viernes, 8 de abril de 2011

Raúl Antonio Capote: narrador de fuste y filósofo a contracorriente.

Enrique Ubieta Gómez
Es interesante constatar la ira que produce en algunos ideólogos del fascismo bushista, como Hernández Busto, la revelación de que un escritor al que había dedicado atención y gratitud –pensándolo un igual-- es, siempre fue, un cabal revolucionario, alguien que nunca aceptó la oferta que otros, como él, consideraron plausible: la de trabajar para un estado enemigo del propio. La única manera que encuentra de expresar su frustración es tratar de disminuirlo como intelectual: “Capote, por cierto, fue entrevistado hace un par de años por Radio Martí. Pero el entrevistador no le hizo la única pregunta que valía la pena: por qué sus libros eran tan malos. Ahora ya sabemos la respuesta”. A lo que Armando de Armas, el supuesto entrevistador –que en realidad anudó respuestas de Capote a otros interlocutores, en conversaciones privadas--, agrega en un comentario al post: “Te doy toda la razón, Ernesto. Es un fallo que no me perdono. Saludos”. Es cierto que todos los elogios a la obra de Capote habían desaparecido del ciberespacio unas horas después de revelarse su identidad. Pero siempre quedan huellas.
Y bastan algunas, para que los que ahora se apresuran en desmarcarse, hagan el ridículo. El 30 de septiembre de 2009, Armando de Armas consideraba que Raúl Antonio Capote era un “narrador de fuste y (un) filósofo a contracorriente”, en unas líneas dedicadas a resaltar la ausencia de los “imprescindibles” en un encuentro de escritores cienfuegueros, publicadas por Emilio Ichikawa en su blog. Yo que fundé y dirigí durante casi diez años una revista de pensamiento, en la que colaboró Ichikawa por cierto, llamada Contracorriente, aplaudo esa extraña previsión, que solo ahora revela con fuerza su alcance. Pero De Armas y Capote siguen “emparentados” en los elogios. Amir del Valle --que en un muy selectivo recuento de la historia literaria cubana publicado en La Jornada Semanal de México, el 8 de diciembre de 2002, incluía la novela de Capote, El caballero ilustrado (Editorial Letras Cubanas), entre las mejores obras cubanas publicadas en la década de los noventa--, no pudo al parecer prescindir de comentar las excelencias del ahora revelado agente, en una reseña paradójicamente dedicada a una obra escrita por De Armas (Otro lunes, Revista Hispanoamericana de Cultura, septiembre de 2008): 
"Allá en Cienfuegos, en los inicios del 90, Armando de Armas y Raúl Antonio Capote me hablaron, una vez tras otra, de sus locuras narrativas. Ya por entonces yo, apegado a un realismo del que sólo me libraría años después, consideraba sus proyectos como perfectas locuras: Capote construía un país donde luchaban por el poder lagartos, enanos, buitres y otras animalias fabuladas a partir de los seres humanos que nos rodeaban, en un largo camino que terminó en su excelente novela El caballero ilustrado".
Plaza Mayor, a su vez, describía en su catálogo la novela El caballero ilustrado como una obra que obtuvo en Cuba “una amplia aceptación de crítica y público”. No es necesario entonces que reproduzca el intenso elogio que el crítico puertorriqueño Manuel Clavel Carrasquillo dedicara a su obra el 11 de abril de 2005 en El Nuevo Día de la isla borinqueña.
Pero quizás lo más importante es que Capote no reniega de su obra publicada. Se ríe de las interpretaciones forzadas que intentaban manipularla en función de intereses políticos ajenos a los suyos y las defiende como productos de un hombre libre que escribía –y escribirá--, para hombres libres, no para los pagados por el imperio. Aunque Hernández Busto y De Armas se retuerzan de la ira.

P.D. Encontré otro artículo de Amir Valle titulado "Un caballero ilustrado llamado Raúl A. Capote", y para no cansar al lector, reproduzco algunos breves fragmentos:
"Años después recordaría aquella tarde de 1992 en que Raúl leyó el primer capítulo de una novela que a todos pareció rara. El patio de la Casa del Joven Creador, bañado por la brisa marina que nacía de la bahía, a unos pocos metros, con un malecón tranquilo, plácido, donde se besaban algunas parejas, nada tenía que ver con la atmósfera que comenzó a brotar de las páginas que Raúl leyó, como siempre, ronca, parsimoniosamente.
Había Literatura con mayúsculas en aquellas páginas y así se lo hice saber entonces a Raúl:
'sigue, hermano', le dije, 'ése es el Raúl que buscas hace muchos años'. Y no me equivocaba.
Después, a retazos, fui conociendo algunos otros fragmentos de aquella novela, aún sin nombre, que Raúl volvió a leer en un evento literario en Cumanayagua, en su casa en Cruces o en el apartamento del fraterno amigo y también escritor Miguel Cañellas, junto a Marcial Gala y Armando Valdés, en noches de ron y confrontaciones literarias que hoy todos recordamos con la nostalgia de los buenos tiempos.
Casi siete años después Raúl vino a decirme que quién mejor que yo para presentar su novela. La leí. Me gustó mucho más que aquella primera vez y, repito, me siguió y me sigue pareciendo una novela rara, distinta, una voz con un timbre inconfundible dentro del concierto de la narrativa del 90"

Raúl Antonio Capote: un hombre libre que escribe y enseña para hombres libres.

