jueves, 16 de julio de 2009

GOLPE DE ESTADO FILIBUSTERO.

Froilán González y Adys Cupull.
FOTO DEL FILIBUSTERO WILLIAM WALKER
En el puerto hondureño de Trujillo, reside Rufino Galán Cazere, que con sus 81 años de edad es propietario de un importante y curioso museo. Es una autoridad en la ciudad y conoce con lujos de detalles las incursiones del filibustero William Walker. Explica a los visitantes que en 1857, el filibustero ocupó Nicaragua con apoyo inglés y norteamericano, utilizando las contradicciones internas que vivía ese país, y se autoproclamó su presidente, hasta que fue derrotado y expulsado. Que en 1860 organizó sus fuerzas y el 6 de agosto tomó con 91 hombres el puerto de Trujillo y cometió innumerasbles atrocidades. Siete días después, el General hondureño, Mariano Álvarez, procedente de Yoro, al frente de 400 soldados, se enfrentó al bandido, lo capturó y sometió a un juicio sumario que lo condenó a muerte. El 12 de septiembre de 1860 se cumplió la sentencia ante el pelotón de fusilamiento, sepultándose el mismo día en el cementerio viejo de la ciudad, donde se encuentra la tumba. Parecía que el historiador había sido testigo presencial de los acontecimientos. Después comprendimos que casi todos los habitantes de Trujillo, conocen la historia y visitamos sin dificultad la tumba del criminal filibustero. Según testimonios recogidos allí, cuando en agosto de 1878 José Martí, junto a su esposa Carmen Zayas-Bazán visitó el puerto hondureño, con el objetivo de esperar el vapor Nuevo Barcelona que llegaría el 28 de ese mes, para trasladarse a La Habana, se interesó por ese hecho histórico. Esta acción tal vez explica el por qué José Martí escribió desde Nueva York, el 23 de junio de 1887, una carta dirigida al director del Partido Liberal, sobre la reunión efectuada entre los delegados de la Liga de Anexión Americana con el coronel Cutting. José Martí, denunció los propósitos de los sectores anexionistas norteamericanos de apropiarse de Cuba, Canadá, México y Honduras y la complicidad de algunos nativos de esos países al servicio de Estados Unidos. El Golpe de Estado ejecutado en Honduras el 28 de junio del 2009, le da total vigencia a las palabras de José Martí, quien dejó escrito que para conocer a un pueblo se ha de estudiar en todos sus aspectos y expresiones, sus elementos, tendencias, apóstoles, poetas y bandidos. En la carta, que aparece publicada en el tomo 7 de sus Obras Completas, edición de 1963 y en las páginas 51 y 52, enjuicia: "Era de noche, como conviene a estas cosas, cuando en los salones de un buen hotel de New York, se reunieron en junta solemne los directores de la 'Liga de Anexión Americana' y los delegados de todas las ramas de ella, para hacer un recuento de sus fuerzas y mostrar su poder a los misteriosos representantes que los Estados anexionistas del Canadá envían a la Liga, a la vez que para tributar honores al presidente de la 'Compañía de Ocupación y Desarrollo del Norte de México', el coronel Cutting. Presidía el coronel W. Gibbons, conocido abogado; canadienses había muchos, a más de los delegados de la Liga, cuyo objeto inmediato es 'aprovecharse de cualquier lucha civil en México, Honduras, o Cuba, para obrar con celeridad y congregar su ejército'; pero no había ningún hondureño, ningún cubano, ningún mexicano. 'La ocasión puede llegar pronto', decía el Presidente; 'lo cierto es que puede llegar de un momento a otro'. '¿Honduras también?' preguntó un neófito. "!Oh. sí; ven el mapa de Byrne. Honduras tiene muchas minas'. '¡Que no nos tomen en poco', decía un orador, 'que lo que va detrás de nosotros, nosotros lo sabemos; con menos empezó Walker hace treinta años!; sólo que tendremos cuidado con no acabar como él..."

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