadas y que sueño con que aparezcan en el Granma y las lea todo el pueblo y que un sólo periodista, uno sólo de los tantos miles que hay en la isla, tenga lo que hay que tener para dar a conocer lo que tantos años llevo expresando.” Así, con este estilo de rufián de barrio, el “corajudo” Pablo o su amanuense reta a nuestros periodistas de la Isla y a nuestros medios, como si no fuera coraje bastante el que se hayan mantenido peleando durante medio siglo en una trinchera siempre amenazada con el asalto inminente por la más poderosa maquinaria de destrucción que haya tenido jamás el planeta y que ha demostrado en los últimos tiempos —Afganistán, Iraq, Libia— que  ya le importa poco la opinión pública cuando de ir tras sus intereses se trata. Ya ni siquiera se preocupan por fabricar consenso.
Precisamente un medio cubano, La Jiribilla, ha señalado con agudeza la lógica de la manipulación: “Es común encontrar en los titulares de transnacionales mediáticas la alusión a voces de prestigio que se suman a la ultraderecha de origen cubano en Miami, verdadera artífice y usufructuaria directa de esta larga guerra contra un país soberano. Los medios en EE.UU. y Europa, especialmente en España, prefieren usar contra Cuba a cualquiera que sea auténtico y, más aún, si su influencia en la gente se origina en las ideas de la verdadera libertad y la justicia”.
Nuestra prensa cubana, sin olvidar aquella “sutileza” planteada por el entrañable Cintio Vitier de que hemos construido un parlamento en una trinchera, ha sido convocada hoy, por el propio Raúl, para arremeter contra las menguas y los vicios que lastran el desarrollo de un proyecto social autóctono, que ha sido construido en este medio siglo a fuerza de mucha entereza y sacrificio, enfrentando todo tipo de obstáculos, la mayoría de los cuales los han colocado aquellos mismos poderosos vecinos que no tuvieron a mal dejarnos desangrar en las tres guerras por la independencia hace poco más de un siglo, los que refugiaron a los asesinos y a sus admiradores y los protegieron, entrenaron y armaron para lanzarlos otra vez contra nosotros en Playa Girón hace cincuenta años, los que encerrados en su odio e impotencia nos han querido hacer la vida imposible siempre, aquellos a los que no debemos darle, Pablo, según dijo el Comandante que cantaste y que fue sin duda el verdadero poeta, “ni tantito así, nada.”
Nuestra prensa está convocada –y no por Pablo Milanés desde Miami- a resolver sus propias carencias, a ser sobre todo crítica con nuestros defectos, a emplazar y denunciar a la burocracia, a señalar todo lo que lastra el gran esfuerzo que hacemos por la eficiencia y el desarrollo, a acompañar y liderar la democracia popular y el debate público que la caracteriza.
Ser cubano no es solo un gran honor, es también una enorme responsabilidad ante el mundo y ante nuestra propia historia. Para ser cubano no basta con haber nacido en Cuba, es sobre todo mostrar la voluntad de serlo. Así, Máximo Gómez y Che Guevara, por solo citar los ejemplos cimeros, fueron y serán más cubanos que otros tantos miles que en Cuba o fuera de ella han trabajado y trabajan contra ella. Pablo Milanés ha sido durante muchos años para su pueblo y para el mundo un símbolo de la rebeldía y la dignidad cubanas contra la prepotencia y la agresividad del “gran enemigo del género humano”. Por eso duelen de verdad estas piruetas incalificables de un hombre que hoy declara no ser un político luego de haber alcanzado su actual estatura con la canción protesta, haciendo la mejor política que podrá hacerse siempre, que es la que se hace desde el arte, desde la cultura y desde una identidad a prueba de estrategias de marketing, como lo fue el Movimiento de la Nueva Trova.
Si fuéramos a criticar a la intolerancia y al fanatismo, tendríamos que pedirle ecuanimidad, mesura y algo de coherencia a este Pablo que aparece en Miami confesando ya no ser fidelista, aunque luego pida que no se entiendan sus críticas al gobierno cubano como que él está en desacuerdo con Fidel, al que además confiesa que no estaría dispuesto a dedicarle un concierto que le dedicaría a las Damas de Blanco, con las que tampoco quiere que lo supongan de acuerdo. Tamaño galimatías no se le hubiera ocurrido ni a Cantinflas.
En su declaración abierta, advierte Pablo que “A mi regreso a La Habana (…) le digo por este medio a la intelectualidad cubana, a los artistas, a los músicos y a los altos  cargos del Estado, que no me susurren más al oído: "estoy de acuerdo contigo pero, “¡imagínate!". Yo no estoy arrepentido de incinerarme sólo en mi actitud, pero es triste y vergonzoso que haya un silencio cómplice tan funesto…” Resulta difícil de creer que quien se ofende y acusa al periodista Edmundo García de insultar a tres o cuatro artistas extranjeros que son amigos de Pablo y lo fueron de Cuba, al suponerlos influenciables, se arriesgue a desacreditarse al punto de afirmar, más que suponer, que “la intelectualidad cubana”, “los artistas”, “los músicos” y “los altos cargos del Estado” son criaturas tan viles y genuflexas como para vivir derritiéndose, inseguros y acobardados, entre un ente a todas luces “supraestatal” y Él.
Esta vez exageraste, Pablo, no eres Dios.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Las mentiras de Palma Soriano: la guerra sucia continúa

Camilo González
Los que llevan 53 años haciendo lo imposible por derrocar a la Revolución cubana con los presupuestos millonarios desembolsados por el pueblo norteamericano, que a fin de cuentas es a quien le cobran los impuestos, no se percatan de que mientras más mentiras y calumnias digan sobre Cuba, más favor nos hacen, porque cuando nos visitan cubanos residentes en el exterior y extranjeros, menos credibilidad le dan a las campañas mediáticas pagadas desde Miami. Así ha ocurrido y ocurre incluso con los propios diplomáticos de la Sección de Intereses que reconocen que no hay lugar en el mundo de hoy con más seguridad y tranquilidad para vivir y ver crecer a sus hijos; sino pregúnteles a algunos de ellos.
Con la nueva temporada de la Guerra Sucia, después que a la contrarrevolución mercenaria pagada por Washington y Miami se les acabaron los pretextos de su supuesta lucha por la liberación de los 75 contrarrevolucionarios excarcelados por el gobierno cubano, han iniciado nuevos ataques llenos de fantasiosas mentiras, haciéndole creer al mundo, y a los incautos, que la represión en Cuba está a la altura de la de Nueva York, Madrid, Londres Santiago de Chile o Atenas.
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martes, 30 de agosto de 2011

Una respuesta necesaria a Pablo Milanés.

