jueves, 4 de marzo de 2010

Imponer silencio a gritos.

Santiago Alba, Belén Gopegui, Pascual Serrano y Carlos Fernández Liria
En España hay tres o cuatro temas que no pueden discutirse en público y Willy Toledo se ha atrevido a rozar uno de ellos. Si los filtros mecánicos fallan -como en este caso- y más personas de las que caben en un pañuelo escuchan lo que no se debe decir, entonces interviene el Santo Oficio para acosar, desprestigiar y amenazar al infractor. A Willy Toledo le han dado un grito para que no se atreva a hablar de nuevo.Un periódico digital decía que Willy Toledo se había quedado solo, lo habían dejado, “más solo que la una”. No es verdad. Si aún no sabe que no lo está, sirvan estas líneas de apoyo y solidaridad para recordárselo.
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