domingo, 25 de octubre de 2009

La verdad es para decirla.

Comentario leído en el Noticiero Nacional de Televisión, en la edición del mediodía del domingo 18 de octubre de 2009. Aparece en el No. 18 de La Calle del Medio recién impreso.
JULIA OSENDI.
El Apóstol de nuestras gestas independistas José Martí, con su prolífera pluma, dejó para la historia frases indelebles y una de ellas reza: “la verdad es para decirla, NO para encubrirla”.
¡Qué alegría, qué momentos tan grandes ha vivido el deporte cubano! ¡Cuántas anécdotas, cuántas glorias! Y, en estos momentos, ¡qué nostalgia sentimos!, ¿verdad? Muchas personas se me han acercado hablándome de la inconsistencia de la pelota cubana en eventos internacionales, pues tan sólo girar el rostro hacia atrás éramos campeones en todas las categorías de la IBAF y ahora no lo somos de ninguna. No podemos hablar de que Japón es nuestro victimario en los Clásicos, pues en Juegos Olímpicos lo fue Sudcorea y en las dos últimas versiones de Mundiales lo han sido dos elencos estadounidenses bien distintos. Sin embargo, yo voy más allá, muchísimo más allá. Voy a la no clasificación del seleccionado femenino de voli a la Copa Mundial de noviembre, al perder ante Puerto Rico, equipo que, es cierto, recibe todo el apoyo financiero que se requiere para topes y entrenamiento sofisticado, pero que nunca ha tenido nuestra historia ni nuestras condiciones. Voy a la no clasificación del conjunto femenino de básquet al Mundial del venidero año, cuando el boleto estaba al alcance de la mano, teniendo en cuenta que la Copa América confería tres plazas a la cita del orbe y ya Estados Unidos, en su condición de campeón olímpico y mundial estaba clasificado, e increíblemente, fuimos superados por Canadá y Argentina, amén de que el conjunto brasileño no contaba con todas sus figuras y se le podía ganar.
Con equipos completos en greco y libre y una mujer por vez primera en Mundiales de Lucha, sólo un extra clase como Mijain López pudo conquistar el cetro. En el Mundial de Boxeo, también uno, Roniel Iglesias entre once púgiles, logró la corona. Ni las Guerreras del General Veitía, las judocas, ni las espectaculares morenas del Caribe, han podido reeditar sus hazañas. La excelente actuación de los voleibolistas, con un elenco muy joven, en la Liga Mundial y ahora con su resonante triunfo en el NORCECA; las medallas de oro y plata de Yumari González en el Mundial de Ciclismo que la sitúan como fortísima aspirante a ser seleccionada la Atleta del Año en Cuba; los dos espadistas en el Mundial de Esgrima, disciplina que nos alienta a recobrar los sitiales perdidos de antaño; el subir al podio en los certámenes del orbe de canotaje y taekwondo; y los representantes del deporte rey en el Mundial y la Final Mundial, con la excepción de Dayron Robles, de quien aún no sabemos qué le sucedió en Berlín, ha sido sólo lo significativo para el deporte cubano en este 2009. Tanto es así que si otros años era un dolor de cabeza escoger el atleta, equipo y deporte del año por tantos y tantos con merecimientos, ahora el dolor de cabeza resulta ser todo lo contrario.
Pero, esto no es de ahora. Ya en los Centrocaribes de Cartagena de Indias en el 2006, cuando agónicamente superamos a México para mantener la vanguardia regional que ostentamos por décadas; pasando por los Panamericanos de Río, y un Brasil acechando hasta pocas horas de la clausura, retándonos por el segundo, también ya habitual por décadas; hasta concluir en los Juegos Olímpicos de Beijing, donde sólo dos fuera de liga como Dayron y Mijain ganaban aunque los contrarios fueran de Haití, Zambia o Noruega, la alarma estaba encendida y o no queremos verla o somos unos inconscientes y creemos que el deporte sigue siendo el mismo de 50 años atrás. Me pregunto qué tiene que pasar, hasta dónde va a hundirse nuestro amado deporte, cuántas deserciones más deben lacerarnos, para lograr que la dialéctica, asignatura que yo aprendí en la Universidad de La Habana como parte de la Filosofía Marxista, se imponga. Hay que caminar con los tiempos sin dejar a un lado los principios. Pero, sencillamente, caminar. La respuesta no la tengo yo, pero sí el desgarro y la decepción de ver tantos y tantos fracasos juntos. Como siempre digo cuando toco un tema peliagudo, confío plenamente en la Revolución, en que todos juntos, atletas, entrenadores, técnicos, especialistas, aficionados, dirigentes, podamos hacer que nuestra preciosa nave deportiva enrumbe por un cauce victorioso. Y es que, segura estoy, a pesar de las presiones; a pesar del más descomunal de los acosos sobre nuestros atletas; a pesar de las traiciones; a pesar del bloqueo y a pesar de los pesares, el deporte revolucionario cubano seguirá escribiendo páginas de victorias y leyendas.

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