Edmundo García.
Admiro la obra de Pablo Milanés desde hace años. En esta ciudad de Miami he sido un periodista que de forma sistemática ha divulgado a artistas cubanos residentes en la isla. Lo he hecho desde que vivo aquí, hace más de 11 años; por lo que he pagado un precio, y no bajo, impuesto por la ultraderecha que en esta ciudad controla los medios. Es por eso que yo quise hacerle una entrevista a Pablo. Fui insistente, pero no más allá de lo que un periodista insiste para alcanzar su objetivo. De hecho, su primera respuesta fue “sí”.
En busca de esa entrevista nos encontramos un día, hay fotos del encuentro. Fotos de nosotros dos y de esa tercera persona que por alguna razón él no identifica en su “Carta abierta a Edmundo García”, y que por respeto a su privacidad no voy a identificar yo tampoco.
Aunque ambos sabemos que se trata de un peso pesado en la vida política pública de la isla. Poco hay que me hiera de veras en la “Carta…”; salvo un par de golpes bajos. Primero, sugerir que alguien me ha enviado a Miami a dividir; acusación que solo hacen mis peores enemigos y argumento que se utiliza para intimidar a quienes piensan diferente, haciéndoles creer que pudieran ser considerados agentes enemigos no inscritos ante el gobierno de los EEUU. Segundo, el pedido de que yo mismo me haga una deportación, para ver si gano alguna credibilidad ante él; exigencia más propia de un oficial de inmigración que de un poeta.
Todos saben que aunque es difícil siempre he querido sumar, y que puedo conversar hasta con los contrincantes más radicales. Parece que Pablo no está enterado de todo lo que hago cada día para transformar la ciudad donde vivo; en su “Carta...” Pablo nos habla de su trayectoria como revolucionario en el pasado; pero esta ciudad está llena de pasados revolucionarios, incluso de comandantes como Hubert
Matos, que lo fueron hasta el día en que decidieron pasarse a la contrarrevolución, o comenzar a coquetear con ella.
Mantengo que Pablo no ha sido equitativo en las entrevistas concedidas en Miami. Puedo entender que como huésped no quiera molestar al anfitrión. ¿Tal vez por eso concedió una entrevista a Radio y Televisión Martí? ¿Fue por eso que se reunió con Carlos Alberto Montaner? ¿Será por eso que agregó un párrafo introductorio a la Carta-insulto dirigida a mí, publicada en “Kaos en la Red”, donde parece que está sugiriendo para Cuba las mismas situaciones que se han vivido en Túnez, Egipto, Siria y Libia? A propósito, el cantautor Joaquín Sabina (que también se presentará en Miami) después de apoyar a Pablo ha pedido para Cuba algo semejante a las protestas de un M-15 en España. Esto demuestra además que aunque Pablo no dicte las posiciones hacia Cuba de sus amigos, sí puede influir sobre sus perspectivas.
Como dije en mi anterior artículo “Pablo Milanés reniega de la cruz de su parroquia”, en Miami se han fraguado acciones contra su país, en Miami se obstaculiza el intercambio cultural con Cuba, congresistas de
Miami quieren limitar los viajes de cubanos a la isla y en Miami se han opuesto a su propio concierto. De eso Pablo no ha dicho nada; no ha habido para ellos cartas abiertas. Tampoco ha condenado el criminal bloqueo impuesto a Cuba, ni se ha pronunciado por la libertad de Los Cinco. De eso hasta ahora, aquí, ni una palabra.
La “Carta…” de Pablo contiene además injurias a mi persona; e injurias también a las personas que involucran sus ofensas. Cuando me llama “hijo de puta”, citando al excelente escritor, por demás franquista
Camilo José Cela, o cuando insinúa que yo soy homosexual (más fácil era decirme maricón, y basta), Pablo ofende a quienes alude y no solo a mi. Pero de eso no me voy a defender. Quisiera aclarar un punto donde pude haber sido injusto yo. Cuando dije que sin el proyecto revolucionario Pablo hubiera sido un bolerista en un bar de Bayamo o La Habana, no intenté ironizar ni disminuirlo. Portillo de la Luz se hizo un lugar en la historia de la música cubana y lo recordamos en el Pico Blanco del Saint John; José Antonio Méndez es inmortal desde el Scherezada del Focsa; al Benny lo evocamos en el Ali Bar… Pero Pablo, gracias al proyecto cultural de la revolución, llegó a ser una megaestrella de multitudes.
Creo le quedan algunos conciertos en esta gira de Estados Unidos, donde no le está yendo muy bien con la venta de entradas, a precios exuberantes. Ojalá llene los teatros, recoja aplausos y, como dije en mi artículo anterior, “otros dividendos”. Y ojalá también alguien le explique que cuando se es figura pública, se está expuesto a la crítica y no se debe responder con groserías.
Quiero hacerle una confesión personal a Pablo Milanés: yo creo que él no, pero yo, yo me muero como viví.
Miami.
VEA TAMBIÉN:
Pobre del cantor / H. Hernández
Es Pablo Milanés, no Mijail Gorbachov / Iroel Sánchez
Pablo Milanés en Miami: el concierto de la intolerancia / Armando Santana
Terrorista Carlos Alberto Montaner le da la bienvenida a Pablo Milanés
Pablo Milanés se bota pa'l solar / Lázaro Fariñas

