viernes, 5 de febrero de 2010

Pequeña historia sobre la verdad y la mentira en Twitter.

Enrique Ubieta Gómez
Si alguna duda quedaba sobre las motivaciones, y los recursos del debate político contrarrevolucionario, el uso de las nuevas tecnologías de la información en la guerra mediática la despeja: el debate político no gira en torno a la verdad, sino en torno al poder; no pretende demostrar o convencer con argumentos e informaciones veraces, sino imponer, confundir, sorprender, atemorizar. No son escaramuzas científicas, sino militares: el objetivo es la toma del Palacio, a como de lugar. La apuesta imperialista a favor de las nuevas herramientas de comunicación en Internet se sustenta en el dominio absoluto –financiero, tecnológico, de propiedad--, que posee sobre esas herramientas. El caso de Twitter es paradigmático. Irán y la llamada revolución verde fue el escenario de prueba. Importantes investigadores han demostrado que las promocionadas y supuestamente masivas “denuncias iraníes” contra sus gobernantes en Twitter, tuvieron un origen extranjero: “Por ejemplo, Amira Howeydi recabó datos de la firma canadiense Sysmos –escribe Eliades Acosta Matos--, que se dedica al análisis de las redes sociales en Internet, y pudo establecer que (…) el 19 de junio, en el clímax de las protestas, el 40,3% de los mensajes venían del exterior, apenas el 23,8% declaraba originarse dentro de la nación y un 35, 7% no daban su ubicación”.
En días pasados se produjo una operación similar en torno a Venezuela. La idea de emplear Twitter para atacar a la Revolución bolivariana fue difundida de inmediato por los medios tradicionales de prensa. Aunque algunos insistían en presentar la protesta como una “espontánea iniciativa de las redes sociales”, El Nacional de Caracas anunciaba sin recato que “el Colegio Nacional de Periodistas y el Sindicato de Trabajadores de la Prensa y el Círculo de Reporteros Gráficos (llamaba) a la sociedad civil a participar en una "twitteada" a las 4:00 p. m. de hoy martes”. Sin embargo, los verdaderos organizadores de la acción mediática no parecen ser venezolanos.
Veamos los hechos: el 2 de febrero surge la etiqueta #FreeVenezuela, con unos 300 participantes iniciales (obviamente concertados de antemano). Con asombrosa rapidez ascendía al tercer lugar del treding topics: “en los primeros diez minutos #FreeVenezuela (se colocó) en el puesto número ocho de los diez temas más importantes, 20 minutos más tarde (pasaba) al cuarto lugar, y a una hora de twitts se posicionó en el tercer puesto”. Durante dos horas logró mantener ese posicionamiento. Era la primera vez que un tema venezolano se ubicaba en esa red en un listado que supuestamente refleja a los que alcanzan altísimos índices de concurrencia. Rarezas de Internet, dirán unos; suspicacias inútiles, acotarán otros. Pero hay un dato fácilmente detectable, que ningún medio comentó: de aquellos 300 internautas iniciales, más del 65 por ciento emitía sus mensajes desde Estados Unidos, y otro 25 por ciento lo hacía desde Colombia. ¿Protesta venezolana?
Unos días después los que accedían al intercambio en #FreVenezuela se encontraron de improviso con mensajes que provenían de la cuenta @4febrero, en respaldo al presidente Chávez. El “intruso” reproducía en vivo –supuestamente desde el lugar de los hechos--, las palabras del discurso del líder venezolano. Lo amenazaron. Trataron de distraerlo en diálogos personales. Apenas pudo twittear en el “democrático” ciberespacio durante una hora. Su último mensaje decía: “Los próximos 30 años serán de grandes batallas y victorias, dice Chávez en el Patio de Honor de la Academia Militar”. Segundos después la cuenta @4febrero era cancelada por Twitter de forma definitiva, a pesar de que “el intruso” se había identificado como exigen las normas. Otro asiduo usuario de Twitter, Yohandry, dejó un petardo virtual: “Alguien me puede explicar por qué la mayoría que participa en #FreVenezuela está fuera de ella, en EU, por ejemplo”, dijo a las 5: 52 de la tarde. Nadie contestó, aunque una recomendación sigilosa llegó a los participantes: “Desactiven el geolocalizador”. Pero Yohandry, ante la carencia de respuestas, insistió una y otra vez con su pregunta demoledora: “Al final nadie me pudo explicar por qué #FreVenezuela se hace desde Estados Unidos y Colombia”, concluyó a las 6: 15 de la tarde. De cualquier manera, la verdad no es importante; se trata de una guerra por el poder, en la que aparentemente todo vale. Por eso treinta órganos de la gran prensa estadounidense y de sus filiales latinoamericanas (Excelsior de México, o Clarín de Argentina, por ejemplo) anunciaron con la debida seriedad lo que había sido pactado como noticia: “Los venezolanos usan Twitter para protestar contra Chávez”.

Concurso Internacional CARTAS DE AMOR 2010 .

