lunes, 26 de noviembre de 2012

Dos bailarinas cubanas, dos caminos de excelencia: Viengsay Valdés y Xiomara Reyes

Próximamente, en La Calle del Medio No. 55, dos importantes bailarinas cubanas hablarán sobre sus experiencias de vida. Xiomara Reyes, primera bailarina del American Ballet Theater, y Viengsay Valdés, primera bailarina del Ballet Nacional de Cuba. Dejo un adelanto, a modo de invitación. Las entrevistas y las fotos son de Gabriel Dávalos.
VIENGSAY VALDÉS  
¿La decisión de vivir en Cuba, de hacer tu carrera en el Ballet Nacional, ha limitado tu desarrollo? Yo vivía en Santos Suárez y al principio tuve que esforzarme el doble pues tenía que montar una bicicleta a mediados de los 90 para llegar al Ballet Nacional y atravesar zonas muy elevadas que demandaban de mí un gran esfuerzo; aún recuerdo las calles Serrano, Paseo y la del costado del estadio Latinoamericano. Por la mañana me venía perfecto porque me servía de calentamiento, pero luego de la carga de los ensayos al final del día, con la fatiga de tanto trabajo y esfuerzo acumulado, tenía que tomar mi bici para emprender el regreso a casa. Con mi propia tenacidad, disciplina y amor a mi carrera me hice una gran bailarina sin tener los múltiples recursos con que cuentan otras artistas afuera como publicidad, grandes producciones y excelentes zapatillas. Con el Ballet Nacional pude interpretar un amplio repertorio y estoy orgullosa de ser una bailarina clásica. La Escuela, el Ballet y Cuba me dieron esa posibilidad, el resto lo puse yo.

XIOMARA REYES 
¿Crees que hubieras podido realizarte profesionalmente aquí, a pesar de las limitaciones económicas de las que no escapan el ballet y los bailarines cubanos? 
Creo que en Cuba algunos tienden a esconderse detrás de las limitaciones, como justificación a la imposibilidad de realizar sus sueños.Puede sonar fuerte, pero la vida me ha enseñado que cuando uno tiene la valentía de mantener el empeño para lograr sus metas y se impone a los obstáculos, poquito a poquito se abre el camino. La verdad es que mi vida no es perfecta; pero si hay algo que agradezco a Dios es que siempre he tenido mis sueños en la mirilla y las veces en que no he podido realizarlos es porque mis propias limitaciones han ganado la batalla;eso sucede así en Cuba, en Estados Unidos y en cualquier parte del mundo.

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