sábado, 15 de septiembre de 2012

El fantasma del Che recorre el mundo, y provoca insomnios en Miami

Enrique Ubieta Gómez
Cuando el instrumento ideológico más eficaz y sofisticado que ha creado la Humanidad falla, el sistema se siente muy inseguro. Me refiero al mercado, que tritura o recodifica los símbolos revolucionarios y los convierte en simples mercancías. Todo se ha probado con la imagen del Che. La interminable repetición de su rostro, sin embargo, no produce cansancio, por eso los empresarios que hacen ideología haciendo dinero (o viceversa), no cejan en el intento de asociar a él sus productos. En enero pasado –ya sea porque los europeos del Norte viven desconectados unos de otros, o porque el nuevo dispositivo CarTogether ofrece ganancias adicionales o porque la "buena prensa" beneficia las ventas–, la trasnacional Mercedes Benz lanzó una campaña publicitaria que reinventa, sin darnos crédito, la "botella" cubana. El mismísimo Dieter Zetsche, presidente de la Junta de Administración de la compañía, alentaba a los usuarios a compartir el auto con personas de similares intereses, lo que ahorraría combustible, reduciría las emisiones de gas contaminante y permitiría hacer nuevas amistades. En el video de presentación, aparece el emblemático rostro del Che fijado para la historia por el lente de Korda. En la boina, en lugar de la estrella, la insignia comercial de Mercedes Benz.
Pues resulta que los primeros indignados por la manipulación de la imagen no fueron los albaceas del fotógrafo o los revolucionarios de todo el mundo, sino... las huestes miamenses de la derecha cubano-americana. El rostro del Che es una amenaza, y conserva su valor como símbolo de la izquierda: la Mercedes Benz acude a él, con una propuesta "colectivista". Pero esta semana se ha producido otro incidente en Miami, que revela hasta donde el Che es impermeable a las manipulaciones. Un empleado debía enviar un correo interno sobre la cultura hispana a nombre de la Agencia Federal de Proteción Ambiental. Escogió para ello una foto cubana, en la que aparece un coche tirado por caballos que pasa por delante de una valla del Che, en la que puede leerse su conocida frase: "Hasta la victoria, siempre". Escándalo. Bueno, ya sabemos: los congresistas cubano-americanos amenazantes e histéricos. Algunos comentaristas de El Nuevo Herald dicen que la culpa es de Obama por ¡izquierdista! y permisivo, pero el periódico informa hoy: “El correo electrónico fue elaborado y enviado por un empleado en particular, y sin autorización oficial”, indicó Victoria Rivas-Vázquez, portavoz de EPA. “Poco después de enviar el correo electrónico en cuestión el individuo pidió disculpas a sus compañeros por el error involuntario". Más que una evidencia de simpatías ideológicas, pienso que el empleado quiso situar una imagen contemporánea de Don Quijote, símbolo de la hispanidad. Eso es es el Che, nuestro Quijote, y la repetición de su imagen tiende a ratificarlo.

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