El proyecto cultural Escribanía Dollz convoca a todos los interesados a participar en la Sexta edición del Concurso de Cartas de Amor 2010, con carácter internacional:
1- Podrá participar todo el que así lo desee, sea residente o no en el país. Los trabajos tendrán una extensión de una cuartilla.
2- Las cartas podrán ser enviadas por correo electrónico, regular o entregadas personalmente en: Escribanía Dollz, Calle Maceo no 1, sur entre Avenida de los Mártires y Dollz, Sancti Spíritus, Cuba. Código postal 60100; Y por correo electrónico a: liudmila@hero.cult.cu
3- En caso de que las misivas se envíen por correo electrónico debe ser adjuntas en documento Word, o en el cuerpo del mensaje. Estarán acompañadas por los datos personales de los concursantes, nombre, dirección particular, teléfono, y nacionalidad. En caso de no tener estos datos los trabajos quedarán automáticamente fuera de concurso.
4- Se recibirán desde el momento en que remite la convocatoria hasta el 14 de febrero. Las obras que se reciban con posterioridad al cierre del concurso quedarán automáticamente archivadas para la edición del año 2011.
5- Las cartas serán evaluadas por un jurado integrado por personalidades de la cultura cubana.
6- Los premios serán patrocinados por: Sectorial de Cultura, la Asociación Hermanos Saíz, la UNEAC, el Centro Provincial del libro y la literatura, Centro Provincial de Casas de Cultura, Radio Reloj, La Emisora Provincial Radio Sancti Spíritus, Radio Vitral, Centrovisión Yayabo, Consejo de las Artes Plásticas, Sociedad Cultural José Martí, Biblioteca Provincial Rubén Martínez Villena, Fondo Cubano de Bienes Culturales, Unión de Historiadores de Cuba, Dirección Municipal de Cultura, Centro de Prevención y Lucha contra el SIDA.
7- Se otorgarán cuatro premios consistentes en 500, 400, 300 y 200 pesos Moneda Nacional. Además de obras de arte originales, así como libros, discos compactos y otros obsequios. El jurado podrá entregar el número de menciones que estime conveniente.
8- Los premios se darán a conocer en acto de premiación el jueves 25 de febrero del año en curso, a las 3:00pm. Que se efectuará en la sede de la Escribanía Dollz, en marco de la Feria Internacional del Libro en Sancti Spíritus.
Coordina: Liudmila Quincoses

jueves, 4 de febrero de 2010

Paliza de Edmundo a María Elvira.

He visto con asombro el video de la entrevista de María Elvira a Edmundo García. ¡Soberana paliza la que le dio Edmundo! La paliza es extensiva a quienes piensan y actúan como ella. La noticia no es nueva, pero los invito a revisitarla una y otra vez.
VÉALO AQUÍ: Toda María Elvira tiene su Edmundo.

Por qué a Washington le importan países como Haití y Honduras.