Bolt a las duchas y Dayron penalizado: así no se gana

H. Romo Sigler
La noticia dejó atónitos a medio mundo: Dayron Robles, el Lord de las Vallas, luego de rematar con clase sobre la meta a Jayson Richardson y Liu Xian, era descalificado.
El motivo esgrimido, roce corporal con el representante chino, no era menos inverosímil, no porque los antebrazos de ambos hayan tenido contacto sino porque dicho “incidente”  suele ocurrir al máximo nivel, como expresión de la tensión reinante, con el dramatismo inherente hasta el último obstáculo, entre los mejores exponentes de una de las modalidades más técnicas del universo atlético.
Esta decisión sui géneris representa, de alguna manera, la apertura de una Caja de Pandora que nada beneficia a una entidad como la Federación Internacional de Atletismo, IAAF  por sus siglas en inglés, que al margen de desaguisados anteriores se caracteriza por la seriedad.
En realidad el baúl de las torpezas lo destapó la aplicación de la controversial disposición que - puesta en vigor después de la cita de Berlín en el 2009 excluye sin ninguna posibilidad previa de errar a cualquier sprinter que arranque en falso – mandó al fenomenal Usain Bolt a los camerinos antes de que, probablemente, nos regalase a los millones de simpatizantes que atendíamos la carrera otro récord planetario.
En el caso del jamaicano el hecho no era facilitarle privilegio alguno, sino que la absurda regulación privó a los amantes de tan bello deporte de deleitarse con la actuación de un artista sin par; reglamentación por demás aprobada desconociendo la oposición pública de las más prominentes figuras del campo y pista.
Con el muchacho del Guaso la incredulidad adquirió el ropaje de la invalidación, otorgándole los jueces preponderancia a secuencias fotográficas- que más allá de recreaciones milimétricas no dejan nada claro- y no al resultado que premia la capacidad de un atleta que, sin recurrir a trampas y subterfugios (Dayron no empujó alevosamente a Liu para multiplicar su aceleración rumbo a la línea final) corona en la escena competitiva los esfuerzos de agotadoras jornadas de entrenamiento.
Al final los desvaríos apuntan a un dilema similar. Los duelos y confrontaciones atléticas deben ventilarse, estrictamente, en el campo deportivo sin la influencia de intereses mediáticos que, en función de transnacionales colosales, se apartan de los valores olímpicos en beneficio de Míster Dólar.
Es más importante congratular al humano que despliega mayor velocidad dentro del sistema solar, nadie duda que esa condecoración pertenezca a Bolt, que subordinarse a las televisoras que facturan ganancias multimillonarias con cada minuto al aire, exigiendo no dedicar unos pocos segundos a la concentración de los que, con importante desgaste mental incluido, están dentro de la pista para obsequiarle a la afición su talento.
Creo que el Barón de Coubertain no se habría plegado a las motivaciones espurias de los consorcios financieros, sino que por el contrario dedicaría las energías a perfeccionar su genial propuesta, hecha realidad en 1896, de rescatar las confrontaciones fraternas que proporcionaban sano esparcimiento a nuestros antepasados.
Por supuesto que ni Yohan Blake – ojo con sus declaraciones calenturientas bajo el efecto de la victoria de que, en enfática alusión a Bolt, “todos son derrotables”  - ni Xian tienen culpa de las decisiones arbitrales, al igual que el talentoso Richardson quien por cierto exhibe una progresión extraordinaria en los últimos meses.
La vida de los seres humanos, por su riqueza y diversidad de matices, es mucho más heterogénea que la simple sumatoria de disposiciones y normas. El deporte, y obviamente la ya célebre reglamentación 163.2 aplicada a Dayron, no es la excepción.
Las personas sabemos que en buena lid, quien suscribe es permanente defensor del cumplimiento cabal de los preceptos jurídicos, cada regulación implica elevada capacidad interpretativa, a la hora de su ejecución, no exenta de subjetividades. Desafortunadamente esta vez no prevalecieron los análisis racionales, sino la aplicación dogmática y extemporánea de un concepto teórico, pues en verdad ni Dayron tocó intencionalmente a Liu, ni siquiera lo vio debido a que desde la arrancada marchaba primero, ni la diestra del guantanamero en intercambio con su adversario le aportó el éxito.
Por otro lado, independientemente de que al perderse los carriles en los 800 metros y las especialidades del medio y largo fondo emergen otros enfoques, todos hemos observado en decenas de oportunidades épicas  batallas, con fuertes encontronazos, entre los corredores,  primero por abrirse paso y posteriormente por remontar a los oponentes.
Deseo por último exponer varias confesiones. Tengo la certeza que de haberse producido la situación a la inversa, la supuesta reclamación del exponente de la Mayor de las Antillas no habría prosperado. En el plano ético considero innecesaria la revisión  asiática que de alguna forma resta brío a la labor de nuestro gigante saltarín.
 Liu Xian, recordista del orbe hasta que Dayron quebrara su registro, estampando la primacía de 12:87 segundos en la superficie checa de Ostrava, el 12 de junio de 2008, no necesita de querellas procesales para batirse con el caribeño, pues entre los dos exponentes cimeros de la profesión, el duelo solo encuentra epilogo al recorrer los 110 metros que los separan de la plataforma de despegue.
Estoy seguro además de que el Lord de Ébano, repito de haber sido él quien escoltara el ídolo de Shanghái, no habría reclamado nada ante los federativos, sino que entrenaría  incansablemente  ansioso por la revancha en un próximo certamen.
Eso hizo cuando en el año de lo Juegos Olímpicos, durante el Mundial de Sala de Valencia, en marzo, justo cuando era el favorito de todos, en su primera carrera se quedó parado, pensando se trataba de una arrancada no válida, observando desconsolado como se alejaban sus rivales. En la sesión siguiente Liu se alzó con la victoria, con un discreto 7:46 segundos. Dayron lo felicitó, así como sufrió con el abandono trágico del anfitrión en el debut en el Nido de Pájaro, en ocasión del evento estival.
Hace muy poco tiempo una agencia cablegráfica recogió las declaraciones del cubano donde afirmaba, ante una pregunta incisiva del reportero, que pese a su cota global no se catalogaba en la cúspide de todos los tiempos, sino en un sexto o séptimo peldaño, atribuyéndole la cima de dicha relación al incombustible norteño Allen Johnson.
Un año atrás algunos no entendieron los comentarios de Dayron, todavía jadeante, al triunfar en el Mundial de Doha, deteniendo los cronómetros en 7:33 segundos (marca exclusivamente superada por el registro del británico Colin Jackson, que estampó 7: 30 segundos el 6 de marzo de 1994 en Sindelfingen, Alemania) dejando atrás además de a Xian al estadounidense Terrence Tramel, dos veces titular en áreas techadas y  doble medallista de plata con los cinco aros en Sídney y Atenas.
Estoy convencido que luego de esta amarga experiencia, en Londres  y aún antes, veremos al muchacho del alto oriente sonreír nuevamente ante las cámaras, expresándose con su acostumbrada energía y desenfado. Después no digan, lo advierto, que el joven realiza planteamientos polémicos, ni se ceben en los gestos peculiares de Bolt.
Si se mortifica a dos leones vigorosos hay que atenerse a las consecuencias y estos caribeños, curiosamente nacidos en 1987, continúan siendo, a pesar de veleidades, los jefes de la manada.                

lunes, 29 de agosto de 2011

Rafael Rojas, ¿responde?


Mi artículo "Quienes son los amigos de los anarquistas cubanos (y cómo defienden al pueblo)", fue recientemente colocado en Kaosenlared donde provocó una andanada de exabruptos, como suele ocurrir en los foros de Internet. Rafael Rojas, sin embargo, intentó responder mis afirmaciones. Traigo a mi espacio su descargo, y mi contrarréplica.

Rafael Rojas: Debo recurrir una vez más al moderador de esta página para aclarar una deliberada distorsión de un texto mío por parte de Enrique Ubieta. Dice Ubieta que en el artículo "Cuba sin embargos", aparecido en El País, se hace "una lista" de publicaciones que demandan un avance de las reformas económicas del gobierno de Raúl Castro hacia el "capitalismo" y eso no es cierto. Lo que ahí se sostiene es que en una serie de publicaciones de la isla (Espacio Laical, Temas, Havana Times, Generación Y...) tiene lugar "un debate" sobre los límites de las reformas cubanas. En ese debate intervienen quienes desean profundizar aún más la incorporación de elementos de mercado y quienes se oponen a esto último. Pero algunos de quienes se oponen a la incorporación de elementos de mercado, desde posiciones socialistas, están, a su vez, a favor de una mejoría de los derechos civiles y políticos de la ciudadanía. Mi alusión, por cierto, a Espacio Laical y a Temas, como publicaciones protagónicas de ese debate en la isla no tiene que ver con ningún "trauma", ya que no es la primera vez ni será la última que la hago. Una vez más, Ubieta demuestra su escasa elegancia en el debate -su idea de una polémica es que uno "propine palos a otro"- su desactualización teórica -la transculturación de Fernando Ortiz no es sinónimo de "mestizaje"-, su burda manipulación de las ideas de José Martí y su desconocimiento de las corrientes ideológicas contemporáneas -no sólo de la socialdemocracia, el liberalismo o el anarquismo-, incluida el propio neocomunismo, para la cual la crítica del mercado no está reñida con la defensa de la democracia. Para Ubieta, democracia y mercado son lo mismo, "capitalismo", pero su oposición a este último enmudece ante la presencia creciente del mismo en el sistema cubano. Un sistema que, además de ser crecientemente capitalista, sigue siendo totalitario, es decir, antidemocrático. De más está decir que para Ubieta esto último no es un defecto sino una virtud.