Enrique Ubieta Gómez
Especial para La Calle del Medio 35

Esta conversación transcurre en el pequeño apartamento del Vedado donde vive con su esposa y sus tres hijos. Faltan unos días para la proyección en televisión del capítulo perteneciente al serial documental Las razones de Cuba, donde se revela su identidad de agente secreto de la Seguridad del estado. Para el Gobierno norteamericano, aún es el agente Pablo de la CIA. Días después de la revelación pública, llegarán todavía a su casa emisarios despistados en busca de información de inteligencia: a una agente peruana que lo visita, le dice que se prepara una gran manifestación para el 16 de abril. Se entusiasma. “Pero a favor de la Revolución”, aclara. Ni siquiera sabe lo que ocurrió ese día de 1961. Capote, paciente, le explica. Ella no sale de su asombro, llega a pensar que se equivocó de casa. Se despiden: “usted ha conocido a un revolucionario cubano”, le dice. 

Empecemos contándole a los lectores de La Calle quién es Raúl Capote: ¿cómo llegas a la literatura, qué estudiaste, de donde surge tu vocación, cuando te diste cuenta que podías ser o que querías ser escritor?
Creo que siempre quise ser escritor. Esa era mi vocación desde niño. Después llegué a los Talleres Literarios que fue un movimiento que tuvo en Cuba una importancia tremenda, existen detractores y defensores de ese movimiento, pero realmente permitió que mucha gente lograra entrar al mundo literario y que pudiese compartir con autores consagrados. Muchos escritores de los 90 fueron fruto de esos talleres y si algunos no llegaron a convertirse en poetas o narradores el impacto que tenían esos encuentros sobre la formación cultural de esa generación fue importante. Yo nací en La Habana, siempre me gustó leer mucho, soy una especie de cazador de libros, no hay nada que me agrade más que encontrar un libro raro, una joya literaria difícil de encontrar, nada que supere para mí el placer de leer un buen libro, la lectura me llevó a la escritura de forma casi natural.
Nací en La Habana pero donde me formé de verdad como escritor fue en Cienfuegos, en especial en Cruces, de la mano de un excelente promotor cultural y amigo entrañable, Rigoberto Ortiz. Me fui a trabajar a esa provincia con 20 o 21 años. Había hecho un técnico medio en Oceanografía, una cosa a la que después nunca me dediqué, no por que no quisiera, sino porque no encontré nunca trabajo en esa especialidad, pensé entonces que en una ciudad de mar como Cienfuegos nunca faltaría espacio para un oceanógrafo, pero no fue así. Yo estaba vinculado a la Asociación Hermanos Saíz, en esa época mayormente escribía poesía, pero hacía algunos cuentos, y empecé a asistir al taller literario de Cruces, pueblo de mi padre y abuelos, donde residí por 8 años. El Taller Literario de Cruces era muy bueno, los debates eran fuertes y existía mucha competitividad, compartí allí con escritores que estaban comenzando pero que después se destacaron, como Jesús Candelario, magnífico poeta y Joel Garnier, un gran polemista literario, como Donoy Arrechea, Judith Martín y muchos otros que guiados por Rigoberto acaparaban la mayoría de los premios en los Encuentros Provinciales de Talleres Literarios. Coincidí en tiempo y espacio con Amir Valle –el primer Amir Valle, como digo yo, que es de esa época--, con varios cienfuegueros buenos escritores como Alfonso Roque, Rogelio Riverón, Miguel Cañellas y muchos otros, éramos un grupo de muchachos jóvenes a los que nos interesaba la literatura y que encontramos en Cienfuegos un buen espacio para desarrollarnos. Y bueno, estuve en todo aquello de la creación de la Asociación Hermanos Saiz, de la que fui su vicepresidente en Cienfuegos. Durante muchos años fui parte del equipo de trabajo de la Asociación. Me siento tan habanero como cienfueguero. Allí viven muchos de mis mejores amigos, mis hijos nacieron allá, mi esposa es cienfueguera.
Soy de los escritores del Período Especial, cuando llegué en los 90 al momento en que debía publicar cesaron las posibilidades, mi primera publicación fue una plaquette, no sé si recuerdan las plaquettes aquellas, las hojitas sueltas dentro de una cubierta de cartón. Fue un libro de cuentos que titulé Para divagar mientras llueve, ahora jamás utilizaría ese título, pero bueno… así se llamó. Después en el año 1996 gané el Premio Calendario de la Asociación en narrativa. Publiqué una novela en Letras Cubanas en 1999, El Caballero Ilustrado y ya la siguiente fue El adversario con Plaza Mayor, mi última novela. Eso es lo que tengo publicado y lo que la gente más conoce, sobre todo El adversario, porque fue Plaza Mayor el editor y se le hizo mucha promoción al libro en su momento, y bueno las cosas que tengo escritas que no he podido ni he querido todavía publicar… también aparecen cuentos míos en numerosas antologías tanto en Cuba como fuera de Cuba.