Mark Weisbrot
Tomado de The Guardian Unlimited
Cuando escribo acerca de la política exterior de EE.UU. en lugares como Haití u Honduras, a menudo recibo comentarios de personas a quienes se les hace difícil creer que al gobierno de EE.UU. le importan lo suficiente esos países para tratar de controlar o derrocar sus gobiernos. Son pequeños y pobres países con poco recursos y sin mercados importantes. ¿Por qué a Washington le va a importar quién manda allí?Desafortunadamente sí le importa. Y mucho. Le importa mucho Haití como para derrocar al presidente electo Jean Bertrand Aristide no una vez, sino dos veces. La primera, en 1991, se hizo de manera encubierta. Solo nos enteramos después de que la gente que realizó el golpe de estado recibió su pago de manos de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. y luego Emmanuel Constant, el líder del más notorio escuadrón de la muerte allí –el cual después del golpe mató a miles de seguidores de Aristide— dijo a CBS que él también estaba financiado por la CIA.
En 2004, la participación de EE.UU. en el golpe fue mucho más abierta. Washington encabezó la eliminación de casi toda la ayuda internacional durante cuatro años, haciendo inevitable el colapso del gobierno. Como reportó The New York Times, mientras el Departamento de Estado de EE.UU. le estaba diciendo a Aristide que tenía que llegar a un acuerdo con la oposición política (financiada con millones de dólares de los contribuyentes norteamericanos), el Instituto Internacional Republicano decía a la oposición que no llegara a ningún acuerdo.
El pasado verano en Honduras, el gobierno de EE.UU. hizo todo lo posible para evitar que el resto del hemisferio montara una eficaz oposición política al gobierno golpista de Honduras. Por ejemplo, bloquearon a la Organización de Estados Americanos para que no adoptara la posición de no reconocer las elecciones celebradas bajo la dictadura. Al mismo tiempo, la Administración Obama pretendía públicamente que estaba en contra del golpe.
Esto tuvo éxito solo en parte, desde el punto de vista de las relaciones públicas. La mayor parte del público en EE.UU. piensa que la Administración Obama estaba en contra del golpe en Honduras; aunque para noviembre del pasado año había numerosos informes de prensa e incluso críticas editoriales de que Obama había cedido a la presión republicana y no había hecho lo suficiente. Pero esto fue una lectura equivocada de lo que sucedió realmente. La presión republicana en apoyo del golpe hondureño cambió la estrategia de relaciones públicas de la Administración. Los que siguieron de cerca los hechos desde el principio pudieron ver que la estrategia política era atemperar y demorar los esfuerzos por reinstalar al depuesto presidente, mientras se pretendía que el verdadero objetivo era el regreso a la democracia.Entre los que entendieron esto estaban varios gobiernos latinoamericanos, incluyendo pesos pesados tales como Brasil. Esto es importante, porque demuestra que el Departamento de Estado estaba dispuesto a pagar un alto costo a fin de ayudar a la derecha en Honduras. Así demostró a la gran mayoría de los gobiernos latinoamericanos que no era diferente de la Administración Bush en cuanto a sus objetivos en el hemisferio, lo cual no es un resultado agradable desde el punto de vista diplomático.
¿Por qué se preocupan tanto por quién gobierna en esos pobres países? Como sabe cualquier buen jugador de ajedrez, los peones son importantes. La pérdida de un par de peones al inicio del juego a menudo puede significar la diferencia entre ganar y perder. Ellos ven a esos países fundamentalmente en términos directos de poder. Les gustan los gobiernos que están de acuerdo con maximizar el poder de EE.UU. en el mundo. Y los que tienen otros objetivos –no necesariamente antagónicos con Estados Unidos– esos no les gustan.No es sorprendente que los aliados más cercanos de la Administración Obama en el hemisferio sean gobiernos de derecha como Colombia y Panamá, aun cuando el propio presidente Obama no sea un político derechista. Esto subraya la continuidad de la política de control. La victoria de la derecha en Chile la semana pasada, primera vez que gana unas elecciones en medio siglo, fue una victoria significativa del gobierno norteamericano. Si el Partido de los Trabajadores de Lula da Silva perdiera las elecciones presidenciales en Brasil el próximo otoño, sería un enorme triunfo para el Departamento de Estado. Aunque funcionarios de EE.UU., tanto bajo Bush como bajo Obama, han mantenido una postura amistosa hacia Brasil, es evidente que resienten mucho los cambios en la política exterior de Brasil que se ha aliado con otros gobiernos social demócratas del hemisferio y sus posiciones independientes de política exterior con relación al Medio Oriente, Irán y otros lugares.
Estados Unidos intervino en la política brasileña tan recientemente como en 2005, al organizar una conferencia para promover un cambio legal que dificultaría más a los legisladores cambiar de partido. Esto hubiera fortalecido la oposición al gobernante Partido de los Trabajadores de Lula, ya que el PT tiene disciplina partidaria, pero muchos políticos oposicionistas no. Esta intervención por parte del gobierno de EE.UU. fue descubierta el año pasado por medio de una petición bajo la Ley de Libertad de Información presentada en Washington. Muchas otras intervenciones de las cuales no sabemos están teniendo lugar ahora en todo el hemisferio. Estados Unidos ha estado muy implicado en la política de Chile desde la década de 1960, mucho antes de que organizara el derrocamiento de la democracia chilena en 1973.En octubre de 1970, el presidente Richard Nixon estaba quejándose en la Oficina Oval del presidente social demócrata de Chile, Salvador Allende. “¡Ese hijo de puta!”, dijo Richard Nixon el 15 de octubre de 1970. “Ese hijo de puta de Allende –vamos a aplastarlo”. Unas pocas semanas después explicó por qué:“La principal preocupación en Chile es que (Allende) pueda consolidarse, y la imagen proyectada al mundo será su éxito… Si permitimos que los líderes potenciales en Sudamérica piensen que pueden actuar como Chile y ganar de las dos formas, vamos a tener problemas…”
Esa es otra razón por la que los peones son importantes, y la pesadilla de Nixon se hizo realidad un cuarto de siglo después, cuando un país tras otro eligió a gobiernos independientes de izquierda que Washington no deseaba. Estados Unidos terminó “perdiendo” casi toda la región. Pero están tratando de recuperarla, un país cada vez. Los países más pequeños y más pobres que están más cerca de Estados Unidos son los que corren mayor peligro. Honduras y Haití algún tendrán elecciones democráticas, pero solo cuando la influencia de Washington en su política se reduzca aún más.
Mark Weisbrot es co-director del Centro para la Investigación Económica y Política, en Washington, D.C. También es presidente de Just Foreign Policy .

miércoles, 3 de febrero de 2010

Recuerdos de un combatiente internacionalista ( II ).

Abelardo Rafael Cueto Sosa.
(...) enfrentábamos los primeros días de 1976, envueltos en la misma vorágine de guardias y misiones de escolta, hasta que la Vieja de la Guadaña entró en el juego para recordarnos que, en una guerra, ella no era una posibilidad remota.
Recuerdo que fue por la tarde que Fuentes nos comunicó la noticia: el FLEC había emboscado a un grupo de nuestros vecinos, los comunicadores, y había heridos y muertos. Luego supimos que los caídos eran el capitán Aramís, el Jefe de la Compañía de Comunicaciones y Cué, un muchacho del Servicio Militar.
Aramís era un negro recio, de más de treinta años, que parecía haber nacido militar, de hablar fuerte y cultor de la disciplina estricta, pero humana. Yo pude hablar con él en varias ocasiones, por la vecindad de nuestras unidades y porque una vez me llamó la atención, con toda justicia. Sus hombres lo respetaban y querían, pues no había nada que él ordenara que no fuera justo, necesario y que él ya no hubiera hecho o estuviera dispuesto a hacer. De Cué, solamente recuerdo que era muy joven, menos de veinte años y que le gustaba mucho la pelota.
Luego supimos la forma en que Aramís había muerto. Muy mal herido, se resistía a que lo retiraran de la línea de fuego y arengaba a sus hombres, al tiempo que insultaba al enemigo y daba vivas a la Revolución y a Fidel.
Aramis y Cué fueron enterrados con honores, en un cementerio que se hizo para nuestros combatientes cerca de Landana. Luego de nosotros regresar a Cuba, los restos de todos los cubanos fueron agrupados en un cementerio en Luanda y más tarde volvieron invictos a la tierra que los vio nacer, donde no descansan, porque un ejemplo no descansa jamás.
Yo salí como escolta en las operaciones que inmediatamente se iniciaron contra el FLEC y al igual que todos, además de todas las razones que tenía para pelear, ahora sumaba otra, una deuda que nunca podrían pagarnos.
La Vieja de la Guadaña había entrado en el juego y golpeado fuerte, pero le aceptamos el reto (...)