Enrique Ubieta Gómez: En su apuro por responderme, Rafael Rojas comete un error de lectura imperdonable. Me aclara que “la transculturación de Fernando Ortiz no es sinónimo de mestizaje”, cuando en realidad la afirmación que rectifica –citada en mi texto–, pertenece al “anarquista” “Liberato” Salinas; sin querer, Rojas confirma involuntariamente mi argumento, al catalogar a mi contendiente de estar desactualizado como teórico. Sobre mis ideas descarga tres acusaciones descalificadoras, que eluden el debate: 1. que manipulo su texto; 2. que manipulo a José Martí; 3. que desconozco las corrientes ideológicas contemporáneas del liberalismo, la socialdemocracia y el neocomunismo. Las dos últimas “acusaciones” caen sobre el “papel” sin demostración. Sobre la primera, Rojas selecciona cuidadosamente a los integrantes de su lista, no porque todos en verdad pretendan que Cuba retroceda hacia el capitalismo, sino porque –desde la derecha que él representa–, quiere ganarse la adhesión de los mencionados y construir un bloque anti gubernamental, en el que quepan troyanos buenos y troyanos malos, previamente expulsados los tirios (que es como la democracia burguesa entiende la democracia). La inclusión de la revista Temas tiene toda la carga manipuladora de sus escritos. Rojas, Hernández Busto y Yoani –los tres, abiertamente pro capitalistas–, se han puesto de acuerdo para elogiar a los anarquistas cubanos, ¿no les parece raro? No incluye sin embargo en su lista el espacio de discusión más abierto y democrático de Cuba: el de cada cuadra y cada centro laboral, el de todo el pueblo. Durante meses los ciudadanos cubanos discutieron, propusieron reformar y aprobaron los límites del mercado en Cuba. De hecho, los Lineamientos adoptados por el Congreso del Partido fueron previamente reformados en un 60 por ciento, en concordancia con las sugerencias de la población. Claro que creo en la democracia popular, y sé que la nuestra puede y debe ser profundizada, pero me temo que mi comprensión de lo que ese término significa se distancia bastante de la manera como Rojas lo entiende. Cuando este habla de las corrientes ideológicas contemporáneas con ínfulas de profesor universitario –como guía universitario para la reproducción de valores capitalistas en los jóvenes– , siento pena: qué sinuosos caminos para el despiste proporciona el mercado de las ideas cuando sus consumidores no son capaces de discernir entre lo real y lo virtual, entre una doctrina ingeniosa y los tozudos hechos, cuando no pueden rebasar los muros del gabinete, y salir al mundo, a morir de cara al sol, diría Martí. ¿Las nuevas tendencias de la socialdemocracia? ¿la de Tony Blair, compinche de W. Bush y Aznar?, ¿la de Zapatero? Que deje la biblioteca por unos días y le pregunte a “los indignados” de España, para quienes el PP y el PSOE son una y la misma basura. Sería una bonita experiencia intelectual. Lo que a Rojas no le parece elegante es que no lo tome en serio como académico. Pero en realidad, no es más que un ideólogo orgánico del capitalismo.

domingo, 28 de agosto de 2011

Feliz cumpleaños, al modo ubrero.

Porque en fecha cercana es el cumple feliz de Ares, y ayer fue el mío, se reunió la tropa de La Ubre, jóvenes y talentosos dibujantes, en la casa de Zardoyas. Quede este recuerdo de los ubreros, que entre cervezasos y bromas armaron un taller de grabado en la sala de la casa.
Ramiro padre, pintor también y anfitrión.

viernes, 26 de agosto de 2011

La jauría tiene quien la guíe.

Verónica Gago
Página 12
Sobre Camila Vallejo, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, han caído las furias más misóginas y conservadoras desde que se puso al frente de una movilización que no cesa y que ha puesto negro sobre blanco no sólo las inequidades que plantea el modelo educativo del país vecino, sino las que afectan a toda la sociedad. Comunista, con una clara conciencia de género, Vallejo sabe ahora que los prejuicios que hasta hace poco enunciaba en sus discursos tienen otro peso cuando se viven en carne propia. Aunque esta experiencia tampoco la obliga a retroceder.
¿Será que su cara bonita desentona con el vocablo comunismo? ¿Será que su locuacidad y firmeza al hablar no se corresponden con su juventud? ¿Será que su cargo como líder estudiantil no combina con la soltura ante las cámaras de TV? ¿Será que su informalidad al vestir es un contrapunto llamativo con un rostro siempre cuidadosamente maquillado? ¿Será que una sociedad como la chilena espera que chicas como ella mueran por ser modelos o funcionarias pero que les resulta insoportable que una universitaria de clase media se consagre como agitadora? Especulaciones para entender por qué Camila Antonia Amaranta Vallejo Dowling, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh), se ha convertido en líder indiscutida entre sus pares y, a la vez, en blanco de vapuleos y amenazas desmedidas. Como si el tono llevadero que trasuntan sus afirmaciones ideológicas y la serenidad con que entona su intransigencia provocaran una profunda ira.

“SE MATA A LA PERRA Y SE ACABA LA LEVA”
Sólo así se explica que la secretaria ejecutiva del Fondo del Libro, funcionaria del Ministerio de Cultura, haya tuiteado: “Se mata a la perra y se acaba la leva”, refiriéndose a Camila Vallejo. Tatiana Acuña Selles, la funcionaria en cuestión, ya fue removida del cargo, luego de que decenas de artistas se manifestaran públicamente en contra de sus dichos. Fueron también funcionarios jóvenes los que pusieron a circular la dirección y el teléfono de Vallejo, en clara promoción de amenazas. Esos datos fueron propagados por @derechatuitera, cuyos administradores también debieron disculparse luego con la dirigente.
Esa frase tiene un antecedente memorable: se dice que fue pronunciada por Augusto Pinochet cuando informó de la muerte de Salvador Allende. Ximena Valdés, directora de Cedem (Centro de Estudios para el Desarrollo de la Mujer) escribió un artículo donde repone todos los supuestos de esa expresión afín al veloz formato de los 140 caracteres: “Cuando las mujeres se quedaban sin hombre en el campo chileno y, sobre todo, en las grandes haciendas, se decía: ‘Se mata la perra y se acaba la leva’. Normalmente los patrones casaban a las viudas y a las niñas solteras para que no se alterara el orden sexual de los campos y así, bajo el matrimonio a menudo impuesto, a cada hombre su correspondiente esposa. A las mujeres sin el control sexual del esposo se las veía como peligrosas, a más que desviaban a los hombres de sus obligaciones laborales. Tal como los períodos de celo de los caninos, se pensaba que liquidando a la hembra los perros acallarían sus instintos sexuales y ya no se verían esas grandes levas de perros machos aullando tras las perras en celo. (...) Que una funcionaria de este régimen extraiga de la vieja doble moral hacendal este principio autoritario propio de las lógicas de dominación del viejo Chile tradicional para referirse a Camila Vallejo constituye una pieza maestra vergonzante de la agazapada cultura autoritaria que hoy emerge con fuerza bajo las derechas en el poder. (...) Ni perra ni leva, señora secretaria ejecutiva del Consejo del Libro. Se acabaron los inquilinos. Se acabó la cabeza ‘gacha’ y aunque los dueños de Chile estén en el gobierno, lo que Ud. llama leva no parece estar dispuesto a obedecerles”.
El padre de Camila, en declaraciones a la revista Cambio21, responsabilizó al gobierno y mostró su preocupación no sólo por su hija sino por todos los estudiantes involucrados en el movimiento. “Esto es preocupante porque hay cabros que están más desprotegidos que ella, que no están a la cabeza del movimiento y que son igual de importantes que ella. Esto les debe estar pasando a otros estudiantes”. Y agregó: “El gobierno con sus llamados de represión les da piso a desequilibrados que pueden hacer cualquier cosa pensando que están avalados por la autoridad. Si le pasa algo a Camila, el responsable es el gobierno. El está dando carta blanca para que ocurra cualquier cosa”. La Corte de Apelaciones de Santiago acaba de desestimar un recurso de amparo preventivo presentado por los padres de Camila, que buscaba proteger su integridad física.
También el vicepresidente de Renovación Nacional, Juan Pablo Camiruaga, a través de Twitter, agredió e insultó a Vallejos: cuando la líder convocó por su cuenta al “velatón por la educación” frente a la casa de gobierno, Camiruaga le respondió: “¿Qué velatón? Andate a dormir a tu casa, ya nos aburriste, déjate de desordenar el país, ¡cabra de mierda! Los demás trabajamos”. Por las repercusiones inmediatas, el funcionario debió disculparse: “Lo de cabra de mierda estuvo de más, pido disculpas. Pero basta de tanto show y dialoguen. Yo sí quiero mejor educación”, dijo. Un poco después agregó: “Mis dichos fueron un poco machistas. Insisto en las disculpas”.