Siempre pensaste en ser escritor… ¿Por qué estudiaste oceanografía?
Bueno, después del preuniversitario, pasé los 3 años del servicio militar y al terminar, lo único que apareció para estudiar fue eso. Era joven, aquello era atractivo, tenía que ver con el mar. Pero a mí lo que siempre me ha gustado es la historia y después busqué la manera de llegar a ella y llegué. Empecé a dar clases en una secundaria básica como profesor, para poder entrar a la universidad. No fue posible en Historia, entré por arte y me gradué de artes plásticas, que me gustaba muchísimo también y entonces hice la Maestría en Historia. Siempre pensé en dar clases como profesor. Y tuve la suerte de quedarme como tal en la universidad al graduarme.

¿En cuál universidad estudiaste?
En el la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique J. Varona. Antes de graduarme empecé a trabajar, se necesitaban profesores y yo solicité un ajuste de programa, la carrera duraba 5 años, y la hice en 3, una cosa bastante difícil pero logré hacerlo, terminé con 5,25 de promedio y fui título de oro, hice una oposición y me dieron la plaza en la Universidad. Cuando empecé, me faltaban meses para graduarme. Después hice la Maestría en historia contemporánea y relaciones internacionales en la Universidad de La Habana.

¿Dónde conociste a tu esposa?
En Cienfuegos. Éramos un grupo de gente joven en una ciudad “joven”, teníamos millones de posibilidades que probablemente no existían en La Habana en ese momento. Podíamos hacer de todo, teníamos absoluta libertad para desarrollar proyectos, hacer radio, televisión, teatro, artes plásticas, de todo, estaba la Central Electronuclear en construcción, que era también un mundo que se abría porque estaba lleno de gente de todas las provincias, con intereses de todo tipo. Éramos un poco el centro de casi todo lo que se hacía en la ciudad. El punto de reunión en ese momento era la Casa del Joven Creador, que se llenaba los fines de semana de estudiantes universitarios, y en ese contexto la conocí.