Mensaje xenófobo contra bailarines cubanos en “El País”.

José Manzaneda (Cubainformación)
Los ataques a Cuba en el diario español El País pueden proceder de los rincones informativos más insospechados. El pasado 9 de enero de 2010, su sección de crítica de danza narraba el espectáculo de ballet que abrió la gala inaugural de la Presidencia Española de la Unión Europea, celebrada el día anterior en el Teatro Real de Madrid. El titular ya era indicativo de su claro sesgo informativo: “Cuba se cuela en la gala del Real” (1).
En el texto, se criticaba la presencia de bailarines cubanos en un espectáculo de ballet español dirigido a las autoridades de la Unión Europea. Para El País, la presencia de los cubanos en el espectáculo tenía clara “intencionalidad y (...) mensaje”. Era consecuencia de la “diplomacia de ballet” con que el Ministro de Exteriores español Miguel Ángel Moratinos deseaba contentar al gobierno cubano. Y se afirmaba que la inclusión de los bailarines cubanos contenía un “mensaje subliminal”.
Para redondear su tesis conspirativa, el autor del texto recordaba que Lienz Chang y Romel Frómeta, los citados bailarines cubanos, pertenecen al Ballet Nacional de Cuba. “Uno de ellos afirma el texto- (está) muy cercano a Alicia Alonso y a la cultura oficialista del régimen cubano”.
La crítica a la inclusión de los cubanos en el ballet español era reforzada con la inclusión de una expresión de corte xenófobo procedente de un espectador del acto que, supuestamente, había exclamado: "¡Como si no hubiera primeros bailarines españoles!"
Lo curioso es que la autoría de este texto no pertenece a un periodista afectado de chovinismo español. Quien lo escribe es Roger Salas, crítico de danza y moda del diario El País y de nacionalidad cubana (2).
Roger Salas es uno de tantos cubanos que hoy escriben bajo contrato de los principales diarios españoles, y que cumplen a destajo su papel de propagandistas de estos grupos mediáticos contra el proceso revolucionario cubano (3) (4). Hay que recordar, por ejemplo, los textos viscerales de este autor contra la película “Fresa y chocolate”, una de las joyas de la cinematografía cubana contemporánea y cuyo mensaje colaboró significativamente al actual proceso de avance social en materia de tolerancia a la diversidad sexual en Cuba. Para el crítico de danza y moda de El País, por el contrario, Fresa y Chocolate fue una “película (...) hecha por el régimen de Castro para demostrar que hoy hay libertad en Cuba para los homosexuales y de paso alentar el turismo sexual (...)" (5).
Estos mensajes retorcidos, forzados y obsesivos con relación a Cuba son constantes en todas las secciones de El País. Este diario pertenece al Grupo Prisa, multinacional española lanzada que, desde hace años, con apoyo diplomático del gobierno español, a la compra de decenas de televisiones, diarios y radios de América Latina (6). Su línea informativa es acorde a sus intereses empresariales: aquellos gobiernos latinoamericanos que han permitido su expansión, aparecen en sus páginas como modelo de buen gobierno. Quienes han obstaculizado su avance, mediante leyes restrictivas al capital transnacional o con políticas que impulsan el desarrollo de medios locales públicos o comunitarios, se han convertido en sus demonios informativos. Éste es el particular concepto que tiene el Grupo Prisa sobre la libertad de prensa.
(1) http://www.elpais.com/articulo/cultura/Cuba/cuela/gala/Real/elpepicul/20100109elpepicul_6/Tes
(2) http://www.elpais.com/todo-sobre/persona/Roger/Salas/885/
(3) http://www.elmundo.es/america/2009/12/26/cuba/1261839126.html
(4) http://www.elmundo.es/elmundo/2007/04/25/comunicacion/1177518202.html
(5) http://www.cubanet.org/CNews/y98/nov98/23o6.htm
(6) http://www.bbc.co.uk/mundo/america_latina/2009/11/091112_especial_medios_gobiernos_mr.shtml

martes, 2 de febrero de 2010

EL MURO DEL NEW YORK TIMES.


Daynet Rodríguez Sotomayor.

El influyente periódico norteamericano The New York Times anunció, recientemente, que comenzará a cobrar a partir del 2011 sus contenidos online.
(...) Como si no bastara la brecha entre los "conectados" y "desconectados", que se hace más profunda por día, otro muro peligroso se levanta con esta medida: entre los que, ya en la red, puedan y no puedan pagar las noticias. Se trata de una estocada al libre acceso de los contenidos, de una nueva forma de exclusión; y en suma, de un nuevo jet set.

lunes, 1 de febrero de 2010

Recuerdos de un combatiente internacionalista. ( I )

El 12 de febrero, a las 2 y 30 de la tarde, serán presentadas en la Sala Carlos J. Finlay de La Cabaña, durante la Feria Internacional del Libro de La Habana, las memorias de un combatiente de la guerra de Angola. Es un libro escrito sin pretenciones académicas, con sentido del humor, y sobre todo, desde una convicción: "tuve el privilegio de cumplir una misión internacionalista en Angola de 1975 a 1976 --advierte el autor con desenfado--, período que no vacilo en calificar, y me importan un pepino los que piensen que hay algo de demagogia en la clasificación, como el más maravilloso de mi vida". En sucesivos post iré presentando fragmentos de este libro divertido y conmovedor.