CHICA DE TAPA
La revista femenina Paula le ha dedicado una nota glamorosa. Con foto de fondo rojo, vestido negro corto y brillante y borceguíes, Camila encaja perfectamente como una cover-girl... roja. Por eso el título de la nota es “Compañera Camila”. El desfase mismo es la noticia: chica linda que posa pero que se considera una “compañera”. Finalmente, expone Vallejo, la belleza puede ser una táctica mediática: “Porque era bonita, me invitaban”, declaró frente a la pregunta por el interés que generó en los medios. De esa nota es una frase suya que ha rebotado sin parar: “Objetivamente soy bonita y no tengo problemas en decirlo, pero yo no decidí cuál iba a ser mi apariencia. Lo que sí decidí es cuál es mi proyecto político”. Obviamente, lo que ha rebotado es la primera parte de su declaración.
Vallejo Dowling ya tiene una biografía conocida. Hija de padre y madre militantes comunistas, estudiante de la carrera de geografía, y segunda mujer que llega a presidir la FECh en su siglo y pico de existencia. Escucha trova pero también The Doors. Leyó a Bakunin pero se decidió por las filas del PC. En fin, como se hace siempre, se busca encontrar la receta retrospectiva: indagar en los componentes biográficos que dan lugar a ese compuesto tan llamativo capaz de arengar a miles y miles de jóvenes y de mostrar en las calles los límites del neoliberalismo en el país una y otra vez promocionado como el exitoso de la región.
En este punto, entre Santiago, Londres y Madrid hay conexiones evidentes. El peso de las hipotecas para los europeos es similar al peso con que las deudas del sistema universitario chileno hipotecan el futuro de lxs estudiantes. Los movimientos sociales y la llamada nueva izquierda de los últimos años fue criticada por su incapacidad de coordinación y de unidad una vez que estaban desechados (o por lo menos criticados) los dispositivos partidarios. La coordinación por redes sociales muestra una fuerza inmaterial de conexión, una destreza organizativa y de acción que no puede ya simplemente menospreciarse con el clásico mote de espontaneísmo. Los meses de movilizaciones en las calles, a uno y otro lado del Atlántico, también obligan a replantear la idea misma de que este tipo de manifestaciones no logran durar.
A un año de la estampita del presidente Piñera abrazando a los mineros rescatados, como en una película de Hollywood andino, ahora la figura se invierte: a quien soñaba consagrarse como patriarca ecuánime de un país modelo, recién estrenando su ingreso a la OCDE –Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, que integra también la Comunidad Europea, Estados Unidos y Japón entre treinta países–, se le está incendiando el rancho. Fabiola Gutiérrez, periodista del Observatorio de Género y Equidad de Chile, en una entrevista realizada a Vallejo subraya la transversalidad del movimiento y su capacidad de mostrarse como síntoma de una crisis mayor. Explica la joven: “Este es un momento histórico, existe una movilización social de una masividad impresionante, que no se había visto desde el retorno a la democracia y su transversalidad supera el carácter gremial de sus reivindicaciones, la que ha podido converger con otros actores por demandas mucho más profundas al modelo educacional. Eso queda reflejado en que hoy día se suman profesores, académicos, funcionarios, trabajadores, estudiantes secundarios y otros sectores del ámbito productivo del país. Porque constatamos que existe una crisis en la educación y entendemos que es una crisis del modelo, ésa es la raíz del problema. Una crisis del sistema político, con una Constitución Política vigente que fue hecha entre cuatro paredes, funcional al Parlamento y un Tribunal Constitucional intervenido, pero tener una Constitución tan antidemocrática en el tiempo, se hace insostenible”.
Más adelante, Vallejo propone una renovación de la rígida institucionalidad chilena, cincelada en el pinochetismo, a través de una Asamblea Constituyente, siguiendo los pasos de quien es uno de sus confesados referentes políticos, el presidente Evo Morales.

LIDERAZGO GENERACIONAL
En Chile acaba de cumplir 20 años el Servicio Nacional de la Mujer (Sernam), una entidad importante y pionera impulsada por el movimiento de mujeres y luego lugar de elaboración de programas, leyes y campañas comprometidas con la igualdad de género. Desde distintas agrupaciones feministas, coinciden en diagnosticar que tal institución está amenazada actualmente por las orientaciones del gobierno de Piñera. Sobre este punto también ha opinado Vallejo: “El Sernam que era ya no existe. Ha sido absolutamente cooptado por la derecha y sus políticas reaccionarias. Me refiero en este aspecto a que este servicio está sufriendo un desmantelamiento institucional evidente, que se debe a una clara intención del actual gobierno por echar pie atrás a las distintas iniciativas que se han impulsado en los últimos gobiernos y obstaculizar todo intento progresista en materia de igualdad de género y derechos de la mujer. Es la clara expresión de un gobierno que además de neoliberal, es ultraconservador, queriendo instaurar a ultranza su modelo de familia ‘bien constituida’ sin ser capaz de reconocer la diversa realidad familiar existente en Chile y el mundo”.
Angélica Willson, antropóloga especialista en cuestiones de género, sostiene ante Las12: “Hay que revisar el discurso de Camila Vallejo cuando asume la presidencia de la FECh en noviembre del 2010. Allí puede verse por qué su liderazgo ha generado múltiples reacciones, porque en Chile casi habíamos olvidado este tipo de liderazgo, que se asume desde un compromiso colectivo y de una responsabilidad ética de las nuevas generaciones. Desde allí es capaz de hacer política e interpelar a la sociedad chilena para que juntos podamos construir un proyecto de país más justo, equitativo y democrático y ha sido justamente el movimiento de estudiantes el que ha tomado la palabra, para decirnos que no sigamos siendo complacientes”.
En relación con la reiterada alusión a la cara bonita de la joven dirigente, Willson subraya: “Las mujeres seguimos luchando por nuestros derechos y no podemos aceptar que se banalicen los liderazgos femeninos con argumentos que apelan a la ‘belleza, el atractivo físico o la fealdad’. Aquí estamos hablando de mujeres, de líderes con pensamiento crítico, de mujeres jóvenes que asumen el desafío y el compromiso de aportar los cientos de granos de arena que necesitamos para construir una sociedad más solidaria y democrática”.
Las frases que Willson recomendaba especialmente de ese discurso inaugural de Vallejo dicen: “Las mujeres seguimos sufriendo hoy día todo tipo de discriminaciones, a la hora de buscar trabajo, en los planes de cobertura para nuestra salud, en la escala de sueldos, incluso a la hora de participar en política. Tan solo ayer leía unas ideas que quisiera poder trasladarles en este momento, ya que me parecen esclarecedoras respecto de lo que les quiero decir. Abro comillas: ‘De la mujer se sospecha cuando es joven porque desestabiliza a la manada y se le rechaza cuando los años pasan porque ha perdido competitividad. Es excomulgada por fea y también cuando es bella. En el primer caso se dice que es repulsiva, en el segundo provocadora. Cuando no es lo uno ni lo otro la tildan de mediocre’, cierre de comillas”. Ahora le toca en carne propia a la joven Camila Vallejo enfrentar y desmontar esos prejuicios que hasta algunos meses leía y citaba entre comillas.