PRIMEROS CONTACTOS.
¿Y cómo empieza tu vínculo con la Seguridad?
Al enemigo se le hizo interesante la situación, estamos hablando de años muy complejos, en medio de una batalla en todo el país. Alguien parece que se fijó y habló de mí. La situación de Cienfuegos difería de la del resto del país, nosotros teníamos muchas posibilidades, quizás muchas más que en otros lugares y aunque compartíamos la idea de que queríamos ser una organización autofinanciada, una especie de ONG, los cienfuegueros nos alineamos resueltamente al lado de los que defendíamos por encima de todo la política cultural de la Revolución. El Segundo Congreso de la Asociación, en el cual yo participé, eligió a Fernando Rojas como presidente y la organización, finalmente tomó un rumbo más estable. Ya estando aquí en La Habana, empezó toda una estrategia de visitas. A cada rato aparecía un editor o un supuesto editor a ofrecerme las cosas más increíbles del mundo, pero siempre con una condición, que era lo que a mí me molestaba, me pedían que escribiera sobre la realidad cubana, y yo respondía, pero bueno, si yo escribo sobre la realidad cubana…; siempre me catalogaron como novísimo, aunque mi literatura era diferente a la de los demás miembros de mi generación. Entonces venían a proponerme cosas, me acuerdo que por el año 92 ó 93 aquello fue tremendo, hasta dos y tres agentes literarios de Europa y de Estados Unidos llegaron con propuestas muy bien pagadas. Y empezaron a aparecer profesores de universidades norteamericanas, supuestamente interesados en promocionar mi obra, y yo decía, ¿qué obra?, en ese momento no tenía obra publicada, solo una plaquette, ¿de qué está hablando esta gente...? Por aquellos años desarrollábamos una intensa vida cultural, la Casa del Joven Creador no descansaba, yo era vice presidente de la AHS, vice presidente de la Cátedra Mercedes Matamoros, organizábamos talleres, encuentros literarios, exposiciones de artes plásticas, etc. Manteníamos estrechos vínculos de trabajo con la Universidad de Cienfuegos y otras instituciones culturales y educativas de la provincia, quizás eso también resultó interesante para el enemigo
Ya en La Habana, cuando gano el premio Calendario, viene una persona enviada por una organización del Pen Club de los Estados Unidos a proponerme una colaboración con una revista, pero nunca mencionó su nombre, era una revista-fantasma, para la que yo debía elegir a un grupo de jóvenes escritores cubanos. Ya Amir aparecía seleccionado por ellos. Yo sugerí ir a la UNEAC, pero ellos no estuvieron de acuerdo, y ahí se trabó la cosa, porque no acepté. Después llega Plaza Mayor, conozco a Patricia Gutiérrez. Ella venía con una propuesta más interesante, incluso al inicio no nos pareció negativa, porque hablaba de publicar libros, y bueno, el objetivo de un escritor es publicar libros, y a diferencia de otros que habían llegado antes, no condicionaba lo que ibas a escribir. Decía: lo único que queremos es que sea de calidad, y bueno, eso parecía realmente atractivo. Lo que sucede es que a partir de eso se desencadenan algunas acciones... La contrarrevolución andaba desesperada buscando a un escritor cubano “disidente”. Las embajadas europeas, la SINA, invitaban constantemente a amigos míos, pero la gente decía que no cuando se mencionaba a la SINA.
Y no había en ese momento alguien que ellos pudieran presentar como un escritor disidente, una especie de Solschenitzin, y me invitan a una cena en casa de un funcionario norteamericano. Días antes la embajada de España me había llamado para suspender otra cena que estaba prevista allí, para priorizar la invitación de la Sección de Intereses. Llego a aquel lugar –una casa en Miramar, del funcionario Francisco Sáenz, que era en ese momento Primer Secretario Político-Económico de la Sección de Intereses--, y cuando entro, me recibe Louis John Nigro que era el segundo de la SINA. En la misma entrada me saluda, y me dice: “hemos escuchado mucho de usted, es usted un escritor muy conocido, una persona muy importante, yo conozco a muchos escritores cubanos, por ejemplo a Zoe Valdés”; y yo respondo: “bueno, entonces usted no conoce la verdadera literatura cubana, usted me perdona pero a mí no me gusta como escribe Zoe Valdés”, y sale… y dice, “bueno, a mí tampoco”. “Me alegro”, le digo, “yo puedo presentarle a muchísimos escritores cubanos más representativos que esa que usted mencionó” y entramos a la casa. Había una constelación de funcionarios de diferentes lugares, de antiguos países socialistas y los únicos cubanos éramos Dagoberto Valdés y yo.
Ese día conozco a la que me introdujo en este trabajo, a Kelly Keiderling, por entonces Primera Secretaria de Prensa y Cultura de la Sección de Intereses de los Estados Unidos. Yo me di cuenta de que aquel era un escenario bien preparado, incluso el lugar donde me iban a sentar estaba pensado con toda intención: a la izquierda, un funcionario de la embajada de Chile, Pradel Elgueta que era el Agregado de Cultura de su embajada en Cuba, y a la derecha, Kelly, y el resto de los invitados observando. Fue un 14 de mayo; esa mañana se había producido una marcha, porque se habían anunciado las nuevas medidas de Bush que recrudecían el bloqueo contra Cuba y por supuesto, uno de los temas de conversación fue lo ocurrido ese día frente a la Oficina de Intereses. Kelly comenta: “lo que hay que hacer es recrudecer el bloqueo, apretar la mano, para ver si por fin ocurre un cambio en Cuba”, yo salto y le digo: “no estoy de acuerdo con usted de ninguna manera, pienso que aumentar el bloqueo contra Cuba es criminal”, y ella me dice: “es que el fin justifica los medios”. En ese momento llegaba a la casa Dagoberto Valdés, que ya yo conocía, entra en el momento en que yo respondo “bueno, en la Cuba que nosotros queremos construir, los medios no pueden ser esos que usted menciona” y Dagoberto me apoya. La mayor parte de la conversación estuvo relacionada con los escritores, con la cultura, es decir, hicieron todas las promesas habidas y por haber. Incluso llegaron a decir que yo era el escritor más importante de los últimos años en Cuba, el continuador de la novela esotérica cubana, así se inicia mi vínculo con Kelly.

¿Eras en ese momento agente de la Seguridad del Estado?
Ya en ese momento asistí a esa cena cumpliendo una tarea de la Seguridad del Estado.