Abelardo Rafael Cueto Sosa
De pie frente a nosotros, con evidente emoción en la voz, el subteniente nos comunicó que el objeto de la citación era conocer nuestra disposición para cumplir una misión internacionalista de combate en un país africano, de carácter absolutamente voluntario y que si nuestra respuesta era afirmativa debíamos presentarnos al otro día a las 08.30 horas con una muda de ropa interior, una toalla y los útiles de aseo personal.
Pienso que si en aquella estrecha oficina hubiera aterrizado un marciano no hubiera provocado en los citados una sorpresa mayor. En mí caso todos los posibles argumentos que llevaba para resistirme a una movilización se esfumaron como por arte de magia y entre la estupefacción y la alegría se abrió paso también un sentimiento de orgullo y de preocupación por la responsabilidad que en mí se depositaba.
Pero no hubo tiempo para muchas meditaciones trascendentales. Había pasado si acaso un minuto de que nos comunicaran el asunto y el subteniente planteó que quienes estuviéramos dispuestos a ir levantáramos la mano. Hasta hoy, a la distancia de más de veinticinco años de aquel instante vital, conservo la satisfacción de que diez hombres, diez cubanos del montón, lo hicimos como uno solo, incluido un compañero cercano a los cincuenta, del que más tarde supe que había combatido en Girón y el Escambray y en aquel minuto se desempeñaba como cocinero. El Segundo Jefe del Comité Militar nos dijo, con la parquedad del militar de carrera teñida por un sentimiento que se le transparentaba en los ojos, que era muy estimulante una respuesta tan unánime, y sin perder más tiempo nos puso en manos de los compañeros de los pupitres.
Por azar, yo fui ubicado con el que conocía, quien ya con toda cordialidad, me felicitó para luego llenarme la planilla de rigor con todos los datos clásicos, incluido quien debía cobrar mi salario y a quien se debía avisar en caso de un “problema”.
A partir de ese momento yo sumé la palabra “problema” al rosario de expresiones eufemísticas, caballerosas y criollas con que los cubanos calificábamos a la muerte, pero no pensé mucho en eso, no por guapo, sino porque cuando se es muy joven, aún ante la inminencia de participar en una guerra, la Vieja de la Guadaña se ve como algo tan lejano que no te concierne.
El camino de regreso a la casa lo hice pensando en cómo dorarle la píldora a mí madre y en buscar la fórmula de imponer al viejo de la verdadera esencia del asunto.
Nos habían advertido que estaba absolutamente prohibido decir el tipo de tarea que íbamos a cumplir y que justificáramos la movilización con maniobras, pasar escuelas u otro pretexto que fuera plausible.
La disciplina y el secreto militar eran preceptos que yo conocía bien pues con ambos tuve que lidiar en la Marina, pero no decirle la verdad a mi padre me parecía un insulto a su trayectoria como revolucionario y estaba seguro que se dejaba cortar en pedacitos antes que traicionar una confidencia de la que fuera depositario. No se me escapa tampoco que yo era su único hijo, y que si le avisaban de algún “problema” conmigo, la cuestión iba a resultarle difícil y había que prepararlo.
Con la vieja no hubo mayores dificultades. Si yo no fuera bajito, cabezón y feo, hubiera dado un actor de alto calibre. Le hice un cuento de una movilización por dos años en Camagüey, como maestro de los soldados del EJT y salí del atolladero. Pero la tarea difícil era buscar el instante para quedarme solo con el viejo y hablarle; aunque como veterano conspirador, frente a mamá simuló que se tragaba el bulo camagüeyano, yo sabía que eso le había parecido un cuento chino.
Antes de que el viejo diera la orden de ir a la cama, el tiempo me alcanzó para hacer una llamada a una novel bailarina de una prestigiosa compañía cubana, con la cual tenía una tormentosa relación. Dueña de unos ojos que parecían de miel y terciopelo y de un cuerpo que provocaba vértigos, me tenía franca y totalmente loco.
A ella también le conté la mentira de los tinajones, pero con ese sexto sentido de las mujeres para adivinar cuando el hombre que les gusta miente, no me lo creyó. No podía yo sospechar en ese momento que pocos meses después de mi regreso aquello se acabaría lastimosamente, y que más tarde ella se iría para siempre rumbo al Norte revuelto y brutal que nos desprecia, porque nos teme.
Luego de esta digresión erótico lacrimosa volvemos al meollo de esta historia. Esa noche memorable dormimos muy poco en casa, mis viejos con las clásicas preocupaciones de todos los padres ante la inminente partida de un hijo, aunque sea para ir de vacaciones, mientras yo soñaba despierto en realizar hazañas que dejarían chiquitos a Napoleón y a Suvorov y me posibilitaran un regreso triunfal a la patria.
Cualquiera pudiera pensar que con semejantes ideas yo era bastante inmaduro para tener veintidós años y haber pasado las escuelas del Servicio Militar y la militancia en la UJC. A esos les respondo que, el día en que el ser humano pierda la capacidad de soñar y no sea capaz de darle ocasional rienda suelta al niño que todos llevamos dentro, en ese minuto la humanidad volverá de nuevo a las cavernas. A su vez, ya aclaré que soy de pequeña estatura y todos los hombres bajitos tenemos algo de delirio napoleónico.
El momento de hablar con el viejo llegó al otro día por la mañana. El salía muy temprano para su trabajo y en un descuido de la vieja en la cocina le dije lo que había. Me miró hondo, como si me viera de muy lejos, dijo sencillamente que cumpliera con mi deber, me abrazó y se fue, no hacía falta más. Ese día admiré un poco más a mi padre.
Antes de salir para el Comité Militar, pude llamar a mi jefe en la UJC, repetí la historia del Camagüey legendario que, cuadro agalludo al fin, tampoco creyó, y nos despedimos con un hasta pronto. Como el antiguo refrán dice: “despedidas cortas lágrimas abrevian”, convertí la conversación con mi madre en algo muy parecido a la salida cotidiana para el trabajo.
Puntuales, también como si fuéramos uno solo, llegamos a O’Reilly y Cuba los diez hombres que la noche antes le dijimos que sí a las exigencias de nuestro tiempo. Nos montamos en el camión para partir, pero antes tuvimos la primera baja: mientras nos despedíamos de las respectivas familias y tratábamos de dormir, el Comité Militar hizo lo suyo y apareció que el casi cincuentón cocinero estaba muy delicado de salud y decidieron que no fuera.
En aquel momento pensaba que eso era la más horrible de las injusticias. Hoy, opino distinto. Ahí empezó también mi verdadero aprendizaje de soldado. Al mirar al viejo miliciano que se quedaba empecé a entender que los hombres, aunque sean tipos duros y muy machos, también lloran.