"Quiero vivir más de 45 años"

Raquel Lanceros
Tomado del blog Cuarto de Mala Música de Alexis Díaz Pimienta.
Prólogo de su poemario Un día cualquiera del vendedor de gafas, de próxima aparición.
Con esta contundente declaración real –raro verso de trece sílabas, como lo describe el poeta- de un adolescente recién rescatado del mar cuando se le pregunta por qué quiere ir a Europa, intitula Alexis Díaz-Pimienta uno de los poemas que conforman su espléndido libro Un día cualquiera del vendedor de gafas. Merecedor de un accésit del Premio de Poesía Tomás Morales, en cuya colección se integra, se trata de un libro único, personal, de una inusual fuerza expresiva, en el que con sugestiva maestría Alexis enfoca la mirada del lector hacia una realidad que a veces nos negamos a ver: la vida diaria de los inmigrantes en Europa, especialmente los inmigrantes africanos, seres “de ojos redondos y ahuecados”, cuyo valor sólo es parangonable al tamaño de su esperanza, que ni siquiera la cruda realidad logra derruir. La cuidadísima dicción poética de Díaz-Pimienta dibuja con certera riqueza de matices la sordidez e indiferencia a la que tiene que enfrentarse día a día el inmigrante negro que “salió de África un lunes de peces ciegos” y vende gafas de sol, cinturones y tallas, aunque muy pocos se dignen a comprar sus mercancías.
LEA TEXTO COMPLETO Y POEMA AQUÍ

Margaret Randall y Tony Guerrero comentan sobre la Escuela Lenin.

He recibido dos comentarios especiales sobre el fragmento del libro de Gregory (Goyo) Randall sobre la Escuela Lenin que reproduje en mi blog, y deseo compartirlos con ustedes. El primero en llegar –a través de Cubadebate–, fue el de su madre, la escritora y revolucionaria norteamericana Margaret Randall. El segundo, es el de uno de los héroes prisioneros en Estados Unidos, Tony, admirado y querido condiscípulo. Aquí dejo sus impresiones:

Margaret Randall: Es emocionante para mi, la madre de “Goyo”, ver esta foto de los muchachos junto al gran Félix Pita Rodríguez, asi como leer los comentarios de otros que estuvieran en la Lenin con mi hijo en esos años! El tiempo ha corrido, pero siento que el espíritu que adquirieron todos ustedes –desde México a Maracaibo y más allá– sigue vivo en los corazones y memorias jóvenes. Ojalá que algun dia, en un futuro no tan lejano, todos los jóvenes de América y del mundo tendrán la posibilidad de estudiar en una escuela como la Lenin. El libro de mi hijo caló hondo entre los uruguayos cuando salió hace un par de años. Ahora me alegra ver que llega mas lejos por Internet. Yo tengo hecha una buena traduccion al ingles, pero hasta la fecha no he podido interesar a nadie en EE.UU. o en Inglaterra en publicarlo en ese idioma. Quiza algun dia.

Antonio Guerrero: Querido hermano Ubieta: Me ha llegado el escrito sobre la Lenin, del libro de Gregory.
Sabes que a mi me cuesta trabajo recordar a muchos compañeros nuestros, y bueno, en este caso se trata de alguien que estudió dos años por debajo de nosotros, pero me suena ese sobrenombre de Goyo.
Aunque su narración es balanceada, siempre la gente tiende a contar aquellos episodios, muy aislados por cierto y por suerte, en que a algunos se les ocurrían hacer sus travesuras, y luego se quedaban ya como una leyenda. Yo no sé si tu estuviste en Vento o ingresaste ya en décimo, en la Lenin directo. Aquella etapa de coger la guagua de la calle (mas de una por cierto), todos los domingos por la noche, para estar en tiempo en el albergue asignado y todas las enseñanzas de esa escuela, bien recordadas por Goyo, son imborrables.
Luego, sobre la Lenin se pueden hablar de un montón de cosas, cada uno desde su perspectiva. Por ejemplo, yo podria contar sobre la banda de música, nuestro equipo de fútbol, el trabajo de la FEEM y la UJC, los trabajos voluntarios (cuando todo el mundo salía a la carrera de pase y nos quedábamos unos pocos a limpiar los albergues), los murales de formación ideológica, etc, etc.
En fin, gracias por hacernos llegar estas historias que hablan de un obra revolucionaria que ahí esta, renovándose y fortaleciéndose, porque la hemos sabido defender y la defenderemos al precio que sea necesario, y alli estamos y estaremos los "leninistas", fieles a nuestra historia y a Fidel, en la primera fila.
Un fuerte abrazo.
Tony
ESTAR ALLÍ ENTONCES. LA ESCUELA LENIN.

jueves, 25 de agosto de 2011

Quienes son los amigos de los anarquistas cubanos (y cómo defienden al pueblo)