jueves, 7 de abril de 2011

El gesto que quiere Obama…

Ernesto Almaguer.
Los pronunciamientos del actual inquilino de la Casa Blanca, nos recuerdan al sexto presidente de los Estados Unidos, John Quincy Adams (1825-1829), para quien Cuba constituía un “apéndice natural del continente norteamericano”. Hoy ese apéndice es todo el planeta.
Obama y sus llamadas “medidas de flexibilización” anunciadas el pasado mes de enero, que incluyen la ampliación de viajes, el envío de remesas y el intercambio cultural y académico, sugieren que el principal objetivo es propiciar la subversión y el estímular el sector "privado" o lo que es lo mismo, la añorada regresión hacia el capitalismo en Cuba.
Ha sido difícil conservar su imagen, resultado del intenso trabajo de un grupo de asesores que le vendieron al mundo el retrato de un hombre que lo “cambiaría todo”. Recordar esos “gestos” hacia Cuba es oportuno, cuando la humanidad comienza a identificar el verdadero rostro del imperio.
Mientras morían civiles inocentes en territorio libio, víctimas de la agresión imperialista de los Estados Unidos, la OTAN y sus “países aliados”, el Premio Nobel de la Paz realizaba un recorrido por varios países de América Latina, quizás para intentar conservar su apariencia de hombre humilde y alejar la idea en mandatarios de la región de que su política es una prolongación de la administración Bush. Pero los líderes de opinión de su país no mencionan los “pequeños contratiempos” con Argentina y Ecuador.
Son tantos los pensamientos de Obama, que en pocas expresiones suyas pueden sentirse aludidos varios países. La reciente experiencia de Irán (un tema pendiente), que acercó al mundo a un conflicto nuclear, no le bastó al Presidente para entender que su estilo de fuerza bruta, disfrazado de “gestos” de “buena voluntad”, no funcionan.
Hay algo evidente, no se conforma con protagonizar la contienda bélica de Libia y extiende su prepotente mensaje de que “nadie está a salvo” del dedo acusador del Tío Sam. Si antes, el mundo denunció las barbaridades de su predecesor W. Bush --a quien se le cuestiona su capacidad intelectual--, Obama resulta más peligroso porque utiliza sus conocimientos y su retórica para manipular la realidad.
Su discurso basado en la “supuesta” observación de leyes, tratados y convenciones internacionales, justifica la intervención extraterritorial de su gobierno, amparado en la “preocupación” de que sean respetadas las resoluciones mundiales. Si al final algo sale mal, la culpa caerá sobre la política exterior, que en definitiva es siempre complicada.
Hace poco The Miami Herald, que es uno de los voceros de la ultraderecha norteamericana, difundió sus recientes palabras dedicadas a Cuba, llenas de “pesar” porque parece que malinterpretó el proceso de actualización de la economía cubana. Obama se decepciona, y además de protagonizar su propia guerra, prometió acabar con la Revolución Cubana.
El Presidente dice que no habrá más gestos, quizás para no recibir más críticas del Tea Party. No quiere pasar a la posteridad como un gobernante débil y decidió apostar por lo que en definitiva ya existe, por eso el mundo debería saber más sobre el bloqueo económico y la Ley Helms Burton, que contradice todas esas normas internacionales que según el imperio se deben observar.
¿Qué gesto de Cuba necesita esa administración para que ambos países puedan coexistir pacíficamente? Posiblemente la respuesta que recibió de James Carter al concluir su visita a Cuba lo volvió a decepcionar; todo lo que haga este pueblo será para continuar construyendo su Revolución. La respuesta sin dudas seguirá siendo la misma y no el ¡me rindo! que al parecer espera Obama.

POESÍA QUE SE MANCHA, QUE SE LIMPIA.

Jorge Ángel Hernández
¿Se mancha la poesía cuando un poeta bastardo de su esencia la convoca a
rebato mercenario?/
¿Se mancha ese poeta bastardo cuando las sombras de sí mismo regeneran en
soberbias de Judas?/
¿Se manchan las palabras de nadie que un poeta bastardo coloca entre
rejillas?/
¿Se manchan las rejillas de versos bajo la voz que finge angustias,
carencias, demasías y desfalcos resentidos?/
La poesía está allí, abrevando, pastando entre manadas de palabras.
¿Se limpian las pobrezas sufridas cuando el verso desciende a su argumento
de alma transferida al bazar de las rebajas?/
¿Se limpian, con la escoba de fregonas a sueldo, las golpizas lejanas como
si fuesen versos de música vacía?/
¿Se limpian esas sombras oscuras del que tima a destajo?/
¿Se limpia la poesía cuando un poeta arrancado de su verso disputa el
territorio al poeta bastardo y mercenario?/
La palabra está allí, para atraparla./
Unos manchan la jaula en que la exhiben./
Otros limpian el aire en que se escapa.

miércoles, 6 de abril de 2011

Hoy miércoles en el ICRT: Raúl Capote y Carlos Serpa.

Estudio 11 de la Mesa Redonda, después del intercambio con los trabajadores del ICRT.
Cabina histórica de Radio Reloj, desde donde ofreció su última alocución al pueblo de Cuba José Antonio Echevarría.

Discurso de Bruno Rodríguez, ministro de relaciones exteriores de Cuba, en la sesión especial del Consejo de Seguridad sobre Haití.

6 de abril de 2011
El papel de Naciones Unidas es apoyar al Gobierno y al pueblo haitianos en la consolidación de su soberanía y autodeterminación. Las fuerzas de la MINUSTAH han estado en ese país para un mandato muy específico de promoción de la estabilidad, que debió y debe respetarse con rigurosidad. La MINUSTAH no tiene prerrogativas políticas para inmiscuirse en asuntos internos que solo competen a los haitianos ni debe hacerlo. No puede aceptarse que sea partícipe de las opciones electorales o que presione a las autoridades soberanas en un sentido u otro. Tampoco tiene ninguna autoridad para hablar a nombre de Haití.
Cuba tiene el firme convencimiento de que la situación humanitaria de Haití no es un tema que competa al Consejo de Seguridad sino a la Asamblea General de quien usurpa frecuentemente sus facultades. No es esta una cuestión que amenace la paz y la seguridad internacionales, ni que se resuelva con fuerzas militares concebidas para operaciones de mantenimiento de la paz. Son conocidas también las serias consecuencias de las omisiones, los excesos, los dobles raseros y los procedimientos antidemocráticos que padece este Consejo.
Los problemas de esa hermana nación son, en lo esencial, provocados por siglos de saqueo colonial y neocolonial, por el subdesarrollo, por la imposición de una de las dictaduras más largas y sangrientas que vivió nuestra región y por la intervención extranjera.
El derecho inalienable del pueblo haitiano a la independencia y la autodeterminación debiera ser, al fin, respetado.
Haití necesita recursos para la reconstrucción y recursos para el desarrollo. Requiere compromiso humanitario y no injerencia ni manipulación política. Hace falta un mínimo de generosidad en vez de tanto egoísmo.
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Extendida convocatoria del Premio Libertador al Pensamiento Crítico.