domingo, 31 de enero de 2010

MIAMI: Termina plazo de pago anticipado por estudios.

MICHAEL VASQUEZ
(Cortesía del Dr. Néstor García Iturbe)
Los padres inscritos en el plan de gastos universitarios prepagados de la Florida este año deben prepararse para una sorpresa.
Por una parte, está el aumento rápido y estratosférico de la educación prepagada, en que una de las categorías cuesta cuatro veces más que el año pasado. Esto es suficiente para que algunos padres sencillamente se retiren del popular programa.
Por otra parte está el costo proyectado de la educación en instituciones estatales, cuando el alumno llegue a los 18 años: $225,307. Esa cifra astronómica ha hecho que muchos padres, aunque descontentos con el costo, opten por asegurar el plan a los precios de hoy antes que sigan aumentando.
El pago anticipado de la matrícula universitaria durante el período de inscripción de 14 semanas, que termina el domingo a medianoche, costara a los padres $16,647. El pago anticipado del
diferencial de matrícula -un nuevo cargo creado por los presidentes de universidades y la Legislatura en el 2007- costara $19,775 adicionales.
Los padres que compraron el plan antes del 31 de enero del 2007 estan exentos del diferencial. Los padres pueden fijar los precios actuales con un pago inicial de solo $50, y hay planes de pagos mensuales. Pero con plan de pago o sin él, los $19,775 que cuesta el plan de diferencial de matrícula es un aumento enorme en comparación con los $4,600 que costaba hace un año.
''Ahora hay que pagar este cargo extra, que no se sabe de donde salió'', dijo Jordana Macdonald, de Coral Gables, que hace poco compró un plan para su hija Mika, de dos meses de nacida. Macdonald adquirió el plan de matrícula básica y el diferencial. ''Asi que ahora tengo que
pagar mas de $200 al mes''.
Los estudiantes universitarios pagan en este momento un máximo de $13.74 por crédito/hora en matrícula diferencial, pero prepagar ese cargo a futuro se ha convertido en algo exorbitantemente elevado debido a lo rápido que este nuevo tipo de matricula se espera que aumente, potencialmente hasta 15 por ciento anual.
Macdonald tendrá que hacer esos pagos mensuales durante los próximos 18 años, pero dice que es un sacrificio que vale la pena. Uno de los mayores atractivos del plan es el que el costo proyectado de la educación en la Florida dentro de 18 años sea $225,307.
''Es asombroso'', dijo Macdonald. ''Mi casa cuesta menos que la matrícula universitaria''.
El año pasado los legisladores estatales hicieron mucho menos estrictas las restricciones sobre la rapidez con que la matrícula puede aumentar anualmente. Usando la matrícula base o el nuevo cargo por diferencial de matrícula (o una combinación) los colegios universitarios estatales están en libertad de aumentar los precios 15 por ciento al año. No esta claro cuanto ahorrarán los padres comprando un plan prepagado este año, en comparación con el próximo.

sábado, 30 de enero de 2010

Homenaje a Marx y Engels de un cubano.

Foto de Conde.

Berlín, museo del anticomunismo.