Enrique Ubieta Gómez
Estaba casi convencido de la improcedencia de responder el extensísimo y por momentos alucinado artículo de “Liberato” Salinas. Hernández Busto –el admirador confeso de W. Bush–, y Rafael Rojas, sin embargo, cambiaron mi parecer. No pienso proseguir este debate, tengo ocupaciones más placenteras y útiles, y nuestro verdadero enemigo es el imperialismo. Si los anarquistas o socialistas libertarios cubanos se consideran anticapitalistas como yo, supongo que sean también antiimperialistas y disculpen mi desatención. El problema es que los ideólogos de la contrarrevolución –bien definidos en la derecha–, han iniciado una “campaña” de apoyo al anarquismo… Estoy perplejo. O no han entendido nada de los argumentos de “Liberato” Salinas y de Calzadilla, o los entienden mejor que yo. De repente Penúltimos días descubrió “sus coincidencias” con Havana Times, y anuncia con júbilo cada post “libertario”. Rojas, por su parte, hace una lista de quienes, según él, están “a favor de que la reforma económica avance más allá de la entrega de tierras a los campesinos en usufructo, de la ampliación del trabajo por cuenta propia y de la compra y venta de viviendas y autos”. En su español: de quienes quieren que los cambios en Cuba avancen hacia el capitalismo. “Esa presión, ideológicamente plural –escribe en el periódico El País de la empresa transnacional PRISA, con la que “Liberato” no quiere ser asociado (y ya sabemos que pluralidad para Rojas es todo, menos anticapitalismo)–, en la que intervienen católicos, anarquistas, liberales, socialdemócratas, juristas independientes o líderes de la comunidad negra o gay”, se expresa, dice, “en redes o publicaciones electrónicas o impresas, como Espacio Laical, Observatorio Crítico, Havana Times, Estado de Sats, Generación Y o Temas”. La única publicación institucional es Temas, y Rojas la incluye, supongo yo, por deferencia postraumática, después de los palos que le propinaran en ella Arturo Arango e Iroel Sánchez. Pero las otras, ¿qué tienen en común? Proudhon, Bakunin y Kropotkin hubiesen rechazado enérgicamente cualquier vínculo con liberales y socialdemócratas (actuales) y con sectores que eluden cualquier definición ideológica o las expresan en sus alianzas con el imperialismo y sus pretensiones capitalistas.
Pudiera pensar (autocomplaciendo mi ego) que tanto Rojas, como el admirador de Bush junior (Hernández Busto), adoptan a los “desvalidos” libertarios porque yo los ataco, o que estos se han aferrado a mis críticas para obtener visibilidad, ya que me presuponen “vocero” o “ideólogo” del “sistema”; pero no soy ingenuo ni “me creo cosas”, ellos saben que expreso opiniones personales y que el marketing imperial trasciende este intercambio. En todo caso, la polémica es un pretexto bien manejado, y la visita a Cuba de Ted Henken el punto de partida de una operación de acercamiento contrarrevolucionario a ciertos sectores de la sociedad.
“Liberato” Salinas, en cambio, me cree muy poderoso; su texto se apoya en las más delirantes especulaciones. Este párrafo es divertidísimo: “Ubieta además de director del oxigenante periódico La calle del medio es autor de un libro publicado en el álgido 1993, con el cual dio una de las primeras señales de la reorientación ideológica del discurso oficial en Cuba, luego de la evaporación histórica del marxismo-leninismo: Ensayos de identidad, texto que como su nombre lo indica tuvo por centro lo que a partir de ese momento se le llamará ‘la identidad’, una instancia a través de la cual los agentes culturales del orden estatal cubano gestionaron el recambio de la fenecida ‘moral comunista’. Una operación que involucró la designación de un nuevo ministro de cultura, la reorganización de la enseñanza de la historia de Cuba y el entramado institucional de la cultura, con la recuperación de figuras como Fernando Ortiz (y su noción de la integración nacional a partir del mestizaje), Cintio Vitier (y su teleología post-origenista del devenir simbólico de la nación) o la adjudicación de un nuevo estatus a la figura de José Martí, con la creación de una instancia cuasi ministerial como la Oficina Nacional del Programa Martiano, con la decorosa figura de Armando Hart Dávalos en calidad de su presidente”. Perdóneme el lector por la extensión de la cita, que solo intenta mostrar la “seriedad” de los razonamientos de “Liberato”: el primer texto de ese libro (“Panhispanismo o panamericanismo…”) obtuvo el Premio UNEAC de Ensayo en 1990, y en 1993, yo era un joven investigador ajeno a cualquier supuesta “reorientación ideológica del discurso oficial en Cuba”. Y sigo siéndolo, aunque ahora no me sienta ajeno, ni sea tan joven. Es muy curioso sin embargo que los argumentos de “Liberato” se parezcan tanto a los del propio Rafael Rojas, quien insiste en diferenciar la “etapa marxista” de la “nacionalista”, para canjear el antisocialismo por el anticastrismo en el discurso contrarrevolucionario –más manejable, porque se asocia a una persona y no a una doctrina revolucionaria–, y que ha considerado necesaria, como premisa política, la defenestración de Cintio Vitier y de José Martí. Para no abrumar al lector con una respuesta igual de extensa –el artículo de “Liberato” tiene 12 cuartillas–, me referiré sucintamente a algunas de sus "notables" afirmaciones.
“Liberato” me acusa de defender… ¡el nacionalismo burgués! Me detengo en este punto, aunque me salte el orden de sus invectivas, para seguir el hilo lógico de estas reflexiones. Su esquemática comprensión de la lucha de clases pasa por alto la existencia de naciones oprimidas y de naciones opresoras. Es más, para él, “el nacionalismo, sea de los grandes o las pequeñas naciones no ha ido más allá de reproducir a distintas escalas los procederes de los grandes Estados opresores que los movimientos de liberación nacional decían combatir”. Ante todo, debo afirmar que no soy nacionalista, de ningún tipo. José Martí no lo fue. Su periódico no se llamó La Nación, sino Patria (“que es Humanidad”, apostillaba). Su Partido no se llamó Independentista o Nacionalista, sino Revolucionario, porque quería construir una República que no se pareciera a la del Norte, ni a la de los restantes Estados latinoamericanos. Quería la unión de “nuestra América”, para fundar en ella un camino alternativo. Para eso Cuba necesita hoy defender su soberanía nacional.
Se es cubano por adopción o nacimiento, sin importar el origen, como lo fueron Máximo Gómez y el Che Guevara, como lo fueron José Martí (hijo de españoles) o Alejo Carpentier (hijo de rusa y francés). Más de mil cubanos fueron a pelear por la España republicana, unas décadas después de conquistada, a sangre y fuego, la mediatizada independencia. Más de 300 000 cubanos pelearon por la independencia de Angola y –no se olvide–, contra los intereses imperialistas, y más de dos mil entregaron su vida en aquel lejano país. Otros miles lo hicieron en muchos “oscuros” rincones del planeta. En más de sesenta países han trabajado los médicos y los maestros cubanos. ¿De qué nacionalismo hablan? En cuanto a mí, después de Ensayos de identidad he publicado dos libros que abordan la rica experiencia internacionalista cubana.
La radicalidad histórica del independentismo cubano no es ajena a la estructura clasista de los principales líderes del 95 y de sus tropas, que emergieron de los estratos más pobres de la sociedad en los primeros diez años de lucha. Esa radicalidad espantaba a las elites autonomistas y anexionistas, y fue aplastada con la intervención norteamericana. Pero el argumento de “Liberato” se extravía todavía más cuando dice: “Ese vaciamiento de contenidos populares de la historia que han estado haciendo los historiógrafos de la nación cubana ha ido creando las condiciones para que hoy no nos asombremos de un cartel gigante que este año ubicaron en el set de la plaza de la revolución el pasado 1 de mayo: ‘socialismo es soberanía nacional’, una definitiva declaración del achatamiento de la idea del socialismo en manos de los promotores de los Lineamientos y una demostración de la inquietante capacidad de reproducción universal de la lógica gubernamental que dio lugar hace casi un siglo a los nacional-socialismos europeos”. “Liberato” deduce la existencia de los nacional-socialismos de una matriz ideológica y no de presupuestos económicos y políticos: es cierto que el nazismo manipula el sentimiento nacionalista burgués, pero su existencia no es solo el resultado del incontrolado desbordamiento de pasiones, sino y sobre todo, de la necesidad imperialista y del instinto de conservación del Capital ante al auge revolucionario. Comparto la frase del cartel, descontextualizada de su origen como bien sabe “Liberato”: la soberanía nacional es hoy premisa para el socialismo, porque es el único escenario que nos permitiría su construcción. Y en sentido inverso, el socialismo es el único escenario posible para la soberanía nacional. ¿Recuerda “Liberato” la existencia del imperialismo norteamericano y su papel en la historia de Cuba?, ¿coincide con este en que debemos abrir las fronteras nacionales y promover un ‘nacionalismo suave’, ‘poroso’, que no impida el predominio de sus empresas transnacionales?
Existe en el discurso de “Liberato” una reveladora tendencia a coincidir en aspectos esenciales con el discurso imperialista. A pesar de que cuestiona mi militancia izquierdista (palabra turbia, ya lo sé), la suya se enreda en definiciones que no son propias del pensamiento anarquista. Por ejemplo, dice que Ichikawa, es un “intelectual orgánico de la centro derecha cubana”. ¿De qué centro habla?, ¿es que un anarquista postmoderno acepta esas clasificaciones que dividen y subdividen los programas de la derecha, como si fuesen opciones diferentes? Por el contrario, iguala de un plumazo a la izquierda sistémica de Zapatero en España, con la que Hugo Chávez representa. ¿No sabe acaso que el Gobierno español es cómplice, junto al de Estados Unidos, de los intentos desestabilizadores del Gobierno bolivariano?, ¿acepta a Zapatero como “izquierda”? Confundir, por último, la defensa del reducto socialista cubano –que incluye sus limitaciones y equivocaciones posibles–, con el tema de la “gobernabilidad” burguesa, es un acto de cinismo. La historia tiene ejemplos muy claros: los “marxistas” granadinos asesinaron al líder heterodoxo Maurice Bishop, y las tropas estadounidenses entraron al país, lo ocuparon y los liquidaron a ellos también. Miradas las cosas así, resulta comprensible el apoyo que este anarquismo recibe del pequeño Bush de Penúltimos días y de Rafael Rojas, entre otros. Y la patada que recibirían, después de desalojado el Gobierno que tan amablemente ayudan a combatir. Esta versión tropical es una caricatura de anarquismo: los que se alzan ahora contra el Estado revolucionario cubano son, con respecto al anarquismo, lo que los jóvenes hegelianos fueron con respecto a Hegel. Obnubilados con el principio del no reconocimiento a la autoridad –como aquellos con la Idea Absoluta–,  se alían a las fuerzas más reaccionarias para destruir lo imperfecto e instaurar La Nada. Con citas de autores mal digeridos, el texto de “Liberato” es pobre y, en el mejor de los casos, ingenuo. De los retos que los revolucionarios cubanos tendremos que enfrentar nadie duda. Yo los asumo, sin dejar de defender la soberanía nacional del país, y la integridad del Gobierno revolucionario. Finalmente “Liberato”, te aconsejo que deseches el tono de burla, porque no funciona: no soy doctor, nunca me interesaron los grados académicos, aunque respeto a quienes genuinamente los alcanzan. Soy simplemente un revolucionario cubano, que no necesita apodos para reafirmar su identidad.
VER TAMBIÉN:
LA CONFESIÓN HENKEN / ESCOBAR SOBRE LA BLOGOSFERA CUBANA.
EL FALSO MAPA DE TED HENKEN
ERASMO CALZADILLA Y EL ANARCO-CAPITALISMO