Hasta el 15 de abril se recibirán las obras.
El Ministerio del Poder Popular para Cultura anuncia que la convocatoria para la VI edición del Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2010, ha sido extendida hasta el próximo 15 de abril de 2011.
Este evento de carácter internacional busca reconocer a los autores que analicen críticamente la realidad del mundo contemporáneo, en forma global o sectorial, en cualquiera de los campos de la actividad social. Éste otorga al ganador una estatuilla, un diploma, 150 mil dólares y la publicación de su obra.
Con este premio el Gobierno Bolivariano de Venezuela trata de reconocer a toda aquella obra escrita que, de una u otra manera, desde una posición comprometida con la defensa de la humanidad, promueva la perspectiva de que la construcción de otro mundo es necesaria. De este modo, la guerra, la economía, la política, la democracia, la relación con la naturaleza, los derechos humanos, los derechos de los pueblos, la integración de los países, el racismo,
el imperialismo, son temas, entre otros, que pueden ser objeto de ese ejercicio de pensamiento crítico. Podrán participar obras editadas en castellano durante el primero de enero al 31 de diciembre del año 2010. La convocatoria admite libros originalmente escritos o publicados en otros idiomas, siempre y cuando la edición original no anteceda en más de tres años al de su publicación en castellano.
Las obras deberán ser enviadas en número de siete ejemplares al Ministerio del Poder Popular para la Cultura de Venezuela, Foro Libertador, edificio Archivo General de la Nación, Planta Baja, final avenida Panteón, Caracas, Venezuela, indicando claramente el objetivo de participar en el Premio Libertador al Pensamiento Crítico.
En un sobre aparte se incluirán los datos personales del autor: nombre y apellido, dirección, teléfono de contacto, correo electrónico y nota bibliográfica.
El plazo para la admisión de obras participantes vence el 15 de abril de 2011. Se admitirán las obras que hayan sido enviadas por correo y tengan matasellos de origen de esta fecha o anterior.
La lista de participantes se hará pública en la página Web del Ministerio del Poder Popular para la Cultura. Finalmente, el Premio será entregado alganador en un acto público en la ciudad de Caracas el 24 de julio de 2011, fecha del natalicio del Libertador Simón Bolívar.
Para ver las bases ingrese a: *www.ministeriodelacultura.gob.ve*.*(**FIN/PrensaMPPC)*

OTRAS MIRADAS A LOS 50 DE PLAYA GIRÓN.