Enrique Ubieta Gómez
Fotos de Conde.
En otros textos he narrado mi fortuito descubrimiento del KGB Bar de Estocolmo: un lugar donde se desarticula la memoria en fragmentos inconexos, de manera que el visitante pueda consumir la nostalgia –entre sorbos de alcohol--, sin racionalizarla. Sin una lógica expositiva, la superposición de objetos y sonidos (marchas, canciones, y voces de antiguos programas soviéticos de radio, que nunca terminan de explicar nada), actúan sobre la memoria afectiva, y la paralizan dulzonamente.
Ciertas calles de Berlín han articulado, por el contrario, una lógica anticomunista: el desorden expositivo es solo aparente. Vitrina del triunfo capitalista sobre el socialismo “real” –Berlín es el escenario de uno de los sucesos más efectistas del derrumbe del Este, y también la capital de una de las economías más fuertes del Primer Mundo--, el mercado, supuestamente ciego, hace política. Quizás el lugar más emblemático es el otrora Checkpoint Charlie, famoso paso fronterizo. En el 2000 fue reconstruida una de sus casetas. Retratos gigantes a color de un guardia ruso mirando al Este y de uno norteamericano mirando al Oeste, flanquean el lugar en ambas direcciones. Los turistas se fotografían frente a la caseta. Pero a lo largo de la calle –un poco antes y un poco después--, más en contacto con el transeúnte, los turistas verán fotos de la represión en el Este, comprarán objetos de “los vencidos” (banderas, sellos, medallas, bustos, insignias) y visitarán museos privados que explican la historia desde la perspectiva de “los vencedores”.
Algunos objetos se exhiben en plena calle, a la intemperie, como trofeos de guerra: la supuesta última bandera soviética que ondeó en el Kremlin, ya ajada y descolorida –no pude dejar de asociar ese acto de escarnio público al mayor símbolo de un Estado y de una militancia, con la conocida imagen en la que soldados soviéticos colocaban la bandera roja de la hoz y el martillo sobre el Reichstag, ¿venganza histórica?--, y la placa de bronce con la imagen a relieve de Leonid Ilich Brezhnev, que alguna vez estuvo en la casa donde viviera hasta su muerte. Dos trofeos que cumplen el sueño dorado del nazismo. En Berlín yacen –repitiendo los antiguos rituales de guerra--, la bandera del enemigo y en lugar de la cabeza del jefe vencido, la placa arrancada de su hogar.Pero todavía hay más: un enorme cartel cubre la pared lateral de un edificio que hace esquina, con la foto de una muchacha del Este que frente a la cámara de control en el muro, muestra irreverente sus senos. Es una foto famosa, pero esta vez sirve de anuncio a una marca de ropa, Diesel, cuyo slogan es casi programático: be stupid. “Ser estúpido”, en este caso, es una reivindicación irónica de la irreverencia juvenil, que el mercado y la política anticomunista entienden como frivolidad e individualismo. Un cartel gigante en otro edificio esquinero anuncia en cuatro idiomas (inglés, alemán, francés, ruso) que usted ha entrado a un sector que no persigue ganancias, aunque las obtiene.
El sello de los vencedores todo lo marca: los alemanes del Este temen que aparezca algún vínculo con la Stasi –nadie recuerda que los servicios secretos de la Alemania occidental fueron creados en 1956 y dirigidos por el general nazi Reinhard Gehlen, rescatado y protegido por Estados Unidos debido a sus conocimientos de la Unión Soviética (extraídos a los prisioneros en los campos de concentración) y los archivos de esa organización están bien protegidos--; los ciudadanos de los pueblos pequeños de la zona oriental han emigrado hacia los de la zona occidental, porque sus industrias no fueron modernizadas sino vendidas y cerradas, y hoy son pueblos fantasmas; muchos hombres y mujeres genuinamente de izquierda prefieren que no los asocien con el comunismo, por temor a represalias o al desprestigio mediático. En la zona oriental de Berlín se han construido grandes y lujosas tiendas, y el otrora Palacio del Pueblo fue derribado: en su lugar se restaura con minuciosidad de orfebre el viejo Palacio Imperial, destruido durante los bombardeos de los aliados. La nueva canciller federal Ángela Merkel, militante de la Juventud Libre Alemana (Jóvenes Comunistas) de la República socialista, y condecorada con altas distinciones, es hoy la presidenta de la derechista Unión Demócrata Cristiana (CDU).
Pero Berlín, pese a todo, no es la vitrina del capitalismo. En todo caso, es la exhibición del poder del Norte –el Norte del Norte--, que se erige sobre la dependencia y la exclusión del Sur. Un poder imperial, nunca plenamente realizado: en sus museos estatales pueden verse las más inusitadas ruinas griegas, egipcias, árabes. Las piezas robadas a pedazos por exploradores decimonónicos han sido reconstruidas y completadas, de manera que puedan ser visitadas como en sus lugares de origen. Si hablamos de vitrinas del capitalismo, hay que pensar en Haití. En Berlín supe del terremoto que devastó a ese país. Dos mundos, como dos planetas, pero un mismo capitalismo. La poderosa Alemania regatea –y promociona-- cada centavo que ofrece a los haitianos, mientras que la pobre y bloqueada Cuba incrementa la presencia incondicional de sus médicos. No hablo, por supuesto, del pueblo alemán, que conserva con ahínco la memoria de Marx y Engels, de Bertold Bretch, de Rosa Luxemburgo y de Clara Zetkin, entre otros, el pueblo que ha producido a tantos pensadores y líderes revolucionarios. Visitar Berlín hoy es un aprendizaje, una lección. De los errores del socialismo, de sus desvíos, ya sabemos. Pero no se ha dicho todo. Falta por hablar del camino cerrado que es el capitalismo, y de las consecuencias de su adopción, aún en el Primer Mundo. Faltan páginas de la historia por escribir.

CUBA, PARA LA REFLEXIÓN.

