domingo, 6 de mayo de 2012

A vuelo de cóndor sobre la cultura cubana

Beatriz Rosales Vicente
Radio Angulo - Holguín
Enrique Ubieta es ensayista, periodista e investigador, y presumiblemente esa conjugación le facilitó hacer, de la presentación de su libro, un acto interesante más allá de los necesarios protocolos. En declaraciones a Radio Angulo Digital, además, el investigador sintetizó que su libro trata sobre la realidad cubana actual, y que es un enfoque en torno a la guerra de imaginarios culturales entre el capitalismo y la Cuba de hoy.  

¿Es un libro de cultura o sociología?  
Enrique Ubieta: “El libro es un recorrido por la realidad cubana actual desde una perspectiva cultural, y aunque habla de literatura, de cine, de la vida cotidiana, no hace crítica artística, es una mirada sociocultural en un sentido amplio”.  

¿Por qué escribir de estos temas?  
E.U: “Porque me parece que es un tema que hay que atender con mucho cuidado en el momento en que estamos haciendo ciertas transformaciones económicas, que son imprescindibles pero que al mismo tiempo promueven cambios en la conciencia y el imaginario social. De hecho, yo creo que el socialismo sólo se puede construir con una buena economía, pero sólo triunfa si lo hace como proyecto cultural. Es decir, el socialismo es un proyecto cultural alternativo al capitalismo o no es nada.  

Y sobre el concepto de “revolución” y “reforma”…. 
E. U: “Yo le tengo miedo a los enjutos análisis sociológicos, análisis que se quedan en la información estadística, que no es lo que hacen ni deben hacer los buenos sociólogos, los sociólogos marxistas, y le tengo miedo a un análisis de la sociedad que no levante vuelo, que no tenga alas de cóndor”. “Cuando en la sociedad del siglo XIX, los positivistas decían que hay razas diferentes, razas superiores, Martí decía: no hay razas. Y no se estaba basando en ningún dato empíricamente "demostrable", sino que unía la experiencia, las vivencias, con una amplia cultura y una amplia sensibilidad, los conocimientos racionales con los vivenciales. Por ahí va la cosa en torno a los conceptos de “revolución” y “reforma” que aparecen en el libro, y que parten de nuestras propias tradiciones, porque la reforma en Cuba viene del autonomismo y se imbrica también con el anexionismo. Esas tendencias siguen vigentes en el pensamiento contemporáneo cubano, no pienses que ese discurso desapareció ni que quedó en el siglo XIX. 


¿Qué sería entonces un revolucionario?  
E. U: “Hay un plano tangible y hay otro posible, el plano de la posibilidad latente es tan real como la visible, la que podemos tocar. Ninguna realidad social tiene una sola posibilidad de realización. La caída del campo socialista era una posibilidad latente, real en el proceso de descomposición de aquellas sociedades, pero no era la única posibilidad, pudieron haber otros desenlaces”. “Claro que es distinto explicarlo a posteriori pero en aquel momento había otras posibilidades. De lo que se trata entonces para un revolucionario, más que describir, es de crear. Sí, la descripción inicial es imprescindible, pero hay que partir de ahí y empinarse hacia dónde vamos”. “Por eso cuando hablo con los periodistas, siempre planteo la tesis de que la crítica social que no está acompañada de un claro sentido de hacia dónde nosotros estamos llevando a la sociedad, es una crítica vacía y egocentrista”.  

¿Cómo maneja la relación economía y cultura en el libro?
E. U: “Yo creo que en última instancia, lo que decide una guerra es la cultura. Es imposible construir el socialismo desde la pobreza, tenemos que ser eficientes económicamente. Es difícil construir una sociedad alternativa si no tenemos una economía eficiente, pero también, sin una cultura socialista no existe sociedad socialista”.  

Otros temas abordados en “Cuba: revolución o reforma”…
E. U: “En un segundo capítulo el libro se detiene en la guerra cultural, pero en el ámbito de las emociones, que es uno de los más difíciles de todo. El socialismo, o es una alternativa al capitalismo, al consumismo, o es nada. Si algo trabaja el capitalismo es el sistema de imágenes, no trabaja con ideas. Por eso el capitalismo no necesita tener una sociedad altamente educada desde el punto de vista humanístico, necesita profesionales calificados pero en ramas técnicas”. “El capitalismo necesita una sociedad que le ceda su pensamiento a los actores políticos, a los periodistas. Personas que se levanten por las mañanas y se enteren por el periódico quienes son los buenos y los malos de ese día, y que salgan entonces dispuestos a apoyar a unos y a estar en contra de los otros. El capitalismo necesita analfabetos virtuales, aunque sepan leer y escribir.  

¿Cuáles valores destacaría del libro?  
E. U: “El libro constituye también una especie de mapa, cosa que no se había hecho antes y que me parece muy necesario, del pensamiento intelectual contrarrevolucionario. Y se hace a través de citas, no hay una visión de terceras personas, no es que ellos digan y yo interprete, sino que es su pensamiento expuesto concretamente”.
Para la realización de este texto, Enrique Ubieta realizó un enorme trabajo de campo por todas las provincias del país, de las cuales expone varios ejemplos. Es de destacar además, el énfasis que hace en la juventud y en la defensa de sus rebeldías naturales, como paso indispensable -aunque no privativo ni único- de su conversión en verdaderos revolucionarios.

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