Manuel E. Yepe
La prestigiosa revista cubana Temas dedicó en marzo su espacio cultural de debate de cada último jueves de mes a echar una mirada de análisis histórico a los contextos políticos de Cuba y Estados Unidos en que tuvo lugar Playa Girón, la dinámica previa a la invasión, la reacción ante el acontecimiento, y sus consecuencias para la cultura política y el proceso revolucionario, hace 50 años. El panel estuvo integrado por Peter Kornbluh, director en el Archivo de Seguridad Nacional, en Washington, Estados Unidos; María del Pilar Díaz Castañón, profesora titular de la Universidad de La Habana y autora de dos libros sobre los años iniciales de la Revolución; el
profesor, escritor y combatiente de Playa Girón Eduardo Heras León, y el investigador histórico y director de la Editora Capitán San Luis, Juan Carlos Rodríguez.
Las cuestiones debatidas giraron en torno a los procesos y acontecimientos políticos que marcaron la radicalización de la Revolución en 1960 y los primeros meses de 1961, la escalada en el conflicto con Estados Unidos, el impacto de la invasión sobre la sociedad cubana y la administración de Kennedy, y las consecuencias de la derrota de la invasión para el proceso revolucionario y la política norteamericana. El destacado historiador estadounidense Peter Kornbluh refirió la existencia de textos inéditos o poco divulgados de aquella época que explican la actuación vacilante del presidente Kennedy, una vez desatada la agresión, atribuida al interés de mantener el carácter encubierto de la presencia norteamericana y a su eventual propósito de no incurrir en acciones de guerra que legitimarían represalias de la URSS en Berlín Occidental o en otros puntos. Destacó en otro momento de sus intervenciones cómo en altas esferas de Washington se especulaba entonces acerca de la identificación o no de Fidel con las ideas socialistas y comunistas.
La profesora Díaz Castañón se refirió al inmediato y masivo compromiso del cubano contemporáneo con la dinámica revolucionaria, que propició incluso un cambio en la temporalidad ante la rapidez con que habían de enfrentarse las múltiples tareas a cumplir. Es la obra misma de la revolución, y la dedicación con la que el contemporáneo la emprende, lo que propicia la masiva aprobación, por ejemplo, de la ola de nacionalizaciones en 1960. La respuesta a la explosión del vapor francés “La Coubre” muestra el cambio que se ha producido en esa mentalidad. Así, explicó la profesora, el mismo proceso va convirtiendo al hacedor en protagonista y héroe de su tiempo, cualidad que se hará patente ante el enfrentamiento y derrota de la Brigada 2506 en las arenas de Playa Girón. Del mismo modo, aludió a la masiva participación popular en la recogida de elementos hostiles al proceso revolucionario, y a la significación que la pérdida de la ciudadanía cubana que sancionó a los miembros de la 2506 tuvo para la época. Insistió en que es la participación en el proceso mismo la que convierte al espectador en protagonista, y le hace aguardar desafiante la invasión que se creía integrada por el ejército de los Estados Unidos.
Eduardo Heras León aportó gran emotividad al debate con sus vivencias acerca de las circunstancias en que él, como tantos otros jóvenes humildes, lograron participar en aquella histórica contienda incorporados a las milicias patrióticas dispuestos a entregarlo todo, incluso la vida, por defender un ideal de independencia y justicia social. Consideró que la eficiencia en el combate de una fuerza militar de defensa inexperta como la que él integró se basó en el carácter espontáneo de las motivaciones de los bisoños milicianos, estimulados por su admiración por los oficiales y soldados rebeldes que combatieron codo con codo con ellos hasta hacer recíproca
la admiración.
Precisamente por esa admiración recíproca que surgió de los combates de Playa Girón es que, según la reflexión de Heras, nació a partir de ese momento un ejército nuevo: ya no serían el Ejército Rebelde y las Milicias Nacionales Revolucionarias, sino las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Esa fue una de las grandes lecciones de Girón.
Los participantes en la batalla, añadió, no sabían que vivían un momento histórico, ni tenían conciencia histórica del hecho, que fue decisivo en su formación ideológica. Juan Carlos Rodríguez destacó que Playa Girón marcó un momento decisivo para la fusión entre las fuerzas de combatientes cubanos contra la tiranía y la toma del poder con las nuevas fuerzas incorporadas a la lucha grande por la defensa de la soberanía nacional y por el socialismo. Indicó que, de tal manera, Playa Girón trajo aparejada la radicalización del proceso revolucionario y la unidad de sus filas.
Al finalizar el debate, Rafael Hernández, director de Temas y moderador del encuentro, recordó que José Martí señaló que las revoluciones verdaderas muchas veces han de mantener ocultas ciertas cosas para lograr sus objetivos, y es por ello que el análisis de los acontecimientos históricos desde la óptica que aporta la distancia en el tiempo contribuye a su más cabal comprensión.
Abril de 2011.

martes, 5 de abril de 2011

Fotorreportaje: el día en que un héroe literario se transformó en un escritor de carne y huesos.

Fotos de Enrique Ubieta Gómez
Tres hombres diferentes, unidos por el coraje y la dignidad: el doctor Manuel Collera, Frank Carlos Vázquez y Raúl Capote. Universidad Pedagógica Enrique J. Varona, La Habana. 4 de abril de 2011.
Capote saluda a sus alumnos de la sede de Boyeros, de la Universidad Pedagógica.
Con sus alumnos.
El escritor y profesor universitario Raúl Antonio Capote. Agente Daniel de la Seguridad del Estado.
Estudiante.
Estudiantes
Capitana Mariana de la Seguridad del Estado.
Profesores y trabajadores de la Universidad Pedagógica (1)
Profesores y trabajadores de la Universidad Pedagógica (2)
Medalla por el 45 aniversario de la Universidad Pedagógica Enrique J. Varona.
Entre sus compañeros de trabajo.
Capote con sus alumnos, acompañado por Collera y Frank Emilio.
Entre alumnos de la Universidad.
En la noche, con su familia y algunos vecinos, viendo el capítulo de Razones de Cuba.
La emoción compartida con su esposa e hijos.
Con sus hijos orgullosos.
Bajando las escaleras de su apartamento en el Vedado: los vecinos que esperan para agasajarlo.
Frente a sus vecinos, con su esposa e hijos.
Emcionado, abraza a uno de sus amigos del barrio.

sábado, 2 de abril de 2011

viernes, 1 de abril de 2011

Los "demócratas" para quienes hubiese sido útil la muerte de Fariñas.

