jueves, 15 de octubre de 2009

Antonio Guerrero, un héroe.

E. U. G.
Hace unos días en Santa Clara conversaba con algunos escritores sobre la existencia de héroes anónimos en la sociedad cubana, que apenas se reconocen, y que de improviso se revelan con una fuerza desconocida hasta por ellos mismos. Quiero referirme hoy a uno de esos hombres, ex compañero de estudios, preso en Estados Unidos. Antonio Guerrero, Tony --uno de los Cinco, como se les conoce--, suscita sentimientos de odio en sectores de la contrarrevolución. Me atrevo a decir que lo que no le perdonan a esos cubanos, es la dignidad con la que asumen su encierro; la actitud, las palabras, el gesto, la confianza --no en algún veredicto judicial, sino en la historia--, propias de héroes. En un mundo de antihéroes, la actitud francamente heroica desconcierta y produce un resentimiento desbordado. Por eso mi pequeño homenaje ante la injusta resentencia --una injusticia nunca se mide cuantitativamente: tan injusta puede ser una cadena perpetua como un año de cárcel-- de Tony, preso político, será reproducir algunas de sus palabras en sendas cartas personales que me enviara:

-- "Hay momentos en que todo se define, en que tienes que definirte como hombre, como revolucionario y para esos momentos hay que estar preparado con una formación, una integridad, una lealtad, un altruismo irreversible, siempre la causa justa primero, por encima de uno mismo. Así le digo a mis hijos y trato de ser ejemplo en la distancia" (14 de agosto de 2008);

-- "Tengo, como tu, la total certeza de que nada nos hará desviarnos del noble y digno camino socialista. Perfeccionarlo responde a la dialéctica que tu y yo estudiamos. Hay manuales que se acaban, pero hay otros que serán por siempre necesarios. Seguiremos escribiendo para nosotros el nuestro, el escrito con el heroismo y la abnegación de nuestro pueblo" (18 de noviembre de 2008)

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