Santiago Alba Rico,
Carlos Fernández Liria,
Belén Gopegui
y Pascual Serrano
Estos son tiempos para la reflexión en economía. Tras algunas décadas de predominio neoliberal patrocinado por la escuela de Chicago, la economía mundial se encuentra frente a una crisis de consecuencias imprevisibles, pero en cualquier caso gravísimas. Lo mínimo que se podría pedir al espíritu científico es cambiar los paradigmas, invertir las evidencias, reaccionar, en suma, ante esta bancarrota intelectual que impidió diagnosticar y prever la catástrofe que se avecinaba. ¿Es eso lo que se está haciendo?
Hemos conocido distintas versiones más o menos destructivas del capitalismo, lo mismo que del socialismo. Pero, respecto a la lógica interna que distingue a uno del otro, hay algo que debería hoy interesarnos vivamente. El socialismo puede dejar de crecer, el capitalismo no. El socialismo puede ralentizar la marcha, el capitalismo no.
Pensemos en el ejemplo de Cuba. Al hundirse la URSS, Cuba perdió repentinamente el 85% de su comercio exterior. Su producto interior bruto decreció nada menos que un 33% en términos absolutos. Uno puede hacerse una idea de la catástrofe si se piensa que en Europa nos echamos a temblar ante la perspectiva de perder un punto en el crecimiento previsto. Y a ello se unió un endurecimiento del bloqueo estadounidense. Sin embargo, la gente no murió de hambre en Cuba, no perdió sus zapatos, ni su educación, ni su seguridad social, ni tampoco su dignidad. Lo pasaron muy mal, pero no se enfrentaron al fin del mundo como habría ocurrido con semejantes indicadores en los países capitalistas.
En medio de la actual sacudida, cuando el capitalismo destruye cuerpos en África y puestos de trabajo en España, cuando erosiona sin remedio las condiciones de habitabilidad del hogar humano, cuando para ello tiene al mismo tiempo que recurrir al lubricante de las mafias, al estímulo de los integrismos religiosos, a la restricción de los derechos laborales y al recorte de las libertades, en ese momento, todas las miradas se dirigen, en efecto, hacia Cuba… pero para condenarla y hostigarla. ¿Por qué? ¿Qué pasa allí? ¿El récord de muertos en un solo día? En México. ¿El de sindicalistas y periodistas asesinados? En Colombia. ¿El de pogromos racistas contra inmigrantes? En Italia. ¿Homofobia? En Polonia. ¿Xenofobia institucionalizada y leyes raciales? En Israel. ¿Fanatismo religioso y machismo criminal? En Arabia Saudí. ¿Control de las comunicaciones, suspensión del habeas corpus, tortura, secuestros, asesinatos de civiles? En EEUU. ¿Malos tratos a detenidos, periodistas e intelectuales procesados, periódicos cerrados, corrupción galopante, inmigrantes en centros de internamiento? En España.
Bien, aceptemos que, en este cuadro dantesco, Cuba es apenas un “mal menor”. El que desde Europa y desde España se preste tanta atención negativa al país con menos problemas del planeta –como ha hecho el diputado Luis Yáñez (Público,9-1-10)– demuestra de sobra, en todo caso, que no es lo malo de Cuba lo que se censura, sino lo que en Cuba se opone a esta lógica dantesca y a sus efectos; es decir, lo que tiene precisamente de bueno.
Los economistas Jacques Bidet y Gérard Duménil recuerdan que lo que salvó al capitalismo en las primeras décadas del siglo pasado fue la organización; es decir, la misma planificación que los liberales identifican horrorizados con el socialismo. Gobiernos e instituciones planificaron sin parar, como siguen planificando ahora, aunque lo hicieron para conservar y aumentar los beneficios y no para conservar la vida y aumentar el bienestar humano. Pero la planificación es ya, como quería Marx, un hecho. Basta sólo cambiarla de signo. En los últimos 60 años, la minoría organizada que gestiona el capitalismo global se ha visto apoyada, a una escala sin precedentes, por toda una serie de instituciones internacionales (el FMI, el Banco Mundial, la OMC, el G-8, el G-20 etc.) que han concebido en libertad, y aplicado contra todos los obstáculos, políticas de liberalización y privatización de la economía mundial. El resultado salta a la vista.
¿Y si planificásemos al revés? ¿Y si prestásemos un poco de atención positiva a Cuba? Esto no lo hemos probado aún, pero lo que intuimos en la actualidad es más bien esperanzador: a partir de una historia semejante de colonialismo y subdesarrollo, el socialismo ha hecho mucho más por Cuba que el capitalismo por Haití o el Congo. ¿Qué pasaría si la ONU decidiese aplicar su carta de DDHH y de Derechos Sociales? ¿Si la FAO la dirigiese un socialista cubano? ¿Si el modelo de intercambio comercial fuera el ALBA y no la OMC? ¿Si el Banco del Sur fuese tan potente como el FMI? ¿Si todas las instituciones internacionales impusiesen a los díscolos capitalistas programas de ajuste estructural orientados a aumentar el gasto público, nacionalizar los recursos básicos y proteger los derechos sociales y laborales? ¿Si seis bancos centrales de Estados poderosos interviniesen masivamente para garantizar las ventajas del socialismo, amenazadas por un huracán?
Podemos decir que la minoría organizada que gestiona el capitalismo no lo permitirá, pero no podemos decir que no funcionaría. Según una reciente encuesta de GlobeSpan, la mayoría que lo padece (hasta un 74%) apuesta ya por otra cosa.En su artículo, el diputado Yáñez decía amar a Cuba. Por eso, le deseaba lo mejor: incorporarse al capitalismo, justo cuando este ha demostrado su fracaso y su incompatibilidad, al mismo tiempo, con el bienestar humano y con la democracia, con la dignidad material y con el derecho. Nosotros no amamos a Cuba: respetamos a sus hombres y mujeres por lo que han hecho y por lo que siguen haciendo. Quizás a Yáñez le tranquilice pensar en Colombia o en Arabia Saudí. A nosotros nos tranquiliza pensar en Cuba, esa isla donde incluso los límites, los problemas, los errores de la revolución señalan inflexiblemente, desde hace 51 años, la posibilidad histórica de una superación del capitalismo y de una alternativa a la barbarie.
Santiago Alba Rico es escritor
Carlos Fernández Liria es profesor de Filosofía (UCM)
Belén Gopegui es escritora
Pascual Serrano es periodista
Ilustración de Mikel Casal
(Tomado de Dominio público, un blog de Público.es)