¿Quién es Julio Feliciano? ¿por qué pide a sus colaboradores que se abstengan de solicitar a Fariñas que deponga su huelga de hambre? ¿qué hace con Jorge Moragas? Véalo aquí. Usted puede ampliar estas fotos pinchando sobre ellas para leer los textos.
Enrique Ubieta Gómez
Sencillamente impactante. La incansable Yolanda Castro ha puesto en su muro de Facebook unas fotos reveladoras. No son imágenes catastrofistas: no están en ellas las víctimas, sino los victimarios. Son señores bien vestidos. Sonrientes. Nacieron en Cuba. Hablan de libertad y de democracia. Julio Feliciano Martínez García --representante para Europa de la Convención Internacional Anticomunista--, por ejemplo, conversa en su página FB con varios amigos sobre la conveniencia o no de dejar morir a Guillermo Fariñas (las fotos son de la página, de sus respuestas).
Este circunspecto señor instruye a dos de sus interlocutores:
-- "Totalmente y llamarlo a que la abandone (la huelga) es provocarle una nueva tortura y, en algunos casos, colaboracionismo con la tiranía"
-- "Esta proposición -la de que Fariñas abandonara la huelga de hambre- puede quitarle de encima a la tiranía cubana una muerte que sería aplastante ante la comunidad internacional y que tratarán ahora vista la anterior de evitar a toda costa, después de la de orlando zapata tamayo: la de guillermo fariñas, ¡alertad todos!"
‎-- "Querida alina, este artículo es del periodista cubano de miami ALDO ROSADO TUERO. La proposición si no es obra de uno de sus agentes infiltrados, es tan claramente idiota que se convertiría, como dice Juan Valer, en una victoria más de la... tiranía, se librarían de otra muerte, la de guillermo fariñas, y anularía la opción de la huelga de hambre, al tiempo que se tornaría inútil la muy útil muerte de orlando zapata tamayo y la de todos los que la antecedieron y nunca se conocieron. ¡así actuamos, así nos va y nos irá!"
Con tristeza corroboro cuanta razón me asistía al preguntar en un artículo que publiqué en mi blog y en la prensa cubana, sobre la muerte lamentable de Zapata Tamayo:
"¿Quiénes y por qué estimularon a Zapata a mantener una actitud que ya era evidentemente suicida? ¿A quién le convenía su muerte? El desenlace fatal regocija íntimamente a los hipócritas “dolientes”. (...) Como buitres estaban algunos medios -los mercenarios del patio y la derecha internacional-, merodeando en torno al moribundo. Su deceso es un festín. Asquea el espectáculo. Porque los que escriben no se conduelen de la muerte de un ser humano -en un país sin muertes extrajudiciales-, sino que la enarbolan casi con alegría, y la utilizan con premeditados fines políticos".
Aclaro que el articulista calificado de idiota por Julio Fernando --que al parecer consideraba conveniente hacer desistir a Fariñas de su huelga--, fue el coordinador del movimiento terrorista que en 1965 colocó dos bombas caseras en el Instituto de Relaciones Culturales Ruso-Mexicano, en el D.F.
En una foto, Julio Feliciano posa con su amigo Jorge Moragas..., sí, el secretario de relaciones internacionales del PP español, el mismo que simulaba estar preocupado por la vida de Fariñas en el programa 59 segundos de TVE en el que participé. Según la fuente que publica la foto, Moragas tramaba la creación del Grupo Popular Cubano..., con el personaje que abogaba en FB por dejar morir a Fariñas. La colección de fotos es espectacular, porque revela las entrañas de la contrarrevolución miamense-madrileña. Por ella desfilan los personajes y personajillos de una fauna en descrédito. Veámoslas.

El sonriente Moragas con Julio Feliciano, que abogaba por la muerte de Fariñas.

Página de FB de Julio Feliciano y una de sus intervenciones.
Otra de sus intervenciones de FB, transcritas más arriba.
Uf, aquí está Humberto Illa Laguna, miembro de Alpha 66 y presidente de la Convencion Internacional Anticomunista, de la que Julio Feliciano es representante para Europa (y amigo de Moragas). Repárese en la svástica y la foto de Pinochet en la pared. Pequeños detalles que "adornan" su oficina.
Humberto Illa Laguna, el de la foto anterior con... Guillermo Nobo Sampol, amigo y compañero de "armas" de Posada Carriles.
Ariel Sigler junto a Félix Rodríguez, agente de la CIA e históricamente considerado como uno de los asesinos del Che, exhibe orgulloso la foto en la que este conduce al Guerrillero Heroico.
Carlos Goicolea con Posada Carriles (al centro).
Armando Valladares, Carlos Goicolea (amigo de Posada), el congresista David Rivera, entre otros.
Desayuno anticomunista: Valladares, Rivera, casi de espaldas James Cason, entre otros.
Desayuno anticomunista: en una esquina, James Cason.
Armando de Armas y Pedro Peñaranda con el entonces presidente de Polonia, el derechista Lech Kaczynski.
Foto de familia: Lincoln Diaz - Balart con algunos personajillos en Madrid. Aparece a la izquierda Raúl Rivero y al centro... ¡el viejillo de la Fundación Hispano Cubana que participó con Moragas en aquella edición del programa 59 segundos.

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