miércoles, 24 de agosto de 2011

Libia, ¿sangre, sudor y lágrimas?

Atilio Borón
La suerte del régimen libio está echada. A estas horas la única cuestión pendiente es el destino de Muammar Gadafi: ¿se rendirá o luchará hasta el fin?, ¿será Allende o Noriega?, ¿vivo o muerto? y, si vivo, ¿qué le espera? El exilio es altamente improbable: no tiene quien lo reciba y, además, su inmensa fortuna, depositada en bancos de Estados Unidos, Inglaterra, Francia e Italia está bloqueada. Lo más probable será que siga la suerte de Slobodan Milosevic y termine enfrentando las acusaciones del Tribunal Penal Internacional, que lo acusará de genocida por haber ordenado a sus tropas que disparen contra de su pueblo. Haciendo gala de una obscena doble moral, el TPI va a acoger una petición de un país, Estados Unidos, que no sólo no ha firmado el tratado y que no le reconoce jurisdicción sobre sus nacionales sino que lanzó una pertinaz campaña en contra del mismo obligando más de un centenar de países de la periferia capitalista a renunciar a su derecho a denunciar ante el TPI a ciudadanos estadounidenses responsables de violaciones semejantes -o peores- que las perpetradas por Gadafi. Una infamia más de un supuesto "orden mundial" que se está cayendo en pedazos gracias a los continuos atropellos de las grandes potencias. Y una lección para todos aquellos que confían –como en su momento lo hizo la Argentina de los noventa- en que consintiendo las "relaciones carnales" con el imperialismo se gozaría para siempre de su protección. Craso error, como se comprobó en el derrumbe de la Convertibilidad y como hoy lo experimenta en carne propia Gadafi, atónito ante la ingratitud de aquellos de quienes se había convertido en obediente peón.
Siendo esto así, ¿por qué Obama, Cameron, Sarkozy y Berlusconi le soltaron la mano? En primer lugar, por oportunismo. Esos gobiernos, que se habían alineado incondicionalmente con Mubarak en Egipto durante décadas, cometieron el error de subestimar el fervor insurreccional que conmovía a Egipto. Cuando cambiaron de bando, dejando en la estacada a su gendarme regional, su desprestigio ante la revolución democrática se hizo ostensible e irreparable. En Libia tuvieron la ocasión de reparar ese mal paso, facilitado por la brutal represión que Gadafi descargó en las primeras semanas de la revuelta. Esto ofreció el pretexto que estaban buscando para desencadenar la no menos brutal intervención militar de la OTAN -con su funesta secuela de víctimas civiles producto de los "daños colaterales" de sus “bombas inteligentes”- y, por otro lado, dando pie al inicio de las actuaciones del TPI a cuyo fiscal general ni por asomo se le ocurriría citar al comandante de la OTAN para que rinda cuentas de crímenes tanto o más monstruosos que los perpetrados por el régimen libio.
En una entrevista reciente Samir Amin manifestó que toda la operación montada en contra de Gadafi no tiene que ver con el petróleo porque las potencias imperialistas ya lo tienen en sus manos. Su objetivo es otro, y esta es la segunda razón de la invasión: "establecer el Africom (el Comando Militar de Estados Unidos para África) actualmente con sede en Stuttgart, Alemania, dado que los países africanos, no importa lo que se piense de ellos, se negaron a aceptar su radicación en África". Lo que requiere el imperialismo es establecer una cabeza de playa para lanzar sus operaciones militares en África. Hacerlo desde Alemania aparte de poco práctico es altamente irritante, por no decir ridículo. Ahora tratarán de que el régimen lacayo que se instale en Trípoli acepte la amable “invitación” que seguramente le cursará la OTAN. De todos modos, el operativo no será para nada sencillo, entre otras cosas porque el Consejo Nacional de la Transición (CNT) es un precipitado altamente inestable y heterogéneo de fuerzas sociales y políticas débilmente unidas por la argamasa que sólo le proporciona su visceral rechazo a Gadafi, pese a que no son pocos quienes hasta hacía pocos meses se contaban entre sus más obsecuentes y serviles colaboradores. Hay fundadas sospechas de que el asesinato aún no aclarado del ex jefe militar de los rebeldes, Mohammed Fatah Younis, ex ministro del Interior de Gadafi y ex comandante de las fuerzas especiales libias, fue perpetrado por un sector de los rebeldes en represalia por su actuación en el aplastamiento de una revuelta islamista en la década de los noventa. Otro ejemplo, no menos esclarecedor que el anterior, lo ofrece el propio presidente del CNT. Según Amin, Mustafá Abdel Jalil es “un curioso demócrata: fue el juez que condenó a las enfermeras búlgaras a muerte antes de ser promovido a Ministro de Justicia por Gadafi," cargo en el que se desempeñó desde 2007 hasta 2011. El CNT, en suma, es un bloque reaccionario y oportunista, integrado por islamistas radicales, socialistas ("estilo Zapatero o Tony Blair"), nacionalistas (sin nación, porque Libia no lo es) y, como señala el analista internacional Juan G. Tokatlian, "bandidos, empresarios, guerrilleros y ex militares" por no hablar del faccionalismo tribal y étnico que ha marcado desde siempre la historia de ese territorio sin nación que es Libia. Por eso no existen demasiadas razones para suponer que el CNT inaugurará un período democrático. Sus miembros no tienen mejores credenciales que Gadafi y pesa sobre ellos la irredimible infamia de haber invitado a las potencias imperialistas a bombardear sus ciudades y aldeas para viabilizar su derrocamiento. Por eso, lo más probable es que una vez derrotado el régimen, las sangrientas luchas intestinas y la ingobernabilidad resultante tornen inevitable para las potencias imperialistas entrar en otro pantano, como Irak y Afganistán, para establecer un mínimo de orden que permita organizar su rapiña. Desgraciadamente, lo que espera a Libia no es la democracia sino un turbulento protectorado europeo-estadounidense y, como dijo Winston Churchill de su país en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, sangre, sudor y lágrimas.