miércoles, 16 de febrero de 2011

Banderas en el mundo árabe.


Manifestantes libaneses frente a la embajada de Egipto, en apoyo a la insurrección popular.
E.U.G.
He conversado largamente con mi amigo Alba Rico sobre Túnez, el país donde reside desde hace doce años. Si sumamos los seis que vivió antes en Egipto, y su dominio de la lengua árabe, la culta y la popular, su vínculo permanente con los movimientos populares, y su capacidad de análisis, puede decirse, aunque él lo niegue, que es un "experto", pero no de los de academia, sino de los que ponen su pellejo, su alma, su corazón, en el combate. Me decía que aquella rebelión era potencialmente revolucionaria, porque había surgido del pueblo, y éste había comprendido su fuerza, porque había unido a las organizaciones de izquierda. Insistió en que Facebook fue útil, pero secundario. Las demandas del pueblo eran más profundas, más vitales. La prensa occidental sobrevalora esa herramienta con toda intencionalidad. Quiere imponer su plan B.
Ayer se reunieron los invitados a la Feria con Fidel. Pascual Serrano cuenta en su crónica: "No fueron los temas medioambientales y alimentarios los únicos que se plantearon a lo largo de la reunión. El propio Fidel abordó las rebeliones de Túnez, Egipto y otros países árabes como Argelia, Yemen o Marruecos y enfrentó los análisis de la gran prensa que pretende establecer paralelismos entre ellas y Cuba. Paralelismo desmontado por el testimonio de uno de los invitados, el escritor Santiago Alba, recién llegado de Túnez donde vive desde hace 12 años: 'En las manifestaciones populares que han llenado las calles, solo había dos banderas, la de Túnez y las del Che Guevara, y si les preguntaba a los manifestantes su opinión sobre dos líderes mundiales a los que admiraran respondían que Hugo Chávez y Fidel Castro'".

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